Lo que circula por los medios

3 de noviembre de 2008

Intangibilidad de los fondos


Por Eric Calcagno

Intangibilidad de los fondos
01-11-2008 / La capitalización es una ilusión apoyada en el individualismo.

Eric Calcagno En la discusión acerca del sistema de jubilaciones, los defensores del régimen privado suelen soslayar el problema de fondo, para plantear aspectos formales, que son presentados como fundamentales. El más conocido se refiere a la intangibilidad de los aportes.

Veamos. Según el diccionario es intangible aquello que no puede o no debe tocarse; por extensión se aplica al ámbito jurídico. En esta materia consagra el respeto de los derechos y situaciones que han sido creados y reconocidos. Significa la imposibidad de volver sobre esos actos, cuyos efectos habrán adquirido la intangibilidad jurídica; por ejemplo, las resoluciones judiciales firmes son intangibles; también lo son los derechos y garantías establecidos por la Constitución nacional.
Se trata de un principio jurídico, que por desgracia no es válido en economía. Así lo demuestra el final de la convertibilidad, cuando el 24 de septiembre de 2001 se declaró la intangibilidad de los depósitos bancarios, pero el 3 de diciembre –pocas semanas después– el mismo gobierno De la Rúa-Cavallo implantó el corralito.

Vemos la diferencia entre la esfera jurídica y la dimensión política, puesto que es peligroso ceder a la ilusión de que es posible establecer normas en materia económica sobre la base de la intangibilidad y de la indefinida permanencia en el tiempo. Es tentador, por cierto; hasta cierto punto, hasta puede ser tranquilizador. Pero no es real, ni factible. Una ilusión, al decir de Freud, es un error con deseo. Si no, podríamos legislar sobre la felicidad obligatoria, el permanente estado de buena salud o declarar intangible el equilibrio económico.

Vueltos a la realidad, vemos que en este caso el problema no radica en la intangibilidad de los aportes, sino en la índole del bien jurídico protegido, que son “el bien social, la paz y la armonía de la comunidad” (Corte Suprema de Justicia de la Nación, Fallos, t. 179, pág. 394). En efecto, con respecto a la naturaleza jurídica de los aportes jubilatorios, la Corte ha establecido en reiteradas oportunidades que el derecho a la jubilación es un derecho en expectativa, que se perfecciona cuando se cumplen los requitos legales (edad, antigüedad, incapacidad física); además, las leyes de jubilación son de derecho público, referidas a la previsión social, y por sus finalidades son de orden público; por lo tanto el principio de la irretroactividad es inaplicable. “El derecho a la jubilación futura no es un derecho adquirido, y por lo tanto no está incorporado al patrimonio del agente; queda sujeto a la ley en vigor en el momento en que el derecho es concedido.” (Benjamín Villegas Basavilbaso, Derecho Administrativo, tomo III, pág. 500.)

Sobre esta base podemos avanzar, no sin recordar un tema fundamental, sobre el que poco se discute: la desaparición de las jubilaciones privadas establece un nuevo paradigma para resolver el problema.

El sistema de capitalización consagra el principio individualista por el cual cada uno aporta para su propia jubilación (además, con las comisiones que debe pagar, le sustraen el 36% de su contribución para financiar las Afjp y los bancos vinculados a ellas). Este sistema fue una pieza central del ambicioso proyecto neoliberal de reformas económicas y sociales que se instrumentó en los ‘90. En realidad constituye un brillante negocio financiero para los bancos y las Afjp, pero no sirve para pagar jubilaciones.

En contraposición con este paradigma, el régimen de reparto se basa en otros principios. Uno de sus pilares es la solidaridad entre las generaciones. En sus clases del College de France, Ernest Renan identificaba a la Nación con “la voluntad de vivir juntos” y “el plebiscito de todos los días” que implicaba la solidaridad entre las generaciones.

Este cambio de paradigma significa que en el sistema de reparto no se aporta para la jubilación propia, sino que los trabajadores del presente financian la jubilación de quienes por su edad dejaron de trabajar. Cuando ellos mismos lleguen a esa edad, será la generación de sus hijos y nietos, que entonces serán adultos, la que les pague su jubilación.

Dentro de este esquema es un despropósito hablar de intangibilidad. ¿Acaso pretenden que los aportes previsionales se acumulen en una inmensa caja fuerte mientras envejecen los futuros jubilados? Lo correcto es que los aportes de los trabajadores en actividad paguen las jubilaciones de sus mayores; que se realicen las obras públicas que expandan la economía y otorguen un mayor salario indirecto actual y futuro, y que se establezca un fondo de emergencia para cubrir cualquier disminución de la actividad económica.

Puesto que el pago de las futuras jubilaciones dependerá de lo que ganen los trabajadores del futuro, es necesario realizar las obras que impulsen el crecimiento. Esta es otra muestra de la solidaridad intergeneracional.

El presidente de la Anses anunció que esa institución hará inversiones en bonos para financiar al Estado “para obra pública, infraestructura estratégica, proyectos productivos y para el consumo”; y agregó que tomarán acciones y títulos de empresas privadas que tengan rendimientos razonables. Para quienes violen la ley está el Código Penal.

Este modo de proceder no es un invento nacional sino que se practica en muchos países. En el caso de Francia, la Caja de Depósitos y Consignaciones es la Tesorería de la Seguridad Social y tiene la gestión del Fondo de Reserva para las jubilaciones. Gerencia importantes regímenes públicos de reparto. Es accionista de 460 sociedades de economía mixta locales de mejoramiento del territorio, de explotación e inmobiliarias e inversor de largo plazo en ámbitos de utilidad colectiva. Apoya la renovación urbana y a las pequeñas y medianas empresas. Financia la vivienda social, la política urbana y la infraestructura, entre otras muchas actividades que hacen al desarrollo económico y social de Francia.

Viabilidad y vitalidad del nuevo Estado. El tema de la jubilación de reparto excede el cálculo actuarial de las futuras jubilaciones y las discusiones sobre intangibilidad. Lo que se discute es mucho más tangible: se trata nada menos que de influir en el destino del Estado y de los grupos económicos hegemónicos. Los que se creen “dueños del país” pelearán por todos los medios para conservar sus privilegios. El conglomerado financiero que gobernó durante la convertibilidad no entregará con mansedumbre los 94.000 millones de pesos de capital y los 11.000 millones que recaudan por año las Afjp Frente a ellos, surge el Estado como único instrumento con la jerarquía y el volumen como para aplicar el modelo de desarrollo económico con inclusión social. El poder del Estado que se conquistó por la política es el instrumento para devolverle la Nación al pueblo argentino. El nuevo sistema de jubilaciones servirá para fortalecerlo.

http://www.elargentino.com/nota-13061-Intangibilidad-de-los-fondos-.html

0 comentarios:

Entrada destacada

¿No se crearon puestos de trabajo en los últimos 4 años?

Víctor Hugo transmitió en vivo. 9 de septiembre a las 8:50 · Facebook Mentions · Es #falso que en los últimos años no se creó #emple...

Blog Archive

Etiquetas