Lo que circula por los medios

25 de noviembre de 2008

Cristina Kirchner anunció medidas económicas




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Martes 25 de Noviembre de 2008



Cristina Kirchner anunció que impulsará por ley la repatriación de capitales

La Presidente presentó una batería de medidas para hacer frente a la crisis financiera internacional. Fue ante los principales empresarios industriales del país. Dijo que enviará al Congreso un proyecto sobre regulación tributaria y promoción del trabajo registrado

La presidente Cristina Kirchner anunció hoy ante cientos de empresarios industriales de la Argentina una batería de medidas económicas tendientes a impulsar el crecimiento de la producción.

Entre las medidas presentadas, Cristina Kirchner enumeró el proyecto de ley que impulsará la repatriación de capitales argentinos en el exterior, una reforma tributaria y la promoción del trabajo registrado, además de la creación de un Ministerio de la Producción.

"Mañana voy a enviar al Parlamento argentino un proyecto en materia de regularización tributaria, promoción del trabajo registrado (...) y también sobre esterilización y repatriación de capitales", dijo la Presidente en el cierre del encuentro de industriales.

"Todos vamos a hacer un gran esfuerzo para que finalmente podamos cumplir con ese objetivo de mantener la actividad", advirtió la Jefe de Estado al realizar los anuncios desde el Hotel Sheraton de Pilar, donde cerró el 14º Conferencia Industrial, organizada por la Unión Industrial Argentina.

Desde esta mañana fue creciendo la expectativa por el discurso que daría Cristina Kirchner ante los industriales: "Debe haber una presencia muy fuerte del Estado apoyando a los empresarios para que salgan a la conquista de mercados".

"Es necesario articular más eficiente el trípode virtuoso entre los empresarios, los trabajadores y el Estado", dijo Cristina Kirchner ante los empresarios y todo su Gabinete.

Sobre los beneficios fiscales que tendrán aquellos ciudadanos que repatrien capitales desde el exterior, la Presidente precisó que "quienes declaren sus capitales sin traerlos al país, pagarán 8 por ciento de impuestos; los que lo traigan el 6 por ciento; quienes lo inviertan en títulos de la deuda 3 por ciento y quienes lo inviertan en infraestructura, inmobiliario, actividad agroganadera, el uno por ciento".

De esta forma, la Jefe de Estado dijo que se buscará "reorientar fuertemente los fondos de esos argentinos que por distintas causas descreyeron del país, para de esta manera lograr mayor grado de inversiones y productividad para ellos, para la economía y para el resto de los argentinos".

Después del anuncio
Cristina Kirchner también habló brevemente con la prensa una vez finalizado el paquete de medidas anunciado ante los principales empresarios de todo el país. "Creo que afortunadamente hay paz social. Hay mucha seriedad en los dirigentes sindicales, en los dirigentes empresarios. Hemos aprendido que las recetas de ajuste no han dado resultado".

Además, la Presidente se refirió al mercado interno, al que defendió y sobre el cual hay que trabajar para "consolidarlo".


http://www.infobae.com/contenidos/417148-100884-0-Cristina-Kirchner-anunció-que-impulsará-ley-la-repatriación-capitales

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Cierre de la décimocuarta Conferencia de la UIA
martes, 25 de noviembre de 2008
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACION, CRISTINA FERNÁNDEZ, EN EL CIERRE DE LA DÉCIMOCUARTA CONFERENCIA DE LA UNIÓN INDUSTRIAL ARGENTINA



Muy buenos días a todos y a todas. Señor presidente de la Unión Industrial Argentina; señor secretario general de la Confederación General del Trabajo; señores gobernadores; señores y señoras empresarias: la última vez que estuvimos todos juntos, más allá de algunos encuentros que siempre tenemos en actos o en eventos, fue si mal no recuerdo en la sede de la UIA para el Día Nacional de la Industria.

En ese momento las preocupaciones, las publicaciones y los discursos de algunos gurúes económicos, que nunca faltan, planteaban que la inflación era el problema más grave y estructural que tenía la República Argentina y que se necesitaba una política de clara contención en la expansión del gasto fiscal; un discurso que hemos escuchado en reiteradas oportunidades. Esto no fue hace dos o tres años, hace muy poco.

Hoy vengo aquí con mucho gusto realmente a clausurar esta 14ª Conferencia cuyo título nos plantea el nuevo escenario que hoy tiene el mundo, que es precisamente la más grave crisis internacional que se recuerde desde el año ´30 y que obviamente involucra al mundo y mucho más, en términos de globalización, pero que por primera vez no es ocasionada desde las economías emergentes, sino precisamente desde el mismo centro de lo que se tomó como modelo muchas veces en discursos y consejos de lo que debía ser la economía, el modelo de funcionamiento, el no control, la no regulación, banderas que nosotros sosteníamos que estaban equivocadas y que ahora dramáticamente enfrenta el mundo.

Participé, como ustedes saben en nombre de nuestro país, la República Argentina, en Washington en la reunión del Grupo del G20. Fue impresionante escuchar algunas voces, hablar de la necesidad de reformar los organismos multilaterales de crédito y de que era necesaria una mayor regulación y participación en el control del Estado.

Esto es lo que nosotros veníamos sosteniendo en todos los foros internacionales, la necesidad de reformular los organismos multilaterales que crédito, que habían instalado un modelo de funcionamiento del capitalismo no basado ni en la producción ni en el trabajo sino esencialmente en la especulación financiera y, además, orientados a controlar y a vigilar a los países emergentes sin controlar, por supuesto, a los países centrales que finalmente fueron los que terminaron transfiriendo los créditos tóxicos, las famosas hipotecas tóxicas que han infectado a todo el sistema y que hoy han creado una crisis sin precedentes.

Algunos creen, y esto lo planteé en el seno del G20, que esto era solamente una cuestión de crisis financiera o económica, yo creo que es una crisis de un modelo de funcionamiento de un capitalismo que no basa su generación de riqueza en el circuito de la producción de bienes, de servicios, de innovación y de tecnología. Un sistema que creyó que lo financiero era lo prevalente, lo central y que a partir de lo financiero se podía generar riqueza independientemente de las variables que acabo de mencionar. Para nosotros era crónica de una muerte anunciada, porque era lo que la República Argentina vivió con algunas variables y terminó eclosionando en el año 2001.

Qué hacer entonces frente a esta cuestión que sin lugar a dudas va a afectar a todos los países, pero que también sin lugar a dudas nos encuentra en mejores condiciones que en otros momentos históricos.

El primer ejercicio que se me ocurre hacer es qué hubiese pasado si por ejemplo hubiéramos dado cuenta de ese discurso permanente que hubo a partir del año pasado, en cuanto a que la inflación era el principal problema y entonces debíamos enfriar la economía, achicar la expansión del gasto fiscal. ¿Cómo estaríamos hoy? Es la pregunta que nos tenemos que hacer todos, si el gobierno, como responsable de las políticas macroeconómicas del país, hubiera dado crédito a los economistas de consultoras y gurúes de la city que nos recetaban precisamente lo tradicional: el enfriamiento de la economía para resolver los problemas macro del país.

La respuesta se la dejo a ustedes; son hombres y mujeres inteligentes, que han pasado muchas crisis en el país y no necesitan que yo les diga qué es lo que hubiera pasado. Afortunadamente estamos absolutamente convencidos de cuál es el modelo que tenemos que llevar adelante y cuáles son también muchas veces los problemas que el modelo de crecimiento con altas tasas va creando necesariamente, por la demanda, por la oferta, por todas las variables que ustedes conocen, pero que en realidad al lado de los otros problemas, que eran el crecimiento negativo, la falta de generación de empleo, la no exportación, son temas menores.

Lo que sucede es que muchas veces las críticas, lejos de enfocarse a lo estrictamente económico, es decir a lo que realmente debe importarnos como hombres y mujeres de negocios, a si nos es conveniente, a si ganamos o perdemos, terminamos comprándonos el verso desde una concepción que hace mucho ideologismo, pero que en el fondo también defiende intereses. Todas las ideologías, de un lado o de otro, siempre representan y defienden intereses.

¿Qué es lo que debemos hacer? Yo escuchaba atentamente recién al señor presidente de la UIA, articular, lo hemos venido haciendo y muy bien, pero ahora es necesario articular más eficiente y eficazmente el trípode virtuoso que yo llamo de los que tienen el capital, los empresarios, los trabajadores, la fuerza del trabajo y el Estado como el gran formulador de las políticas macroeconómicas que van a permitir seguir con el crecimiento que hemos venido sosteniendo y fundamentalmente el principal objetivo que todos debemos tener, sostener la actividad y el nivel de empleo. Hoy más que nunca. El nivel de empleo ya no es solamente una cuestión de justicia o reparación de los trabajadores, hace también a la necesidad del sostenimiento del mercado interno, porque cada trabajador es un consumidor y creer que podemos, a partir de la reducción de personal, mantener rentabilidad, mejorar rentabilidad o dar soluciones, es repetir recetas que dieron muy mal resultado en la República Argentina.

Yo estoy convencida de que todos hemos aprendido la lección, por eso todos vamos a hacer un gran esfuerzo, dentro de los roles que a cada uno nos toca cumplir, en ese trípode virtuoso que yo llamo, para que finalmente podamos cumplir con ese objetivo de sostener la actividad.

Hace unos días, ustedes lo saben -este resfrío también es producto del viaje- he venido de una gira por los países del Magreb; una gira que había sido programada antes de esta crisis internacional. No se sabía, pero yo veía la necesidad que teníamos de ir a visitar aquellos mercados que en la balanza comercial nos eran superavitarios pero que además tenían un potencial no explotado.

En los cuatro países a los que visité, exportábamos en el año 2003 774 millones de dólares; el año pasado exportamos 1.680 millones de dólares; 110 por ciento de crecimiento en las exportaciones, y este año 2008 vamos a llegar casi a los 2.800 millones de dólares de exportación a este sector, cifras importantes. ¿Pero saben cuánto representa de las importaciones que por 96.000 millones de dólares hacen esos países? Un 1,6 - 1,7. Economías que son absolutamente complementarias con la Argentina y que en una cooperación nueva, diferente, alternativa de Sur-Sur, podemos desarrollar con mucha inteligencia. Prueba de ello es lo contenta que vino la delegación de empresarios, algunos grandes, otros de pymes, de todos los niveles, metalmecánica, agroalimentarios, bancarios, avícolas, farmacéuticos, tecnología propia nuclear, también fuimos con nuestro INVAP, en fin una pléyade de actividades, lo cual nos revela la necesidad ahí sí de tener una presencia muy fuerte del Estado, ayudando y apoyando a los empresarios para que salgan a la conquista de nuevos mercados. Este es un desafío muy grande que debemos hacer y tenemos que articular adentro del Estado de una manera diferente, más eficaz y eficiente de lo que lo hemos hecho hasta ahora.

Por eso he decidido crear el Ministerio de la Producción (APLAUSOS). He decidido crear ese ministerio porque he percibido con mucha claridad, más que nunca en esta gira que he hecho, la necesidad de un espacio institucional, articulando con nuestra Cancillería, con nuestros embajadores, que como siempre le vengo diciendo y preparando al canciller Taiana, necesitamos que sean vendedores de la Argentina, un nuevo modelo de diplomacia. La Argentina normalmente, salvo excepciones, ha tenido una diplomacia como nuestra propia historia, más vinculada a las relaciones internacionales que a las relaciones comerciales. Tenemos que darle tanta importancia a las relaciones internacionales que nos vinculan como país como a las comerciales, y tal vez más que nunca hoy a las comerciales. Para eso necesitamos que representen nuestras ideas como país, pero que además representen a nuestras marcas, a nuestros empresarios, a nuestros comerciantes en cada uno de los lugares que tienen que cumplir funciones. (APLAUSOS)

Y lo necesitamos precisamente para salir a la conquista de nuevos mercados. Yo charlaba con empresarios que me decían: Presidenta, en Estados Unidos o en los grandes centros mundiales nadie necesita demasiada tarea de un embajador porque está muy articulado el mundo de los negocios, pero en todos los nuevos mercados emergentes, Africa, Asia, la presencia del Estado, además por propia conformación y organización de esas sociedades, requiere también la presencia del otro Estado junto a sus empresarios para articular y negociar en mejores condiciones para ambos.

Esto es clave porque no todo el mundo se organiza como occidente y también tenemos que acostumbrarnos a que no todos piensan igual que nosotros. Yo ya me he dado cuenta hace mucho tiempo y hace muchos años, sería bueno que de algunos países centrales también advirtieran que el mundo tiene distintas culturas, distintas creencias, distintas formas de organizarse y que todas ellas deben ser respetadas y entendidas.

Pero además creo que es importante dar una oportunidad, porque siempre digo que frente a situaciones excepcionales las medidas que se adopten también deben ser excepcionales. Y junto a la creación de este Ministerio de la Producción quiero anunciarles que mañana voy a enviar al Parlamento Argentino un proyecto en materia de regularización tributaria, promoción del trabajo registrado, especialmente a las pymes, y también sobre exteriorización y repatriación de capitales.

Creo que estas medidas van a apuntar fundamentalmente al alivio fiscal de numerosas empresas, algunas tal vez endeudadas o en juicios a través de la AFIP, en un primer título que tendrá que ver precisamente con esa situación fiscal y en una suerte de regularización tributaria que permita que esto no sea un corsé para el desarrollo y para el crecimiento.

En materia de empleo también vamos a enviar en el mismo proyecto un instrumento que permita poner de negro a blanco a los trabajadores en la República Argentina y fundamentalmente para las pymes de hasta 10 empleados, que constituyen como todos ustedes saben casi el 84 por ciento el total de las pymes. La empresa que coloque a sus trabajadores hasta 10 en blanco, quedará condonada toda la deuda que tenga y hacemos de cuenta que recién se empieza. (APLAUSOS)

Asimismo también queremos hacer un plan de regularización en materia de contribuciones patronales, no las de salud y las de accidentes que, como ustedes saben, tienen que ser pagadas tal cual están estipuladas, porque si no termina afectando el sistema de las ART y de los seguros de salud fundamentalmente, pero un plan que no signifique un ahogo para las empresas. Y una promoción también del nuevo trabajo. Por todo nuevo trabajo que se cree por el plazo de 24 meses durante el primer año solamente aportarán el 50 por ciento de las contribuciones patronales y en el segundo año recién tributarán el 75 por ciento. Pero el primer año será la mitad de las contribuciones patronales para cada nuevo trabajo registrado.

Al mismo tiempo vamos a hacer una salvaguarda, obviamente, para que esto no pueda ser utilizado cambiando a los trabajadores. Yo siempre digo somos todos muy buenos pero cuando nos vigilan solemos ser bastante mejores; salvaguardas que precisamente no permitan un cambio en planta para no pagar las contribuciones patronales.

Al mismo tiempo, y como uno de los temas más importantes, está el tema de exteriorización de activos físicos, financieros, en moneda dentro del país o en el exterior que no hayan sido declarados.

¿Qué sucedió en la Argentina durante muchísimo tiempo? La pérdida de confianza. El año 2001, yo lo decía ayer cuando me entrevistaba con el presidente Calderón, significó la ruptura de la confianza fundamentalmente de muchos argentinos en tener sus fondos depositados, declarados, y no solamente en el 2001, también antes, los cambios permanentes de políticas, una Argentina con alta volatilidad, con alta inestabilidad, no era aconsejable. No es que esté justificando, simplemente trato de explicar lo que pasó en términos económicos.

La idea es entonces ayudar a esa exteriorización y repatriación de capitales a través de medidas que tengan que ver con la inversión y la producción. Aquellos que lo declaren sin traerlo al país deberán tributar un 8 por ciento, aquellos que decidan traerlo al país sin afectarlo a fines específicos dentro del sistema financiero, el 6 por ciento. Para aquellos que decidan invertir en títulos de la deuda, el 3 por ciento y para aquellos que decidan invertirlo en infraestructura, inversión inmobiliaria, en agroganadería, en industria, únicamente el 1 por ciento. (APLAUSOS) De modo tal de lograr reorientar fuertemente los fondos de esos argentinos que por distintas causas descreyeron del país y de esa manera lograr un mayor grado de inversión y de productividad para ellos, para la economía y por lo tanto para el resto de los argentinos.

Lo que se obtenga de lo producido por este régimen de regularización tributaria, de fortalecimiento de trabajo de las pymes y de repatriación y exteriorización de los capitales, será coparticipable de modo tal que pueda llegar a todas las economías regionales también. Pero deberá haber una sola exclusión, solamente quedarán excluidos como beneficiarios de este régimen todos aquellos que hayan estado en la función pública durante cualquier época en cualquiera de los tres poderes, porque quiero ser lo suficientemente justa y clara para que no haya confusiones ni malos entendidos. (APLAUSOS)

Estoy absolutamente convencida de que junto a los trabajadores, a los empresarios, a un Estado eficiente, que deberá además de tomar estas medidas de carácter general, porque la otra característica de la situación que enfrentamos y que vamos a enfrentar será la necesidad de actuar en lo macro y en lo micro, con distintas políticas y con intervenciones puntuales según sea la actividad -inclusive dentro de una misma actividad seguramente habrá empresas que necesitarán un tipo de intervención y otras otro tipo de intervención- esto va a requerir un grado de articulación, de confianza, de eficiencia y de eficacia entre el sector público, el sector privado y el sector laboral sin precedentes, porque también sin precedentes es la oportunidad que tenemos de delinear definitivamente un modelo de desarrollo y crecimiento que contemple a todas las actividades en las cuales la Argentina tiene un grado de competitividad, créanme, increíble. Uno puede advertirlo cuando conoce mercados alternativos donde ve cuáles son las oportunidades y qué es lo que tenemos que hacer. Solamente se requieren dos virtudes, esfuerzo y perseverancia, las cosas no se logran de un día para el otro. Los argentinos siempre pensamos que lo que no obtenemos en los próximos seis meses o años no lo vamos a obtener en la vida y entonces tomamos muchas veces decisiones equivocadas, tenemos una historia que también nos permite entender por qué muchas veces funcionamos de esa manera.

Pero yo estoy convencida de que este aprendizaje que hemos hecho en estos cinco años y medio, donde escuchamos, ustedes fundamentalmente que son los empresarios que toman las decisiones, una y mil voces en el sentido de que este era el camino equivocado, que el modelo a seguir estaba en otras latitudes, que en definitiva esto iba a ser un verano y que terminaba dentro de dos o tres meses, y siempre mirando hacia afuera, porque lo correcto, lo políticamente correcto, lo maravilloso económicamente, lo que nunca se equivocaba, estaba siempre en el norte, y desde allí hoy se nos dispara sobre todos nosotros y sobre este modelo que construimos entre todos, la más formidable crisis de la que se tenga memoria.

No es para ponerse a llorar, no es momento ni de quejas ni de ponerse a llorar, y miren que soy mujer y dicen que somos lloronas, pero no es así, al contrario, es el momento de tomar más fuerza, ¿y saben por qué?, porque quiere decir que lo que nosotros hicimos durante estos cinco años y medio era lo correcto, esto es muy importante en términos de confianza de la propia conducta y del propio comportamiento.

Ayer escuchaba al presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama, que por cierto tuvo la deferencia de llamarme para saludarme cuando estaba en Túnez, escuchaba hablar al presidente del país y de la economía más importante del mundo, allí donde se disparó la crisis, de cuál era uno de los planes y cómo iban a abordarla, y hablaba de reconstruir escuelas, de hacer caminos, de hacer viviendas; me parecía escuchar al Kirchner del 2003, recorrer la provincia de Buenos Aires diciendo las cosas que teníamos que hacer en materia de infraestructura para reactivar la economía. Y también acordarme de cómo se reían algunos cuando nos escuchaban a nosotros, tal vez ahora en boca del presidente de los Estados Unidos tenga otro glamour y tenga otra importancia. Pero lo cierto es que están planteando lo que nosotros hemos planteado como uno de los instrumentos básicos de reactivación económica, que es la generación de infraestructura económica y social que dinamice la economía.

Quiero decirles entonces que estos cinco años y medio de crecimiento, que vamos a culminar este año con el crecimiento más importante de los últimos 200 años -acabo de anunciar el superávit fiscal y ya llega el acumulado a este momento a 34 mil millones, lo cual representa un 3.30, 3.35 de la meta que teníamos, está por sobre la meta que habíamos fijado presupuestariamente- nos reafirman en la idea de seguir en el camino que habíamos emprendido, con nuevas dificultades y nuevos desafíos, pero tenemos un sólido mercado interno que hemos construido en estos cinco años, hemos logrado poner en marcha la reindustrialización de sectores que estaban prácticamente terminados en el año 2003.

Sabemos que tenemos nuevos mercados que conquistar, tenemos que sostener el mercado interno, tenemos reservas en nuestro Banco Central que hemos sabido acumular en estos años; hemos logrado también sostener un sistema previsional que permitió, por primera vez en mucho tiempo, que nuestros jubilados volvieran a tener movilidad en sus haberes, movilidad que además, a los que les gusta hablar de calidad institucional les decimos que hemos logrado consagrar el instrumento a través de una ley en el parlamento. Y tenemos que reorientar todos los recursos y todas las fuerzas para precisamente seguir sosteniendo este nivel de actividad y lograr seguir exportando, produciendo y consumiendo. Son los tres verbos, producir, consumir y exportar, que nos permitieron tener esto que hoy podemos exhibir con orgullo como muy sólido frente a este mundo tan difícil.

Quiero que sepan todos ustedes, hombres y mujeres de negocios, que además de ser presidenta de la República yo me siento socia de ustedes en los resultados de sus empresas, porque sé que si a ustedes les van bien a mí también me va a ir bien. Quiero que esto quede muy claro, de la misma manera que durante estos últimos diez días recorrimos países de otras latitudes, ayudando a nuestros empresarios, relacionándonos con otros gobiernos, de modo tal de brindar y crear más oportunidades de trabajo, ahora iremos en unos días más a Rusia, en febrero a India, y no vamos a parar ni un instante en seguir construyendo instrumentos y políticas que tengan que ver con lo macro y con lo micro para asegurar lo que todos necesitamos por sobre todas las cosas, que nuestros trabajadores sigan teniendo empleo, que sigan teniendo un salario que les permita consumir lo que ustedes producen, que además cree un clima de cohesión social, de diálogo, de entender que nadie puede salvarse a costa del otro, pero también sabiendo que de ninguna manera vamos a permitir que los sectores más vulnerables se vean afectados por la crisis. Eso sí tiene que ver con nuestras ideas, tiene que ver con nuestra historia, tiene que ver con nuestro compromiso y fundamentalmente con la representación popular que tenemos a partir de comicios libres y democráticos cuando invocamos tener esa representación, la de los trabajadores, la de los que son más vulnerables, los que ayudan a construir un país, muchas veces sin pedir nada y sin poder tener acceso a los bienes mínimos.

Por eso la misma responsabilidad política que tiene quien les habla como presidenta de la República también la tienen ustedes como empresarios, la responsabilidad social, que no puede ser solamente motivo de seminarios o de charlas académicas, es en momentos como éste, en crisis como ésta donde realmente debemos saber si somos capaces de ejercer esa responsabilidad social de los unos y esa responsabilidad política de los otros en articular soluciones y esfuerzos para todos los argentinos. Yo estoy convencida de que lo podemos hacer, porque sé de la capacidad de ustedes, de nuestros recursos, de nuestros trabajadores, de las oportunidades de negocios que tenemos. Sé que tampoco va a ser fácil, pero en definitiva si fuera fácil no estaríamos todos reunidos aquí hablando de estas cuestiones.

Creo que amerita la coyuntura histórica y lo que hemos construido hasta ahora apostar, como decía recién el señor presidente de la Unión Industrial, al diálogo, a la construcción de consensos, y fundamentalmente a la articulación de lo público y lo privado. Es clave en la etapa que viene, lo hicimos muy bien durante cinco años y medio, con diferencias, muchas veces hay diferencias también porque hay intereses diferentes, pero creo que tal vez en momentos como este es donde más confluyen los intereses. ¿Por qué? Porque tal vez en otro momento la puja por la distribución del ingreso que cada vez crecía más, en una economía que cada vez crecía más, se hacía más latente, y entonces sobrevenían algunos fenómenos no deseados, que algunos creían que era el problema, cuando en realidad eran simplemente la consecuencia de la puja distributiva y de las tensiones que hay entre oferta y demanda en una economía que crece a más del 8 por ciento, y esto no hay que ser economista para advertirlo.

Pero estamos en otro escenario y estamos ante otra oportunidad, la de poder construir un modelo de crecimiento y desarrollo que sea a largo plazo, estoy convencida de que lo vamos a poder hacer, como estuvimos convencidos contra viento y marea, contra publicaciones y diagnósticos, de que lo íbamos a poder hacer, desde la energía, desde la inflación, desde el crecimiento de las exportaciones. Uno a uno los objetivos los fuimos cumpliendo, y los hicimos también con la ayuda de ustedes, con la ayuda de los trabajadores, con la ayuda de todos los argentinos.

Quiero agradecerles a ustedes hoy la presencia en esta conferencia. En el día de mañana seguramente el señor jefe de Gabinete, el señor ministro de Economía y el titular de la AFIP, junto al secretario Legal y Técnico, van a dar una explicación pública de todos los detalles, punto por punto, de lo que consiste este instrumento de ley que acabo de señalar con objetivos muy macros, casi de títulos, para que ustedes tengan una acabada noción del instrumento con el cual van a poder contar y que sin lugar a dudas va a constituir un alivio a lo que yo sé que muchos de ustedes llaman la "mochila fiscal". A mí no me gusta llamarla "mochila fiscal" porque parece algo que te ponen y tenés obligadamente que llevar, también debemos saber que con los impuestos podemos hacer todo lo otro, llegar a los que todavía no tienen trabajo o a los que teniéndolo no perciben el suficiente ingreso para tener educación, salud, seguridad o vivienda. Pero bueno, no serían empresarios si no se quejaran de los impuestos y yo no sería una militante política, sobre todo con la orientación que tengo, si no defiendo la necesidad de redistribuir el ingreso a través de uno de los instrumentos que tiene precisamente el Estado que es su política impositiva.

Quiero agradecerles esta atención, este encuentro, siempre es bueno charlar, hablar, encontrarnos y mirarnos, y seguramente además, a partir de la constitución del Ministerio de la Producción, comenzar a articular, como ya hemos venido haciéndolo en materia de autopartes, de promoción fiscal, ahora con el último proyecto que enviamos para las motos, pero en definitiva políticas micro y puntuales que tengan que ver con las actividades que tienen compromiso, cómo hacerlo, cómo encararlo, cómo llevarlo adelante y fundamentalmente cómo seguir, hacer una política de seguimiento y monitoreo permanente que nos permita no tener sorpresas ni novedades. Hacerlo en forma eficiente y eficaz, que es lo que la gente demanda de todos nosotros, responsabilidad política y responsabilidad social. Es lo menos que le podemos ofrecer a 40 millones de argentinos. Muchas gracias y muy buenos días.

http://www.casarosada.gov.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=5278

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Martes, 25 de Noviembre de 2008

Lascurain pide un tipo de cambio competitivo


El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Lascurain, afirmó hoy que los industrial no están pidiendo una devaluación del peso con respecto al dólar, pero sí medidas que tiendan compensar las diferencias del tipo de cambio con otros países de la región, especialmente Brasil.

"Un tipo de cambio competitivo no implica necesariamente una devaluación de la moneda", indicó Lascurain en declaraciones radiales, al tiempo que reconoció "las consecuencias que puede traer una devaluación, de acuerdo a la historia y a la realidad argentina".
De todos modos, subrayó que "es innegable que hay países en la región que tienen un tipo de cambio distinto al que tenían hace dos meses", aunque aseguró que "hay otras herramientas para poder resolverlo" alternativas a una devaluación del peso.



Permalink:http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/subnotas/20-36821-2008-11-25.html

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CFK: nuevas medidas - construcción




http://www.youtube.com/watch?v=Kv53Ewy9vIA

Palabras de la Presidenta de la Nación en la Cámara Argentina de la Construcción
miércoles, 26 de noviembre de 2008
PALABRAS DE LA PRESIDENTA CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER EN EL ENCUENTRO ANUAL DE LA CÁMARA ARGENTINA DE LA CONSTRUCCIÓN







Muy buenas tardes a todos y a todas.

Señor Presidente de la Cámara Argentina de la Construcción; señores gobernadores; señoras y señores empresarios: quiso el destino que me tocara una intervención simultánea, hoy por la mañana clausurando la 14ª Conferencia de la Unión Industrial Argentina, y ahora por la tarde concurriendo al tradicional encuentro anual de la Cámara Argentina de la Construcción, esto en el marco, como señalaba Enrique, de una inédita crisis internacional.

Lo que más me llamó la atención de la intervención de Enrique es que no hacía lugar a números o a cuestiones que tengan que ver con la normal actividad empresaria, sino que hacía mención y apelaba a una sensación y a un sentimiento que hace a la condición humana, que es la incertidumbre; la incertidumbre que puede sentir un empresario de cómo van a evolucionar sus negocios, la incertidumbre que puede sentir un trabajador si va a poder conservar su empleo o mejorar su condición en los ingresos; es cierto son incertidumbre diferentes, es la diferencia entre muchas veces la rentabilidad y otras veces la vida cotidiana de todos nosotros para seguir subsistiendo.

Yo no voy hacer tal es una exposición como la que hizo el arquitecto Julio De Vido, que como tal tiene la expertise de la construcción, yo quiero sinceramente como presidenta de todos los argentinos, en este espacio tan particular de una industria tan particular como es la construcción, dirigirme a todos ustedes para decirles que estamos dispuestos a seguir sosteniendo y aumentando aún más la actividad de la construcción y la intervención del Estado en éste vital sector. Nosotros, si se me permite y no es un acto de arrogancia ni de soberbia, frente a este momento que vive el mundo tenemos certidumbres, tenemos la certeza de saber que lo que venimos haciendo hace cinco años, apostando a un capitalismo que tenga en la producción el agregado de valor a nuestras materias primas, en la construcción de infraestructura social y económica, en definitiva, el capital puesto al servicio de la producción de bienes de servicios con innovación tecnológica, está la clave del crecimiento y la generación de riqueza, frente a los que sostenían un modelo diferente que finalmente se determinó derrumbando.

Tenemos entonces la certeza de haber tenido un modelo de acumulación que fue el correcto y que no nos coloca -porque nadie en el mundo puede estar por afuera hoy de la crisis- pero si nos posiciona de una manera mejor para hacer frente a la misma y contar con los instrumentos necesarios para poder combatir esto que es algo más una crisis financiera, algo más que una crisis económica, va a devenir necesariamente una crisis política, porque obedece a un modelo político que no solamente tiene que ver con la acumulación, sino también con un sistema de decisión, en el orden mundial, que controlaba a unos y no controlaba a otros.

Nada es casual, ustedes saben que hace unos días me tocó a intervenir en nombre de nuestro país en el grupo del G-20 en Washington, allí comenzó a hablarse sobre la necesidad de reformular a los organismos multilaterales de crédito, algo impensable unos años atrás, algo que nosotros desde el año 2003, en todos los foros internacionales, venimos reclamando.

Tal vez algunos pensaban que estos posicionamientos, que estas demandas tenían que ver con una historia personal política, o tal vez con un sesgo ideológico, pero no, obedecían a la comprobación más empírica porque, por ejemplo, el rol que le asignábamos a la obra pública, a la intervención estatal a través de la obra pública en la dinamización de la economía, en la generación de puestos de trabajo, en la necesidad de dotar de infraestructura social y económica a un país para que se retroalimente a sí mismo y ayude a los otros actores productivos del campo, de la industria para generar mayor riqueza, nos viene desde hace mucho tiempo.

Ustedes saben que nuestra historia política institucional, si se me permite decirlo así, comenzó muy lejos en la Patagonia, en una intendencia de una pequeña capital de provincia, año 87; luego vino la primera hiperinflación; luego vinieron las tres gobernaciones, vino la primera hiperinflación del 91, y lo que se constituyó a partir de allí y de la convertibilidad en la desocupación estructural en la Argentina, la forma en que nosotros paliábamos esa desocupación estructural, que nos permitía tener una desocupación de un dígito en todo el país, fue precisamente el eje que permanentemente pusimos en la obra pública. Les quiero contar algo también porque en aquel momento muchos tomaban con sorna esa vocación, Enrique asiente, esa casi obsesión por el tema de la obra pública, hasta la oposición en aquellos momentos en la provincia tenía hasta consignas haciendo referencia nuestra vocación por el cemento, por el alumbrado, porque en realidad se veía a la obra pública como algo accesorio, o como gasto; pero en realidad esto nos permitió mantener en aquellos momentos un nivel de desocupación de un dígito, y de un dígito muy bajo, 3%, nunca superamos el 3% de desocupación mientras el país tenía dos dígitos en todas partes. Algunos para minimizarlo decían que era por el empleo de obra pública, pero no era así, alguna hermana provincia del norte, no importa cuál, tenía mayor participación por habitante en el empleo público, y sin embargo al mismo tiempo que tenía mayor cantidad de empleados públicos por cada 100 habitantes que nuestra provincia, también ostentaba el mayor nivel de desocupación del país con 2 dígitos que llegaron casi al 30%; hablo de estos ejemplos porque los ejemplos explican muchas veces mejor que cualquier otra cuestión.

Está comprobación, esta apelación que Enrique hace al New Deal de Franklin Delano Roosevelt era permanentemente nuestra consigna y de por qué recurríamos a la obra pública para paliar la crisis, para dotar de infraestructura, en fin, para cumplir con el rol que debe cumplir la política, que es generar bienestar a la sociedad, permitir condiciones de desarrollo a sus empresarios, y permitir condiciones de vida dignas a todos los ciudadanos. Yo creo que estos son los ejes, más allá de los discursos, más allá de las consignas que todos tenemos, más allá de las discusiones, las cuales muchas veces a todos los que somos militantes políticos nos encantan, estos son los grandes objetivos que nos deben llevar a todos aquellos que tenemos responsabilidades políticas e institucionales a no crearle problemas a la sociedad, sino a tratar de solucionárselos.

Hoy anunciaba en la Unión Industrial Argentina el envío de una ley que mañana por la mañana el titular de la AFIP, el señor Jefe de Gabinete, el Ministro de Economía, y también el Secretario Legal y Técnico desarrollarán antes de ser enviada al parlamento, en la cual vamos hacer el aporte para que la cuestión tributaria que muchas veces, como decía hoy por la mañana, resulta una mochila, pueda hacer un elemento que ayude también al sector empresario a mantener el nivel actividad. (APLAUSOS) Bajo la forma de distintas figuras que tienen que ver con la normalización tributaria por deudas impositivas y también de carácter previsional, con especial hincapié en las pymes, pero también abarcando a todas las demás empresas, y también con la figura de promoción del empleo registrado para todo nuevo empleo que se cree con reducción de la carga patronal, excepto lo que corresponda a seguro de salud y a ART obviamente, y la inclusión de una figura largamente discutida y también solicitada por casi todos los estamentos empresarios, y que hace a la repatriación o exteriorización de activos financieros físicos, en moneda, aquí en la república Argentina o en el extranjero y que contribuyendo al proceso productivo, ya sea en su versión agrícola, ganadera, inmobiliaria, de servicios o industrial, permita que aquellos argentinos que por distintas circunstancias, que no tengo por qué justificar pero si entender y explicar, creyeron que no había confianza suficiente en nuestro modelo de funcionamiento, y cuando hablo de nuestro modelo de funcionamiento no hago mención a éste Gobierno, sino al historia de los argentinos, para confiar e invertirlo en nuestro país.

Tenemos que darnos la oportunidad, la inmensa oportunidad de creer en nosotros mismos. Esto es una apuesta no a que crean en el Gobierno, no a que crean en mí que soy la presidenta circunstancial de la República Argentina, ustedes tienen que apostar a creer en ustedes mismos y en su capacidad de generar riqueza y poder tener una alternativa frente a una crisis inédita, que esta vez a diferencia de otras oportunidades ya no se genera en nosotros, porque lo particular además de la situación es que siempre tuvieron que irse para afuera porque las crisis eran adentro, hoy es al revés, la crisis es afuera y entonces creo que hay que volver a casa, que es el lugar que tenemos que seguir construyendo, porque también tenemos algunas certezas en estos cinco años y medio, contra viento y marea, contra discursos, profecías y otras cuestiones, hemos podido garantizar y vamos a garantizar el período de crecimiento económico más importante de nuestros 200 años que historia.

Entonces, creo que este instrumento, del cual yo hoy hablaba por la mañana, más la creación también del Ministerio de la Producción, que necesitamos para poder articular muy fuertemente las distintas actividades, de la misma manera que Planificación Federal ha articulado a todo el sector del servicio público y de la construcción que ha permitido aumentar nuestra capacidad de generación de energía, de transporte de energía, realizar obras impensables en la Argentina desde el 2003 que son verdaderamente estructurales, de la misma manera que ese nuevo Ministerio de la Producción pueda articular lo público y lo privado, mercado interno y mercado externo, para seguir teniendo oportunidades en los tres verbos que yo digo debemos seguir conjugando y que son los de producir, consumir y exportar, que fueron las tres claves del crecimiento de estos años.

También quiero anunciar hoy específicamente aquí, en la Cámara Argentina de la Construcción, que el día 15 de diciembre vamos a lanzar el plan de obras públicas, obras para todos los argentinos, más ambicioso del que se tenga memoria por una cifra a superior a los 71 mil millones de pesos. (APLAUSOS)

Este plan, va a versar sobre tres tipos de obras: aquellas que son de carácter estructural, que modifican el escenario económico o ambiental como, por ejemplo, puede ser la obra del Paraná de las Palmas o la obra de saneamiento que estamos desarrollando en Berazategui; una segunda parte que hace a las obras programáticas que se desarrollan normalmente a escala local en procedimientos licitatorios locales como hemos hecho prácticamente la gran mayoría de la obra pública nacional, porque esto ha permitido también el surgimiento de las pequeñas empresas locales dando mano de obra en cada una de las jurisdicciones, son esas obras que van desde escuelas, viviendas, caminos de acceso van a permitir seguir dinamizando también las economías locales y, finalmente, un tercer rubro intensivo de la obra localizada, la obra que demanda tal vez mayor mano de obra, la que no es de carácter plurianual, porque ustedes saben que las obras estructurales son todas de carácter plurianual, pero también están las obras menores, las que demandan intensiva mano de obra y dan soluciones inmediatas en plazos de realización que van desde uno a doce meses.

Obras que van a significar pasar de los 362 mil trabajadores de la construcción con que aproximadamente hoy cuenta el sector -ustedes saben que el 41 por ciento, seguramente son cifras que ya debe haber citado el señor Ministro de Planificación Federal, lo suministra la obra pública- vamos a poder subir casi a 770 mil puestos de trabajo, lo que va a significar, sin lugar a dudas, un instrumento más que idóneo, más que apto para un momento en que -como decía Enrique Wagner, y lo decía hoy yo por la mañana- situaciones excepcionales demandan también respuestas excepcionales. Y estamos ante una situación excepcional que no hemos provocado nosotros.

Esto también creo que nos debe servir de aprendizaje, sobre todo porque muchas veces los argentinos nos enfrascamos en discusiones que poco tienen que ver con los intereses reales y concretos, que muchas veces están cargadas de fuertes posicionamientos políticos que todos tenemos derecho a tener. A mí me encanta vivir en democracia y me encanta discutir y debatir y tener posicionamiento democrático, pero lo que yo le pido hoy a todos los empresarios argentinos, cualquiera sea su actividad, de industrial, de productor primario, de empresario de los servicios, que cuando toman las decisiones económicas lo hagan pensando en la economía y no en la política. Esto es clave. Luego hay tiempo para decidir en cada acto electoral lo que cada ciudadano quiere o por quién quiere ser gobernado. Pero a la hora de tomar las decisiones económicas, el análisis debe ser económico: si me conviene o si no me conviene. Pero al mismo tiempo saber que para que esa conveniencia y esa rentabilidad sea sustentable, pueda ser también compartida por la comunidad.

Porque hemos visto experiencias donde han habido extraordinarias rentabilidades, pero cuando estas solamente son accesibles para pequeños sectores, no tienen sustentabilidad social ni política. Sobre todo en la Argentina, un país donde afortunadamente nuestros trabajadores, nuestros hombres y nuestras mujeres, se han acostumbrado a tener derecho a la salud, a la comida, a la vivienda, a la educación y a la seguridad.

Yo creo que hace a la responsabilidad social que todos tenemos que tener, pero también a la inteligencia económica. Y creo entonces que estamos, como decía Enrique también, ante una oportunidad: la de diseñar definitivamente nuestro perfil de desarrollo y crecimiento económico que, como vengo sosteniendo desde siempre, debe ser necesariamente de matriz diversificada. Porque, precisamente, son estas crisis las que nos demuestran que tenemos que tener una matriz diversificada, que cuando se nos cae el precio de una cosa podremos estar con la otra pero porque estamos armados.

Yo me pregunto y me preguntaba hoy por la mañana, me interrogaba: si nosotros -y cuando hablo de nosotros aquí sí hablo precisamente del Gobierno- nos hubiéramos creído que el principal problema que tenía la Argentina era la inflación, que era como nos querían hacer aparecer quienes han pronosticado todos los cataclismos habidos y por haber que iban a suceder en la Argentina porque no hacíamos las cosas que nos decían desde afuera. Y por esas cosas que tiene la historia, la tragedia y el cataclismo provino de aquellos que decían que nosotros debíamos imitarlos. El primer ejercicio sería poner en duda, entonces, la capacidad técnica, no la política, la capacidad técnica para poder hablar en materia económica frente a estas cosas.

Digo, entonces, que es como si nosotros hubiéramos hecho caso de las recetas que sostenían que la inflación iba a ser el principal problema y que entonces había que enfriar la economía, como si la economía pudiera ser manejada como un switcher con el cual uno baja el volumen y lo pone a tal o cual decibel.

¿Qué hubiera pasado si el año pasado, hace más de un año y pico, nosotros hubiéramos tomado esa decisión y hoy nos encontraba este momento de la economía mundial?

Yo les dejo la respuesta a ustedes como lo hice hoy a la mañana porque son hombres y mujeres inteligentes.

Esto nos tiene que llevar, entonces, en principio, no a convertirnos en fiscales de nadie y decir "yo tenía la razón y vos te equivocaste", no me interesa, no me interesa el tema de la disputa a ver quién tenía la razón o quién se equivocó; lo que me interesa es que todos nos demos cuenta en qué erramos en algún momento para no volverlo a hacer. Y que no nos pase, entonces, que a partir de una discusión que se torna meramente política, terminan perdiendo plata el Estado y el sector privado y solamente la ganan los sectores más concentrados de la economía que no tenían sus intereses aquí si no afuera. Es un duro aprendizaje pero tenemos que hacerlo para no volver a cometer los mismos errores. (APLAUSOS)

Yo tengo mucha confianza en lo que podamos hacer, sé que vamos a tener dificultades, pero también sé de la misma manera, que tenemos los instrumentos, las fortalezas para poder afrontarlas. Tenemos mucho que ofrecer -y no es chovinismo-, porque uno recorre el mundo y puede ver lo que es nuestra tierra, lo que puede producir, pero además no solamente en materia de recursos naturales, de condiciones favorables para la producción de materias primas que el mundo va a seguir demandando, sino que además tenemos la suerte también de que alguien puede decir ante la crisis que no se compra un auto, un i-pod, que no cambia el departamento, ahora comer, yo creo que van a seguir comiendo todos en el mundo, lo cual nos da también una inmensa oportunidad para nuestros commodities y además agregarle valor. Hay un mundo que demanda la calidad de nuestra materia prima, de nuestra industria agroalimentaria y podemos competir a precios más que interesantes.

Lo importante es saber que tenemos que hacerlo articulando entre el Estado y los privados. No existe hoy en el mundo nadie que imagine que va a poder afrontar esta crisis sin el necesario acompañamiento del Estado. Porque el otro descubrimiento que nos ha dado esta crisis es que aquellos que decían que en aquellas latitudes el Estado no intervenía y por eso crecían, se ha demostrado que fue un fracaso total; precisamente por la no intervención, precisamente por la no regulación, precisamente por la ausencia, que no fue tampoco casual, sino deliberada, se produjo la crisis que se produjo.

Esto no significa volver a doctrinas del Estado empresario, ustedes saben que yo no creo en esas cosas; creo que sirvió en una etapa del país, la etapa de sustitución de importaciones cuando ante la ausencia de un empresariado nacional tuvo el Estado que cubrir ese rol. Hoy no es necesario, nosotros tenemos un empresariado nacional en los distintos sectores y en las distintas actividades. Pero esos empresarios tienen que saber que el Estado no es su enemigo, al contrario, es su mejor aliado. Porque si ellos ganan dinero, nosotros vamos a poder recaudar más y si recaudamos más vamos a poder hacer más obra pública y si hacemos más obra pública, va a haber gente que pueda consumir más, cada trabajador es un consumidor.

Nunca lo olviden, no miren solamente la nómina salarial, piensen que ese hombre o esa mujer que está en la nómina salarial, es alguien que cuando sale de la fábrica, de la empresa o de la obra, va y compra comida, se compra ropa, puede aspirar a una casa y si gana un buen sueldo hasta se compra una moto o un auto usado. Esto es lo que pasó en la Argentina de los últimos años.

Si nosotros entendemos esto vamos a lograr lo que yo creo que es una aspiración por lo menos mía como Presidenta de los argentinos: superar esa dicotomía entre lo público y lo privado, el Estado y los empresarios. Hoy más que nunca vamos a poder abordar esta situación internacional si empresarios, Estado y trabajadores trabajamos en forma mancomunada y articulada, cumpliendo el rol que cada uno tiene que cumplir. (APLAUSOS)

Yo, como Presidenta de todos los argentinos, estoy dispuesta a hacer lo que tenga que hacer. Esta medida de repatriación de capitales, de normalización tributaria, es una medida que nosotros jamás tomamos, ni durante la gestión comunal allá muy lejos ni durante las tres gestiones al frente de la provincia de Santa Cruz, y ustedes también lo saben, tampoco durante la gestión del presidente Kirchner porque éramos reacios a esas cuestiones.

Nosotros sosteníamos y seguimos creyendo que los impuestos y la política impositiva son importantes instrumentos de redistribución de la riqueza. Pero no somos dogmáticos y sabemos que esta situación es excepcional y amerita también soluciones excepcionales.

Muchas veces discutíamos en aquellos tiempos cuando venían a pedir moratorias y nos negábamos terminantemente. Pero hoy es una necesidad para, precisamente, ayudar a que el sector privado pueda sortear con mayor facilidad la situación en la que está el mundo. Y además, también, saber que vamos a tener que ir por mercados diferentes y a pelear mercados alternativos donde, tal vez, algunos ignoraban.

Me pasó durante toda esta última gira por el Magreb acompañada por pequeños y medianos empresarios y también por algunos grandes, que ellos descubrían las inmensas posibilidades que ofrecen otras economías y la complementariedad que tienen con nuestra propia economía. Y la verdad que me dio mucha satisfacción personal e institucional porque esa gira no había sido pensada en esta crisis que se desató en el mes de septiembre. Se imaginan que una gira a cuatro países no se organiza en un mes ni en dos, al contrario tenía meses, porque miraba el listado de nuestras exportaciones, analizaba nuestra balanza con estos países, miraba además el grado de importaciones que esos países hacían a sus economías de productos que son clásicamente nuestros y veía que apenas, pese a ser muy buena la relación comercial, representábamos el 1,7 o un poco menos de sus importaciones.

Esto tal vez no tenga que ver específicamente con el ámbito de la Cámara Argentina de la Construcción, pero tiene que ver con la economía y, en definitiva, también entonces tiene que ver con la construcción.

Porque esta es la otra cosa que tenemos que comprender: industria, manufactura industrial, industria de la construcción, productores primarios, cadena de valor de cada uno de los sectores, vamos a tener que trabajar muy articuladamente para poder lograr un virtuosismo mayor que el que hemos tenido en estos últimos cinco años y medio y va a exigir más desafíos, más inteligencia, más acuerdo, más comprensión.

Yo estoy aquí a disposición de todos ustedes porque entiendo que tienen una inmensa responsabilidad social como poseedores del capital para generar riqueza y sostener también el empleo en la Argentina y yo, la de brindarles esa oportunidad y ese escenario macroeconómico a ustedes. Ustedes y nosotros, empresarios y políticos, debemos sostener el trabajo para millones de argentinos que han recobrado la esperanza y no tenemos el derecho a que la vuelvan a perder.

Por eso, quiero agradecerles a todos ustedes esta reunión muy importante, multitudinaria a nivel empresarial, tanto como la que hoy tuvimos en la Unión Industrial Argentina donde sus directivos me decían que no recordaban desde hacía mucho tiempo la cantidad de empresarios que una conferencia anual había convocado. Es que todos tenemos la intuición y otros la certeza de que el ahora exige una reformulación de todas nuestras actitudes y, fundamentalmente, la convicción de que solamente juntos, unidos, con inteligencia, con esfuerzo y con perseverancia vamos a superar los avatares que podamos tener.

Yo estoy convencida de que lo vamos a poder hacer, hicimos cosas que parecían más difíciles y las logramos. Solo es necesario saber que nadie se salva individualmente. Tenemos un aprendizaje hecho y espero que haya llegado a todas las cabezas y a todos los corazones, porque se necesitan las dos cosas para vivir, para resolver, para trabajar y para seguir progresando.

Muchas gracias y buenas tardes. (APLAUSOS)

http://www.casarosada.gov.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=5282&Itemid=66

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