Lo que circula por los medios

10 de diciembre de 2008

“No dejes que me olviden”


Nota de opinión
“No dejes que me olviden”

02-12-2008 / El pedido de Evita en su lecho de muerte resuena como un mandato. No recordarla es resignación. "No olvides a los pobres, a los humildes. Ellos son los únicos que no te abandonan", entre sus últimos deseos. ¿Quién es hoy en la memoria colectiva esa mujer apasionada, revolucionaria?

"Había que ser muy corajuda para hacer lo que eva en ese contexto, en el que la mujer era un florero" Por María Laura Lamberto

La vida de los hombres públicos está signada por el mito. En relación a ellos se tejen historias, se les atribuyen dichos, hechos, obras, a veces con algún asidero en la realidad, otras sin el más mínimo sustento. Cabal ejemplo de ello es el mito de Eva Perón. Releyendo escritos sobre su intensa vida con su conmovedor final, encuentro algunos matices sobre sus últimos deseos, expresados al general, en su lecho de muerte: “No olvides a los pobres, a los humildes. Ellos son los únicos que no te abandonan. Juan, no dejes que me olviden”.

Han pasado ya 56 años de aquellas palabras y quienes particiaron de la epopeya peronista seguramente no la han olvidado. El amor y el odio que supo despertar, continúa intacto en el corazón de quienes la vivaron en la Plaza de Mayo o la lloraron en su majestuoso velatorio, y de quienes desde sus “guaridas asquerosas”, anhelaban el momento del desenlace, vivando a un cáncer que aparentemente lograría lo que ellos no pudieron: borrarla de la faz de la tierra y a todo lo que representaba.

No pudo con ella la enfermedad. Por el contrario, al llevarla joven, en su apogeo, la muerte la fortalece, la santifica, la consolida como mito y la transforma en bandera y motor de todas las luchas que se sucedieron a la misma. Sin embargo, si me hubiera tocado ser garante de ese último deseo de Evita, no bajaría hoy la guardia, estaría alerta. Esa voz ronca y apasionada es cada vez menos audible en los oídos del pueblo por la cual quemó su vida. Causa quizás de esa sordera son los ruidos que se interponen entre ella y un pueblo desesperanzado, con una emoción muy diferente que le quita las ganas de cualquier diálogo. Los sobrevivientes de esa época son hoy jubilados que promedian un ingreso mínimo y que transcurren entre los cajeros automáticos y las oficinas del Pami, si es que tienen suerte, para recibir una ayuda social que les permita llegar a fin de mes. Sus hijos son mendicantes de empelo digno y estable, sumergidos en el círculo poco virtuoso de conseguir trabajo, lograr algún ahorro, perder el trabajo, perder el ahorro, volver a empezar, a obtener trabajo y ahorro, volver a perder, etc. Algunos más afortunados, en la convertibilidad pudieron acceder a la vivienda, pero hoy tener un terreno es un bien de lujo y pagar un alquiler toda una proeza. Los nietos y bisnietos engrosan las filas de las tribus urbanas, que si Emo, que si Floger, o bien pibe chorro, despreocupados por la vida, consumiendo cantidades siderales de cerveza, experimentando con drogas y con una amplia gama de oferta sexual. Son épocas en que lo único absoluto es la relatividad de todas las cosas: “No problem, está todo bien”.

¿Quién es hoy en la memoria colectiva esa mujer apasionada, transgresora, revolucionaria, provocativa, paradigmática? Parece que no más que un anacronismo. Problablemente mucho tuvimos que ver con esto los peronistas. En los 25 años que lleva nuestra democracia, hemos gobernado 17, y no hemos sido capaces en todo estos años, no digo ya de volver a la participación de los asalariados en el producto bruto de los años 50, pero ni siquiera sostener una curva ascendente de redistribución de la riqueza. No hemos logrado probar con los hechos que la patria es justa, libre y soberana. El pueblo, los sectores más humildes confiaban en Evita, se sentían amparados. Hoy se refugian en vírgenes, santos, curas sanadores, el gauchito gil, en las energías positivas del ying, el yang, los mantras y el tantra. Cualquier cosa, cualquier fuerza, que los pueda proteger de su clase política dirigente. Parece mentira, pero en una democracia tan débil como la nuestra no hemos permitido una improvisación tal, que es casi un exceso. Que el contexto internacional cambió, es cierto, que las relaciones de poder mundial son otras, también, que las bases de este desastre se fundaronen en las dictadura militar, una correcta afirmación, qure la revolución de las comunicaciones, un hecho insoslayable...

Sin embargo creo, no hemos sabido interpretar la realidad en la cual nos tocó obrar, y aun en el caso de las políticas aplicadas de buena fe, hemo caído cíclicamente en crisis de tal magnitud que hemos sido sujeto de análisis a nivel internacional. Ni siquiera en medio de una crisis mundial con las dimensiones de la actual, hemos visto a otros pueblos reaccionar con la ferocidad con la que han ganado la crisis los argentinos. Los resultados de las sucesivas gestiones son tan evidentes, las estadísticas tan implacables, que nos merecemos una profunda reflexión, sino una feroz autocrítica. Creímos que el aura de Perón y Evita nos acompañaría siempre. Hoy vemos que el electorado se divide entre los moderados de la celeste y blanca, los proféticos y apocalípticos, los campechanos que se conectan desde lo cómico, los empresarios con supuesta capacidad de gestión. Nosotros los peronistas, atomizados por un internismo enfermizo, somos una opción más, catalogados como los pragmáticos, capaces (o no tanto) de conducir los destinos de este convulsionado y compejo país, pero no de hacerlo sin revolcarnos en el barro de la corruptela. Duele verse así: a nosotros nos desalojaban por la fuerza, nos mataban, nos mandaban al exilio, nos proscribían, pero ahora no hace falta nada de esto. Simplemente nos ganan las elecciones.

Es hora entonces de cumplir con los deseos de una moribunda: no nos permitamos olvidarla. No olvidemos su fuerza de voluntad, la forma en que superó todas y cada una de sus limitaciones. Cuando llegó a Buenos Aires no sabía casi ni hablar. Escuchó, anotó, aprendió y apenas siete años después de su día maravilloso, sus palabras hacían vibrar a las multitudes. No olvidemos su coraje: había que ser muy corajuda para hacer lo que Eva en ese contexto histórico, en el cual la mujer era realmente un florero. No olvidemos que con su pasión, Evita creó su propia realidad, la de Perón y su pueblo. Si ella hubiera hecho un análisis racional de su situación a los 20 años, los recursos con que contaba, su bagaje, jamás se hubiera animado a desafiar al destino. Olvidar a Eva es el triunfo exclusivo de la razón, es la resignación, la aceptación de esta realidad actual como una fatalidad. Es decretar la muerte del peronismo en manos de su propio creador: el pueblo argentino.

La memoria de Eva no merece este oprobio. No merece a reciclados exponentes de la unión democrática erigirse en dueños de la verdad y convencer hasta a los pobres mismos, que son como ellos los ven desde su construcción intelectual. Y por si fuera poco hacerlo esta vez con toda la legitimidad que dan los votos.

Seamos en fuerza, valor, fe y coraje millones de Evas actuando desde el lugar que nos toca o del que elijamos estar. Porque en este mundo global en el cual hay cada vez más pobres si no miserables, esta figura mítica, recobra su razón de ser y su sentido.
Si me hubiera tocado ser garante de la última voluntad de Evita, y si otros compañeros compartieran mis sentimientos, me animaría a decir: Descanse en paz compañera, porque mientras un peronista apasionado camine por este suelo, no olvidaremos y no dejaremos que la olviden.

10


http://www.elargentino.com/nota-17979-No-dejes-que-me-olviden.html

4 comentarios:

MP dijo...

¿Sabés qué hizo Evita? ¿cuál fue su hazaña? Su presencia cruzó la vida de millones de personas, se volvió un recuerdo feliz, un instante de alegría en el espíritu de miles y miles de personas comunes que sintieron que sus vidas eran mejores cuando la tuvieron cerca. Se volvió inmortal a puro amor, a pura fuerza, a pura lealtad. Fue eso, una mujer extraordinaria, fiel, fuerte, apasionada. Por eso se volvió inmortal, eterna. no porque lo digan los punteros, ni porque importen las estatuas. Los gorilas podrían haber destruido todo de ella y aún así seguiría viva, potente como una fuerza de la naturaleza, en el alma de aquellos a los que llegó su amor infinito. Y a los hijos y a los hijos de sus hijos. Se refugió en la memoria, en los sueños. Y nada ni nadie puede sacarla de allí.
Saludos
Mario

Gal dijo...

HOLA MARIO: Incluí esta lectura... en función de guardar en la memoria nuestro pasado reciente.
Sí creo y con la conviccion que se sustenta en los hechos, que en estos últimos tiempos hay una política de línea que apunta a la redistribución de la riqueza y medidas que apuntan a sostener a sectores mas indefensos (esos sectores que siempre pagaron los platos rotos durante las crisis) en una sociedad que carece de autocrítica y muchas veces de una aptitud abierta para medir por si misma los hechos que se van producinedo y para hacer una lectura propia de las circunstancias actuales y de los intereses en juego.
Hay sectores de la sociedad que aun necesitan o que estan MUY ACOSTUMBRADOS a que les digan como deben pensar; quedando así sujetos a la opinión de los medios y de los "periodistas baja linea"... esos que retomaron la posta y hoy le dicen a Doña Rosa como debe pensar y votar... Aunque el voto resulte no positivo para el País.

Si bien hay puntos con los que no concuerdo en esta nota... considero y creo que pensar que algunos dirigentes que se dicen
peronistas, en su momento historico, fueron los garantes de que el discurso de Evita se realice, en la actualidad de su gestión y que si bien se definieron como peronistas defraudaron a quienes los votaron y eligieron ser representanes de la miseria y la exclusión...

Muchos la nombran a Evita pero pocos la honran!! Por eso aquellos que bien recuerdan su "gestión", su tarea y su realización la guardan en su memoria y sin necesidad de que terceros tengan que venir a "a-vivar" su recuerdo ( aunque hay que decir que muchos en vez de avivar, pasan a la avivada)
Por ahí, el legado es recordar a Eva, a su tiempo y a su obra con una mirada llena de esperanza... (Evita dejo viva a la esperanza)
Por eso: en la practica recordar a Eva, a su tiempo y a su obra, es hacerlo con una mirada llena de esperanza... con una esperanza que en su faz concreta y de transformación de la realidad se apropie de este tiempo.

Muchas cosas se van logrando con gestión y con esa esperanza transformadora... hay que seguir en esa línea.

gracias por dejar tu comentario

saludos
GAL

MONA dijo...

Hola:
como siempre, tu blog está buenísimo! Es cierto lo que decís, que pocos son los que honran a Eva. Justamente de eso hablo en mi blog. Porque estuve de paseo en Paraná, y me causó estupor lo que se ha vivido en esa ciudad. Lo publiqué y te aviso para que lo leas, si te parece. Mi propuesta es que repudiemos entre todos estas ofensas, porque no son gratuitas. Hoy el campo va por más, o mejor dicho, por TODO... y ya no respeta nada ni nadie. Es que en mi criterio, el antiperonismo se ha disfrazado de "ruralista".
Estoy mandando a todos los blogs este texto para que digamos donde se pueda, nuestra desaprobación.
Te saludo.
MONA
mi blog es: kalmakampokaminemos.blogspot.com

Gal dijo...

HOLA, MONA... SI AYER POR LA TARDE, leí tu publicación.

Y hoy justo le decia a Poly http://polycarpo.blogspot.com

En estos últimos tiempos (luego del conflicto campo)escucho decir... la sociedad se sincero...
Y ahí queda la cosa... pero eso que significa... a mi entender que hay dos modos "en pugna"... EN PUGNA, y pujan por defender sus ideas... El tema es que lo hacen desde el conflicto, desde la violencia verbal y en hechos ( los cortes de ruta ayer, hoy esto) y no desde una propuesta política vía urnas... vía consulta-voto popular. En ese sentido cuando se dice que la sociedad se sincero y ahí se termina el debate de ideas y se sigue con la linea del conflicto escapandole al dialogo politico y a la porpuesta de ideas... se está omitiendo un punto importante...
Dicho así y sin más... lo que se dice con esa declaracion de sinceridad es que la sociedad no tiene un proyecto común que nos alcance a todos, al conjunto. Hay sectores que tiran para su molino... y que excluyen al resto.

Y hablan de sinceramiento y de pronto surgen estos hechos... Y en este punto nos dicen que más que sinceridad el lobo muestra los dientes... y el lobo nos dice que esta dispuesto a ofender y a violentar a la sociedad con tal de conseguir sus fines...
Antes dijeron: ya mostramos que podemos desabastecer...

Mona, gracias por visitar el blog y compartir tus ideas.

Un saludo
GAL

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