Lo que circula por los medios

2 de enero de 2009

PELIGRO AGROTOXICOS: "las posturas contradictorias las tenemos en nuestra propia casa"


AGROCHANTAS!!!


LAS NOTAS:

ASOCIADAS: VIDEO_ LOS SANTOS INOCENTES (Argentina) http://es.youtube.com/watch?v=kokU4zxZkfY

Veronessi defendió a De Angeli a pesar de que usa agrotóxicos

viernes, 02 de enero de 2009

Al término de la reunión mantenida esta mañana con el gobernador Sergio Urribarri, en la municipalidad de Concordia, el ambientalista Juan Veronessi, consultado por InfoAlternativa sobre lo contradictorio que resulta que Alfredo De Angeli apoye a la Asamblea de Gualeguaychú en su lucha contra Botnia y al mismo tiempo utilice en su actividad agrotóxicos contaminantes, señaló: “reconozco que todos los que lo usan de mala manera están contribuyendo a la contaminación. Simplificando el análisis dijo que “las posturas contradictorias las tenemos en nuestra propia casa. El que fuma está haciendo una acción contradictoria”.
Juan Veronessi aseguró que entre los asambleístas de Gualeguaychú y el mediático ruralista Alfredo De Angeli no hay “ningún inconveniente, él tiene sus actividades muy específicas en la Federación Agraria” dijo. Lo rescató como “un valiosísimo integrante de la asamblea”.

Agrotóxicos utilizados en la soja:

Sobre el uso de agrotóxicos, se le preguntó cómo concilian la posición de De Angeli respecto a Botnia con su actividad en la producción de soja. Al respecto, Veronessi dijo que “lo hemos discutido, sí. No se olvide de que el mismo corte del año pasado en la misma lucha de 129 días del campo fue tomando un matiz desde la defensa de los productores en contra de la 125 hasta decir que se defienda a los 90 mil pequeños productores y no a los pooles que se llevan la plata de la soja. Y por otro lado también nosotros hemos podido intercambiar muchas veces, concretamente con Alfredo De Angeli, su gravísima preocupación respecto a los agrotóxicos, no hay la menor duda, pero no es el tema prioritario en este momento, cuando nosotros nos estamos avocando al tema Botnia. Yo no se lo puedo exigir pero sé que él lo entiende. Estamos produciendo un desequilibrio gravísimo en la ecología por agrotóxicos que tal vez no sea lo más adecuado”.

Respecto a la explotación de 2.000 hectáreas de campos en la zona de Larroque, que De Angeli estaría arrendando a la empresa de Yabrán, el ambientalista dijo: “No, no es así, De Angeli no explota 2.000 hectáreas. Tiene en propiedad y en manejo creo que alrededor de 400, 500 hectáreas, es aparcero él. No tiene propiedad sobre esas tierras. Es su sustento de vida. Planta trigo, girasol, y avena y de paso soja, que hasta hace poco era uno de los elementos que les daba la subsistencia a los pequeños productores”.

Veronessi reconoció que los agrotóxicos son un grave problema:

“En el tema del uso de los agrotóxicos reconozco que todos los que lo usan de mala manera están contribuyendo a la contaminación. Pero eso es una tarea que tenemos que hacer al más alto nivel y no solamente lo tiene que hacer la Federación Agraria sino que lo tienen que hacer todos los argentinos y todos los productores de elementos primarios. Defender el medio ambiente en contra de todo, llámese de las papeleras, o llámese de los agrotóxicos”.

Veronessi relativizó la contradicción evidente del ruralista De Angeli al decir que “las posturas contradictorias las tenemos en nuestra propia casa. El que fuma está haciendo una acción contradictoria. El que malgasta el agua, está haciendo una acción contradictoria. Las ciudades que no tienen tratamientos de efluentes cloacales están haciendo una acción contradictoria. Los que contaminan el Acuífero Guaraní, estamos haciendo una acción contradictoria. Ojalá que no las sigamos haciendo”. (InfoAlternativa)

http://infoalternativa.com.ar/home/index.php?option=com_content&task=view&id=2180&Itemid=1

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domingo, 07 de diciembre de 2008

Gualeguaychú

Creciente preocupación por las fumigaciones
AGROTÓXICOS


Vecinos de Gilbert y Líbaros, localidades rodeadas por sembradíos de soja, manifestaron a El Día su una honda preocupación por la forma y los productos que utilizan los productores para fumigar los campos. Testimonios de quienes aseguran estar afectados en su salud.o
Por Estela Gigena


que puedo decirle es que cuando fumigan le atacan dolor de cabeza y vómitos. Es automático, fumigan y empiezan a sentir dolor de cabeza y a tener vómitos, están así por dos días. Después se les pasa, y cuando vuelven a fumigar, le vuelve a pasar lo mismo”.
El testimonio pertenece a Mariela Portillo, la mamá de la pequeña Rocío (8), que falleció el pasado 11 de septiembre.

La familia siempre sospechó que los productos químicos que utilizan sus vecinos para fumigar la soja y el arroz tenían que ver con la muerte de tres niños en la familia. “LoPero los Portillo no son los únicos perjudicados. Tanto en Gilbert, en Líbaros, -lugares donde El Día recogió escalofriantes testimonios de las víctimas de la fumigación sin control-, como seguramente en toda la geografía argentina que está tapada de soja, haya muchísimos casos más, aportando a una estadística infame de muertes, cánceres, cegueras y otras enfermedades, por la irresponsable manipulación de los agrotóxicos.

Los pesticidas y agroquímicos, -tal como lo indica el bioquímico Carlos Goldaracena en un estudio sobre el tema facilitado a El Día-, que tanto bien han hecho a la humanidad evitando extensión de enfermedades y posibilitando un incremento en las producciones agropecuarias, significan, no obstante, un riesgo sanitario si su manipuleo no es el correcto. Si bien los beneficios son numerosos, por ej.: aumento considerable en las cosechas de productos alimentarios y el control de enfermedades transmisibles por insectos; los riesgos que implican su uso indiscriminado, también deben ser evaluados y entre ellos no se puede dejar de considerar la posibilidad de las intoxicaciones humanas (agudas y crónicas), la muerte de especies animales no objetivos (peces, aves, abejas, etc.) y la contaminación de los ecosistemas (aire, agua, suelo), incluyendo los alimentos.

Goldaracena hace una referencia especial a cuatro plaguicidas muy utilizados en la agricultura: Endosulfán, Clorpirifós, Cipermetrina y Glifosato, que muchas veces son considerados como productos no peligrosos, ignorándose su toxicidad.

El mecanismo de acción tóxica de los organoclorados no es del todo conocido. Su mayor efecto se ejerce sobre el Sistema Nervioso Central y Periférico. Una de las teorías más aceptadas es que actúan a nivel del transporte de iones (Sodio, Potasio y Calcio) principalmente en las membranas de los axones nerviosos.
Si bien pueden originar intoxicaciones agudas, en la mayoría de los casos son responsables de intoxicaciones crónicas potenciales. Estas últimas se producen por absorción prolongada (a largo plazo) de pequeñas concentraciones del tóxico, las que se van acumulando en el organismo (en el caso de productos organoclorados, en las grasas) y generalmente las manifestaciones tóxicas se denotan después de un período de tiempo (meses o años). La sintomatología de las intoxicaciones crónicas es muy variada: anorexia, adelgazamiento, alteraciones hepatorenales, lesiones del sistema nerviosos central y periférico, aplasia medular, alteraciones en el sistema reproductor masculino y femenino, deterioro del sistema inmunológico, malformaciones congénitas, etc. Muchos estudios científicos le han atribuido efectos cancerígenos (tumores del aparato digestivo, cáncer de mama, leucemia, etc.).
Más que necesaria la introducción para saber a qué a que se enfrentan los vecinos de zonas rurales expuestos, injustamente, al rocío de un avión fumigador, o simplemente a las nefastas consecuencias que dejan a su paso los mosquitos (fumigadoras terrestres) con líquido tóxico.

Gilbert es otra de las zonas donde uno encuentra la línea del horizonte arriba del verde soja, sea al norte, al sur, al este o al oeste. Hay muchos vecinos a los cuales la soja les llega al patio de su casa. Entonces cuando fumigan, algunos que se apiadan de la situación de indefensión de los “fumigados”, les avisan para tapen las quintas, pero…y la gente qué?

Los Portillo aseguran que nunca les avisan cuando fumigan, “entonces, de repente el olor se hace fuerte, arde la garganta, los ojos, cuesta respirar, viene el mareo, dolor de cabeza y vómitos…si hasta parece que tiene ese gusto uno en la boca”, relatan en el orden en que suceden las cosas.“Acá ves un avión y te entra el nerviosismo”Miguel Santiago Daczun vive en Líbaros, una localidad de menos de 300 habitantes, situada al norte de Basavilbaso, donde todos se conocen.

Él tiene una repetidora de FM Riel de Basavilbaso y hace programas para su gente. Con honda preocupación relató lo que está sucediendo en su pueblo, convencido que está directamente relacionado a la fumigación de la soja.“Cuando empezaron a sembrar soja en Libaros no se tenía conciencia de lo que se estaba por producir, de eso debe hacer 10 años. Los casos de cáncer están en paulatino ascenso, se produce uno, se produce otro. Hace unos 8 años que estamos hablando de cáncer, ha muerto mucha gente con esa enfermedad. Está en el 20 % por año de mortalidad, han ido en aumento cáncer de páncreas, de hígado, de intestino”, aseguró el locutor.

Según su testimonio que luego corroboraron más vecinos preocupados de Líbaros, las fumigaciones se hacen generalmente los domingos y con aviones. Él asegura que la gente se fue dando cuenta de lo gravedad de los hechos, relacionándolos con las fumigaciones. “La gente afectada habla del tema, denuncian las fumigaciones, pero no hay firma, no hay certificación de la causa de las muertes y enfermedades en Líbaros. No ha habido ningún médico que haya puesto su firma, hablemos la verdad… no se juegan”, se lamentó.

Daczun refiere la cantidad de inversores santafesinos que han llegado a esa zona y que según comenta, son los que utilizan aviones para fumigar su soja. “Ellos coparon la región. El campo necesita un tratamiento especial, el productor de acá trata de alternas las tierras. Pero viene el santafesino y hace polvo. No solo arriendan compran y cuando uno se les queja por las fumigaciones dicen:’el glifosato no hace nada”.
Pero la experiencia más evidente se da con los animales. “Por ejemplo Santa Anita, San Marcial, Líbaros. Líbaros no tiene muchos arroyos; Santa Anita sí. Palomas dentro de los estanques, toman agua de los arroyos con veneno y caen en cualquier lado. Se denuncian chanchos muertos, de todas las especies muertas en los costados. De las arroceras, cuando fumigan, llueve y el arroyo desborda…termina con lo que encuentra”, dijo y agregó: “acá, ves un avión y te entra el nerviosismo”. Condenada a vivir con una máscara en el rostro Marta Cian es la mujer que en Líbaros encabeza la lucha contra la fumigación tóxica indiscriminada. Tiene pasión por su chacra, de la que vive ella y su hija, pero la intoxicación crónica que le han producido los agrotóxicos le han vuelto la vida una pesadilla.

Marta, que vive en una agradable vivienda en la calle principal de Líbaros, contó a diario El Día que hace más de cuatro años que comenzó a sufrir malestares. “Lo que pasa es que yo me enteré mucho tiempo después que podría tener relación con la fumigación, porque yo empecé con espasmos bronquiales de golpe. Una noche con estado gripal, primero cansancio. Después, a la noche, un estado gripal sin fiebre, dolores musculares en todo el cuerpo todo, al otro día tos seca, y el lunes a la mañana voy a ver un médico y me deriva al hospital de Basavilbaso. Ya al salir, fue el ataque, nunca había sentido eso, me ahogaba, me ahogaba. En Basavilbaso se equivocaron en el hospital, porque decían que era estado nervioso y me medicaban para los nervios. Nunca me dieron un diagnóstico, me dijeron que eran los nervios, me derivaron a Concepción del Uruguay, adonde llegué casi muerta. Cuando ingresé a la Cooperativa Médica muy mal fui a terapia. Reaccioné y los médicos lo único que me preguntaban es qué había manipulado, qué había usado, si había andado con algún veneno… tenía signos de intoxicación. Me internaron, estuve en terapia como una semana y pico me mandaron de nuevo acá”. Tal es la síntesis del relato de Marta Cian, que, a pesar de los tratamientos nunca pudo lograr un certificado real sobre su problema ni revertir la situación en su pueblo para que alguien pare las fumigaciones tóxicas. A esa altura, la mujer comenzó a imaginarse que lo suyo podía ser cáncer, pero en Paraná, en donde finalmente recaló, un médico neumonólogo se hizo cargo de estudiar su caso. Le retiró toda la medicación que hasta ese momento le había sido recetada y esperó las reacciones. “Esto es serio me dice, te vas a quedar en Paraná, pero te vas a quedar sin remedios. Me quedé un lunes, el miércoles empecé a mejorar, el jueves estuve espectacular y el viernes normal, sin medicamentos. El sábado vine acá (Líbaros) y a la semana siguiente otra vez me ataqué. Entonces el médico me dijo: ‘acá no hay dudas de que hay algo en tu lugar que te está haciendo mal.

Empezó a averiguar qué había nuevo acá, que habían empezado; hasta ese momento era soja sola, pero ahora fumigan todo. Y él fue el primero que me dijo la causa, no me firmó, pero me dio a entender”, aseguró Marta.Ahora dice que se salva de los espasmo con una máscara que filtra la sustancia tóxica para que ella no la aspire. “Así tengo que vivir, me siento cada vez peor porque vivo descompuesta.”, dice a El Día, resignada. Está nerviosa y lo hace saber, por unos estudios que le realizaron porque encontraron una mancha en uno de sus órganos y cuyos resultados estaban listos para el viernes. “Volví de Colón lo más bien, sana, me fui a mi granja porque tengo que controlarla y con esto (máscara) puesto, y anoche empecé con un dolor espantoso en la panza, vómitos y colitis, vómitos y mareo y me voy para un costado tambaleando, con una transpiración fría”, cuenta. Pero además, Marta está absolutamente sensibilizada al olor de los agrotóxicos. “Salgo a la calle y digo ‘están fumigando’, los otros no lo sienten y después comprueban que, efectivamente, estaban fumigando”, acotó. Los muertos y enfermos de Líbaros
“Es llamativa la cifra de muertos por cáncer en Libaros. Nunca un cáncer normal, tenemos un caso en el barrio, donde tienen la soja pegada a las casas, ese señor en menos de un mes se murió de un cáncer fulminante. Yo tengo mis dudas, eso fue una intoxicación fuerte… no lo pude charlar con alguien que se anime a decirlo, fue una intoxicación brava, me entendés, que le tomó todo, pancreas, hígado, los mismos órganos que terminan afectados por el cáncer”, expresó y aclaró que “ese hombre terminó tieso. Depende del veneno que se use. Porque esta vez fue distinto. Yo te hablo de lo mío y de este señor que lo tengo muy claro: lo mío era reacción, intoxicación, pero era vómito y colitis; la que tuve hace 21 días fue al revés: vómitos, un dolor espantoso y hacía como 10 días que no iba de cuerpo. El médico me dijo cual era la droga, porque él me pidió que le lleve los prospectos de los productos que se están usando”, explicó. Marta recordó además que quienes fumigan deben informar la receta agronómica que utilizan, “y si te pasan la receta, te pasan con lo más suave, tampoco lo aplican con la cantidad, si tenés que poner un litro le ponen 10”, denunció y acto seguido se preguntó:¿ cómo se controla eso, al campo no podemos entrar si no tenemos la orden de un juez para allanar?”. Contó que días pasados cuando empezaron a fumigar “fui a la Junta y no había ninguna receta pasada. Fui a la policía y no había ninguna receta pasada, y no lo pueden hacer, están en infracción. Eso tenemos que ir y denunciarlo”, afirmó.
La mujer aseguró a El Día que los fumigadores están utilizando Endosulfan banda roja, “porque encontramos los tarros al lado de una laguna al costado del camino. Ni siquiera deshacen las pruebas del delito” y recordó palabras de tres empleados de Medio Ambiente de la provincia, en oportunidad de haber llegado a Líbaros por la denuncia de Marta Cian sobre el hallazgo de tachos con agroquímicos en un arroyito. “Textuales palabras, porque hay testigos, me dijo: “si ustedes hubiesen dejado los tachos en ese arroyito y esta noche llovía, muere todo lo que encuentra a su paso. Les pregunté si no iban a hacer nada, entonces se llevaron copias y yo me quedé con los tarros en mi campo porque no los vinieron a retirar, hasta que tuvo que venir el municipio de Basavilbaso a retirarlos. ¿Y nosotros que hacemos? Quemarlos no podés, enterrarlos no podés”, enfatizó.
En Líbaros, un pueblo de 220 habitantes, hoy se registran ocho enfermos de cáncer, según el cálculo de Marta. “Tenemos 6 casos y una señora de Santa Anita y otra señora con cáncer de mama que viene de terapia”, contó. “Yo no soy médico, pero para mí, están todos relacionados con fumigaciones. El que no tenía los productos en la casa, los llevaba en la camioneta; el otro se ponía de banderillero cuando fumigaban con avión o con los mosquitos y era rociado por el producto se mojaba. No llegaron ninguno a dos años, se atacaron de corazón. Entre las enfermedades que Marta destaca como repetidas en Líbaros están las dermatitis y enfermedades de la vista. “acá están todos enfermos de la vista, tienen como arenilla, se le ponen los ojos rojos, se les hinchan”, contó.Hay un caso, según la mujer, que es ‘excepcional’. “La mamá de Pepe, tendría que ir a verla, eso es un caso excepcional… ya van dos con lo mismo y nadie sabe decir que es. Esos son los diagnósticos que tenemos, me dicen que son unos virus, que son enfermedades nuevas, que no se sabe lo que tienen, pero la señora empezó para irse para un costado. Ella cuidaba los pollos y vivía pegado a un sembradío de soja. Ella vivía afuera trabajando, trabajo duro de campo y un día la encontraron sobre un alambre toda lastimada. Se había caído del lado que ella se iba y acá le diagnosticaron que era un ataque de presión. La señora se ponía cada vez peor, la seguían tratando, empezó a perder las piernas y quedó paralítica, después perdió el habla, y ahí la derivaron al Ramos Mejía”, relató.
Cuando se le pregunta si ha solicitado ayuda a las autoridades responde que el único que la ha escuchado es el actual gobernador Jorge Busti. Que durante la última gestión de Montiel, “una doctora que vino a hacer la residencia a Santa Anita, se horrorizó con lo que encontró y empezó a llamar a los medios. Vinieron y me lo dijeron en la cara: ‘traten de no hablar porque les va a ir mal’, yo no me quedé callada y la doctora les dijo lo mismo. Inclusive yo tengo cassettes grabados donde ella salió por radio y dijo: ‘después de esto que yo salí a decir a los medios, es probable que me tiren un mosquito encima, es probable que me echen o que me quiten el título’. Pues, esa doctora de Santa Anita desapareció, se la llevaron” expresó.

Finalmente, cuando se le consultó a Marta Cian a quien cree ella que le interesa tapar todo lo que se denuncia, respondió, sin dudar: “Monsanto. Si la soja no existe, es transgénica. Yo a eso lo fui aprendiendo a ‘guachazos’ -hablando en criollo-. Escuché una cifra alarmante por radio, que Monsanto había facturado más de 200 mil millones de ganancia en el año 2005”.

Pero, ¿por qué Marta se queda allí y no se va de Líbaros en busca de una solución a su salud, como se lo aconsejan sus amigos y, sobre todo, los médicos? Porque estoy muy apegada a mis cosas, tengo mi mamá acá y porque no quiero dejar esto. Acá hay gurises chicos que están teniendo problemas no se sabe de qué y la doctora les dijo: ‘en 3, 4 ó 5 años ustedes van a ver las consecuencias… y las están viendo”.

La Legislación Argentina, como en la mayoría de los países desarrollados, ha prohibido o restringido casi totalmente el uso de estos principios activos en la Terapéutica Vegetal. Solamente está autorizado el Endosulfán. Están prohibidos el Parathión y Monocrotofós.
La mayoría de los accidentes fatales humanos producidos por plaguicidas se deben principalmente a organofosforados.
Muchos de los productos que se expenden en los comercios y que son caratulados como domésticos u hogareño, tienen en su composición compuestos activos de elevada toxicidad (por ej. presencia de Organofosforados u Organoclorados). Lo aconsejable es que cuando se adquiera uno de estos plaguicidas, se lea detenidamente en la etiqueta la composición de los mismos y optar por aquellos que sean menos peligrosos (ej. Piretroides).

El glifosato es el herbicida más usado en nuestro país. Recientes estudios realizados por prestigiosas instituciones científicas, parecerían indicar que no se trata, desde el punto de vista toxicológico de un producto inocuo como se creía en un primer momento. Por estos motivos se trata con mayor extensión y profundidad en Referencias Toxicológicas de Agroquímicos.

Con escherichia coli
El pozo de los Portillo está altamente contaminado
El agua del pozo situado en la casa de la familia Portillo, en Las Masitas está altamente contaminado y será cerrado con cal inmediatamente. Así lo confirmó ayer a El Día el secretario de Medio Ambiente de la provincia, Gabriel Moguilner, luego de conocer el resultado de los análisis bacteriológicos practicados a la muestra de agua que se extrajo del pozo en cuestión. La cercanía del mismo con el pozo negro sería la causal de tamaña contaminación (120 en 100ml. de colifecales, cuando lo normal es 2,2).

Respecto a los resultados del exámen de tóxicos en el agua, Moguilner adelantó que la próxima semana podría haber novedades desde el laboratorio privado de Paraná, especializado en este tipo de análisis, donde fueron llevadas las muestras.Los comentarios deben atenerse al tema de discusión. Se ruega ser breve y claro. Los comentarios que contengan insultos o lenguaje obsceno serán eliminados y se impedirá a los autores volver a publicar.

http://www.eldiadegualeguaychu.com.ar/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=16636&Itemid=14

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A RAÍZ DE LA PUBLICACIÓN DE EL DÍA
Presentan denuncia contra el uso de agrotóxicos

viernes, 02 de enero de 2009

Osvaldo Fornari

Miembros del Grupo de Reflexión Rural se presentaron ante el fiscal de turno de Concepción del Uruguay para denunciar el uso de agrotóxicos en ese departamento. Los casos se conocieron poco tiempo atrás en Gilbert, Líbaros y Santa Anita entre otros, a través de diario El Día.o


En la mañana de ayer se hicieron presentes en Concepción del Uruguay Osvaldo Rafael Fornari -oriundo de Basavilbaso y asesor legal de la organización ambientalista Grupo de Reflexión Rural (GRR)- y Jorge Eduardo Rulli -principal referente del GRR-. Fornari presentó una denuncia al fiscal de turno en lo Criminal de Instrucción del Departamento Judicial de Concepción del Uruguay, Guillermo Tomás Rojas, por una presunta infracción al artículo Nº 200 del Código Penal.

"La denuncia fue presentada tras leer una nota periodística aparecida en diario El Día de Gualeguaychú donde se hablaba de denuncias realizadas por vecinos de Líbaros, Santa Anita y otras localidades de la zona", explicó Fornari.

Los casos son reveladores, como el de Marta Cian -vecina de Líbaros- quien relató la odisea que estaba viviendo debido a las permanentes exposiciones a agro tóxicos utilizados para las fumigaciones a cultivos de soja transgénica que se realizan en el lugar. Las recomendaciones médicas fueron directas: la única solución a su problema es irse a vivir a otro lugar. El derecho de gozar "...de un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de generaciones futuras" que reza el artículo Nº 41 de la Constitución Nacional, no sería posible.

Fornari afirma que existen sobrados indicios de que el "Estado se ausentó, no controló o lo hizo tarde o mal", por lo que sugiere al Fiscal que la investigación se encuadre por el carril del artículo Nº 200 del Código Penal.

En su denuncia menciona el testimonio del médico de Basavilbaso Roberto Oscar Lescano, quien "aportara valiosos elementos", según Fornari.

Los miembros del GRR confiaron a Miércoles Digital que el funcionario judicial los recibió personalmente y se mostró visiblemente interesado en el tema. Por esa razón expresaron su expectativa en que prospere la investigación judicial del caso, que preocupa cada vez más a los habitantes de la zona, a militantes ambientalistas y a los mismos productores sojeros.

En el último número de la revista paranaense Telaraña, precisamente el artículo principal de la publicación es "Envenenados", en relación a este tema y donde se cuenta la historia de una mujer que se brota de sólo pisar el campo y otra que vive con una máscara, en lugares como Líbaros, Santa Anita, La Ollita y Basavilbaso. "Hay gente que ya perdió el miedo, y cuenta cómo la soja y los agroquímicos destruyen día a día sus cuerpos", dice la revista. (APF.Digital)


http://www.eldiadegualeguaychu.com.ar/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=18088&Itemid=1

ASOCIADAS:
VIDEO_ LOS SANTOS INOCENTES (Argentina) http://es.youtube.com/watch?v=kokU4zxZkfY

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Locales Grave denuncia del Centro Nelson Mandela
El Chaco, zona liberada para agroquímicos que provocan malformaciones en bebés

Viernes, 02 de Enero de 2009 -

El Chaco es uno de los distritos en los que no se hace ningún tipo de control sobre el uso de agroquímicos en producción agrícolas, ni tampoco un seguimiento médico que permita dimensionar los daños que ello provoca en los pobladores rurales, entre quienes se gestan bebés con graves malformaciones.

Así lo plantea un documento difundido por el Centro de Estudios Nelson Mandela, que sostiene que la provincia es una zona liberada para la aplicación incontrolada de agroquímicos, acción que incrementa la rentabilidad de los emprendimientos a costa de la salud y la vida de una cantidad imprecisa de seres humanos. Un drama oculto El informe se basa en buena medida en el trabajo realizado por el doctor Hugo Gómez Demaio, jefe de cirugía infantil del Hospital Provincial de Pediatría de Misiones, quien es el director del Proyecto Uso de Agrotóxicos y Malformaciones Congénitas Humanas. Desde el año 1987, Gómez Demaio y su equipo trabajan en el tema, específicamente en las malformaciones humanas derivadas del uso de plaguicidas y fertilizantes. Concentraron la atención en los lugares en que habían sido gestados los niños que presentaban malformaciones del cierre del tubo neuronal. La falla en el cierre del tubo neuronal significa que la columna vertebral queda abierta, y la médula queda expuesta. Los niños que arrastran esta enfermedad nacen con parálisis en miembros inferiores, vejiga y aparato defecatorio, por lo que no tienen control fecal ni urinario. Otros adolecen de fallas en el desarrollo del sistema nervioso central craneal, total o parcial. Los que acarrean anancefalia total, generalmente fallecen. “El equipo médico comprobó que los niños nacidos con malformaciones del cierre del tubo neuronal habían sido gestados en zonas en donde masivamente se utilizaban agroquímicos. Estudiaron los mielomeningoceles (falla del cierre del tubo neuronal) y se encontraron con la punta del iceberg; debajo, tropezaron con una masa desconocida de patologías que luego comenzaron a estudiar. La genotoxicidad, que significa la intoxicación crónica por el uso de agroquímicos, provoca modificaciones o mutaciones del genoma humano. Este es un dato relevante y esencial para la salud pública; a pesar de ello, los gobiernos miran para otro lado y los funcionarios responsables se hacen los distraídos”, dice el informe que firma el abogado Rolando Núñez, coordinador del Centro Mandela.

El documento dice que entre las patologías que encontró el equipo médico, la más repetida fue la teratogénesis, que significa el desarrollo fetal anormal en el propio útero materno, producto de las modificaciones o mutaciones genéticas derivadas de la exposición a los agroquímicos. “Esto explica los nacimientos de niños con las malformaciones halladas”, afirma. Luego agrega que los médicos “también se encontraron con niños enfermos de cáncer, con especial predominancia de leucemias, y con metástasis de cánceres en niveles superiores a los previsibles para la provincia de Misiones. Concluyeron que estas patologías fueron la derivación directa de la toxicidad aguda contraída como consecuencia de la gran exposición de la población al uso masivo e indiscriminado de agrotóxicos en la actividad agropecuaria”. Las responsabilidades Al delimitar quiénes deben hacerse cargo de esa situación descripta, la ONG plantea que “en primer término está la responsabilidad directa de aquellos que provocan el riesgo o el daño sanitario, social y ambiental, que son los grandes productores agropecuarios que utilizan los agroquímicos, con mayor o menor negligencia e irresponsabilidad.

Pero debemos hacer hincapié en los gobiernos, específicamente en las estructuras de los estados municipales, provinciales y nacional, dado que deberían articular sus funcionamientos para regular y controlar el uso de los agroquímicos”. También señala que el país debe establecer una legislación regulatoria adecuada, que entre otras cosas permita “modificar la matriz de producción primaria para recuperar soberanía y seguridad alimentaria, dejando de lado la producción industrialista de forraje transgénico en chacras y regiones altamente contaminadas”. Además menciona que “son notables las defecciones de los municipios y del Estado provincial en la tarea de llevar adelante sus funciones de control y de sanción. El caso paradigmático es el de la Dirección de Sanidad Vegetal, que es la autoridad administrativa a cuyo cargo ha quedado la aplicación de la ley de biocidas en nuestra provincia.
Este organismo no controla absolutamente nada; permanece ausente en casi toda su estructura, o directamente está cooptado o burocratizado, de tal modo que incumple, de punta a punta, con el rol que el ordenamiento legal le asignó. Es el colmo del incumplimiento estatal; mientras tanto, se usan agroquímicos en forma masiva y sin ningún tipo de control, lo que permite afirmar que el Chaco es un territorio off-shore, libre de controles, y una invitación abierta para desarrollar actividades en donde el empresario hace lo que quiere y lo que más le convenga, sin importar que afecte la salud pública y la biodiversidad ambiental”. Detrás, un jefe conocido “Compone el cuadro de descontrol estatal el pésimo funcionamiento de las subsecretarias de recursos naturales y de medio ambiente, especialmente las direcciones de bosques y de suelos.
Estos organismos actúan bajo signos inequívocos de burocracia y corrupción, de manera que, en forma directa o indirecta, facilitan o auspician los desmontes y aprovechamientos forestales masivos, como también autorizan la realización de actividades productivas en suelos inapropiados, sometidos a severas restricciones o limitaciones de usos por su frágil composición, lo cual garantiza la continuidad de la degradación del ambiente y de la biodiversidad”, agrega el Centro Mandela. Tampoco omite a “los profesionales y técnicos vinculados con las actividades productivas, que se desempeñan como empleados o funcionarios del Estado o directamente en la privada. Están estratégicamente distribuidos, de tal modo que garantizan la rapidez y éxito de los trámites administrativos, desde la obtención de autorizaciones o permisos, hasta el no pago de multas por infracciones; de esta manera continúan los desmontes, los aprovechamientos forestales y las habilitaciones de campos para la agricultura. Los permisos forestales son analizados por los mismos técnicos involucrados con los intereses privados”, denuncia. A esto suma que “no existen controles, salvo algunos que son desordenados y excepcionales. El desorden administrativo es formidable y absolutamente funcional a los intereses de los que se quedan o depredan los recursos naturales. Algunos estudios de impacto ambiental se han realizado con la anuencia de los funcionarios públicos que intervienen en los procesos de evaluación. Da la sensación de que estamos frente a una verdadera organización dedicada a tal fin, con un solo jefe, bastamente conocido en la provincia, con una larga vigencia en estos menesteres”.

http://www.diarionorte.com/noticia.php?numero=28756

2 comentarios:

polycarpo dijo...

es increible el caradurismo de estos autoproclamados ambientalistas

este juan veronessi dice: Y por otro lado también nosotros hemos podido intercambiar muchas veces, concretamente con Alfredo De Angeli, su gravísima preocupación respecto a los agrotóxicos, no hay la menor duda, pero no es el tema prioritario en este momento, cuando nosotros nos estamos avocando al tema Botnia. Yo no se lo puedo exigir pero sé que él lo entiende. Estamos produciendo un desequilibrio gravísimo en la ecología por agrotóxicos que tal vez no sea lo más adecuado”.

y de angeli en la liga, que emitieron hace unos meses por telefe, dijo, (cito a alfredo zaiat)
- La cínica frase “yo no sé nada, los que tienen que investigar son ustedes” de Alfredo De Angeli al requerimiento de la periodista sobre la contaminación del medio ambiente y el efecto devastador sobre la salud humana del glifosato.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/subnotas/110513-34886-2008-08-28.html

son unos chantas (gracias por pasar, un abrazo!)

Gal- dijo...

GRACIAS pOLY, POR EL RECUERDO DE LA NOTA Y LA CITA

SALUDOS
GAL

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