Lo que circula por los medios

13 de enero de 2009

La particion de Palestina - contexto creación estado de Israel - el Gran Mufti de Jerusalem


resolución 181 II Particion
http://daccessdds.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/041/19/IMG/NR004119.pdf?OpenElement
29 de noviembre de 1947 ONU resolución 181 ll creacion de dos estados: Palestino e Israeli

1948: creacion estado Israeli bajo la resolucion 181 ll -
Acto seguido: guerra de los paises arabes para expulsar a los israelies- Arabes invaden Israel.

Tras el armisticio en 1949 se divide jerusalem y el territorio palestino queda en manos de Jordania y Egipto desde 1949 hasta 1967

1967 Guerra seis dias.... luego de la guerra Israel gana posiciones, conquista territorios y amplia sus fronteras.

1978 tratado paz egipcio-israeli en Camp David .

En 1979 Israel entrega parte peninsula Sinai y en 1982 el resto.

Nota: Los refugiados - LAS CONSECUENCIAS DE 1948 (I) [1]

"Junto a todo esto, se produjo un malísimo trato hacia los propios refugiados. Este sigue siendo el caso, por ejemplo, de los entre 40.000 y 50.000 refugiados palestinos residentes en Egipto que deben presentarse todos los meses en la comisaría local; se restringen sus oportunidades profesionales, educativas y sociales, y los acompaña una sensación general de exclusión, a pesar de su nacionalidad y lengua árabes.

La situación en el Líbano es todavía más desesperada. Casi 400.000 refugiados palestinos han tenido que soportar, no sólo las masacres de Sabra, Shatila, Tell el Zaatar, Dbaye y otros lugares, sino que han permanecido confinados en un terrible aislamiento durante casi dos generaciones.

No tienen derecho a trabajar en al menos sesenta profesiones, no disponen de suficiente cobertura médica, no disfrutan de libre tránsito, y son objeto de sospecha y desprecio. Han heredado en parte –y volveré sobre esto más tarde– el manto de oprobio arrojado sobre ellos por la presencia de la OLP (y desde 1982 su ausencia no lamentada) [10] , y por eso algunos libaneses de a píe todavía los consideran como una especie de “enemigo en casa” que debe ser rechazado y/o castigado de cuando en cuando. En Siria existe una situación del mismo tipo, aunque no tan grave. En cuanto a Jordania, aunque en su favor hay que decir que fue el único país donde se concedió la nacionalidad a los palestinos, existe una clara fractura entre la mayoría desfavorecida de ese colectivo muy numeroso y la clase dirigente jordana, por razones que apenas necesitan ser explicadas aquí.

Podría añadir, sin embargo, que para la mayoría de estas situaciones –todas ellas consecuencia de 1948–, donde los refugiados palestinos subsisten formando grandes grupos en distintos países árabes, no es previsible que existan soluciones simples, y mucho menos dignas o justas. También merece la pena preguntar por qué se ha condenado a la prisión y al aislamiento a unas personas que, por razones muy comprensibles, acudieron en tropel a los países vecinos cuando fueron expulsadas del suyo, a unos países donde todo el mundo pensó que los recibirían y los apoyarían. Pero ocurrió más bien todo lo contrario: excepto en Jordania, no fueron bien recibidos –otra desagradable consecuencia de la primera expulsión de 1948.

Edward W. Said [2] http://www.libreria-mundoarabe.com/Boletines/nº59%20Abr.08/Consecuencias1948.htm



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-"Bajo gobierno egipcio, el territorio soportó la carga de acoger a los refugiados en una época de escaso desarrollo económico. El acceso de los habitantes palestinos a Egipto se limitó, por lo que gran parte de la población, en su mayor parte no cualificada y que dependía de la Agencia de Naciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo, tuvo que limitarse a construir y mantener campos de refugiados en la franja de Gaza. Mientras que los palestinos de Cisjordania recibían la ciudadanía jordana, Egipto no concedió su ciudadanía a los habitantes de la franja de Gaza, por lo que, en la actualidad, no poseen nacionalidad alguna y sólo han podido acceder al pasaporte concedido por las Naciones Unidas. " http://es.encarta.msn.com/text_961521314__1/Franja_de_Gaza.html


-"Terminaré con un ejemplo concreto de lo que quiero decir. Durante todo este alboroto sobre la normalización he observado una ausencia sorprendente, a saber, la situación actual de los refugiados palestinos que viven en todos los países árabes importantes, cuyas condiciones de vida en todas partes (no hay excepciones) son de una miseria inaceptable. En cualquier lugar del mundo árabe donde haya palestinos hay normas y reglamentaciones que les impiden disfrutar de la condición plena de residentes, que les prohíben trabajar y viajar, que les obligan a registrarse mensualmente ante la policía, etcétera. No sólo Israel trata mal a los palestinos, también lo hacen los países árabes. "
Edward Said

http://alquds-palestina.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=128&mode=thread&order=0

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Abril 12, 2007
No.1540
Redactor saudita: 'El derecho a retorno es una ilusión'

En dos recientes artículos en el diario kuwaití Al-Siyassa, el redactor saudita Yousef Nasser Al-Sweidan argumentó que el derecho a retorno de los refugiados palestinos es una idea que no puede ser llevada a cabo, y que la única solución para los refugiados es naturalizarse en los países dónde actualmente residen.
Lo siguiente son extractos de los artículos:
El derecho a retorno - una idea que no puede ser llevada a cabo

En el primer artículo, publicado el 5 de marzo del 2007 y titulado "Sobre [la Idea] Imposible del Derecho a Retorno", Al-Sweidan escribió: "... La consigna 'derecho a retorno'... qué es blandida por las organizaciones palestinas, es percibida como una de las más grandes dificultades y como el obstáculo principal en renovar y avanzar el proceso de paz entre los israelíes y los palestinos basados en la Hoja de Ruta y una solución de dos estados.

"Es patentemente obvio que desarraigar a los descendientes de los refugiados de sus actuales hogares en el Líbano, Siria, Jordania, y otros países, y regresarlos a Israel, a la Ribera Oriental, y a Gaza es un ideal utópico y [una receta a] la anarquía. Más que eso - es una idea que no puede ser implementada, no sólo porque perturbará el [equilibrio] demográfico de una manera peligrosa y destructiva, y tendrá ramificaciones políticas, económicas y sociales [de largo alcance] en tal pequeña y encogida área geográfica, sino [principalmente] porque el retorno [de los refugiados] está en estrepitosa contradicción al derecho de Israel como [estado] soberano, mientras que a la Autoridad Palestina le falta la infraestructura para absorber tal cifra inmensa de inmigrantes mientras el proceso de paz... no esté en su pico..."

El problema del refugiado es el resultado de errores de los países anfitriones

"Claramente, el problema de los refugiados es principalmente el resultado de errores acumulados realizados por los países dónde [los refugiados] viven... tales como Siria y el Líbano, que han aislado a los refugiados en pobres y gastados campamentos a los que les faltan las más básicas condiciones para una existencia humana digna. En lugar de ayudarlos a integrarse totalmente en su nueva sociedad, les permitieron convertirse en víctimas del aislamiento y del sufrimiento... Luego, lo peor de todo pasó cuando las agencias de inteligencia árabes usaron a las organizaciones palestinas como una herramienta para establecer cuentas en los conflictos internos árabes que probablemente no tienen nada que ver con los palestinos...

"Los israelíes, por otro lado, fueron civilizados y humanos en su tratamiento de los miles de refugiados judíos que habían perdido sus propiedades, casas y negocios en los países árabes, y quiénes fueron obligados a emigrar a Israel después de la guerra de 1948. El gobierno israelí les recibió, los ayudó, y les proporcionó todas las condiciones [que necesitaron] para integrarse a su nueva sociedad...

"Las mentiras del régimen Ba'th sirio, y a su comercio de consignas tales como 'derecho a retorno', 'constancia', 'resistencia', 'lucha nacional', y todos las otras ridículas [consignas], son evidencia al hecho que, hasta el momento, decenas de familias palestinas [permanecen] atascadas en el desierto en la frontera siria-iraquí, porque el régimen sirio se niega a permitirles entrar en su horripilante república Ba'th y regresan a su campamento de [refugiados] Yarmouk.
"Los países árabes en dónde los palestinos viven en sus campamentos de refugiados deben pasar leyes necesarias para integrar a los habitantes de estos campamentos en la sociedad. [Además, deben] proporcióneles con educación y servicios de salud, y permitirles la libertad de ocupación y movimiento y el derecho a poseer bienes y raíces, en lugar de [continuar] su política de excluir a [los refugiados] dejándole la responsabilidad [de ocuparse de ellos] a otros, mientras comercializan la imposible ilusión del retorno [a Palestina]..." [1]

Los refugiados no necesitan otros 60 años de miseria

En el segundo artículo, publicado el 16 de marzo del 2007 y titulado "La Naturalización es la Solución", Al-Sweidan escribió: No existe ninguna duda que los refugiados palestinos en Siria y el Líbano - quiénes durante muchos años se han alimentado de sus anfitriones árabes en sueños imposibles y en brillantes promesas que fueron pronto rotas - no necesitan otros 60 años de miseria, desdichas y sufrimiento... para deducir por enésima vez que todas las conversaciones sobre el 'puente al retorno' no son [nada más que] tonterías y engaños - un cuento de hadas que sólo existe en la antigua y estropeada demagogia de la propaganda árabe...

"En realidad, no existe ningún 'puente [al retorno] '... salvo el puente que debemos nosotros ahora pasar... llamado el proceso de paz y normalización de relaciones entre los árabes e Israel. Indudablemente, los árabes no pueden continuar evitando la implementación [del proceso de paz], qué no puede esperar ningún atraso. [Cualquier retraso] tendrá un alto precio para las sociedades árabes en el presente y en el futuro, considerado los marcados cambios estratégicos que [ocurren] en el Medio Oriente. [Estos cambios] demandan una inmediata y final solución a los conflictos árabe-israelíes, y [requieren] que los dos bandos dirijan sus energías y esfuerzos conjuntos hacia el confrontar la amenaza nuclear iraní que nos pone en peligro a todos".
La solución inevitable es naturalizar a los refugiados en los países anfitriones

"Mientras el proceso de paz en el Medio Oriente adquiere ímpetu, y mientras las fuerzas regionales e internacionales permanezcan comprometidas a la necesidad de resolver este [conflicto]... existe una creciente necesidad de una decisión realista, inevitable e intrépida que proporcionará una solución justa al problema de los refugiados palestinos naturalizándolos en los países anfitriones, tales como Siria, el Líbano, y otros países.

"Aunque éste sea un [proyecto] humanitario, requiere de intensos esfuerzos en los niveles legislativo, económico, logístico y administrativo, para integrar a los palestinos orgánicamente al tejido social, económico y político de las sociedades árabes...

"Por cada criterio concebible y aceptado, naturalizar a los refugiados [en los países árabes] es la solución inevitable a [este] problema humanitario crónico. El hecho de que [esta solución] constituye una parte importante del proceso de paz global y de reconciliación histórica entre los árabes y los israelíes ayudará a reforzar [el proceso de naturalización] y a perpetuarlo". [2]

[1] Al-Siyassa (Kuwait), 5 de marzo, 2007.
[2] Al-Siyassa (Kuwait), 16 de marzo, 2007.
http://www.blogger.com/

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Contexto creación Estado de Israel - Gran muftí de Jerusalén, colaboracionista con los nazis

Gran Mufti de Jerusalén desde 1921, Husseini era la figura nacionalista más importante entre los musulmanes de Palestina y uno de los líderes árabes más prominentes en Palestina y el Medio Oriente. Sirvió en el ejército otomano durante la I Guerra Mundial.

Temeroso de que la inmigración judía a Palestina dañara el futuro de los árabes, diseño, alentó e inicio los violentos y mortales alborotos contra los judíos en 1921, 1929 y 1936. Colaborador de los alemanes durante la II Guerra Mundial.

Algunos creen que esta colaboración de Husseini con los alemanes fue diseñada para obtener su apoyo para las metas nacionalistas árabes de un poder que parecía tener buenas perspectivas para ganar la guerra. Sentía entusiasmo por Hitler y la política anti-judía de la Alemania Nazi y particularmente por la aplicación de la "Solución Final".

Perciba una afinidad ideológica general entre el fascismo totalitario y las teorías nazis y el Islam. La contribución de Husseini al esfuerzo de guerra del Eje tuvo su éxito como líder musulmán. El recluto y organizo los batallones musulmanes bosnios en 1943 conocidos como Handjar (Espada) que combatieron a los guerrilleros en Bosnia, participando en la muerte de muchos civiles. Husseini intento persuadir al Eje para extender el exterminio de judíos a Africa del Norte y Palestina.

También propuso que la aviación alemana bombardeara Tel-Aviv. Cuando la II Guerra Mundial acabó, Husseini fue arrestado en Francia pero en junio de 1946 escapo y pidió asilo en Egipto. Aunque había pruebas concretas para juzgarlo, los aliados no hicieron nada para ello debido al enorme prestigio de Husseini en el mundo árabe. Yugoslavia pidió su extradición pero la Liga Árabe y el gobierno egipcio detuvieron la demanda. Fuente: El Corresponsal de Medio Oriente y Africa
http://www.elcorresponsal.com/modules.php?name=ElCorresponsal_Biografias&req_bio_id=520

ver:
http://www.tellthechildrenthetruth.com/gallery/index.html


http://www.tellthechildrenthetruth.com/videos.html

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EL MUFTI


y el nazismo



http://www.youtube.com/watch?v=IBFBvceJvIU





http://www.youtube.com/watch?v=3m2OzEvyrsw

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Hitler se reunió con el Mufti, Haj Amin Husseini, el 28 de noviembre de 1941. El doctor Paul Otto Schmidt tomó notas sobre el encuentro (ver Fleming, Hitler and the Final Solution, 1984, pp. 101-104). En este encuentro Hitler prometió al Mufti que, después de que cierto objetivo se alcanzara, "el único objetivo restante de Alemania en la región sería la aniquilación de los judíos que vivían bajo la protección británica en tierras árabes". http://www.nizkor.org/features/qar/qar26-sp.html


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HISTORIA

ADOLF HITLER y El MUFTI DE JERUSALEM
de Alberto Rosselli.
Traducción: Alicia Benmergui.

La historia de las intensas y complejas relaciones que mantuvieron el Gran Mufti de Jerusalem Amin al Husseini, jefe espiritual de los musulmanes palestinos y el lider nazi Adolf Hitler entre 1934 y 1935 representa uno de los hechos de trasfondo político religioso más interesante y menos conocido de aquellos tiempos.

Los motivos que impulsaron a la más alta y venerada personalidad religiosa del Medio Oriente a unir sus propios destinos a los del dictador alemán y en general a las fuerzas del Eje, suscitan aun una indudable curiosidad, abriendo las puertas a un debate que, en el actual contexto político internacional caracterizado por el recrudecimiento del extremismo islámico antisionista y antioccidental, asume un valor aun mayor. El compartido sentimiento que se tradujo en un programa antisemita y la comun aversión hacia los judíos fueron los elementos que hace más de sesenta años cimentaron un acuerdo político y militar entre el nazismo y el Movimiento Arabe del Gran Mufti. Una alianza de la que todavía, por muchos años, poco se ha dicho y escrito, al menos en Italia; tal vez a causa de un malentendido sentido de protección y respeto por la justa “causa palestina ".

Que el Gran Mufti de Jerusalem alimentaba muchas simpatías por la ideología antisemita es cosa sabida, pero mucho menos lo son los documentos y cartas que testimonian de manera clara e inobjetable, el objetivo orientado por Amin al Husseini y el jefe del nazismo para crear un articulado y vasto programa de exterminio y lucha armada contra la comunidad judía internacional, y contra las democracias occidentales, un plan del cual bajo ciertos aspectos, el “príncipe del terror”, Bin Laden parece haber tomado mas de algunas puntos. Ahora gracias a los esfuerzos de un grupo de historiadores israelíes y estadounidenses y a los testimonios surgidos de los archivos secretos del Tercer Reich, del gobierno americano, ingleses y ex soviéticos, es posible reconstruir con exactitud ( siempre que exista la voluntad, obviamente) la trama y el contenido de uno de los más perversos complots de matriz racista y terrorista que se hubieran a proyectado en el curso del Siglo XX.

Después de años de indagaciones y estudios, los investigadores del Instituto Simon Wiesenthal de Los Angeles lograron hacer surgir de los archivos del contraespionaje norteamericano buena parte de la correspondencia secreta y de los diarios personales del Gran Mufti de Jerusalem y un cierto número de cajas que contenían una voluminosa masa de documentos ( en lengua árabe y alemana) sacando a la luz este caso tan complejo en su totalidad. Después de la caída del Muro de Berlin, los estudiosos israelíes y estadounidenses ( apoyados también por la información provista por colegas ingleses, rusos y serbios) han de hecho pasado por un cedazo todo el material y los testimonios relativos a la actividad de Husseini y de los grupos árabes que, a caballo de los años treinta y cuarenta, colaboraron activamente con los nazis. En la documentación se hace referencia a los numerosos dossiers redactados entre 1936 y 1945, de la Kripo (la Policía Criminal nazis) de la Gestapo, de la Sección Mesoriental, de la Abwehr (el Servicio Secreto Aleman bajo el mando directo del Almirante Wilhelm Canaris) del Departamento de Asuntos Islámicos y del "Centro de Adiestramiento de Elementos Musulmanes” de las Waffen SS (puesto a la directa dependencia de Heinrich Himmler) del "Comando de Operaciones de Oriente" de la División Especial Brandeburg; del organismo dirigido por el general Helmut Felmy (encargado de enrolar en la Wehramcht voluntarios mesoorientales, norafricanos, y también transcaucásicos y ruso asiáticos) y del Arab Bureau del director de Asuntos Extranjeros Joachim von Ribbentropp.

El antisemitismo como razón de vida

Amin al Husseini (llamado también Al-Haji Amin) nació en 1897, en Jerusalem, de una familia muy religiosa que desde la más tierna edad educó al hijo según los más rígidos preceptos islámicos. Después de haber cursado sus primeros estudios en su ciudad natal, Amin prosiguió estudiando en el Cairo, desde donde fue a Estambul. En 1910, entra en el ejército otomano, siendo asignado a una escuela de artillería. Parece ser que después de haber intervenido en las Guerras Balcánicas, Husseini había completado su preparación cultural y religiosa en una escuela coránica. Desde muy joven, Amin mostró simpatías en el enfrentamiento del Movimiento Arabe que encabezaba el líder de La Mecca, Hussein, uno de los más importantes vasallos de la Sagrada Puerta. En 1914, a continuación de su relacionamiento con los servicios secretos ingleses con base en el Cairo y a la ayuda prometida por el Foreign Office de Londres y el Comando Supremo del Ejército inglés en Egipto, comienza a proyectar una revuelta nacionalista árabe con el intento de liberar la región del Hegiaz, la ciudad santa de Medina, La Meca y Jerusalém del yugo otomano.

Entre 1914 y 1918, Amin al Husseini sigue y participa con interés en la lucha librada contra los turcos, colaborando y dando su apoyo a la causa a través de actividades secretas de espionaje. En marzo de 1920, participa en el Congreso Panárabe de Damasco que proclama la independencia de Iraq bajo el rey Abdullah y de Siria bajo Feisal, uno de los hijos del Hussein de La Mecca. En el mes de abril, Amin al Husseini adhiere a la organización de una revuelta antijudía en Palestina (región puesta bajo el Mandato Británico) y luego de la creación de la Haganah (la organización armada de autodefensa judía) contribuye a fundar diversas bandas terroristas antibritánicas, comenzando al mismo tiempo a planificar una estrategia para "eliminar fisicamente a todos los elementos sionistas del territorio mesoriental". En mayo de 1921, Husseini fomenta nueve manifestaciones antisionistas, poco después es nombrado Gran Muftì de Jerusalem, el más alto cargo religioso del Islam adquiriendo rápidamente gran prestigio y poder. En 1925, favorece secretamente la creación de la Asociación Armada Arabe dirigida por el fundamentalista sirio Izz al-din Qassam. En agosto de 1929, Husseini da su bendición a una de las mas violentas persecuciones antijudías con el objeto de limitar el derecho de oración de los judíos en el Muro de los Lamentos de Jerusalem y las visitas a la Tumba de los Patriarcas en Hebron, Husseini subleva nuevamente la población musulmana, contribuyendo, entre otras cosas a la eliminación de la comunidad judía secular de Hebron.

En 1931, el Gran Muftì apoya la creación del Partido Arabe por la Independencia, un alineamiento donde reclama a grandes voces la unión político-religiosa entre Palestina y Siria, región puesta bajo mandato francés. En 1933, después de la llegada al poder de Hitler en Alemania, Husseini confia a sus discipulos y colaboradores que puede "visualizar un nuevo, radiante futuro", y predice " el advenimiento de una nueva era de libertad para los musulmanes de todo el mundo." Galvanizado por los resultados de la represión antijudía en los actos de los nazis, el Gran Muftì, que ahora ahora está avalado por un gran número de seguidores, desencadena nuevas revueltas en Jaffa, Haifa e Nablus.

El 21 de Julio de 1934 el Muftì de Jerusalem da el paso decisivo. Con el objetivo de establecer un estrecho contacto de colaboración con el nazismo, se encuentra con el nuevo cónsul general aleman en Palestina, Döhle. En el curso del encuentro que según él fue “muy cordial y provechoso”, Husseini confirma su incondicional apoyo a la Alemania de Hitler, preguntando al diplomático "hasta que punto el Tercer Reich estaba dispuesto a sostener el movimiento árabe contra los judíos”. Habiendo recibido vagas afirmaciones sobre el asunto, en 1936, Amin al Husseini envía algunos de sus colaboradores a Berlin para "producir amigables contactos con los jefes del movimiento nazi”. Al mismo tiempo, en Palestina, proclama la lucha armada contra la comunidad judía y las fuerzas de ocupación inglesas, confiando la dirigencia de la revuelta a Fawzi el Kawakij. Este último, en 1941, sostendrá junto al mismo Mufti el fallido golpe de estado antiinglés del lider nacionalista iraquí Rashid Alí y sucesivamente en 1948, guiará las tropas árabes irregulares contra el recién nacido Estado de Israel.

Luego de la campaña de desórdenes de 1936, Husseini incita a los musulmanes fundamentalistas a atacar también las facciones moderadas islámicas causando (según fuentes británicas) no menos de 4.000 muertos.

Informado de la revuelta por el cónsul aleman, el ministerio de asuntos extranjeros y jefe de las Waffen SS decidió prestar mayor atención a la actividad del Mufti y de sus seguidores, pero manteniendo frente al mundo islámico una actitud de profunda desconfianza. En septiembre de 1937, dos jóvenes oficiales de las SS, Karl Adolf Eichmann (que se convertirá rápidamente en el coordiandor supremo de la “Solución Final”) y Herbert Hagen, fueron enviados a Jerusalem para intentar sondear el nivel de confiabilidad del Muftì y de sus colaboradores y , eventualmente, encontrar un modo de cooperación más concreto en el plano político militar. Las órdenes de Hitler estaban dirigidas a intensificar las relaciones entre el nazismo y el islamismo radical, pero también de proceder con absoluta cautela. Pues aunque juzgaba que era muy interesante la oportunidad de enganchar al carro nazi un elemento de prestigio como lo era el Gran Muftì, el Führer – que no escondía su desprecio no solo por los judíos, sino por toda la raza semita – no deseaba, al menos por el momento, provocar una crisis mesoriental de consecuencias imprevisibles. Mientras los dos agentes alemanes se aprestaban a partir para Palestina, las autoridades militares inglesas, que ya hacía tiempo que indagaban sobre las actividades subversivas del Gran Muftì, expidieron una orden de captura contra Amin al Husseini, obligando a éste a darse a la fuga. Todavía una vez más cuando se reunieron en Haifa, Eichmann y Hagen se arriesgaron igualmente a contactarlo. Las charlas secretas entre los dos agentes y el Gran Muftì se revelaron muy prometedoras.

Finalmente, Eichmann ofreció a Husseini la protección de los servicios secretos alemanes y la provisión de dinero, armas, municiones y explosivos a cambio del apoyo en la lucha al lado de Alemania, para destruir al "demonio sionista" pero también para destruir los fundamentos del dominio anglo francés en Medio Oriente. Husseini no opuso ninguna dificultad, declarándose "feliz de cooperar para el triunfo de una justa causa" y prometió hacer lo más posible, convocando también a los líderes de la comunidad musulmana de Siria,Transjordania, Libano e Iraq.

En 1938, segun el archivo de Wiesenthal, el nombre en código del Gran Muftì estaba ya registrado en el libro de pagos de la Abwehr II. Hacia fines del mismo año la Abwehr II planifica un programa para enviar a Palestina, naves bajo banderas neutrales, algunas provisiones de armas y municiones destinados a las fuerzas de Husseini. Por motivos de seguridad la carga debía ser desembarcada en un puerto de Arabia, probablemente Gedda. A último momento, sin embargo, las operaciones fueron suspendidas. Se supone que Hitler, ya comprometido en España, con la Legión Cóndor, al lado del general Francisco Franco, y próximo a anexar Bohemia a Alemania, prefería evitar abrir otro frente con Inglaterra, cuyos servicios secretos, entre otros, estaban ya al tanto de las relaciones entre los nazis y el Gran Muftì.

En septiembre de 1939, a la mañana siguiente de la invasión alemana a Polonia, Amin al Husseini hizo una declaración pública, dando un explícito apoyo al “digno y valiente guerrero Adolf Hitler" incitando "a los musulmanes a tomar las armas al lado de la Alemania nazi”. A comienzos de 1941, desde los micrófonos de una emisora secreta, el Gran Muftì invoca "el derecho de los árabes a resolver el problema judío con la misma modalidad y los mismo medios adoptados por el Füehrer y lanza una proclama para que todos los musulmanes contribuyan con las armas al triunfo de las fuerzas del Eje”. Pero como todavía no gozaba de la protección alemana y temiendo ser arrestado por los ingleses, hacia fines de 1940, Amin al Husseini decidió huir a Iraq y moverse por cuenta propia, utilizando el dinero que entretanto le había enviado la Abwehr. Gracias a estos recursos, comienza a apoyar al partido nacionalista iraquí de Rashid Alì (que por otra parte controlaba buena parte del ejército) fuertemente opuesto a los ingleses y a los judíos. Y así la Mesopotamia se convierte en el banco de pruebas de la organización puesta en pie por el Muftì con los marcos alemanes. Rashid Alì, que está esperando el mejor momento para desencadenar la revuelta antibritánica, acoge a Husseini como un hermano y lo esconde en un refugio secreto, permitíéndole operar en maniobras de propaganda distractivas. Entre fines de 1940 y el inicio de 1941, muchos funcionarios iraquíes establecieron relaciones de cooperación secreta con el ahora fantasmal Muftì que, con mucha habilidad, continuamente elude la búsqueda de la policía y del ejército inglés presentes también en Iraq. En abril de 1941, el Movimiento revolucionario de Husseini se consolida, comenzando a recibir subvenciones en dinero también de Italia, de Arabia Saudita y Egipto.

En su refugio secreto subterráneo (situado parece entre Bagdad y Mosul), protegido por los complacientes militares iraquies, el Muftì lleva una vida extremadamente cómoda. Disponía de un edificio muy bien protegido dotado de líneas telefónicas, de una potente estación de radio, de servicios y de un amplio surtido de armas, municiones, víveres y medicinas. Junto a él trabajaban al menos una docena de fieles colaboradores y disponía además de una guardia personal, casi todos provenientes del ejército iraquí. En la primavera de 1941, Rashid Alì, apoyado por el ejército nacional y las células de Husseini, dió comienzo a la revuelta antibritánica. Rashid Alì obliga al primer ministro iraquí, el filo-inglés Nuri Said Pasha, a presentar su renuncia; luego ordena a sus tropas cerrar los grifos del largo conducto que unían los campos petrolíferos mesopotámicos al puerto de Haifa y rodear las escasamente vigiladas bases aeronáuticas del ejército inglés.

Contemporáneamente, el Muftì lanza, mediante un mensaje radial, la jihad (la guerra santa) contra Inglaterra. No obstante el fulminante golpe de la operación del Golden Square o "Bloque de Oro" (el brillante nombre en código con que Rashid había querido bautizar su insurrección) la maniobra se revela sin embargo, intempestiva y muy mal organizada.Tal vez porque Rashid Alì y el Muftì no pusieron al corriente de sus intenciones al Abwehr sobre sus movimientos y en segundo lugar porque las fuerzas armadas ítalo-alemanas, en guerra contra los ingleses en Grecia, no estaban en posición de intervenir con la necesaria celeridad y penetración en Medio Oriente. Hitler y Mussolini, de hecho no podían enviar a los iraquíes rebeldes más que alguna docena de consejeros, menos de 50 aviones de transporte y combate, y como un aporte del complaciente gobierno francés de Vichy, un solo convoy ferroviario cargado de armas y municiones provenientes de Siria. Para completar el fracaso, se vió luego que el comando del ejército iraquí, evidentemente inepto, no se arriesgó a eliminar a los pocos oficiales ingleses que en el período de diez días, fueron socorridos por un fuerte cuerpo expedicionario proveniente de Egipto y de la India. Consolidada nuevamente su presencia en el territorio mesopotamico, los ingleses sofocaron la revuelta nacionalista iraquí y obligaron a Rashid Alì y al Muftì a huir. Este último, cercado por los británicos, se arriesgó a ir hacia el norte del país de donde gracias al dinero y la ayuda de los rebeldes musulmanes, pasó a Iran y luego a Turquía. En Estambul, junto a Amin al Husseini se puso en contacto con algunos agentes alemanes que le ayudaron a refugiarse en Alemania.

Hacia mediados de noviembre de 1941, el Muftì llega a Berlin, donde es recibido por Eichmann. Este lo lleva a las oficinas de asuntos políticos donde fue interrogado por algunos altos oficiales de las SS sobre el fracaso del Golden Square. Husseini no tiene ningun problema en adjudicar toda la culpa del desastre a la "quinta columna judía que operaba en Iraq", sosteniendo que un apoyo más concreto y solícito por parte de las fuerzas del Eje, habría evitado, probablemente el grave desastre. La poco feliz observación del Muftì irritó no poco a los alemanes, arriesgando la posibilidad de futuros planes de colaboración árabe-nazi. No obstante, Eichmann entra en una habitación y convence al Führer de la necesidad de continuar brindando confianza y apoyo a estos aliados. El 20 de noviembre de 1941 el ministro de Asuntos Exteriores aleman, Joachim von Ribbentrop, recibe al Gran Muftì, y en aquel encuentro se pusieron las bases para la posterior entrevista con Hitler.

La trascripción de la larga conversación entre el Muftì y Hitler fue puesta a disposición de Husseini en mayo de 1945, en una villa cercana a la capital alemana, y llevada de los archivos de los servicios secretos estadounidenses a los de las Naciones Unidas, donde permanece bien custodiada y curiosamente, nunca publicada. Entrevistado sobre este tema por el cotidiano Hadashot, el historiador y orientalista israeli Zvi Alpeleg ha afirmado que la existencia de este documento (sacado a la luz hace pocos años, gracias a las investigaciones de los hombres de Wiesenthal) era conocida desde hace algun tiempo.Tanto que, en enero de 1946, por una fuga de noticias, el cotidiano norteamericano New York Times publicò un artículo sobre el tema, cuyo contenido fue desmentido por algunos gobiernos árabes, como Siria e Iraq.

Sobre este mismo caso en esa época, y por noticias siempre provenientes de la prensa norteamericana, el mundo vino a enterarse de que el gobierno de Damasco y del Cairo, con la complicidad de la Union Soviética, habían dado refugio a algunos "consejeros" provenientes de las filas de las SS y de la Gestapo. Según el título de una crónica, y nunca probado, en los años cincuenta, la Unión Soviética había proporcionado al Estado Mayor del ejército del dictador egipcio Nasser otra "partida" de "consejeros" nazis (entre ellos físicos y químicos ,expertos en misilística, en armas químicas y bacteriológicas) para poner a punto armas balísticas dotadas de cabezas atómicas, un gas o virus, para utilizar contra Israel. Todavía en 1966, esta vez según fuentes francesas e israelíes, el anciano Amin al Husseini introdujo secretamente en el Líbano y en Iraq otros "técnicos" ex-nazis que había conocido durante su larga estadía en Alemania.

En el encuentro del 22 de noviembre de 1941 entre el Gran Muftì y Adolf Hitler que duró casi una hora y media el Gran Muftì declaró que "los árabes debían ser considerados amigos naturales de Alemania. . . y que “ellos estaban listos para convencer a todos los musulmanes que vivían en Africa del Norte, en la Europa ocupada y en Rusia ” a enrolarse en una Legión Arabe Especial (la Freies Arabien) al servicio de la causa comun antisionista y antioccidental. "En esta gigantesca lucha, los árabes lucharán también para expulsar a los anglofranceses del Medio Oriente y para crear las bases de un gran Estado Arabe Unido, comprendiendo Palestina, Siria, el Líbano,Transjordania e Iraq". Por su parte el Führer (que rápidamente le manifestó, intempestivamente a Rashid Alì, que no se fiaba para nada de la capacidad organizativa y militar de los jefes árabes) aseguró que " Alemania estaba decidida a requerir a las naciones que eran sus aliadas(Italia, Rumania,Hungría,Bulgaria, Croacia, Eslovaquia y Finlandia) su efectiva contribución a la resolución del problema judío ”no consideraba todavía oportuno "dirigir una apelación similar a los pueblos de Medio Oriente y a los iraníes demasiado estrechamente controlados por las fuerzas inglesas y soviéticas” amargado por las declaraciones del Führer, Amin al Husseini trató en los meses sucesivos de persuadir a Hitler y a Mussolini para que suscribieran un documento oficial por el cual "Alemania e Italia se ocuparían en un breve lapso de tiempo, a intervenir militarmente en Medio Oriente para ayudar a los musulmanes a expulsar a los ingleses”. Declaración que los dos dictadores no firmaron porque por el momento resultaba técnicamente inviable. El Führer prefería realizar algunas eventuales acciones en la región en una fecha posterior a la conquista del Cáucaso y del Valle del Nilo por parte de las fuerzas del Eje.

Amin al Husseini debía por lo tanto conformarse. "En espera de la conquista por parte de los aliados italoalemanes del frente egipcio y caucásico -anotò en su diario– a los musulmanes no les corresponde más que ponerse a disposición de Alemania, participando de la destrucción de los sionistas en Europa”.

Para contentar a Husseini, en 1942 los alemanes lo pusieron al frente de la direcciòn de la Oficina Arabe: un ente controlado por las SS del cual se esperaba que cumpliese con la tarea de hacer propaganda antisemita y favorecer el enrolamiento de musulmanes en la Legión Arabe, de la que se ha dicho que fue constituída por Himmler expresamente para cooptar elementos bosnios y albaneses. Estos últimos fueron a formar la 13ma Division de Montaña SS Handschar y la 21ma Division de Montaña Kanderbeg, utilizando una divisa de combate bastante parecida a las usaban en las secciones análogas de los alemanes. Como signo distintivo usaban el fez colorado en la cabeza y también utilizaban curiosos gallardetes con el dibujo de una cimitarra islámica. Es de notar que no obstante el desprecio personal que Himmler mantenía hacia todas las religiones, les concedió a los voluntarios musulmanes de las dos divisiones la posibilidad de mantener una dieta especial vinculada a los preceptos musulmanes, de rezar públicamente según los rituales observados por ellos y la autorización para festejar y observar las fiestas y ayunos impuestos por el Corán.

Situado no lejos de Berlin, el cuartel general del Mufti, controlaba una extensa red de colaboradores tanto en Europa como en el resto del mundo. Esto de hecho extendía su autoridad a todo el Medio Oriente y al Norte de Africa, pero también sobre regiones asiáticas más lejanas habitadas por minorías islámicas. Entre 1942 y 1944, el Gran Muftì trabajó intensamente, obteniendo el enrolamiento en la Legión Arabe y en las Divisiones Waffen SS de muchos hombres. Gracias a su reiterativa propaganda, trasmitida por potentes estaciones de radio puestas a su disposición por los alemanes y mediante viajes frecuentes, decenas de millares de musulmanes balcánicos fueron a formar parte de las nuevas divisiones de Himmler. Esta unidad, conocida ràpidamente por su ferocidad, fue empleada en los Balcanes en acciones antipartisanas y en la búsqueda de judíos y gitanos. En 1941, no menos de 50.000 musulmanes de varias regiones integraban varias divisiones de las SS o en divisiones especiales alemanas.También se hallaban en la Legión Arabe ( la unidad sobre la cual el Muftì contaba a muchos que los consideraba el elemento constituyente de su futuro ejército) que no llegó nunca a superar los efectivos de cualquier batallón. La unidad, contrariamente a las expectativas de los alemanes puestas en ella, les causó una gran desilusión por el bajo nivel disciplinario y por su actuación en las misiones bélicas.

En el curso del conflicto, resultó muy intensa la acción diplomática desarrollada en torno a la figura del Gran Muftì. Entre 1942 y 1944, efectuó diversos viajes por Europa, llegando a las regiones habitadas por núcleos musulmanes (Bosnia, Kosovo, Albania) para constatar la fidelidad al Reich, creando relaciones de amistad y cooperación también con los jefes de los movimientos parafacistas croatas y serbios con los que tenía en común un profundo odio hacia los judíos y las democracias occidentales. No solo parece que en 1942 había tomado contacto con el gobierno de Tokio, a través de la Embajada japonesa en Berlin, parece ser que el Ministerio de Guerra japonés quería contar con la colaboración del Mufti y sus seguidores que integraban los ejercitos para lograr la rebelión de musulmanes de la China centro occidental que debían levantarse contra Chiang Kai Shek y Mao Tse Tung y extender ese levantamiento a la aún más numerosa comunidad musulmana de Indonesia y de las islas meridionales de Filipinas. En su tarea de propaganda dirigida a las poblaciones musulmanas a favor de las tropas del Eje, el Mufti utilizó las numerosas y eficientes emisiones de las radios alemanas, pudiendo contar en 1942 con 6 estaciones. Pero Husseini amaba mucho más hablar delante de las grandes multitudes. En cada caso, hoy sabemos como poner las cosas en su justo lugar y sobre todo, hoy somos técnicamente capaces a un grado tal que podemos eliminar de la faz de la tierra a todos los judíos.

Entre 1941 y 1943, el Muftì y los servicios secretos alemanes enviaron a Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto, Palestina, Siria y Transjordania un gran número de panfletos y de material propagandistico antinglés y sobretodo antisionista.También cuando la armada del Reich debió abandonar las estepas rusas y Africa del Norte, retrocediendo siempre hacia las fronteras alemanas,Husseini continuò luchando, lanzando mensajes a las poblaciones mesoorientales, africanas y a las minorías árabes residentes en Asia y en los Estados Unidos, incitando al combate contra el demonio sionista y plutocratico. El 1° Marzo de 1944, en el curso de la enésima trasmisión radiofónica, el Muftì demostró su odio inmutable en su enfrentamiento con los israelitas: “Arabes! Levántense como un solo hombre y combatan por vuestros sacrosantos derechos. Maten a los judíos donde los encuentren. Matándolos hareis una cosa grata a Allah”.

Pero el nazismo perdió la guerra, El Mufti fue capturado en abril de 1945, en una pequeña ciudad de Alemania Occidental por las tropas estadounidenses, Al Husseini fue transportado a una cárcel francesa de donde logró evadirse en 1946, refugiándose primero en El Cairo y luego en Beirut, en el Líbano. En esta ciudad dedicó el resto de su existencia a elaborar planes y estrategias a fin de destruir la raza judía y al Estado de Israel, con inmutable odio y perseverancia, sosteniendo material y moralmente a todos los enemigos del sionismo.

Venerado por los jóvenes y líderes del terrorismo islámico, el ex Gran Mufti de Jerusalem Amin al Husseini murió en la capital libanesa el 4 de julio de 1974.

http://www.milimcultural.com.ar/historia/adolf.htm


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Origenes

En 1909, en Palestina bajo dominio turco un agrupamiento de barrios perifericos a la ciudad de Yafo oupados por judios lleva junto a la adquisicion de nuevas tierras da origen a Tel Aviv, la primera ciudad totalmente judía de los tiempos modernos. Durante este mismo año se funda la organizacion de seguridad Hashomer con el fin de brindar seguridad a los asentamientos exclusivamente inrtegrados por judios hasta entonces protegidas por guardias de cada comunidad.
Los reclamos arabes por el avance de la colonizacion judia en Palestina llegan formalmente a instancias ministeriales en Turquia y se incluyen por primera vez en las sesiones del parlamento turco. Sin embargo la cuestion Palestina esta lejos de ser la mayor preocupacion que enfrenta el Imperio. El derrumbe del Imperio Otomano tras sucesivas guerras favorece los intereses judíos
En 1908, en Turquia ha triunfado una conspiracion revolucionaria encabezada por los llamados Jóvenes Turcos, con apoyo de jóvenes oficiales del Ejército condicionando al sultán Abdul Hamid quien un año despues será derrocado creciendo en poder los nacionalistas arabes. El surgimiento de los nacionalismos europeos acelera conflictos. Durante los proximos tres años el Imperio Otomano enfrenta sucesivas guerras.
En 1911 Italia invade Libia y le arrebata su dominio. Un año mas tarde estalla la primera guerra Balcanica, Bulgaria, Serbia, Grecia y Montenegro se sublevan y se libran del dominio turco. Una segunda guerra Balcanica en 1913 encuentra a Turquia enfrentando a Bulgaria esta vez en alianza con Rumania, Grecia y Serbia. Turquia pierde la mayor parte de sus dominios europeos ademas de Libia. Bulgaria queda bajo la influencia del Imperio Austro-Hungaro, mientras que el Imperio Otomano busca alinearse con Alemania.
Defensores en Gallipoli
En 1914 en Serbia el asesinato del heredero al trono de Austria, Francisco Fernando en Sarajevo marca el comienzo de la Primera Guerra Mundial, Austria le declara la guerra. Alemania invade Bélgica en camino a Francia que es beligerante al igual que Gran Bretaña. En noviembre el Imperio Otomano que lidera Enver Pasha entra a la guerra como aliado de Alemania. Lo cual lleva al primer ministro británico Herbert Asquith a anunciar con acento dramático: "El Imperio turco se ha suicidado." Si bien los turcos logran inicialmente detener meses mas tarde la ofensiva britanica en Galipolli el curso de la guerra la llevara a perder durante los dos años siguientes sus dominios en Egipto, Palestina, Siria y Mesopotamia a manos de britanicos y franceses.
La caida del zarismo y el ingreso de EE.UU. a la guerra resultan providenciales"En enero de 1917 las tropas británicas comenzaron la conquista de Palestina. El mismo mes se derrumbó el régimen zarista, y así desapareció el principal obstáculo individual que se oponía a un apoyo judío total y mundial a la causa de los Aliados. Kerenski, el primer ministro provisional, anuló el código antisemita de Rusia. Y hacia finales del mes Alemania comenzó la guerra submarina ilimitada, lo que determinó que la intervención norteamericana en favor de los aliados fuese inevitable. Casi automáticamente el gobierno norteamericano se convirtió en firme partidario del hogar nacional judío en Palestina."
Palestina y Jerusalén cambian de dominioEn 1917 en Palestina, Jerusalen es liberada por los británicos en diciembre desalojando a los turcos. El ejercito británico esta comandado por el general Allenby y en las acciones que llevaron a su liberación cumple un rol destacado el escuadron de bombarderos Nro.14 del Real Cuerpo de Vuelo desbandando en primer lugar a la aviación turca y determinando la rendicion de las tropas enemigas mediante vuelos rasantes sobre la ciudad sin tener que abrir fuego. El emblema del escuadrón aereo reza: ' Abro mis alas y cumplo mi promesa'. Seis años más tarde, Gran Bretaña obtendrá un mandato como protectorado por la Sociedad de las Naciones que contemplará un hogar para los judíos.
Declaración Balfour sobre PalestinaEn noviembre de 1917 dirigentes sionistas, entre los que se destaca Jaim Weizmann influyen ante el secretario de Exterior británico Sir Arthur Balfour logrando de este su apoyo y una declaracion favorable para la creación de un estado nacional judío en Palestina con resguardo de los derechos civiles o religiosos de las demas comunidades no judías. Una serie de hechos providenciales en los cuales han participado Jaim Weizmann, Herbert Samuel y Balfour abren una oportunidad para lograr del gobierno británico el primer apoyo para el reconocimiento de un hogar en Palestina para los judíos.

La nota dirigida al lider de la comunidad judeo-britanica Lord Rotschild dice:
"El gobierno de Su Majestad mira con buenos ojos la creación en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y utilizará sus mejores oficios para facilitar la consecución de esta meta, entendiéndose claramente que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o los derechos y la situación política de los cuales gozan los judíos en otro país cualquiera." Mas sobre la Declaración Balfour ampliar Ratificaciones internacionalesLa diligencia e influencias diplomaticas sionistas llevan a que este documento sea ratificado por los aliados en 1920 durante la Conferencia de San Remo durante la cual se establece otorgar a Gran Bretaña el mandato en los terminos previstos del art.22 de la Liga de las Naciones para administrar y promover el desarrollo en Palestina. Dos años mas tarde la Declaracion Balfour sera incluida tambien como parte integrante del Tratado de Versalles. Culminada la guerra las alentadoras perpectivas de lograr un hogar para los judios en Palestina alienta nuevos asentamientos. Por primera vez la cuestion de un futuro estado judio se ha transformado de una especulacion teorica a una cuestion practica que debera afrontar otro tipo de retos.
En 1920 Palestina la población judía alcanza las 160.000 personas.
En 1938 Alemania el regimen nazi decreta medidas persecutorias contra los judios prohibiéndoles el ejercicio de sus profesiones y finalmente toda actividad económica.
En 1939 en Palestina la población de judíos alcanza las 445.000 personas.
En Europa se inicia un periodo tenebroso para las comunidades judías, que culminara en un holocausto de proporciones inimaginables lo cual llevara a una inmigracion masiva de refugiados hacia Palestina.

http://www.paralibros.com/passim/p20-pol/dr2000isr.htm
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declaración Balfour


Estaba fechada el 2 de noviembre de 1917 y el parágrafo esencial decía: "El gobierno de Su Majestad mira con buenos ojos la creación en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y utilizará sus mejores oficios para facilitar la consecución de esta meta, entendiéndose claramente que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o los derechos y la situación política de los cuales gozan los judíos en otro país cualquiera." [...] De todos modos, la Declaración Balfour fue la pieza fundamental del rompecabezas, porque sin ella el estado judío jamás habría nacido. Gracias a Herzl y a Weizmann los judíos actuaron exactamente a tiempo. [...] Foreign Office 2 de noviembre de 1917 "Estimado Lord Rothschild: "Me complazco en transmitir a usted, en nombre del Gobierno de Su Majestad Británica, la siguiente declaración de simpatía por las aspiraciones judías sionistas, cuyo texto ha sido sometido al Gabinete y aprobado por éste: "El Gobierno de Su Majestad ve con beneplácito el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará cuanto esté en su poder para facilitar el logro de este objetivo, quedando claramente entendido que no tomará ninguna medida que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías de Palestina, o los derechos y la condición política de que gocen los judíos en cualquier otro país" Agradeceré a usted se sirva poner esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista.
"Atentamente, "Arthur James Balfour".

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La Historia y Significación de "Palestina" y los "Palestinos"


"No existe tal cosa llamada nación árabe Palestina… Palestina es el nombre que los Romanos le dieron a Eretz Yisrael con el exclusivo propósito de hacer enfurecer a los judíos …¿Porqué entonces deberíamos usar el odioso nombre creado solo para humillarnos?
Los británicos según su mandato, decidieron llamar Palestina los territorios que ellos gobernaban, y los árabes lo escogieron como el supuesto nombre ancestral de su nación, aun cuando ni siquiera podían correctamente pronunciarlo y lo modificaron a Falastin, una entidad completamente ficticia." - Golda Meir citada por Sarah Honig, Jerusalem Post, 25 de Noviembre de 1995

Como entidad autónoma... Palestina nunca ha existido. No se conoce ningún idioma palestino. No existe una cultura palestina. Nunca ha habido una tierra llamada palestina gobernada por palestinos. En realidad los palestinos son árabes, tan iguales a los Jordanos (otro término de invención moderna), Sirios, Libaneses, Iraquíes, etc.

Recuerde que los árabes en el Medio Oriente controlan el 99.9 por ciento del territorio. Israel representa una décima parte del uno por ciento de toda el área. No obstante, para los árabes esto parece ser demasiado. Los árabes lo quieren todo. Definitivamente, de esto trata la Guerra con Israel hoy… No importa cuantas concesiones los Israelíes hagan sobre los territorios, nunca será suficiente - "Mitos sobre el Medio Oriente", Joseph Farah, editor periodista árabe-norteamericano, WorldNetDaily, 11 de Octubre de 2000

Desde finales del estado judío en la antigüedad hasta comienzos del imperio Británico, el lugar conocido en el presente bajo el nombre de Palestina nunca fue propiamente un país y no tuvo fronteras, solo poseía limites administrativos... - Professor Bernard Lewis, Commentary Magazine, Enero 1975

Hablar y escribir sobre Israel y el Medio Oriente trae a la mente los nombres de "Palestina" y "Palestinos", al igual que frases como "territorio de Palestina" y "ocupación israelí de territorio palestino". Todos estos términos se aplican con extremada frecuencia, en referencia a su significación histórica y geográfica, por lo que su uso más que aclarar la realidad lo que hace es crear ilusiones.

¿Qué Significa "Palestina"?

Palestina nunca ha sido el nombre de una nación o un estado. Es mas bien un término geográfico, comúnmente usado para calificar la región en tiempos de la historia cuando no existían conceptos de estado y nación.

La palabra misma es una derivación del término "Peleshet", nombre que frecuentemente aparece en la Biblia, convertido al inglés como "Philistine" y que en castellano se pronuncia "Palestina". El nombre comenzó a utilizarse en el Siglo Trece AEC[1], por "Gente del Mar" emigrantes provenientes de la zona del Mar Ageo y las Islas Griegas, quienes se asentaron en la costa sureña de la tierra de Canaán. Allí establecieron cinco ciudades-estados independientes (incluyendo Gaza) sobre una franja estrecha de tierra conocida como Filistina (Philistia en inglés). Los griegos y los romanos la llamaron "Palastina".

Los Filistinos no era árabes, ni semitas y no tuvieron conexión lingüística, étnica o histórica con Arabia o con los árabes. El nombre "Falastin" aplicado hoy por los árabes para denominar "Palestina" no es un nombre de origen árabe. Es sólo la pronunciación que ellos, los árabes, hacen de la "Palastina" greco-romana que derivó del Peleshet.

¿Cómo la Tierra de Israel se Convirtió en "Palestina"?

En el Siglo Primero EC[2], los romanos aplastaron el reino independiente de Judea. Después de la fallida rebelión de Bar Kokhba en el Segundo Siglo EC, el emperador romano Adriano se dispuso barrer con la identidad Israel-Judá-Judea. Como consecuencia, tomó el nombre de Palastina imponiéndolo en toda la Tierra de Israel. Simultáneamente, el emperador Adriano cambió el nombre que tenía Jerusalén por Aelia Capitolina.

Los romanos mataron muchísimos judíos y vendieron a muchos otros en calidad de esclavos. Los que pudieron sobrevivir, estando aún con vida y en libertad, abandonaron el devastado país, sin embargo nunca hubo un retiro completo de la Tierra. Siempre hubo judíos y comunidades judías en la Tierra, aunque el tamaño y las condiciones de esas comunidades variaron grandemente.

La Historia de Palestina

Miles de años antes de que los romanos inventaran el término "Palastina", a la tierra se le conocía como "Canaán". Los cananitas formaron pequeñas ciudades-estados, cada una en épocas diferentes y a veces gobernada por un vasallo egipcio o hitita. Los cananitas nunca lograron integrarse en un solo estado.

Al finalizar el Éxodo desde Egipto - probablemente durante el Siglo Trece AEC, pero posiblemente más temprano - los Hijos de Israel se asentaron en la tierra de Canaán. Allí primero formaron una confederación tribal, después los reinos bíblicos de Israel y Judá y posteriormente el reino bíblico de Judea.

Desde comienzos de la historia hasta la fecha, el pueblo de Israel-Judá-Judea ha sido el único que ha poseído una nación-estado independiente, soberano y unido que alguna vez halla existido en "Palestina" al oeste del río Jordán. (Al igual que Israel, en tiempos bíblicos, Amón, Moab y Edom tenían tierras ubicadas al oriente del Jordán, pero éstas desaparecieron en la antigüedad sin que ninguna otra nación tomara su lugar hasta que los británicos inventaron el término Trans-Jordania en los años 1920)

Después de la conquista romana de Judea, "Palastina" se convirtió en una provincia del imperio pagano romano, posteriormente del imperio Bizantino Cristiano, y muy brevemente del imperio Zoroastriano de los persas. En el año 638 EC, un califa árabe-musulmán arrebató Palastina de las manos del imperio bizantino integrándola al dominio árabe. Los árabes, quienes no tenían nombre para calificar la región, tomaron el nombre grecorromano de Palastina, y lo pronunciaban "Falastin".

En ese tiempo, mucha de la mezcla poblacional que había en Palastina se convirtió al Islam y adoptó el idioma árabe. Estos pobladores eran dependientes de un distante califa quien los gobernaba desde su capital, la cual estuvo situada primero en Damasco y luego en Bagdad. Estos habitantes no llegaron a ser una nación o estado independiente ni tampoco lograron desarrollar una sociedad o cultura claras.

En 1099, los Cruzados Cristianos venidos de Europa conquistaron Palestina-Falastin, la cual nunca volvió a estar bajo dominio árabe después de 1099. El reinado de los cristianos cruzados era políticamente independiente, sin desarrollar nunca una identidad nacional propia. La región permaneció como puesto militar de la Europa cristiana, durando menos de 100 años. Después de allí, Palestina fue anexada a Siria como provincia sujeta primero a los Mamelucos, mezcla étnica de guerreros y esclavos centrados en Egipto, y finalmente sujeta a los Turcos Otomanos, cuya capital estaba en Estambul.

Los Turcos Otomanos fueron despojados de Palestina por parte de los ingleses durante la Primera Guerra Mundial. Al final de la guerra, el Imperio Otomano colapsa y entre sus provincias asociadas "Palestina" fue asignada a los británicos, a objeto de que fuera regida temporalmente por mandato de la Liga de las Naciones.

El Hogar Nacional Judío

Provenientes del mundo occidental, los viajeros a Palestina dejaron registros de lo que allí encontraron. La narración de sus informes es deprimente: La tierra estaba vacía, descuidada, desolada, abandonada, y en ruinas


Nada para ver [Jerusalén], solo algo de los antiguos muros que aun permanecen pero todo lo demás es yerbas, musgo y cizaña. - Peregrino inglés en 1590.
En un grado considerable, el país se encuentra vacío sin habitantes y por lo tanto su necesidad más urgente es de población - Cónsul inglés en 1857

No hay ni una sola aldea a lo largo de toda su extensión [el valle de Jezreel] - ni en 30 millas en cualquier dirección . . . Uno puede recorrer 10 millas y no ver en los alrededores siquiera 10 seres humanos.

Para sentir soledad que entristece, venga a Galilea. . . Nazareth abandonada . . . Jericó descansa en una polvosa ruina. . . Betánia y Belén, pobres y humilladas... sin ningún ser vivo que las habite.

Un país desolado cuyo suelo es suficientemente rico, pero entregado completamente a la cizaña... una extensión adolorida y silenciosa . . . una desolación. . . . Nunca vimos un solo ser humano en toda la ruta. . . .Difícilmente un arbusto o árbol por doquier. Aún el aceituno y el cactus, rápidos amigos de una tierra sin valor, han casi abandonado el país. . . .

Palestina se asienta en saco y cenizas. . . desolada y desamada... - Mark Twain, The Innocents Abroad, 1867

La restauración de la "desolada y desamada" tierra se inició en la postrera mitad del siglo diecinueve con el advenimiento de los primeros pioneros judíos. Sus trabajos crearon nuevas oportunidades y mejores condiciones, atrayendo emigrantes de muchas partes del Medio Oriente, tanto árabes como muchos otros.

La Declaración Balfour de 1917, confirmada por el Mandato de la Liga de las Naciones, comprometió al gobierno inglés a cumplir el principio "El gobierno de su Majestad ve con agrado el establecimiento en Palestina de un Hogar Nacional Judío, y utilizará sus mejores esfuerzos a fin de facilitar la consecución de este objetivo. . . ." Se especificaron dos cosas: que esta área estuviera disponible para un "denso asentamiento judío" y que se protegieran y preservaran los derechos de todos los habitantes que ya vivían en el país.

Originalmente el Mandato sobre Palestina incluía lo que actualmente es Jordania, todo lo que ahora es Israel, así como los territorios entre ambos países. Sin embargo, cuando el Emir Abdullah protegido de la Gran Bretaña, fue obligado a abandonar el dominio ancestral de los Asemitas en Arabia, los ingleses crearon para él un reino que incluyó la Palestina Mandataria al este del río Jordán. No existía un nombre árabe tradicional o histórico para este territorio, por lo que se le bautizó con los nombres primeramente de Transjordania y después Jordania por su asociación con el río Jordán.

Con esta acción política, la cual violó las condiciones pre-establecidas en la Declaración Balfour y el Mandato sobre Palestina, los ingleses acortaron en más de un 75 por ciento el territorio asignado al Hogar Nacional Judío. Desde entonces nunca se le ha permitido a judío alguno residir en la región de Transjordania o Jordania.

Con el 25 por ciento de lo que quedó del Mandato Palestino los ingleses violaron, inclusive con el territorio restante, los requisitos estipulados en la Declaración Balfour y el Mandato para la creación tanto de un "Hogar Nacional Judío"como de un "denso asentamiento judío". Paso a paso los ingleses fueron restringiendo los lugares donde los judíos podían comprar, habitar, construir, cultivar o trabajar tierras.

Terminada la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel finalmente pudo asentarse en pequeñas porciones del territorio, el cual los ingleses le habían arrebatado a los judíos. Los sucesivos gobiernos ingleses siempre han condenado estos asentamientos calificándolos de "ilegales". En verdad, fueron los mismos ingleses los que actuaron fuera de toda legalidad al despojar y prohibir al pueblo judío las zonas asignadas al Hogar Nacional Judío.

¿Quién es Palestino?

Fue durante el tiempo del Mandato sobre Palestina, que los habitantes judíos eran identificados como "Palestinos" incluyendo aquellos que servían en el ejército inglés para los tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

La política de los ingleses era reducir el número de judíos y limitar progresivamente su inmigración. En 1939, el "White Paper" virtualmente puso fin a la admisión de judíos hacia Palestina. Los ingleses impusieron fuertes medidas restrictivas, en momentos en que se necesitaba con más urgencia y desesperación el Hogar Nacional Judío - es decir, después de la ascensión al poder de los Nazis en Europa. Los judíos, que muy bien pudieron haberse asentado y multiplicado en la despoblada tierra de Palestina como resultado de estas medidas, en su lugar tuvieron que morir masivamente en las cámaras de gas de Europa o en sus intentos por cruzar los mares que los llevarían a la Tierra Prometida.

Los ingleses al mismo tiempo que cerraban las puertas a los judíos, en cambio permitieron o bien ignoraron una masiva entrada ilegal a Palestina occidental de inmigrantes provenientes de países árabes como Jordania, Siria, Egipto y África del Norte. En 1939, Sir Winston Churchill hizo la siguiente acotación: "de perseguidos, los árabes se han concentrado y multiplicado en el país..." Un cálculo exacto de la población es difícil y puede ser muy problemático, pero pareciera ser que para 1947 el número aproximado de árabes localizados al oeste del río Jordán constituía el triple de los que habían para 1900.

Hoy uno de los mitos es creer que los árabes tenían tiempo viviendo en Palestina y que los judíos vinieron después a "desplazarlos". Lo cierto del caso es, que la reciente inmigración árabe a Palestina fue la que realmente "desplazó" a los judíos. El reciente y masivo incremento de población árabe es aprobado por acciones y medidas de la Organización de las Naciones Unidas: Todo árabe que haya vivido por dos años en Palestina y haya salido luego en 1948 automáticamente califica como "refugiado Palestino".

El uso común de estadísticas sobre población árabe y judía en Palestina raramente toma en consideración la pregunta de cómo las proporciones poblacionales se obtuvieron. Un factor fue la política inglesa de mantener alejados a los judíos mientras se traían e introducían los árabes a Palestina. Otro factor fue la violencia utilizada para asesinar o expulsar a los judíos donde quiera que estos estuvieran establecidos.

Un ejemplo: La conexión de los judíos con Hebrón viene desde los tiempos de Abraham. Una comunidad israelita o judía existió en Hebrón desde Josué, mucho antes de que fuera esta ciudad la primera capital del rey David. En 1929, manifestantes árabes con el pasivo consentimiento y aprobación de los ingleses - asesinaron o expulsaron prácticamente a toda la comunidad judía de Hebrón.

Este es otro ejemplo: En 1948, Transjordania logró anexarse la mayor parte de Judea y Samaria (lo que se ha querido denominar Bancos Occidentales) así como también el Este de Jerusalén con su Antigua Ciudad. En ese evento los árabes mataron o expulsaron a cada judío que encontraron.

Muy a menudo se propone como un principio de la moral y del derecho internacional que en los lugares donde ingleses y árabes hicieron Judenrein (limpieza étnica judía) deberían permanecer así por siempre. En contraste, 17 por ciento del territorio que eventualmente el Mandato Palestino asignó a Israel, hoy agrupa una numerosa y creciente población de ciudadanos árabes.

De Palestina a Israel

¿Que debió ser "Palestina" después del Mandato? Esta pregunta fue analizada por diferentes comisiones inglesas e internacionales, además de otros organismos, culminando en 1947 con discusiones en el seno de las Naciones Unidas. Durante las deliberaciones, funcionarios, voceros y autores árabes expresaron su opinión respecto al tema "Palestina".


"No existe un país llamado Palestina... Palestina es un término inventado por los Sionistas.... Por siglos nuestro país fue parte de Siria. "Palestina" es algo extranjero para nosotros. Fueron los Sionistas los que la introdujeron". - Líder árabe local de la Comisión Inglesa Peel , 1937
"No hay tal cosa como Palestina dentro de la historia, nada en lo absoluto" - Profesor Philip Hitti, historiador árabe del Comité Anglo-Americano de Indagación, 1946

"Es del conocimiento común que Palestina no es otra cosa sino el sur de Siria" - Ahmed Shukairy, Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, 1956

Para 1948, los árabes seguían sin descubrir su vieja nación Falastin. Cuando se les ofreció tener como estado la mitad de Palestina al oeste del río Jordán, la oferta fue rechazada violentamente. Seis estados árabes iniciaron una guerra de aniquilación contra el naciente Estado de Israel. Su objetivo no era establecer un Falastin independiente. Su propósito era repartirse entre ellos la Palestina occidental.

No tuvieron éxito en destruir a Israel, pero Transjordania triunfó en la toma de Judea y Samaria (Bancos Occidentales) y de Jerusalén oriental, matando y expulsando a todos los judíos que habían vivido en esos lugares. Además prohibieron la visita de judíos de cualquier parte a los lugares sagrados. Egipto también se anotó una victoria al tomar la Franja de Gaza. Ambos estados árabes mantuvieron estos territorios hasta 1967 cuando otra guerra para destruir Israel se inició, resultando en la pérdida de los territorios antes conquistados en la guerra de 1948.

Durante este periodo de 19 años, desde 1948 a 1967, ni Jordania ni Egipto ofrecieron entregar estas tierras a fin de crear el estado independiente de Falastin. Tampoco los "Palestinos" por su parte buscaron formarlo. Nadie en el mundo jamás lo sugirió y mucho menos lo demandó.

Finalmente, en 1964, se fundó el Movimiento por la Liberación de Palestina. Ahmed Shukairy, quien casi 10 años antes había negado la existencia de Palestina, fue su primer presidente. Los estatutos del movimiento proclamaron un único propósito, la destrucción de Israel, con ese fin se ayudó a promover el ataque árabe a Israel en 1967.

Este nuevo ataque inspiró un cambio en la opinión pública. Como instrumento de propaganda, es mejor hablar sobre la liberación de Falastin que sobre la destrucción de Israel. La mayoría de los gobiernos, medios de comunicación y la opinión publica mundial aceptan prácticamente, sin cuestionar o realizar un análisis serio, el nuevo debutante mito de la nación árabe Falastin cuyo territorio es ocupado ilegalmente por judíos.

Desde los umbrales de la Primera Guerra Mundial, los árabes del Medio Oriente y del Norte de África han logrado obtener para formar sus estados independientes, un 99.5 por ciento de las tierras reclamadas. Lord Balfour expresó alguna vez su esperanza de que como los árabes habían recibido mucho "no regatearían" el "pequeño recorte" prometido a los judíos.

[1] AEC: Antes de la Era Común [2] EC: Era Común

[Nota: parte del material aquí citado fue tomado y traducido del libro "From Time Immemorial" escrito por Joan Peters.]



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LA PARTICIÓN PALESTINA




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LA PARTICIÓN PALESTINA








Juan F. Benemelis

Para Occidente, el Oriente es todo ese vasto espacio que se halla tras la línea imaginaria que corre de Grecia a Turquía, con lugares exóticos poblados de masas indiferentes con su mentalidad, cultura, política y características raciales típicas. Un sinnúmero de conquistadores se hicieron de Palestina, e incontables diásporas esclavizaron y dispersaron las tribus hebreas. Los faraones fueron los primeros y los ingleses los últimos. La autonomía del Estado judío en la historia solo duró 60 años, y dejó de existir con la revuelta de Masada a manos de los romanos.

Palestina fue clausurada para los judíos luego del nacimiento del Islam, y en 1516 la región era incluida como provincia del Imperio Otomano. Dentro de los confines de la Europa cristiana occidental los judíos fueron perseguidos hasta que Inglaterra le abrió las puertas con la Revolución Gloriosa del siglo XVII. Hacia el Este su suerte sería más fácil por la escasez de artesanos calificados y de literatos, protegiéndose en barrios urbanos, los “ghettos” judíos. Tuvieron que pasar cincuenta generaciones para que la obsesión de regresar a la tierra que Dios concedió a “su pueblo” dejara de ser un mito romántico.

El Renacimiento, la Reforma protestante (terriblemente anti-semita en sus comienzos), y la Revolución Industrial abrieron las puertas de las universidades, de la política y del comercio a los judíos. Las fronteras nacionales comenzaron a cambiar y la cultura europea se embarcó en una brutal transformación. Pero en Rusia y Polonia, donde las ideas democráticas occidentales nunca echaron raíces, aquella comunidad cerrada que había permitido a los judíos sobrevivir en toda la Edad Media se transformó en una trampa. Ante el terror antisemita que destruía la judería europea los que añoraban el retorno a la “Tierra Prometida“ (Theodor Herlz, Maurice de Hirsch) inventaron el Sionismo; y los que buscaban asimilarse a la sociedad europea (Mosse Hess, Karl Marx) idearon el Comunismo.

Herlz y Hirsch con su Asociación de Colonización Judía negociaban la emigración hacia Argentina o Brasil, y regateaban un territorio en África. Herlz en su The Jewish State rechazaba la asimilación a favor del hogar nacional, obviando a los pobladores de Palestina. Sin una migración masiva el Estado judío permanecería como un sueño romántico, por eso los británicos forcejeaban con el proyecto de asentamiento judío en Jerusalén, rechazado, claro está, por los sultanes turcos.

Antes de la Primera Guerra Mundial, Palestina era una provincia dentro del Imperio Otomano, y al concluir esa guerra cayó en la esfera de influencia británica. Los árabes reclamaban a Palestina, prometida por los británicos, pero Londres se atenía al acuerdo con Francia y Rusia de internacionalizar ese territorio. Leal a su vieja tradición de divide y vencerás, los británicos prometían Palestina a los árabes a través de T. E. Lawrence y a los judíos a través de la “declaración Balfour”, sembrando la semilla del actual conflicto árabe-israelí.

Si la identidad judía se hunde en la Antigüedad, la de los palestinos nace con la postguerra. Los árabes abrazan la noción de un derecho histórico absoluto e inalterable, sin cambios de ocupantes territoriales, y donde no cuentan los desplomes de imperios. En Occidente, este derecho es revocable y se puede perder en la historia, como sucedió con los romanos, con Bizancio, con el imperio Turco y como ha sucedido precisamente a los árabes de Palestina. Esto significa que los árabes no conceden legitimidad a una nueva creación estatal sobre territorio de otro, como Israel, mientras Occidente rechaza la intemporalidad y legitima un hecho consumado actual.

La reacción árabe al Sionismo nunca fue ni ha sido del todo monolítica. El poderoso clan de Hussein, cuyo patriarca encabezaba el Consejo Supremo Musulmán en Jerusalén estaba opuesto a la inmigración de los judíos, pero el prominente clan de los Nashasibis favorecía tal inmigración, promulgaba una política de compromiso e incluso la partición de Palestina entre judíos y árabes.

Del territorio que comprendía Palestina los británicos crearon dos entidades en 1921. Una de ellas, al este del río Jordán, se llamó Transjordania, o más simplemente Jordania, y fue cedida al jefe beduino Abdullah Ibn Hussein. La otra comprenderá la franja del Jordán al Mediterráneo, donde los árabes palestinos y los judíos forcejeaban por el control bajo el Mandato Británico. Entre 1922 y 1947 la crisis en Palestina no fue primordialmente una lucha entre árabes nativos y colonos judíos, sino entre estos últimos y las autoridades británicas.

Dos personalidades judías de vertientes opuestas, el comunista León Trotsky y el sionista Vladimir Jabotinsky, pronosticaron en toda su dimensión las consecuencias terribles que para los judíos y para la comunidad internacional traería el ascenso al poder del partido Nazi en Alemania. Los árabes contaban con la victoria alemana para independizarse de Francia e Inglaterra, y clausurar la emigración judía a Palestina Los palestinos rebeldes como Al-Husseini, Gran Muftí de Jerusalén, escaparon a la Alemania de Hitler donde recibieron apoyo para su plan contra los judíos de Palestina, incluyendo facilidades radiales desde Berlín.

El XXII Congreso Sionista, que sesionó en Basel en diciembre de 1942 se vio obligado a decidir que el estado de Israel (Eretz Israel) tendría que establecerse en medio de un compromiso territorial al precio de una partición. Los sionistas pensaban que la manera de establecer un estado judío era, por un lado forzar a que los británicos levantaran las restricciones migratorias hacia Palestina, y por el otro fortalecer las fuerzas paramilitares judías de auto-defensa, como la Haganah, el Irgún y la Banda Stern. La estrategia de la Haganah descansaba en esperar por que se materializara la promesa británica de ceder a Palestina. Por su parte, la “Banda Stern” fundada por Abraham Stern, era el grupo más violento del arcoiris sionista.

El Irgún era una mezcla de judíos orientales ortodoxos, principalmente polacos, básicamente anti-marxistas e imbuidos de un feroz fervor mesiánico. Menajen Begin, ex prisionero de Stalin, se transformó en el líder natural de esta letal organización clandestina. Los judíos se hallaban contra la pared no sólo en la Europa ocupada por los Nazi que amenazaba con extinguir toda la población judía, sino también en Palestina en medio de un antagónico océano de árabes que de atacar en masa podrían también aniquilarlos. Para Begin era imposible lograr un estado sin una guardia pretoriana judía en medio de un territorio hostil y en contra de los deseos de las autoridades coloniales británicas.

Los sionistas nunca debatieron qué hacer con la población árabe que vivía en los confines de Palestina. El Consejo Judío consideraba con candidez que los árabes se integrarían en el estado judío. Esta indecisión era un elemento importante utilizado por Gran Bretaña para justificar el Mandato y mantener una cuota baja de inmigrantes, restricción que a los ojos del mundo se tornó cruel a medida que tras la caída alemana se conocía el horror de la “solución final”. Los árabes, por su parte, forjaban su estrategia en la cual se formaría un estado palestino árabe con algunas comunidades judías, pero excluyendo a los refugiados de los campos de concentración europeos.

Los políticos británicos subestimaron a los líderes sionistas, y a medida que aumentaban la presión, el Irgún de Begin respondía escalando los actos terroristas. Los ingleses respondieron ahorcando a los militantes del Irgún, y éstos a su vez ahorcaron a soldados ingleses. Los ingleses instalaron a los refugiados judíos en desmantelados campos de concentración en Alemania. El mundo se horrorizó ante la insensibilidad moral británica y un indignado presidente de Estados Unidos, Harry S. Truman influyó para que el premier británico Attlee no cediera a las presiones árabes y evacuara el territorio.

La ONU entonces, anunció un plan de partición de Palestina. En los debates la URSS apoyó el plan de partición y la creación del estado de Israel. Stalin fue el segundo jefe de estado (después de Truman) en reconocer al estado de Israel. En su discurso el delegado soviético Andrei Gromiko apuntó que esta decisión satisfacía las demandas legítimas de la nación judía, donde cientos de miles de judíos carecían de un hogar nacional. El 15 de mayo de 1948 Ben-Gurión declaró la existencia del estado de Israel, y la ONU nominó al aristócrata sueco Folke Bernadotte para mediar en la partición Palestina. Por vez primera se revertía el milenario destino judío de convivir en la Diáspora.

El impacto que tuvo en la conciencia mundial la virtual destrucción de la judería europea en los crematorios alemanes cedió finalmente Palestina a los supervivientes del Holocausto. Así, el legado de Hitler lejos de ser la eliminación de los judíos, irónicamente resultó en la formación del estado judío. Pero los ingleses dejarían un embrión de estado a su suerte, rodeado de enemigos árabes en la convicción de que se produciría una guerra que arrasaría con las pobres fuerzas combatientes judías y con la ilusión de una patria en Palestina. Así, los ingleses crearon ex profeso el dilema árabe-judío en Palestina.

Londres se fue lavándose las manos. El 29 de noviembre de 1947 la ONU aprobó la partición de la Palestina occidental en dos estados: uno par los judíos que comprendía el desierto del Negev, la costa Tel-Aviv a Haifa y parte de Galilea, y otra para los árabes palestinos que consistirá en la Orilla occidental del Jordán (la Cisjordania), el distrito de Gaza, Jaffa y los sectores árabes de Galilea. Jerusalén, solicitada por judíos y musulmanes por ser para ambos “ciudad sagrada” supuestamente se transformaría en un enclave internacional bajo fideicomiso de la ONU.

Los estados árabes no intentaron reasentar a los palestinos, prefiriendo mantenerlos en campos de refugiado como un recordatorio público para el resto del mundo de la injusticia en la creación del estado de Israel. Después de 1948 los exilados palestinos y los que permanecían dentro de Israel adoptaron una política de acomodo a la situación. Los que se quedaron adentro aceptaron la política del estado israelí. En la década cincuenta los derechos palestinos sólo eran enarbolados por Egipto y un puñado de árabes en exilio.

Fue el presidente Nasser quien el 12 de abril de 1955 fraguó la causa Palestina, al reunir en El Cairo a los líderes árabes de Gaza, con vistas a organizar, entrenar, armar y financiar a los fedayines palestinos y cohesionarlos en una estructura militar que les permitiera luchar por un “hogar palestino” batalla en la cual asumirían la vanguardia. Al-Fatah fue fundada por palestinos de las universidades de El Cairo y Alejandría y encabezada por un personaje anónimo llamado Yasser Arafat que predicaba el retorno a Palestina por medio de la violencia.

El jefe de la inteligencia egipcia en Jordania, el coronel Salah Mustafa, asumió el entrenamiento de 700 fedayines que pasaron su bautizo de fuego en agosto de 1955 (Steven, 1980, 106). Mustafá que era amigo íntimo de Nasser y no ocultaba su admiración por los nazis, fue volado en pedazos en Jerusalén por una bomba escondida en las memorias del mariscal Gerd von Rundsted: The Commander and the Man, que había recibido por el correo (Steven, 1980, 111).

Fue por esa época que tuvo lugar la fundación de Al-Fatah donde participó Yasser Arafat. Arafat provenía de una familia de larga tradición de lucha anti-sionista; su padre y hermano habían combatido contra las comunidades judías en Palestina. Su clan tribal, el Hussein había abrazado el credo nazi apoyando al Gran Muftí de Jerusalen. En la década cincuenta Arafat recibió entrenamiento en la Academia Militar de Egipto y devino en un experto en explosivos.

En 1956 varios grupos pequeños atacaron algunos puestos militares en Gaza. Por órdenes de Nasser los comandos fedayines participaron en la guerra de Suez en 1957 donde fueron masacrados por los blindados israelíes. Para fines de la década existía un semillero de pequeñas organizaciones en el exilio dedicadas a la lucha contra Israel. La “entidad Palestina” como se llamó devino en una realidad en 1959, cuando comenzó ser reconocida por los miembros de la Liga Árabe. En 1963, bajo el patronazgo del presidente Nasser, los principales grupos palestinos fueron forzados a establecer una alianza formal entre ellos e integrarse a una organización sombrilla, la OLP, que sería el brazo armado palestino. En teoría, por lo menos, estos grupos estaban representados en el Comité Central de la OLP, y sus alianzas se mantendrían o debilitarían según la marcha de la situación política y militar de la lucha.

Los intelectuales palestinos de Beirut rechazaron a la OLP desde el primer momento, por considerarla una extensión de los egipcios. Estos intelectuales palestinos –estilo George Habash- abogaban por una revolución marxista moderna que les ubicara a la vanguardia de las naciones árabes.

La OLP fue aceptada por la Liga Árabe en 1964, como una institución sombrilla que agrupara y “encauzara” la beligerancia de las organizaciones de refugiados. Los principales grupos dentro de la OLP serían Al-Fatah, la más importante; la organización Saiqa, engendrada por Siria; el Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP) que llamaba por una revolución árabe para recuperar Palestina y estaba diametralmente opuesta a cualquier arreglo con Israel, Estados Unidos o la “reacción árabe”; el Frente Democrático Popular de Liberación de Palestina (PDFLP), uno de los contrarios más acérrimos de Arafat, se fundó en 1969, nuclearia las tendencias marxistas y sería la primera en proponer el establecimiento de una autoridad nacional Palestina en cualquier parte del territorio evacuado por Israel.

Arafat, conocido como “el viejo” desplegaría una filosofía centrista dentro de la gama política Palestina y doctrinalmente expresaría su rechazo a todo lo que pudiese legitimar la presencia del estado de Israel en Palestina, desde la Declaración Balfour, el plan de partición de 1947, hasta Camp David. Los soviéticos, los cubanos, los sirios e iraquíes desempeñaron un papel importante en el desarrollo de la OLP como la organización terrorista con más recursos financieros, mejor entrenada, equipada con armamento moderno y múltiples bases y santuarios. Pero en tiempos de crisis eran los servicios secretos egipcios los aliados más firmes de la OLP; luego desarrolló lazos con Arabia Saudita y la Libia de Khadafi. La OLP recibió más recursos militares y financieros que las otras organizaciones palestinas rivales.

No fue hasta 1965 que se inició la fase moderna de los choques entre Israel y los palestinos cuando Al-Fath de Yasser Arafat propinó un golpe de mano dentro de Israel. En ese año, el mandatario sirio Amín Al-Hafez y sus servicios secretos concibieron el proyecto de unir varias facciones de activistas refugiados palestinos bajo una coordinada organización terrorista y brindarles entrenamiento secreto en sus bases militares, copiando la experiencia de los fedayines argelinos para “expulsar a los judíos como los argelinos expulsaron a los colonialistas franceses del África norte” (Eisenberg, 1978, 120). Hasta 1967 Al-Fatah lanzaba acciones armadas contra el territorio israelí desde Jordania, aunque a veces desde el Líbano.

La Guerra de los Seis Días tuvo efectos devastadores en la militancia palestina, mucha de la cual abandonó la lucha convencida de que era imposible derrotar militarmente a Israel. El error israelita fue no haber negociado con los árabes, con arbitraje internacional, una paz regional para devolver los territorios ocupados, inmediatamente después de su victoria relámpago de 1967. La agenda “Palestina” se hubiese desinflado, y las comunidades árabes en Gaza y Cisjordania se hubiesen asimilado pacíficamente a Egipto y Jordania, y la de los refugiados palestinos en otros estados árabes hubiesen asimilado la nacionalidad de residencia.

Hasta 1967 el tema central en el área era el diferendo entre los estados árabe e Israel, y el tema palestino sólo era secundario. Cada estado árabe buscaba asegurarse una voz súbdita entre los palestinos para beneficiarse de la legitimidad poderosa que ante los ojos de las masas árabes de sus respectivos países otorgaba el estar vinculados a la lucha Palestina. Sin embargo, con la conquista de Gaza y Cisjordania en la Guerra de los Seis Días de junio de 1967, ya no era posible obviar en lo adelante el dilema palestino, al producirse una existencia bi-nacional entre judíos y árabes.

Tras el impacto de la Guerra de 1967 los egipcios prácticamente abandonaron a los palestinos, y éstos trascendieron las pugnas inter-árabes, adoptaron una reconsideración de su relación con el programa nasserista y baasista de expulsión de los judíos y unificación de todo el territorio palestino, en favor de la variante de dos estados (uno judío y otro palestino secular y democrático), y con una mayor militancia hacia la OLP y al Partido Comunista.

El terrorismo tuvo su empujón inicial en un puñado de organizaciones palestinas. Uno de los primeros en distinguir que la violencia islámica era la ola del futuro fue el cabecilla militar de la OLP, Khalil al-Wazir, el temible Abú-Jihad. La zona se enturbió aún más con el uso del petróleo como arma política, con la impronta errática del mandatario libio Gadafi, y el desplome del Líbano como nación. Así, la emergencia del movimiento palestino de la OLP tras la Guerra de los Seis Días fue promovida por el deseo de compensar el funesto desempeño de los ejércitos árabes contra Israel. Con tal auto-descubrimiento, las tensiones entre las organizaciones palestinas y los estados árabes se incrementarían desde entonces.

La OLP post-Shukairy ha sido dominada por Yasser Arafat, quien inicialmente fue visto como un instrumento del mandatario egipcio Gamal Abdel Nasser. Pero bajo Arafat la política palestina lograría trasladarse de la periferia (el control de los países árabes) hacia el centro del consenso internacional. El balance de Arafat como líder palestino no sería del todo halagüeño. Es cierto que supo maniobrar en medio de la sangrienta pugna intestina del movimiento; que pudo alzarse vencedor en la contienda para ser el solo representante de los refugiados y de los árabes residentes en Israel; que, si bien maltrecho, sobrevivió a sus choques con los regímenes árabes, y ha sabido moverse en las grietas de la alianza Estados Unidos-Europa. Después de la guerra de los Seis Días en 1967, nefasta para los árabes, Arafat inició su lucha por lograr una autonomía política de los mismos, aunque las inflexiones de su política han estado marcadas por quienes en cada momento son sus fuentes de financiamiento, que no se han circunscrito a los países profesantes del Islam sunnita.

La organización Al-Fatah en particular era la más vociferante en su posición de no-compromiso con Israel, rechazando la resolución de la ONU de noviembre del 1967. La OLP declaró la guerra a Estados Unidos por su apoyo a Israel, un país que desde su punto de vista no debería existir. Al-Fatah urgía al resto de los palestinos a presionar con la violencia y en último extremo acabar con Israel a través de operaciones clandestinas desde Jordania y Líbano. Los soviéticos vieron en las guerrillas un medio para acercarse al resto del mundo árabe y como instrumentos que podían servir a muchos de sus propósitos. Arafat, junto a George Habash y los más altos dirigentes palestinos asistieron a principios de 1968 a Moscú donde los soviéticos ofrecieron recursos y la experiencia de la KGB para iniciar nuevos campos de entrenamiento terrorista en Jordania (Steven, 1980, 289).

Pero a la vez una vinculación demasiado pública con Al-Fatah implicaba comprometer sus actuales ganancias con aquellos estados árabes a los que estaba armando. Los soviéticos practicaron una política ambivalente entre Arafat y los estados árabes. En los meses posteriores a la Guerra de los Seis Días, la URSS mostró su apoyo a los comandos guerrilleros, sobre todo en las acciones dentro de los territorios ocupados. A medida que Al-Fatah fue creciendo en prestigio al tornarse sus operaciones más audaces, y recibir sustancial apoyo financiero de los árabes moderados del Golfo y Arabia Saudita, los soviéticos comenzaron a ponerle distancia expresando “simpatías por su resistencia” pero dudas con respecto a sus métodos para desbancar a Israel (McLane, 1973, 10).

La violencia y el terrorismo palestino contra Israel adquirieron notoriedad a finales de los sesenta y principios de los setenta. La OLP comienza a recibir armamentos del ex bloque soviético y apoyo financiero de la región, transformándose en un enemigo peligroso para Israel. Varios grupos proclamaron su “independencia” de Arafat asumiendo la responsabilidad de los ataques terroristas, pero los servicios secretos de Occidente sabían que se trataba de una estratagema para eximir a la OLP del repudio internacional.

La auto-determinación de Palestina fue aprobada por la ONU en 1969 y la OLP recibiría el reconocimiento de dos tercios de los estados del planeta, como el representante legítimo del pueblo palestino, pese a que Israel y Estados Unidos no lo han admitido oficialmente. La realidad política y no académica es que mientras los judíos europeos o norteamericanos adquieren automáticamente la ciudadanía israelí el mismo mecanismo les niega ese derecho a los refugiados naturales de Palestina.

En marzo de 1968 la OLP obtiene su bautizo de fuego al ejecutar una acción independiente cuando sostiene un prolongado encuentro con fuerzas regulares israelíes en Karamé, dentro de Israel. Poco tiempo después los fedayines de la OLP habían conformado prácticamente cuasi estados dentro de Jordania y el Líbano, con los cuales colisionarían.

El 22 de julio de 1968 el grupo del FPLP dirigido por Ahmed Jibril secuestró el vuelo Roma-Tel Aviv de la compañía israelita El-Al. El 26 de diciembre de ese año, la FPLP atacó nuevamente un avión de la El-Al en plena pista de vuelo en Atenas. En febrero de 1969 le tocaría el turno a otra nave israelí en Zurich. En agosto, el comando palestino “Che Guevara” secuestró el vuelo de la TWA con destino a Lydda, desviándolo a Siria. El 29 de ese mes, una bomba de tiempo estalló en las oficinas de la ZIM en Londres; el 8 de septiembre explotaron simultáneamente bombas en las embajadas israelí de la Haya y Bonn; en noviembre 27 una granada detonó en medio de una multitud congregada en las oficinas atenienses de la El-Al.

Por toda Europa los terroristas de la OLP se desplazaron para atacar cualquier individuo, entidad o instalación que representara a Israel. El número de secuestros de aviones en esos años pasó del centenar. La OLP negoció con algunos países europeos (Grecia e Italia) una cierta neutralidad operacional bajo el compromiso de prohibir a sus comandos que operasen contra ellos, aunque de manera clandestina los utilizaron de madrigueras.

Por detrás de bambalinas la diplomacia soviética ejercía tremendas presiones sobre los gobiernos árabes para que controlasen y disciplinaran a las guerrillas de Arafat. En diciembre de 1969 en la conferencia de los jefes de estado árabes en Rabat, Arafat bloqueó la propuesta soviético-egipcia de una política árabe unificada hacia el problema Palestino. La visita de Arafat a Moscú en febrero de 1970 pasó sin penas ni glorias, al ser atendido por funcionario de segunda categoría.

En 1970 Egipto aceptó el plan propuesto por el secretario de Estado norteamericano William Rogers de un cese al fuego por tres meses. Arafat acusó a Nasser por haber “capitulado” ante el plan Rogers, apartando definitivamente a la OLP de la protección egipcia, perdiendo sus espacios de radiodifusión en Radio Cairo.

Asimismo, la confrontación ante la manipulación política de los estados árabes “hermanos” adquiere perfiles dramáticos cuando Arafat asume la necia decisión de retar en Jordania el poder del rey Hussein, y los comandos palestinos de Habash volar tres aviones secuestrados que habían aterrizado en Jordania, en una fiesta de carnicería. Esto fue demasiado para el rey Hussein cuyos altos oficiales beduinos le imploraron les permitiese expulsar a los palestinos.

La forma violenta con que Nasser reaccionó a la OLP llevó a que el rey Hussein de Jordania ordenara a su Legión Árabe que atacase los campamentos de refugiados y guerrilleros palestinos, donde perecieron miles de palestinos, en una lucha que duró dos semanas, que estuvo a punto de liquidar a la OLP y que fue conocida como Septiembre Negro. Los sirios, decididos a ir en ayuda de los palestinos, fueron parados en seco por Israel bajo la amenaza de intervención. El 15 de septiembre la Legión Árabe arrasó los campos palestinos en una masacre que produjo miles de muertos.

Esta guerra civil en Jordania significó el inicio del fin del poder de los fedayines palestinos en el mundo árabe. La URSS mantuvo una estricta neutralidad en este encuentro, reservando sus epítetos más duros para Israel. Los soviéticos esperaban suplantar a Estados Unidos como árbitro de las negociaciones de paz en el área, y para ello creían contar con Sadat.

Mientras Mohammed Boudia, primero e Ilitch Ramírez o Carlos “el Chacal” después, eran las cabezas en Europa de las operaciones de la FPLP, el refinado poeta y novelista palestino Ghassan Kanafani figuraba como su cerebro planificador en los atentados terroristas, hasta que el 18 de julio de 1972 al encender su automóvil una bomba israelí lo desintegró (Steven, 1980, 319).

Septiembre Negro encabezado por Mohammed Yussuf El-Najjar, segundo a bordo de Arafat, era simplemente una estructura pantalla de Al-Fath que recibía entrenamiento y asesoría de la KGB, que para tal designio habilitó un poderoso centro de inteligencia en Chipre. Septiembre Negro instaló sus cuarteles de invierno en Suecia y Noruega aprovechando el deslumbramiento de sus intelectuales y editores hacia el Tiers Monde, la “nueva izquierda”, y la inefable ingenuidad y largueza financiera de sus gobernantes para con los refugiados palestinos. Era el criterio de Al-Fatah de que Israel podía ser derrotado si los palestinos desataban una inmisericorde e intensa guerra terrorista. Como venganza contra el rey Hussein, Septiembre Negro ultimó al primer ministro jordano, Wash-Fal cuando salía del hotel Sheraton en El Cairo. Tienen lugar las infiltraciones armadas de Abul Abbas en Israel, y otras aventuras tenebrosas de las que pueden citarse dos de las más estúpidas como el asesinato de Leon Klinghoffer cometido por Abul Abbas en el Achille Lauro en 1985, y el asalto a las playas de Tel Aviv en 1990.

Esta estrategia de terror palestino acarreó una conducta punitiva de contra-ataque no menos violenta, el terrorismo de estado por parte de Israel. Después de la infame matanza de 11 atletas israelíes por pistoleros palestinos en los juegos olímpicos de Munich, Golda Meir delineó la estrategia de combatir el terror con el terror. El líder del grupo palestino que llevó a cabo la acción en Munich, Alí Hassan Salameh. El 9 de abril de 1973 Israel montó un desembarco comando en Beirut aniquilando casi toda la dirigencia de Septiembre Negro y de Al-Fatah. En los valiosos documentos incautados se demostraba la estrecha vinculación de la KGB en todo el entramado terrorista y los planes palestinos para liquidar a los mandatarios árabes “moderados”. Israel le pasó la información a tales gobiernos que tomaron medidas contra Arafat (Steven, 1980, 331).

Tanto en Jordania, Líbano y en otros sitios, la OLP utilizó la práctica de establecer sus mandos, cuarteles y depósitos de armas en edificios vecinos a escuelas u hospitales. Los choques sangrientos entre las facciones palestinas en Damasco, Beirut y Bagdad pasaban inadvertidos para los medios de prensa. Los palestinos Abú Nidal en Irak y Wadí Hadad en Yemen del Sur, asesinos natos, montarían atentados contra los hombres de la OLP destacados en Europa tratando de abrirse paso a bombazos hacia la lideratura de la OLP.

A raíz de los acuerdos del Sinaí en 1974 y 1975, la estrategia de Kissinger descansaba en obligar a que cada país árabe afectado negociase con Israel de forma bilateral, evitando el pan-arabismo (Said, 1992, p. 170). De manera simultánea, en la comunidad internacional se hizo espacio la idea de que correspondía a los palestinos negociar el proceso de paz con Israel, en vez de Egipto representando a los palestinos y Estados Unidos a Israel. En 1974 alrededor de un centenar de naciones en la ONU aceptó a la OLP como el representante legítimo del pueblo palestino, abriéndole en teoría todas las puertas.

La política de los palestinos hasta 1967 se había movido paralela a las corrientes del universo islámico donde Arafat también presidió las graves desgracias palestinas. Nada quiso hacer para negociar la recuperación de los territorios perdidos en la Guerra de 1967 en la Orilla Occidental, Gaza y el Jerusalén oriental. Tras emerger como el primer movimiento político árabe, su dirigencia llegó a la conclusión en 1974 de que la Palestina árabe jamás podía ser recreada, pero que un tipo de arreglo era posible con Israel. La lucha terrorista contra Israel, que no aportó una solución a la causa Palestina dejó a la OLP prácticamente descabezada al desaparecer –salvo Arafat- gran parte de su dirigencia histórica: Ghassan Kanafani, Gamal Nasser, Kamal Adwan, Yusef Najar, Abul Walid, Abu Jihad, Abu Iyad, Abul Hol.

Por vez primera en el Consejo Nacional Palestino de 1974 reunido en Rabat, la cumbre árabe aceptó a la OLP como representante del pueblo palestino, y Arafat habló de aceptar un estado palestino en Gaza y Cisjordania. Arafat fue acusado de inmediato de capitular ante el sionismo. Luego de las conferencias del Consejo Nacional Palestino en 1977, la mayoría encabezada por la OLP confirmó su posición a favor del estado palestino en los Territorios Ocupados, ante la feroz oposición de la minoría militante que argumentaba por la completa liberación del territorio, incluido Jaffa, Haifa y Galilea. Lo que inclinó la balanza a favor de Arafat fue la incorporación de la línea centrista de los palestinos de Gaza y Cisjordania quienes para lograr la paz se tranzaban por un mini-estado con fronteras comunes, intercambio regular y comprensión mutua.

Los palestinos han proyectado un nacionalismo árabe que no siempre les ha permitido preservar sus padrinos del mundo islámico. Todas las organizaciones palestinas sin excepción han resultado un dolor de cabeza, entre otras razones por el maridaje de la lucha Palestina con los numerosos movimientos opositores tanto en la región del Golfo como en el Creciente Fértil y en el África norte, desde los marxistas egipcios, los nasseristas, los grupos militantes islámicos hasta la miríada de grandes y pequeños partidos, políticos indeseables, y corrientes políticas herejes. Con un presupuesto abultado proveniente de las donaciones de palestinos residentes en los estados árabes ricos, así como la contribución de Arabia Saudita, Kuwait y otros países petroleros, se cubrirían los servicios, la logística, el entrenamiento y los armamentos, así como la atención a casi un millón de palestinos, la OLP se aburguesó y transformó en una burocracia desde donde se manejarían las organizaciones de estudiantes, de mujeres y sindicatos, sistema de escuelas, atención social y a veteranos, salud y abastecimientos.

En julio de 1977 el jefe del Mossad general Hacka Hofi alertó al presidente Menahem Begin de que el mandatario libio Muammar Al-Khadafi había infiltrado un comando palestino para asesinar al presidente egipcio. Los conspiradores palestinos no sólo fueron arrestados en El Cairo posibilitando el viaje histórico a Tel Aviv de Sadat, sino que éste quedó tan impresionado que determinó dar un paso más allá, y concertó con los israelíes una alianza que perturbaría a enemigos y aliados, pero que sin la cual Sadat no podía asumir su política de reconocimiento de Israel. Entre los acuerdos secretos de Camp David se estipuló la cooperación de los dos servicios secretos más poderosos del área: el Mossad israelí y la Dirección General de Inteligencia egipcia (conocedor de todos los secretos de la OLP), factor que en realidad fue lo que alteró el balance de poder regional y selló de un golpe la suerte de la resistencia armada Palestina (Steven, 1980, xxii).

Fue precisamente este pacto de inteligencia lo que desmanteló a la OLP como una organización terrorista efectiva, marcando una catástrofe más formidable que el Septiembre Negro jordano de 1970 o el desastre libanés de la década ochenta. El grueso de la dirigencia política y militar de la OLP eran criaturas de los servicios secretos egipcios, los cuales tenían infiltrada esa organización mucho más que los israelitas. Por eso, en los medios de inteligencia y del sub-mundo clandestino internacional se conoció que Arafat había condenado a muerte a Sadat (Steven, 1980, xxiv).

EL CONFLICTO PALESTINO ISRAELI

A principios de la década 1970 Israel no era el centro de atención de Estados Unidos, a pesar de que los niveles de ayuda eran relativamente elevados. La pugna Egipto-Israel, la Guerra Fría, América Latina y Vietnam aún ocupaban las prioridades más elevadas. Pero esta presencia selectiva del rol de los Estados Unidos en el mundo árabe se metamorfoseó en lo que sería sin discusión la presencia institucional más voluminosa y aplastante de un poder exterior en la historia moderna del Medio Oriente.

La década de 1970 vio emerger a Arabia Saudita como una fuerza política cardinal en el área, al estar en capacidad de dictar los precios del petróleo, amenazando simplemente con abrir al mercado sus colosales reservas. Su entonces monarca Feisal Abdel-Aziz comprendió la necesidad de estabilizar el diferendo árabe-israelí para evadir cualquier peligro de que el radicalismo ideológico que estaba generando la lucha Palestina repercutiese negativamente en la legitimidad de su monarquía. Feisal decidió advertir a los Estados Unidos, por medio del monopolio petrolero norteamericano ARAMCO -que explotaba el hidrocarburo de la península Árabe-, que su total alineamiento con Israel y menosprecio a los intereses árabes era una estrategia ciega que impedía concretar una solución negociada al diferendo.

Tras la guerra del Yon-Kippur, Arabia Saudita, Kuwait e Irak (el 50% de las reservas petroleras conocidas), convencieron al resto de los países árabes de imponer un embargo petrolero a Estados Unidos y Holanda por parcializarse con Israel. El embargo se mantendría hasta que éste no se retirase del Sinaí, Gaza, Golán y Cisjordania, en cumplimiento de la Resolución 242 de la ONU. Por su parte, Francia e Inglaterra no fueron incluidas en el embargo por haber adoptado una posición neutral en el conflicto (Darwish, 1991, p. 49).

Sería después del embargo petrolero árabe, que Estados Unidos prestaría oídos a sus grandes empresas petroleras envueltas en el Medio Oriente (Darwish, 1991, p. 50). Pero ya era tarde; con la nueva facultad árabe para esgrimir su petróleo como arma de presión política, las compañías petroleras occidentales ya se habían distanciado de sus gobiernos para no ser utilizadas como instrumentos directos de política exterior.

Ya antes de su muerte Nasser había hecho la contorsión de una tradicional intransigencia al acomodo con Estados Unidos y al reconocimiento de Israel. Como iniciador de esta estrategia realista (erróneamente atribuida a Anwar el-Sadat), Nasser, con su prestigio y sagacidad hubiese logrado arrastrar consigo a los países árabes moderados, evitando el aislamiento que un anodino como Sadat trajo a Egipto, y sorteando el fracaso de la reconciliación árabe-israelí. El efecto que esta mutación política tuvo sobre los palestinos, en especial la OLP que se opuso airadamente a cualquier tipo de arreglo, desembocó en las crisis contra la monarquía de Jordania en 1970-1971 y la del Líbano en 1975-1976, con un enorme costo en vidas humanas.

Durante 1971 y 1972 Dayán trataba de razonar enfáticamente con la cúpula política de que Egipto estaba dando pasos para una ofensiva militar en el Sinaí. A principios de 1973 era claro para muchos países europeos y los Estados Unidos que los egipcios y sirios se preparaban para la guerra; ambos habían acumulado un enorme arsenal de tanques, aviones y cohetes soviéticos, quienes con premura ponían a punto las baterías anti-aéreas en Egipto. Pese a todo ello, y a las diversas alertas que recibía Israel, su dirigencia aún no estaba persuadida de las intenciones guerreras árabes, y pensaba que eran maniobras a gran escala, convencida de que la lección de 1967 fue definitiva y que los árabes no se hallaban a la altura de una guerra electrónica.

El 3 de octubre tuvo lugar una larga reunión en Jerusalén de los ministros, los principales mandos militares, la inteligencia militar con la premier Golda Meir; Yitzhak Hofi, jefe de los ejércitos norte expresó su ansiedad a los presentes, sobre todo a la luz de que Siria había reforzado su saliente delantero más allá de los límites de una defensa. Sin embargo Golda Meir mantuvo su optimismo. Al día siguiente, dos días antes de la invasión, la CIA alertó al Mossad de que los árabes iban a lanzar un ataque en todos los frentes (Eisenberg, 1978, 251). Al día siguiente los soviéticos lanzaban al espacio un satélite espía, el Cosmos-596, que entró en una órbita que sobrevolaba a Israel (Steven, 1980, 365).

Varias veces superados en número, completamente cogidos de sorpresa, el ejército de Israel tuvo que enfrentar en el Golán a un feroz asalto sirio, donde cada tanque israelí tenía que enfrentarse prácticamente contra escuadrones blindados sirios. De no llegar a tiempo el refuerzo o no poderse contener la acometida, todo el norte del país quedaría a merced del enemigo. Durante 48 horas prácticamente lo que se interponía entre el ejército sirio y la destrucción de Israel era la habilidad táctica del general Hofi quien desarrolló una brillante campaña defensiva, hasta que con refuerzos suficientes lanzó una contraofensiva que aniquiló las mejores unidades sirias en lo que se ha considerado la batalla de tanques más grande después de la del arco de Kursk.

Mientras, en el Sinaí, el ejército egipcio después de cruzar impunemente el Canal de Suez se hizo de la línea Bar-Lev, esa maravilla de fortificación electrónica, y se atrincheraban en preparación de un asalto frontal en los pasillos del Sinaí y luego al corazón del país. La fuerza aérea israelí estaba paralizada prácticamente pues no podía proteger sus propias tropas so pena de verse expuesta a la barrera de cohetes soviéticos en el lado egipcio. Las reservas no estaban movilizadas, los tanques se hallaban en sus parqueos, la línea Bar-Lev estaba custodiaba por novicios. El ejército regular se hallaba de pase para las festividades religiosas del Yon-Kippur.

Durante 36 horas Israel estuvo en el filo de la derrota, que para el país significaría la primera y última, con un nuevo holocausto. Demostrando su preparación y la habilidad de sus mandos en esas terribles horas, un cuarto de sus fuerzas armadas logró contener a los dos ejércitos árabes hasta que finalmente pudo desplazar al campo de batalla todas sus unidades y ganar una victoria increíble.

Estados Unidos estableció un puente aéreo directo al Sinaí proveyendo cantidades ingentes de armamento moderno a Israel. Cuando se desmoronaron las defensas egipcias, la URSS hizo claro que intervendrían directamente si no se detenía la ofensiva israelí. Kissinger presionó a Golda Meir a que aceptara el cese al fuego. Yon-Kippur fue una victoria para Israel en términos militares puros, pero psicológicamente fue un golpe terrible, sobre todo al demostrar un fallo en sus servicios de análisis de inteligencia.

Moscú sabía que Egipto y Siria se habían salvado de una derrota total a última hora, no por el armamento soviético sino por la presión norteamericana sobre Israel para que detuviese su ofensiva. De haber continuado la misma, Siria hubiera colapsado, se hubiera dividido en sus tres partes componentes y desaparecido como nación, Egipto tras haber perdido todo su ejército nunca hubiera recuperado el Sinaí, la OLP se hubiera evaporado como organización, y Tel-Aviv hubiera reorganizado geográfica y políticamente al Medio Oriente a su conveniencia.

Para compensar el rearme israelí, Estados Unidos comenzó a proveer de armamentos sofisticados a ciertos países árabes. El acceso a la tecnología norteamericana posibilitó a que Israel creara una fuerza aérea moderna capaz de llegar a todos los estados de la Liga Árabe. Esta ecuación escaló la carrera armamentista en el Medio Oriente, llevando a que Siria, Libia e Irak se moviesen más hacia la URSS.

La guerra coadyuvó a fortalecer la idea de un acomodo político, pese a que el "plan Rogers" y la "misión Jarring" habían fracasado en los dos años anteriores. En 1971 durante la misión de la ONU al Medio Oriente encabezada por Gunnar Jarring, el presidente Sadat prometió el reconocimiento y la normalización de las relaciones, a cambio de que se retornase el Sinaí. Lo que el presidente Sadat, y menos claramente los sirios y jordanos, ofrecieron en 1971 fue lo que el mismo Sadat formuló en 1973, y nuevamente lo que propuso en Jerusalén en 1977: paz con Israel y un estado palestino a partir del desmantelamiento de Gaza y Cisjordania.

El presidente norteamericano Richard Nixon y su secretario de Estado Henry Kissinger “el Maquiavelo moderno” como es conocido en el Medio Oriente, generaron la idea de asegurar el control y la estabilidad del área y el flujo petrolero al Occidente implementando la estrategia de “los dos pilares”: la casa real Saudita, y el Shah de Irán, garantizadores de la seguridad del golfo y la península árabes. Al negociar Kissinger el fin de la guerra del Yon-Kippur, logró de Israel el compromiso de desmantelar militarmente en 1975 el Sinaí. Esto forjó las bases para que luego se concretasen los acuerdos de Camp David. Pero, la diplomacia de Kissinger no estuvo diseñada para implementar una solución final y comprensible al diferendo árabe-palestino-israelí, sino que buscaba reducir la tensión del Medio Oriente. La ambigüedad de esta política y el apoyo irrestricto a las anticuadas y opresivas estructuras estatales medievales tuvieron consecuencias desastrosas, entre otras el desplazamiento de Egipto como el poder regional por excelencia.

A pesar de que a partir de mediados de la década setenta hasta fecha reciente tuvieron lugar numerosos contactos extra oficiales entre la OLP y Estados Unidos, los mismos se estancaban debido a la negativa Palestina de aceptar la Resolución 242 de la ONU y abandonar el terrorismo, y al hecho de que para Washington el dilema palestino era secundario comparado con sus intereses en el resto del mundo árabe. Por vez primera los palestinos eran tratados por las cancillerías de las grandes potencias como una entidad independiente del colectivo árabe.

Dos sucesivas administraciones norteamericanas, las de Gerard Ford y Jimmy Carter, realizaron esfuerzos concretos para solventar los problemas políticas del Medio Oriente. El presidente Carter acogió la solución pan-arabista para solucionar el conflicto árabe-israelí propuesto por Siria. En 1977 Estados Unidos coordinó la conferencia de paz en Ginebra y la presencia en ella de los palestinos, señalando el fin de la “era Kissinger”. Pero Israel avizoró que un acuerdo político negociado en la ONU, entre el resto de los países árabes, Palestina y las dos grandes potencias, debilitaría su posición negociadora.

En octubre de 1977 la URSS y Estados Unidos firmaron un acuerdo conjunto donde se comprometían a resolver el conflicto árabe-israelí. Leonid Brezhnev consideraba que con ello había asegurado el reconocimiento norteamericano para involucrarse en el proceso de paz del Medio Oriente. Al igual que Israel, Sadat estaba a favor de los acuerdos separados entre cada parte con Israel, y se opuso públicamente al comunicado soviético-norteamericano de 1977 sobre Palestina.

Para sorpresa del mundo entero, en noviembre de 1977 Sadat viajó a Jerusalén cambiando toda la ecuación. Era, además, la época que la oposición israelita, entre ellos Simón Peres comenzó a hablar por vez primera de los derechos palestinos. Estados Unidos, con el favor de los sauditas, se ajustó a la nueva situación reordenando sus prioridades para dar espacio a un acuerdo de paz por separado entre El Cairo y Tel-Aviv y abandonando la vía de la solución Palestina a través de la ONU. A partir de ahí, el presidente Sadat y el premier israelí Menahen Begin (que había sido el jefe de la organización clandestina Irgun) se reunieron en Camp David bajo los auspicios del presidente Carter, acordándose un plan de autonomía como el primer paso irreversible hacia un proceso final de autodeterminación Palestina.

Pese al tratado de paz de Camp David de 1979, el meollo del problema, el conflicto palestino-israelí, permaneció insoluble. Después de ACNP David un número de iniciativas privadas produjo entrevistas confidenciales entre la administración del presidente Cárter y la OLP en Beirut. Para 1979, la OLP mostraba signos de que estaba en condiciones de aceptar la Resolución 242. Para 1980 la Comunidad Económica Europea declaraba su apoyo a la auto-determinación Palestina, presentando una seria divergencia entre la política norteamericana y europea con respecto al conflicto del Medio Oriente.

Lo que se había iniciado tras la debacle militar árabe de 1967 y 1973, culminó con los acuerdos de ACNP David y la caída el Shah de Irán, dando cuenta de las ideologías nacionalistas del nasserismo, el baasismo y el panarabismo, y promoviendo el fundamentalismo islámico. Pese a que el Mossad alertó a la CIA con meses de anticipación del peligro que enfrentaba el régimen del Shah Rezah Pahlevi, los servicios de inteligencia occidentales fallaron en detectar la crisis que derrocó la monarquía iraní en 1979 (Steven, 1980, xxvii). Ello significó uno de los golpes más devastadores a la política exterior norteamericana de posguerra, al destruir el balance de fuerzas en la región, y quedar los países del Golfo, aliados a los norteamericanos, vulnerables a las fuerzas del fundamentalismo islámico.

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Entre 1977 y 1979 los iraquíes orquestaron una campaña de descrédito contra Egipto y su acuerdo de paz con Israel, mientras la OLP se sumía en una sangrienta guerra intestina como la de Al-Fatah y los grupos pro-iraquíes en 1978. En 1978, Said Hammami el representante de la OLP en Londres, quien proponía negociar directamente con los israelíes fue asesinado por un miembro del círculo de Abú Nidal, agente a la vez de los servicios secretos iraquíes (Darwish, 1991, p. 221). El tratado de paz provocó que los países árabes petroleros cancelaran sus contratos de trabajo a millones de egipcios, los cuales remitían una cantidad en exceso a $30,000 millones de dólares anuales, el ingreso más importante del país (Darwish, 1991, p. 60). Por su parte el gobierno ultra-conservador del premier Begin desataba una ofensiva contra los campamentos de la OLP en el Líbano, y rehusaba aplicar la autonomía a Gaza y Cisjordania, desacreditando aún más a Egipto en todo el Medio Oriente.

En 1979, el régimen del Ayatollah Khomeini entró en una articulación amplia con la OLP que entronizó el apoyo estatal de la vituperada rama islámica “no-árabe” del shiísmo iraní, lo que trajo el repudio de los emiratos del Golfo, Arabia Saudita, Jordania y Egipto. Con Egipto e Irak siempre predominaron las altas y bajas, en especial tras la alianza de la OLP con el régimen de Saddam Hussein en 1991.

Pese a las negociaciones de paz y a la posición pública “moderada” de Arafat, la OLP en secreto seguía apoyando el terrorismo para no perder el apoyo de la calle árabe. Moscú sabía que muchos de los grupos palestinos terroristas “disidentes” de la OLP en secreto se hallaban de acuerdo con Arafat. La KGB tenía información de muchas de las acciones terroristas se habían montado con la ayuda de los cuadros de la OLP en Siria, Libia. Un informe escrito en 1981 sobre una misión de entrenamiento en la URSS relaciona a 194 oficiales de varias facciones palestinas dirigidas por el comandante de la OLP Rashad Ahmed (Gordievsky, 1990, p. 546-547).

Con el ascenso al poder en Grecia del partido Pan-Helénico Socialista del primer ministro Andreas Papandreu en 1981, visceralmente hostil a Israel y los Estados Unidos, la OLP obtuvo una base de operaciones importante en Europa. El jefe de la inteligencia de Papandreu, Kostas Tsimas y el viceministro del interior Sifis Valyarakis eran ex terroristas que habían sido entrenados en los campos militares de Arafat del sur del Líbano, y sostenían íntimas relaciones con los iraquíes. Tsimas utilizó su influencia con Papandreu y su poder para proteger y promover la violencia de la OLP (Emerson, 1991, 136). Allí se movió con libertad la flor y nata del terrorismo palestino: Abu Abbas, Abu Nidal, Abu Ibrahim, Abdullah Labí, Mohammed Rashid, Mohammed Budia, Ahmed Jibril, etcétera.

Para la época en que Ronald Reagan es elegido presidente de Estados Unidos, en 1980, la situación era diferente. El estatus del área estaba congelado y Egipto e Israel habían arribado a un entendimiento mutuo, y en 1981 la URSS concedía a la OLP reconocimiento diplomático. Para 1982 la KGB se hallaba contrariada por los reportes de inteligencia que señalaban entrevistas secretas entre altas figuras de la OLP y funcionarios norteamericanos. Moscú sospechaba que Arafat cedía a las presiones occidentales para excluir a la URSS de los acuerdos del Medio Oriente. En 1983, el jefe del departamento del Medio Oriente de la cancillería soviética, Oleg Grinevsky en una reunión en Londres expresó a los diplomáticos que ya Moscú no confiaba en Arafat, y que los planes a largo plazo eran que elementos marxistas y progresistas del círculo dirigente de la OLP le reemplazaran (Gordievsky, 1990, p. 548).

Pero a fines de la guerra con Irán, Saddam comenzó a maniobrar con la OLP, interesado en presentar una cara favorable al Occidente. La OLP se hallaba en extremo debilitada producto de sus encuentros militares con Siria al norte del Líbano en 1984, y se había llegado a la conclusión definitiva que no existía la posibilidad de una victoria militar contra Israel. Asimismo, hubo un re-alineamiento con Egipto después de Camp David y la aceptación de las propuestas elaboradas por el secretario de estado norteamericano James Baker, el famoso “plan Baker”. Para fines de 1988 Egipto lograba persuadir a la OLP para que denunciase el terrorismo y acatase la solución de dos estados en Palestina (uno judío y otro árabe) establecidos por la ONU en 1947. En una reunión en Argelia en ese año, el Consejo Nacional Palestino se pronunció a favor de la auto-determinación con un gobierno secular en una parte de la Palestina. Otro cambio importante fue la aceptación de las resoluciones 242 y 338 de la ONU que anteriormente habían sido rechazadas. Al aceptar la OLP la existencia del estado de Israel, ello implicó una gran concesión a sus anteriores posiciones en procura de “toda la Palestina expulsando a los judíos, o nada”.

En el otoño de 1988, los iraquíes figuraban entre los estados árabes que respaldaban la nueva posición moderada de Arafat de denuncia al terrorismo y aceptación al diálogo con Estados Unidos. En septiembre, Jordania renunciaba a su responsabilidad administrativa sobre el territorio de la Cisjordania ocupado por Israel, para que allí se estableciese un estado palestino. El hecho de la tenacidad Palestina por reconstruir una identidad en el exilio, y el que su lucha por la auto-determinación deviniera tan conocida internacionalmente, tal presupuesto comenzó a ser manejado en el discurso norteamericano.

De diciembre de 1988 a mediados de 1990 se desarrollaron en Túnez diálogos entre diplomáticos norteamericanos y representantes de la OLP con vistas a poner en práctica un proceso de paz en la región. Mientras Israel se hallaba sumida en la crisis interna de la intifada, que entraba en su tercer año, y su premier Yitzak Shamir aún persistía en su ideología bíblica como para atender las sugerencias de un diálogo con los palestinos, Saddam Hussein se erigía en el campeón de los palestinos. Arafat se hallaba frustrado por la falta de apoyo de los emiratos del Golfo y el estancamiento de la operación de paz egipcia. Para el campo radical, encabezado por Saddam Hussein, el gobierno de El Cairo no era confiable por estar demasiado identificado con Occidente y, para colmo, sostenía relaciones con Israel. Mubarak fue acusado por todas las tendencias palestinas de haber implicado a Arafat en una estrategia de “moderación” que, a fin de cuentas, nada había producido.

En mayo de 1990, Arafat y Saddam convocaron una cumbre árabe en Bagdad para analizar el asentamiento de judíos soviéticos en Cisjordania y las formas de frenarlo ante el fracaso de Estados Unidos para impedir tal política israelí. Pero en octubre de 1991, Estados Unidos logró sentar en la mesa e negociación a Israel y a los palestinos, además de Jordania, Siria y Egipto. Esta negociación resultó en una lucha de facciones palestinas donde la moderada, encabezada por Hanna Ashrawi que había logrado llevar a realidad la conferencia involucrando a Estados Unidos y al soviético Mijail Gorbachov, relegada en la conferencia.

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Los campesinos palestinos abandonaron la tierra para entrar en el mercado laboral israelí en los años 1970 y 1980, librándose de la tradición de las viejas familias y los notables, lo que generó la intifada como una protesta interna al control de Israel, en lo que puede calificarse como una revolución de alucinaciones. A finales de la década 1980, con la intifada Israel vió teñida su imagen y la admiración universal de una nación en pos de la paz, que había transformado una “tierra árida y vacía” en una sociedad moderna. La vulnerabilidad de la OLP, de ser una organización extra-territorial, el de encarnar una nación Palestina en exilio, ausente del territorio original se hizo patente durante la intifada, y luego con Hamas, y la Jihad islámica que parapetada en Gaza, con sus ataques terroristas dramáticos abrazaría el martirologio de los iraníes shiítas. Todos estos movimientos surgieron sin conexión alguna con la OLP y los palestinos del exterior.

Hamas, un ramal de la Hermandad Musulmana, se organizó a raíz de la Intifada; sus escuadras terroristas, activas en Gaza y Cisjordania, están financiadas por Irán. Hamas presenta al “sionismo” como la personificación de Satán, y enarbola como prueba irrefutable a los Protocolos de los Sabios de Sión, el texto fabricado por la Ojrana, la policía secreta del Zar. Mientras la OLP aspira a establecer una Palestina secular, Hamas acaricia la idea de un estado teocrático estilo Talibán, y ofrece como recompensa a los mártires de sus misiones suicidas un Paraíso de palacios de oro, comidas exquisitas, bellas jóvenes y apuestos mancebos. Hamas mezcla los motivos religiosos con el nacionalismo al propugnar el suicidio por la “causa”, y el deber religioso de liberar la patria árabe; pero el Corán no reconoce ni suicidio ni patria.

En el otoño de 1990 Arafat se vió apremiado a lanzar su brazo armado, Al-Fatah, contra Hamas, producto de su decisión de participar en la conferencia de Madrid con Israel.

Después de que Siria expulsó a la OLP del Líbano, el liderazgo de Arafat comenzó a resquebrajarse, así como el maximalismo de su política ante Israel, agravándose al abanderarse con Saddam Hussein en la Guerra del Golfo. Durante esta guerra la propaganda de la OLP en Gaza y Cisjordania, y en los campos de refugiados en el Líbano, presentaba a Saddam Hussein como el héroe árabe que desafiaba militarmente a los “cruzados” Estados Unidos e Israel. Arafat sirvió también como emisario internacional del régimen de Saddam Hussein. A raíz del embargo internacional contra Irak aplicado por la ONU, Arafat se envolvió en extensas negociaciones confidenciales con Irán buscando que Teherán permitiese el tránsito clandestino del petróleo iraquí por su territorio (Darwish, 1991, p. 301).

Esta alineación irresponsable precipita resultados desastrosos en todos los frentes de la OLP, deshaciendo lo avanzado en las negociaciones de paz, y costándole la suspensión del sustancial diezmo que prodigaban los emiratos del Golfo y Arabia Saudita, permitiendo que la balanza se inclinase a favor de los militantes islámicos en los territorios ocupados. Así, los palestinos de los Territorios Ocupados afrontaron dificultades económicas y financieras debido a la precaria situación de los palestinos residentes en el Golfo, que anteriormente enviaban sus mesadas a las familias. Este antagonismo de la OLP con Egipto, Arabia Saudita, Kuwait, y por supuesto con Siria, se mantiene hasta hoy día.

En septiembre de 1993, en pleno aislamiento, Arafat decidió acudir a Oslo, Noruega, bajo la órbita de la Pax Americana, para resumir largas negociaciones que se habían llevado a cabo de forma secreta por delegaciones de la OLP y de Israel. Allí se suscribió un acuerdo de paz entre Arafat y el premier israelí Itzhak Rabín, a nombre de sus respectivos pueblos, comprometiéndose el palestino con poner fin al terrorismo, abandonando así la diplomacia pan-árabe, y entrando en la política doméstica israelí. De un golpe Arafat perdió su ascendiente con el militantismo islámico, pues los acuerdos de paz fueron atacados tanto por los sectores fundamentalistas judíos como palestinos. Los fundamentalistas palestinos, nucleados alrededor de Hamas, declararon a tales acuerdos como el símbolo del fin de la Palestina islámica, resultados de un complot de los Estados Unidos e Israel, y aceptado conscientemente por la OLP de Arafat, al cual le declararon la guerra. De manera coincidente, los fundamentalistas de Tel-Aviv, organizados en la facción mesiánica de Gush Emunim enarbolaron el mismo argumento, de que tales acuerdos significaban la “liquidación” de la nación.

Hamas desafió el liderazgo histórico de la OLP como “representante legítimo del pueblo palestino”, calificando a sus dirigentes de tragones de puerco y borrachos. Hamas se lanzó a una campaña de violencia contra la OLP, mutilando y achicharrando palestinos por “colaborar” con las negociaciones. En ese año de 1993, el sudanés Hassan Turabi logra un alto en esta guerra civil Palestina, convenciendo a Hamas para que uniese fuerzas con la OLP. Un año después, los choques entre Hamas y la OLP se propagan en Gaza. En septiembre de 1995 Tel-Aviv se retira de las ciudades de la Cisjordania, y Arafat puede aplacar por el momento a los extremistas.

La retirada de Arafat de Camp David en el 2000, no logró que recuperase la calle, que ya estaba en manos de Hamas y la Jihad Islámica. Entonces no le quedó más remedio que mancomunarse con ambos, ofreciéndoles incluso integrar un gobierno palestino de “unidad nacional”. Su brazo armado (Al-Fatah) y Hamas se fundieron en un ejército clandestino, las Fuerzas Islámicas Nacionales. Al lanzar su segunda Intifada, Arafat rechazó las negociadas concesiones obtenidas por Washington de Tel-Aviv, y retornó a su familiar historia de maximalismo; su todo o nada responde a su inhabilidad de saber lo que puede o no obtenerse en un mundo de naciones, y su desconocimiento de la verdadera escala del poder en el planeta.

Nadie ha logrado explicar –ni los propios palestinos, los árabes, o los israelíes- cómo desde los horrores de Septiembre Negro hasta la actual ofensiva israelí en Gaza y Cisjordania, la OLP ha podido sobrevivir a desastres tan terribles. Y ahora, mientras el dilema de Palestina se ha internacionalizado y el de Israel se ha regionalizado, la geopolítica le impone doblegar la facción terrorista de Hamas en Gaza y Cisjordania.

Toda la arquitectura del poder global ha cambiado. Ya la condición no es cuál país es políticamente correcto, sino cuál es económicamente correcto, pues en vez de superpoderes militares hoy predominan los supermercados y los mercados de valores. Ya no son los gobiernos sino los mercados los que proveen la financiación de la paz. Las sociedades necesitan engarzarse a la economía global y atraer inversiones globales con vistas a sobrevivir económicamente. El mercado global premia la buena gestión económica y vapulea o desecha las malas administraciones –como Argentina- con más rapidez que nunca.

Hoy se asiste al fenómeno global de países consolidándose económicamente en bloques cada vez más grandes mientras se fragmentan políticamente en entidades más pequeñas. Mientras hay países emergentes de la Guerra Fría que intentan construir computadoras, hay otros que renuevan sus feudos étnicos y tribales. Mientras en Japón, Taiwán, Singapur, Corea del Sur, en Maastricht, en Bruselas, el futuro entierra el pasado, en Sarajevo, en Ruanda, en Nagorno-Karabaj, en Chechenia, en Georgia, en Cachemira, en Sierra Leona, en Cuba, en Hebrón y Gaza el pasado parece estar enterrando al futuro. En el Oriente Medio el pasado ha enterrado al futuro y, posiblemente, siempre sucederá así.


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Juan Benemeles es un destacado intelectual cubano autor de numerosos libros, entre ellos “Las Guerras Secretas de Fidel Castro” y “Transición: Teorías y Modelos”.

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A 60 años del "Nakba" La catástrofe:
De como palestina se convirtio en Israel



Esta pequeña franja costera de 400 km. de largo por 100 km. de ancho, aproximadamente, es puente natural entre Europa, África y Asia. Tierra fértil, rodeada por desiertos, es parte de la zona llamada históricamente "Creciente Fértil". Principalmente por esta razón ha sido deseada por todos los reyes y 600.000 años AC por diversas tribus de cazadores recolectores, comienza a ser cultivada alrededor del 6000 AC. Se asientan en ella los cananeos hacia el 3000 AC, de quienes toma el nombre de Canaán y después, los filisteos, de quienes tomará el nombre de Filistín-Palestina-. Hacia 1250 AC, canaán es conquistada por tribus hebreas, cuyos reinos, de eescasos 300 años de duración - en total - no lograron dominar todo el territorio. Después de incontables conquistas e invasiones, en el siglo VII DC, gran parte de su población, mayoritariamente cristiana, hasta entonces, adhiere al Islam y toda la población adopta el idioma y la cultura árabes.
Hacia 1878, la distribución de la población, según su religión era - aproximadamente -: 89% Islámicos, 10% Cristianos, 1% Judios.
Al final del siglo XIX, se genera en Europa un movimiento de reacción segregacionista: el sionismo, que llama a todos los judíos del mundo a "emanciparse" y emigrar hacia un lugar donde se establezca un "estado judío". Basado en una supuesta "promesa" bíblica, y en su pretensión de "pueblo elegido", postula la creación del dicho estado (exclusivo para judíos) en Palestina..Así, el sionismo confunde la religión y derecho con privilegio exclusivo..
Palestina, junto a la mayoría de las regiones que conforman el llamado mundo árabe, había estado bajo dominio Turco Otomano desde 1519. Dentro de ese mundo árabe, no había fronteras, ni límites políticos, ni aduanas, ni puestos de control.. Había una unidad idiomática y cultural, que identificaba a sus habitantes - de diversas religiones, incluso judía- como árabes; que circulaban libremente de una región a otra de ese mundo, y que se diferenciaban en idioma y cultural del dominante otomano. Es decir que los árabes palestinos, eran integrantes de una nación, con unidad linguistica, cultural y territorial y diversidad religiosa étnica. A principios del siglo XX, todos los árabes de todas las religiones estaban dispuestos a luchar por su independencia contra ese imperio extranjero que los había sumido en un pesado letargo, cultural, económico y social, a lo largo de 400 años. Durante la I GM, Gran Bretaña y Francia, anticipando su victoria contra los turcos, deciden cómo repartir el vasto territorio que pensaban arrebatarles (Plan Sykes-picot). Los británicos por su parte, hacen dos promesas contradictorias
1- A los líderes árabes prometen la independencia a cambio de su cooperación contra el Imperio Turco (Carta hussein - Mc Mahon)
2- A los sionistas, prometen un "hogar naciona judio" en Palestina (Declaracion Balfour)
Más del 93% de la tierra palestina, pertenecia desde milenios, a sus autoctonos habitantes, los palestinos arabizados desde el S VII, mayoritariamente dedicados a la agricultura. Hacia 1947, los sionistas - europeos - no habian logrado adquirir mas del 6% de esa tierra, a pesar de todas sus colectas.
En 1917 GB ocupo palestina y en 1922 obtuvo, de la joven sociedad de naciones - de la que no participaba la nacion arabe - el "mandato sobre palestina", lo que significo, para el beneficio de los intereses de la potencia, la inmigración masiva de colonos y sionistas europeos, que entorpecerían la independencia y unidad territorial de los árabes.
El plan sionista no tuvo hasta fines de la década de 1930 el resultado esperado por sus dirigentes. No lograban convencer a los judios del mundo de las bondades de la vida en la tierra prometida. Ni lograban arrancar de sus paises a personas que estaban integradas en la cultura en la que vivian y que no tenian recuerdo alguno de pertenecer a otro territorio y muchos de ellos, en su mayoria profesionales, intelectuales, artesanos y comerciantes, llevaban una vida laica y teniann conmovision socialista..
Hasta la crueldad del nazismo vino para colaborar por via del terror con el sionismo, discipulo ejemplar que pronto superaria a su maestro derramando su desprecio por la vida y los derechos sobre la fertil tierra de Palestina.
La organizacion Sionista Mundial, creada en 1897 durante el rpimer congreso sionista en basilera, suiza - suigiendo casi al pie de la letra la propuesta de theodor herlz, que ocupa al promediar la II GM de trasladar a los judios perseguidos por Hitler hacia Palestina en contingentes multitudinarios.
Con eso, el cambio demografico fue abrupto: la poblacion europea judia llego al 33% del total en 1947. Eso genero un creciente movimiento de descontento dentro de la poblacion palestina, que se organizo para resistir la colonizacion. Las bandas sionistas terroristas - Irgun, Haganah, Stern y otras que luego pasan a formar parte del ejercito israeli - con la colaboracion interesada de Gran Bretaá, utilizaron todo su poder destructivo para aplastar la rebelion de los árabes en Palestina.
El 29 de noviembre de 1947 la recien formada ONU - de la que tampoco participaba la nacion arabe - mediante la resolucion 181 propuso la participacion de la palestina historica en dos estados: uno "judio" para el que destina el 56% del territorio, y otro "arabe" al que le asigna el 43%, mpas una zona internacional en el 1% restante correspondiente a Jesuralem. La propuesta, no fue siquiera consultada por los nativos de Palestina, ni fue aprobada por el Consejo de Seguridad. Pero esa resolucion no les garantizaba, a los sionistas, la propiedad de la tierra.. A partir de diciembre de 1947, las bandas sionistas por medio de la violencia màs sangrienta, comienzan a desalojar en masa a los pobladores palestinos para arrebatarles el territorio que no habian podido obtener por compra ni por decreto de las potencias..
El 15 de mayo de 1948, un dia despues de retirarse las fuerzas britanicas, invadiendo y arrasando poblados, israel se fundo sobre el 78% de la Palestina Histórica, expulsando a centenares demiles de palestinos a fuerza de saqueos y masacres. Casi 800 mil palestinos se convirtieron en refugiados. Hoy, a 60 años de la Nakba - catástrofe- son màs de 6 millones, los que permanecen lejos de su patria, esperando que se respete su derecho al retorno, reconocido por la ONU en su resolucion 194-
El 5 de junio de 1967, nuevamente aduciendo "autodefensa" Israel invadio el 22% restante de la Palestina Historica, expandiendose a Cisjordania y Gaza, ocupando ademas el Sinai de Egipto y los Alos del Golan de Siria.
Esto significo la anexion de Jerusalem, la ocupacion brutal de todo el territorio de Palestina, otra expulsion masiva de 300.000 personas... Desde entonces, los sionistas no han cesado de recurrir a mètodos cada vez más violentos y destructivos para impedir el normal desarrollo de la vida de los palestinos: Constantes incursiones armadas, saqueos, destrozos, asesinatos, secuestros.. y el encierro tras el muro del Apartheid.
Israel, entonces, no se fundo luego de una guerra de independencia contra una potencia extranjera invasora, sino que unos extranjeros, ayudados por unas potencias, invadieron una tierra, impidiendo su independencia, expulsando a su poblacion nativa y poblandola con extranjeros para colonizarla, imponiendo un estado terrorista y racista.


Fuente:

http://www.federacionpalestina.com.ar/ar/Folleto_Nakba.pdf

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