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1 de marzo de 2009

LA ARGENTINA EXPULSA A WILLIAMSON - EL INADI PROPONE UN DEBATE


Viernes, 20 de Febrero de 2009 Hoy
EL PAIS › LA ARGENTINA EXPULSA A WILLIAMSON

Su ruta
La presidente CFK dispuso que el obispo negacionista Richard Williamson deje el país en diez días por sus “despreciables declaraciones antisemitas”. El antisemitismo es una aberración y la negación del Holocausto agrede a la comunidad judía y a toda la sociedad, dice la resolución.

Por Horacio Verbitsky
La presidente CFK ordenó revocar la visa del obispo católico apostólico romano Richard Williamson y le dio diez días para dejar el país. El ex director del seminario lefebvrista de La Reja ingresó al país en 2004 sin declarar su condición sacerdotal. La permanencia de Williamson en la Argentina con una visa que no corresponde a su investidura eclesiástica fue detectada por el secretario de Culto de la Cancillería, Guillermo Oliveri, y verificada por el director de Migraciones Martín Arias Duval. La presidente instruyó al ministro de Interior Florencio Randazzo que adoptara las medidas necesarias para que el líder integrista que niega la existencia del Holocausto saliera del territorio nacional. Los considerandos de la resolución mencionan el engaño con la visa y el repudio del Estado Nacional a sus “despreciables declaraciones antisemitas”, que la Argentina deplora y condena porque “agreden el sentir más profundo de la comunidad judía y de toda nuestra sociedad”. Esta es una “oportunidad de reafirmar que el antisemitismo es una aberración ideológica que a lo largo de la historia ha costado la vida a millones de seres humanos y que la negación de la Shoá implica el desconocimiento de una verdad histórica comprobada”. Recuerda que en 2007 la Asamblea General de las Naciones Unidas condenó la negación del Holocausto e instó a todos los estados a rechazarla sin reservas. La resolución del director de Migraciones dice que Williamson renovó cada año el mismo tipo de visa, hasta que en 2008 obtuvo la residencia permanente. En cada trámite de renovación justificó su presencia en el país con recibos de haberes que acreditaban su relación laboral con la Asociación Civil “La Tradición”, de la que además presentaba una nota acreditando la relación laboral fraguada. El artículo 62 de la ley de Migraciones contempla la cancelación del permiso de residencia, “cualquiera fuese su antigüedad y categoría, cuando el extranjero haya desnaturalizado las razones que motivaron su concesión” y el 63 explica que en ese caso será conminado a salir del país en el plazo que se le fije o será expulsado.

Durante una entrevista concedida en Alemania a la televisión sueca, Williamson dijo que no habían existido las cámaras de gas durante el nazismo y que no habían sido asesinadas seis millones de personas por ser judías, sino 200 o 300 mil. A raíz de ello la fiscalía de Ratisbona le inició una causa penal, ya que en Alemania el negacionismo es un delito. En la Argentina, el INADI prepara un proyecto similar, que penaría con un mínimo de un mes y un máximo de dos años de prisión la negación del holocausto, del genocidio armenio y del terrorismo de Estado en el país. Ese texto, que instituye el delito de opinión y limita la libertad de expresión, no fue ordenado por el Poder Ejecutivo.


Lefébvre y Caggiano

Williamson nació en Gran Bretaña, era pastor anglicano y se convirtió al catolicismo. Después del Concilio se integró a la corriente conducida por el arzobispo francés Marcel Lefébvre, quien lo ordenó obispo en 1989. Dirigió el seminario de la Fraternidad San Pío X, en Winona, Estados Unidos, y en 2004 llegó a la Argentina. Para radicarse en el país tramitó una visa como personal de servicio y administrativo de la Asociación Civil “La Tradición”, creada por el sacerdote francés Hervé Le Lay, para realizar seminarios y cursos culturales y ejercer su profesorado de Literatura de Oxford. De ese modo fraguó el verdadero motivo de su presencia en el país. Lefébvre trabó una estrecha relación con la Iglesia Católica argentina durante el Concilio Vaticano II. Su impugnación a las reformas conciliares se concentró en el esquema de libertad religiosa Dignitatis Humanae y en la Declaración Nostra Aetate. Con la primera se hundió el pilar central de la intolerancia católica: el concepto de que no hay derechos para el error, es decir para las otras confesiones. La segunda rechazó como contraria al espíritu de Cristo toda discriminación por motivos de raza o de color, de condición o de religión. También rechazó la misa en los idiomas nacionales y con el sacerdote de cara al pueblo. Su resistencia encontró eco en el conservador episcopado argentino, presidido entonces por el cardenal Antonio Caggiano. El propio Lefébvre dijo que Caggiano y dos cardenales italianos lo apoyaban, pero que no lo manifestaron en forma abierta porque temían “perder sus posiciones, que consideraban podían ser útiles más adelante”. Caggiano, que además era vicario general castrense, favoreció la penetración de los lefebvristas en las filas de las Fuerzas Armadas, donde el discurso tradicionalista y antimoderno era hegemónico desde las primeras décadas del siglo XX y tuvo incidencia decisiva en los sucesivos golpes de Estado. Organizaciones vinculadas con el lefebvrismo, como Ciudad Católica, formaron a oficiales de las tres Fuerzas Armadas en la doctrina de la guerra contrarrevolucionaria, que distorsiona citas de Santo Tomás para autorizar secuestros, torturas y ejecuciones clandestinas. Cuando Caggiano dejó la conducción episcopal y el vicariato castrense, fue reemplazado en ambos cargos por el arzobispo de Paraná, Adolfo Servando Tortolo, quien también compartía las posiciones de Lefébvre. De este modo, en el cuarto de siglo que va desde el derrocamiento de Perón en 1955 hasta la conclusión de la última dictadura, el lefebvrismo fue la fuerza hegemónica en la modelación de la conducta y los valores de los militares argentinos. En 1976, luego de una misa en Lille, Francia, Lefébvre propuso como ejemplo a la dictadura argentina, “un gobierno de orden, que tiene principios” y con el cual “la economía se recupera”. Al año siguiente visitó Buenos Aires y se reunió por primera vez con el dictador Jorge Rafael Videla. Esas visitas se repitieron cada año y Lefébvre decidió que la Argentina era el país ideal para instalar su organización. Además de aportes de empresarios locales vinculados con la Iglesia, la Fraternidad recibe aportes internacionales. Según afirman obispos católicos, uno de los donantes es el actor Mel Gibson, quien filmó una versión antisemita de la pasión de Cristo. Cuando Lefébvre sintió que su salud declinaba decidió desobedecer las advertencias del papa Juan Pablo II y ordenó a cuatro obispos, con el propósito de que la Fraternidad no se extinguiera. Uno de ellos fue Williamson y otro el argentino Adolfo de Galarreta. A raíz de esa decisión, Wojtyla excomulgó a Lefébvre y a los cuatro sucesores. En 1981, cuando Tortolo agonizaba, Lefébvre dijo que por “su fidelidad al rito tradicional” no pudo ser cardenal ni primado de la Argentina.


Las paces

En los últimos años del reinado de Juan Pablo II, el cardenal Joseph Ratzinger inició contactos tendientes a la reintegración de la logia integrista a la comunión con la Iglesia. Esos contactos se continuaron desde su elevación al trono de Pedro, en 2005 y quedaron a cargo del cardenal Darío Castrillón, encargado de la comisión Ecclesia Dei. El perdón fue precedido por una larga sucesión de signos acerca del regreso del Vaticano al tradicionalismo. En junio de 2007, Benedicto XVI aprobó el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe Respuestas a algunas preguntas acerca de ciertos aspectos de la doctrina sobre la Iglesia. Ante “interpretaciones erradas”, reinterpreta la constitución dogmática Lumen Gentium del Concilio Vaticano II y sostiene que la única Iglesia de Cristo es la Católica Apostólica Romana. El 7 de julio de 2007 reimplantó con el motu proprio Summorum Pontificum la antigua misa en latín, y con ella la plegaria por la conversión de los judíos instituida en el Concilio de Trento de 1570. Cada Viernes Santo se oraba “por los pérfidos judíos para que Dios quite el velo de sus corazones, a fin de que reconozcan con nosotros a Jesucristo Nuestro Señor”. Recién cuando Dios les curara la ceguera, la luz de la Verdad de Cristo les permitiría salir “de sus tinieblas”. En 1962 Juan XXIII suprimió esa oración porque era ofensiva y fomentaba el odio y las persecuciones antisemitas. Por mandato del Concilio, Pablo VI aprobó en 1969 un nuevo misal en el que se oraba a Dios para “que el pueblo de la primera alianza llegue a conseguir en plenitud la redención”. Es decir, ya no pérfido, ni ciego, ni necesitado de Cristo para salir de las tinieblas. Benedicto XVI restauró la oración tridentina, con la sola exclusión de la referencia a la perfidia judía. El perdón a los lefebvristas llegó en un momento cargado de simbolismo: en el día en que se conmemoraba el Holocausto y al cumplirse cincuenta años de la convocatoria al Concilio Vaticano Segundo. Todo parece indicar que Ratzinger no era consciente de que Williamson acababa de negar una vez más el Holocausto, como ya había hecho años atrás en Canadá. La propia Fraternidad San Pío X pidió a Williamson que se retractara pero el obispo se limitó a pedir perdón al Vaticano por las molestias que había causado. Cuando el propio Benedicto XVI dijo que la negación del holocausto era inadmisible, Williamson respondió en forma desafiante que para modificar su opinión debería estudiar el tema y contó que había encargado el libro de un ex negacionista que investigó los campos de concentración y se convenció de la existencia de las cámaras de gas. En este momento se realiza en Alemania una exposición de los planos de Auschwitz, encontrados en un domicilio particular y adquiridos por el magnate de la prensa Axel Springer, principal accionista del diario Bild. En ellos se observan las cámaras de gas y los hornos crematorios.




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Domingo, 1 de Marzo de 2009

EL PAIS

Esperando la carroza



El nuevo mensaje del obispo Richard Williamson al papa Benedicto XVI no fue mucho más allá del anterior: si hubiera imaginado el daño y el dolor que causó al Vaticano, no habría negado el Holocausto. Esa preocupación se extendió ahora a “los sobrevivientes y los parientes de las víctimas que han padecido injusticias bajo el Tercer Reich”. Injusticias es una palabra de extrema discreción para calificar el programado asesinato en masa de millones de personas de todas las edades y nacionalidades. Lejos de retractarse, Williamson se puso en contacto con el historiador negacionista David Irving, quien cumplió una condena a prisión en Austria por “glorificar el nazismo”, para que lo asesorara acerca del tema que los apasiona. Williamson temía ser detenido luego de su expulsión dispuesta por el gobierno de CFK y extraditado a Alemania, donde la fiscalía de Ratisbona lo acusa por violar la ley. Irving lo invitó a alojarse en su casa de Windsor y pidió a Lady Michele Renouf, una ex reina de belleza que definió al judaísmo como “una organización política materialista que se ocupa de bienes raíces”, que fuera a esperarlo al aeropuerto de Heathrow. Como Irving y Williamson, Renouf aclaró que ella tampoco era antisemita. El vocero del Vaticano, Federico Lombardi, dijo que las lamentaciones de Williamson no eran suficientes y reiteró la exigencia de una palinodia lisa y llana, en lo que el diario “New York Times” llamó un esfuerzo por “atenuar el impacto del perdón a un negacionista del Holocausto por parte de un Papa alemán”. Una de las carrozas de carnaval que desfilaron por las calles de la ciudad alemana de Colonia interpretó el perdón papal al obispo negacionista.



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Domingo, 1 de Marzo de 2009 Hoy
EL PAIS › EL INADI PRESENTA UN BORRADOR PARA PUNIR LA NEGACION DEL HOLOCAUSTO

Un debate sobre el negacionismo
Con toda conciencia de la polémica entre libertad de expresión y discriminación, el Instituto contra la Xenofobia abrió un debate con un proyecto de ley. Se invita a juristas y al público a opinar si corresponden penas de prisión y sobre qué incluir.


Un verano por demás convulsionado vivió la titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), María José Lubertino. Es que a partir de hechos tan disímiles como fueron algunas expresiones en las manifestaciones de agrupaciones de izquierda y de organizaciones sociales contra el ataque israelí en la Franja de Gaza, el escrache al empresario y actual tesorero del Consejo Judío Mundial, Eduardo Elsztain, y las declaraciones del obispo lefebvrista negacionista del Holocausto nazi Richard Williamson, renacieron las discusiones acerca de una supuesta ola de expresiones antisemitas al interior de la sociedad argentina.

Lubertino no estuvo ajena a esta polémica, que incluso la tuvo como destinataria de una dura crítica por parte de las cúpulas de la DAIA y la AMIA cuando afirmó que “Israel violó el derecho internacional y eso se le vino en contra”. Pero desde el Inadi reaccionaron con velocidad y Lubertino impulsó dos denuncias. Una contra el dirigente de Convergencia Socialista, Juan Carlos Beica, y la segunda ante la aparición de esvásticas y pintadas en las vallas de una escuela primaria del barrio de Floresta. Las relaciones se encauzaron del todo a partir de la decisión de expulsar del país a Williamson por parte del gobierno nacional.

Ahora, la ex diputada radical rescata como positivos aquellos agitados días y apuesta a que continúe el debate público a partir de un preproyecto de ley. La idea que impulsa su organismo plantea penalizar a aquellos que nieguen, reivindiquen o banalicen el holocausto judío, el genocidio armenio y el terrorismo de Estado aplicado por la última dictadura militar que asoló a nuestro país. En la presentación realizada el martes pasado, Lubertino, acompañada por el secretario general de la DAIA y miembro del consejo directivo del Inadi, Miguel Zechín, resaltó que “no queremos imponer, sino suscitar un debate. Creemos que un debate de este tipo va a generar mayor conciencia. No sabemos aún cuáles serán los consensos, pero esta actitud educativa, docente y de concientización es el aliado más eficaz para la batalla cultural que queremos dar en pos de erradicar la ignorancia que genera prejuicios”.

La propuesta contempla la apertura de la discusión por aproximadamente 30 días hábiles en los que el Inadi compilará las distintas perspectivas sobre penalidades para los casos citados. En el borrador, que podría convertirse en el artículo 3 bis de la Ley 23.592, se puede prever la aplicación de prisión de un mes a dos años a quien difundiera por cualquier medio de ideas o doctrinas la negación o justificación de los tres genocidios mencionados.

En lo que refiere a la dinámica que tendrá el debate en sí, están convocados a participar penalistas, constitucionalistas, profesores de derechos humanos, organismos de derechos humanos y organizaciones de las comunidades involucradas (armenia y judía). Además, los ciudadanos y la opinión pública en general contarán con un espacio en la página web del Inadi (www.in adi.gov.ar) donde podrán manifestar sus posiciones.

En diálogo con Página/12, la ex participante del reality El candidato de la gente contó los pormenores de la iniciativa y se explayó respecto de la penalidad, los peligros de la criminalización y la situación de vulnerabilidad en la que se podría encontrar la libertad de expresión. “El objetivo es abrir un debate porque a veces existe en nuestra propia sociedad un doble discurso. Los mismos actores que a veces exigen determinadas penas son los que simultáneamente exigen amplia y total libertad de expresión. Durante algunos días algunos dijeron que el Inadi había incumplido por no condenar penalmente a Williamson, medida que no podíamos tomar porque la negación del Holocausto no configura un delito en la Argentina.”

Además, Lubertino explicó que “la idea es que la discusión no esté en abstracto, por eso presentamos un proyecto borrador, no tiene que ver para nada con una postura tomada. Yo soy defensora del Código Penal mínimo al igual que nuestro magistrado de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni”. Pero, aunque no lo diga, es indudable que fue un informe técnico del Inadi, a partir del caso Williamson, en el que se constató que la negación del Holocausto judío se encuentra penada en diversos países europeos, entre ellos Alemania, España, Suiza, Bélgica, Austria y Francia. Agregándose que en Suiza está penada la reivindicación o la negación de cualquier genocidio, partiendo de una configuración genérica de este concepto.

Lubertino se dio tiempo para analizar los dilemas de un valor paradigmático desde los orígenes de la modernidad. Enfatizó que “me parece muy interesante hacer un debate público sobre un valor como la libertad de expresión, un debate que no este impuesto ni sobrecargado. Es claro que este debate tiene que ver con la antinomia libertad de expresión versus no discriminación, además de la definición de genocidio y su amplitud”. Sincera, dejó en claro su mirada. “Nuestra Corte Suprema ha dicho que no se puede abusar ilimitadamente de la libertad de expresión y yo opino igual: creo que es un valor relativo que si vulnera el principio de no discriminación puede ser muy brutal.”

Informe: Tomás Forster.



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relacionadas.

HOLOCAUSTO PLANOS DE AUSCHWITZ Y ARCHIVOS EN BAD AROLSEN - 01


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Domingo, 1 de Marzo de 2009 Hoy

Tres voces especializadas en los derechos humanos marcaron su posición en el debate impulsado por el Inadi respecto de la posibilidad de penalizar a todo aquel que niegue, reivindique o minimice el holocausto judío, el genocidio armenio y el terrorismo de Estado de la última dictadura militar.


- Leopoldo Schiffrin *: “Qué se gana con la penalización si en definitiva estos son temas en los que se tiene que encaminar bien la opinión pública. Que la misma subjetividad que discrimina sea castigada es poner en peligro lo cambios que deben darse desde la misma sociedad a través de distintos mecanismos de concientización. El bien de la libertad de expresión es un bien inmenso conquistado con torrentes de sangre no se la puede vulnerar así como así. Sí hay una idea preciosa del Talmud del cerco en torno del precepto, sí algo no se puede hacer entonces es bueno crear otras salvaguardias antes. La peor opinión que puede existir debe justamente existir, sino se pone en riesgo la mismísima libertad de expresión. Aunque se digan disparates, aunque lo que se exprese sea realmente inconcebible para cualquier hombre en su sana razón, debe imperar la libertad de decir lo que se quiera, salvo cuando se incite directa o indirecta a la violencia o a un hecho delictivo cualquiera. Ese es el límite, pero el humanismo consiste en decir aborrezco lo que decís pero daría la vida para que digas lo que decís, como sostenía Voltaire. El código penal no se puede ampliar hasta lo infinito, no se puede seguir sobrecargando. Realmente me parece un desacierto simplemente por imitar a los países europeos adaptamos cosas sin saber sí pueden funcionar en nuestra sociedad. Debemos y tenemos que valorar el bien supremo que significa la libertad de expresión”.
* Juez de la Cámara Federal de La Plata.


- Daniel Goldman *: “Creo que es una propuesta positiva y que contempla acciones eficaces en virtud de aquello que resulta apologéticamente violento, de aquello que lacera y daña a determinados sectores de la sociedad. El caso de Williamson fue una bisagra y sienta un precedente. Su pena fue un acto ejemplar para comprender que no se puede andar por cualquier lado diciendo disparates, disparando palabras cargadas de una intolerancia sin límites y alimentando odios de esa forma. Su castigo fue educativo, concientizador y creo que este debate gira en torno del mismo eje. Por eso es muy importante dar todos los debates necesarios en torno de la lucha por la memoria y contra los apologistas de los diferentes genocidios. El debate debe y tiene que algo sugerido, elegido libremente mediante canales democráticos, logrando metabolizar cierta información y generar un intercambio que posibilite que la sociedad toda se concientize. Hay valores acá que se contraponen, uno puede pensar que el valor de la libertad de expresión es el valor máximo, pero creo no esta por encima del valor de la lucha contra la violencia, el valor del sostenimiento de la verdad histórica y de la vida”.* Rabino de la comunidad Kol Bet El.

- Gastón Chillier *: “No estamos de acuerdo, no nos parece idóneo. Para el CELS es una violación a la libertad de expresión. No estamos de acuerdo en utilizar los discursos, lo que se dice, y no los hechos, lo concreto, y no nos parece que la vía penal sea la mejor opción de la construcción de la memoria histórica. Se criminaliza el discurso y se pierde la libertad de pensar como se quiere. Además es muy difícil delimitar lo que se puede y no se puede decir y muy plausible de manipulado de acuerdo con distintas conveniencias en cuanto a que el proyecto puede atentar contra la libertad de expresión en cuanto a la criminalización de los discursos”.
* Director ejecutivo del Centro de Estudios Legales y Sociales.




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