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24 de marzo de 2009

Mariano Grondona y su fenómeno peligroso...


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subimos del video de mundo perverso del post: Profecía del día: guerra, sangre y muertos







ver asociada_ Grondona justifica el escrache... - 04 Feb

¿ELISA, ACONSEJA NO RESPETAR LA CONSTITUCION?? - 23 Mar entrevista en el mismo programa

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Artículo de la sección “Panorama Político” aparecido en El Cronista Comercial del 12 de

diciembre de 1979 y firmado por Guicciardini, seudónimo del periodista Mariano Grondona. El verdadero Guicciardini fue contemporáneo de Maquiavelo y uno de los precursores de la doctrina de la “Razón de Estado”.

“Anatomía del error”

Los argentinos teníamos sobrados motivos para sospechar que algún error profundo, quizás esencial, acompaña a la política de derechos humanos. Sabíamos esto por intuición. Lo “sentíamos”, más que formularlo lógicamente. Pero he aquí que el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos ha dado a publicidad un estudio sobre la política de derechos humanos que ofrece la oportunidad de identificar en blanco y negro las ‘zonas de error’ de esta política (...) En su parte medular, el estudio señala siete puntos fundamentales que debieran guiar la aplicación de la política de derechos humanos por parte del gobierno norteamericano (...) El primero de ellos dice que ‘las graves violaciones a la integridad de las personas, las matanzas indiscriminadas, amenazas o aplicación de torturas, deben tener una alta prioridad en la política norteamericana’. Aquí reluce el primer anillo del error: dirigir la política exterior norteamericana hacia problemas individuales y no estatales. La pérdida de vista del Estado como único protagonista de las relaciones internacionales es una de las fallas más graves de la actual conducción norteamericana. Los ejemplos sobran: el gobierno y el pueblo norteamericano se preocupan sobremanera por la suerte de 50 rehenes en Teherán, pero no prestan igual atención al hecho, muchísimo más grave, de que para apresarlos el Estado iraní violó la soberanía territorial del Estado norteamericano y lesionó su honor al desconocer la inmunidad del personal diplomático; los norteamericanos prestan enorme atención a los casos individuales de represión o liberación –Huber Matos, el bailarín Godunov, el derecho del sha a la piedad humana-, pero ignoran la suerte colectiva de naciones –Irán, Nicaragua, Cuba, Angola, Vietnam-, cayendo así en la paradoja de un Estado imperial que se moviliza para salvar vidas concretas y queda indiferente ante la pérdida de naciones enteras. El segundo punto afirma que se deben esperar distintos niveles de conducta de los países en materia de derechos humanos según haya sido su tradición política y según hayan recibido mayor o menor ayuda norteamericana en el pasado. Por aquí se introduce la distinción conceptual que, debidamente desarrollada, desembocará en la contradicción viviente según la cual la política de los derechos humanos castiga a los amigos y perdona a los enemigos. Naturalmente, los países con una tradición más noble en materia de derechos humanos son occidentales. La conclusión práctica del punto dos, entonces, es que un abuso en la Argentina es más importante que mil abusos en Indonesia o en Vietnam (...) La política de derechos humanos se aplica especialmente a los países de tradición occidental y a los que, no siendo occidentales, se hayan aproximado a Occidente. A los amigos, en suma (...) El cuarto punto incluye como un factor significativo en la determinación del mayor o menor énfasis que los Estados Unidos pondrán en su política de los derechos humanos al grado de influencia que tengan en las situaciones que denuncien. Con otras palabras: ¿a qué denunciar las violaciones en la Unión Soviética, si allí la influencia norteamericana es nula? Hay que hacerlo en aquellos países que tienen en cuenta, por una razón o por la otra, la opinión de los norteamericanos. Otra vez, por supuesto, los países amigos (...) Ante la existencia de estos puntos o premisas, resulta casi inevitable que el Cono Sur resulte un área privilegiada del mundo para la recepción de las presiones. Los países totalitarios no son influenciables... ¿a qué presionarlos? En su mayoría no pertenecen además a la cultura occidental, por lo tanto no es de esperar de ellos una conducta elevada en la materia (...) ¿Qué queda? ¿Cuáles son las naciones a la vez occidentales, amigas, influenciables y exentas de instituciones electorales? Chile, Argentina, Uruguay... La política de derechos humanos es un principio plagado de excepciones que salva sus apariencias en el Cono Sur(...) No sólo nos tocó en suerte con un puñado de países pagar los platos rotos de una política que no se aplica en ninguna otra parte, sino también que esa política expresa la desubicación filosófica y estratégica de sus formuladores. Desubicación filosófica porque la

lucha por la libertad y la dignidad del hombre, que es la causa histórica de Occidente como un todo, se identifica aquí con la mentalidad y la perspectiva específica de una nación filial de Occidente –joven, periférica, recién venida- que pierde de vista el carácter universal de su misión de defender a una civilización que la excede. Desubicación estratégica porque incurre en el error político fundamental de ignorar el verdadero enemigo y hostilizar al verdadero amigo. Ningún imperio sobrevivió a esta fatal variedad del daltonismo...”

http://www.comisionporlamemoria.org/jovenesymemoria/docs/fichas/los-medios-y-la-memoria-del-horror-I.doc

1 comentarios:

MP dijo...

Ni siquiera es original. Son sus apuntes de la época de la revolución "libertadora"... Viejo fantoche!

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