Lo que circula por los medios

9 de noviembre de 2009

LA CAIDA DEL MURO DE BERLIN - un agujero en la pared


Así cayó el Muro de Berlín (documental completo) 01


http://www.youtube.com/watch?v=4tBCX23B2TY

Así cayó el Muro de Berlín (documental completo) 02


http://www.youtube.com/watch?v=u5iYGELJE2k

Así cayó el Muro de Berlín (documental completo) 03



http://www.youtube.com/watch?v=Ru53oKpGpW8

Así cayó el Muro de Berlín (documental completo) 04

http://www.youtube.com/watch?v=MWiaI-XxSYY

Así cayó el Muro de Berlín (documental completo) y 05


http://www.youtube.com/watch?v=wTvjRplEqA4

Europa celebra estos días la caída del Muro de Berlín, sucedida hace 20 años: el 9 de noviembre de 1989 para ser más exactos. Hace dos décadas, el mundo recibió la sorpresa de la libertad recién adquirida de los habitantes de Alemania oriental. Los jóvenes de aquella época fuimos testigos asombrados de un cambio irreversible: el iceberg de la Guerra Fría bajo la cual habíamos nacido se derretía hasta desaparecer.

Nunca olvidaré ese 9 de noviembre de hace 20 años. En ese entonces era una novata profesora de español en una universidad del noreste de EU y la noticia me pescó un helado mediodía, esperando el tren que me llevaría de regreso a casa. Me recuerdo a mí misma leyendo el periódico y mirando perpleja los titulares. Recuerdo incluso la banca de cemento donde me senté a leer la nota que parecía de ciencia-ficción. En ese momento pude intuir, como el resto de las personas, que el mundo sería otro. Efectivamente, así fue: el mundo pareció ensanchar sus puertas. Pocos años después, con el nacimiento de internet, creímos que la idea de un universo sin restricciones sería posible. Veinte años nos han servido para darnos cuenta de nuestra ingenuidad.

La idea de aplaudir lo sucedido en Berlín hace veinte años es muy tentadora. Nos parece muy lógico festejar con nuestra alegría el aniquilamiento de un sistema político totalitario que privó de libertad a muchos. En lo personal, creo que la mejor manera de rendir homenaje a ese muro derrotado es preguntarnos si algo cambió realmente después de que la valla de cemento pisó tierra. Sabemos que la vida de los ciudadanos del bloque comunista se transformó y el capitalismo adquirió estatus de primacía invencible, dos consecuencias palpables de la sacudida berlinesa. La pregunta que me he hecho es si los humanos pudimos sacar provecho de esa experiencia.

Me he dedicado a indagar sobre los muros. El resultado de la búsqueda me desalienta, pues después de la caída de la tapia berlinesa nos encontramos con un hecho contundente: se han construido más muros en nuestro planeta. Te pido, atento lector, que saques tu mapamundi y tus colores para que te pongas a dibujar paredes o líneas divisorias. Hoy en día hay 11 muros; sólo tres de ellos fueron construidos antes de 1989: el muro de arena de dos mil kilómetros a lo largo del Sahara occidental, construido entre 1980 y 1985; el muro de 241 kilómetros que separa Corea del Norte de Corea del Sur y que fue construido en 1954, el único sobreviviente de la Guerra Fría; por último, la pared de 180 kilómetros que se encuentra en Chipre y que desde 1974 separa a la república chipriota griega de la turca.

Repaso ahora el resto de los muros que nacieron después de haberse caído el mastodonte berlinés (revista Books, número nueve, octubre 2009). Empiezo por el muro metálico que rodea Ceuta y Melilla (en España) y que tiene como fin impedir el paso a la migración africana. Fecha de construcción: 1995. Me paso de continente y me dirijo al muro entre Sudáfrica y Zimbawe, y a otro más, una barda electrificada de 500 kilómetros entre Botswana y Zimbawe.

Voy ahora al muro de más de mil 400 kilómetros entre China y Corea del Norte que empezó a construirse en el 2006. (Ojo: no hablo de la muralla china, ésa es otra historia dentro de este relato de muros). Paso al muro entre la India y Bangladesh que mide cuatro mil kilómetros y que se edificó a partir de 2002. Para continuar con la misma región, hablaré de otro muro: el erigido entre la frontera de la India y Pakistán entre 2002 y 2003. Esta es propiamente una barda electrificada de 550 kilómetros. No pueden faltar, claro está, los muros de cemento israelitas que empezaron a construirse en 2002 y que finalizarán en 2010. Como mexicana que soy cierro con broche de oro al mencionar el único muro que hiere el continente americano: el que se encaja en la frontera entre nuestro país y los EU. Mil 100 kilómetros de pared que comenzó a edificarse en 2002. La mayor parte de estos muros son básicamente una protección de los países ricos para no ser invadidos por los países pobres. El caso de Israel es más complejo y merece un artículo aparte. En síntesis: la caída del Muro de Berlín nos ha enseñado a no movernos de sitio, pues hemos insistido en el mismo punto, desarrollando sistemas de defensa costosos, primitivos y, en muchos casos, poco eficaces.

El día de hoy festejamos la caída de un muro cuando todavía nos falta celebrar la desaparición de otros once. Este podría ser un interesante tema de conversación mientras escuchamos los mareadores discursos oficiales sobre lo maravillosa que es la libertad…. de unos cuantos.

http://impreso.milenio.com/node/8669877

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AMBIENTE-BRASIL: Muro carioca perforado de críticas
Por Fabiana Frayssinet

/ Crédito:Jeff Belmonte

Crédito: Jeff Belmonte

RÍO DE JANEIRO, abr (IPS) - En medio de la polémica continúan las obras del primer muro con el cual el gobierno del estado brasileño de Río de Janeiro quiere evitar la expansión de las favelas sobre los restos del Bosque Atlántico. Se trata de una pared impenetrable, pero con varios agujeros sociales, según sus críticos.

Llegar hasta la muralla no es fácil para quien no tiene el entrenamiento físico de los habitantes de las favelas, acostumbrados a subir y bajar varias veces por día las callejuelas talladas en las escarpadas laderas de los "morros" o cerros cariocas. Tampoco es fácil para quien no conoce, como ellos, los laberintos muchas veces oscuros y sin ventilación, que comunican entre sí las viviendas de estos barrios hacinados.

Pero es difícil perderse aun no conociendo el terreno. El "muro ecológico" se ha convertido en una suerte de destino periodístico obligado en Río desde que se inició a fines de marzo su construcción. Antes de abrir la boca, los atentos y solícitos habitantes de la favela de Santa Marta, como es habitual en la mayoría de los vecinos de estas comunidades, indican con lujo de detalles y señas cómo llegar.

Ellos lo hacen serpenteando con gracia por los senderos, esta periodista lo consigue con la lengua afuera, intentando mantener la dignidad y el hilo de voz para la pregunta, en aras de ser testigo de la construcción de los primeros metros del ya famoso muro.

Muro de Berlín o de Palestina, como lo calificó en su blog el escritor portugués José Saramago, o muro entre Estados Unidos y México, uno de los tantos apodos que recibió esta pared que se extenderá en distintos tramos por 11 kilómetros, según el plan del gobierno, que planifica llegar a fin de año abarcando a 19 favelas cariocas.

El director de la Empresa de Obras Públicas del Estado de Río de Janeiro, Icaro Moreno, dijo a IPS que se trata de una contención ambiental para evitar más deforestación en la ya devastado Bosque Atlántico, un ecosistema que ocupaba buena parte de la costa brasileña sobre el océano y que ya perdió 93 por ciento de su superficie.

"El límite era virtual y ahora es físico. Como nuestra casa cuando compramos un terreno y lo delimitamos a través de muros para indicar 'esto de aquí es mi parte'. Lo que el Estado hizo es decir: si lo atraviesas o quiebras, estarás infringiendo el patrimonio publico", ilustra el funcionario.

Pero Nandson Ribeiro, un técnico en informática que vive en Santa Marta, ve el muro como una "jaula".

Abajo, "la policía vigila el lugar constantemente", desde que el gobierno estadual de Sergio Cabral ocupó la favela con represión, pero también con obras sociales, para erradicar la violencia del narcotráfico. "Del otro lado está el muro. Y más allá la selva", dice Ribeiro trazando los nuevos limites geográficos de su comunidad. Cuando llegamos al último confín de Santa Marta, el muro visto de cerca no supera ni reduce las expectativas. Es simplemente una pared de tres metros de altura entre el bosque y las casas de ladrillos sin revocar, las más privilegiadas, o de palafitos, que se encaraman peligrosamente sobre el inclinado y desparejo terreno.

Ésa es precisamente, según el gobierno, otra de las razones de la construcción del muro, indicó la Secretaría de Obras Públicas del gobierno estadual. Se trata de evitar catástrofes ambientales porque la deforestación y la construcción irregular de viviendas en las laderas han agravado en los últimos años las inundaciones y deslizamientos de tierra y lodo, a menudo con muertes en los lluviosos veranos cariocas.

Pero la obra, que costará unos 18 millones de dólares y es construida con materiales como acero y hormigón, es también un muro de significados.

Para mucha gente de las favelas y analistas sociales, acentuará la idea de segregación entre pobres y ricos.

"Nada de eso", reacciona indignado Moreno. La población "puede entrar y salir libremente. El muro es una forma de protección de la floresta", insiste. Los alarmantes datos de deforestación del Bosque Atlántico contribuyeron al nacimiento de la idea del muro.

Un estudio del Instituto Pereira Passos, de la alcaldía de la ciudad, reveló que la mitad de las 750 favelas de la urbe, habitadas por 1,5 millones de cariocas, duplicaron su tamaño entre 1999 y 2004. El estudio, realizado a partir de imágenes de satélite, reafirma lo que se puede constatar a simple vista.

Sin espacio abierto hacia a donde expandirse, en una ciudad casi cercada entre las selváticas colinas y el mar, las favelas se extendieron sobre las laderas boscosas de los cerros, muchas veces con construcciones sin fiscalización técnica y con dos o más pisos.

La Rocinha, la mayor favela de la ciudad, habitada por unas 200.000 personas y donde se construirá el mayor trecho del muro, es uno de los ejemplos más claros. Las construcciones solo cesaron ante un límite natural como un peñasco.

En Botafogo, barrio de la zona sur, la favela Tabajara atravesó un cerro antes arbolado y creció hasta los límites del cementerio municipal. Otras avanzan como un reguero de cemento y ladrillos sobre áreas de protección ambiental.

Moreno reconoce que lo ideal sería la fiscalización de las construcciones, pero tampoco es fácil, dice, pues en el silencio de la noche y "bajo los árboles" comienza el traslado de materiales, y al día siguiente surge de la nada una nueva vivienda. Sucesivos gobiernos intentaron reforestar las laderas incluyendo a la población de las favelas en esa tarea.

También apelaron a medidas menos populares, como la que comenzó el anterior secretario de Medio Ambiente, Carlos Minc, hoy ministro nacional de la cartera ambiental, derribando ranchos construidos en áreas protegidas, al mismo tiempo que demolía mansiones de ricos, erigidas ilegalmente en lugares similares.

Pero todas las medidas se estrellaron contra una realidad tan dura como el hormigón de este muro: el grave déficit habitacional del país, de casi ocho millones de viviendas, según las estimaciones más conservadoras, las oficiales.

Entre las situaciones más graves están los estados sureños de Río de Janeiro, São Paulo y Minas Gerais, cuyas ricas capitales son las mayores receptoras de inmigrantes pobres del interior de este país, que tiene una población de algo más de 190 millones de personas.

"La alcaldía está intentando hacer un control urbanístico defendiendo el ambiente", reflexiona José Hilario dos Santos, presidente de la Asociación de Moradores de Santa Marta. Pero es tarde, porque "ahora las comunidades crecieron y no tienen dónde vivir", dice a IPS.

Unos días antes de iniciar la construcción del muro, el gobernador Cabral, aliado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva con quien instaura planes conjuntos de pacificación y obras sociales y de generación de ingresos en las favelas, anunció un ambicioso programa de vivienda que incluirá a su estado. El "paquete habitacional", con una inversión de 15.400 millones de dólares, tiene como objetivo reducir en 14 por ciento el déficit habitacional del país, construyendo un millón de viviendas hasta 2010.

A esos millones deberían agregarse los del muro, según Dos Santos, "que solo será una contención y Dios sabe hasta dónde".

Para el líder comunitario, el único muro que tendrá efecto es el "social", erigido mediante la inversión de más fondos que los contemplados en planes de vivienda, de cultura, de trabajo, "para sacar a los jóvenes del ocio", de "deportes, para sacarlos de las drogas", de educación y de guarderías.

Apenas un agujero en la pared, para mirar al otro lado: el futuro.(FIN/2009)

http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=91729

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