Lo que circula por los medios

23 de febrero de 2010

La Presidenta condenó la decisión de Gran Bretaña de iniciar explotación petrolera en Malvinas y agradeció apoyo del Grupo Río





La Presidenta condenó la decisión de Gran Bretaña de iniciar explotación petrolera en Malvinas y agradeció apoyo del Grupo Río
22/02/2010



La Presidenta condenó la decisión de Gran Bretaña de iniciar explotación petrolera en Malvinas y agradeció apoyo del Grupo Río
22/02/2010


La Presidenta ratificó el reclamo sobre Malvinas, pero descartó la instauración de un bloqueo contra las Islas
22/02/2010



EN YOUTUBE
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DECLARACIONES


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EL PAIS › VEINTISEIS PRESIDENTES FIRMARAN HOY UNA DECLARACION RESPALDANDO LOS DERECHOS ARGENTINOS

Apoyo del continente por Malvinas
Cristina Kirchner utilizó casi todo su discurso en la Cumbre de Cancún para resaltar la posición del Reino Unido, contraria a resoluciones de las Naciones Unidas. El mexicano Calderón anticipó el respaldo masivo de los presidentes.

Por Martín Piqué

Desde Cancún
“Quienes tienen un sillón permanente en el Consejo de Seguridad pueden violar una y mil veces las resoluciones de las Naciones Unidas, mientras el resto de los países se ven obligados a cumplir las normas bajo pena de ser declarados enemigos o calificaciones aún más duras.” La presidenta Cristina Fernández dedicó todo su discurso, uno de los primeros que se escucharon en esta cumbre del Grupo Río, a cuestionar la explotación unilateral de hidrocarburos que está llevando adelante Gran Bretaña en torno de Malvinas. Con palabras muy duras hacia Londres, CFK utilizó veinte minutos para contarles a sus pares de América latina y el Caribe los pormenores de la disputa de soberanía que comenzó en 1833. Relató la evolución de la controversia diplomática desde que la Argentina presentó el primer reclamo por las Malvinas –hace 177 años–; denunció el incumplimiento por parte de los británicos de sucesivas resoluciones del Comité de Descolonización de la ONU y del plenario de la mismísima Asamblea General; también explicó los cambios en la estrategia argentina en relación con Malvinas bajo los gobiernos democráticos: recordó la política de seducción impulsada por el menemismo, a la que consideró un fracaso por su “ingenuidad”. Horas después del discurso, la posición de la Argentina lograba un apoyo importante entre los treinta y dos países participantes en la cumbre. Como había revelado el mexicano Felipe Calderón al abrir el plenario, los 26 mandatarios anticiparon que hoy firmarán una declaración en respaldo a los derechos soberanos de la Argentina sobre Malvinas.

Hacia el final de su intervención, tras agradecer el apoyo de los presidentes a los reclamos de Argentina, la Presidenta hizo una advertencia que sonó desoladora por su honestidad brutal: según su sombrío pronóstico, los países en vías de desarrollo con recursos naturales deberían tomar nota de la permanencia del enclave colonial británico en pleno Atlántico Sur. “La política internacional sigue siendo, sólo y simplemente, una cuestión de relación de fuerzas. Los que tienen más poder siguen utilizando ese lugar de privilegio para velar por sus intereses. La cuestión Malvinas puede verse como un claro ejemplo. Esto es algo que debe interesar al mundo contemporáneo, ya que el siglo XXI se caracterizará por la disputa de los recursos naturales, renovables y no renovables. Este tema es, si se lo piensa un poco más allá, un ejercicio de autodefensa de todos nosotros”, dijo la jefa de Estado.

No comerse al caníbal
Acompañada en el plenario por el canciller Jorge Taiana y en un segundo plano por el embajador argentino en Washington, Héctor Timerman, CFK se tomó su tiempo para describir la actualidad y contar los antecedentes del nuevo foco de conflicto con Gran Bretaña: el avance de la exploración unilateral de petróleo. Recordó que el 27 de septiembre de 1995, cuando la Argentina de Carlos Menem firmó con Londres un convenio de cooperación para exploración de hidrocarburos off-shore, se había acordado que cualquier proyecto que involucrara a los 430 mil kilómetros cuadrados en disputa sería consultado con la otra parte.

“Ese acuerdo fue violado por Inglaterra. A los seis días de firmarlo, ellos determinaron que se aplicaría sobre 21 mil kilómetros cuadrados y no sobre los 430 mil que constituyen la zona de disputa de soberanía. Desde entonces se sucedieron ocho reuniones que no condujeron a nada”, contó la mandataria. Fue a partir de ese historial, siguió CFK, que la Argentina decidió dar por finalizado el acuerdo en 2007.

La Presidenta también hizo referencia al reciente inicio de actividades de la plataforma petrolera Ocean Guard, el conocido emprendimiento de la empresa Desire Petroleum. “Hoy (por ayer) se ha instalado una plataforma en clara violación a las resoluciones de las Naciones Unidas. Y recientemente, desde el Foreign Office (Ministerio de Relaciones Exteriores británico) se agitó el fantasma de una acción bélica por parte de la Argentina. Eso es un ejercicio de cinismo. Pocos países han dado más testimonio de su opción por la paz. Nuestras fuerzas armadas sólo participan en operaciones de paz ordenadas por las Naciones Unidas. Estamos en Haití y en Chipre. No estamos ni en Afganistán ni estamos en Irak”, respondió la jefa de Estado. Enseguida explicó que la única medida que había dispuesto la Argentina, como Estado soberano y sin violar la jurisprudencia internacional, había sido disponer que los buques que quieran transitar entre Malvinas y el territorio continental argentino deban solicitar autorización previa.

Después del plenario ante sus pares de América latina y el Caribe, la Presidenta almorzó con sus allegados –en la delegación oficial la acompañaron todos los diputados y senadores de Tierra del Fuego, ya que Malvinas pertenece oficialmente a esa provincia– y luego ofreció una rueda de prensa. Allí le preguntaron por una versión que había circulado en la cumbre (el rumor aparentemente había surgido de algunos cronistas que trabajan para agencias europeas): si la Argentina estaba pensando imponer un bloqueo marítimo a las Malvinas. La negativa fue terminante. “Nos oponemos a esas medidas –contestó velozmente la Presidenta–. Nosotros hemos sido históricos críticos de lo que sufre Cuba, por ejemplo. La Argentina no va a tomar ninguna medida que no esté de acuerdo con el orden jurídico internacional. Lo único que no se puede hacer con un caníbal –subrayó CFK en una imagen que despertó sonrisas– es comérselo.”

Doble standard
En el salón de conferencias del lujoso Hotel Grand Velas, galardonado recientemente como “virtuoso” por un comité que califica a los mejores cinco estrellas del mundo, se pudo ver una larga serie de pecheras blancas: eran las guayaberas de gala, tejidas con puro algodón, que los presidentes habían elegido como vestuario. En Yucatán, una de las tradiciones más vivas de la cultura maya es el trabajo artesanal con algodón en la confección de prendas de vestir que hagan más tolerable el impiadoso sol del Caribe. Una de las excepciones al vestuario la aportó Hugo Chávez. El venezolano llegó con su camisa roja, encima una chaqueta verde militar. La clásica “foto de familia”, para la que posan todos los mandatarios que están participando de la cumbre, parecía –de lejos– un dominó conformado por todas piezas iguales: el blanco del algodón hilado relucía a diestra y siniestra.

Pero el vestuario no era el único elemento en común entre los participantes del encuentro. Los países que se encontraban representados en esta Cumbre de la Unidad de América latina y el Caribe en su mayoría son propietarios de estratégicos recursos naturales renovables y no renovables como petróleo, gas, agua dulce, hierro, zinc, cobre, biocombustibles. Quizás el ejemplo más actual y delicado –por su incidencia en potenciales hipótesis de conflicto en un futuro no lejano–- sea la riqueza y la diversidad ecológica de la cuenca del Amazonas. De eso sabe mucho el gobierno del brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva. Desde esa perspectiva, la Presidenta se propuso conmover a sus pares latinoamericanos tomando a la cuestión Malvinas como un ejemplo anticipatorio de lo que –según su opinión– será la característica central del siglo XXI: la disputa por los recursos naturales.

La Presidenta profundizó ese argumento en el breve contacto que mantuvo con la prensa. “Acá lo más grave es el comportamiento de las grandes potencias del mundo, que incumplen lo que resuelve las Naciones Unidas y al mismo tiempo exigen que otros países cumplan con otras resoluciones si éstas velan por sus intereses. Esto es una relación de fuerzas que define ganadores y perdedores. Hay que terminar con ese doble standard.”

La posición de la Argentina encontró apoyo y comprensión entre los socios estratégicos. “Las Malvinas tienen que ser reintegradas a la soberanía argentina”, declaró ayer el asesor internacional de Lula, Marco Aurelio García. Y además, poco después del discurso de CFK, Lula se cruzó con Taiana mientras caminaba por los salones de mármol del Hotel Grand Velas. El brasileño lo saludó efusivamente. Le tomó la mano como si fuera un fanático del hip hop que se encuentra con un “hermano” en plena calle. Son gestos.


http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-140852-2010-02-23.html

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Palabras de la Presidenta en la XXI Cumbre de la Unidad, Cancún, México
lunes, 22 de febrero de 2010
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ, DURANTE SU INTERVENCIÓN EN LA XXI CUMBRE DE LA UNIDAD DE JEFAS Y JEFES DE ESTADO Y DE GOBIERNO DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE, REALIZADO EN CANCÚN, MEXICO.


Gracias señor Presidente de la hermana República de México, anfitriona de este fantástico encuentro, que busca una vez más nuestra integración. Yo quiero abordar puntualmente hoy un tema que tiene que ver con la integración; que tiene que ver con la defensa de nuestros recursos naturales; que tiene que ver con nuestra historia como región; que tiene que ver - en síntesis - con lo que durante varios siglos y aún hoy sigue atravesando la política internacional y el derecho internacional, que es la forma en que nos vinculamos los países democráticos y civilizados.



Como ustedes saben estoy hablando de la cuestión de Malvinas, que no es solamente una cuestión que tenga que ver con una disputa de soberanía, tiene que ver con lo que ha sido la historia de la región y por qué no del mundo, en los últimos dos o tres siglos.



En 1833, un 3 de enero, la población argentina de nuestras Islas Malvinas, que creo huelga decirlo, puedo aquí relatar historias, instrumentos jurídicos, pero algo más simple y sencillo, como es la geografía, lo visible da cuenta de ese territorio argentino que conforma nuestra plataforma y que integra la más nobel provincia argentina, que es la Tierra del Fuego, cuyos legisladores - sin distinción de partido - están aquí sentados acompañando a la Presidenta de la República Argentina.



El 15 de enero, este 15 de enero que pasó se cumplieron 177 años del primer reclamo que mi país hizo a la Gran Bretaña para que restituyera a nuestro país nuestro legítimo dominio.



Debió hacer reserva de esto, con motivo de la Carta de San Francisco, cuando se conforma la organización madre de Naciones Unidas y allí en la conformación de esta Carta se deja constancia y se reclama, una vez más, nuestra soberanía.



Veinte años después, en 1965, obtenemos por una resolución del Plenario de Naciones Unidas, la obligación por parte de ambos países de sentarnos a discutir nuestra soberanía teniendo en cuenta también los intereses de los habitantes de las Islas. A esa primera resolución del Plenario de Naciones Unidades le siguieron nueve resoluciones más del Plenario en igual sentido y prohibiendo además tomar decisiones de carácter unilateral.



Podría, también, hablar de numerosas resoluciones del Comité de Descolonización, de numerosas manifestaciones, declaraciones de encuentros internacionales de todos los foros, en todas partes del mundo, en los cinco continentes pidiendo precisamente que se dé cumplimiento a esta resolución de Naciones Unidas.



Ustedes saben que el episodio, que se produce en 1982, durante la dictadura militar, que es bueno reconocerlo porque parece que esas dictaduras militares en la región, hubieran surgido espontáneamente y todos sabemos que no es así; también la historia de una región que recurrentemente sufrió golpes de Estado, la mayoría de ellos patrocinado por las grandes potencias. Ahí esté el testimonio - también trágico - de la hermana República de Chile. Por lo tanto creo que aquella decisión agónica de una Junta Militar, que se veía totalmente acorralada fue funcional a lo que sin duda era una decisión que se había tomado, independientemente de cuál fuera la actitud de aquellos militares.



Y esto lo podemos mirar a la luz de la historia que siguió a todo esto, porque desde 1965 hasta ese episodio, no pudimos lograr sentarnos formalmente a discutir la soberanía. Y luego del advenimiento de la democracia - y fundamentalmente durante los años 90 - surgió otra política que recibió mis críticas internas, pero que debo reconocer a la luz de la mirada y perspectiva histórica - que tal vez intentó como una contrapartida a aquella actitud de los militares de ensayar una política diferente de acercamiento, de cooperación que se denominó en algún momento de seducción y se llegó a un acuerdo, en materia de manejo de hidrocarburos, una Declaración de Cooperación Conjunta para Actividades Off Shore, a fines de septiembre de 1995, para ser más exactos, el 27 de septiembre de l995. Era la primera vez que se sentaban para abordar un acuerdo de cómo tratar en forma conjunta y cooperativa recursos naturales no renovables.



A los cinco o seis días ese tratado, ese acuerdo, esa declaración fue violada.

¿Por qué? Porque Inglaterra interpretó unilateralmente que la única área que podría tener cooperación conjunta eran los 21 mil kilómetros cuadrados, que ellos determinaban, y no los 430 mil kilómetros cuadrados, que constituyen la zona que podemos denominar de disputa de soberanía. En cinco días tan sólo se violó el tratado y se dieron reuniones conjuntas: ocho en total, la última terminó en el año 2000, sin que en ningún momento y en ese lapso pudiéramos lograr - desde 1965 hasta el 2007 - ninguna actitud de discusión, tal como marca Naciones Unidas.



En el año 2007 se dio por finalizado este ejercicio, por evidente incumplimiento, y hoy nuevamente se ha instalado una plataforma al sur de las Islas, en clara violación a todas y cada una de las disposiciones de Naciones Unidas, que plantea algo más que una cuestión de soberanía, sino que nos plantea como región la posibilidad cierta y concreta de que esto pueda ser utilizado como un ejemplo en un siglo XXI, en donde la disputa de los recursos naturales va a ser el gran escenario internacional.



Si el colonialismo caracterizó los siglos XVIII y XIX; si el surgimiento de Naciones Unidas, después de la Segunda Guerra Mundial y el advenimiento de la Guerra Fría y la disputa ideológica caracterizó el siglo XX; el siglo XXI va a ser - sin lugar a dudas - la gran discusión sobre los recursos naturales de todos los que estamos aquí sentados y de los que no estamos sentados aquí también.



Cuando Inglaterra dispuso, en estos días, el traslado de la plataforma para explotación off shore y Argentina en ejercicio de su derecho interno tomó decisiones que le competen como Estado soberano, desde el Foreing Office se agitó el fantasma de una eventual amenaza bélica, por parte de la República Argentina. Diría un ejercicio ridículo no, diría un ejercicio de cinismo porque creo que pocos países, luego del advenimiento de la democracia, han dado más testimonio que la Argentina en cuanto a ser un país de vocación profundamente pacífica.



Nuestras fuerzas armadas participan únicamente en ejercicios conjuntos de paz en Haití, en Chipre, ordenados por Naciones Unidas. No estamos en Afganistán, no estamos en Iraq, nos oponemos a cualquier tipo de ocupación; nos oponemos a cualquier tipo de violación del derecho internacional porque creemos que esta es una de las claves de un mundo cada vez más inseguro, más peligroso, más fragmentado, no ya por disputas ideológicas - como las que caracterizaron al siglo XX - sino tal vez por cosas más graves y profundas, como pueden ser religiones o intereses aún más profundos, como pueden ser el manejo por parte de cada uno de nuestros países del derecho a tener y ejercer el dominio y el usufructo de nuestros recursos naturales renovables y no renovables.



Yo agradezco profundamente en nombre de mi país el apoyo que hemos recibido de este foro, en cuanto a nuestros derechos legítimos sobre Islas Malvinas, sin estar a la Gran Bretaña a sentarse a la mesa de negociaciones, pero creo realmente que la cuestión Malvinas puede verse como un claro ejemplo de lo que sucede, en materia de derecho internacional, y en donde quienes tienen un sillón permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas pueden violar una y mil veces, sistemáticamente las disposiciones de Naciones Unidas, mientras que el resto de los países se ve obligado a cumplirlas, bajo pena de ser declarado un país enemigo o tal vez con calificaciones más duras; bajo pena de ser invadido militarmente o intervenido políticamente sus gobiernos.



Por eso creo que la cuestión de Malvinas es algo que debe competernos a todos, no solamente a los que estamos aquí reunidos, porque estamos formando parte de la región, creo que es algo que debe interesar al mundo contemporáneo porque va a resultar muy difícil justificar exigencias a otros países en base a decisiones que adoptemos y tal vez muchos de nosotros compartamos en Naciones Unidas, en materia de desarme, en materia de actividad nuclear, en materia de respeto a los derechos humanos si realmente quienes tienen el poder de sentarse en esos sillones permanentes del Consejo de Seguridad, son los que violan una y mil veces, en forma sistemática las propias disposiciones que juntos tomamos en Naciones Unidas.



Yo quiero por eso - y sin tomar más tiempo del que realmente me corresponde - agradecer a todos ustedes y decirles también que la Argentina no ha tenido posiciones, la Argentina democrática me refiero, la Argentina de los gobiernos electos por sus pueblos, la Argentina en la cual los argentinos no solamente no podíamos elegir, sino además éramos o encarcelados o desaparecidos. Permítanme no me puedo hacer cargo de esos períodos de la historia, ni nadie puede pretender que los argentinos en sus grandes mayorías violentados por esos gobiernos dictatoriales nos hagamos cargo de lo que sucedió en esas etapas. Dicho sea de paso, gobiernos que eran prolijamente reconocidos por todos los países civilizados y democráticos del mundo, menos por sus propios ciudadanos tal vez en nuestros países, pero esto fue así.



Por eso quiero hablar en nombre de todos los gobiernos democráticos que hubo en mi país, del que obtuvo, en el año 1965, la Resolución 2065, también de aquellos que a partir de la experiencia que había significado la guerra de la dictadura militar creyeron que era un problema de formas la vinculación con la Gran Bretaña y que entonces habían sido los malos modales de unos militares los que habían provocado el endurecimiento y la perdida de poder para poder sentarse a una mesa de negociaciones. Se ensayó, a partir de los años 90, una política diametralmente opuesta de seducción, de acuerdos, de poder sentarse para ver cómo se podía explotar en forma conjunta y cooperativa los recursos y eso tampoco sirvió, porque en definitiva subyacía, tal vez en esa actitud, una incomprensión sin cierto grado de ingenuidad de lo que significan para las grandes potencias del mundo el manejo de los recursos naturales no renovables, de la importancia del petróleo o de los renovables de la importancia - por ejemplo - de la pesca.



Por eso quiero reivindicar todas las políticas que se han llevado a cabo por los gobiernos democráticos, aún aquellas que oportunamente no compartí precisamente por esta visión que viene a confirmarse en estos días, cuando nuevamente el Gobierno de la Gran Bretaña desoyendo, una vez más, una vez más las resoluciones de Naciones Unidas, de su Comité de Descolonización, de la propia lógica del siglo XXI que condena todos los colonialismos. Aquí tenemos uno tal vez de los últimos enclaves coloniales, pone blanco sobre negro que en definitiva la política internacional sigue siendo no una cuestión de derecho, no una cuestión de respeto a las normas establecidas, sino sólo y simplemente una relación de fuerzas: los que tienen más poder, los que pueden imponer sus decisiones por sobre el conjunto siguen utilizando ese lugar de privilegio para desoír al derecho internacional. Eso sí no hay foro en el cual uno no puede escucharlos acerca de la importancia del derecho internacional; acerca de la importancia de Naciones Unidas; acerca de la importancia de respetar los derechos de todos los países, pero lo cierto es que la práctica concreta sigue siendo la violación sistemática de ese derecho internacional, que debería ser vigente para todos los países.



La Argentina va a persistir con vocación democrática, con vocación de pleno respeto a los derechos internacionales, y al derecho internacional en general, en su reclama y adoptar en el marco de su derecho nacional todas las disposiciones y todas las resoluciones que tiendan a reafirmar nuestra soberanía sobre los Archipiélagos del Sur. No es un capricho de esta Presidenta, ni de los anteriores, es un imperativo de la Constitución Nacional.



En 1994, con motivo de la reforma de la Constitución Nacional, también tuve el honor de ser Convencional Constituyente, en aquella oportunidad, quedó grabado en nuestra propia Constitución la obligación, por parte de todos los gobiernos en la vocación imprescriptible e irrenunciable para seguir reclamando y reafirmando nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas.



Por eso, señoras y señores Jefes de Estado, agradezco en nombre de nuestro Gobierno; en nombre de mi pueblo; en nombre de la República Argentina y de todas las fuerzas políticas, sociales y económicas que la conforman el apoyo que este encuentro ha dado a nuestros reclamos, que es - en definitiva también, si se lo piensa, con un poco más de profundidad - un ejercicio de autodefensa de todos nosotros. Muchas gracias. (APLAUSOS).

http://www.casarosada.gov.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=6947

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RELACIONADAS.

VIDEO DISCURSO LULA CON TRADUCCION


http://www.telesurtv.net/noticias/player-G/pub/vid/VIDEO_4354_435.flv

Miércoles, 24 de febrero de 2010

EL PAIS › ENERGICO RESPALDO DEL PRESIDENTE BRASILEñO A LOS RECLAMOS ARGENTINOS POR LAS MALVINAS

Lula se puso la celeste y blanca
Sin Cristina Kirchner en la cumbre, el brasileño criticó con dureza a Gran Bretaña y también a las Naciones Unidas, por no reabrir el debate sobre las Malvinas. En la declaración final, los treinta y dos países participantes apoyaron a la Argentina.

Por Martín Piqué

Desde Cancún

Con la Presidenta ya de regreso en Buenos Aires, la atención de la delegación oficial estaba puesta en Luiz Inácio Lula Da Silva. El mandatario brasileño debía hablar en el cierre del plenario de la cumbre. El canciller Jorge Taiana contaba con que Lula haría una fuerte reivindicación del reclamo de soberanía sobre Malvinas; también se esperaba que el líder del PT dejara en claro el apoyo incondicional de Brasil al rechazo argentino a la exploración unilateral de petróleo por parte de Gran Bretaña. Al final, el discurso del jefe de Estado brasileño superó todas las expectativas. “¿Viste lo que está diciendo Lula?”, comentó a Página/12 un estrecho colaborador del canciller, que no podía ocultar su entusiasmo. En una de las críticas más duras que recibió Londres en este foro internacional, Lula se preguntó cómo era posible que los británicos no cumplieran con resoluciones de las Naciones Unidas siendo que ellos forman parte del Consejo de Seguridad desde el fin de la Segunda Guerra. La Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe terminó con una declaración en la que los treinta y dos países participantes ratificaron los “legítimos derechos” argentinos sobre las Malvinas.

La acusación de Lula reflejó otra vez la sintonía diplomática con la que –salvo en las peliagudas cuestiones comerciales– suelen manejarse las cancillerías de Argentina y Brasil desde que las encabezan Taiana y Celso Amorim. El lunes, en la apertura del plenario de la cumbre, la propia CFK había lanzado el mismo reproche que ayer planteó Lula. La repetición no fue casualidad. Durante su discurso, el presidente brasileño también deslizó una inequívoca presión sobre el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon. “No es posible que Argentina no se adueñe de Malvinas y que, por el contrario, lo haga un país que está a 14 mil kilómetros de distancia de las islas. ¿Cuál es la razón geográfica, política y económica por la cual Inglaterra está en Malvinas? ¿Cuál es la explicación política de las Naciones Unidas para que no hayan tomado una decisión? Es necesario que empecemos a luchar para que el secretario general de las Naciones Unidas reabra ese debate con mucha fuerza”, aseguró Lula.

Cada vez más reconocido en los foros diplomáticos, haciendo valer el peso que Brasil ha ido adquiriendo –sobre todo en los últimos años– en la política mundial, el brasileño no dudó en plantear una crítica muy sensible dirigida al corazón mismo del orden internacional: la composición del Consejo de Seguridad de la ONU. Se trata del organismo con capacidad de veto que está integrado por las principales potencias militares del mundo, pero de un mundo congelado en la posguerra de 1945. “Es inexorable discutir el papel del Consejo de Seguridad. No es posible que la ONU siga con el Consejo de Seguridad representado por intereses geopolíticos de la Segunda Guerra Mundial y no tengan en cuenta los cambios que ocurrieron en el mundo. Los países del Consejo de Seguridad prefieren una ONU frágil”, denunció el jefe de Estado brasileño. Sus palabras hacen prever un retorno del debate por actualizar los organismos de multilateralidad.

La intervención de Lula fue seguida muy de cerca por la delegación argentina. Las críticas al funcionamiento de la ONU y la exhortación al coreano Ban Ki-Moon para que se involucrara con la cuestión Malvinas habían creado un marco más que favorable (¿pura casualidad?) para su siguiente compromiso diplomático: Taiana se entrevistará hoy con el mismísimo secretario general de las Naciones Unidas en la conocida sede del organismo, pleno Nueva York. Pero la satisfacción fue completa porque la Argentina además logró que los treinta y dos países que participaron de esta cumbre de América Latina y el Caribe –faltó Honduras porque el presidente mexicano Felipe Calderón no invitó a Porfirio Lobo para restarle legitimidad al golpe contra Manuel Zelaya– aprobaran dos documentos en apoyo a sus derechos de soberanía sobre las Malvinas.


Una política permanente

La declaración presidencial sobre la cuestión Malvinas fue ratificada por las 32 naciones presentes en el foro. Su aprobación pareció estar garantizada desde los primeros momentos de la cumbre, cuando el anfitrión Calderón anticipó que había consenso en firmar un reconocimiento de la soberanía argentina en Malvinas y en instar a las partes –sobre todo a Gran Bretaña– a sentarse a negociar como exigen las resoluciones de la ONU. Sin embargo, en la noche del lunes tres países del Caribe pusieron a prueba los nervios de los negociadores argentinos: se trataba de Belice, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda. Nación limítrofe con Guatemala y Honduras, Belice –ex colonia británica– tiene un conflicto con Guatemala por la soberanía de un corredor de salida al mar Caribe. Tanto Trinidad y Tobago como Antigua y Barbuda son miembros del Commonwealth.

En un primer momento, los representantes de Belice, Trinidad y Tobago más Antigua y Barbuda intentaron que el documento que sería firmado por los presidentes no contuviera un párrafo de explícito reconocimiento de la soberanía argentina en Malvinas. “Querían bajarle el tono”, confiaron a Página/12 desde la delegación oficial. Sin embargo, la insistencia de Taiana –desde la comitiva se recordó que en su momento la Argentina había apoyado la independencia de Belice– y el apoyo clave que brindaron Brasil, México, Cuba y Venezuela, lo que fue reconocido por la delegación que acompañó a CFK, terminaron inclinando la balanza a favor de la declaración original. No hubo cambios, y todos los Estados participantes aprobaron el texto original. El documento sostiene que los Estados de América Latina y el Caribe “reafirman su respaldo a los legítimos derechos” de la Argentina en la disputa de soberanía con Gran Bretaña por las Malvinas.


Permalink:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-140913-2010-02-24.html

1 comentarios:

Mery dijo...

Excelente informe GAL te pasaste !!! encontraste a la presidenta !!! GRACIAS !!! el discurso es impecable y toca un tema muy importante donde todos deberíamos poner el eje, los recursos naturales, su preservación, y el principio de soberanía de los estados sobre éstos, es largo pero habrá que ir pensando como abordar este tema tan importante. Lo único que me gustaría decir es que vamos por pasos ahora nos oponemos a la Exploración que es la búsqueda, el primer paso, todavía no van a extraer nada. Luego si encuentran recursos, vendrá el segundo paso que es la explotación, extracción. Ahí seremos mucho más estrictos y si nos ayudan y todos tomamos conciencia quizá la detengamos porque va de suyo que la explotación de hidrocarburos es una de las más contaminantes, no sé si hay real conciencia de los problemas ambientales que eso nos generaría como país y como región. Confío en que obtendremos los apoyos necesarios para que ese momento no llegue nunca. saludos y felicitaciones como siempre!!! mery.

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