Lo que circula por los medios

25 de junio de 2010

EL CANJE DE LA DEUDA... COMENTARIOS NEGATIVOS Y POSITIVOS... ¿Y VOS QUE OPINAS?


LOS COMENTARIOS NEGATIVOS Y LOS POSITIVOS...
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Jueves, 24 de junio de 2010 | Hoy


ECONOMIA › EL GOBIERNO CERRO EL PERIODO DE ADHESION AL CANJE DE DEUDA CON UNA ACEPTACION DEL 66 POR CIENTO
Con la mayoría adentro y los buitres afuera

El ministro de Economía anunció que ingresaron bonos por poco más de 12 mil millones de dólares a la operación, de los 18.300 millones en juego en esta etapa. La Presidenta se entusiasmó proclamando que ayer fue “el día del desendeudamiento argentino”.



Por Cristian Carrillo

El canje de deuda logró un nivel de adhesión de 66 por ciento de parte de bonistas con títulos en default. La operación, a través de la cual los tenedores pudieron trocar sus papeles por un nuevo menú de títulos, recogió unos 12 mil millones de dólares entre inversores institucionales y minoristas, sobre un total de 18.300 millones que se pusieron en juego en esta oportunidad. Los resultados fueron dados a conocer ayer por el ministro de Economía, Amado Boudou, quien sostuvo que el canje concluyó y no habrá prórrogas. Con este resultado, sumado al de 2005, el país logró reestructurar el 92 por ciento de los 102 mil millones de dólares declarados en cesación de pagos en 2001. El escaso porcentaje que se mantuvo afuera tras esta segunda oportunidad que se les dio a los holdouts serán utilizados como argumento de defensa, de ahora en más, por el Gobierno ante los tribunales internacionales frente a las demandas de los fondos buitre.

El objetivo que se propuso el gobierno nacional fue llegar a un nivel de adhesión del 60 por ciento como piso. Es por eso que el 66 por ciento alcanzado fue celebrado con entusiasmo por el equipo económico, sobre todo teniendo en cuenta el contexto internacional adverso –a partir de la crisis financiera en Europa–, que complicó la operación. No obstante, al iniciarse el proceso la expectativa era cerrar con un guarismo superior al 80 por ciento. La más exultante ayer fue la propia presidenta Cristina Fernández, quien consideró que “hoy (por ayer) debería llamarse el día del desendeudamiento argentino nacional e internacional”, en referencia también al programa anunciado para algunas provincias (ver aparte). Boudou, por su parte, manifestó que “hemos superado holgadamente la meta que nos habíamos planteado”.

Luego de un ingreso de parte de bonistas institucionales (bancos y fondos de inversión) al canje por una suma de 8500 millones de dólares en la primera etapa, la apuesta fue tratar de sumar la mayor cantidad de voluntades entre los minoristas. “Se hizo un trabajo muy fuerte en Italia, que determinó un flujo importante de bonistas en los últimos días”, dijo a Página/12 el subsecretario de Financiamiento, Adrián Cosentino. La tarea se inició no bien finalizó la primera fase de la operación, con varias rondas de consultas entre bancos y asociaciones de bonistas. Ese intercambio, junto a un pedido de los bancos italianos, derivo además en la necesidad de extender dos semanas el plazo de cierre. “Fue una decisión acertada, porque el 90 por ciento de los minoristas que ingresó a la operación provino de Italia”, aseguró Cosentino.

“En el canje ingresaron 112 mil tenedores minoristas, con un promedio de 22.200 dólares (en títulos) cada uno”, detalló Boudou durante la presentación de los resultados en el Palacio de Hacienda. Con esto el equipo se aseguró la adhesión de 12.067 millones de dólares, el 66 por ciento del total canjeable. Según explicaron desde Economía, de los tenedores institucionales “entraron todos los que no están en litigio” contra el Estado, más el 75 por ciento de los bonistas minoristas de Italia. “Si se sacara a los fondos buitre, el total de ingresos ascendería a 87,5 por ciento”, especuló Boudou.

Cuando se conoció el resultado de ingreso de los institucionales, el ministro había admitido que hubo ausentes que no se dejaron seducir por la propuesta. El ministro reconoció en esa oportunidad a este diario que los recortes en la propuesta –no se reconocieron los cupones de PBI pasados ni todos los intereses caídos– fue determinante para que ingresaran 8500 millones de dólares y no 10 mil millones esperados. Ayer, en cambio, al dar la composición de la adhesión al canje, fue tajante: “De los 8500 millones de dólares en bonos en poder de los mayoristas, entró el ciento por ciento; de los 4500 millones en manos de fondos buitre, no entró ninguno”, aseguró. Más tarde, lo corroboró Cristina. “Ahora prácticamente sólo quedaron afuera los fondos buitre”. El resto de los no adherentes (1773 millones de dólares) se adjudican, oficialmente, a minoristas.

La Presidenta destacó también que la operación determinó una quita total del 75,6 por ciento. “Nunca se había hecho esto en una renegociación de deuda en la Argentina. Siempre significaba un mayor endeudamiento”, afirmó. El canje redujo entre 60 y 70 por ciento del capital nominal de los bonos defaulteados presentados en la operación. “Eso sin contar los 7 mil millones de dólares de intereses desde 2003 a la fecha, los cuales fueron cancelados con bonos”, aseveró el ministro.

Como resultado de esa operación, los bonos en default serán reemplazados por 2 mil millones de dólares en bonos a Par (sin quita), 3500 millones de dólares en Discount (con una quita de capital del 67 por ciento) y 943 millones en Global 2017. La incorporación de los nuevos títulos al stock de deuda representa un aumento de casi dos puntos porcentuales respecto del peso de la deuda sobre el Producto Interno Bruto (PIB). Ese porcentaje se ubica actualmente en el 49 por ciento. Cada punto equivale a unos 3 mil millones de dólares. “Un nivel deuda-PIB en torno del 50 por ciento es manejable y se ubica dentro de los parámetros que manejan los países serios”, explicó Cosentino. En tanto, Boudou informó que “desde el punto de vista fiscal, la carga adicional del canje representará 365 millones de dólares para 2011, y de 371 millones de dólares para 2012”. En la gatera quedó la emisión de mil millones de dólares en los Global 17 que iban a suscribir los bancos.

Si se toma en cuenta el resultado de adhesión a este canje, junto con el obtenido en 2005, el porcentaje de aceptación global se ubicó en 92,4 por ciento. Para Boudou, “quienes quedaron afuera del canje tienen una posición demasiado refractaria”. No obstante, dijo que el resultado “permite mirar con optimismo” las resoluciones judiciales de las querellas que llevan adelante los fondos buitre.


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Jueves, 24 de junio de 2010 | Hoy


ECONOMIA
Repercusiones en el mercado




El cierre del canje impulsó al alza a los bonos locales, mientras que en el mercado cambiario se destacó la suba de un centavo del dólar. Los bonos cupón PBI en pesos cerraron con un crecimiento de 0,8 por ciento y el Bogar 2018 subió 0,5. Por el lado de las emisiones en dólares, el Boden 2012 ganó 0,5 y el Par con ley local lo hizo en 0,4 por ciento. Sin embargo, fue otra jornada gris para los mercados internacionales, dinámica a la que se acopló la reducida Bolsa de Valores porteña. En esta oportunidad, el disparador fue el anuncio de la Reserva Federal estadounidense (FED), que sostuvo que la coyuntura económica internacional es “menos favorable al crecimiento en Estados Unidos”. En Wall Street el impacto perjudicó al Dow Jones (-0,5 por ciento), al tecnológico Nasdaq y al selectivo S&P500, ambos con caídas de 0,3 por ciento. En la city, el MerVal perdió 0,1, impulsado a la baja por Petrobras, que cayó 1,4 por ciento. En el mercado cambiario el dólar avanzó un centavo y cerró en 3,95 pesos, en la misma sintonía que lo hizo el real en Brasil, donde el dólar terminó en 1,80 real. Las reservas en el Banco Central cerraron en 49.598 millones de dólares, 55 millones menos que la jornada anterior.


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EN CLARIN - MARCELO BONELLI

Boudou no alcanzó sus metas en el canje de deuda

25/06/10 Aunque fue un avance, la operación financiera no pudo resolver la salida definitiva del default, ni reinsertar al país en el mercado de crédito, con tasas de interés de un dígito.

PorMarcelo Bonelli

Los titulares de las cinco entidades empresarias del establishment tomaron una decisión política: crear un polo de acción conjunta y constituir un frente único para ser interlocutor ante el Gobierno y la oposición política.

Así se decidió en el encuentro que reunió a los jefes de la Unión Industrial, las Cámaras de Comercio y de la Construcción, así como la Bolsa de Comercio y los banqueros de ADEBA. Esto se acordó el miércoles, en una reunión en la cual se ponderó la reactivación de la economía . Pero también se habló de los temores que genera la presión sindical y el incipiente proceso inflacionario, el atraso que pesa sobre el dólar y las dudas que genera la actual incertidumbre política . Por eso y frente a estas desconfianzas, el grupo decidió trabajar en conjunto. Habrá reuniones periódicas y se tratará de abrir el diálogo con la Casa Rosada.

Jorge Brito fue un impulsor de la propuesta, que tendría un guiño del kirchnerismo. Existen fluidos diálogos con Julio De Vido, alentados por un propósito político de la Quinta de Olivos: tratar de opacar las posiciones de la Asociación Empresaria Argentina, la Mesa de Enlace y las acciones conjuntas propiciadas por la Asociación Cristina de Empresas (ACDE). Mario Llambías rechazó una invitación al encuentro y Hugo Biolcati se volvió a excusar protocolarmente. Después, el titular de la Rural se sinceró con Héctor Méndez: “No voy porque no quiero romper el frente agropecuario.” El grupo esta encabezado por la dupla Méndez-Brito y participan Enrique Wagner, Adelmo Gabbi y el anfitrión, Carlos de la Vega. Ellos hablaron del actual crecimiento económico y del temor por las expectativas inflacionarias.

El titular de la Bolsa admitió que los resultados del canje no eran los inicialmente prometidos, pero se mostró satisfecho por la transacción. Gabbi dijo: “Lo importante es haberlo hecho y la voluntad de superar el default.” Esa es la opinión más difundida que existe entre los referentes del mundo financiero.

Fue positivo que Argentina avance en normalizar su situación internacional y propicie dejar atrás el millonario default de 2001. Pero también todos coinciden en otra cuestión: que l a resolución del canje estuvo lejos de las promesas iniciales que Amado Boudou hizo dentro del Gobierno. Tampoco alcanzaron las metas que promocionaron los bancos asesores –con el Barclays a la cabeza– en reuniones internacionales.

En noviembre cuando se anunció la reapertura del canje, el equipo económico difundió tres metas claves, pero ninguna se pudo cumplir: Que la adhesión iba a ubicarse entre el 75 y el 80%, lo cual resolvía definitivamente el default de la Argentina . Llegó al 66% y quedaron unos US$ 10.000 millones fuera de la operación. Por eso, sin éxito, Boudou intentó esta semana imponer la idea de que ya se levantó el default.

Que los bancos asesores tenían garantizadas la participación de fondos de inversión -incluidos buitres- por US$ 12.000 millones. Eso tampoco ocurrió, como se demostró en el primer cierre del canje.

Que Argentina iba a volver al mercado voluntario de crédito y colocaría un bono por 1.000 millones de dólares a tasa de un dígito. Ningún bonista aceptó la propuesta y sólo estaban dispuestos a prestar a una tasa cara, del 11,8%.

Este es el principal fracaso de la operación del canje.

Boudou le había garantizado a Néstor Kirchner el ingreso del dinero fresco y fue sólo eso lo que llevó al ex presidente a avalar la transacción financiera. Pero ahora el saldo de “caja” para la Tesorería es netamente negativo.

No ingresa ni un dólar y Argentina se compromete a pagar por los nuevos bonos vencimientos por US$ 1.350 millones antes de que finalice el mandato de Cristina Kirchner.

La disparidad entre las promesas y las realidades generaron reproches mutuos entre Boudou y los bancos asesores . El ministro acusó a los bancos por el magro resultado del primer cierre del canje y los banqueros argumentaron que Boudou sólo quería esconder las propias impericias del equipo económico.

La crisis financiera de Europa le jugó una mala pasada a la Argentina . Es un argumento que Boudou hizo valer en la interna del Gobierno, para ocultar muchos errores propios. Pero precisamente la desafortunada coincidencia del canje y la turbulencia de los mercados europeos refleja la impericia y falta de timing del Palacio de Hacienda. Boudou primero anunció que el canje se haría el 15 de diciembre, en medio de la euforia financiera internacional. Hubo demoras y se podría haber concretado a mediados de enero. Pero el ministro en enero se concentró en la operación destinada a echar a Martín Redrado del Banco Central. El inadecuado manejo de Boudou en esa cuestión -elaboró un decreto que tuvo que ser cambiado en marzo por la Presidenta- abrió una crisis política que obligó a postergar el canje hasta mayo, haciéndolo coincidir con la crisis financiera europea.

Boudou tuvo un acierto clave cuando las cosas venían muy mal: postergar por dos semanas el cierre de la operación financiera previsto para el 7 de junio. Ese día sólo había un 54% de adhesiones al canje, lo cual le hubiera costado el puesto. Ese plazo sirvió para corregir errores y rediseñar la estrategia con la intención de captar a los bonistas pequeños que habían sido minimizados inicialmente. Esto ayudó para obtener una adhesión final que hizo presentable el canje y le permitió salvar la ropa a Boudou.

Ahora es el tiempo del Club de París. Pero todavía no existe propuesta de pago, porque antes Argentina tendría que permitir una auditoría del FMI.

Copyright Clarín, 2010.

Canje de deuda: el 66% de aceptación no convence a los mercados

23/06/10 - 11:13

La meta inicial del Gobierno era de entre 75% y 80%. El ministro culpó a los fondos buitres, que tienen más bonos de los que él creía. Además, el título más emblemático del canje sigue mostrando cierto temor por el país.



Después de ciertos apurones y de una prórroga que no estaba prevista pero tampoco llamó demasiado la atención, el nuevo canje de deuda que lanzó el Gobierno cerró con una aceptación del 66%. El número supera el supuesto piso del 60% que había declarado el ministro de Economía, Amado Boudou, pero quedó muy lejos del 75% al 80% en el que se había pronunciado su entorno, con cierto optimismo unos meses atrás.

Ayer, allegados a Economía dejaron trascender que la aceptación había sido del 68%, algo superior a lo que en realidad fue.

Según expresó el ministro, los bonistas que aceptaron la nueva oferta de la Argentina representan, en valor nominal, 12.067 millones de dólares de los algo menos de 20.000 millones que seguían en default. El funcionario subrayó que, sumados los canjes de 2005 y el actual, ya se normalizó la situación del 92,4% de los títulos que habían entrado en cesación de pagos.

El ministro le echó la culpa a los problemas del canje a los "fondos buitres", que tienen US$ 4.500 millones. Sin embargo, cuando fue el cierre del tramo mayorista, el funcionario había expresado que los buitres tenían U$S 3.000 millones. Hay US$ 1.500 millones de diferencia entre los que los buitres poseían hace un mes (el cierre del tramo mayorista fue el 19 de mayo) y lo que tendrían ahora.

Con el primer tramo del canje de deuda, el Gobierno emitió un título (Global 2017), cuyo rendimiento debería ser menor al 10% para demostrar que el panorama financiero del país para el endeudamiento es mejor. Sin embargo, ese título estaba dejando una tasa de retorno del 12,4%. Eso quiere decir que se lo considera más riesgoso. En esos papeles de deuda, más riesgo suele significar mayores ganancias para quien los posee.
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EN EL MUNDO -  OPINIONES

El diario The Wall Street Journal aseguró que la adhesión al canje "superó la meta del gobierno"


La edición en español de uno de los periódicos más importantes de los Estados Unidos señaló que la "Argentina logra un 66% de adhesión al canje de bonos". El miércoles, el ministro de Economía, Amado Boudou, anunció que si se incluye la anterior operación realizada en 2005, el país canjeó el 92,4% de los bonos que entraron en default en 2001.

La edición española en Internet del diario estadounidense The Wall Street Journal tiene entre sus títulos principales del día la noticia del anuncio realizado ayer por el ministro de Economía, Amado Boudou, sobre la adhesión del 66% al canje de deuda.

La nota se titula: "Argentina logra un 66% de adhesión al canje de bonos" y resaltó los dichos del titular de la cartera económica en cuanto a que "el gobierno no tiene prisa para solicitar nuevamente dinero en los mercados internacionales".

"La cifra superó la meta de adhesión del gobierno del 60% e implica que, si se incluye el canje anterior realizado en 2005, se ha canjeado un 92,4% de los bonos que el gobierno declaró en cesación de pagos a fines de 2001, dijo el ministro", señaló el periódico.


ver nota:

Argentina logra un 66% de adhesión al canje de bonos


Por Matthew Cowley

BUENOS AIRES (Dow Jones)--El ministro de Economía de Argentina, Amado Boudou, informó el miércoles que los inversionistas en posesión de US$12.067 millones en bonos incumplidos aceptaron la última oferta de canje del gobierno, lo que equivale a cerca del 66% de los US$18.300 millones pendientes.
La cifra superó la meta de adhesión del gobierno del 60% e implica que, si se incluye el canje anterior realizado en 2005, se ha canjeado un 92,4% de los bonos que el gobierno declaró en cesación de pagos a fines de 2001, dijo el ministro.
El canje de deuda concluyó el martes, como estaba previsto, y no ha sido extendido, sostuvo Boudou.
El gobierno no tiene prisa para solicitar nuevamente dinero en los mercados internacionales, señaló el ministro. Si bien ese había sido uno de los principales objetivos del canje de deuda, la caída de la confianza en los mercados internacionales de capital, debido a los problemas en Europa, hizo que el gobierno no pudiera reducir por debajo del 10% la tasa de interés que tendría que pagar.
Argentina emitirá nuevos bonos por la deuda incumplida, incluidos hasta US$2.000 millones en bonos Par al 2038 y US$3.500 millones en bonos Descuento al 2033.
Un total de US$943 millones de bonos Global al 2017 se emitieron a los grandes inversionistas institucionales en lugar de pagos en efectivo.
Por otro lado, el ministro señaló que hasta ahora cerca de US$2.000 millones de los US$6.600 millones en reservas internacionales se han usado para pagar deudas.
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elnuevoherald
Argentina logra aceptación de canje deuda del 66%
Por ALMUDENA CALATRAVA
The Associated Press

BUENOS AIRES -- El canje de deuda para los tenedores de bonos en cesación de pagos tuvo una aceptación del 66%, por un valor de 12.067 millones de dólares, lo que supera las expectativas que el gobierno se había planteado.

"Estamos solucionando un problema que se generó en 2001", señaló el ministro de Economía, Amado Boudou, en una rueda de prensa al hacer referencia al año en que el entonces presidente de Argentina, Adolfo Rodríguez Saá, declaró la cesación de pagos. "El 'default' vino como una consecuencia generada durante tres décadas de endeudamiento", agregó.

Los bonistas que ingresaron al canje iniciado en abril y que finalizó el martes fueron los tenedores de bonos en cesación de pagos por cerca de 20.000 millones de dólares que no se habían adherido en 2005 a una reestructuración de la abultada deuda que Argentina tenía en "default" desde diciembre de 2001.

En el canje llevado a cabo hace cinco años, el país logró una adhesión del 76%.

De esta forma, el 92,4% de los acreedores ha ingresado a las operaciones de canje realizadas por Argentina en 2005 y en este año.

"Este porcentaje de aceptación global permite mirar con optimismo" el futuro del país, dijo Boudou al subrayar que el objetivo del gobierno de la presidenta Cristina Fernández es normalizar la situación financiera de Argentina.

Al respecto, la mandataria elogió el resultado del canje. "Se ha cerrado con una adhesión del 66%, que sumando al canje efectivizado con el gobierno de Néstor Kirchner (su esposo y antecesor en el cargo) en 2005, es el 92,4% de la deuda... en 2001", señaló.

Además resaltó que es la primera vez que Argentina pudo reducir la deuda en un 75%.

Y agregó que el resultado logrado elimina "lo que era la más severa restricción de la economía argentina de las últimas décadas".

Argentina aspira a no seguir endeudándose en un futuro a tasas de dos dígitos, pero algunos analistas económicos han puesto en duda que lo pueda conseguir, debido a que consideran que los mercados financieros internacionales no terminan de confiar en el manejo de la economía por parte del gobierno.

Boudou destacó el hecho de que se concretó el canje con una adhesión mayor al 60% -el objetivo mínimo autoimpuesto por el gobierno- de bonistas de países como Italia, Japón y Estados Unidos en un contexto económico internacional adverso, debido a un "colapso del euro del 15 por ciento", la volatilidad de las más importantes bolsas del mundo, la caída global del empleo y los planes de ajuste de algunos países.

El resultado logrado superó "holgadamente las expectativas" del gobierno, resaltó Boudou.

El ministro aclaró que en la operación no ingresaron "fondos buitre", o bonistas que ante la justicia reclaman lo que se les adeuda, lo que demuestra "que la oferta no era un regalo" y se basaba en la capacidad de pago de Argentina.

Respecto a los títulos que se emitirán para sustituir a los que están en cesación de pagos, explicó que serán 2.000 millones de dólares en bonos a la Par, 3.500 millones de dólares en Discount y 943 millones en Global 2017, que serán utilizados para pagar los intereses.

La oferta para los acreedores minoristas incluía canjear sus papeles por nuevos bonos a la Par (sin reducciones sobre el capital). Para los tenedores institucionales o grandes acreedores se ofrecía el bono Discount con una reducción del 66,3% sobre el capital adeudado y un bono Global 2017 por los intereses devengados.

Sobre la disposición del gobierno a saldar sus deudas con el Club de París -integrado en gran parte por países europeos que prestaron más de 7.000 millones de dólares- Boudou dijo que se hará cuando más convenga.

"Tenemos una hoja de ruta y vamos buscando los momentos y negociaciones que más le convienen a Argentina", puntualizó.

Read more:
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EL PAIS.COM
Argentina completa el canje de deuda con el 92,4% renovado

S. GALLEGO-DÍAZ - Buenos Aires - 25/06/2010



Argentina cerró esta semana su segundo gran canje de deuda con un éxito notable: un 66% de los tenedores de bonos impagados que no acudieron a la quita ofrecida en 2005 ha aceptado ahora la propuesta del ministro de Economía, Amado Boudou, quien se declaró "muy satisfecho". La presidenta Cristina Fernández de Kirchner resaltó, por su parte, la importancia de la operación que, sumada al canje que se realizó en 2005, permite dar por reestructurado el 92,4% de la deuda impagada como consecuencia de la crisis de 2001 y que aspira a eliminar las "severas" restricciones que sufre aún la economía argentina en los mercados internacionales. En total, se ha logrado un acuerdo por valor de 12.067 millones de dólares, del conjunto de 18.300 millones que continuaban en default y que eran elegibles, según datos de Ministerio de Economía.

La parte más complicada de la operación ha sido convencer a los cerca de 200.000 pequeños tenedores de bonos que estaban en Italia y que han sido objeto de una fuerte presión para llegar a un acuerdo. La nueva propuesta, que fue también recibida con éxito en Japón, plantea una quita del 66,3% del valor del bono, aunque reconoce los intereses y contempla un cupón adicional vinculado al crecimiento de la economía.

Argentina pelea desde hace años por volver a los mercados internacionales de crédito y de inversiones para lo que era imprescindible regularizar la situación de la deuda impagada. A partir de este momento, solo quedan vivos 6.700 millones de dólares a negociar con el Club de París y unos 4.500 millones más, en poder de los llamados fondos buitre. Son estos últimos quienes más problemas plantean porque han acudido ante los tribunales norteamericanos para exigir el embargo de bienes argentinos por valor de la deuda. El hecho de que un 92,4% de los afectados haya aceptado el acuerdo ayudará a los abogados del Estado argentino a defender su buena fe y a quitar fuerza a los tenedores de bonos rebeldes.

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Por Gabriel Holand
Los ganadores del canje de deuda
23-06-2010 /

Gabriel Holand
El grado de adhesión de los tenedores de bonos en default de la Argentina al canje deuda superó, según números preliminares, el 65% del monto involucrado, lo cual puede considerarse satisfactorio según las opiniones del Gobierno y de los analistas económicos.

Analizaremos en esta columna algunas razones por las cuales se produjo tal grado de adhesión (que puede crecer en las próximas horas), a quiénes benefició hasta ahora la perspectiva del mencionado canje y qué escenario es posible esperar si se regularizara la mencionada deuda en default.

Final de un capítulo de la deuda soberana argentina. Durante más de un año y medio, la Argentina analizó la propuesta presentada por tres bancos internacionales para regularizar el estado de la deuda nacional impaga.

El monto en cuestión, u$s18.300 millones, es significativo si se toma en cuenta que representa casi el 20% de los u$s95.000 millones que nuestro país defaulteó durante el colapso del 2001.

Por lo tanto, si se llegara a buen puerto con el canje, la Argentina habría regularizado el 90% de su deuda vencida impaga. Para establecer una comparación que marque la importancia del hecho mencionado podríamos pensar en una empresa que luego de años de estar en “mora” crediticia con sus bancos logra ponerse al día. Entonces lograría salir de la clasificación de moroso del Veraz y podría encarar una mejor relación con las entidades financieras, aunque sus antecedentes de “mal pagador” igual quedaran registrados. Mejor aún, si tomamos en cuenta que desde diciembre del 2009 las deudas soberanas de muchos países del mundo son candidatas al Veraz global de malos pagadores, podríamos pensar que el concepto de la Argentina en relación con el cumplimiento de sus obligaciones luce mejor posicionado que en ese entonces.

Verdaderos ganadores del “efecto Canje”:
1. El mercado de bonos local
El Gobierno argentino sostiene que con la regularización de la deuda impaga se facilitará para la Argentina el acceso a los mercados de capitales globales y a una tasa de un dígito. Habrá que ver si ese deseo logra transformarse en realidad. Mientras tanto, quienes ya pasaron por caja a cobrar dividendos adelantados del futuro canje fueron los inversores globales que operaron oportunamente con títulos de la deuda argentina.

En relación con ese comentario, los avances en las negociaciones por el canje de deuda sumado al mayor apetito de riesgo de los inversores globales ayudaron, por ejemplo, a que quienes compraron bonos atados al crecimiento de la economía entre diciembre del 2009 y abril del 2010 consiguieran una renta financiera de 40% en pesos y hasta el 24% en dólares. Así que quienes invirtieron $100 en el “cupón de PBI pesos” cobraron $140 si liquidaron su inversión oportunamente.

El bono Cupón PBI (que paga rendimiento de acuerdo con el crecimiento económico del país) dejó ganancias de hasta el 40% en el cuatrimestre mencionado. Es decir: quien puso $100 cobró $140 por una inversión de 120 días.

Y quienes apostaron a los bonos soberanos argentinos emitidos en dólares obtuvieron 24% de ganancia en cuatro meses, mientras que un plazo fijo en esta misma moneda rendía 2% al año.

Luego de abril del 2010, el mercado de bonos locales volvió a decaer, sobre todo porque la crisis de Grecia y de toda Europa asustó a los inversores globales. Por lo tanto, buena parte de los flujos de fondos internacionales abandonaron sus inversiones en los mercados emergentes y se refugiaron el las cuentas de liquidez (money market) o en los Bonos del Tesoro de los EE.UU. Ese escenario internacional sumado a los conflictos locales con el manejo de las reservas del BCRA generaron suficiente ruido como para que el mercado local de bonos se desplomara fuertemente.

¿Se recuperará el mercado local una vez asegurado el canje de deuda? Eso dependerá, sobre todo, de cómo evolucione la crisis europea y si los inversores pierden el miedo a dirigir su dinero hacia mercados más riesgosos, como el nuestro, en busca de mayores ganancias.

2. Los grandes inversores.
Los tenedores de la deuda argentina defaulteada que aceptaron la refinanciación del 2005 percibieron u$s35 por cada lámina de valor nominal u$s100 que tuvieran en su poder. Puesto que algunos títulos argentinos a finales de la década del ’90 se podían comprar a un precio aproximado del 70% de su valor nominal, aquellos tenedores de bonos que aceptaron renegociar sus acreencias con el Estado argentino dejaron la mitad de su capital invertido en el camino. También es cierto que en la segunda parte de la década del ’90 las tasas de interés en los mercados financieros internacionales eran del 1 al 1,5% en dólares mientras que quienes apostaron a los bonos soberanos argentinos vieron duplicar o triplicar la rentabilidad de su inversión en relación con otras opciones existentes en los países del llamado Primer Mundo.

Para completar el marco de referencia digamos que muchos pequeños inversores necesitaron recuperar su dinero después del default del 2001 y, por lo tanto, en vez de esperar hasta la renegociación del 2005 vendieron sus bonos en el mercado a grandes inversores a precios que rondaron los u$s14 por cada lámina de 100 dólares. Con el actual canje algunos grandes fondos de inversión que compraron esos títulos a precio de remate obtendrían u$s55 por cada lámina de 100 dólares. Si se ajustara ese precio de u$s55 a valores del 2005 el valor de cada lámina sería hoy de aproximadamente 25 dólares. Por lo visto resultó una inversión interesante para quien tuviera “resto” para esperar sus resultados.

3. El acceso al crédito.
Es posible que si el canje culmina exitosamente, como se espera, la Argentina recupere un marco de legalidad dentro de las finanzas internacionales que le facilite el acceso a líneas de crédito a mejores tasas que las actuales, ya que disminuiría el llamado “riesgo país” y por lo tanto impactaría en una baja de las tasas de interés para el país y, por ende, para las empresas privadas tomadoras de créditos.

Tal vez como un anticipo de ese escenario, el BCRA acaba de fijar las reglas para la instrumentación del llamado Programa de Financiamiento Productivo que alcanza a los $8.000 millones. El BCRA proveerá los fondos a las entidades privadas a una tasas del 9% para que éstas las recoloquen a los tomadores privados a una tasa de hasta el 9,9%, lo cual realmente luce como una oferta muy atractiva.

Resta saber si las entidades financieras privadas estarán de acuerdo en asumir riesgo crediticio con un spread de sólo 0,9% dado que el costo de una eventual incobrabilidad de un préstamo en sus carteras supera largamente dicha tasa de rentabilidad.

Finalmente podemos decir que las expectativas despertadas por el cierre del canje de la deuda soberana son positivas, aunque se cumplan parcialmente los objetivos buscados con dicha negociación.
* Especialista en mercados globales, docente universitario, director de HR Global
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Jueves, 24 de junio de 2010


La deuda y los que la contrajeron

Por Raúl Dellatorre
La financiación a gobiernos de países en desarrollo funcionó, durante más de dos décadas, al revés de lo que sucede con los créditos en el sector privado: solía ser mejor negocio para el prestamista que el deudor no pagara en vez de que cumpliera prolijamente sus compromisos. Así sucedió sistemáticamente con los préstamos del FMI: buscaban condicionar con sus créditos al país deudor a que aceptara sus “recetas económicas”, cumpliendo así su papel de custodio del modelo y de su aplicación en países dependientes. También resultaba un gran negocio para los bancos acreedores seguir cobrando intereses altísimos en forma permanente mientras la deuda de capital seguía vigente: era como un reaseguro de renta permanente. Más negocio aún era para los bancos y entes colocadores de deuda, que cobraban millonarias comisiones por cada refinanciación de vencimientos. Y cuanto más frecuente fueran estas reestructuraciones de deuda, mejor para ellos.

Este “sistema” de saqueo funcionó casi sin fisuras durante dos décadas en Argentina, entre 1980 y el 2001, pero desembocó en el default de diciembre de este último año. Tan inevitable como previsible. Ayer, el ministro Boudou tuvo una frase referida a esa época que viene a cuento de lo que aquí se relata: “El blindaje, el megacanje, los créditos stand by involucraban compromisos incumplibles, acuerdos de mala fe, porque se sabía que no iban a pagarse”. El blindaje es una operación de noviembre/diciembre de 2000: fue una refinanciación de deuda por 38 mil millones con aportes del FMI, el BID, el Banco Mundial, bancos privados y el gobierno de España. Apenas seis meses después (mayo/junio de 2001) fue necesario recurrir al Megacanje para volver a bicicletear pagos. Vencimientos por 12.799 millones de dólares de corto plazo que se canjearon por compromisos a vencer entre 2006 y 2031 por 55.405 millones de dólares (más de cuatro veces la cifra original), aparte de las comisiones que cobraron David Mulford y otros amigos del entonces ministro Domingo Cavallo.

En estas últimas operaciones el presidente era Fernando de la Rúa. Los acuerdos stand by de la década del ’90, que comprometían revisiones trimestrales del FMI sobre las cuentas y políticas públicas, con poder de veto, se firmaron bajo el gobierno de Menem, que además carga con la responsabilidad por el Plan Brady, que le agregó otra montaña de deuda al país a cambio de nada.

Gobiernos, ambos, tan legítimos como los que tienen hoy Alemania o Estados Unidos, cuyas autoridades defienden a los ejecutores de esta política depredadora a través del mercado financiero internacional hasta nuestros días (aunque ahora sobre países periféricos europeos, no sobre los nuestros). Timothy Geithner, actual secretario del Tesoro de Barack Obama, era en octubre de 2000 el subsecretario de Asuntos Internacionales del gobierno de Bush que monitoreó y dio el visto bueno al Blindaje en beneficio (¿?) de la Argentina. Era su especialidad: los “paquetes de salvataje” para países emergentes, artesanías para las que contaba con la colaboración de Robert Rubin y Larry Summers, dos ex secretarios del Tesoro de Bill Clinton.

Políticos que acompañaron o alentaron aquellos gobiernos de la Argentina hoy condenan el pago de una deuda que califican de “ilegítima”. Una calificación con la que se pretende deslegitimar al actual gobierno, pero sin deslegitimar a los que aplicaron aquellas refinanciaciones nefastas.

Afuera del canje quedaron los “fondos buitre”, con bonos por 4500 millones de dólares de la “vieja” o “defaulteada” deuda, más 1730 millones de “inversores minoristas” dispersos. Los fondos buitre habían apostado a llegar a una negociación con un país de rodillas, sometido al riesgo de embargo de cualquier bien que asomara fuera de sus fronteras. No resultó así, y ahora seguirán su pelea en tribunales neoyorquinos. En su caso, sí se comprende el disgusto con la amplia aceptación del canje.



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