Lo que circula por los medios

15 de julio de 2010

DESDE HOY EL MATROMINIO ES PARA TODOS - MATRIMONIO IGUALITARIO






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http://www.youtube.com/watch?v=Zk_hqaF-tLE



Conozca cómo fue la votación sobre el matrimonio homosexual

15-7-2010

Al final, el fueguino Mario Colazo votó positivamente. Los peronistas federales Adolfo Rodríguez Saá, Carlos Reutemann y Juan Carlos Romero se levantaron antes de votar, por eso el "sí" terminó ganando por una mayoría más amplia.
Por el Sí (33)

33 senadores avalaron la propuesta aprobada en la Cámara de Diputados. A continuación transcribimos la nómina de esos legisladores:

FpV (19): Jorge Banicevich (Santa Cruz), Eric Calcagno (Buenos Aires), Elena Corregido (Chaco), Liliana Fellner (Jujuy), Nicolás Fernández (Santa Cruz), Daniel Filmus (Capital Federal), Marcelo Fuentes (Neuquén), Pedro Guastavino (Entre Ríos), Marcelo Guinle (Chubut), Ada Maza (La Rioja), Blanca Osuna (Entre Ríos), Nanci Parrilli (Neuquén), Miguel Ángel Pichetto (Río Negro), Beatriz Rojkés de Alperovich (Tucumán), Teresita Quintela (La Rioja), Eduardo Torres (Misiones), José Pampuro (Buenos Aires), Lucía Corpacci (Catamarca) y Mario Colazo (Tierra del Fuego)

UCR (5): Nito Artaza (Corrientes), Gerardo Morales (Jujuy), Alfredo Martínez (Santa Cruz), Ernesto Sanz (Mendoza) y Oscar Castillo (Catamarca).

Peronismo Federal (1): Roxana Latorre (Santa Fe).

Otros bloques (8): Rubén Giustiniani (Santa Fe), Samuel Cabanchik (Capital Federal), María Eugenia Estenssoro (Capital Federal), María Rosa Díaz (Tierra del Fuego), José Martínez (Tierra del Fuego), Luis Juez (Córdoba), Norma Morandini (Córdoba) y Ana Corradi de Beltrán (Santiago del Estero).

Por el No (27)

FpV (7): Rolando Bermejo (Mendoza), Adriana Bortolozzi (Formosa), César Gioja (San Juan), Guillermo Jenefes (Jujuy), Luis Viana (Misiones), Daniel Pérsico (San Luis) y José Mayans (Formosa).

Peronismo Federal (4): Roberto Basualdo (San Juan), Sonia Escudero (Salta), Hilda Chiche Duhalde (Buenos Aires) y Liliana Negre de Alonso (San Luis).

UCR (12): José Manuel Cano (Tucumán), Mario Cimadevilla (Chubut), Josefina Meabe (Corrientes), Blanca Monllau (Catamarca), Laura Montero (Mendoza), Ramón Mestre (Córdoba), Luis Naidenoff (Formosa), Roy Nikisch (Chaco), José María Roldán (Corrientes), Arturo Vera (Entre Ríos), Pablo Verani (Río Negro) y Juan Carlos Marino (La Pampa).

Otros bloques (4): Juan Pérez Alsina (Salta), Carlos Verna y María de los Ángeles Higonet (La Pampa) y Horacio Lores (Neuquén).

Ausentes (9)

Marina Riofrío (San Juan) y Ada Rosa Iturrez de Capellini (Santiago del Estero) de viaje a China. Carlos Menem (La Rioja) se presentó en el Senado, pero se retiró al mediodía por un malestar. Elida Vigo (Misiones) y Sergio Mansilla (Tucumán) no estuvieron durante todo el día en la Cámara alta. Emilio Rached (Santiago del Estero) se retiró por un fuerte malestar. Carlos Reutemann (Santa Fe), Adolfo Rodríguez Saá (San Luis) y Juan Carlos Romero (Salta) se levantaron antes de realizar la votación.

Abstenciones (3):

FpV (1):Fabio Biancalani (Chaco).

Otros bloques (2): María José Bongiorno (Río Negro) y Graciela Di Perna (Chubut).

http://parlamentario.com/noticia-30330.html
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EL MATRIMONIO IGUALITARIO - ¿ Y VOS EN QUE SOCIEDAD QUERES VIVIR? - Jul 13

Eva Giberti: "Hay muchas formas de familia" - "La violencia del mundo discriminatorio" Los chicos hijos de parejas homosexuales - Jul 02

Cibrián critica a quienes votaron en contra de la adopción por parte de parejas homosexuales


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versión taquigráfica Eduardo Torrres
Sr. Presidente (Pampuro). – Tiene la palabra el señor senador Torres.

Sr. Torres. – Señor presidente: quiero adelantar mi voto positivo a la sanción de la Cámara de Diputados y anticipar que voy a solicitar la inserción de mi discurso, dado que no habrá

tiempo para expresar los conceptos que hubiese querido. Creo que esta discusión en este Senado y en la sociedad argentina no es el primer debate que se da con estas características. Aristóbulo del Valle y Derqui fueron quienes defendieron el matrimonio civil a fines del siglo XIX; en contra, y con argumentos muy parecidos a los que dan los fundamentalistas, actuaban los senadores Pizarro y Funes. El mismo debate, y con las mismas amenazas de pecados, incluso con marchas en Plaza de Mayo con la virgen María encabezadas por un obispo, fue el que se dio con el divorcio vincular durante el gobierno de Raúl Alfonsín; y hoy nos toca hablar del matrimonio de personas de un mismo sexo. Yo respeto las voluntades y los votos de cada senador o de cada legislador que le tocó votar en la Cámara de Diputados; lo que no acepto es la discriminación que se da en muchas partes de la sociedad y, en algunos casos, la que visiblemente se dio en este recinto. El eje de mi discurso va a ser, fundamentalmente, tratar de reivindicar que acá la única diferencia que existe con los gays es que ellos tienen menos derechos que nosotros. No existe otra diferencia que sea de una importancia colectiva o que tenga algo que ver exclusivamente con la vida privada de ellos. En este sentido, señor presidente, es muy importante saber cómo se constituyó nuestra historia, conocer la base de la civilización occidental a través de los filósofos griegos, lo que pasó en la cultura romana. Platón, Aristóteles y Sócrates eran homosexuales. Julio César y Adriano, que consolidaron el Imperio Romano, eran homosexuales; y también Alejandro Magno. No sé si aquellos que dicen que esto no es un problema político sino un atentado contra los planes de Dios cuando van al Vaticano y ven las obras que están en la Capilla Sixtina saben que fueron hechas por un homosexual, señor presidente. Justamente, ese pensamiento único, mientras se hacían estas obras, mientras muchos homosexuales en la historia de la humanidad enriquecieron las artes, la cultura y la escritura... Recordemos tantos premios Nobel que fueron dados a reconocidos homosexuales. Pensemos en los músicos. ¿Qué hubiese pasado si hubiesen tenido éxito las campañas que tuvieron los regímenes totalitarios que han exterminado a millones de homosexuales solamente por su preferencia sexual, o la propia Inquisición, que no solamente se encargó de perseguir y de exterminar a los homosexuales en Europa sino en todas las tierras conquistadas en su momento? Conocer la historia y saber que Abraham Lincoln era bisexual. Podemos hablar de Walt Whitman, de Oscar Wilde, de Luis Cernuda, de Tchaikovsky, el autor de El cascanueces, de El lago de los cisnes, del Concierto N° 1 para piano; de Lawrence de Arabia; de André Gide; de Vicente Alexander; de Federico García Lorca; de Thomas Mann; de José Montero, el primer cura español que reconoció su homosexualidad abiertamente. En cuanto a lesbianas, puedo mencionar a Sor Juana Inés de la Cruz; a Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura; a Florence Nightingale; a Alejandra Pizarnik; a Cristina de Suecia, la reina; a Chavela Vargas; a Virginia Woolf; a Esther Tusquets; a Cristina Peri; a Greta Garbo; a Juana de Arco; a Eva Brunne, primera obispa de la religión oficial de Suecia, que reconoció y asumió su homosexualidad y pidió que no se hiciera ningún tipo de diferencia con respecto a sus orientaciones sexuales. Yo creo que es natural, porque no sólo esta variación sexual se da en los seres humanos… Me pide una aclaración la señora senadora. La concedo, pero que tengan en cuenta mi tiempo.

Sr. Presidente (Pampuro). – Para una interrupción, tiene la palabra la señora senadora Negre

de Alonso. Sra. Negre de Alonso. – Le quería preguntar al senador cuál es la fuente de información sobre Sor Juana Inés de la Cruz, porque es la primera vez que lo escucho. Sr. Torres. – Internet. Sra. Negre de Alonso. – Ah, Internet, bueno. Gracias. Sr. Torres. – Y hay muchos más nombres. Sr. Presidente (Pampuro). – Pare un momentito. (Risas.) Sr. Torres. – No hay que asustarse. Por eso decía que es algo natural, porque la misma variación sexual que se da en los seres humanos se da en el reino vegetal y en el reino animal. Por eso, con todo respecto lo digo, lo que planteaba la senadora Meabe no es tan así en los animales con relación a macho y hembra. En efecto, según estudios científicos, hay 1.500 especies que tienen comportamientos homosexuales y en 400 especies se han comprobado actos homosexuales, desde animales más evolucionados a animales más primitivos, incluso aves. Hay estudios que indican que hay un 8 por ciento de homosexuales en majadas de ovejas y carneros. Este tipo de variación sexual que se da en los seres humanos también existe en simios, elefantes, bisontes, pingüinos –que tienen un alto índice de homosexualidad–, leones y en algunas variedades de hienas. Incluso, hay una anécdota muy simpática de una experiencia científica con un par de pingüinos homosexuales. Trataron de separarlos juntándolos con otras hembras, pero no dio resultado. Esta pareja de pingüinos, en determinado momento, empezó a empollar una piedra semejante a un huevo. Los científicos sacaron la piedra y la cambiaron por un huevo fértil de pingüino. De ese huevo nació una pingüinita. Este par de pingüinos homosexuales la criaron hasta que llegó a su edad adulta y se independizó. Esta variación sexual es una realidad en los animales. Es natural. En las plantas, también, se da el mismo caso. Existen plantas hermafroditas. La mayoría de ellas tienen flores hermafroditas. Además, existen plantas que se denominan pistilo monoicas, como en el caso del maíz, que tiene una flor macho y una flor hembra, que se fecundan en el penacho, arriba, que es la flor masculina, y después se forman los granos, que es la flor femenina. Existen además plantas heterosexuales; plantas machos y plantas hembras, como por ejemplo el mamón, que para poder fecundarse y desarrollar el fruto tiene que haber tanta cantidad de plantas hembras por una planta macho. Naturalidad. Por lo tanto, la misma variación que se da en los seres humanos se da en los vegetales y en los animales. La diferencia es que los animales, en este caso, no hacen ningún tipo de diferencia, como tampoco lo hicieron culturas primitivas o civilizaciones muy avanzadas, como los aztecas, incas, griegos, romanos. No hacían ningún tipo de discriminación con la práctica de la homosexualidad. También tengo fundamentos cristianos. Yo soy un cristiano. A mí me enseñaron que Dios es amor y que hay dos cosas en las que el hombre nunca se equivoca: en el amor, cuando ama, y cuando perdona. Son dos cosas en las que el ser humano nunca se va a equivocar. Y en este mundo tan conflictivo, que se condenen las expresiones de amor, me parece un despropósito. Dicen que hay mucha crispación. Dentro de poco, creo que por el resfriado de cualquiera, la culpa la va a tener el matrimonio Kirchner.

En este tema, salvo la excepción del senador Martínez, que se manifestó con toda su honestidad, todos los otros, los que generaron la crispación, eludieron la responsabilidad de decir quiénes estuvieron generando este tipo de crispación y a quiénes estuvieron acusando

de que acá se está planteando una guerra entre Dios y el demonio; y quiénes son los demonios y quiénes representan a Dios. En esto tenemos que ser claros, señor presidente, porque... Sr. Presidente (Pampuro). – Por favor, vaya redondeando, señor senador. Sr. Torres. – Sí, yo voy a pedir la tolerancia que tuvieron algunos… Sr. Presidente (Pampuro). – Usted iba a insertar. Sr. Torres. – Pero quiero terminar. Voy a finalizar diciendo: "El amor es sufrido y bondadoso, el amor no es celoso, no se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no se siente provocado, no lleva cuenta del daño, no se regocija por la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todas las cosas las soporta, todas las cree, todas las espera, todas las aguanta; el amor nunca falla". 1ra. Corintios, 13:4-8. Por eso, señor presidente, creo que también voto contra la hipocresía social. No hace mucho tiempo, con todo su derecho, Florencia de la V, una artista, y un modisto famoso como Piazza se casaron. Todos los medios de comunicación –revistas y televisión– cubrieron los casamientos, entre comillas, de estas personas. Me parece bien; tienen el derecho de hacer lo que quieran. Lo que sí me parece una hipocresía es que todos los que hoy están hablando en contra de este tema no criticaron esos casamientos, por ser personas famosas. Es como si Dios tuviese el amor para algunas personas que son famosas –una tolerancia– y para las personas comunes, que quieren vivir plenamente su amor, tuviese otra concepción. Planteo lo mismo para lo expresado aquí, cuando la senadora se asombraba de la educación sexual. Implícitamente, hizo una discriminación cuando dijo: ahora tenemos que enseñar también que hay homosexuales, lesbianas, transexuales; ¿cómo se le va a enseñar a un chico estas cosas? Entonces, yo me pregunto: no enseñar ¿no es un acto de discriminación? Sra. Negre de Alonso. – Pido la palabra para una interrupción. Sr. Presidente (Pampuro). – La senadora Negre de Alonso le pide una interrupción. Sr. Torres. – Ya termino. Sra. Escudero. – Fue aludida. Sr. Torres. – Bueno, pero que se compute el tiempo. Sr. Presidente (Pampuro). – Se lo computo. Para una interrupción, tiene la palabra la señora senadora Negre de Alonso. Sra. Negre de Alonso. – Quiero hacer una aclaración. No he discriminado. Creo que estas quince o diecisiete audiencias que hemos tenido han sido la prueba mayor de que no he discriminado y de que me he callado la boca cuando me faltaron el respeto y me insultaron porque, en efecto, me han discriminado a mí por mis creencias religiosas. Al revés. Yo lo que dije es que el impacto de esta iniciativa –a mi criterio y en forma personal– era que, de ahora en más, como de lo que se habla no es de que nacemos hombre y mujer sino que construimos el sexo, entonces, deberemos, de aquí en adelante –que no es discriminar, sino un dato objetivo, pues mostré el manual del Ministerio de Educación–, enseñar que el sexo se construye y que, por consiguiente, podemos ser lesbianas, bisexuales, gays u homosexuales, además de varón o mujer. Antes enseñábamos que éramos varón o mujer, ahora no. Ese es un dato de la realidad. No estoy discriminando ni nada. Estoy diciendo lo que dice el manual, nada más. Por eso quería hacer la aclaración. No estoy discriminando. Si hay una persona que, muy por el contrario, no ha discriminado y ha soportado muchas humillaciones he sido yo. Sr. Torres. – Con respecto a la adopción, señor presidente, creo que es mucho más importante la adopción que el matrimonio en sí mismo.

El matrimonio es una decisión que toman dos personas y la adopción es un acto

inconmensurable de amor, donde dos personas deciden transformarse en padres y darle un contenido de amor a un chico abandonado. Para mí, eso no tiene valor, porque si hay un chico que puede ser adoptado por una pareja gay es porque hay una familia heterosexual que ha fallado. Y si hay preocupación por la adopción es porque hay chicos en estas situaciones. – Ocupa la presidencia el señor vicepresidente del H. Senado, senador Juan C. Marino. Sr. Torres. – Personalmente, sin ánimo de ofender a la Iglesia, porque estuve con el obispo de mi provincia en la Pastoral Social y se han comportado con una respetuosidad extraordinaria que debo destacar, entre mandar a un chico huérfano a una institución como la Fundación Felices los Niños o darlo a una pareja homosexual, yo se lo doy a una pareja homosexual. Quiero terminar mi discurso con este cierre que dice: Y si quieres una inscripción para leerla al alba y a la noche, para el placer o para el dolor, escribe en la pared de tu casa, en letras que el sol dore y la luna argente, "Lo que le ocurre a otros, me ocurre a mí". Y si alguien te preguntase qué puede querer decir esa inscripción, respóndele que quiere decir el corazón del señor Jesucristo y el cerebro de Shakespeare. Esto lo escribió Oscar Wilde. Estas palabras se las quiero dedicar a una amiga personal, casi una hermana, que se llama Elvira, que tiene un hijo que es igual que todos nosotros. Ella ni él tienen la culpa de que los seres humanos seamos tan fríos para discriminarlo como lo hemos discriminado a él y a la gente que tiene otras preferencias sexuales y que trabajan conmigo. El día que aprendamos a amar, seguramente que este tipo de discusión va a ser una cuestión secundaria, mientras tanto tenemos que aprender a ser mejores seres humanos. Sr. Presidente (Marino). – Tiene la palabra la señora senadora Osuna. Sra. Osuna. – Señor presidente: en primer lugar, quiero hacer una ratificación casi necesaria; estamos dando un debate estrictamente político en el más cabal sentido de la palabra. Y lo estamos dando porque estamos cuestionando atribuciones básicas del estado de Derecho y del sistema democrático. El debate y el abordaje que aquí nos anima de ningún modo pretende llevarnos, al menos esa es la intención de quien habla, a analizar principios morales o religiosos. Estamos hablando de derechos, de la responsabilidad del sistema democrático con relación a las minorías. Estamos planteándonos la responsabilidad que tiene la democracia con esas minorías discriminadas. De eso se trata y ese es el sentido que nos convoca a analizar la reforma del Código Civil. También, quiero plantear cuestiones que, si bien han sido dichas, considero necesario enfatizar y ratificar. Por un lado, con relación al matrimonio: es un contrato entre particulares; lo fue antes de que la religión lo adoptara y lo es ahora después de las modificaciones que tuvo la ley civil que nos rige a los argentinos. El matrimonio civil es el único que tiene efectos jurídicos; y por ello, las parejas que eligen casarse por Iglesia también deciden hacerlo ante los registros civiles constituidos en nuestro país. El reclamo que las minorías con identidad sexual diferente nos han hecho y vienen realizando en nuestro país son merecedoras de nuestra atención, y que esa atención no sea únicamente una consideración bondadosa o una especulación sino que, efectivamente, nuestra consideración fructifique en normas que en definitiva den respuesta a esos reclamos. Porque los legisladores hoy vamos atrás de las respuestas que los ciudadanos, además de reclamarnos a nosotros, han reclamado por distintas vías a la Justicia y que, en algunos casos, han conseguido.

Pero también acá se ha planteado que no todos están en las mismas condiciones. No todos tienen conocimientos, recursos o accesibilidad para poder disponer de esa vía de

resolución de sus problemas. Aquí estamos, y somos nosotros los que tenemos que atender esta cuestión. Por otra parte, tenemos que hacerlo porque, indudablemente –acá ha sido dicho, pero lo quiero enfatizar– hay una situación de absoluta injusticia y discriminación. Hay una situación de desigualdad ante la ley, y no hay razones valederas efectivas para que no demos una respuesta. Además, no debemos demorar en darla. Efectivamente, el Senado ha abordado con responsabilidad el tratamiento de esta norma y creo que estamos a la puerta. También creo que, en este paso que vamos a dar, hay algunas otras cuestiones que indudablemente tendremos que resolver, y nuevas normas que harán al sostenimiento de esta propuesta. Pero eso de ningún modo obsta a que nosotros no decidamos hoy respaldar el proyecto que estamos considerando. Se ha planteado en algunos casos que la palabra matrimonio, que viene de mater, que significa madre, constituye de algún modo una razón lingüística o de fundamento de tipo etimológico que limitaría la posibilidad de que quienes tienen una identidad homosexual accedan al matrimonio. Y la verdad es que matrimonio viene de mater, efectivamente, pero viene de monium, que significa gravamen, y que definía la mayor carga que llevaba la mujer, según la idea de matrimonio que tenían los antiguos. También se ha planteado que, si nos rigiéramos por la etimología, lo cierto es que la institución jurídica del patrimonio alcanzaría exclusivamente a los varones, porque proviene de pater. Y así, ad infinitum, podríamos argumentar razones etimológicas que no hacen más que justificar lo injustificable. Cuando planteamos que efectivamente estamos en situación de atender a las minorías, estamos frente a un desafío y a una responsabilidad que nos interpela severamente. Hay quienes plantearon en algún momento que una posibilidad de resolver indudablemente un debate sensible que nuestra comunidad tiene es recurrir a una consulta popular. Pero cuando hablamos de derechos, cuando hablamos de inequidades y de injusticias y de que quienes nos están reclamando se encuentran en una situación de desigualdad, estamos vinculando ese fundamento o esa decisión que debemos tomar con una respuesta directamente ligada a los derechos humanos ausentes en el goce de la comunidad que nos reclama. O de la minoría que nos reclama. Yo tengo muy presente que hace algunos años, en oportunidad de producirse el aniversario de la matanza de los Padres Palotinos, la propia comunidad de la parroquia de San Patricio formuló un material, un documento o un cuadernillo para que circulara por las escuelas de esta ciudad y de la provincia de Buenos Aires. Dicho cuadernillo, en definitiva, lo que planteaba era que los derechos humanos son universales y que exceden el ámbito de una religión determinada. Creo que ese recordatorio es oportuno traerlo hoy a este recinto. Por otra parte, quiero preguntar por qué razón –más bien es una reflexión– muchos de los que están aquí han planteado –y yo también lo quiero plantear– que tienen una formación cristiana, que comulgan con la fe católica y que creen firmemente en la familia, como bien describiera al inicio de esta sesión la senadora Fellner. Y me respondo que, seguramente, esa afirmación que hacemos los que desde el catolicismo en este recinto nos planteamos dar una respuesta positiva al proyecto, lo hacemos desde la convicción de que si hay una forma hermosa, comprometida y sincera de responder a los principios de nuestra fe, es justamente extendiéndole la mano a los humillados. ¿Y quiénes más humillados que aquellos que han sido calificados como desviados, como enfermos, como incorrectos, como pasibles de perdón, de mejoras, de correcciones o de educaciones que los saquen del camino equivocado?

Por eso, si hay una responsabilidad principal que tenemos quienes elegimos la política –y que tiene la política como acción humana– es justamente saldar las injusticias que ocurren

en nuestro pueblo; y eso es lo que en definitiva estamos haciendo al sancionar esta norma. Y me siento con la autoridad para dar este paso. Siento que debemos darlo. Este ámbito tiene autoridad para dar el debate. Y lo digo porque también he escuchado algunas voces que han planteado –lo escuché en mi provincia– cuestionamientos en esa dirección. Yo apelo, como política, a que decidamos y no esperemos a dar este paso. Ayer hemos tenido una manifestación de un conjunto numeroso de personas –ha sucedido también en otros lugares– y de sacerdotes que se han sentido con el derecho, que efectivamente tienen, de decirnos, reclamarnos y plantearnos lo que ellos creen. Eso, además, a mí me da derecho a pedir, desde mi banca, una reciprocidad para que se expresen por la situación de Von Wernicke, por la situación del obispo Storni. ¿Qué consideran? ¿Qué piensan? ¿Qué posición tienen a ese respecto? ¿Qué planteos tienen frente a los fallos que los han condenado? Quiero que lo hagan saber a nuestra comunidad. Y siento, señor presidente, que la decisión que tomemos hoy no va a agotar el tema de las desigualdades y de las inequidades de la Argentina. Por supuesto que no. Hay muchísimo que hacer. Pero también siento que es necesario valorar una realidad de hombres y de mujeres que, asumiendo su identidad, nos reclaman que son iguales que nosotros, nos reclaman que, en ese sentido, esa igualdad debe manifestarse ante la ley. Y también quiero tener presentes, además de a todos esos reconocidos homosexuales que aportaron a la historia, a la ciencia y a las artes, a los ignotos, a los que han sufrido, a los entrerrianos que han tenido que venirse a vivir a Buenos Aires casi a escondidas por vergüenza, por no tener soporte que los respalde; a las madres que han descubierto en sus hijos, con dolor, la presión cultural que significa el reconocer una identidad sexual diferente. Quiero tenerlos presente porque vale la pena. Ha planteado el senador Jenefes una cuestión con respecto al Tribunal Europeo de Derechos Humanos frente a un caso, el de Alan Cobb. En ese sentido, es importante dejar en claro la interpretación sobre ese fallo. Ese Tribunal ha decidido que cada estado legisle sobre la cuestión, que era expresamente un reclamo por la posibilidad de acceder a matrimonio por parte de dos personas homosexuales. El Tribunal ha planteado que el tema debe ser decidido por cada estado, pero dejó expresamente sentado que los congresos de cada país europeo deben tener legislación compatible con las situaciones, que permitan a parejas homosexuales el derecho a gozar de una vida familiar. Dicho esto, señor presidente, ratifico mi voto positivo.
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Sr. Presidente (Marino). – Tiene la palabra la señora senadora Fellner. Cuando tengamos quórum, procederemos a votar el cierre de la lista de oradores. Sra. Fellner. – Señor presidente: en principio, voy a utilizar los cuarenta minutos para exponer que me corresponden. Pero si me sobrara algo de tiempo y a usted le parece, los veinte minutos restantes se podrían repartir entre los colegas de mi bloque, porque al fin y al cabo, hablo en nombre de mi bloque. La verdad es que la senadora Negre de Alonso usó algo que a todos nos resultó llamativo, es decir, a alguien de la comunidad homosexual en contra del proyecto que viene aprobado de la Cámara de Diputados, cuando todos pensábamos que debía ser justamente al revés. Sin embargo, uno estudió y comenzó a analizar las distintas contestaciones, y todos hemos tenido acceso a las veinte carillas en las que la diputada Vilma Ibarra aclaró aquellas cosas que dijo la senadora Negre de Alonso, que a su vez ha manifestado la doctora Medina. Sería muy lindo que leyéramos dicho material. Incluso, cuando ella dice que se desprecia el tema de la mujer, esto llama la atención. Y si uno empieza a investigar sobre este tema, en realidad podrá comprobar que se habla de padres en muchas partes del Código Civil, y no por eso las madres no estamos involucradas en eso, como por ejemplo en lo vinculado con el cuidado y la manutención de nuestros hijos. Yo he sido una madre sola, que he criado a mis tres hijos y cuando en la escuela me decían que había una reunión de padres, yo me sentía involucrada, yo era parte de esos padres. Seguramente, en esta larga sesión que hoy vamos a tener, escucharemos hablar de muchas cosas. Pero, realmente, de lo que vamos hablar, de la esencia, de lo que finalmente estamos hablando, es de uno de los derechos fundamentales que todos tenemos como personas, que es el derecho a la igualdad; del derecho que tenemos como habitantes de este suelo argentino a la igualdad ante las leyes de este Estado, que por otro lado es un derecho consagrado en nuestra Constitución, que hemos ratificado a través de una serie de tratados internacionales.

Ahora bien, antes de entrar de lleno en el dictamen de la Cámara de Diputados, quiero

en nombre de mi bloque agradecer a todas las personas que han participado en nombre propio o en el de alguna institución u organización, ya sea con su presencia o con su palabra, de las distintas audiencias públicas que hemos tenido en este Senado y en las distintas provincias con relación a este tema. También a aquellos que, a través de notas, mails, llamados telefónicos y material de lectura nos han hecho conocer su postura y sus reflexiones sobre este proyecto, en especial a aquellas que muchas veces han hablado de la vida y nos han explicado cuál es su percepción y cómo debería ser vivida la vida, de acuerdo a como ellos piensan que esta sociedad debería ser. A todas ellas, les envío mi sincero agradecimiento por su aporte.

– Ocupa la Presidencia el señor presidente provisional del H. Senado, senador José Juan Bautista Pampuro.
Sra. Fellner. – Dicho esto, quiero pasar directamente al tratamiento del dictamen que tiene sanción de la Cámara de Diputados y que es el que hoy nos ocupa realmente. El proyecto en cuestión propone la reforma de diversos artículos del Código Civil, con el fin de permitir que personas del mismo sexo puedan acceder al matrimonio civil con iguales efectos. Es decir, con iguales derechos y con iguales obligaciones como las tienen hoy las personas de distinto sexo cuando acceden al matrimonio civil. Una de las disposiciones centrales de la reforma aprobada por la Cámara de Diputados es la modificación del artículo 172 de ese Código Civil, que establece como requisito para el matrimonio el consentimiento expresado de hombre y de mujer. En el proyecto se reemplazan estas palabras, "hombre y mujer", por "contrayente"; y en los artículos siguientes se reemplazan las palabras "marido y mujer" por "cónyuges". Luego, el dictamen establece una serie de adecuaciones a todos los otros artículos del Código Civil que hablan también de hombre o de mujer, de marido o de mujer, reemplazándolos por la palabra cónyuges. Y el dictamen que hemos aprobado termina con una cláusula aclaratoria o, mejor dicho, de interpretación, donde se establece que todo nuestro ordenamiento jurídico tiene que entenderse en el sentido de afirmar los mismos derechos y obligaciones, tanto para matrimonios de personas del mismo sexo como de distinto sexo; siempre refiriéndome a matrimonio civil, lógicamente. Yo esperaba que esto se explicara, el por qué no, y que entráramos en otras cuestiones. Pero esto es lo que viene de la Cámara de Diputados, a lo mejor en una abreviación muy pequeña, pero es básicamente esto. Lógicamente esta iniciativa nos invita y nos exige reflexionar y llevar a la práctica cuestiones básicas en lo que se refiere a derechos humanos. Bien ha dicho la senadora Negre de Alonso que esto ha dado margen a un gran debate que, en el tiempo, ha ido aumentando, día a día, en intensidad. Se han ido incorporando conceptos nuevos. Algunos sumamente válidos, algunos de gente que evidentemente había estudiado con detalle lo que vino de Diputados. Sin embargo, no podemos decir que todo ha sido así. Hemos visto cuestiones muy parcializadas. Hemos visto, sentido y escuchado opiniones cargadas de prejuicios, de estigmas, de falsedades, de hipocresías y de muchos otros argumentos. También –y con todo el respeto- a mi entender, hemos escuchado muchos argumentos que tienen más que ver con dogmas de fe que con lo que realmente estamos tratando, que es la reforma del matrimonio civil, una institución civil. Estamos modificando leyes civiles en un Estado laico. Eso es lo que estamos haciendo.

De ninguna forma, de ninguna manera, nosotros, los legisladores, podríamos estar legislando sobre un matrimonio confesional. De ninguna manera podríamos introducirnos en eso. Estamos legislando sobre el matrimonio civil, institución civil para un Estado laico. Eso es lo que estamos haciendo. Un Estado que es diverso, claro que sí. Y de acuerdo a cómo

respetemos y cómo entendamos esa diversidad, vamos a evolucionar como sociedad, señor presidente. Es la única forma. El matrimonio civil es una construcción. No cabe ninguna duda. Ha sido modificado a través del tiempo. El matrimonio civil es una construcción social, cultural y económica en un determinado tiempo y en un determinado espacio. Y al ser fruto de una construcción social y cultural tiene un carácter dinámico porque la base es el hombre, y éste es cambiante social y culturalmente en el tiempo. Entonces, el matrimonio civil es un concepto que está al servicio del hombre. De ninguna manera el hombre puede estar al servicio de un concepto, como en este caso es el matrimonio civil. Por lo tanto, es perfectamente admisible su modificación en tanto le resulte beneficioso a una realidad que ya existe en una sociedad. Algunos ejemplos muy claros, para ver cómo ha ido cambiando este concepto de matrimonio adecuándose a la realidad de las distintas épocas. Antiguamente, los padres arreglaban los matrimonios de los hijos. Por eso, justamente, el artículo 172 del Código Civil dice que el matrimonio exige el consentimiento expresado. Hoy eso resulta una obviedad, pero tiene que ver con esto que estoy diciendo, que antiguamente los matrimonios se arreglaban entre los padres, con quiénes se debían casar esos hijos y esas hijas. En algunos estados era impensable que dos personas de distinta raza se pudiesen casar y hoy lo estamos viendo. Era impensable que no fuera indisoluble. Y todo ha ido variando, porque las implicancias y lo que significa ese matrimonio se ha ido adaptando a realidades distintas de esta misma sociedad, a situaciones diferentes y, en muchos casos, a derechos que han sido ganados por esa sociedad. De ninguna forma se puede seguir con el concepto de que el matrimonio civil es estático. Al revés, tiene que ser en beneficio de esa sociedad que va cambiando. La realidad, señor presidente, lo real, lo que vivimos: la homosexualidad existió desde siempre y existe en nuestra sociedad. Hay un grupo de personas que elige llevar adelante su proyecto de vida con otra persona del mismo sexo. Y en este sentido lo que estamos haciendo es legislar sobre una realidad preexistente. El principio fundamental y el derecho de que todos somos iguales ante la ley no pueden ser alterados ni se les pueden poner trabas arbitrarias. Tenemos que explicar muy bien y justificar perfectamente por qué estamos diciendo que hay personas que no pueden tener ese derecho fundamental de igualdad ante la ley. Y esto nos llevó a preguntarnos –y aquí cabe señalar que ha sido muy bueno lo que pasó en las audiencias y todo lo demás– cuáles son los argumentos para privar a un grupo humano, a un grupo de personas, de ese derecho. Acá no quiero hablar de minoría porque creo que es más digno hablar de diversidad. ¿Por qué y con qué justificativo privamos a un grupo humano de ese derecho fundamental de igualdad ante las leyes civiles? Hemos escuchado muchos argumentos y permítanme leer algunos de ellos: se dijo, por ejemplo, que el matrimonio es una institución natural entre un hombre y una mujer; que el matrimonio lleva implícito la procreación, algo que no podrían hacer los homosexuales; se habló muchísimo de la tradición, y hasta se sostuvo que los homosexuales son promiscuos, infieles e incapaces de tener vínculos en el tiempo. Frente a ello, yo pregunto: ¿cómo estamos los heterosexuales? ¿No será que eso depende de las personas y no de su elección sexual? Aclaro que esta última es una reflexión personal.

También dijeron que hay que tratar de igual a los iguales y de diferentes a los diferentes. A la vez –y esto quiero tratarlo con mucha precaución–, hay quienes sostienen que se desnaturaliza el concepto de familia: pues bien, más adelante me voy a referir en particular a este concepto porque es muy caro al sentimiento de absolutamente todos los argentinos. E, incluso, hasta se ha hablado de guerra santa. Yo ya dije cuál es mi postura con respecto al

matrimonio civil: en tal sentido sostuve que es una construcción social, económica y cultural, porque si no fuese así no habría tenido cambios en el tiempo, porque si es lo natural, tendría que ser armonioso y previsible y día a día sabemos que esto no es así. En este tema yo comparto plenamente las palabras de nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner: ella dijo que este tema que estamos debatiendo hoy en unos años más será visto como una discusión casi anacrónica porque, en definitiva, lo que hace la ley del matrimonio igualitario no es obligar a la gente a que se case con las personas del mismo sexo, sino que simplemente toma en cuenta una realidad preexistente. En 1987, cuando durante la presidencia del doctor Raúl Alfonsín se sancionó la reforma del Código Civil por la que se admitió el divorcio vincular, seguramente los legisladores que votaron en aquel momento no atentaron contra la familia, ni crearon una situación nueva, ni obligaron a la gente a divorciarse, sino que simplemente tomaron nota de un dato de la realidad, de algo que ya existía en la sociedad. Pues bien, ese dato era que existían matrimonios que ya no estaban juntos; o sea, personas que habían decidido que se había acabado ese matrimonio y sus integrantes estaban separados de hecho; inclusive, muchos de ellos habían formado nuevas parejas. Así, con la ley de divorcio vincular pudieron volver a casarse y formar nuevamente familias, familias distintas, pero nuevamente familias. En aquella oportunidad quedó demostrado con el tiempo que no todo el mundo se divorcia, que no corrieron todos los matrimonios a divorciarse, sino que sólo se divorciaron aquellos que vivían una realidad especial y quienes después, a lo mejor, volvieron a contraer matrimonio. ¿Quiere que le diga lo que pienso en verdad, señor presidente? No creo, realmente no lo creo, que una persona vaya a hacerse homosexual porque ahora le dicen que está permitido casarse en matrimonio civil; realmente, no lo creo. No creo que eso sea posible y tampoco creo que haya una avalancha en los registros civiles de personas homosexuales que se quieran casar. No lo creo. Lo van a hacer aquellos que lo quieran hacer. Esa es la realidad. Por otro lado, quiero decir que yo no comparto la modificación sobre la que se está hablando. Esto no agravia los derechos de los terceros, la moral y el orden público. Hay una realidad que no cambia, solamente les estamos dando la posibilidad de igualdad ante la ley, nada más. Simplemente le estamos dando derechos a aquellos que los tenían restringidos. Otro tema es la adopción. Yo mencioné el eje de la realidad y voy a parar un poquito acá en adopción por algo que dijo la senadora Negre de Alonso con respecto a la educación. ¿No es mejor enseñarles a nuestros hijos la realidad que existe en nuestra sociedad? Lógicamente, cuando se empieza a hablar y se toma un texto y se dice un pedacito de acá y otro pedacito de allá, se mezcla absolutamente todo. Cuando se habla de los estereotipos ¿no se está hablando de que solamente la mujer tiene que estar en la casa cocinando y atendiendo al señor que se va a trabajar? Se habla de eso, no de que se puede elegir qué sexo lleva una persona. De eso se trata cuando se habla de esto en la educación. Pero vuelvo al tema de la adopción. En este caso podemos hablar de algo que ya también es una realidad. Por ejemplo, para adoptar, el Código Civil no exige orientación sexual, no lo dice en ninguna parte. Por lo tanto, se dan casos de personas solteras, como sí lo permite la ley, que pueden adoptar. Y fíjense que algunas de esas personas solteras, algunas, no todas, pueden ser homosexuales. Entonces, por ley hoy los solteros homosexuales pueden adoptar. Esa es la realidad en la que estamos. Lo que sucede es que solamente uno de ellos, en el caso de una persona soltera homosexual adoptante, después forme pareja, uno solo de ellos queda anotado como adoptante. Si algo pasa con esa persona el niño queda desprotegido, aunque junto a ella haya habido otra persona pareja de esta persona que lo adoptó.

Realmente, en ese sentido, quiero aclarar algo. Se ha hablado muchísimo, ¿quién no puede decir que sí al derecho de un niño a tener mamá y papá? ¿Cómo que no? Se ha hablado tanto de esta cruda realidad de chicos que no tienen hogar, de chicos que están esperando poder ingresar a una familia para tener amor, contención. ¡Se ha hablado tanto! Pero con toda crudeza quiero aclarar que aunque no aprobemos este proyecto de ley, aunque digan que no a la igualdad de derechos de personas de vivir diferente, los solteros homosexuales van a poder seguir adoptando y van a poder seguir criando ese hijo. Será el juez, finalmente, que con todos los instrumentos y elementos de valor que tenga, el que determinará quién será el adoptante de ese chico, teniendo en cuenta, desde luego, el interés superior del niño. Esto sucede hoy y va a seguir sucediendo, exista o no esta ley de matrimonio civil igualitario. Es la realidad. Por último, el tema de fertilización asistida, de la que tanto se ha hablado. No saben con qué alegría escuchaba yo hoy a la senadora Escudero hablando del 50 por ciento de las madres solas que crían a sus hijos. Hace tanto tiempo que en este Senado he presentado un proyecto de ley para aquellas personas que no quieren, no tienen ganas de ir al matrimonio y quieren tener un respaldo jurídico que no será igualitario al matrimonio, sino parecido. Este proyecto nunca se lo trató en esta Cámara. De golpe, ahora, están todos preocupados por legislar sobre eso. ¡Qué alegría, señor presidente, que podamos avanzar también en aquellos temas! Y también en este tema, el de fertilización asistida, porque ya es usado por muchas parejas y es usado por parejas heterosexuales. Y muchas veces, en parejas heterosexuales hay hijos que genéticamente no son iguales a su mamá ni a su papá, porque han sido engendrados por fertilización asistida. En el peor de los casos, genéticamente ni igual a papá y a mamá que los cría. Señores senadores: tenemos que legislar también en eso porque es una realidad. Señor presidente: en este proyecto como nunca –y lo hizo también la senadora Negre de Alonso– se habla desde lo personal. "Yo he pasado...", "yo siento que..." es hablar desde lo personal. Y es lógico que esto suceda, pues es un tema relacionado con cosas muy profundas, que hacen a la esencia del ser humano y en las que lo personal, lo de "hombre" o "mujer", tiene muchísimo que ver. En consecuencia, lo que expresaré a continuación, lo haré en forma personal: como Liliana Fellner, senadora por la provincia de Jujuy. Yo vivo en la provincia de Jujuy, un lugar donde, al parecer, las cosas suceden muy lentamente. En ese sentido, siempre cuento la misma anécdota: hace dos o tres años, en la tapa del principal diario de mi provincia, apareció un título enorme que decía "Llegó a Jujuy la primera escalera mecánica". Hace un año y medio que en Jujuy tenemos escalera mecánica. Asimismo, la jujeña es una sociedad que todavía está discutiendo si para ocupar cargos legislativos provinciales, las mujeres deben estar contempladas en una ley de cupos. Nunca se llevó al recinto un proyecto de ley provincial con respecto al cupo de la mujer. Esa es mi provincia −y lo digo orgullosamente−, magníficamente diversa. Y en esa diversidad crecemos.

La senadora Negre de Alonso hizo referencia a las audiencias. Por lo tanto, yo me referiré a la audiencia que se realizó en mi provincia. En principio, les agradezco a los jujeños y jujeñas que se presentaron para exponer en esa audiencia. Sin embargo, también debo decir algo con respecto a ella, caso contrario no me quedaría tranquila. La audiencia comenzó un poco tarde porque, en la gobernación, la senadora Negre de Alonso, el senador Jenefes y yo nos entretuvimos hablando acerca de algo de lo que todos estamos orgullosos: del Obispado, es decir, donde vive nuestro monseñor. Verdaderamente, se trata de una casa preciosa ubicada frente a la Plaza Belgrano. La senadora Negre de Alonso había estado desayunando, antes de la audiencia, con el monseñor de mi provincia. Entonces, hablábamos de la casa, de cosas generales, etcétera, y se nos hizo tarde para la audiencia. Comenzó tarde la audiencia en mi provincia, y me acuerdo de los nervios de la senadora Negre de Alonso. Es cierto que habló mucha gente en contra. Pero una vez finalizada la audiencia −la tuvimos que dar por culminada muy apurados−, un grupo de gente me comentó que se había quedado sin hablar. Eran muchos, y todos entendieron que no había tiempo suficiente. Ante esa situación, hicimos una nueva reunión −no una audiencia como la de la Comisión de Legislación General− en una de las ciudades más grandes del interior de Jujuy; y allí se siguió hablando del tema. En ese sentido, le comento a la senadora Negre de Alonso que algún día habrá que agregar esas expresiones, porque ella vio sólo una parte de lo que sucede en Jujuy. Nosotros, que caminamos la provincia, sabemos que hay otra parte de la sociedad; y a esa parte la pude escuchar en esa ciudad, por fuera de la audiencia de la Comisión de Legislación General. Por lo tanto, este tema depende de cómo se lo mire. Soy católica, apostólica y romana. Soy una mujer heterosexual y orgullosa madre de tres hijos. Creo firmemente en la familia, pero también pienso que esa familia va mucho más allá de una unidad jurídica, social y económica. Adhiero fervientemente al concepto de familia como primer núcleo de solidaridad dentro de una sociedad porque, a mi entender, la familia es, ante todo, una comunidad solidaria de amor, y sobre todo, de comprensión y tolerancia. Por estos conceptos, y porque creo que, como senadores, tenemos la obligación de legislar por la igualdad de los que viven y habitan en este territorio argentino−ante las leyes del Estado nacional− les pido a mis pares que acompañen el proyecto en consideración.


fuente: http://www.senado.gov.ar/web/taqui/cuerpo1.php


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Pichetto: “Esta ley barre las limitaciones que tenían los sectores minoritarios”

15-7-2010

El líder del bloque oficialista en el Senado expresó que “hay una realidad en la calle” y destacó que con este tipo de proyectos, el Estado debe apuntar a la “igualdad”.
Como último orador de la extensa sesión en la que se trató el proyecto que avala el matrimonio homosexual, el jefe de la bancada oficialista en el Senado, Miguel Ángel Pichetto, defendió el texto que ya cuenta con la aprobación de Diputados y manifestó que la ley “tiene el sentido de barrer con las limitaciones que tenían sectores minoritarios”.

El legislador sostuvo: “Ha sido importante reconocer las declaraciones que han realizado las juventudes políticas, como las del justicialismo, las del socialismo, y hasta las del partido radical. También quiero agradecer la carta en apoyo que acercó la Universidad de Buenos Aires”.

Por otro lado, Pichetto aseguró que nunca se asustó con “el juego de las presiones, es parte de una sociedad democrática, pero sí descalifico lo grosero, como algunas marchas organizadas por la iglesia”. Y agregó: “Las declaraciones del monseñor Antonio Marino, obispo auxiliar de La Plata, son de un oscurantismo medieval, no se puede decir que los homosexuales son más violentos que los heterosexuales, o que tienen más de 500 parejas, etcétera”.

Por último, el jefe de la bancada kirchnerista en la Cámara alta señaló que frente a este tipo de proyectos, el Estado “debe apuntar a la igualdad”, y resaltó que “hay una realidad en la calle” que marca un camino.

http://parlamentario.com/noticia-30327.html

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Duro cruce entre Negre de Alonso y Pichetto

14-7-2010

La puntana fustigó al titular provisional del Senado, José Pampuro, que preside la sesión, por avalar la impugnación sobre el dictamen de unión civil presentado por el rionegrino, que le contestó: “La senadora violentó la historia de este Congreso”.
Previo al tratamiento del proyecto que avala el matrimonio homosexual, en el recinto de la Cámara alta se produjo un fuerte cruce entre la legisladora puntana Liliana Negre de Alonso y el jefe del bloque oficialista en el Senado, Miguel Ángel Pichetto.

Negre de Alonso hizo uso de la palabra y pidió una cuestión de privilegio contra el titular provisional del Senado, José Pampuro, que preside la sesión, por aceptar la impugnación que presentó Pichetto para que no se trate la iniciativa sobre unión civil. También pidió una cuestión de privilegio contra el secretario parlamentario, Juan Estrada, por impedir la entrada del dictamen sobre la unión civil en la mesa de entrada del Senado. La puntana sostuvo: “Usted, senador Pampuro, ha hecho una violación a las normas del procedimiento en la Cámara alta, estoy cansada del patoterismo”.

Rápidamente, Pichetto le contestó: “Yo pido una moción de privilegio contra la senadora Negre de Alonso, quiero que se evalúe la conducta de la legisladora en la Comisión de Legislación General, usted ha violentado la historia de este Senado y del Congreso de la Nación”.

Luego pidieron la palabra la salteña Sonia Escudero y el chubutense Mario Cimadevilla, entre otros. También habló el cordobés Luis Juez, que intentando terminar el debate, expresó: “En vez de discutir el tema que nos trae hoy al recinto, estuvimos 50 minutos mirándonos el pupo y viendo cómo pedimos cuestiones de privilegio, falta que se pida una cuestión de privilegio por el frío que hace en el Senado”.

Antes de comenzar el debate sobre el proyecto que avala el matrimonio homosexual, Negre de Alonso destacó: “Yo llevo estas cuestiones de privilegio hasta las últimas consecuencias”.

http://parlamentario.com/noticia-30301.html

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Tras una discusión de más de 14 horas
El Senado aprobó el matrimonio igualitario y ya es ley
15-07-2010 / Por 33 votos a favor, 27 en contra y tres abstenciones, la Cámara alta ratificó, en general, la iniciativa que ya tenía media sanción de Diputados y que habilita el casamiento entre personas del mismo sexo. Fuera del Congreso, el debate fue seguido minuto a minuto por diversas organizaciones sociales.
Galería de Imágenes (2)

Matrimonio igualitario

La Cámara de Senadores convirtió esta madrugada en Ley el proyecto que modifica el Código Civil de la Nación para autorizar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La norma aprobada por 33 votos a favor y 27 en contra, con 3 abstenciones, contó con el respaldo de los bloques del Frente para la Victoria, la Unión Cívica Radical, el socialismo y la Coalición Cívica. En cambio, en contra lo hicieron la mayoría de los senadores pertenecientes al peronismo disidente, así como la gran mayoría del bloque radical.

La votación fue seguida en el exterior del Congreso por numerosos adeptos del apoyo al matrimonio homosexual.

La aprobación se produjo tras más de 14 horas de debate, que incluyeron momentos muy álgidos, sobre todo al final, cuando el presidente del bloque del Frente para la Victoria, Miguel Angel Pichetto, consideró que un artículo del proyecto de Unión Civil presentado por el peronismo disidente tenía connotaciones "nazis” por prohibir la posibilidad de adopción por parte de las parejas homosexuales.

A continuación, la justicialista puntana Liliana Negre de Alonso, entre lágrimas, le reclamó a Pichetto que se rectifique por haberla llamado "nazi”, a lo que el representante de Río Negro así lo hizo.

"Este proyecto simboliza la igualdad. La presidenta (Cristina Fernández de Kirchner) siempre trabajó a favor de las minorías”, remarcó el jefe del bloque kirchnerista. Pichetto también remarcó que "no fue el gobierno el que generó este estado de conflicto de ir a todo o nada, sino que fue la Iglesia Católica con sus declaraciones”.

Por su parte, el jefe del bloque radical, Gerardo Morales, sostuvo que "estamos en presencia de la necesidad de sancionar una ley que repare esta situación de discriminación”. Asimismo, indicó que "todos compartimos que hay que garantizar estos derechos que hoy no están cubiertos”.

A su turno, el jefe del partido radical, Ernesto Sanz consideró que no autorizar el matrimonio entre personas del mismo sexo es "inconstitucional” y que ello viola los artículos 16 y 19 de la Constitución que versan sobre la igualdad de los derechos.

En contra de la iniciativa lo hicieron la mayoría de los integrantes del peronismo disidente, como la senadora Hilda González de Duhalde, quien se mostró "de acuerdo con el proyecto de unión civil” que fue impugnado por el oficialismo y descartado para el tratamiento por el presidente provisional del Senado, José Pampuro.

Más temprano, Eric Calcagno, senador por la provincia de Buenos Aires, afirmó que "no se trata de imponer un modo de razonamiento sino permitir, simplemente, que una minoría pueda ejercer con plenitud sus derechos".

Asimismo, el legislador por Formosa José Mayans expresó su voto contrario al proyecto al señalar que "es fundamental para la constitución" del "sistema social" del país un matrimonio entre "varón y mujer". "No creo que nosotros tengamos discriminación ni negación de derechos. La institución del matrimonio no puede ser avasallada. Si una persona se siente discriminada tiene que recurrir a la Justicia", afirmó.

El senador por Corrientes Eugenio "Nito" Artaza expresó su posición a favor del proyecto. "Hay otras personas en la diversidad, a las cuales hoy les estamos dando derechos. No veo por qué tenemos que hacer tanto esfuerzo para obstruir que tengan el mismo derecho", dijo. Además, aseguró que "no se puede negar la evolución del ser humano" y consideró que en el recinto se está legislando "sobre una realidad".

A su vez, el senador del Frente para la Victoria Nicolás Fernández (Santa Cruz) señaló que con la aprobación del proyecto de casamiento entre homosexuales "se está cumpliendo con la Constitución Nacional, que exige un trato igualitario para todas las personas”. Y agregó: "Tenemos que hablar desde la Argentina real, no desde lo discursivo, como han hablado algunos senadores con discursos que pretenden confundir en forma intencional".
Por su parte, Luis Juez expresó su "acompañamiento absoluto" al proyecto. "Hay una parte de la sociedad que necesita derechos y obligaciones; necesita que se la respete con la ley", declaró Juez.

En su carácter de secretario de la comisión de Legislación General, que preside Liliana Negre de Alonso y que estudió el proyecto, Juez se ocupó de diferenciarse de la posición expresada por la senadora puntana y advirtió que "el Estado tiene que ser neutro".

Sonia Escudero, de Salta, se pronunció en contra del proyecto por considerar que crea "incongruencias" en el Código Civil y un "caos filiatorio".

"Esta sanción de Diputados es sólo una declaración porque no hizo una reforma integral; si se aprueba estaremos declamando derechos pero no los estaremos otorgando realmente", declaró Escudero al hablar en la sesión que definió suerte de la iniciativa en revisión de la Cámara baja.

Durante su exposición la senadora kirchnerista Liliana Fellner aseguró que la propuesta apunta a que "todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades ante la ley" y aseguró que "nuestra obligación es votar por la igualdad".

Fellner aseveró que "estamos legislando para que todos tengan igualdad ante la ley" y se preguntó como "justificamos que un grupo humano no pueda tener igualdad ante la ley".

Ya al inicio de la sesión, la senadora puntana Liliana Negre de Alonso y su par oficialista Miguel Ángel Pichetto habían polemizado por la decisión de la presidencia de ese cuerpo de no habilitar el debate sobre la unión civil.

Negre de Alonso pidió la palabra, planteó una cuestión de privilegio y se quejó de que ayer el dictamen de mayoría sobre "unión civil", firmado días atrás por la comisión de Legislación General que ella preside, fue anulado por el presidente provisional del Senado, José Pampuro, quien hizo lugar a una impugnación presentada por Pichetto, destacó Télam.

Pichetto, en segundo término, planteó también una cuestión de privilegio y acusó a Negre de Alonso de "haber violado la Constitución, en su artículo 81, al cambiar intencionalmente el giro a la comisión, violentar el reglamento y la historia".

"Habíamos acordado debatir la impugnación a posteriori", advirtió el jefe del bloque oficialista, quien pidió que "se evalúe la conducta de la senadora en el ámbito de la comisión de Legislación General", que consideró "ofensiva".
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http://www.elargentino.com/Content.aspx?Id=98663

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Jueves, 15 de julio de 2010


EL PAIS › EL SENADO CONVIRTIO EN LEY EL PROYECTO QUE PERMITE EL CASAMIENTO CIVIL A PAREJAS DEL MISMO SEXO
El derecho a la igualdad llegó al matrimonio

Tras más de quince horas de un debate intenso, los senadores decidieron cambiar el Código Civil. Lo hicieron por 33 votos a favor y 27 en contra. Hubo festejos y emoción. La Argentina es el primer país en América latina que establece esa ampliación en el derecho civil.



Por Soledad Vallejos

Después de 15 horas de sesión ininterrumpida, después de tres meses de discusión en comisión, después de tres años de campaña de la comunidad gay-lésbica, el Senado aprobó a las cuatro de la madrugada de hoy en general el proyecto de ley que establece la posibilidad de que las parejas del mismo sexo puedan casarse en igualdad de condiciones con las parejas heterosexuales. En la primera votación se rechazó el dictamen de mayoría de la comisión, lo que permitió votar la media sanción de Diputados. Esa votación registró 33 senadores a favor del matrimonio igualitario, 27 en contra y tres abstenciones. Argentina se convirtió así en el primer país sudamericano en legalizar los matrimonios homosexuales.

Era como estar sobre un barco mientras la corriente se embravecía: desde el arranque, que estuvo en duda hasta que finalmente sucedió a las 13.15, la sesión fue un vaivén permanente. A los enfrentamientos por tecnicismos, la extensísima alocución de Negre de Alonso acerca de sus viajes al interior y los chispazos por el video con el que pretendía dar cuenta de ellos, siguió el debate sobre el matrimonio igualitario, presión de senadoras y senadores favorables al proyecto mediante.

Fue la contraseña para que comenzara otro vaivén: el de contar una y otra vez votos comprometidos, hipotéticos y hasta imposibles.

Casi como si se hubiera tratado de un calco de lo sucedido en casi tres meses de reuniones de comisión, en el recinto sonaron básicamente tres tipos de argumentos: los que defendían la igualdad de derechos como sustento de la democracia; los que rechazaban abiertamente la ampliación del matrimonio civil y quienes insistían en que plantear la unión civil no implicaba discriminar.

La sesión arrancó poco después de la hora estimada, con predicción de resultado incierto pero aires optimistas. Así lo habían asegurado durante la mañana, en la entrada del Senado, la presidenta y el secretario de la Federación Argentina LGBT, María Rachid y Esteban Paulón. Para enfatizar aún más el optimismo, contaban con la presencia del militante del PSOE Pedro Zerolo, llegado especialmente para vivir en Argentina la ocasión que ya había atravesado en España. Ya estaban los vallados sobre la calle Yrigoyen, pero también unas cuantas personas resistían el frío en la plaza, en torno del escenario.

Puertas adentro, Liliana Teresa Negre de Alonso daba rienda suelta a un video de diez minutos cuya edición de inmediato fue duramente criticada por senadores como Norma Morandini, Luis Juez, por ser “propaganda y no información”. (Largamente pasada la medianoche, María Eugenia Estenssoro aportó también sus críticas sobre “ese tipo de herramienta publicitaria”.) “He cumplido con la manda”, insistía, a su vez, Negre, quien al concluir su argumentación dijo –retomando uno de los tópicos más esgrimidos por sectores integristas– estar preocupada por los contenidos que niños y niñas podían aprender en materia de educación sexual.

Liliana Fellner apeló, tras ese inicio desconcertante, a que “de lo que se habla es del derecho fundamental (que tienen) como personas a la igualdad”, que es “un derecho consagrado en nuestra Constitución”. En medio del recinto, Carlos Reutemann dialogaba con Adolfo Rodríguez Saá, cuando la jujeña aclaró que las familias diversas son “algo que existe hoy y va a seguir existiendo se vote o no la ley de matrimonio igualitario”. La resistencia a aceptar que proponer otros nombres es discriminar, que el matrimonio es civil y que “la ley no te obliga a la heterosexualidad ni la homosexualidad” es, dijo poco después Luis Juez, “un tema que incomoda, irrita y fastidia”.

El proyecto de unión civil dictaminado y luego impugnado concitó los apoyos de quienes lo habían firmado en la Comisión de Legislación General y las críticas demoledoras de casi todo el resto de la Cámara. “Es una estrella amarilla, es estigmatizante. Nos hace recordar demasiado a las listas nazis. Hace familias de clase A y familias de clase B. Esto ya lo vivimos cuando se legalizó el divorcio”, sintetizó Beatriz Rojkes de Alperovich.

A media tarde, luego de que María Jose Bongiorno anunciara, airada, su abstención, comenzaban a llegar a los pasillos del Congreso los sonidos festivos del escenario montado en la plaza. De a ratos, algunos bajos hacían vibrar la pantalla desde la que se seguían las alternativas de la sesión, una rutina interrumpida con frecuencia por la llegada de senadoras y senadores en tren de amenizar la sesión con declaraciones.

“Estamos discutiendo sobre el modelo de sociedad en el que queremos vivir”, insistía Daniel Filmus pasada la medianoche, y confesaba su convicción de que “todos queremos vivir en una sociedad más democrática, más igualitaria”. Las frases, con distintas modulaciones habían sido lanzadas en el recinto ya a lo largo de la tarde, mientras la banda de sonido de la calle daba cuenta del paso del tiempo. A medida que el festival del Inadi llegaba a su fin el recinto se vaciaba. En la sala de prensa, una senadora aseguraba que, tras el cabildeo incierto por el proyecto de “unión solidaria familiar”, la votación parecía haberse reencauzado. Una vez más, y por al menos décima oportunidad desde el inicio de la sesión, los números habían cambiado. Una vez más, sin embargo, la balanza seguía inclinándose en favor de una nueva regulación matrimonial para Argentina. “No es un atentado contra la familia heterosexual, no veo cuál es la amenaza”, replicaba Estenssoro, tras una seguidilla de argumentos integristas que, por tramos, reproducían la retórica de los jerarcas eclesiásticos.

“Los derechos humanos no se plebiscitan y las objeciones de conciencia tienen que ser muy limitadas, no para que los funcionarios se nieguen a cumplir con la ley”, replicó una vez más Estenssoro cuando Negre volvió a defender el proyecto de unión civil que preveía tal mecanismo. Luego, Rubén Giustiniani iniciaba su intervención recordando que su voto sería positivo. “Es un día histórico”, agregó emocionado.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-149544-2010-07-15.html

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Jueves, 15 de julio de 2010


EL PAIS
Misceláneas



- “No lo tomen como pedantería, pero algo de televisión sé”, advirtió Norma Morandini aprovechando que Liliana Negre de Alonso hacía un alto en el recuento de las travesías de la Comisión de Legislación General. El video que acababa de pasarse, bramó, “es propaganda, no información”. “¿Con qué criterio de selección se eligió esto? –cuestionó en referencia a las imágenes, pero especialmente las frases escogidas–. No devaluemos lo que tiene que ser información.” Después, Luis Juez arrancó su intervención demostrando que el hastío tiene memoria: “Quería llevar a mi hijo a ver Shrek y no pude por falta de tiempo, pero tuve que ver acá un videíto pésimo”.

- María Eugenia Estenssoro pidió una interrupción cuando recién se empezaba a entrar en tema. “Es para solicitar que se apague el aire acondicionado, porque hace mucho frío”, explicó. La televisación se sirvió de algunos planos para mostrar el cañón que echaba aire helado. En el salón donde se habían instalado los móviles reinaba el clásico bullicio previo a las salidas al aire y un cañón idéntico, pero apagado. Los chistes no se hicieron esperar.

- A excepción de los acreditados, la prensa nacional e internacional debió seguir la sesión desde el Salón de las Provincias, que había alojado la última reunión de la Comisión de Legislación General dedicada a escuchar opiniones. Como aquel día, la imagen de la Virgen, en su altar vidriado y cuidadosamente iluminado, acompañó la labor toda la tarde. Tenía flores nuevas.

- Llegando la hora de la cena, Hilda Duhalde se quejaba porque “en lugar de hacer como los países serios, que se toman dos, tres años” para tratar “estos temas”, se lo intenta “hacer coincidir con la semana del orgullo gay”. Llegaban los ecos de los shows en el escenario de la Plaza. “Yo no tengo ningún problema con los homosexuales... tengo amigos homosexuales.”


http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/149544-48008-2010-07-15.html

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Jueves, 15 de julio de 2010



EL PAIS › OPINION
Algo es igual, algo es mejor




Por Mario Wainfeld

Cuando el tablero electrónico marcó la aprobación en general de la ley de matrimonio entre iguales, el movimiento social ganó una nueva disputa. Le sobraban motivos para el festejo a los dirigentes, militantes y ciudadanos de a pie que se movilizaron y mantuvieron hasta el final en la gélida plaza del Congreso. Al unísono debe celebrar(se) la sociedad argentina, que institucionaliza un logro igualitario, un formidable progreso en una tarea siempre inconclusa.

La militancia y las vanguardias dan los primeros pasos. Su lucha produce un salto de calidad cuando consiguen interesar a personas en principio indiferentes, distraídas, prejuiciosas, temerosas. Devienen especialistas en persuadir, en adecuar sus formatos y palabras a auditorios profanos. Por decirlo de un modo imperfecto (esta nota se escribe de madrugada, tras una larga y tensa vigilia) van ganando escucha y espacio en el sentido común. Ejercitan la paciencia, batallan ante los poderes del estado, superan reveses, se levantan y vuelven a andar. Viene ocurriendo con muchas organizaciones de derechos humanos y civiles, recogiendo el ejemplo imbatible de las Madres y las Abuelas. “La historia –explicó el senador oficialista Daniel Filmus, seguramente en el mejor discurso de la velada– es la conquista de derechos.” Todo reconocimiento es una conquista, siempre hay alguien que la procura contra poderes instituidos que la resisten.

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Tras una reyerta drástica sobre cuestiones reglamentarias, los senadores intentaron sesionar guardando estilo, evitando griteríos o interrupciones. En la “Cámara alta” se ufanan de ser más ponderados y atinados que los bullangueros diputados. El buen tono es de agradecer, no así el promedio del debate que fue entre mediocre y aburrido, sostenido básicamente por el suspenso sobre el desenlace. La esgrima verbal alcanzó, de todas formas, picos apasionados. La sanluiseña Liliana Teresita Negre de Alonso, que milita con los Rodríguez Saá y en el Opus Dei, sorprendió al sindicarse como la principal discriminada en la polémica. Too much, senadora.

Hilda González de Duhalde, peronista federal bonaerense, invocó un justicialismo prehistórico subestimando los derechos humanos y civiles. En su escala, recién deben discutirse una vez resueltos los problemas económicos y sociales. Soslayó los significativos logros de ciudadanía de las primeras presidencias de Perón. Los derechos civiles y políticos de la mujer, los derechos de los “únicos privilegiados”, incluyendo la supresión de discriminación a hijos no nacidos del matrimonio.

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Los cruzados contra el proyecto de Diputados trataron de ahorrar argumentos trogloditas trillados con anterioridad. Se relegó un caballito de batalla: el terror a un mercado negro de esperma, un alerta de Negre de Alonso, que habla menos de realidades tangibles que de los entresijos de su mente. Se amarretearon las advertencias, onda Mirtha Legrand, sobre los peligros de perversión de eventuales parejas adoptantes de un mismo sexo. Primó la mención al respeto a las minorías aunque algunos senadores, traicionados quizá por su idiosincrasia, se fueron de boca. Roberto Basualdo (sanjuanino del Frente de Producción y Trabajo) aludió a los homosexuales como “esos que no pueden procrear”.

Adriana Bortolozzi de Bogado, peronista y formoseña ella, denunció que la presidenta había secuestrado a las dos senadoras que viajaron con ella a China. “Violaron sus fueros”, clamó. Tan rústica fue que le enmendaron la plana algunos integrantes del Frente para la Victoria opuestos a la reforma, como el sanluiseño Daniel Pérsico.

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Quienes votaron por la afirmativa, en general, no pudieron trascender los argumentos acumulados en el debate público y mediático. Hubo excepciones. La entrerriana oficialista Blanca Osuna se valió de un argumento costumbrista digno de repetición. Hizo hincapié en los muchos homosexuales entrerrianos anónimos que, estigmatizados e invisibilizados por las reglas legales y sociales, se vieron obligados a emigrar a grandes ciudades. En su nombre fundó su voto y lo fundó bien.

La misma Osuna interpeló a los cruzados de la Iglesia, tan expeditivos para castigar a curas que disintieron con ellos. Osuna se (les) inquirió para cuándo habrá igual rigor con Christian Von Wernich o con el obispo Edgardo Storni. Tendrá que esperar sentada en su curul, sospecha el cronista. Otro senador buscó el contrapunto con los enemigos de la adopción hecha por parejas gay. Adujo preferir que un chico abandonado fuera con una de ellas y no a “Felices los niños”. Nadie recogió el guante.

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La gravitación política de la jerarquía de la Iglesia Católica sobrevoló el recinto. Impactó la cantidad de expositores (fuera cual fuera su postura) que dejaron constancia de su condición de católicos. Agregaron precisiones: practicante, no practicante pero casado por iglesia y con hijos bautizados. El contexto potencia el valor de la amplia victoria cultural lograda en el imaginario ciudadano mayoritario. Y también el coraje de los cristianos de ley que contrariaron a los popes de la institución a la que pertenecen. El radical santacruceño Alfredo Martínez (que votó favorablemente el proyecto en general), antikirchnerista fervoroso, supo superar el resquemor de “quedar pegado al gobierno”. Privilegió los valores, cuando cuestionó con firmeza las palabras inquisitoriales del cardenal Jorge Bergoglio, “mi pastor”.

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Marcelo Guinle, peronista de Chubut, vaticinó que “más allá del resultado de la votación, mañana la sociedad va a ser mejor que hoy”. De eso se trata, de un tránsito imprescindible, saneador, que abre un nuevo escenario. No es el fin de nada, menos que menos de la estigmatización, el prejuicio o el maltrato al diferente. Es un inicio, en un estadio superior. El aporte institucional construye ciudadanía, da plafond a los procesos sociales, cambia de pantalla. Lo demás, que incluye el fluir vital de nuevas familias y modificaciones a las leyes, está por hacerse.

La sesión despuntó un 14 de julio cuando se conmemora uno de los primeros gritos por la libertad, la igualdad y la fraternidad. En la madrugada de hoy se marcó un hito por la libertad y la igualdad. Por la fraternidad, queda tanto por hacerse...
mwainfeld@pagina12.com.ar


http://m.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-149546-2010-07-15.html

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Jueves, 15 de julio de 2010


EL PAIS
Carta a los senadores de Salta




Por Pedro Almodóvar *

Queridos amigos: El matrimonio homosexual no le hace mal a nadie, no le roba nada a nadie, sin embargo hace feliz a mucha gente y les proporciona la posibilidad de vivir de un modo honesto, pleno y coherente junto a la persona que aman. Es un derecho esencial en toda sociedad civilizada, de lo contrario se está marginando a muchas personas en virtud de su sexualidad.

Hablar de igualdad en este sentido no es un capricho de degenerados, la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma que todos somos iguales, con independencia de nuestro sexo, religión, condición social, idioma, raza, etc.

No hay que permitir que ideas sectarias, retrógradas, inmovilistas, sexistas e injustas impidan a una sociedad libre progresar.

Es mentira y ridículo clamar que el matrimonio homosexual supone un peligro para la familia. Al contrario, las familias homosexuales aseguran el futuro de la idea de familia y la enriquecen. No se puede imponer la familia biológica como único modelo familiar, o se está yendo contra la realidad. Si algo caracteriza a la familia contemporánea es su enorme variedad. He conocido familias con solo una madre, un solo padre, dos madres, dos padres, familias multiétnicas, familias en las que ningún progenitor es biológico. Familias cuyos miembros pertenecen a distintas lenguas y culturas, familias que en millones de casos no son católicas. Se quiera o no, esas familias existen y adoran a sus hijos, y los cuidan y los educan, tanto como cualquier familia biológica, porque están basadas en el amor y en la solidaridad humanas.

No estoy en condición de pedir nada a los señores del Senado argentino. Para aprobar la ley que permita los matrimonios homosexuales no apelo ni siquiera a su sentido de la justicia, sólo les pido que hagan caso de su sentido común. Es lo único que necesitan para votar afirmativamente.

* Cineasta español.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-149540-2010-07-15.html

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