Lo que circula por los medios

10 de julio de 2010

LO QUE NO SE DICE EN 181:0 - OTRA MUESTRA DE COMO SE EDITA LA REALIDAD Y LA HISTORIA QUE NOS CUENTAN


Hoy ví el video en  Twitter Doctoritak  Y la noticia completa en el  Blog de la Pipi de Caseros: Clarín, opereta "lavado de cara"  con fecha de viernes 9 de julio de 2010


Excelente hallazgo de la Pipi!!





http://www.youtube.com/watch?v=3d7_jo4xDDU

Aquí la nota: Ricardo Darín vuelve a la televisión con 181:0

En su aclamada vuelta a la televisión, el recientemente ganador del Oscar será el narrador de las historias de vida de aquellos pioneros que cumplieron un rol fundamental en los 200 años de vida de nuestro país: Quilmes, Osde, Las Marias, La Nación, Villavicencio, Andreani, Aceitera General Deheza, Los Grobo, Banco Provincia, entre muchos otros. FiRe Advertainment, Havas Entertainment, GP Media y Endeavor se asociaron para producir este ciclo de 30 documentales de 181 segundos de duración cada uno en clara alusión a la recordada fecha histórica. Estreno: 25 de mayo por las señales de Fox.

FIRe Advertainment, Havas Entertainment, GP Media y Endeavor se asociaron por el Bicentenario para crear “181:0”, un ciclo de documentales que narrarán la historia de 200 emprendedores que escribieron una parte fundamental de los 200 años de la Argentina, Chile, Colombia y México. Con 181 segundos de duración promedio, estas emocionantes historias serán transmitidas por las principales cadenas de televisión y serán conducidas por figuras locales de primer nivel.

En nuestro país, el reconocido actor Ricardo Darín , ganador del Oscar 2009 por la película "El secreto de sus ojos", fue elegido para ponerle su voz a estas historias que forman parte de nuestro ser nacional. Aquellos pioneros que crearon Quilmes, Osde, Las Marias, La Nación, Villavicencio, Andreani, Aceitera General Deheza, Los Grobo, Banco Provincia, entre tantos otros, nos conmoverán por su visión y su lucha.

El gran estreno será el 25 de mayo por las señales de Fox (Fox, FX, Cinecanal, Studio Universal, The Film Zone, National Geographic, Universal Channel, Fox Life, Utilísima, Speed y SciFi), además de 200 salas de cine comercializadas por FilmSuez y versiones para la web (Facebook y Twitter). Complementariamente, se editará un libro conmemorativo.

UN ENFOQUE DIFERENTE DEL BICENTENARIO, EL DE LOS PIONEROS QUE CREARON LAS EMPRESAS MÁS EMBLEMÁTICAS DE NUESTRO PAÍS. “181:0”, CON LA VOZ DE RICARDO DARÍN, ESTRENA EL 25 DE MAYO POR LAS SEÑALES DE FOX.

FiRe es el creador y productor general del formato; Havas Entertainment, el desarrollador-comercializador; GP Media, la productora de los documentales; y Endeavor, el sello de garantía del mundo emprendedor.


De registromundo_

Buscamos en la web y encontramos esta nota: Ricardo Darín vuelve a la televisión con 181:0, en donde leimos: "en nuestro país, el reconocido actor Ricardo Darín , ganador del Oscar 2009 por la película "El secreto de sus ojos", fue elegido para ponerle su voz a estas historias que forman parte de nuestro ser nacional" o como dice Clarin en su  nota (cuyo link se le agradece a la Pipi)  "A modo de separadores, a lo largo de 181 segundos -de ahí el título del envío, con horarios rotativos- se verá qué camino hicieron los pioneros, como los fundadores de Quilmes, Osde, Las Marías, Clarín, La Nación, Villavicencio, Sancor y Andreani, entre otras empresas que marcaron (y marcan algunas todavía) la vida de la Argentina."

El ser nacional... y empresas que marcan la vida de la Argentina... 

Ser nacional...  una frase que con la que se pretende amalgamar o fundir una supuesta esencia de los Argentinos con la historia de una empresa...
como si los argentinos fuesemos protagonistas o estuvieramos implicados en esa historia o como si la historia de una empresa fuera parte de nuestra identidad colectiva; y desde ese guiño, desde esa supuesta identidad colectiva se tuviera la pretension de hacer un anclaje en la identidad de  cada uno de nosotros. 

Un guiño falaz a la verdad,  si pensamos que la historia de una empresa es una  historia ajena, una historia de otros, escrita por otros; una historia vivida por otros... Una historia  que es contada por esos otros, como una novela, con un guión...

Y si bien, los Argentinos (cada ciudadano en un conglomerado) no hicimos,  ni escribimos la historia de Clarín  ni su guión; los Argentinos tenemos voz... una voz con la cual trasmitimos nuestras lecturas, intepretaciones y definiciones... Una voz que usamos para decir, para decirnos y que tambien  podemos prestarsela a otros... como en esta vuelta a la TV lo hace Ricardo Darin que le pone la voz al  guión de Clarín... 

Ser nacional, esencia, marcas, voz y palabras...  palabras que se cruzan y que me recuerdan  justo en  estos días de la muerte del escritor Saramago, una de sus frases:  "Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos."

Un buen recuerdo, ya que Saramago allí nos advierte de la imposibilidad de nombrar nuestro ser, de definir nuestra esencia... Es decir, la imposibilidad de definirnos  con una palabra...
Imposibilidad cierta que por otro lado deja en nuestras manos  la posibilidad de nombrar, de significar, de rodear y  de aprehender algunas cosas... Y que también nos advierte,   en el punto de nuestra historia,  allí donde vemos con que  facilidad algunas voces nos quieren decir como somos o quienes somos... y definir nuestro ser nacional...


Por eso, si hacemos una pausa vemos que al nombrar, el silencio también habla... y que no nos exime de decir... "las cosas" que no se dicen... 

Y es por estos días que considero que a  "esas cosas" que no se dicen y que forman parte de la historia;  es a lo que deberiamos prestarle nuestra voz... El horror  puede ser dicho y significado... Al horror podemos darle nombre y denunciarlo.

LO QUE NO SE DICE EN 181:0 -  OTRA MUESTRA DE COMO SE EDITA LA  REALIDAD  Y LA HISTORIA QUE NOS CUENTAN...






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El nombre de las cosas  
conducido por Sandra Russo, Nora Veiras, Sergio Wischñevsky

La historia del Grupo Clarín por Sergio Wischñevsky -  



fuente: audioselnombredelascosas.blogspot.com/2010/04/programa-miercoles-14-de-abril-2010.html

Breve historia de las sucesivas leyes Clarín - “Valores para el Bien Público” - Oct 14


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y esta lista de videos: papel prensa


ver

Tiempo Argentino
Papel Prensa: la alianza entre los tres diarios y las tres armas
11-06-2010 / Después del Golpe del 76, la dictadura, Clarín, La Nación y La Razón despojaron a la familia Graiver. Eran judíos, mientras reinaba el antisemitismo y el afán por crear un monopolio. Lesa humanidad y capitalismo salvaje. Las pruebas.

Demandan a directivos de Papel Prensa.
Por Cynthia Ottaviano y Juan Alonso

Seis meses después del Golpe del '76, la orden fue clara y terminante: un grupo judío no podía ser propietario de Papel Prensa. La Junta Militar, integrada por Jorge Rafael Videla, Eduardo Emilio Massera y Orlando Ramón Agosti, venía -en teoría- a reestablecer un modo "occidental y cristiano de vida", a sangre y fuego. Y el Grupo Graiver, cuya cabeza visible era David "Dudi" Graiver, dueño de las acciones de la que iba a ser la principal productora de materia prima para diarios y revistas, no encajaba entre las familias de "reconocida solvencia moral y material" -a decir del almirante Massera, fundador de la ESMA -o "responsables e interesadas"- según el flamante ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, verdugo de la industria y la producción, que podían seguir los lineamientos del "Proceso de Reorganización Nacional". Por esa razón, es decir, por la suma de intereses, prosapia e ideología compartidas, decidieron que los propietarios de los diarios Clarín, La Nación y La Razón, debían ser los ejecutores del emprendimiento.

Esta fue una decisión estratégica del poder militar, tomada mientras la maquinaria de represión política, social, sindical y cultural consumía a una generación completa de argentinos y el país entero se convertía en un gigantesco campo de concentración, sin que los diarios de mayor tiraje testimoniaran lo que ocurría.

La alianza entre la dictadura y los dueños de la verdad publicable, con eje comercial en Papel Prensa, quedó asentada en diferentes documentos secretos y en 18 declaraciones tomadas por la justicia de la democracia a las que accedió
Tiempo Argentino, tras una investigación de tres meses que incluyó el rastreo de

información inédita en archivos públicos, privados, nacionales y extranjeros, y 20 entrevistas a los protagonistas de esta trama, hasta hoy desconocida en sus de- talles más escabrosos.

Estos documentos comprueban, por ejemplo, que mientras la familia Graiver sufría la tortura, la desaparición y el asesinato de sus miembros, la Junta Militar accedió a todas las peticiones de Clarín, La Nación y La Razón en aras de crear un monopolio, aun cuando estas perjudicaran al propio Estado Nacional y al resto de los diarios del país, según surge del documento "reservado y secreto" de la Armada Argentina, fechado el 15 de diciembre de 1976, que se reproduce por pri- mera vez en estas páginas.

Los tres diarios querían Papel Prensa y las tres armas hicieron lo imposible para
satisfacerlos. Y aún más. Conviene prestar atención a los nombres y apellidos, los movimientos accionarios y la simultaneidad de operaciones militares y campañas psicológicas que, finalmente, concretaron la utopía militar empresaria: generar una prensa adicta a un modelo de país que tenía como principal víctima a la democra- cia y a sus ciudadanos. Eran oficialistas del terror.

Todo comenzó con el final de una vida: la de "Dudi" Graiver, muerto en un misterioso accidente aéreo el 7 de agosto de 1976, en Chilpancingo, Méjico. Horas después del episodio, el teléfono de la casona mejicana donde estaba Lidia Papaleo, la viuda, sonó con amenazas de supuestos integrantes de Montoneros, que le reclamaban el reintegro de 17 millones de dólares, más los intereses de 130 mil dólares mensuales que -insistían- venían siendo abonados desde 1974, por David, lugarteniente de Bruno Gelbard y presunto broker de la guerrilla peronista. Lidia sintió que sei ba a desmayar. Se encerró en su cuarto hasta la noche. Recién entonces le dijo a Eva Gitnacht, la madre de David, lo que pasaba. También la escucharon Juan Graiver, el padre del David; Lidia Brodsky, la mujer de Isidoro; y la secretaria Lidia Gesualdi. Esa llamada fue el detonante para que los Graiver pidieran audiencia con Jorge Rafael Videla. Tenían miedo: fueron a buscar protección sin saber que la buscaban donde no debían. Videla nunca los recibió, pero Marta Botón, secretaria del dictador, estampó el sello de "recibida" en una carta de la familia, donde detallaban el problema que tenían, en nombre de las 33 empresas que integraban el Grupo Graiver, que empleaba a 2500 personas.

A principios de ese dramático año para los Graiver, Ernestina Herrera de Noble, Héctor Magnetto, Bernardo Sofovich, Patricio, Sergio, Marcos y Hugo Peralta Ramos; los diarios La Nación, Arte Gráfico Editorial Argentino, editora de Clarín, y La Razón constituyeron la sociedad anónima FAPEL. Nombraron como presidente a Manuel José Benito Campos Carlés y al propio Magnetto, como vicepresidente, hombres clave en la estrategia.

A los problemas que ya sufrían, los Graiver sumaron otros: desde FAPEL se los comenzó a presionar para que vendieran las acciones de Papel Prensa, a la que la Junta Militar consideraba "prioridad política de gobierno para el autoabastecimiento nacional de papel".
Nadie negocia bien cuando está preso del terror. Los Graiver tampoco.

La oportunidad para los militares y los diarios surgió de la mano de una información económica sensible: el 3 de noviembre al mediodía debía concretarse una asamblea del directorio de Papel Prensa para tratar la transferencia de las acciones clase "A", de los socios fundadores (Doretti, Rey y Civita) al Grupo Graiver (representado por la sociedad Galería Da Vinci y por Rafael Ianover, testaferro de David, quien las había comprado en enero de 1974).

"El Estado no quería estar asociado, aunque fuese por un breve lapso, con el Grupo Graiver. No estaba dispuesto a aprobarlo", aseguró Pedro Jorge Martínez Segovia, el presidente de Papel Prensa y pariente y hombre de José Alfredo Martínez de Hoz en la empresa. Si el Grupo Graiver no conseguía esa aprobación corría el riesgo de "no obtener el reintegro del precio abonado al grupo vendedor, más los intereses y actualizaciones, así como las sumas importantes que se habían invertido para continuar con la construcción de la planta industrial", según denunció Isidoro Graiver, hermano de David.

Frente a esa debilidad, la alianza militar y editorial de las tres armas y los tres diarios presionaron a la vez y obligaron a los Graiver a negociar en situación adversa.

Lidia Papaleo recibió un llamado telefónico. Era Miguel de Anchorena, el abogado de la familia. Quería advertirle que Francisco Manrique, el ex ministro de Bienestar Social (1970-1972) y mano derecha de Pedro Eugenio Aramburu, le había dicho que la Junta "vería con agrado la desaparición del conjunto empresario Graiver, para lo que sería necesario la venta de los paquetes accionarios del Banco Comercial del Plata, del Banco de Hurlingham y del control accionario de Papel Prensa, estimando que los compradores lógicos eran los diarios La Nación, Clarín y La Razón". Eran momentos difíciles para oponerse a los dictadores. El te- rrorismo de Estado devoraba a una persona cada media hora, doce por día, 367 por mes. Ya sabemos que la cifra llegó a 30 mil en siete años.
"Son el comprador indicado", insistió Anchorena. Y no fue el único. También lo dijo el presidente de Papel Prensa, Martínez Segovia.

Lidia recibió otro llamado a mediados de octubre. Martínez Segovia le dijo que necesitaba reunirse, pero no en las oficinas de Suipacha 1111, donde funcionaba EGASA (Empresas Graiver Asociadas Sociedad Anónima). Lidia aceptó. Tomaron el té en el Plaza Hotel. "Quiero que sepa que no puede vender Papel Prensa ni a judíos ni extranjeros", le dijo Martínez Segovia v se lo remarcó cuantas veces fue necesario, durante el té y la caminata posterior, que terminó en Plaza San Martín. "Si lo hice, no me acuerdo", aseguró el pariente de Martínez de Hoz, en sede judicial, años después.

Lidia Papaleo e Isidoro Graiver ya estaban avisados. Ahora faltaba que la presión llegara hasta Rafael Ianover, el vicepresidente de la empresa y testaferro de David Graiver. Llegó de la voz de uno de los apoderados del diario La Nación y presidente de la flamante sociedad anónima FAPEL, Manuel José Benito Campos Caries. Sin inmutarse le dijo a Ianover que el Secretario de Desarrollo Industrial, Raymundo Podestá, le ordenaba que no se presentara a la asamblea del 3 de noviembre en la que el grupo Graiver podía concretar la transferencia accionaria, para que no se evidenciara la falta de quorum que impulsaba el Estado. "El pedido de un funcionario de esa jerarquía me obligaba a colaborar con los intereses del Estado", dijo Ianover. Y, por ende, con los interés de Clarín, La Nación y La Razón. "Me vino a ver Peralta Ramos y me dijo que tenía que vender. Le pregunté por mi libertad, me preocupaba, me dijo que me quedara tranquilo, qué no me iba a pasar nada. Le hice caso, vendí, pero después un grupo de tareas vino a mi ca- sa y me secuestró". Así pagaba el Diablo en aquellos años.

Los llamados continuaron. Siguió el de Guillermo Gainza Paz. Los directores de los diarios querían reunirse con Isidoro Graiver. El encuentro se concretó en las oficinas de Clarín. La oferta sonó tan absurda a los oídos de Isidoro que la reunión duró apenas unos minutos. En nombre del Grupo Graiver, Isidoro suspendió las tratativas.
Pero no fue tan sencillo como decir "no". El 15 de septiembre, la Junta había girado los antecedentes de los Graiver a Martínez de Hoz para que elaborara un
informe. Los militares tenían las garras puestas en el grupo. El cerco era perfecto.

Isidoro decidió hablar con Manrique, a quien conocía de antes. Le dijo que el Comando en Jefe del Ejército les quería robar su patrimonio. Manrique se puso, entonces, en contacto con Viola y este se lo negó. Manrique, viejo conocedor de los códigos del poder, habló con Lidia y le aseguró que era así, y que una de las caras visibles era Raymundo Podestá. El ex funcionario lo fue a ver personalmente. Tuvieron una discusión: "Mire (le dijo), robarle a un ladrón merece cien años de perdón".

Los tres diarios volvieron a la carga. Pedían "una reunión urgente para hacer una oferta para la compra de las acciones", según le comunicó Anchorena a Isidoro. Esta vez el encuentro fue en las oficinas de La Nación, la "tribuna de doctrina", en la calle Florida.

Los Graiver ya sabían que la Junta Militar no aprobaba la transferencia de su paquete accionario. Que tenían que vender a los tres diarios "occidentales y cristianos". Que había sido una decisión de Estado. Del Terrorismo de Estado. Y que no les quedaba tiempo. El 2 de noviembre de 1976, un día antes de la asam- blea a la que los militares ya habían sentenciado que no irían, perjudicando a los Graiver, tuvieron que vender. Bajo presión.

Juan Graiver, el padre de David, Eva Gitnacht, la madre, y Lidia Papaleo se presentaron en el estudio de Anchorena, en Reconquista 336, Io "A", junto a Benito Manuel Campos Carlés en nombre de FAPEL (la empresa de los tres diarios). Transfirieron 985.907 acciones clase C y 3.800.000 acciones clase E de Papel Prensa.

"El precio de la venta se establece en 996 mil dólares, pagaderos de la siguiente forma: a) siete mil dólares se depositan en el día de la fecha en manos del escribano Emilio Poggi, b) siete mil dólares serán depositados en la misma escribanía dentro de los treinta días (...) el saldo de 981 mil dólares será pagado a los noventa días corridos". Un negocio redondo, compraron algo que valía casi un millón de dólares, sin que los vendedores cobraran más que el 0,70 % del valor total de la operación.

Había un detalle clave que lo complicó todo: la sucesión de los Graiver, abierta con la muerte de "Dudi". La transacción se hizo "ad referendum de la autorización judicial". Recién "en caso de haberse aprobado por el señor juez de la sucesión de David Graiver la venta, cesión, transferencia objeto del presente, el escribano procederá a entregar la totalidad de dichas sumas a los vendedores sin más trámi- tes", establece el acuerdo. Esto nunca ocurrió.

Catorce días después, FAPEL, es decir los tres diarios, se cedieron a ellos mismos, es decir, a sí mismos, las acciones clase C y E "en la proporción del 33,33%", para cada uno.

La visita de Peralta Ramos a Ianover determinó la compra de 21.253.744 acciones clase A, que les permitió controlar el paquete accionario. El 12 de abril, Ianover fue secuestrado.

"Compraron a precio vil. David en vida me encargó que vendiera parte de las acciones a otros diarios. Las ofrecí y Clarín ni gratis las había querido comprar. Tenían problema porque eran judíos. Después, terminaron comprando a precio vil", aseguró el propio Ianover.

Nada podía detener las obras de Papel Prensa. Era una prioridad política. El moño de un acuerdo estratégico entre los que imponían el terror y los que callaban las atrocidades. Para eso se había dictado una ley (la 18.312), creando el "Fondo para el desarrollo de la producción de papel prensa", en base a la grabación impositiva del 10 por ciento a las importaciones, que hacían todos los diarios del país. Este impuesto se mantendría hasta la puesta en marcha de la planta nacional.

Perú cuando los militares le quisieron poner una mínima condición a los tres diarios, a cambio de posicionarlos para el negocio, los diarios se negaron de modo tajante, casi histérico. ¿Qué era? Se les pedía que dejaran entrar en el negocio al resto de los periódicos del país y que les ofrecieran "hasta un 49 por ciento de las cantidades por ellos adquiridas en las mismas condiciones de precio y plazo". Los diarios lo rechazaron de inmediato. Ellos querían un monopolio. Y vaya si lo consiguieron.

En el Anexo II del Acta Secreta 14, del 15 de diciembre del '76, lo que podría considerarse un verdadero atentado a la libertad de expresión, quedó registrado para la Historia y hoy, por primera vez, toma estado público. "Luego de pocas horas de tomar conocimiento -especifica el documento-, los diarios manifestaron la imposibilidad de contemplar favorablemente (el pedido), no creían prudente ceder acciones de la Clase A a otros posibles usuarios, pues se compartiría y debilitaría la conducción".

Se debilitaba el monopolio, en otras palabras. El que había sido construido sobre la base de la presión y los vejámenes a los Graiver.

El 18 de enero de 1977 se concretó la asamblea extraordinaria de los nuevos accionistas y se aprobó la compra de los tres diarios, puertas adentro de la empresa.

Los Graiver desaparecieron, en principio, de los papeles. Sin embargo, todavía necesitaban de ellos. Porque la compra se había hecho ad referendum de la apro- bación del juez que llevaba la sucesión. Y, en sede judicial, en esa causa se acumulaban las fojas con informes sobre la valuación de las acciones de Papel Prensa y de todo el patrimonio del empresario. El 9 de marzo de 1977, Lidia siguió acatando las órdenes y presentó un escrito en el que pidió la aprobación de la venta de las acciones clase C y E. Pero el juzgado no resolvió nada.

Ya no podía hacer nada más. En ese momento, la secuestraron. No los montoneros. Los grupos de tareas de la dictadura. "A mí me dijeron que tenía que vender todo, no hubo sugerencias, fue 'firma o te mato'. Mi nombre de desaparecida era 'la impura' porque me había acostado con un judío. A mí me llevaron a La Nación, me acuerdo más de los ojos y de la cara de Magnetto que la de mis torturadores", aseguró Lidia Papaleo, años más tarde. El "Operativo Amigo", así se llamó, estaba en marcha, bajo las órdenes del coronel Ramón Camps. Lidia fue torturada, quemada, al punto de perder sus pechos, su abdomen y sus genitales. Fue golpeada en la cabeza hasta que se le formaron coágulos, que debieron ser operados. Vio morir a muchos. Incluso chicos. "Tenían a los pa- dres y, si no hablaban, mataban a sus niños", describió.

En una carta fechada el 27 de julio de 1977, había escrito: "Me encuentro detenida desde el 14 de marzo e ignoro cuándo cambiará mi situación (...) La certeza de mi total desvinculación con los temas subversivos que se investigan y mi fe en Dios me dan fuerza para sobrellevar esta prueba. Todo me parece tan irreal". Y lo era. | Las secretarias del grupo, Silvia Fanjul y Lidia Gesualdi también fueron secuestradas. Tres días después, corrieron el mismo destino Isidoro, Juan y Eva Graiver, Rafael Ianover y el abogado Jorge Rubinstein, mano derecha de Dudi, quien falleció como consecuencia de las torturas. Es una víctima más del genocidio.

Casi un mes después el 19 de abril de 1977, la Junta Militar blanqueó el secuestro de los integrantes del clan Graiver. Y le impuso las sanciones establecidas en el artículo 2 del acta del 18 de junio de 1976, incisos a, d y e, a "Juan, Isidoro, Lidia y Rafael Ianover". Y a los fallecidos David Graiver y Jorge Rubisntein, "en lo que respecta a los bienes sucesorios".

¿Qué quiere decir esto? Que bajo la imputación de sus presuntos vínculos con Montoneros, la Junta Militar pasaba a administrar los bienes de los Graiver, a través de la CONAREPA, la Comisión Nacional de Responsabilidad Patrimonial, creada con ese fin. Además de perder la ciudadanía, los Graiver tenían "la prohibición de administrar y disponer de sus bienes, hasta tanto justifiquen la legitimidad de la adquisición de los mismos". La coartada legal para borrarlos del negocio que para ese entonces administraban Clarín, La Nación y La Razón.

El 2 de diciembre de 1977, el agente fiscal Juan Carlos Forestier le recordó al juez a cargo de la sucesión que él pasaba a ser la nada misma. Que cualquier resolución que dictara era "inoficioso y carente de contenido (...) ha de recordarse que por la ley 21.618 Papel Prensa, intervención, atribuciones del veedor interventor, se intervino la sociedad Papel Prensa y que el funcionario designado a ese efecto debe investigar el origen, en cada caso, de! capital de compra de las acciones de las personas jurídicamente (...) y debía determinar la legitimidad de las mencionadas operaciones".

Es decir que, a esta altura, para la Junta Militar todavía no estaba claro qué bienes de los Graiver serían considerados legítimos. Y las acciones de Papel Prensa estaban dentro de ese esquema. Por eso, los Graiver eran torturados una y otra vez e interrogados sobre su patrimonio. No solamente sobre sus relaciones con la guerrilla: querían los datos comerciales, el documento secreto del Consejo de Guerra Especial Estable número 2, Comando Zona I, del Ejército Argentino, que hoy se conoce por primera vez. lo prueba. "En la sesión del día 7 de setiembre de 1977 por el imputado Isidoro Miguel Graiver, preguntado ¿cómo arregló la deuda con el señor (José) Rodríguez (sindicalista de SMATA)? Contestó: la deuda se le pagó con departamentos. Se le entregaron nueve departamentos terminados, en un edificio de Villa Tessei. Preguntado: ¿se transfirieron efectivamente esos departamentos? Contestó: se hicieron boletos, pero cree que no se escrituraron. Preguntado: ¿a nombre de quién estaban los departamentos? Contestó: estaban a nombre de un empleado de ellos, pero en realidad pertenecían al grupo familiar, incluido en él el propio David Graiver. Preguntado: ¿dichos departamentos fueron declarados en la sucesión de David? Contestó: no".

El patrimonio de los Graiver y la sucesión de David eran razón de Estado. De hecho, es la CONAREPA la que resuelve la venta, por intermedio del Banco Nacional de Desarrollo, de la totalidad de los cupones correspondientes a las acciones de Papel Prensa que tenía en custodia la institución. El asesor de menores, tutor de María Sol, porque su madre estaba detenida, presta confor- midad. Y da puntapié a un ida y vuelta entre el Banco y la CONAREPA increíble para el abogado de los Graiver, Horacio Roldan. El 20 de marzo de 1978 Roldan presenta un escrito en el juzgado denunciando que "le imponen a mis representados la prohibición de administrar y disponer de su patrimonio libremente, en abierta contradicción al artículo 14 de la constitución (...) Es im- prescindible para mis mandantes determinar fehacientemente quién o quiénes son los llamados a entender en el sucesorio en forma real y objetiva".

Y es ante la CONAREPA que se presentan La Nación, Clarín y La Razón, el 14 de junio de 1978, para formular manifestaciones. Todos, menos los Graiver, reco- nocían la autoridad de la Junta Militar, aun por sobre la Justicia. Los tres diarios legitimaban el horror. Era el reino del revés. Quienes debían dar protección no la daban: el asesor de menores César Hernán Cozzi sostuvo que "los herederos de Graiver están inhibidos para administrar los bienes componentes del haber hereditario hasta que no se acredite la legitimidad en su adquisición (...) como consecuencia de esta excepcional situación resulta que en la especie existe un sucesorio sin patrimonio (...) al no existir haber hereditario, no se justifica tomar las medidas en salvaguarda de bienes que aún se ignora si pertenecerán a los herederos o no".

Lo mismo considera el juez Molteni, a cargo de la sucesión, el 15 de agosto de 1978. Y la Cámara, integrada por Jorge Escuti Pizarra, Feliz de Igarzábal y Alfredo Di Pietro. "Hay un significativo error conceptual de considerar al Código Civil de jerarquía superior (...) frente a la claridad del texto enunciado y a lo dispuesto por la resolución 3 de la Junta Militar no cabía otra solución (...) ello no importa la desprotección jurisdiccional de los recurrentes. (...) El Tribunal de este proceso carece de jurisdicción para tratar cualquier problema relativo a la administración de bienes, la que compromete al referido organismo de aplicación".

Por esos días, el 27 de septiembre de 1978, Videla, Ibérico Saint Jean, Podestá, Ernestina Herrera de Noble, Magnetto y Bartolomé Mitre inauguraron la planta de Papel Prensa.

Sí, todos juntos, sellando lo que juntos habían construidos desde las mazmorras y la precaria legalidad del gobierno genocida. Un saqueo presentado como un gran negocio por los diarios de la dictadura. Dueño de un cinismo inigualable, ese día Videla habló de libertad de expresión. Todos aplaudieron. Noble brindó con champán (ver aparte).

Los Graiver siguieron detenidos hasta los albores de la democracia. Recién el 30
de diciembre de 1981 se ordenó su liberación.

Los tres diarios siguieron adelante con la empresa de papel. Resistieron el informe del interventor, al Capitán de Navío Alberto Máximo D'Agostino, quien los acusó de "no haber cumplido con el contrato con el Estado, haber efectuado movimientos contables poco claros en la integración de $ 280.650.250 correspondientes a las acciones de David Graiver, no solucionar con la necesaria celeridad el problema accionario de la empresa negando de ese modo la posibilidad a terceros aportantes de normalizar su situación como accionistas"."

También sortearon las acusaciones hechas en democracia. Esta vez, de Ricardo Molinas, a cargo de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas. Dijo Molinas: "la vida de Papel Prensa no por corta ha dejado de ser azarosa y plena de vicisitudes lo cual la ha convertido para la opinión pública en una etapa con nombre propio de la historia argentina reciente (...) Sin olvidar las constantes reclamaciones de los otros periódicos por presuntos privilegios conferidos a la empresa por el Estado Nacional, Papel Prensa ha sido motivo de duras y públicas polémicas y de intricados y, por momentos, abstrusos trámites judiciales y administrativos."
En resumen, estas fueron algunas de las observaciones del fiscal:

"El precio (pagado por las acciones de Papel Prensa) fue objetado por bajo en el juicio sucesorio por el representante del Ministerio Público lo que moti- vó que diez años después de la ventano estuviese aún aprobada por la oposición de quien tutelaba los intereses de la hija menor de David Graiver (...) La Junta de Comandantes sin hacer ninguna referencia a estos hechos y sin realizar ninguna acción tendiente a desbaratar el negocio realizado por los Graiver y Montoneros, trató y aprobó la transferencia del paquete accionario (a los tres diarios) sin denunciar las irregularidades
comprobadas:”

Al proponerse a la junta de Comandantes en Jefe la aprobación de la venta de las acciones Graiver a los diarios, no se exigió a éstos documentación alguna ni se ha efectuado ningún estudio que acredite su capacidad económica y financiera."

Ante las prórrogas que pedían los tres diarios para la terminación de la planta y la autorización permanente de la Junta denunció que "queda claramente demostrado que la conducta del Presidente de la República de facto (Videla) implicó un grave abuso de autoridad al autorizar la prórroga del contrato sin que se diesen los extremos que el contrato fijaba como necesarios."

"El resto de los periódicos individualmente o agrupados de las distintas entidades representativas como la Asociación de Entidades Periodísticas (ADEPA), la Asociación de Diarios del Interior (ADIRA), la Asociación de Diarios Entrerrianos (ADDE), la Asociación de Prensa Técnica Argentina (APTA) sostenía públicamente que las medidas protectoras de la producción de Papel Prensa en especial las Aduaneras resultaban manifiestamente inconstitucionales por atentar contra la libertad de industria y comercio y la libertad de prensa y, además, creaban un monopolio
papelero en manos de los tres diarios que constituían la competencia."

Y dictaminó que "el Poder Ejecutivo adopte los recaudos tendientes a declarar la nulidad, al menos parcial de los convenios y evitar los perjuicios que puedan acarrear al erario público" y denunció a Videla por los delitos de encubrimiento, abuso de autoridad, administración fraudulenta y a Massera y Agosti por incumpli- miento de los deberes de funcionarios públicos y encubrimiento y a Martínez de Hoz por incumplimiento de los deberes de funcionario público y administración fraudulenta.

El 12 de abril de 1989 el juez Néstor Blondi resolvió declarar la causa "extinguida por prescripción de la acción (penal)". Y un año después, Jorge Pinzón, el fiscal que reemplazó a Molinas, ordeno chivar sin más trámite".

Mientras tanto, Juan y Eva Graiver, Lidia Brodskyy las secretarias Silvia y Lidia lograron que la justicia de la democracia los sobreseyera definitivamente. El Estado Nacional, con Raúl Alfonsín cabeza, firmó cuatro convenios para indemnizarlos. Precisamente en el primero de ellos les pagó a los Graiver por las acciones de Papel Prensa: "punto 10 de la cláusula 3 de acciones de Papel Prensa (Rafael Ianover): australes 1.861.474 en concepto de car 949.352 en concepto de intereses. Punto 11, acciones de Papel Prensa SA sucesión David Graiver 988.181 de capital y 503.972 en concepto de intereses".

Y se aclaró "que no tenían derecho al dinero depositado en consignación en la escribanía de Poggi, porque si no cobraban dos veces". Poggi fue el escribano que recibió el dinero de parte de los representantes de Clarín, La Nación y La Razón, sin que los Graiver pudieran cobrar Io que les correspondía a cambio de vender bajo presión las acciones de Papel Prensa. "Sólo cobramos una seña, el saldo no, porque estábamos desaparecidos cuando se cumplían las fechas de vencimiento para que nos pagaran", aseguró Isidoro.

Esta es la historia de construcción de un monopolio manchado con sangre.
Había que contarlo.
Tuvimos que esperar 27 años para poder investigarlo.

http://www.elargentino.com/nota-94505-Papel-Prensa-la-alianza-entre-los-tres-diarios-y-las-tres-armas.html

Lidia Papaleo de Gravier
“Tuve un tumor cerebra por los golpes que recibíl"
23-05-2010 / Tras la realización de la asamblea de accionistas de Papel Prensa del jueves pasado, la mujer relató las condiciones en que fue obligada por la dictadura militar a realizar el traspaso de la acciones de la firma. La maniobra contó con el aval de quienes serían sus principales beneficiarios: los diarios Clarín y La Nación, que junto a La Razón, pasaron a ser los dueños mayoritarios de la compañía.

Tras la realización de la asamblea de accionistas de Papel Prensa del jueves pasado, Lidia Papaleo de Graiver relató las condiciones en que fue obligada por la dictadura militar a realizar el traspaso de la acciones de la firma. La maniobra contó con el aval de quienes serían sus principales beneficiarios: los diarios Clarín y La Nación, que junto a La Razón, pasaron a ser los dueños mayoritarios de la compañía.
Guillermo Moreno: –Vamos a escuchar un minuto a la señora Papaleo de Graiver.
Lidia Papaleo de Graiver: –Creo que el interés de todos es saber cómo se hace la maniobra económica de estafa y, sinceramente, no voy a hablar de eso. Yo era una persona muy joven. Un día, se mata mi marido y regreso a la Argentina –porque me dicen que era lo conveniente–, sola con una hija de un año. Pero ya antes en México, empiezo a recibir amenazas, primero telefónicas. Allá concurrí a la Policía…
Moreno: –¿Por qué no le dicen al señor Aranda (director por Clarín y socio de ese grupo) que se acerque así escucha mejor? Se está asomando como un fisgón.
Papaleo de Graiver: –El trabajo más duro que tuve, fue tratar de salir viva de la cárcel y sin resentimientos. Conocí allí gente extraordinaria que me ayudó mucho, compañeras, gente que no estaba en mi medio. Yo no había sido militante de nada, lo único que me importaba era la psicología. Me había casado con el hombre de mis sueños del que me había enamorado a los 14 años. Volví a la Argentina y encontré que tenía que vender todos los bienes. Ayer leí en la parte principal del diario La Nación –que es el único que leo– que se referían al tema del judaísmo. Eso era real. A mí me dijeron que tenía que vender todo, absolutamente todo, a gente del país que no fuera judía.
Eduardo Alberto Lohidoy (abogado con actividad en medios de comunicación y socio del estudio Sáenz Valiente que atiende al Grupo Clarín): –¿Quién le dijo?
Papaleo de Graiver: –La gente que me vino a ver.
Lohidoy: –¿Quiénes?
Papaleo de Graiver: –Me vinieron a ver coroneles e incluso fui a ver al ex presidente de la república para que me recibiera y me ayudara a llegar a Videla por las amenazas que tenía. Y todo esto consta. Todo el que se te ocurra.
Lohidoy: –¿Eran todos militares?
Papaleo de Graiver: –Sí, militares y gente política. Fui a ver a (Ricardo) Balbín porque era amigo de mi padre y a (Antonio) Cafiero porque era amigo de mi hermano. Primero lo vi en la cárcel…
Lohidoy: –Es decir, militares y civiles.
P. de G.: –Así es. Vi a todo tipo de gente para tratar de parar toda esta situación y la amenaza de sacarme a mi hija.
Julio César Saguier: –¿Balbín y Cafiero también le dijeron que tenía que vender?
Papaleo de Graiver: –No, por eso no los nombré. Los que me decían que vendiera era gente que estaba en el poder, y todos los políticos no estaban en el poder en ese momento. También fui a ver a (Agustín) Lanusse quien me recibió muy bien porque yo había atendido a una de sus hijas. Pero todos me decían que tenía que vender y claramente a gente argentina no judía.
Cuando surgió esto de Papel Prensa fui a ver al señor (Guillermo) Moreno porque consideré que había llegado el momento de enfrentarme con la verdad. Personalmente siempre luché con la verdad y la sufrí pero no la enfrenté, en primer lugar porque viví treinta años de miedo.
En el año ’89, a nosotros nos sacaron 16 millones de dólares –que todavía no nos habían dado– para entregárselos a (Jorge) Born en un juicio totalmente insólito con comprobaciones totalmente insólitas.
Alberto Jorge Gowland Mitre (síndico): –¿La idea de Papel Prensa de quién fue?
Papaleo de Graiver. –Hay una idea general de (César) Doretti y (César) Civita a quienes yo conocí. Civita era un gran empresario y David (Graiver) se las compra y queda él solo.
Toda la gente dice que (José) Gelbard tenía que ver y en realidad es todo lo contrario. Gelbard detestaba la idea de Papel Prensa, no quería saber nada.
Lohidoy: –Cuando usted vende, ¿fue forzada? ¿En qué condiciones vende más allá de las sugerencias?
Sra. Papaleo de Graiver: –Fui forzada a vender todo. No hubo sugerencias, fue “firmás o te mato”.
Lohidoy: –¿Así decían?
Papaleo de Graiver: –Yo desaparecí y todo lo que pasó fue estando desaparecida. También firmé en La Plata estando desaparecida. Hice los careos con (Jacobo) Timerman y todo lo relacionado con La Opinión estando desaparecida, porque desde el departamento de Policía me llevaban a declarar envuelta en una manta gris, porque estaba totalmente quemada, perdí mis pechos, mi abdomen y también mis genitales durante la tortura y me operaron en la cárcel de un tumor cerebral por los golpes que recibí.
Al salir de la cárcel seguí viviendo todo esto, me siguieron amenazando, tuve que intervenir el teléfono y la situación siguió, siguió y siguió.
Lohidoy: –¿Usted vendió antes o después de que estuvo en la cárcel?
Papaleo de Graiver: –Yo vendí antes y durante. Seguí saliendo. En la cárcel ya estaba legal, me sacaban y me traían desaparecida para firmar y hacer el careo continuo. En una oportunidad fui a una casa donde había dejado las acciones de La Opinión –yo tenía todas las acciones de La Opinión–. Fui a ese lugar con un señor que era mi torturador –si bien eran varios y Darío Rojo que era uno de ellos ya murió– y estaban presentes (Miguel) Etchecolatz y (Ramón) Camps. El otro que estaba presente, que no era policía, se llama Cozzani y era el encargado de torturarnos. A mi lado murió mucha gente, incluso niños, porque traían a los padres y si no hablaban, mataban a sus niños. También violaban a todo hombre que entraba –que supuestamente era homosexual–; me preguntaban a mí, que en algunos casos sabía que eran homosexuales pero decía que no, y los violaban hasta matarlos.
Moreno: –Esta historia, los que tenemos edad, la vivimos; es una historia tremenda que me parece que es oportuno recordarla. Lo relevante de todo esto es que alguien, en ese clima, pueda apropiarse de una empresa. De los que estuvieron en esa reunión con ella algunos están vivos. Esto es la realidad. Podría contar la reunión con (Héctor) Magnetto y algunos otros que están en las oficinas. Esto es lo relevante.
Papaleo de Graiver: –Yo estaba en esa reunión. Estaban mis suegros, separados con su mi hijo, y yo estaba en otra mesa y se me acercó un señor…
Saguier: –¿Cuándo fue eso? ¿Fue durante la dictadura?
Papaleo de Graiver: –Después que llegué en junio de 1976. Mi marido murió en agosto de 1976 y yo fui a esa reunión. Estaba un señor que yo no conocía, porque yo había hablado con un señor de La Nación muy alto, Carlés…
Saguier: –Campos Carlés (presidente de Fapel S.A., el sello de goma que sirvió para firmar el boleto de compraventa de las acciones de Papel Prensa que pertenecían a la familia Graiver y Rafael Iannover).
Papaleo de Graiver: –Había hablado siempre con él. Me citaron a esa reunión. Yo siempre he dicho que me acuerdo más de los ojos y de la cara de Magnetto que la de mis torturadores. Me dijo que tenía que firmar.
Saguier: –En el momento del que usted habla, ¿estaba con Carlés?
Papaleo de Graiver: –En el momento que me habló, yo estaba sola con él. Era un lugar del diario La Nación muy grande, había un escritorio con una mesa. Mis suegros estaban por allí y yo estaba por acá. No teníamos contacto. Al día siguiente, nos reunimos de nuevo y Sofovich, que era de Clarín, me llevó a la salida y –estaba el contador mío– me dijo: “¿Usted sabe cómo fue la historia de Clarín? Usted ahora se va de acá. Tome un avión adónde pueda y que después alguien se ocupe de su hija, pero váyase ya”. Esa noche me secuestraron.
Saguier: –¿Ahí también estaba Carlés?
Papaleo de Graiver: –Yo me acuerdo de Carlés por las características físicas. Yo tuve, que me provocaron, una amnesia muy grande, sobre todo por la violencia. Los tumores que me sacaron eran coágulos que se desprendieron del cerebro a raíz de los golpes. Mi nombre de desaparecida era “La impura”, porque me había acostado con un judío.
Saguier: –¿Ustedes estaban en esa reunión?
Papaleo de Graiver: –No, ahí estaba el gordito Mitre de La Nación, Carlés, Sofovich, Magnetto. Estaban todos, pero no juntos. A mí me llevaron siempre a La Nación.
Moreno: –Los que somos mayores sabemos cómo fue esa historia. Los que son menores no saben que cuando ella dice “te llevan y te traen” es literal, porque te llevaban y te traían. Por ejemplo, cuando (Rafael) Iannover cuenta cómo lo agarraron, fue a la salida de la salida de la Bolsa de Valores. Lo agarraron con el hijo y le dijeron: “Venga: acompáñenos”, y se terminó. 


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Beatriz Paglieri, directora del Estado en Papel Prensa
“Todo está manchado con sangre”

Foto: Pablo Stubrin
08-07-2010 / Por primera vez, habla la mujer que está poniendo en jaque al Grupo Clarín. Cuenta cómo compran por debajo del costo y esconden información.
Por Graciela Moreno

Después de muchos años de inacción, el Estado Nacional decidió ejercer firmemente su posición como socio minoritario de Papel Prensa, la mayor empresa fabricante de papel de diario de la Argentina. Con un 27,46 por ciento de acciones, sumado a un 0,6 de Télam residual, el Estado debe enfrentarse con la mayoría accionaria de Clarín y La Nación, conformada gracias a los oscuros años de la dictadura militar. En agosto del año pasado, la economista Beatriz Paglieri, responsable del cambio de medición del IPC en el Indec, fue nombrada como directora titular en representación del Estado. Recién pudo asumir el cargo casi tres meses después, el 27 de octubre. Hoy es la única mujer que integra el directorio y su tarea es cumplir estrictamente las órdenes que le dio la Presidenta: lograr que un insumo básico para los diarios, que representa el 40 por ciento de su costo total, esté disponible para todos y bajo las mismas condiciones de venta. Y en una próxima etapa, hacer las inversiones necesarias para que Papel Prensa funcione al máximo de su capacidad instalada. Por primera vez, Beatriz Paglieri acepta hablar y cuenta desde las entrañas mismas de Papel Prensa cómo se gestó uno de los mayores negocios que permitió el veloz crecimiento del Grupo Clarín.

Con más de treinta años como funcionaria en el Ministerio de Economía, Paglieri sabe que su tarea es casi titánica. Pero tiene experiencia. Actualmente es además vocal del directorio de la comisión nacional de Comercio Exterior, donde se determina el daño a la industria argentina por situaciones de competencia desleal, ya sea por dumping o subsidios en países de origen. Alterna sus tareas con la oficina que tiene en el cuarto piso de Papel Prensa, empresa que facturó 350 millones de pesos el año pasado. Los números de este gigante no dejan dudas. El control del manejo del papel de los diarios argentinos es absoluto.

La demanda total de papel de diario para el mercado local es de 260.000 toneladas anuales. Sólo Papel Prensa produce en promedio 170.000 toneladas. Mientras Papel Tucumán, su más cercano competidor, apenas fabrica 20.000 toneladas. Lo ilógico es que Papel Prensa tiene una capacidad de producción de 200.000 toneladas anuales, y por ejemplo en el 2009 apenas fabricó 158.000 toneladas, trabajando al 79 por ciento de la capacidad de producción de su planta. Si a esto se suma que sólo el Grupo Clarín y sus medios relacionados se apoderaron en el 2009 de 88.000 toneladas, lo que representa el 53 por ciento del papel, lo que implicó además una reducción del stock del 9 por ciento, la relación es más que ventajosa. Mientras La Nación y sus medios vinculados adquirieron 30.000 toneladas, un promedio del 30 por ciento de lo que fabrica Papel Prensa. Y sólo vende, con suerte, entre un 27 y un 30 por ciento a los medios independientes que no tienen el privilegio de integrar la sociedad. El año pasado las empresas no relacionadas sólo accedieron a 49.000 toneladas anuales, obviamente a un precio superior.

El resto de los medios, a los que Papel Prensa no les vende, no tienen otra alternativa que importar el papel de Chile o Rusia a valores que en promedio son un 50 por ciento más caros que el precio de venta al público que ofrece Papel Prensa (hoy a 620 dólares la tonelada). “Los grandes damnificados son los que deben importar papel. Esa es la gran apropiación; al comprar en condiciones de privilegio, Clarín y La Nación tienen una ventaja competitiva que les permite quedarse con todo el mercado”, explica Beatriz Paglieri, sentada en su oficina de la Secretaria de Comercio, con un cuadro de Evita de fondo y un pingüino de peluche en su escritorio.

Se toma un respiro y arremete: “Primero se quedaron con la propiedad de Papel Prensa y en los ’90 se consolidaron quedándose con diarios. Por eso unos crecieron exponencialmente y otros desaparecieron. Clarín creció porque se adueñó del papel”.

Aunque no es fácil para Paglieri que le suministren información fidedigna, ya comienza a desempolvar números que hasta ahora nadie controlaba. “No hemos accedido a información de base, pero sólo accediendo a los balances y un informe de la sindicatura, uno de los órganos de la sociedad, se ha demostrado que en el 2009 las empresas relacionadas compraron papel por debajo del costo de producción en tres de los cuatro trimestres. Además, no producen con la escala que pueden producir. Su estrategia productiva está diseñada en función de sus necesidades, no en la necesidad de abastecimiento del país”, denuncia.

–¿Cuál es la información que desde Papel Prensa se le niega al Estado?

–Nos niegan información básica, por ejemplo cuáles son las personas que trabajan en la empresa, su nombre y apellido, cuánto cobran, qué roles cumplen... no nos dan nada. Sólo sabemos que un 50 por ciento del personal tiene roles productivos y el resto, no productivos. Eso es un costo enorme inentendible. Hay figuras muy familiares entre quienes aparecen en las gerencias. No nos sirve acceder sólo a los balances. En una de las investigaciones, analizamos que habría sobreprecios en la compra de insumos. Necesitamos revisar todo, revisar los costos, no se puede vender por debajo del 8,9 por ciento del costo de producción.

–¿Hay un criterio a la hora de elegir a quién se le vende papel?

–No lo sabemos, sabemos a quiénes nunca le quisieron vender. Son los que reclaman y hacen la demanda al Gobierno. Entre ellos está Crónica o los asociados a Adipra. Recién ahora Crónica accede, pero no con los descuentos de las empresas relacionadas. Acceden a un cupo, pero no son de los favoritos. Y eso es ahora, no antes, cuando estaba Héctor Ricardo García, uno de los pocos junto con Julio Ramos que siempre denunció esto. No nos quieren dar la información porque sería blanquear a quién se le vende y a qué precio. En los balances hay precios promedio y hay que inferir. Reconstruimos la información y nadie discutió que han comprado por debajo de los costos de producción.

–¿Qué tipo de ventajas tuvieron siempre los accionistas de Papel Prensa a la hora de comprar?

–Siempre accedieron a descuentos por volumen, por pronto pago e históricamente tuvieron ventajas para pagar el papel. Tenían bonificaciones especiales, se financiaban a más de un año de plazo. Incluso, si las empresas relacionadas importaban papel, les daban una bonificación especial para compensarlo. Por eso no quieren revisar costos y nuestro objetivo es revisar costos. Necesitamos una empresa eficiente. Queremos que las utilidades se reinviertan.

–¿En qué condiciones compra hoy Clarín?

–En abril, con la mayoría de los votos de los directores que representamos al Estado, logramos que el precio al que vende Papel Prensa sea igual para todos, en las mismas condiciones a partir de una tonelada, definido en la fábrica de San Pedro. Fue una decisión histórica. En la última asamblea cambiaron el directorio. Siempre hubo diez directores, tres eran del Estado de carácter independiente y ellos sólo tenían dos de carácter independiente que debían abstenerse de deliberar y votar cuando se trataban temas que beneficiaban a los accionistas. Los otros tres pertenecían directamente a Clarín y La Nación. Desde el 3 de junio, en la última asamblea, invirtieron la relación y pasaron a tener cinco “independientes” y dos no independientes, para asegurarse la mayoría de los votos.

*La nota completa, en la edición impresa de Veintitrés


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ver: 
PAPEL PRENSA
HECTOR TIMERMAN: HISTORIA DE UN ASCO EN LA ARGENTINA - Mar 28
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 181:0 con Ricardo Darín
Ricardo Darín será el narrador de las historias de vida de aquellos pioneros que cumplieron un rol fundamental en los 200 años de vida de Argentina. 181:0, es un ciclo de 30 documentales de 181 segundos de duración cada uno en clara alusión a la recordada fecha histórica. Estreno: 25 de mayo por las señales de Fox.
En Argentina, el reconocido actor Ricardo Darín, ganador del Oscar 2009 por la película El Secreto de sus Ojos, fue elegido para ponerle su voz a estas historias que forman parte de nuestro ser nacional. Aquellos pioneros que crearon Quilmes, Osde, Las Marias, La Nación, Villavicencio, Sancor, Andreani, Aceitera General Deheza, Los Grobo, Banco Provincia, Acindar, Clarín, Peugeot, IRSA, Zanella, entre tantos otros, nos conmoverán por su visión y su lucha.
El gran estreno será el 25 de mayo por las señales de Fox (Fox, FX, Studio Universal, National Geographic, Universal Channel, Fox Life, Utilísima, Speed y SciFi), además de 200 salas de cine comercializadas por FilmSuez y versiones para la web (Facebook y Twitter). Complementariamente, se editará un libro conmemorativo.
http://www.escribiendocine.com/articulos/1810-con-ricardo-darin
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Gracias a la Pipi, por el link:

TELEVISION

Vuelve para hacer historia

Ricardo Darín: Desde hoy, será el narrador de "181:0", el ciclo evocativo, a base de 30 documentales, que se estrenan por las señales de Fox.


RICARDO DARIN SU VOZ SERÁ PROTAGONISTA EN CADA UNO DE LOS 30 DOCUMENTALES.
En su vuelta a la pantalla chica -también acaba de grabar una participación en Para vestir santos-, Ricardo Darín será el narrador de una serie de 30 documentales que hoy se estrenan por las señales de Fox. Su voz, grave y reconocida más allá de su imagen, será la que hilvane las historias de 181:0, el ciclo evocativo que rescatará del pasado las historias de vida de aquellas empresas que dejaron su huella en algún momento de los 200 años del país.


A modo de separadores, a lo largo de 181 segundos -de ahí el título del envío, con horarios rotativos- se verá qué camino hicieron los pioneros, como los fundadores de Quilmes, Osde, Las Marías, Clarín, La Nación, Villavicencio, Sancor y Andreani, entre otras empresas que marcaron (y marcan algunas todavía) la vida de la Argentina.


Fire Advertainment, Havas Entertainment, GP Media y Endeavor se asociaron para producir este ciclo alusivo al Bicentenario que se celebra a partir de hoy. Por eso, durante el día, se verán varios de esos relatos. El resto, desde mañana en las distintas señales de Fox


A través de esos 30 documentales, se podrá redescubrir (o descubrir en algún caso) la historia de 200 emprendedores de la Argentina, Chile, Colombia y México.


Los cortos de tres minutos de duración podrán verse por las pantallas de Fox, FX, Studio Universal, National Geographic, Universal Channel, Fox Life, Utilísima, Speed y SciFi. Y también en 200 salas de cine comercializadas por FilmSuez y habrá versiones para la web en Facebook y Twitter.


¿MARCELA Y FELIPE SE FUERON DEL PAIS..? - Jun 30


ADN DE MARCELA Y FELIPE NOBLE HERRERA, LAS MUESTRAS NO SIRVIERON - Jun 29
PARA SABER: EL ABOGADO DE LA CAUSA NOBLE HERRERA PIDE HUESOS Y EL DESCONOCIMIENTO DEL ANALISIS DE ADN PARA DETERMINAR PARENTESCO ENTRE ABUELAS Y NIETOS - Jul 02


MARCELA Y FELIPE Y LAS MUESTRAS DE ADN CONTAMINADAS - TRAMPAS A LA VERDAD - Jun 30
 Edición Martes 08.09.1998 
TRIBUNA ABIERTA
¿En qué consiste hoy el ser nacional de los argentinos?


# Una antigua tradición cultural lleva a pensar en los argentinos como un conjunto sin diferencias Estudios recientes comprobaron que los estados modernos han reunido a grupos humanos diversos



JOSE CARLOS CHIARAMONTE.

Director del Instituto Ravignani, UBA. Investigador
Es frecuente encontrar en los medios opiniones o preguntas relativas a un sujeto colectivo, los argentinos, respecto del cual son incongruentes. Las preguntas suelen ser, por ejemplo, cómo comen los argentinos, qué leen los argentinos, cómo aman los argentinos. Dada esta forma de usarlo, hasta podría objetarse que es un sujeto inexistente. Porque respecto de temas como esos, en lugar de un solo conjunto de argentinos existen, afortunadamente, muchos y diversos. Pero ocurre, y es la raíz del problema, que una antigua tradición cultural ha llevado a suponer que los pueblos, esto es, el conglomerado de seres humanos pertenecientes a un Estado nacional, poseerían una homogeneidad cultural que sería la causa de la existencia de ese Estado y, asimismo, un rasgo necesitado de protección y estímulo.Este supuesto es un error. Las investigaciones históricas de los últimos tiempos han mostrado que la gran mayoría de las naciones modernas no se formaron a partir de una homogeneidad étnica, denominada nacionalidad, fuese ésta entendida en términos raciales o solamente culturales.Si bien algunos países pueden haberse aproximado a esa uniformidad en algún momento de su historia, en los casos más significativos de los estados nacionales contemporáneos se comprueba que en su origen han reunido a grupos humanos diversos, tal como ocurrió en Francia, Italia, España, Gran Bretaña y Alemania.ConstrucciónEl criterio de la identidad étnica es mucho más errado en Hispanoamérica, donde, en el otro extremo del caso, las naciones que se formaron desde comienzos del siglo XIX no se diferenciaban por rasgos étnicos sino que -si tenemos en cuenta la marginación de hecho de los pueblos indígenas-, los compartían: idioma, religión, cultura y otros.De manera que respecto de ellas, el supuesto de distintas nacionalidades preexistentes es aún menos sostenible, mientras lo que hubiera sido el corolario lógico del principio de las nacionalidades, una nación americana, habría de conformar un prolongado lugar común de la retórica política.Las actuales naciones fueron producto de una construcción histórica en un proceso de interrelación de diversos factores, aunque hayan justificado su existencia internacional mediante el llamado principio de las nacionalidades, de tardía pero intensa difusión en el siglo pasado; un principio que se impuso como instrumento de legitimación del poder estatal ante el colapso de las legitimidades monárquicas. En nuestro caso, esto se hace más notorio aún si se advierte que cuando las actuales naciones iberoamericanas comenzaron a formarse no existían ni ese principio ni el actual concepto de nacionalidad. La formación de una nación, término usado en aquel entonces como sinónimo de Estado, era concebida como un proceso de negociaciones políticas con formas contractuales.La homogeneidad étnica en las naciones contemporáneas es entonces más bien la excepción que la regla y, por otra parte, constituye un supuesto ideológico que suele ser fuente de lamentables procesos políticos. Diversidad e identidad asumen así un sentido distinto del habitual, pero que resulta más acorde con la realidad histórica y menos propicio a la manipulación sectaria. En el caso argentino, se trata de la identidad construida a partir de la decisión de parte de los pueblos rioplatenses en el siglo pasado, de constituir una nación independiente y generar la correspondiente lealtad política al Estado nacional, proceso que pudo sortear con éxito las frecuentes tentativas de forzada uniformación cultural promovida por prejuicios raciales, confesionales o ideológicos. Es en este último punto donde nuestra diversidad cultural, que aunque pudiese parecer paradójico podemos considerar un atributo sustancial de la identidad nacional, constituye una tradición que debería preservarse como valioso legado de la historia y ampliarla para incluir en sus beneficios a sectores tradicionalmente marginados.Ni el conjunto de seres humanos que llamamos pueblo argentino remite a una identidad étnica, ni tampoco debe pensarse que si bien aún no la poseemos, estamos obligados a alcanzarla en algún futuro no lejano. Errada perspectiva proveniente de aquella concepción ideológica del principio de las nacionalidades y de la creencia, también falsa, de que es eso lo que define a una verdadera nación.Esta rectificación de las nociones habituales sobre lo que constituye la identidad nacional permitiría, en cambio, atender mejor a algunos de sus atributos más importantes, comenzando por el respeto al ordenamiento constitucional, tan debilitado en el presente.Con esto nos referimos a los más importantes cimientos de la nación argentina, como por ejemplo las normas de procurar el afianzamiento de la justicia y el logro del bienestar general de la población, normas que, como otros preceptos constitucionales, ignorados o violados con fácil frecuencia, forman parte sustancial de esa identidad.

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