Lo que circula por los medios

2 de julio de 2010

PARA SABER: EL ABOGADO DE LA CAUSA NOBLE HERRERA PIDE HUESOS Y EL DESCONOCIMIENTO DEL ANALISIS DE ADN PARA DETERMINAR PARENTESCO ENTRE ABUELAS Y NIETOS



—Exacto. Siempre, para que dé 99%, tiene que haber de las dos ramas de la familia.

—¿Qué porcentaje de certeza se obtiene con una sola rama?

—Puede dar: “No podemos excluir a la familia ‘a’, a la familia ‘b’, a las familias ‘c’, que por azar, comparten gen”.

—¿Sólo se podría asegurar que no se puede afirmar que no lo sean?

—Exactamente. 

unos parrafos mas abajo:
—¿Por qué tiene que ser distinto este caso?

—Porque tiene un componente político y un nivel de confrontación judicial que no han tenido los demás casos.

—Pero si apareciese un resultado con el 99%, o sea, con material genético de las dos familias, se acabaría la discusión.

—Ahí no habría dudas.

—La discusión se circunscribiría al caso de que el material genético fuera de una sola rama; o sea, de alguna de esas 6 sobre 22 familias de las que solamente se tiene material genético de un linaje.

—La discusión se circunscribe a que el Estado debe garantizar, porque yo se lo estoy pidiendo como imputado y porque es obligación del Estado, que el material contra el cual usted me va a acreditar esté completo.

—¿Lo que usted me está diciendo es que el Estado debe comparar el material genético de los hijos adoptivos de su cliente sólo con aquellos casos donde se tenga material genético de ambas ramas de la familia?

—Sí.

—¿Y que se haría con ese 30% que no está en esas condiciones?

—No está en esas condiciones hoy; en el futuro, puede estarlo.

—¿Es sólo ese punto o quedan otras discusiones?
—Además, quiero contraprueba. ¿Por qué? En este disco rígido dice que ese ADN pertenece a Pérez. Yo quiero el hueso de Pérez. Tengo derecho a pedir que el material genético original que va a confrontarse con el ADN de los chicos pertenezca verdaderamente a Pérez. Y eso no está garantizado. Hay, en ese disco rígido, una sistematización de ADN que se le hicieron a 3 mil grupos familiares, y hay un alto porcentaje donde las pruebas originales no se conservaron.-


Hasta aquí los parrafos entrevista, la misma se adjunta completa al post...

Ahora, ante la info que hemos buscado, se puede decir que el Dr. Cavallo, deberia  leer  más sobre Biología molecular antes de opinar...


ver también: GABRIEL CAVALLO, EL ABOGADO DE LOS NOBLE ¿ES LA MISMA PERSONA QUE DECIA: "VIVIR EN LA MENTIRA PROVOCA MAYORES PERJUCICIOS, ELLA TENIA DERECHO A SABER QUIEN ERA"... ? - Jul 05

fragmentos notas sobre  ADN Y LA DETERMINACION DE PARENTESCO ENTRE ABUELAS Y NIETOS...

Los modernos métodos de filiación han sido muy útiles para los organismos de Derechos Humanos y en particular para las Abuelas de Plaza de Mayo en la identificación de hijos de desaparecidos. En estos casos, al faltar los padres, el método de elección para establecer lazo biológico con los abuelos es el estudio del DNA de las mitocondrias. Estas provienen evolutivamente de las bacterias y en consecuencia conservan su propio DNA, el cual se hereda por vía exclusivamente materna. Esto es así debido a que en la fecundación, el espermatozoide inyecta su núcleo en el óvulo, de manera tal que las mitocondrias del nuevo individuo provendrán mayormente de aquellas que ya se encontraban presentes en el óvulo materno. A diferencia del análisis del DNA nuclear, donde el grado de certeza en el establecimiento del lazo biológico disminuye al alejarse el parentesco, el análisis del DNA mitocondrial permite asignar con el mismo y alto grado de certeza lazos con la madre u otros familiares por vía materna (abuela materna, tíos maternos, tíos abuelos maternos).

NOTA ADJUNTA AL PIE
LINK FUENTE; http://www.medicinabuenosaires.com/revistas/vol60-00/1/biologiamolecular.htm


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"El estudio del ADN mitocondrial rompió la barrera de la poca certidumbre y de la falta de una generación, a tal punto que Mary-Claire King (N d R: una de las principales responsables de la investigación) ha dicho que la posibilidad de establecer la filiación por el estudio de la secuencia del ADN mitocondrial parece que hubiera estado pensada para las Abuelas", indicó Kornblihtt y se ocupó en destacar el trabajo tanto de King como de Cristián Orrego y el aporte del genetista argentino Víctor Penchaszadeh.

"La belleza de ese método es que las mitocondrias se heredan exclusivamente por la vía materna -explica Kornblihtt-. Es la madre la que le da mitocondrias al niño y, por lo tanto, el hijo, sea varón o mujer, va a tener la misma secuencia de ADN mitocondrial que su mamá. Pero a su vez esa secuencia va a ser igual a la de la mamá de su mamá, con lo que se puede establecer la certidumbre con un alto grado de certeza salteando la generación de los padres, que están ausentes porque han sido secuestrados, asesinados, y en muchos casos no hay evidencia de sus cadáveres". 


–¿Cómo se hacen los análisis en casos de hijos de desaparecidos, si los padres no están?

–En ese caso lo que se analiza es el ADN de las mitocondrias, que es distinto al del resto de la célula y viene dado solamente por vía materna. Sirve para estos casos porque esa misma secuencia va a estar presente en su abuela materna, incluso en sus tías. Es por eso que con este método se puede establecer un parentesco de abuelitud con un altísimo porcentaje de certeza.

–¿Qué pasa cuando un resultado es negativo o positivo?

–Si el resultado de la comparación de los ADN del hijo y los padres alegados, da como resultado una “exclusión”, hay 100% de certeza de que no hay relación biológica entre los sujetos. Si es positivo, está ajustado a un porcentaje de certeza, que cuando se usan los métodos de ADN correctamente, es muy alto. Si estudio diez regiones genéticas tengo un porcentaje de certeza mucho mayor que si estudio una o dos.

–¿Qué opina de la actitud de los hermanos Marcela y Felipe Noble Herrera con respecto a su propio análisis de ADN?

–Si los Noble Herrera quisieran saber la verdad, lo mejor que podrían hacer es acceder a que se tomen muestras biológicas de sangre o mucosa bucal. Porque con ese tipo de muestras la probabilidad de conocer la verdad es muy alta.
ADJUNTA ABAJO EN EL POST


PARA SABER MAS... LAS NOTAS COMPLETAS...

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Entrevista a Gabriel Cavallo
“Con Ernestina hablo por teléfono”
Fue el juez que declaró inconstitucionales las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Hoy dice: “Están convencidos de que –Marcela y Felipe Noble– no son hijos de desaparecidos”.
Por Jorge Fontevecchia


Diferencias entre Servini De Cubría y Arroyo Salgado: “(En el caso Prieto, la jueza) ni siquiera tomó prendas íntimas. Tomó las sábanas, los peines”.
—Antes de comenzar con el tema de actualidad, Ernestina Herrera de Noble, me gustaría hacer un repaso de su pasado público. ¿Qué lo motivó a dejar la Justicia para invertir y administrar un diario como “Crítica”?
—La primera razón es que fueron muchos años muy intensos, y con mucho compromiso. Es una cosa muy agotadora y que tiene pocas retribuciones. No hablo de la parte económica, sino que es una profesión muy ingrata. Empecé en el ’80, y me fui en 2007: vientisiete años.

—Estaba por cumplir cincuenta años, ¿pudo necesitar empezar otro ciclo de su vida?

—Es posible. Tuve la suerte de haber tenido todas las oportunidades y haber dicho todo lo que quería decir como juez y como fiscal. Estaba un poco desgastado y me parecía que era joven, que podía hacer otras cosas. Entonces, apareció Jorge (Lanata), con el que ya habíamos tenido este tipo de conversaciones de hacer algo juntos, por ahí escribir un libro sobre la Justicia.

—¿Qué fue distinto en “Crítica” de lo que esperaba?

—Esperaba que el Gobierno no pusiera publicidad, pero lo que no esperaba era que llamara a los anunciantes y les dijera que no pusieran publicidad. Era muy difícil. No voy a ser yo quien le diga a usted…

—Interesa su perspectiva.

—Es un negocio mucho más complejo de lo que yo esperaba, aun con Jorge al lado y personas con mucha experiencia. Después nos encontramos con el problema del papel, lo que incide en el costo del producto. O no tener una rotativa propia. Por más que uno haga un plan de negocios con la peor de las expectativas, con una política como ésta es imposible hoy en la Argentina.

—¿Invirtió dinero?

—La plata que tenía la invertí en el estudio de Pablo Jacoby y me asocié. Tenía una participación a través de Pablo Jacoby, menor, pero mayor a la que tenía Patricio Carballés.

—Con Pablo Jacoby, además patrocinó a Servini de Cubría cuando denunció que la espiaban.

—El fue mi abogado mientras estuve en la función pública, nos conocemos desde hace 25 años. Somos amigos. Familia, casi.

—¿Y hoy son socios en el estudio?

—Es más: es una sociedad anónima, llamada JC a partir de mi incorporación.

—¿Es cierto que usted es un hombre de una fortuna superior al promedio de quienes integran la Justicia?

—No soy rico, pero tampoco soy una persona con déficit patrimonial.

—¿La Justicia no es una actividad rentable?

—No. Mi padre nos dejó varias propiedades. Yo administré eso durante todo el tiempo, no de forma comercial para terceros. Pero, más o menos, sabía hacer las inversiones. De manera que eso nos permitió tener un pasar más holgado que la media normal.

—De los jueces.

—De los jueces, no sé. Hay muchos jueces que tienen patrimonio importante.

—¿Su patrimonio antes y después de ser juez es el mismo?

—Sí. Hice mi declaración jurada mucho antes de que existiera la obligación de hacerlo. El departamento lo compré con un préstamo del Banco Galicia, la casa que tenía en Quilmes antes de divorciarme es una de las casas que me dejó mi padre; tengo dos autos ahora. Nada del otro mundo.

—¿Ser juez es económicamente poco redituable?

—Sí. Los jueces, más allá de lo económico, tienen un resabio aristocrático. Son parte del poder, pero no son elegidos por el pueblo. Son lo que se llama un poder contramayoritario. Eso los pone en una situación más elitista. Tal vez intenta ser parecido a como pasa en otras partes del mundo. Pero la verdad, tenemos esa cosa, todavía. Antes era peor.

—¿Más aristocráticos?

—Claro. Antes había toda una cultura que tiene que ver con otra Argentina, digamos. Me refiero más al tema cultural que patrimonial. Porque no me consta que aquellos jueces a los que me refiero fueran ricos. Cuando me refiero a aristocrático, me refiero a una cuestión más cultural, más política, más que tenía que ver con las familias. Y no le pasaba sólo a la Justicia, también le pasaba al Servicio Exterior, o le pasaba a las Fuerzas Armadas.

—Deberíamos decir que los jueces han tenido un enorme capital cultural, intelectual, académico, pero no económico.

—Sí. Eso es cierto.

—Y entonces me pregunto: ¿es un camino para un abogado hacer toda una carrera judicial para luego volver a la actividad privada y ser un abogado de prestigio?

—Si tuviera que plantearme un escenario, me gustaría más el clásico americano: ser un abogado exitoso y luego ser juez. Los jueces penales son especialmente poderosos, en el buen sentido, no como sinónimo de alguna cosa mala.

—Su capacidad de afectar a los demás es muy grande.

—Muy grande. Entonces, para tener esa responsabilidad, uno tiene que haber tenido una experiencia previa importante en la vida y en lo que es el ejercicio de la profesión. Cuando llegué a ser juez federal creo que tenía 35 años. Tenía 23 cuando me nombraron fiscal. Era muy joven, muy joven. Y como yo, muchos de mis colegas. Me parece que es deseable que llegue como un premio, eso prestigiaría mucho a la profesión, que no está prestigiada. También daría seguridad, digamos… Bueno, es relativo: la honestidad no pasa por ahí.

—¿Es una consecuencia material? En países como Estados Unidos, ser juez es la coronación de la carrera, pero la persona no pierde capacidad económica frente a la actividad privada.

—Los jueces en Estados Unidos ganan infinitamente menos de lo que ganan en la profesión. Van a ejercer la magistratura como un premio, a ponerle un broche a su carrera. Es muy prestigioso ser juez para los anglosajones, no sólo en Estados Unidos sino también en Canadá, Australia, Inglaterra.

—El abogado acumuló dinero en la actividad privada y llega un punto en que quiere devolverlo al servicio público.

—Acumuló prestigio, honestidad, conocimiento y tiene una sólida posición patrimonial. Entonces, le devuelve…Algo parecido a lo que pasa con la universidad pública acá. Cuando uno llega a la universidad pública, evidentemente, no es una persona que vive del sueldo de la universidad, porque no podría hacerlo.

—Su caso no es inhabitual. Hay muchos abogados de enorme prestigio que primero fueron jueces.

—Uno se hace conocido siendo juez.

—¿Puede ser que la Justicia genera también una red de contactos que para ser abogado es importante?

—Eso tiene más de mito que de realidad. Por lo menos, a mí no me pasó así.

—“Crítica” cuestionó con severidad al Grupo Clarín. Por ejemplo, en el tema de Papel Prensa. Y eso no impidió que usted terminara siendo abogado de la principal accionista de Clarín. ¿En algún momento alguien de Clarín o su propia clienta le hizo algún comentario sobre lo que salió en “Crítica”?

—No.

—¿Quién y cómo lo contrataron?

—Me contactó Jorge Rendo.

—¿Por qué cree que lo eligen?

—Creo que tomaron en cuenta mi experiencia en la materia. Yo no tomé casos desde que dejé la actividad pública porque no quería que me dijeran que estaba tomando casos en los que había sido juez.

—En este caso, es una jurisdicción distinta.

—San Martín, otra cosa. Me parece que fue decisivo eso.

—Rendo es la persona que lo llama, ¿pero cree que es una decisión de la propia clienta, de Magnetto?

—Por supuesto que fue una decisión de la señora.

—Con Magnetto no tuvo ningún contacto.

—¿En el momento ese? No, no tuve ningún contacto.

—¿Y desde aquel momento hasta hoy?

—Claro, por supuesto.

—¿Su designación tuvo alguna relación con que usted sea el abogado de la ex directora del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), Ana Di Leonardo, quien denunció irregularidades en la cadena de custodia de las muestras?

—Yo no soy abogado de Di Leonardo. Sí, Jacoby.

—O sea, su estudio.

—Sí. Aparte, en esa causa yo era juez de la Cámara todavía. No tenía nada que ver con el estudio. Las causas aquellas no están vigentes, se cerraron. En esa época, efectivamente, el abogado de ella fue Pablo Jacoby, no yo. Es cierto que el estudio conoce el tema, tiene mucha prueba documental de lo acontecido en aquel momento y lo acontecido hasta el momento en que se cerró. Pero yo no soy el abogado de Di Leonardo. Sí la conocí como juez cuando tuve que investigar este tipo de causas, y ella estaba a cargo del Banco.

—Entonces pudo haber tenido relación.

—Es probable. No creo que haya sido directamente porque esa actuación es pública, son causas que están cerradas y que pueden ser revisadas por cualquiera. Es lo que tratamos de decir en el momento que hicimos la impugnación.

—¿No es antipático poner en duda la eficacia del Banco Nacional de Datos Genéticos, que permitió la restitución de 101 nietos, de hijos de de-saparecidos?

—Todo este caso está teñido de algo que todavía no termino de entender qué es. Yo impugné al Banco en esta causa. No en su conjunto, ni puse en discusión las 101 restituciones. Esas restituciones fueron todas hechas con el 99% de certeza. De manera tal que eso que dicen algunos científicos amigos del tribunal, o lo que dicen algunos sectores de los organismos de derechos humanos es una cuestión… Se intenta ocultar lo que verdaderamente se está diciendo: que esta causa está teñida por un componente político que es imposible de negar; y todo lo que está pasando aquí, por lo menos, hay que verlo teniendo en cuenta ese contexto. La impugnación tiene un argumento de derecho y un argumento de hecho. Un argumento de derecho que tiene que ver con las reglas procesales a la hora de analizar un organismo que está a cargo de hacer una pericia, con todo lo que eso implica. El producto de esa pericia va a ser un elemento de prueba, que va a ser dirimente, en algún punto, a favor o en contra del imputado, de manera tal que uno tiene que tener la mayor garantía. Jurídicamente, se plantea eso. El gobierno de Telerman echó a María Ana Di Leonardo, que es la científica que fundó el Banco, que ganó ese cargo por concurso, una genetista reconocida nacional e internacionalmente. En el momento en que fue destituida, en diciembre de 2006, hubo una situación acéfala, pero durante tres meses, el abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, el doctor Torres Molina, fue el director. Terminado este episodio, yo tengo ahí un primer hecho que dice: “Señores, la cadena de custodia de las muestras guardadas en el Banco, por lo menos, no tienen la misma seguridad en relación con este caso”.

—¿Pero por qué sólo en este caso no serviría, si después de 2006 hubo 16 otros casos donde sí sirvió?

—Porque yo no dudo de eso, porque eso tiene que ver con un examen que fue confrontado con material genético completo. La única manera de que dé un resultado del 99% es que el material genético esté completo.

—¿Cómo es diferente en este caso?

—No tengo garantía jurídica de la cadena de custodia. La destitución de Di Leonardo se produce porque ella se niega a darle adelantos de resultados genéticos al secretario de Derechos Humanos. Esta es la pelea de fondo. El Estado debe garantizar que el material genético con el cual se va a realizar esté completo. Por otro lado, tiene que garantizar que el resultado pueda ser verificado por un laboratorio. ¿Qué significa esto? Como sabe, hay dos familias, la de la madre y la del padre, que aportan su capital genético. En muchos casos, está sólo una rama; en algunos casos, hay sólo un individuo. Luego, se ha hablado mucho de que el confronte, que se ordenó judicialmente, sea contra todo el Banco. Eso es falso. Si se chequea material genético contra material incompleto, el resultado va a dar con un alto porcentaje de indefinición.

—¿Cuál sería el dictamen en ese caso?

—Va a decir: “No podemos excluir”. En los años 60, un señor llamado Anderson hizo un esquema por el que determinó que en poblaciones homogéneas, como era la nuestra más que ahora en los años 70, existen genes que la sociedad comparte por azar. Entonces, la única manera de que se pueda excluir este gen es teniendo la muestra completa. Este caso, que se ha politizado tanto, es mentira que se va a chequear contra todo el Banco, porque, por default, todos los nacidos con posterioridad, o requeridos como nacidos con posterioridad al primer semestre de 1976, no tienen ninguna relación con esta causa. Está probado que la señora de Noble tenía esos chicos en el primer semestre de 1976. Eso concentra la muestra en 22 familias.

—De esas 22, ¿a cuántas les falta una rama?

—Estamos en condiciones de decir que del total de la muestra pericial, el 30% está incompleto. El porcentaje debe ser más o menos el mismo, calculo yo.

—O sea de 22, seis casos.

—Primero, está el caso de Di Leonardo en 2006, a la que echan. Hay dos causas penales con relación a eso. Hay una auditoría hecha de la Ciudad de Buenos Aires, cuando todavía el Banco le pertenecía porque, si bien sigue funcionando en el Durand, pasó a depender del Poder Ejecutivo. Primero, se pretendió pasarlo a la Secretaría de Derechos Humanos, pero luego terminó perteneciendo a la Secretaría de Ciencia y Técnica. Lo que quiero decir es que, en relación con la custodia, en esa auditoría se puede ver que se ha tirado cantidad de documentación en bolsas de consorcio. El Banco es un disco de computadora, no una heladera llena de tubitos de sangre. La gente pasó por ahí, se sistematizó su ADN, con un código de barras, y se ingresó dentro de este disco rígido. El Estado debería garantizar la completividad de la muestra con la cual se va a chequear, porque instalar un resultado equivocado, luego, políticamente, trae un problema. No sería serio.

—Algo no me cierra: si en 2006 se hubiera perdido la cadena de seguridad del material genético, los 16 hijos de desaparecidos restituidos en los últimos cuatro años no serían correctos. ¿Con ese planteo no están faltando al principio de igualdad frente a la ley?

—Hay que convenir en que este caso es un caso en disputa, que no es lo mismo que ha pasado ni con los de 2006 ni con los anteriores. Recuerdo un solo caso en disputa, que fue el de Evelyn Vázquez. Esto ya plantea un escenario diferente: es distinto tener una disputa que no tenerla. En términos de resultados, tengo presente que los otros 16 casos posteriores a 2006 fueron casos de 99%. No tengo por qué dudar.

—Porque en esos caso había material genético de padre y madre.

—Exacto. Siempre, para que dé 99%, tiene que haber de las dos ramas de la familia.

—¿Qué porcentaje de certeza se obtiene con una sola rama?

—Puede dar: “No podemos excluir a la familia ‘a’, a la familia ‘b’, a las familias ‘c’, que por azar, comparten gen”.

—¿Sólo se podría asegurar que no se puede afirmar que no lo sean?

—Exactamente.

—¿Sucedió alguna vez?

—El único resultado de certeza es el de exclusión: en todos los 101 casos. Eso es porque la muestra está completa. De hecho, hay distintos porcentajes de completividad de muestras según que el material sea aportado por denuncias de la Conadep o haya sido aportado por denuncias de Conadi. Hay 400 chicos que fueron estudiados por la iniciativa oficial “Si usted cree que es hijo de desaparecidos, preséntese”. Y dieron todos resultados negativos. ¿Por qué se presenta la gente? Porque es importante saber: “Si soy hijo de de-saparecidos, quiere decir que mi padre no me abandonó, lo mataron”. La gente que conoce su origen, que conoce que no es hijo natural, que es hijo adoptivo, tiene una inquietud justificada que es muy entendible. Le vuelvo a repetir: la impugnación del Banco es para este caso.

—¿Por qué tiene que ser distinto este caso?

—Porque tiene un componente político y un nivel de confrontación judicial que no han tenido los demás casos.

—Pero si apareciese un resultado con el 99%, o sea, con material genético de las dos familias, se acabaría la discusión.

—Ahí no habría dudas.

—La discusión se circunscribiría al caso de que el material genético fuera de una sola rama; o sea, de alguna de esas 6 sobre 22 familias de las que solamente se tiene material genético de un linaje.

—La discusión se circunscribe a que el Estado debe garantizar, porque yo se lo estoy pidiendo como imputado y porque es obligación del Estado, que el material contra el cual usted me va a acreditar esté completo.

—¿Lo que usted me está diciendo es que el Estado debe comparar el material genético de los hijos adoptivos de su cliente sólo con aquellos casos donde se tenga material genético de ambas ramas de la familia?

—Sí.

—¿Y que se haría con ese 30% que no está en esas condiciones?

—No está en esas condiciones hoy; en el futuro, puede estarlo.

—¿Es sólo ese punto o quedan otras discusiones?
—Además, quiero contraprueba. ¿Por qué? En este disco rígido dice que ese ADN pertenece a Pérez. Yo quiero el hueso de Pérez. Tengo derecho a pedir que el material genético original que va a confrontarse con el ADN de los chicos pertenezca verdaderamente a Pérez. Y eso no está garantizado. Hay, en ese disco rígido, una sistematización de ADN que se le hicieron a 3 mil grupos familiares, y hay un alto porcentaje donde las pruebas originales no se conservaron.

—¿Cómo se podrían confrontar?

—Podría no confrontarse nunca porque tal vez esas exhumaciones no se pueden hacer. Porque es probable que alguno de estos grupos familiares haya dado su muestra de los dos abuelos, que hayan desaparecido, y la familia de los abuelos hayan abandonado esa tumba. Es sabido que todos los cementerios tienen un período de tiempo tras el cual son cremados, etc. Yo no quiero adivinar, pero quiero decir: “Por lo menos, debiste haberme garantizado eso, antes de empezar el estudio”.

—Supongamos que el Banco Nacional de Datos Genéticos encuentre concordancia genética con una familia de la cual solamente hay linaje de una rama, y, además, no estuviera ningún material de soporte biológico, sino solamente el código genético almacenado en el disco rígido. Ante un caso de esta envergadura, ¿no existiría la posibilidad de ir a buscar, si no es el hueso de la persona, a un familiar? Si fuera su cliente engañada: ¿más tarde o más temprano, no se terminaría descubriendo la verdad?

—Está equivocado en el sentido de que es una interpretación “in mala parte”, por eso hago tanto hincapié en la circunstancia de que esto esté antes. Que está politizado es un contexto que yo no tengo que desconocer como abogado de mi cliente, y tengo que aconsejarla.

—No pueden ir a buscar antes los huesos de todo el Banco.

—Yo no pido 500 huesos porque, en realidad, yo estoy hablando solamente de las 22 familias posibles. Si me quieren comparar con gente que nació en el ‘78, ya sería ridículo.

—Ninguna de las personas a las que se le hicieron estos mismos estudios pidió que buscaran los huesos antes de hacer el estudio.

—En ninguna de las otras oportunidades hubo este nivel de conflictividad.

—Está planteando una situación de desigualdad ante la ley para su defendida.

—Por supuesto, es una defensa de garantía. En ninguna de las otras causas pasó lo que pasó con Di Leonardo, ni pasó lo que pasó con el Banco, que primero lo pasaron por decreto y después por ley. En ninguna de las situaciones anteriores pasó que una ley nueva, hecha a medida de esta causa, establezca que la contraprueba solamente debe hacerse contra el disco rígido. ¿Comprende? En ninguna de las otras oportunidades la Presidenta de la República se expresó en términos de apropiadora, como se expresó el último 24 de marzo respecto de mi clienta. En ninguna de las otras oportunidades la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo dijo, como pasó días atrás en Sudáfrica: “Las dos familias querellantes nosotros ya sabemos que no son”. ¿Cómo lo saben si el estudio todavía no empezó? En ninguno de los otros casos hubo estos niveles de conflicto. No escuché nunca a la Presidenta decir: “Fulano de tal es el padre de Evelyn Vásquez”.

—¿Justifican esas diferencias?

—Es violatorio de la garantía. Todo el caso está teñido de una importancia institucional política que es inaudita. Ya me pasó como juez investigar causas que dieron por ciertas situaciones que no eran así. ¿En este caso qué pasa? Dicen: “Bueno, Marcela y Felipe no se quieren hacer…”. ¿Cuál es el silogismo estúpido? “Marcela y Felipe no quieren hacerse el examen, ergo, son hijos de desaparecidos.” No, Marcela y Felipe no quieren hacerse el examen en estas condiciones porque en estas condiciones no tienen la garantía necesaria. De hecho, Marcela y Felipe ofrecieron hacerse el examen contra las dos familias que hicieron la denuncia –que es lo lógico, por otra parte– desde el año 2003, creo. Cuando uno investiga una causa de esta naturaleza, luego de la denuncia la sospecha crece en sentido incriminatorio. En esos casos hay muchas situaciones iguales. Era común encontrarse con una mujer que fingía un parto en un domicilio particular, asistida por una partera y no por un médico, que era la que firmaba la partida de nacimiento. Y en general esas familias tenían una relación con las Fuerzas Armadas. Nada de eso acontece en esta causa. En el año 2004 la Cámara Federal dictó la falta de mérito de mi defendida. Desde el 2004 hasta acá no hay un sólo elemento de prueba nuevo que haya hecho progresar la supuesta sospecha en torno a que mi defendida es apropiadora o lo que sea. No hay un sólo elemento de prueba, lo que concluye en esta excursión de pesca de ir al Banco a ver si la encontramos. Cuando se afectan derechos tan personalísimos, la garantía del Estado debe ser mayor. La sospecha en sentido incriminatorio tiene que ser muy buena.

—Por ese mismo silogismo la imagen de su defendida y de su grupo económico se ve afectada con la dilación. ¿No sería lógico que se haga el análisis y se dé por terminada esta situación y, si no está en la rama de las dos familias o no se encuentra el soporte material genético, se haga un reclamo?

—Una cosa es el interés de mi cliente y otra el de la compañía. No puedo hablar de eso porque no soy abogado del diario, soy abogado de la señora de Noble en temas personales, quien no tiene que dar ninguna muestra, ni prestar ningún consentimiento. En tercer lugar, los hijos de la señora de Noble son mayores de edad, pueden hacer lo que quieran. En cuarto lugar, resignar la defensa de la garantía es pedirle mucho al estado de derecho de un país que tiene los antecedentes del nuestro. Si usted fuera la persona denunciada y yo tuviera una disputa personal, económica, o lo que sea con usted, y soy yo el que tengo que hacer la pericia que lo va a incriminar, ¿estaría conforme?

—No. Pero si la mayoría de la opinión pública piensa que son hijos de desaparecidos casualmente por la dilación, habría un error político en la conducción de Clarín en dilatar el ADN si no fueran hijos de desaparecidos.

—Es otra de las cosas que está instalada y que es un error: la dilación no se le puede imputar a mi defendida porque no estableció ningún recurso. Es la ineptitud del Estado. Yo no puedo aconsejarle que les diga a los chicos que se hagan el examen porque en estos nueve años no han podido construir una imputación contra ella.

—Ese es un análisis de un jurista. Yo le estaba pidiendo…

—Un análisis político. No me corresponde hacerlo porque es una cosa que involucra intereses personales de mi cliente y no tengo manera de separarme de eso.

—En unas semanas vamos a tener una conclusión sobre las muestras. Supongamos que se dé la situación de que el Banco Nacional de Datos Genéticos dice que ellos tienen el 99% de convicción de que son hijos de fulano de tal, que de ese fulano de tal hay muestras de padre y madre, y al mismo tiempo el soporte material de que el código de barras genético que está en la computadora se corresponde, y permite la contraprueba porque existe material biológico que le dé sustento.

—El peor de los escenarios...

—...para su cliente. ¿Qué tendría que hacer su defendida en ese caso? ¿Qué le aconsejaría?

—El resultado del análisis no me parece a mí que sea una prueba dirimente en términos de asignación de responsabilidad penal. Vamos a ponernos en el peor supuesto para los intereses de mi defendida. En ese caso, habría que ver qué impone la jueza.

—¿Es opinable que la jueza, en ese caso, dictamine prisión preventiva y procesamiento?

—Es opinable. Pero no descarto que tome la peor de las decisiones, porque entre las garantías de las que no cuentan está la de tener un juez imparcial. De hecho, hemos hecho un planteo muy fuerte en el sentido de que la jueza no es imparcial.

—Aunque el BNDG dijese que es el 99%, y se dieran todas estas circunstancias que dijimos, ¿podría aun no dictarse la prisión preventiva ni el procesamiento?

—Obligada no es ninguna de las dos cosas.

—¿Se podría suponer que la persona actuó de buena fe?

—Por supuesto. Con un resultado positivo, el Estado, la fiscalía, la jueza van a tener que demostrar que mi clienta conocía esa circunstancia.

—La discusión pasaría a si su defendida actuó dolosamente en ese punto.

—La estrategia de la defensa de fondo todavía no la tengo determinada porque me faltan elementos.

—En el caso intermedio, que es el que el BNDG dice que es muy probable que sea hijo de fulano de tal, pero tiene solamente una de las ramas familiares...

—Hay que ver si alcanza la muestra genética que se tomó en el allanamiento para hacer una cadena completa que pueda ser confrontada con los datos que hay en el banco.

—Habría un nuevo allanamiento, una nueva toma.

—Lo desconozco, pero…

—¿Sería lo lógico?

—No sé si sería lo lógico, es muy grave esto.

—¿Por qué?

—Lo que se produjo hasta ahora se hizo de una manera absolutamente anormal. Hay planteos ante la Corte que aún no fueron abiertos y donde se explica toda esta situación. Seguir adelante con esto es una locura.

—Pero Marcela y Felipe Noble no son las únicas víctimas ni tampoco las dos familias querellantes, sino las muchas potenciales personas que pueden ser familiares de Marcela y Felipe Noble.

—No discuto que las Abuelas tienen derecho a saber. Pero no se chequearon contra todo el Banco porque no tienen garantía. Intentaron hacerlo y no pudieron porque no quisieron los querellantes, no porque no quiso la defensa.


—¿Cúal es su convicción personal?

—Yo le creo a mi clienta.

—¿Cree que no sabe que son hijos de desaparecidos?

—No, no. Le creo al punto de su inocencia en toda esta situación.

—¿Respecto a la filiación de los chicos?

—Mi cliente tiene la filiación de los chicos de manera legítima.

—Me refiero a que ella podría haber obrado de buena fe y los chicos igual ser hijos de desaparecidos.

—Tranquilamente podría pasar eso y ella no saberlo. La verdad es que no hablé de eso con ella todavía.

—Las personas del entorno y su cliente, ¿saben si pueden ser hijos de desaparecidos?

—La sensación que tengo es que tienen la certeza de que no lo son. Hay una tendencia a instalar cosas de manera equivocada. ¿Hay una relación de Herrera de Noble con la dictadura?

—¿Usted dice que Clarín tuvo la misma relación operativa que había tenido antes con todos los gobiernos no democráticos, que habían sido la mayoría desde que Clarín había sido fundado hasta la definitiva llegada de la democracia?

—Pero obvio, es una cosa de locos. Resulta que corporiza el mal porque tiene un medio (durante la dictadura). Lo mismo pasa con los jueces, con los políticos, con los periodistas.

—¿El Gobierno lo utiliza políticamente para generar un estado de sospecha?

—No me extraña nada que el Gobierno haga eso. Lamento que la gente no lo vea.

—¿Y cómo se defenderán?

—Hay una responsabilidad de los medios, de la Justicia, de los políticos argentinos, de poner a este país de una vez por todas dentro de la normalidad de verdad. Y la única manera de hacer eso es defendiendo a ultranza la garantía de un proceso, la Constitución Nacional. Por ejemplo, estos días he escuchado de mi rol como juez cada cosa increíble. He visto a Sergio Szpolski, por ejemplo, publicarme una tapa cuando fui el juez que procesó a su familia. ¿Me comprende? Resulta que yo no puedo, porque fui el juez que declaró inconstitucionales las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, llevar adelante la defensa de la señora de Noble. Escucho en ese programa de Canal 7 barbaridades sobre mi persona que son una locura. Yo en aquel momento defendí la Constitución y la ley, y en este momento defiendo la Constitución y la ley. Y me parece muy bien que usted defienda la Constitución y la ley. Lo he visto y leído discutiendo cuestiones institucionales muy trascendentes para la vida política argentina, poniendo en blanco y negro cosas que nadie se atreve a decir. Y usted ha pagado un costo altísimo por eso, me consta absolutamente. ¿Resigna eso? No. Le habría convenido más poner: “La verdad es que la resolución 125 es fantástica”. Les habría convenido más a todos sus empleados, a la subsistencia de su editorial. ¿Por qué Clarín tiene que resignar? ¿Porque es el diario más importante de la región?

—A ver si entendí. Usted dice que hubiera sido más conveniente “el camino más corto” de aceptar hacerse los análisis. Pero eligieron “el camino más largo” por una cuestión de principios para reafirmar el estado de derecho en lo que respecta al derecho de defensa.

—Tal cual.

—Para que así fuera, dentro de pocas semanas, el análisis tendría que confirmar que no son hijos de desaparecidos. Recién allí, el Gobierno recibiría una derrota.

—Es probable, si sale negativo.

—Si no fueran hijos de desaparecidos, el Gobierno pagaría un costo político.

—Tampoco sé realmente qué efecto podría tener políticamente para el Gobierno un resultado negativo en el examen. Tal vez la gente siga pensando que son hijos de desaparecidos.

—Si el Gobierno dudara que fueran hijos de desaparecidos le convendría estirar la causa y mantener el daño que produce el estado de sospecha.

—No, porque si puede obtener el resultado que busca…

—¿Manipulando datos?

—Manipulando los datos o haciendo ver que ese resultado incierto es más cercano al positivo que al negativo. Si pudiera hacer eso, seguramente obtendría una victoria política contra el medio.

—Si fuera verosímil, lo sería porque la mayoría de la opinión pública cree que si no se quieren hacer el estudio es porque son hijos de desaparecidos.

—Eso es lo que se ha instalado, y es un deber de todos nosotros decir que es un error.

—Pero independientemente de que fuera injusto y de que se hubiera querido preservar un principio jurídico del estado de derecho, terminó siendo un error político de la defensa porque el tema está instalado en la gente.

—A mí me parece que al Gobierno, en un estado preelectoral como es éste, le conviene llevarlo a la corta y no a la larga.

—¿Y si se comprobara que no son?

—No le serviría después. Hoy tiene una posibilidad de que tenga una influencia política.

—Cuando digo a la larga, me refiero a que se produzcan las elecciones sin saber si son hijos de desaparecidos.

—No creo que ganen por eso las elecciones.

—¿Entonces no están especulando electoralmente?

—Se juega todo esto electoralmente. Están sacando un rédito político importante.

—Con los avances tecnológicos que permiten usar muestras obtenidas en una peluquería o hasta en una tintorería, ¿no cree que el Gobierno ya sabe si son hijos o no de desaparecidos?

—No puedo descartarlo. Es más: escuchar que la Presidenta de la República diga lo que dice me anima a pensar que tiene el resultado. Si no, sería absolutamente irracional. También puede pensarse que está en el fragor de un discurso político y comete un desliz.

—Lo lógico, desde el Gobierno, es que trate de maximizar sus beneficios.

—Seguro. Las personas que fueron perseguidas no podían defenderse ante la magnitud de medios disponibles para el Gobierno.

—¿Insinúa que la falta del legítimo derecho a defensa es conceptualmente lo mismo que hizo la dictadura con sus víctimas?

—No quiero decir eso porque sería una barbaridad. Estoy diciendo que el Gobierno, que es un gobierno democrático, tiene la obligación de garantizar la vigencia de la Constitución…

—Que es lo que no hacía la dictadura.

—No quiero identificar a este gobierno con la dictadura.

—¿Coordina usted la estrategia de defensa con los abogados de Marcela y Felipe Noble?

—En las cosas que son formalmente necesarias, sí. Pero no coordino estrategias porque no hay una estrategia. Ellos son víctimas y mi clienta tiene un grado de imputación.

—Pidió la recusación de la jueza Sandra Arroyo Salgado y la Cámara se lo negó. ¿Siente que se equivocó?

—Al contrario, creo que ha sido una triste resolución judicial. Yo creo que esto se va a ganar, más allá de si la incidencia que tenga para adelante sea poca o mucha.

—¿Cuál es su opinión sobre lo actuado por Marquevich y por Bergessio?

—Marquevich se equivocó groseramente cuando la detiene con una imputación cuya penalidad era imposible que justificara la detención.

—¿La detención fue un abuso de autoridad?

—Sí.

—¿Y Bergessio?

—Manejó la situación hasta un punto en el que ordenó hacer los exámenes. Siempre en función de lo que la ley decía, digamos.

—¿Actuó correctamente?

—No. Yo le habría dado al asunto un poco más de seriedad. Desde que tomó la causa hasta acá, se le hizo difícil avanzar porque la pericia en el Cuerpo Médico Forense y contra las familias querellantes no fue confirmada por la Corte hasta que salió la Ley 26.524, el año pasado. Bergessio, desde que salió la ley, cambia esa orden que estaba firme y no se le imputó solamente porque las familias querellantes apelaron esa decisión. Y ordena la realización contra todo el Banco. En el medio, ya estaba planteada una recusación de Abuelas contra Bergessio, que la Cámara hizo lugar. Ahora, me parece que Bergessio cumplió.

—¿Habría hecho algo distinto si le hubiese tocado ser el defensor en los años anteriores?

—Es muy difícil hacer una crítica de cada momento. No es lo mismo hoy que cuando la detuvo Marquevich (a Ernestina Herrera de Noble) para Navidad, ni es lo mismo cuando empezó la causa en 2001. Se hizo muchísimo en esta causa, se trabajó bien. No duró nueve años porque no se movía la causa. Fueron nueve años de tremenda lucha entre ambas partes. Y de planteos de muy alta calidad.

—La dueña de Clarín no está en el país desde el 3 de mayo, contemporáneamente a que usted asumió su defensa. ¿Cómo hace para estar en contacto directo con ella?

—No sé si no está en el país desde mayo. (Con Ernestina) Hablo por teléfono. Y las veces que me tuve que encontrar, me encontré.

—Desde un punto de vista procesal, ¿debería pedir permiso para salir de la Argentina?

—No.

—¿No cree que en la opinión pública el viaje justo en este momento es interpretado como una fuga preventiva?

—Me parece una locura pensar eso. No tiene ninguna razón para fugarse.

—¿Y si se confirmara que son hijos de desaparecidos?

—Tampoco.

—Pero la jueza podría dictar prisión preventiva, ¿no?

—Podría, y la señora enfrentaría el proceso como lo enfrentó con Marquevich. Yo no estoy trabajando en ningún pedido de asilo, no manejamos esa hipótesis. Menos aún que se fugue.

—Que haya salido vía Montevideo hacia Estados Unidos despierta la suspicacia.

—A mí no me consta. Y, en todo caso, no tiene ningún impedimento. De hecho, me he enterado de que ha venido varias veces.

—En el caso de que se comprobara que alguno de los hijos adoptivos es hijo de desaparecidos y ella fuera procesada, ¿le recomendaría que se quedara en el extranjero o que viniera a la Argentina?

—En la peor de las hipótesis, presentaríamos una eximición de prisión. Porque, como cualquier argentino que tenga imputación en la causa, goza del principio de inocencia. Yo le voy a aconsejar todas las alternativas, y veremos en qué situación estamos. Pero estoy completamente convencido de que en el peor de los supuestos la señora va a estar en libertad durante el proceso.

—Pero si la jueza ordenara su prisión y denegara su pedido de eximición, ¿es posible que se le aconseje que se mantenga fuera del país hasta que se determine la eximición de prisión en la Cámara?

—Como hipótesis todo se le puede aconsejar. Se le va a aconsejar lo que mejor convenga hacer en el momento que tengamos que tomar esa decisión.

—La posibilidad existe.

—Esa posibilidad existe como existe cualquier otra. Yo no le puedo decir “le aconsejaría eso”.

—¿En algún momento alguien le comentó que su clienta se iba a ir de la Argentina?

—Nadie. No hay ninguna razón para pensar que la señora se va a fugar. Nos estaríamos poniendo en una hipótesis que no fue lo que ella hizo. Porque ya le pasó.

—Pero Marquevich la tomó por sorpresa.

—No creo que la haya tomado por sorpresa. Tal vez el gobierno anterior no tenía la militancia o el interés expresado públicamente que tiene el Gobierno por esta causa, lo que es absolutamente anormal y deberían cesar. Pero no creo que los abogados de aquella época no supieran lo que Marquevich iba a hacer.

—Cuando nada hacía presumir que usted defendería a la dueña de Clarín, la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner dijo en 2003: “El juez Cavallo fue ascendido a camarista con el voto de los senadores que estaba investigando”, en el caso del presunto pago de sobornos en el Senado. Y que obtuvo el cargo “pese a que otros candidatos consiguieron mejor calificación al concursar por el puesto en el Consejo de la Magistratura”. ¿Cómo fue aquello?

—Eso es falso. Basta con ir a ver el concurso. Lo dijo cuando era la esposa del Presidente, y lo dijo a consecuencia de que yo critiqué como juez la ley de prescripción de acción penal que sacó este gobierno a fin de año. Pidió una cuestión de privilegio en el Senado por primera vez en la historia e hizo estas declaraciones que se basan en un libro que publicó Juan Gasparini, a quien le hice juicio. Y toda esta cuestión provocó el primer juicio político que me hicieron. Y el juicio fue instruido por Schmucler, con el cual no tengo ninguna relación, por el contrario, se podría decir que soy adversario porque ahora es uno de los amicus curiae que la jueza ha tomado como amigo del tribunal. En aquella época, él era consejero. Fue desestimado por Schmucler y votado por el pleno del Consejo de la Magistratura que todo lo que decía Gasparini en ese libro es falso. Me acusaba de que yo había sobreseído a Flamarique, a Santibañes y a Genoud. Nunca tomé ninguna resolución de mérito en la causa del Senado porque no la tenía. No podía tomar ninguna decisión. Sí hice pruebas, como 11 cuerpos de pruebas, que sirvieron luego a Rafecas cuando apareció como cuatro años después para poder decir: “Esta llamada salió de este domicilio en tal fecha”.

—También la entonces diputada del ARI Graciela Ocaña insistió en que usted, al haber estado en su momento a cargo de esa causa de los sobornos, debió excusarse porque tomó el caso cuando estaba en juego su ascenso, el que debía ser definido por el gobierno de Fernando de la Rúa.

—Eso es un error. Lo dice también Gasparini. El concurso tiene etapas. Los senadores que estaban siendo investigados no eran todos los senadores.

—Dos de sus imputados, los senadores Alasino y Branda, eran miembros del Consejo de la Magistratura y debían votar la conformación de la terna del concurso.

—El Consejo tenía una composición de más de veinte personas. Yo investigaba a senadores y los senadores iban a aprobar o no mi pliego... Entonces, Ocaña creía ver ahí un conflicto de intereses. La verdad es que si yo hubiera argumentado eso, me lo habrían rechazado porque estaría adelantando la resolución de un concurso del cual yo no conocía el resultado.

—El 6 de marzo de 2001 declaró inconstitucionales las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, casualmente a partir de la apropiación ilegal de una menor, lo que no está cubierto por esas leyes, pidiendo esclarecer el secuestro y desaparición de los padres de la víctima, crímenes que sí estaban protegidos por esas leyes. ¿Le resulta paradójico que ahora defiende a la sospechada de la apropiación más emblemática de la Argentina?

—Yo estoy diciendo lo mismo que dije cuando hice la inconstitucionalidad de las leyes, como cuando declaré la inconstitucionalidad de los indultos, como cuando hice el fallo Prieto porque la Corte prohibió la extracción compulsiva.

—En el 2006 falló en el caso de los jóvenes Emiliano y Guillermo Prieto, que se negaban a que se les extrajera sangre, y llegó hasta la Corte Suprema, la que dejó firme la jurisprudencia de la utilización compulsiva de medios alternativos para obtener muestras genéticas. Y gracias a su voto como camarista, la jueza Servini de Cubría pudo ordenar un allanamiento a la casa de Prieto muy similar al ordenado por la jueza Arroyo Salgado con Marcela y Felipe Noble. ¿Qué diferencia hay entre ambos casos?

—Ninguna. Una cosa es que la jueza Arroyo Salgado haya hecho mal las cosas y otra cosa es que haya tomado una decisión incorrecta. El espíritu del fallo Prieto fue obtener la prueba tratando que el daño a la garantía constitucional sea el menor posible. ¿Qué hace Arroyo? Lo que todo el mundo conoce, lo cual produjo un daño tremendo a la garantía. Podría haber ido al allanamiento de la casa mientras estaban con ella y llevarse los cepillos de dientes. Ella debió haber elegido el camino de menor lesión a la garantía y eligió el de mayor lesión.

—Con Prieto, ¿qué hizo diferente Servini de Cubría?

—Ni siquiera tomó prendas íntimas. Tomó las sábanas, los peines.

—¿Por qué no hizo lo mismo Arroyo Salgado?

—No fue una decisión judicial, sino política, de actuar de esta forma, con independencia del resultado de la medida.

—Usted ya había convalidado como camarista el método alternativo para obtener muestras genéticas de posibles hijos de desaparecidos que se negaran a la extracción de sangre. ¿Qué cambió en la causa Noble la Ley 26.548 que reglamentó el ámbito funcional del Banco Nacional de Datos Genéticos que ya había creado la Ley 23.511?

—Ahora están obligados a ir ante el BNDG y se tiene un problema con la contraprueba.

—¿Sólo eso?

—Estaba ordenado por la causa y confirmado por la Corte (realizar los análisis) ante el Cuerpo Médico Forense, que es un organismo que depende de la Corte Suprema. Más garantía que esa no hay. Hasta la existencia de la ley no había nada que dijera que el BNDG tuviera la exclusividad de los análisis. Hay un caso de Mar del Plata en el año 2006. Desapareció un chico, encuentran restos muy deteriorados y la familia hace análisis de este cuerpo en el laboratorio del doctor Corach. El laboratorio les dice que sí, que es el chico. Pero como había intervenido un fiscal, el fiscal manda al Banco y el Banco le contesta que no es el hijo. El fiscal manda a hacer un tercer análisis, creo que al Cuerpo Médico Forense de la jurisdicción de San Martín, y le dicen que es el hijo. Fue un falso negativo, ya que no habían esterilizado suficientemente el material utilizado. Yo podría utilizar esto, y no lo hago. El Banco no tiene sólo desaparecidos de la dictadura. Hay un montón de gente de-saparecida que no tiene que ver con “los desaparecidos” y que también tiene datos en el Banco. Lo que viene a modificar la ley es que cuando se trata de desaparecidos debe obligar a que lo hagan con el Banco. Eso no habla mal ni bien del Banco. Pero desde el punto de vista de la familia, tal vez no quiera hacerlo ahí.

—¿Se podía antes exigir el soporte biológico material?

—Tal cual. Que es mucho más garantista desde el punto de vista de una certeza.

—En aquel fallo de Prieto destacó la preeminencia de los derechos de los familiares de los desaparecidos, “que no tienen otro medio de ser compensados más que con el de conocer el destino del menor y otorgarles la posibilidad de construir los lazos que violentamente se les negaron y poner así fin a la búsqueda de treinta años”. ¿Sus palabras de entonces no son aplicables al caso de Marcela y Felipe Noble?

—No. Las circunstancias probatorias del caso Prieto animaban ese tipo de definición.

—¿Qué circunstancias?

—Chicos nacidos en partos fingidos, hechos en domicilios, o sin domicilio, o partos de una mujer que ya no estaba en edad de tener hijos, anotados en un registro civil de esta jurisdicción sin domicilio.

—¿Estas circunstancias no se dan en el caso Noble?

—Todo lo contrario, en el caso Noble hay adopciones.

—¿Pero si hubo irregularidades en cuanto a la anotación, a los testigos...?

—No. No sólo lo dijo la Cámara al dictar la falta de mérito, sino que podría hacer la porquería de decirle que con ese criterio de irregularidades en cuanto a la cuestión documental deberían chequearse todas las adopciones del ’76 contra todas las muestras del Banco Genético. Es ridículo que se piense eso.

—¿La gran diferencia es que en los otros casos se trataba de familias relacionadas con militares?

—No solamente eso. Hay otra cantidad de pruebas que están ausentes en este caso.

—¿Cuáles?

—Una cosa es adoptar a un chico y otra muy distinta es fingir un parto. Fingir un parto es un método tremendo de documentación a una víctima que no tiene posibilidad de defenderse. Es muy distinto que decirle a un chico que es adoptado desde el principio, y que tenga la libertad de pensar lo que quiera de su destino.

—¿Qué siente al escuchar a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, decir que usted “se ha puesto del lado de la mafia”?

—Me ofendí, se me faltó el respeto. Yo nunca hice política, nunca me van a ver participando activamente en ninguna organización no gubernamental, ni dando conferencias pagado por organismos de los derechos humanos. Las conferencias que he dado y que doy todavía, porque fue un fallo que provocó mucha polémica a nivel internacional porque se bajó la doctrina del derecho internacional al derecho interno y fue un fallo que fue estudiado durante muchos años en muchas escuelas de derecho del mundo, a todos esos viajes fui invitado por universidades. No hago política con esto, no lo hice porque quería ser senador, diputado o un abogado exitoso… Ni siquiera sabía que me iba a ir de la Justicia. Me parece una enormidad para mi clienta decir que pertenece a la mafia. Dentro de dos años no va a haber más este problema y yo voy a seguir durmiendo tranquilo pensando que me siento orgulloso de haber sido uno de los jueces que pusieron en funcionamiento el fin de la impunidad en la Argentina. Y entonces, que me digan que me pasé del lado de la mafia me parece una bestialidad.

—¿Conoce a Carlotto?

—No la conozco personalmente. Ni a Hebe de Bonafini. Conozco a Nora Cortiñas, de Madres, de haberme presentado, “mucho gusto”, una vez… A la esposa de Oesterheld, y pare de contar.

—Cuando declaró inconstitucionales las leyes de Obediencia Debida y Punto Final fue una causa originada a pedido del juez Baltasar Garzón. ¿Qué siente hoy al ver que en España pusieron a este juez emblemático en la picota?

—No me reflejo en Baltasar Garzón, me parece que hay diferencias sustanciales. El hizo política, no quiero que esto sea interpretado…

—¿Como un demérito?

—Al contrario, creo que él hizo política. Correcto. Cosa que ninguno de los jueces que participó en este proceso hizo. Ni política partidaria ni política institucional de bajar línea de pensamiento político en términos de organizaciones no gubernamentales. Una cosa es que un país termine con la impunidad de su vida institucional. Y otra es que Garzón revisa, o pretende revisar, lo que pasó con el franquismo, cuando en realidad lo que a él lo catapulta es aplicar el derecho internacional de los derechos humanos en otras jurisdicciones. Esa es una discusión difícil. La comunidad internacional todavía no tiene un grado…

—¿De aceptación?

—De aceptación lo suficientemente alto como para sostener, por más que lo dice y así está escrito, esta jurisdicción amplia. Y es muy peligroso lo de la jurisdicción amplia porque podría ser interpretado como un nuevo método de dominación de países poderosos versus países menos poderosos.

—Estaba bien mientras Garzón investigaba fuera de España pero mal cuando investiga adentro.

—Esto encierra tal vez un discurso hipócrita en la sociedad.

—El Gobierno quiso hacerle juicio político por su intervención en el caso Blumberg. Concretamente, por no haber detenido a quienes terminaron siendo los asesinos de Axel, a quienes usted había investigado en septiembre de 2000 por falsificación de documentos públicos. ¿Hace alguna autocrítica en este caso?

—Me lo pidió Beliz. Yo investigaba una banda que, teóricamente, falsificaba documentación en el Congreso de la Nación. Entonces tenía tomada una cantidad de teléfonos. El encargado de esa investigación me dice que la hipótesis del que denunció no es verdadera. Leo las escuchas telefónicas y efectivamente no había ninguna hipótesis. Lo que surgía era una banda que podía llegar a tener una vinculación, también documental, con una banda que doblaba autos. Esto como cuatro o cinco años antes de que muriera el chico. Como no soy competente...

—Una materia federal.

—Me queda incompetente, y me voy del juzgado porque eso fue más o menos paralelo a mi ascenso a la Cámara. Y toma la causa Jorge Ballestero, actual camarista, que se quedó en mi remplazo. El juez de instrucción discute esa cuestión de competencia y se la devuelven a Ballestero. Ballestero la delega en el fiscal para votar la investigación. No sé cómo aparece la escucha ni nadie lo explicó. En cualquier caso, era imposible que tanto Ballestero como yo tuviéramos conocimiento de lo que iba a hacer ese señor, al cual nosotros no éramos competentes para investigar, en una causa que no tenía prueba, que era solamente una sospecha…

—Otro fallo suyo discutido fue el que sobreseyó a Juan José Galeano en la investigación sobre la irregular instrucción judicial del caso AMIA. Luego Galeano fue destituido y la causa se anuló por todas las irregularidades que usted habría obviado. ¿Se equivocó?

—El Tribunal Oral me denunció penalmente cuando declaran la nulidad de la causa AMIA. Entre la cantidad de funcionarios que denunció, me denunció a mí.

—Finalmente, Galeano fue destituido.

—Sí. Pero no tiene nada que ver una cosa con la otra. Es cierto que tuve una causa contra Galeano, como dice el video. Siete años antes, cuando yo tuve la causa, todas las personas que declararon dictaron que nadie pagó un peso. Yo no tenía ninguna posibilidad de descubrir lo que se descubrió luego, siete años después, cuando Kirchner relevó el secreto (de la SIDE) en ese caso.

—¿No se llevó bien con el gobierno de Kirchner?

—También me pasó con otros gobiernos. Cuando pedí la indagatoria de De la Rúa por los hechos del 19 y 20 de diciembre, también me pidieron el juicio político. En la época de Menem, cuando investigué a Bernasconi, también me pidieron el juicio político porque, supuestamente, había actuado en favor de Cóppola.

—La jueza Servini de Cubría denunció que estaba siendo investigada, intimidada y lo eligió como abogado patrocinante. ¿Cómo es su relación con ella?

—Tengo una buena relación, la conozco desde hace muchos años. Creo que es una jueza muy trabajadora, muy honesta también. Y creo que me eligió porque, denunciando indirectamente a la Secretaría de Inteligencia, buscó una persona que conociera un poco...

—¿Ese entramado?

—Y le diera las garantías técnicas.

—¿Qué cree que sucedió?

—Está probado que le han puesto un micrófono. Todavía no sabemos si lo hizo la Secretaría de Inteligencia o lo hizo otra persona interesada en escuchar qué tenía que decir Servini dentro de su despacho, porque tampoco era un micrófono de largo alcance.

—Jacoby también era abogado de “Página/12” del comienzo y de Lanata. Desde que es el abogado de la dueña de Clarín, ¿habló en algún momento con Jorge Lanata?

—Hablamos de manera superficial porque nos encontramos en un restaurante en el Uruguay. Quedé que iba a pasar por la casa a charlar y no tuve tiempo. Le debo esa conversación.

—¿Y con Verbitsky, quien por su actuación en el CELS tuvo contactos con usted?

—Sí, me dijo algo similar a lo que escribió, que la historia me había hecho un regalo y que yo lo había tirado a la basura. Esa no es una manera correcta de razonar. Y le di mis razones, que son las mismas que le di a usted. Aparte somos muy amigos, nos conocemos hace mil años.

—¿Cree que Kirchner utiliza políticamente los derechos humanos?

—La política de derechos humanos de Kirchner es muy elogiosa y no tiene nada que ver este caso. Eso creo. Por primera vez hubo una política de derechos humanos. La única política de derechos humanos había sido la judicial.

—¿Y Alfonsín?

—Y la política de Alfonsín.

—¿Extraña ser juez?

—No.

—¿Volvería a ser juez?

—Volvería, sí. No lo anhelo. No lo descarto. Me parece que hoy tengo una experiencia mayor de la que tenía cuando estaba detrás del estrado. Pasé por un episodio cardiovascular muy severo en febrero. Me salvaron la vida mis amigos y Luis de la Fuente, que fue quien me operó.

—¿Le dio una dimensión más trascendente de la vida?

—No sé si más trascendente. Uno siempre es el que es y toma las cosas con la misma pasión o con la misma displicencia que las tomaba antes. Lo que creo hoy es que la vida es muy corta, entonces hay que hacer todo lo que uno pueda hacer.

—¿Por quién votó en la últimas elecciones presidenciales? En el ‘83 votó por Alfonsín. ¿En el ‘89 por Angeloz?

—Sí.

—¿En el ‘95 por Bordón o por Menem?

—Voté por una alternativa de izquierda que no recuerdo cuál era.

—¿En el ‘99 por la Alianza o por Duhalde?

—Por Duhalde.

—¿En 2003?

—Voté por Lilita.

—¿Y en 2007?

—Voté por Sabbatella.

—¿En 2003 fue invitado a Tokio con todos los gastos cubiertos a ver la final de Boca por la Intercontinental?

—Fui a Tokio, pero me lo pagué yo.

—¿Tenía alguna relación con Macri en ese momento?

—No. Lo conozco a Macri; me consultó siendo juez varias veces, cuando todavía no era jefe de Gobierno, sobre temas de inseguridad y justicia. No sólo a mí, a varios.

—El otro caso judicial que tiene mucha repercusión política es el de Macri.

—Sí y cuando los casos se politizan, los jueces no están tranquilos. Los jueces somos seres humanos como cualquiera. Verlos en la tele o en los diarios, criticados, nos afecta.

—Oyarbide no parece sufrir frente a las cámaras de televisión.

—Es probable que tenga un perfil más alto, pero sé que sufrió mucho cuando tuvo el episodio anterior. Todo ese período en que estuvo suspendido yo estuve a cargo de su juzgado y me consta que trabajaba mucho y que sufrió mucho. Ahora, si él lo demuestra o no lo demuestra…

—Después de su experiencia en “Crítica”, ¿qué opina de la nueva Ley de Medios?

—Conozco a una de las personas que hizo el proyecto y tengo un gran concepto de ella como jurista. Pero la verdad es que no la leí, no puedo dar una opinión.

—Y de su experiencia en “Crítica”: ¿“Clarín” tiene una posición excesivamente dominante que afecta el pluralismo o no?

—No cabe ninguna duda de que Clarín tiene una posición dominante; pero que afecta el pluralismo, eso no lo creo.

—¿Su tamaño relativo no resulta peligroso?

—Tampoco lo pondría en esos términos. No cabe duda de que Clarín es el diario dominante. Un grupo de comunicación dominante, pero que afecte el pluralismo o la posibilidad de que haya otros medios… Crítica es un ejemplo de que es posible hacer un medio. Aunque no nos haya ido bien, es una experiencia de la cual no me arrepiento.

—¿No cree que se podría decir que “Crítica” es una demostración de lo contrario?

—Más allá de que la administración de Mata fue horrenda, sí creo que lo que fue dirimente fue la posición militante del Gobierno en que no tuviera ningún recurso.

—¿Hay algo que no le haya preguntado o un tema que quiera profundizar?

—No. Le agradezco mucho. He tenido muchas entrevistas, pero es la primera vez que me pasa, y me parece muy bueno, que se pueda hablar en profundidad.



LISTA VIDEO EX JUEZ MARQUEVICH
 
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CONICET EN LOS MEDIOS

15-06-2010 | Tiempo Argentino
“El mayor obstáculo a la verdad es negarse a brindar la muestra”



Alberto Kornblihtt es biólogo molecular y uno de los científicos más reconocidos del país. Es profesor titular en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA e Investigador Superior del CONICET. Se molesta cuando escucha las acusaciones contra el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). “No hay motivos para pensar que el BNDG, que ha resuelto un montón de casos de nietos de Abuelas de Plaza de Mayo, cometa fraude”, explica Kornblihtt, quien obtuvo la beca Guggenheim, el Premio Konex de Platino y la beca Antorchas.

–¿Por qué se usan análisis de ADN en casos de paternidad?

–Todos los seres humanos tenemos los mismos genes. Los genes están escritos en secuencias de ADN y no son exactamente iguales entre los individuos. Además, hay zonas entre ellos que se llaman intergénicas.

–¿Qué tienen que ver los padres con el ADN de sus hijos?

–Un hijo hereda la mitad del ADN de su madre y la mitad de su padre. Este ADN, tanto en los genes como en las regiones intergénicas presenta variantes de secuencia que también son heredadas.

Por eso, si al estudiar la variante del hijo y compararla con la de sus supuestos padres, se ve que son iguales, se establece un determinado grado de probabilidad de que esa igualdad se deba a un parentesco y no simplemente al azar.

–¿Cómo se analiza el ADN?

–En los casos de filiación se toma la muestra de sangre o un hisopado bucal. Se prepara el ADN y se lo somete a una metodología conocida como PCR, que funciona como una fotocopiadora de secuencias de ADN, y permite estudiar un gen o una región en particular y comparar su estructura con los de distintos individuos.

–¿Cuál es el porcentaje de certeza de un análisis de ADN?

–Las técnicas actuales tienen más del 99,99% de certeza. Eso quiere decir que solamente una de cada 10 mil personas podría ser el padre de ese niño. A veces el grado de certeza es tan alto que solamente podría haber uno de cada 10 mil millones de individuos con una estructura similar, y eso es imposible, porque en el mundo hay 6 mil millones de seres humanos.

–¿Cómo se hacen los análisis en casos de hijos de desaparecidos, si los padres no están?

–En ese caso lo que se analiza es el ADN de las mitocondrias, que es distinto al del resto de la célula y viene dado solamente por vía materna. Sirve para estos casos porque esa misma secuencia va a estar presente en su abuela materna, incluso en sus tías. Es por eso que con este método se puede establecer un parentesco de abuelitud con un altísimo porcentaje de certeza.

–¿Qué pasa cuando un resultado es negativo o positivo?

–Si el resultado de la comparación de los ADN del hijo y los padres alegados, da como resultado una “exclusión”, hay 100% de certeza de que no hay relación biológica entre los sujetos. Si es positivo, está ajustado a un porcentaje de certeza, que cuando se usan los métodos de ADN correctamente, es muy alto. Si estudio diez regiones genéticas tengo un porcentaje de certeza mucho mayor que si estudio una o dos.

–¿Qué opina de la actitud de los hermanos Marcela y Felipe Noble Herrera con respecto a su propio análisis de ADN?

–Si los Noble Herrera quisieran saber la verdad, lo mejor que podrían hacer es acceder a que se tomen muestras biológicas de sangre o mucosa bucal. Porque con ese tipo de muestras la probabilidad de conocer la verdad es muy alta.

–¿Qué le parecen las críticas que se hicieron al BNDG?

–Es muy grave eso, hacen una engañifa a la opinión pública.Se cuestiona a una institución porque dicen que hay peligro de que se falseen los datos, cuando el mayor obstáculo para que se conozca la verdad es la negativa a brindar la muestra biológica más adecuada. Ellos están convirtiendo un análisis de filiación normal en un análisis de filiación forense.

–¿Cuál es el grado de experiencia para estos casos?

– Hay muchos expertos en nuestro país, uno de ellos es Daniel Corach. Viviana Bernath y Mariana Herrera son pioneras. Hay expertos en La Plata y Córdoba y en muchos laboratorios se utilizan las técnicas de filiación por ADN. El BNDG tiene mucha experiencia y ha resuelto muchos casos. Además, nada impide que si los estudios revelan lazos biológicos, los análisis se repitan.

Volver a casa gracias a huellas de ADN

El primer caso en el que se usaron las “huellas de ADN” en una corte judicial fue el de Andrew Sarbah de 13 años, quien residía con su madre en Inglaterra. Corría 1985 y Andrew salió del país a visitar a su padre, que vivía en Ghana. Cuando quiso volver a entrar al Reino Unido, dos meses después, un funcionario de migraciones se lo impidió, alegando que el chico no era quien decía ser y que sus documentos eran falsos. El burócrata aseguraba que el que iba a entrar era un primo de Andrew. Para resolver el caso, la familia se contactó con un científico llamado Alec Jeffreys, quien poco tiempo antes había desarrollado un método de análisis genético, precisamente el llamado “huellas de ADN”. Se realizaron las pruebas al chico, su tía y sus hermanos y el resultado fue que la probabilidad de que fuera hijo de su madre era muy alta, mucho más que de su tía. Ganaron el juicio y Andrew volvió a su casa.



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Viernes, 9 de abril de 2010 | Hoy


SOCIEDAD
“Una contraidea”



Por Alberto Kornblihtt

Algunas imágenes alcanzaron al biólogo molecular Alberto Kornblihtt para explicar cuándo se habla de atributos genéticos y cuándo de atributos debidos al ambiente: las similitudes entre distintas plantas, distintos moluscos o vertebrados, por ejemplo, radican en su carga genética. En cambio, entre dos “homo sapiens dubitativus”, como Julio Cobos y Fernando de la Rúa, los parecidos son ambientales, no genéticos. Investigaciones que dieron sustento a explicaciones tan sencillas, y que comenzaron sólo luego de que Watson y Crick fueran capaces de presentar en sociedad la estructura del ADN (“eso que ven ahí –señaló Kornblihtt en la foto de los científicos– es una regla de cálculo, algo que los menores de 40 no deben conocer”), están detrás de las revoluciones: en la medicina, su rol fue fundamental para el desarrollo actual de la medicina forense, que tiene la posibilidad de trabajar sobre la identidad y los lazos familiares. Eso “permitió a Argentina ser un país pionero” a la hora de establecer científicamente los lazos entre personas, entre hijos, nietos, padres, madres. Lo que permite saber el ADN mitocondrial, sostuvo el biólogo, “parece hecho a medida de las Abuelas de Plaza de Mayo”. Debe usarse para establecer la filiación de los hijos de Ernestina Herrera de Noble, señaló, porque “la biología puede distinguir entre un hijo adoptado y un hijo apropiado. Es algo que Argentina no puede ocultar nunca”. La platea estalló en un aplauso, y el científico debió esperar un poco.

Luego siguió enumerando las “revoluciones” que inauguró el conocimiento de la estructura del ADN. La de la industria farmacéutica, por ejemplo, que “produce enzimas de uso industrial” con las que, entre otras cosas, se trata el denim para producir jeans con efecto gastado; “vean hasta qué punto la revolución afecta nuestra vida cotidiana... todo el mundo compra esos vaqueros gastados”, indicó, despertando risas, y aprovechando la distensión para explicar procesos de copiado de material genético y proteínas, algo que marca las diferencias fundamentales entre seres como un gusanito y Madonna, presentes ambos en la pantalla a espaldas del científico. La chanza (que no era tal) dio paso a la foto del pabellón que ocupa Ciencias Exactas y Naturales en Ciudad Universitaria, donde, entre otras cosas, se encuentra el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias del Conicet, donde él reviste. “Si TED es sobre ideas, tengo una contraidea: en los ’90, se hablaba de educación privada, elitista. Yo defiendo la universidad pública. La experiencia cotidiana demuestra que es el lugar natural donde se genera el conocimiento. La universidad privada puede aspirar a eso, pero no lo logra, porque le faltan estas cosas”, remató, señalando una lista sobreimpresa en la foto: “pública, estatal, gratuita, autónoma, cogobernada, laica, masiva, científica, tecnológica y de excelencia”.


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UBA Exactas, 22 de octubre de 2008 |

El libro de las huellas

Se presentó en la Facultad un nuevo libro de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, donde se deja registro de los avances científicos generados a partir de la búsqueda de la identidad de los chicos secuestrados en la última dictadura. Participaron la abuela Rosa Roisinblit, Alberto Kornblihtt y un nieto recuperado.

El lunes de la semana pasada, en el aula 6 de Pabellón II, cerca de 200 personas se acercaron a escuchar el testimonio de una Abuela de Plaza de Mayo, Rosa Tarlovsky de Roisinblit, quien, acompañada en la reflexión por el biólogo Alberto Kornblihtt y por el nieto recuperado Pedro Luis Nadal García, habló de Derechos Humanos y también de su derrotero en el mundo científico.

El motivo del encuentro, organizado por la Secretaría de Extensión, Graduados y Bienestar de la Facultad (SEGB), fue la presentación del libro "Las Abuelas y la genética: el aporte de la ciencia en la búsqueda de los chicos desaparecidos", que publicó hace pocos meses la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo y que reúne el testimonio del recorrido que permitió llegar a obtener técnicas y herramientas de gran confiabilidad para determinar parentesco y, por lo tanto, para devolver la identidad a quienes sufrieron su robo durante la última dictadura.

Leonardo Zayat, el secretario adjunto de la SEGB, quien tuvo a su cargo la apertura del encuentro, se encargó del reconocimiento: "En este país estamos acostumbrados a que las cosas cambien mucho y de manera muy repentina, pero si yo miro hacia atrás, puedo tener la tranquilidad de que durante todo el tiempo la búsqueda de Abuelas siguió constante, permanente". Y, en el caso de las Abuelas, la constancia se asocia con el aprendizaje y el legado.

Rosa, que es la actual vicepresidenta de la Asociación, lo explicó: "En el 76, cuando empezó la dictadura, nosotras ya éramos abuelitas, y realmente no teníamos ni idea de cómo debíamos hacer para buscar a nuestros nietos. No había ningún texto de cómo buscar a niños recién nacidos, secuestrados por razones políticas, porque no había sucedido en ningún lugar del mundo algo así."

Lo destacado del caso es que, a partir de la intervención de las Abuelas en nuestra historia, existe la posibilidad de aprender a buscar, porque la Asociación se ha ocupado de dejar registros detallados de todos los conocimientos que fue generando, en especial, en lo que Rosa destaca como los tres pilares fundamentales de la actividad de las Abuelas: "las herramientas jurídicas, psicológicas y genéticas".

Motor de búsqueda

Las Abuelas necesitaban contar con un método para comprobar fehacientemente su relación parental con los nietos robados y para eso "recurrimos a distintos centros científicos del mundo, donde muchos nos dijeron que no había nada que hacer", cuenta Rosa. Pero consiguieron un poco de esperanza del compromiso de un grupo de investigadores de la Asociación para el Avance de la Ciencia de los Estados Unidos, que profundizaron en el tema empujados por el interés de las Abuelas. "A mediados de los 80 llegaron las buenas noticias: se podía entrecruzar la sangre de los chicos con la de los abuelos, de los tíos, de los primos", explicó Rosa, quien, antes de dar más datos técnicos, aclaró que ella no tiene formación científica y que para dar a conocer la temática en forma pública tuvo que hacer un importante esfuerzo. Después, con soltura, hizo un racconto de las técnicas que se venían usando para la determinación de identidad, hablando de histocompatibilidad o los grupos sanguíneos.

A la palabra de Rosa le siguió la del investigador y profesor de la Facultad Alberto Kornblihtt, quien empezó destacando el papel motorizador de las Abuelas respecto de los avances en la determinación de identidad a través de la genética: "Pocas veces se da el caso, en la historia de la ciencia profesional, de que personas que no son científicas actúen como pioneras en una disciplina particular", indicó, concluyendo que "las Abuelas han sido pioneras en impulsar la utilización de la ciencia para resolver un problema. Nuestra sociedad estaba enferma, en parte sigue estando enferma, y ellas le aportan a través de esto una cuota de salud".

La sorpresa de la herencia materna

Kornblihtt definió el libro "Las Abuelas y la genética" como el relato de "una verdadera odisea". A su vez, explicó que, al enfrentarse las Abuelas con la necesidad de contar con los métodos técnicos para su cometido, se toparon con dos problemas, que "eran los problemas de la genética a fines de los años 70 y principios de los 80". Por un lado, si se optaba por hacer estudios de filiación comparando dos muestras a través de los marcadores de proteínas de la sangre, "el grado de certeza era muy bajo". Por el otro, se encuentran los estudios comparativos a partir del ADN del núcleo de las células, una técnica muy avanzada en los 80 y que "permite obtener filiaciones con alto grado de exactitud. El problema es que aquí falta una generación, la de los padres y, aún utilizando el ADN nuclear, la certidumbre baja porque estamos hablando de establecer por métodos estadísticos la relación entre los individuos que no tienen un primer grado de parentesco", explicó el especialista respecto a la relación nieto-abuela.

Dentro de cada una de nuestras células existe un núcleo que contiene la información genética completa de todo nuestro organismo, codificado en el ADN nuclear. Y también dentro de cada una de nuestras células existe una gran cantidad de unas estructuras llamadas mitocondrias, que son las encargadas de proveer la energía necesaria para la actividad celular. Esas mitocondrias tienen, a su vez, un ADN propio que tiene una particularidad: se hereda únicamente por parte materna. Con esta consideración, se salvaron los dos obstáculos que complicaban la identificación.

"El estudio del ADN mitocondrial rompió la barrera de la poca certidumbre y de la falta de una generación, a tal punto que Mary-Claire King (N d R: una de las principales responsables de la investigación) ha dicho que la posibilidad de establecer la filiación por el estudio de la secuencia del ADN mitocondrial parece que hubiera estado pensada para las Abuelas", indicó Kornblihtt y se ocupó en destacar el trabajo tanto de King como de Cristián Orrego y el aporte del genetista argentino Víctor Penchaszadeh.

"La belleza de ese método es que las mitocondrias se heredan exclusivamente por la vía materna -explica Kornblihtt-. Es la madre la que le da mitocondrias al niño y, por lo tanto, el hijo, sea varón o mujer, va a tener la misma secuencia de ADN mitocondrial que su mamá. Pero a su vez esa secuencia va a ser igual a la de la mamá de su mamá, con lo que se puede establecer la certidumbre con un alto grado de certeza salteando la generación de los padres, que están ausentes porque han sido secuestrados, asesinados, y en muchos casos no hay evidencia de sus cadáveres".

Lo que está en los genes

Posteriormente, Kornblihtt la emprendió contra el determinismo genético, que considera presente en el pensamiento lego y que tendería a "categorizar que nuestras características fenotípicas, tanto físicas como psicológicas, son el resultado de lo que mandan nuestros genes". Frente a esto, opuso que "la lacra humana que secuestró, que torturó, que asesinó sabía de la influencia del ambiente, porque en algún punto ellos querían romper la continuidad ideológica entregando los hijos a personas que claramente no tuvieran la misma posición que los padres, que ellos habían asesinado". De ahí, infiere Kornblithh, el proyecto de "torcer la continuidad y decir: su ideología, su lucha, su actitud revolucionaria", que, por lo tanto, no la ubican en los genes sino en el ambiente.

También destacó el especialista que el tema de la filiación de los nietos dispara más reflexiones. Una es sobre los lazos. "La función de un padre es de quien la ejerce, no de quien pone los genes", afirmó el biólogo y agregó, "sin embargo, esto parecería entrar en contradicción con la necesidad de conocer la identidad biológica de los nietos", a lo que se responde que no es así, que "conocer la identidad biológica es conocer la verdad y, en cualquier caso, conociendo la verdad, el nieto, que ya es adulto, será el que decida qué valor le va a dar a esa verdad".

Cerrando la idea, Kornblihtt destacó la importancia de darle "la justa medida al dato genético, porque una banalización del dato sería decir `ahora sabemos que son los genes de las Abuelas que están en ese nieto´ y entonces ratificamos el determinismo genético", que indica que todo está en los genes. "No -afirmó-, las Abuelas, a través de los genes, rescatan la historia y esa historia es el verdadero valor".

En primera persona

"Yo soy uno de los nietos recuperados por las Abuelas". Así se presentó Pedro Luis Nadal García, y después contó su historia. Pedro fue secuestrado en 1976, a los nueve meses, junto con su madre. Ella fue asesinada y Pedro apropiado por el secuestrador, quien más tarde le inventó una biografía: él era su padre biológico y su madre los había abandonado después del nacimiento. Su madre de crianza, la pareja del apropiador, con el tiempo comenzó a alterar la historia que le contaba sobre su madre biológica, lo que empezó a generarle dudas sobre si efectivamente lo había abandonado. "Yo quería saber quién era mi madre, pero nunca empezaba la búsqueda porque encontraba trabas, que ahora me entero que es común en estos casos", contó Pedro y agregó que cada vez que empezaba "mi madre de crianza se enfermaba, y eso me daba una sensación de culpa que me inhibía."

En 2004, la solución llegó desde afuera, generada por las Abuelas. "Me convocaron a través de una causa judicial y ahí no podía decir que no. La culpa, en todo caso, ahora era del juez: yo me había liberado de esa culpa de colaborar con la búsqueda de mi identidad", explicó Pedro con aire de revivir el alivio. Después de acceder a que le extrajesen sangre en el banco genético que se encuentra en el Hospital Durán, y se establecieran los estudios, el juez lo convocó. "Me entregaron un bruto informe del ADN. Lo leí y no entendí absolutamente nada. De pronto tenía una madre desaparecida, un padre biológico vivo y un hermano un año mayor. Le pregunté al juez qué hacía entonces, y me dijo que él no tenía idea, que quienes me podía ayudar eran las Abuelas", relató.

Pedro recordó su contacto con el equipo de la Asociación como un momento revelador. "Llegué con las Abuelas y en una semana me explicaron todo, me dieron mi historia. En pocos días se habían preparado para recibirme y se encargaron de que no me faltara información sobre mi identidad. Conocí también a mi padre y a mi hermano".

Finalmente, Pedro, el nieto 75 de los 95 recuperados hasta hoy, afirmó, emocionado, que "no puedo dejar de pensar en mi historia cuando leo el libro; para mí es como una máquina del tiempo, porque "Las Abuelas y la genética" cuenta la historia de mi búsqueda, porque todo esto lo hicieron para buscarme a mí y a 500 nietos más".

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MEDICINA - Volumen 60 - Nº 1, 2000
MEDICINA (Buenos Aires) 2000; 60: 9-16


BIOLOGIA MOLECULAR Y MEDICINA
BIOLOGIA MOLECULAR Y MEDICINA A FINES DEL SIGLO XX
ALBERTO R. KORNBLIHTT

Laboratorio de Fisiología y Biología Molecular, Departamento de Ciencias Biológicas, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires

Key words: molecular biology, medicine, transgenic mice, knock out mice, clonation

Resumen

Este trabajo revisa conceptos básicos de la biología molecular moderna con la premisa de que su influencia en la medicina de nuestros días es tan grande que ya no puede ser un saber limitado a unos pocos expertos. Se analiza la estructura y organización de los genes humanos, su naturaleza partida en exones e intrones y el flujo de información genética desde el DNA a la proteína. Se describe el papel del control de la transcripción en la regulación de la expresión genética y la diferenciación celular, presentando ejemplos de experimentos que definen la importancia de los genes «maestros». Se describen los conceptos básicos de la ingeniería genética, la generación de animales transgénicos y knock out y las aplicaciones de la biología molecular al diagnóstico médico y a la determinación de identidad y lazos biológicos. Finalmente se discuten las posibilidades de la terapia génica y las realidades y fantasías de eventuales transgénesis o clonado por transplante nuclear en humanos.

Abstract

Molecular biology and medicine at the end of the XXth century. This paper reviews basic concepts of modern molecular biology with the premise that its influence in today’s medicine is so important that its knowledge cannot remain limited to a few experts. I first analyze the overall structure and organization of human genes, their split nature and the flow of genetic information from DNA to protein. The role of transcriptional control in the regulation of gene expression and cell differentiation is described by introducing experimental examples that define the importance of «master» genes. Basic concepts of genetic engineering, the generation of transgenic and knock out animals and the uses of molecular biology in clinical diagnosis, paternity tests and forensic medicine are presented. Finally, I discuss the possibilities of gene therapy and the fantasies and realities of transgenesis and cloning by nuclear transplant in humans.



Dirección postal: Dr. Alberto R. Kornblihtt, Departamento de Ciencias Biológicas, Ciudad Universitaria, Pabellón II, 1428 Buenos Aires, Argentina
Fax: (54-11) 4576-3321 E-mail: ark@bg.fcen.uba.ar



El propósito de este trabajo es revisar conceptos fundamentales de la biología molecular moderna con la premisa de que su influencia en la medicina de nuestros días es tan grande que ya no puede ser un saber limitado a unos pocos expertos. La descripción de los avances, posibilidades presentes y futuras de la biología molecular no estará exenta de una visión personal sobre algunos aspectos éticos o sociales. Quizás valga la pena advertir al lector que el autor de este trabajo no es médico y que investiga en aspectos básicos de la biología molecular. Esta es una disciplina científica consolidada que intenta comprender los íntimos mecanismos del flujo de información genética, tanto en contextos fisiológicos como patológicos. Por lo tanto, nuestra primera afirmación será que la biología molecular no puede ser reducida a un simple manual de técnicas sofisticadas utilizables para resolver diversos problemas: hacer uso de dichas técnicas no es sinónimo de hacer biología molecular, en tanto no se busque descifrar nuevos mecanismos del funcionamiento de las células.

En el principio, los genes

Si bien la biología molecular nació y creció saluda-blemente procariótica, es decir, estudiando bacterias, en las dos últimas décadas ha sido posible sumergirse de lleno en el mundo molecular eucariótico, en particular de las células animales y entre ellas las humanas. Ya conocemos la secuencia completa del genoma de un animal, el gusano nematodo Caenorhabditis elegans y en pocos años conoceremos la secuencia completa del genoma humano. Todo el DNA de este último está formado por genes y secuencias intergénicas. Estas últimas representan la mayor parte del genoma, mientras que los genes son sólo un 10% del mismo. Se estima que el genoma humano tiene unos 80.000 genes. Los mismos codifican para distintos tipos de RNAs. Sólo los RNAs mensajeros (mRNAs) codifican a su vez para proteínas. Los RNAs ribosomales, de transferencia, nucleares pequeños, 7S y las ribozimas son productos de sus respectivos genes y, sin embargo, nunca son traducidos por los ribosomas a proteínas, sino que cumplen funciones específicas en la célula directamente como moléculas de RNA. Los genes no se encuentran yuxtapuestos a lo largo de los cromosomas, sino más bien esparcidos y separados a grandes distancias por secuencias de DNA intergénicas. No existen hitos químicos o físicos que marquen el comienzo o el final de un gen. Tanto las regiones intergénicas como los genes son químicamente lo mismo: DNA. La diferencia entre lo que es gen y lo que no es gen radica en la información genética, y ésta está determinada por la secuencia u ordenamiento de las bases en el DNA. Es decir, una dada secuencia indicará que, allí donde ella esté y no en otra parte, comienza un gen.
Los genes que codifican para mRNAs y, por ende, para proteínas, son transcriptos por una de las tres enzimas que fabrican RNA en la célula eucariota, la RNA polimerasa II. Cada uno de estos genes (Fig. 1) tiene regiones que estarán representadas en el mensajero maduro intercaladas por otras cuyas secuencias no estarán presentes en el mismo. Las primeras regiones se llaman exones, en tanto que las segundas son los intrones. La RNA polimerasa II fabrica un RNA precursor, llamado transcripto primario o pre-mRNA, que lleva información de exones e intrones. Dentro del núcleo y de manera simultánea y acoplada a la transcripción del gen, el pre-mRNA sufre tres modificaciones químicas fundamentales. En su extremo proximal sufre la adición de un nucleótido metilado llamado «cap». En el extremo opuesto una enzima lo cliva del resto del RNA transcripto y le agrega una serie de nucleótidos de adenina que formarán la cola de poliA. Un complejo de ribonucleo-proteico llamado «spliceosoma», ayudado por proteínas auxiliares específicas, cataliza la eliminación de los intrones y la unión de los exones entre sí, en el mismo orden correlativo en que se encontraban en el gen. Finalmente, el mRNA maduro, con «cap», sin intrones y con cola de poli-A abandona el núcleo y es traducido por los ribosomas que fabrican la cadena polipeptídica. Secuencias de bases específicas indican a la pol II dónde comenzar a transcribir, así como a las enzimas y factores proteicos encargados de la adición de «cap», del splicing y del clivaje y poliadenilación, en qué sitios del pre-mRNA realizar su trabajo. El conocimiento preciso del papel de estas señales secuenciales es impor-tantísimo ya que mutaciones que afecten a las mismas pueden tener consecuencias negativas en la expresión del gen y ser causas de patologías. Como ejemplo, baste decir que cerca del 20% de las mutaciones que causan enfermedades hereditarias en el hombre son alteraciones de las secuencias que controlan el «splicing».

Regulación de la expresión genética

Uno de los problemas centrales de la biología es el de la diferenciación celular. Dado que todas las células de un organismo pluricelular tienen el mismo DNA, o sea, la misma información genética, ¿qué es lo que hace que un hígado sea hígado; un cerebro, cerebro o un riñón, riñón?
Si bien este problema no ha sido resuelto completamente, se sabe que es consecuencia de la regulación de la expresión genética, campo en el que se han realizado avances importantísimos, particularmente en los últimos 20 años.
No todas las secuencias de DNA contenidas dentro de un núcleo son informativas; y no todas aquellas que son informativas, los genes, se expresan (transcriben y traducen) al mismo tiempo y en el mismo lugar. En una célula de hígado, por ejemplo, sólo se expresa un subconjunto del conjunto de todos los genes. Dicho subconjunto es distinto de aquel que se expresa en una neurona. Ambos a su vez son distintos del subconjunto que se expresa en riñón. Por supuesto, habrá genes que pertenecen a los tres subconjuntos, como el de la actina, proteína citoplasmática presente en todas las células eucariotas. Pero también existen genes cuya expresión está restringida a un solo tejido, como por ejemplo el de la albúmina en hígado.
Uno de los puntos claves de la regulación de la expresión de los genes es el control de la transcripción. Dicho control no sólo se ocupa de «encender» o «apagar» genes (efecto del todo o nada) sino también de regular la velocidad de transcripción de los genes «encendidos». Cada gen se encuentra adosado a una región del DNA, llamada promotor, a la que se unen la enzima y otras proteínas encargadas de la transcripción. La región promotora viene precedida por una región regulatoria, donde se encuentran secuencias determinadas, llamadas «enhancers», a las cuales se une un tipo de proteínas denominadas factores de transcripción (Fig. 1).
La interacción física entre cada enhancer y su factor de transcripción provoca cambios en la velocidad de transcripción, lo cual redunda en determinar la cantidad fabricada de RNA mensajero y de la proteína correspondiente. La naturaleza de las interacciones que se establecen entre DNA y proteínas son débiles, reversibles, pero altamente específicas. Esto quiere decir que el factor de transcripción se asocia a la secuencia de bases de su enhancer (no a otra) y, así como se asocia, también se disocia. Debilidad, reversibilidad y especificidad de unión son características primordiales de las interacciones entre moléculas para producir efectos biológicos. Una complicada red de interacciones entre macromoléculas, principalmente del tipo DNA-proteína y proteína-proteína, es la que enciende diferen-cialmente los genes en los distintos tipos celulares. Algunos factores de transcripción son el producto de genes «maestros» que controlan la expresión de un grupo de genes supeditados. Por ejemplo, el gen myoD codifica para el factor de transcripción MyoD, una proteína nuclear que es capaz de activar a un conjunto definido de genes que, al expresarse, hacen que una célula se diferencie a fibra muscular estriada. Otro gen, maestro, pax6 o eyeless controla desarrollo de los ojos en los animales gracias a que codifica para un factor de transcripción que «despierta» a un conjunto definido de genes que al expresarse, desencadenan la diferenciación del ojo en el embrión. Pruebas del papel fundamental de los genes maestros provienen de experimentos en los cuales se los obliga a expresarse ectópicamente. Por ejemplo, si se obliga a expresar la proteína MyoD en una célula que normalmente no la expresa, dicha célula se diferencia a célula muscular estriada. Análogamente si se generan insectos transgénicos (ver más abajo) que expresen el producto del gen eyeless en tejidos del embrión distintos de la cabeza, los adultos desarrollan ojos ectópicos (en las alas, las patas o las antenas!). Pruebas adicionales son aportadas por experimentos que anulan la función del gen maestro. Si se generan ratones donde se ha anulado la expresión de la proteína MyoD por completo en todas las células del embrión, éste llega a término, pero muere al nacer mostrando un fenotipo marcado por la ausencia total de músculo estriado esquelético (cardíaco y liso se forman normalmente). La ausencia de diafragma y la consiguiente imposibilidad de respirar son la causa de la muerte perinatal.

Ingeniería genética

El conocimiento de los mecanismos íntimos de la expresión genética y la diferenciación celular se ha incrementado espectacularmente en las dos últimas décadas gracias al advenimiento de la tecnología del DNA recombinante, conocida también como ingeniería genética. Este conjunto de metodologías no es un mero compendio de recetas técnicas sino una nueva manera de pensar y resolver problemas biológicos de un modo más directo. Por otra parte sus aplicaciones en el terreno de la salud, la agricultura y la industria son tan importantes que han rejuvenecido y revolucionado las antiguas prácticas biotecnológicas.
A principio de los 70 se inventaron las técnicas para clonar, es decir aislar y purificar, genes. Se trata del clonado molecular, que no debe ser confundido con el clonado de individuos. El clonado molecular implica llegar a tener un gen particular puro. Ya se han clonado decenas de miles de genes humanos y de otros organismos. De la mayor parte de ellos se conoce con precisión la secuencia nucleotídica y la especificidad tisular y temporal de su expresión. Excede el propósito de este trabajo describir en detalle cómo se clona un gen. Baste mencionar que si bien es un proceso complicado, se realiza rutinariamente en los laboratorios de investigación, incluso en muchos de nuestro país. Para clonar genes se utilizan herramientas de la bioquímica y de la microbiología.
La obtención de genes clonados permite elaborar estrategias experimentales para introducirlos en células que no son necesariamente las del tipo del cual se los extrajo. Es posible, en consecuencia, «saltar» la barrera evolutiva e introducir un gen de una especie en otra. Por ejemplo, la introducción de ciertos genes humanos en bacterias tiene interés biomédico. Puede expresarse en E. coli, el gen de la insulina humana y así producir la hormona en gran escala en fermentadores industriales. Lo propio se ha hecho para producir interferón humano.
Los genes clonados también pueden ser introducidos en levaduras. Estas son hongos unicelulares, cultivables en fermentadores en gran escala al igual que las bacterias, pero que por ser eucariotas presentan la ventaja de provocar en las proteínas fabricadas las mismas modificaciones que realizan las células de mamíferos. Se han usado levaduras modificadas por ingeniería genética para producir vacuna contra la hepatitis B, por ejemplo.
Las células animales pueden ser cultivadas en el laboratorio. Existen decenas de cultivos celulares humanos y centenares de otras especies. La introducción de un gen foráneo en un cultivo celular modifica su información y el cultivo así transformado puede ser aprovechado para fabricar la proteína recombinante. La eritropo-yetina recombinante humana, fármaco que estimula la generación de glóbulos rojos por la médula ósea, es fabricada en nuestro país mediante esta tecnología. Células de mamíferos transformadas por ingeniería genética también han sido utilizadas para producir EGF, factor de crecimiento epidérmico, para el tratamiento de quemaduras graves. También se fabrican así hormona de crecimiento humana o factores de coagulación para el tratamiento de la hemofilia.

Animales transgénicos

Quizás los experimentos más espectaculares de ingeniería genética sean los que permiten modificar la información de un organismo pluricelular entero. En efecto, si un gen clonado es introducido en el núcleo de un óvulo de ratón fecundado mediante microinyección con pipetas capilares, las moléculas del gen foráneo se insertan al azar en uno o más sitios de los cromosomas del cigoto. Al reimplantarlo en el útero de una madre adoptiva, el cigoto continúa su desarrollo embrionario hasta el nacimiento. El ratón derivado de tal cigoto es denominado transgénico y posee una o más copias del gen foráneo, o transgén, en todas sus células. El transgén es transmitido a la descendencia de los ratones trans-génicos de manera estable y siguiendo las leyes de la herencia.
Dependiendo del diseño experimental, el transgén se expresará en todos o en alguno de los tejidos del ratón transgénico. De esta manera se ha cambiado la información original y el programa de expresión en el animal entero.
Los ratones transgénicos son excelentes «tubos de ensayo» para estudios básicos sobre diferenciación celular, cáncer e inmunología. Según la naturaleza del transgén, pueden obtenerse cambios fenotípicos considerables, tal como ocurrió con los ratones transgénicos para el gen de la hormona de crecimiento, los cuales crecieron más rápidamente y hasta un tamaño del doble que los ratones normales. El ratón no es el único modelo experimental para la transgénesis. Ya se han producido peces, conejos, cabras, ovejas, cerdos y vacas transgénicas. En el caso de estos animales más grandes, la idea no es usarlos como «tubos de ensayo», sino transformar sus genomas en beneficio del hombre, de manera tal, por ejemplo, de producir proteínas recom-binantes humanas de uso terapéutico, en sangre, carne o leche y luego purificarlas. Es lo que se ha dado en llamar genetic farming, o crianza de animales que funcionen como «fábricas» de proteínas humanas. El activador tisular de plasminógeno humano (hTPA), una enzima usada en la disolución de trombos causantes de accidentes cardiovasculares, es actualmente producido en la leche de cabras transgénicas generadas a tal efecto.
Así como pueden obtenerse animales transgénicos, también se generan plantas transgénicas. En ellas se introducen genes que causen resistencia a herbicidas o a plagas, por ejemplo, o que mejoren las características de frutos y semillas.

Transgénesis en humanos y terapia génica

Ante la multiplicidad de experimentos de transgénesis, surge evidentemente la siguiente pregunta: ¿es posible generar humanos transgénicos? Ni teórica ni concep-tualmente existen restricciones para el experimento. Quizás haya algunas dificultades metodológicas que no son insalvables. Las objeciones tienen más que ver con la ética o con la posible utilidad de tal tipo de experimento. Si la idea es una terapia génica in ovo, es decir introducir un gen sano en el cigoto, para revertir los efectos nocivos de una mutación causante de una enfermedad hereditaria, la respuesta, por ahora, es que no tiene sentido. En primer lugar, porque la inserción de un transgén en los cromosomas del cigoto es un fenómeno incontrolable y azaroso. No puede predecirse cuántas copias se van a insertar, ni en qué sitios. Además, para tener éxito, deberían microinyectarse numerosos óvulos fecundados humanos, de los cuales sólo un pequeño porcentaje sobreviviría y daría embriones. Esto es, la propia metodología llevaría a desechar o malograr embriones. Por otra parte, cualquiera sea la naturaleza del defecto hereditario (dominante o recesivo) que se pretende corregir, los padres portadores de genes defectuosos naturalmente generarán embriones sanos y enfermos en distintas proporciones. Por consiguiente, si el intento de transgénesis ya implica manipulación y descarte de embriones humanos, parece mucho más razonable destinar esfuerzos a identificar mediante diagnóstico por biología molecular los embriones naturalmente sanos y reimplantar sólo éstos. Este tipo de diagnóstico no es fantasía. Ya se lo ha practicado retirando sólo dos o tres células de un embrión de diez, sin alterar el normal desarrollo de las restantes. Estos hechos, sumados a los riesgos que implica el desconocimiento de los íntimos mecanismos de regulación de la expresión genética, sumados al problema ético de modificar adrede la información genética humana descalifican, a mi juicio, la transgénesis en humanos.
No obstante, la terapia génica de adultos se ha revelado como una metodología extremadamente promisoria para curar enfermedades hereditarias. La misma consiste en introducir el gen normal clonado en un grupo numéricamente importante de células de un órgano del paciente. Los problemas estratégicos de la terapia génica están relacionados con la elección del órgano «blanco», y la vía de introducción del gen foráneo de manera tal de llegar al mayor número posible de células. Experimentos piloto realizados en los EE.UU., han logrado curar enfermedades tales como la inmunodeficiencia causada por deficiencia en adenosina deaminasa y, más recientemente, un tipo de hipercolesterolemia familiar, una enfermedad que provoca infartos y otros problemas cardiovasculares en edades muy tempranas. El órgano blanco ideal es probablemente la médula ósea, aunque ha habido éxito con hígado, linfocitos circulantes y epitelio pulmonar. La terapia génica no corrige el defecto en todas las células del paciente, sino sólo en algunas. La curación ocurre porque dichas células comienzan a fabricar la proteína sana, supliendo a la ausente o adicionándose a la defectuosa. El efecto curativo no es transmitido a la descendencia ya que las células germinales no han recibido el gen sano. Si bien existen grandes expectativas sobre el éxito de las terapias genéticas, por el momento se encuentran en etapa de experimentación clínica. Pese a que el éxito mayor ha sido obtenido con las enfermedades hereditarias, la mayor parte de los protocolos aprobados están relacionados con terapias genéticas del cáncer, terreno en el cual los resultados no parecen ser tan promisorios.

Knock-out de genes

Hemos visto hasta aquí diversos ejemplos y usos de la introducción de genes clonados en células y organismos. Podríamos caracterizarlos como experimentos de adición. Se agrega un gen y, una proteína y/o una función a las ya existentes. Pero, ¿qué sucede si uno anula o elimina un gen en particular dentro de una célula? Pues en primer lugar puede determinar si ese gen era esencial o no. Si la célula muere, la anulación del gen es letal. Ergo, dicho gen es esencial. Si la célula vive, podrán estudiarse los efectos causados por la anulación. Hoy es posible realizar, mediante sofisticados métodos de ingeniería genética, la anulación de un gen dado en todas las células de un organismo entero, en particular el ratón. Es lo que se conoce en la jerga como knock out de genes. Este tipo de experimentación es de fundamental importancia porque permite establecer la función de cada uno de los genes en el organismo entero, a través de los efectos causados por su anulación, evaluando fenómenos macroscópicos como la fisiología, la morfología, el desarrollo y el comportamiento. Los biólogos que llevan a cabo experimentos de knock out generalmente no saben con qué fenotipo se van a encontrar en el animal obtenido. Para sorpresa de muchos, se observa en algunos casos que la anulación de un gen cuyo producto se creía esencial para las células, produce ratones morfológica y funcionalmente normales. Esto revela una característica bastante común en los organismos superiores: la redundancia de genes. ¿Qué significa esto? Pues que existen varios genes diferentes, cuyos productos pueden realizar funciones similares. Al eliminar sólo uno de ellos, los productos de los genes redundantes suplen la falencia sin que se observen cambios fenotípicos. No obstante, en aquellos knock outs de genes no redundantes, se obtiene una información valiosísima.

Diagnóstico médico

En la última década, las investigaciones en biología molecular provocaron desarrollos biotecnológicos de fundamental importancia en el campo de la salud, la agricultura y la industria alimentaria. Súbitamente, la «academia» universitaria comenzó a relacionarse con el mundo empresario. Los proyectos de investigación básica ya no sólo sirven para formar recursos humanos capaces de ser transferidos a la actividad productiva, sino también para desarrollar productos y servicios, o las metodologías que los posibilitan.
En el campo del diagnóstico médico, la rapidez de la transferencia tecnológica desde el laboratorio de investigación básica al de análisis clínicos se produce en gran parte debido al invento de la reacción en cadena de la polimerasa o PCR (polymerase chain reaction).
La PCR ha permitido el desarrollo de nuevas estrategias diagnósticas en numerosos campos de la medicina. Por ejemplo, existen métodos de detección por PCR de agentes infecciosos como los virus de las hepatitis B y C, del papiloma y del SIDA. También pueden detectarse otros microorganismos patógenos como las clamidias, las micobacterias que causan tuberculosis, los Helicobacter causantes de gastritis y los tripanosomas responsables de la enfermedad de Chagas.
La manera clásica de diagnosticar enfermedades infecciosas, y en particular las causadas por virus, consiste en detectar los anticuerpos que el paciente produce contra el virus. Si hay anticuerpos circulantes se sabe que hay o hubo infección, pero no se puede distinguir entre las dos posibilidades. Puede que el paciente ya se haya curado del virus pero que aún presente anticuerpos en sangre. En cambio, la detección directa del genoma del patógeno mediante PCR permite saber con certeza si hay o no infección en el momento del análisis. Esto cobra importancia en el diagnóstico de SIDA en recién nacidos de madres seropositivas. En tales casos, la detección de anticuerpos no es útil para el diagnóstico porque los bebés, infectados o no, presentan anticuerpos contra el virus HIV en su sangre provenientes de la madre a través de la placenta.
La PCR ha facilitado enormemente el diagnóstico de enfermedades hereditarias. Talasemias y otras anemias, fenilcetonuria, hemofilia, distrofia muscular de Duchenne, fibrosis quística, poliquistosis renal, retardo mental asociado a fragilidad del cromosoma X, corea de Huntington, enfermedades de Sandhoff y de Gaucher constituyen los ejemplos más notorios. Los genes responsables de estas enfermedades han sido aislados y caracterizados recientemente y ya se encuentran disponibles pruebas diagnósticas seguras. En algunos casos las mismas pueden ser aplicadas para identificar dentro de una familia a los portadores, es decir, individuos que transmiten la enfermedad pero que no la padecen, los sanos y los afectados. Pueden ser utilizadas para el diagnóstico prenatal, mediante el análisis del DNA de una biopsia del feto, o para el diagnóstico presintomático, sobre todo en casos como los de la corea de Huntington o la poliquistosis renal donde los síntomas aparecen tardíamente.
En enfermedades oncológicas pueden detectarse por PCR mutaciones de oncogenes. Los oncogenes son genes presentes en todas las células del organismo, cuyos productos cumplen funciones importantes para el funcionamiento normal de la célula. Alteraciones (mutaciones) de estos oncogenes contribuyen a la generación de tumores y, en algunos casos, el saber cuál es el oncogén mutado permite diagnosticar prematuramente cánceres de naturaleza hereditaria o establecer pronósticos.
Se han implementado métodos por PCR para la evaluación del riesgo de padecer trastornos autoinmunes tales como diabetes dependiente de insulina, enfermedad celíaca y esclerosis múltiple. En estos casos se analizan los genes de los llamados «antígenos» de histocom-patibilidad o HLA, los cuales codifican para una serie de proteínas de la membrana celular que participan en la iniciación de la respuesta inmune. Si bien estos genes no son los responsables directos de las enfermedades autoinmunes, existe una correlación comprobada entre la presencia de ciertas variantes de los genes HLA y el riesgo de padecerlas.

Determinación de identidad y lazos biológicos

La información genética nuclear proviene en iguales proporciones de la madre y del padre. Cada gen o región intergénica puede presentar múltiples variantes (por ej. a, b, c, d) en los distintos individuos de la población. Pero lo importante es que cada individuo lleva en sus células sólo dos de esas variantes. Así, para un gen dado, habrá individuos aa, ab, ac, ad, bb, bc, bd, cc y cd, sabiendo con certeza que en cada uno de ellos, una de las variantes proviene del padre y la otra de la madre. Si se analizan los pares de variantes de distintos genes de una persona se observará un patrón característico y exclusivo, al que llamamos «huella digital» del DNA, y que constituye la base genética de su identidad.
La PCR y otras técnicas de análisis del DNA permiten determinar cuál es la «huella» genética de cada individuo mediante un análisis de sangre realizable en nuestro país tanto en instituciones públicas como privadas. Al comparar «huellas» de distintos individuos pueden confirmarse o descartarse lazos de parentesco entre los mismos, con un altísimo grado de certeza. Esta es sin duda la ventaja más importante de la utilización del análisis del DNA para la determinación de paternidad, respecto de los métodos clásicos, como la tipificación de grupos sanguíneos o los marcadores de histocompa-tibilidad (HLA). Si en los métodos tradicionales puede llegarse a estimar inclusión con una certidumbre que oscila entre el 90 y 98%, en el análisis del DNA, usualmente se manejan estimaciones que tienen un grado de confiabilidad mayor del 99,999.
Esta poderosa metodología ha permitido resolver muchos casos de identidad tanto a partir de individuos vivos como de muestras forenses (el análisis puede hacerse con muestras de raíz de pelo, semen, sangre seca, restos humanos no identificados provenientes de incendios, explosiones, huesos u otros restos exhumados). Los modernos métodos de filiación han sido muy útiles para los organismos de Derechos Humanos y en particular para las Abuelas de Plaza de Mayo en la identificación de hijos de desaparecidos. En estos casos, al faltar los padres, el método de elección para establecer lazo biológico con los abuelos es el estudio del DNA de las mitocondrias. Estas provienen evolutivamente de las bacterias y en consecuencia conservan su propio DNA, el cual se hereda por vía exclusivamente materna. Esto es así debido a que en la fecundación, el espermatozoide inyecta su núcleo en el óvulo, de manera tal que las mitocondrias del nuevo individuo provendrán mayormente de aquellas que ya se encontraban presentes en el óvulo materno. A diferencia del análisis del DNA nuclear, donde el grado de certeza en el establecimiento del lazo biológico disminuye al alejarse el parentesco, el análisis del DNA mitocondrial permite asignar con el mismo y alto grado de certeza lazos con la madre u otros familiares por vía materna (abuela materna, tíos maternos, tíos abuelos maternos).

Clonado de animales por transplante nuclear. ¿Clonado de humanos?

El llamado clonado de animales, ejemplificado por el experimento de la oveja Dolly, consiste en el transplante de un núcleo proveniente de una célula somática de un adulto o embrión, a un huevo al cual previamente se le ha inactivado su propio núcleo. El cigoto obtenido da origen a un embrión y luego a un adulto que resulta genéti-camente idéntico al organismo del cual se extrajo el núcleo. Se trata de un tipo de reproducción asexual, como resultado de la cual se genera un individuo totalmente comparable a un gemelo univitelino del individuo del cual se extrajo el núcleo, aunque desfasado en el tiempo. Este tipo de experimentos no hacen otra cosa que confirmar que cualquier núcleo de una célula de un adulto tiene toda la información genética necesaria para generar un nuevo individuo, siempre y cuando se lo ubique en las condiciones adecuadas. El individuo «clonado» no surge espontáneamente de ninguna máquina o tubo de ensayo. El huevo con el núcleo transplantado debe necesariamente completar su desarrollo en el útero de una madre y nacer como cualquier bebé. Su identidad e individualidad estarán dadas no sólo por su patrimonio genético particular sino también, y fundamentalmente, por la influencia inevitable del medio ambiente físico, biológico y cultural, a través de una historia que comienza en el propio útero materno y continúa dinámicamente de por vida.
El experimento de Dolly no ha aportado ninguna novedad conceptual a la biología moderna. La demostración experimental de que los núcleos somáticos tenían toda la información genética y que podían generar un organismo completo fue realizada en ranas africanas, ya en la década del 60, por el eminente biólogo inglés John Gurdon. El experimento de Dolly o sus similares aportan la novedad de que fueron realizados en mamíferos (en especies evolutivamente más cercana al hombre y de uso corriente en la explotación agropecuaria, la industria farmacéutica y la experimentación básica). Por otra parte es la primera vez que se demuestra que un núcleo proveniente de una célula muy especializada, tal como la glándula mamaria, tiene totipotencia. Desde el punto de vista de la investigación en fisiología, patologías e inmunología, la generación de animales por transplante nuclear abre un campo de experimentación fundamental que permitirá avanzar en el conocimiento de las causas y la cura de enfermedades humanas. En este sentido, la técnica representa un avance cualitativo en el conocimiento científico en beneficio del hombre. Su uso en animales no implica mayores riesgos de obtención de nuevas especies animales que aquellos resultantes de la activa selección genética realizada por la especie humana sobre otras especies vegetales y animales desde hace decenas de miles de años. Esas prácticas de selección artificial de variantes genéticas en poblaciones naturales dieron origen a los llamados animales domésticos y plantas cultivadas, las cuales por su diferenciación morfológica y fisiológica podrían ser consideradas «monstruos» si se las compara con las especies a partir de las que fueron seleccionadas.
Un eventual «clonado» de seres humanos estaría basado en los mismos principios biológicos mencionados más arriba. No obstante, indudablemente la idea provoca una serie de reflexiones, temores y consideraciones éticas dignas de la mayor consideración. Muchas, sino la mayoría de las preocupaciones son similares a las que provocan los distintos procedimientos de fertilización asistida. En ese sentido, la sociedad ya tiene una práctica de debate y, en algunos casos una legislación que dan cuenta de cambios progresivos en las concepciones bioéticas en función del bienestar y la salud humanos. Los temores de la generación de monstruos, de la esclavización de «clones» por parte de otros humanos y de la producción en serie de seres humanos «deshumanizados» son totalmente atendibles y deben ser tenidos en cuenta por los científicos, las autoridades y la sociedad en general. No obstante, es mi opinión que gran parte de esos temores son producto del desconocimiento real de lo que el transplante nuclear significa y de sus potenciales peligros para los seres humanos. Este desconocimiento, sumado a la influencia de alguna prensa sensacionalista, alimenta fantasías de poca base objetiva. Una actitud cauta por parte de las autoridades y legisladores debería contemplar los hechos objetivos, balancear los posibles beneficios y prevenir los malos usos de la ciencia, hecho este último que no se restringe a la experimentación biológica y del cual la humanidad ha dado lamentablemente muestras a lo largo de su historia.
Un ejemplo reflexivo y cauto respecto de las medidas a tomar en los experimentos de transplante nuclear es el de la reciente declaración de la American Society for Cell Biology (ASCB), de los Estados Unidos de Norteamérica. La misma dice:
«A pedido de la Comisión Asesora Nacional sobre Bioética, la American Society for Cell Biology (ASCB) recomendó en 1997 una moratoria nacional voluntaria sobre transferencia nuclear humana cuyo propósito fuera crear un nuevo ser humano. Esta debería brindar a los científicos y al público la oportunidad de determinar la seguridad y lo apropiado de tal experimentación.
La ASCB sigue apoyando tal moratoria como una respuesta transitoria constructiva a las preocupaciones surgidas por el clonado de una oveja adulta. Sin embargo, recientes acontecimientos en los EE.UU. han escalado e infundido una nueva urgencia en este debate, dando como resultado pedidos de una legislación regulatoria.
La ASCB solicita que en el caso de necesidad de una legislación, ésta debe estar específicamente relacionada con la reproducción de un ser humano por transplante nuclear. Al mismo tiempo, ninguna legislación debería impedir o interferir con investigaciones existentes y potenciales, fundamentales para la prevención o cura de enfermedades humanas. Estas investigaciones a menudo incluyen el clonado de líneas celulares y DNA humanos y animales, pero no de seres humanos completos.
La ASCB recomendó una moratoria de 3 a 4 años sobre la transferencia nuclear humana con el propósito de crear un nuevo ser humano con el fin de permitir tiempo para evaluar la seguridad y las opiniones públicas sobre tales procedimientos. La ASCB solicita que la recomendación de la Comisión sea la base para cualquier legislación federal». ASCB, enero de 1998.

Lecturas recomendadas

Alberts B, Bray D, Johnson A, et al. Essentials in Cell Biology. An Introduction to the Molecular Biology of the cell. New York: Garland Publishing 1997.
Cox TM, Sinclair J. Biología Molecular en Medicina, Buenos Aries: Editorial Médica Panamericana. 1998.
Lewin B. Genes VI. Philadelphia: John Wiley & Sons 1998.
Satz ML, Kornblihtt AR. La reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y sus aplicaciones. Ciencia Hoy 1993; 4: 53-9.



Fig. 1.– Estructura de un gen humano típico con tres exones y dos intrones mostrando los pasos nucleares del flujo de información genética. pol II: RNA polimerasa II. cap: 7-metil guanosina. La tijera marca el sitio en que se produce el clivaje del pre-mRNA y la posterior adición de la cola de poli-A (poliadenilación).

60° ANIVERSARIO DE MEDICINA (BUENOS AIRES)
Simposio internacional. Academia Nacional de Medicina.
Buenos Aires, 6-7 octubre 1999
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The developing countries are still losing too many of their best scientists to the wolrd’s wealthier research centers. Yet the negative aspects of this movement can be in part counteracted by increased mobility and informed sharing, current trends that facilitate intensive training courses, the sharing of big science facilities, and networks linking expatriate researchers to their home country institutions –all strategies supported by the UNESCO. In this drive to establish new ways of doing science, the leading industrialized countries clearly have much to offer. The United States, in particular, has the world’s strongest science base, a tradition of individual rights, a record of reacting positively to change, and some of the world’s largest knowledge-intensive corporations. If the business sector takes note of the potential benefits of a new relationship between science and society, then public and private interests would converge, generating a force for progress powerful enough to meet the challenges of the new century.

Los países en vías de desarrollo siguen perdiendo demasiado de sus mejores científicos hacia los centros de investigación de países más pudientes. Sin embargo, el aspecto negativo de este movimiento puede ser en parte contrarrestado por una mayor movilidad y la posibilidad de compartir información, facilitando cursos de entrenamiento y colaboración de investigadores expatriados con sus países de origen –todas estrategias apoyadas por la UNESCO. En este afán de establecer nuevas formas de hacer investigación, las naciones industrializadas obviamente tienen mucho que ofrecer. Los Estados Unidos, en particular, tienen la más potente base científica, una tradición de derechos individuales, un récord de reaccionar positivamente frente a cualquier cambio, y algunas de las más importantes corporaciones dedicadas a intensificar el conocimiento. Si el sector empresarial se da cuenta de los beneficiosos potenciales de esta nueva relación entre la ciencia y la sociedad, entonces los intereses públicos y privados podrán converger, generando una fuerza hacia el progreso suficientemente potente para enfrentar los desafíos del nuevo siglo.

Federico Mayor

Director-General of the United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization.

Editorial. The World Conference on Science. Science 1999; 285: 529

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