Lo que circula por los medios

23 de agosto de 2010

PAPEL PRENSA: "A LA OPINION PUBLICA" NOTA DIARIO CLARIN DE MAYO DE 1977


Hoy el diario Tiempo Argentino, publica la imagen de la nota del Diario Clarin: "A la opinión publica", con  fecha de 19 de Mayo de 1977 sobre la adquisición de Papel Prensa
Aqui subimos la nota de Tiempo Argentino  e imágenes del  Libro: Deciamos Ayer


Haga clik en las imágenes para leer, foto 2 de fácil lectura.
 FOTO 2






En primera persona, firmaron un artículo que revela la aprobación de la Junta Militar para el traspaso de Papel Prensa
Clarín y La Nación confesaron en 1977 su complicidad con la dictadura

Publicado el 23 de Agosto de 2010
Por Hernán Cocchi
Tiempo Argentino accedió al texto que se publicó el 19 de mayo de 1977, en el que se explicitan los lazos entre los militares y los dueños de los diarios para apropiarse de la fábrica de papel que pertenecía a la familia Graiver.


Cuando mañana el Poder Ejecutivo presente el informe “Papel Prensa - La Verdad” sobre los presuntos delitos de lesa humanidad cometidos en la apropiación de las acciones de la compañía en 1976, un coro opositor intentará explicar, una vez más, que es un avance contra la libertad de expresión y un tiro más de la guerra entre el gobierno y el Grupo Clarín. Sin embargo, es imposible tapar el sol con las manos, al menos cuando la historia sale a la luz.
El 19 de mayo de 1977, el diario propiedad de Ernestina Herrera de Noble publicó un artículo titulado “A la opinión pública”, con la intención de dar a conocer “todos los pasos que precedieron y siguieron a la compra de las acciones de Papel Prensa SA”. La información está al alcance de la mano. Tiempo Argentino accedió a esa edición de Clarín con una simple visita a la Biblioteca del Congreso de la Nación. El texto demuestra, en primera persona, la complicidad entre los accionistas privados de Papel Prensa con la última dictadura militar. Un dato que ya había sido revelado, pero que este texto confirma.
El documento histórico forma parte de la investigación que presentará la presidenta Cristina Fernández en la Casa Rosada y que seguramente concentrará la atención durante buena parte de la semana. “Los tres diarios emprendieron las gestiones de compra del paquete accionario de Papel Prensa SA, previa consulta con la Junta de Comandantes en Jefe y la Secretaría General de la Presidencia”, indica el octavo párrafo de la solicitada firmada por Clarín, La Nación y La Razón a poco de apropiarse de las acciones de la familia Graiver en complicidad con los jefes de la última dictadura. Quien intente negar la complicidad entre el poder militar y estas empresas periodísticas estará, al menos, negando la realidad. El documento concluye afirmando que “la transacción se celebró a la luz pública y con el consentimiento previo y posterior del Estado, a través de la más alta expresión de su voluntad que consta en acta de la Junta Militar”. A confesión de parte…
La historia había comenzado poco menos de un año antes, el 7 de agosto de 1976, cuando el avión privado de David Graiver –socio mayoritario de Papel Prensa– se estrelló en México. Según denunció la viuda del banquero, Lidia Papaleo, en esos días comenzaron las presiones para que la familia se desprendiera de sus bienes, entre ellos la preciada fábrica de papel de diario que estaba en construcción. Las amenazas continuaron luego de su regreso a la Argentina. En la declaración que la mujer realizó ante la Secretaría de Comercio Interior –publicada por Tiempo Argentino- y que también forma parte del documento que se presentará mañana, Papaleo afirmó que el CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, le dejó bien claras sus opciones: “Firme o le costará la vida a usted y su hija.” La historia de la apropiación continúa con las torturas que la viuda de Graiver sufrió durante su desaparición.

La versión oficial de los tres diarios omite el horror. “A mediados de 1976, se ofrece en venta en plaza el paquete accionario de Papel Prensa”, publicó Clarín en su portada. Sin embargo, desde la transferencia de la propiedad de la compañía, la familia Graiver denuncia que la operación fue realizada bajo la presión de los ejecutivos de los matutinos y la complicidad de los militares. “Ofrecer” es un verbo poco preciso en este caso.

José Alfredo Martínez de Hoz era el ministro de facto de Economía. Según confesó el propio diario Clarín, “Joe” fue cómplice de la transacción de apropiación de Papel Prensa. Era un plan sistemático de apropiación de empresas a favor de los amigos de los represores, que no sólo necesitaba del visto formal del Estado, sino incluir en el operativo a grupos de tareas y torturadores. Según el artículo, la compra se realizó “obtenida la conformidad a este alto nivel con el señor ministro de Economía y el señor secretario de Estado de Desarrollo Industrial. No hallándose objeción alguna, se celebraron el 2 de noviembre los contratos de compra de las acciones”.
La mentira tiene patas cortas, aunque a veces demore 33 años en aparecer. Ese 2 de noviembre fue el día en que Lidia Papaleo firmó a la fuerza el boleto de compra–venta de la mayoría accionaria de la compañía. “No fue una transacción entre hombres libres”, insistió el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en la anteúltima asamblea de Papel Prensa. Según el testimonio de los sobrevivientes de aquellos días, el “polémico” funcionario tiene razón.
Pero la confesión de “el gran diario argentino” no concluye en sus complicidades con los jefes del genocidio de 30.000 personas. Hoy, los representantes del Estado en Papel Prensa hablan hasta el cansancio de las ventajas competitivas que le permitieron al Grupo ser una de las empresas más importantes de la Argentina.
Todo comenzó cuando tomaron por la fuerza el control de la fábrica de papel de diario. El artículo de 1977 que hoy reproduce Tiempo Argentino explica claramente el poder que otorga manejar cuotas y precios del insumo más importante para un diario: “Se trataba, en la época de constitución de FAPEL (la firma que adquirió inicialmente Papel Prensa y que luego cedió a Clarín, La Nación y La Razón), de oponerse de alguna manera a la política de control de los diarios que alentaba especialmente el gobierno de entonces. Ese control se procuraba en forma directa en aquellos diarios más vulnerables económicamente y, en forma indirecta, a través del manipuleo de la futura fabricación de papel, en los diarios empresariamente más sólidos.” Cuando hablan de ‘el gobierno de entonces’, los tres diarios hacen referencia a la última presidencia de Juan Domingo Perón. No había dudas, Papel Prensa –un proyecto iniciado durante la dictadura de Agustín Lanusse– era demasiado preciado para que quede en manos de un grupo como el de los Graiver, ajeno al mercado editorial. “Los grandes diarios” tenían un plan bien pensado para ser los dueños de la empresa que encararía el proceso de sustitución de importaciones de papel de diario.
Beatriz Paglieri, actual directora por el Estado en la compañía, expresó hace unos días en un discurso frente a militantes kirchneristas que “el monopolio de la fabricación del papel de diario hizo que muchos medios mueran y que algunos ni siquiera nazcan”. El artículo histórico insiste en que gracias a los nuevos dueños, quedaron “aventados ya los riesgos anteriores de control político de la prensa a través de la manipulación de los cupos y el precio del papel”. Con la compra de Papel Prensa, Clarín, La Razón y La Nación se transformaban en los garantes de la libertad de expresión, un derecho público que a partir de entonces sería velado por empresarios privados.
Pero “los intereses de la Patria” estaban primero. El artículo explica con lujo de detalles que toda la transacción se realizó “preservando un proyecto de interés nacional y resguardando el abastecimiento para todos los diarios de su principal insumo en defensa de la libertad de prensa, de conformidad con la centenaria tradición argentina y respetando uno de los soportes de nuestro estilo de vida”.
Vale una aclaración. En la desgarradora carta que envió Lidia Papaleo de Graiver al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, la viuda del banquero destacó que le “habían hecho saber que las acciones debían cederse a empresarios argentinos que no pertenecieran a la colectividad judía”.
Por otro lado, los dictadores insistían en vincular a David Graiver con Montoneros. De hecho, en la misma portada en la que Clarín publicó “A la opinión pública”, la “bajada” del título central de la edición de ese jueves anunciaba que uno de los temas de la próxima reunión de la Junta Militar sería evaluar “las investigaciones en torno de los casos Graiver y ALUAR”.
Nunca se probó que la familia Graiver tuviera relaciones con la organización guerrillera. El 16 de julio de 1982, el juez en lo Criminal y Correccional Fernando Zabalía resolvió “sobreseer parcial y definitivamente en esta causa 725/81 a Juan Graiver en relación con los delitos de asociación ilícita calificada, asistencia económica a la subversión y encubrimiento”. En el testimonio que este año Rafael Ianover prestó frente a los socios de la compañía, el ex testafero de David Graiver recordó que ser judío era una de las acusaciones que sufrió durante su cautiverio.
El 27 de septiembre de 1978, Jorge Rafael Videla, Ernestina Herrera de Noble y Bartolomé Mitre brindaron por la inauguración de la planta de Papel Prensa en San Pedro. El plan había dado sus frutos. Los beneficios recién comenzaban. 

-------------------------------------------

Entrevista exclusiva a Rafael Ianover, ex vicepresidente de Papel Prensa
“La venta fue un despojo por parte de los tres diarios y la dictadura”

Publicado el 22 de Agosto de 2010
Por Juan Alonso y Cynthia Ottaviano

Integró el directorio hasta el golpe de 1976. Fue presionado para firmar el acuerdo con Clarín, La Nación y La Razón. “Estaba aterrorizado. Antes de firmar, Peralta Ramos dijo que no me iba a pasar nada.” Después lo secuestró la patota de Camps.


Cuatro de la tarde del jueves 19. Rafael Ianover, de 85 años, sube las escaleras lentamente. Lleva puesta una campera, camisa y corbata. Todavía conserva el porte de caballero formal. Estrecha la mano sonriente y nos trata de usted, dice que prefiere el agua al té. Toma asiento y comienza a desenhebrar recuerdos de una pesadilla que surcó su vida como un vendaval de angustia que duró 34 años y que recién hoy –a escasas horas de poder conocerse el informe sobre Papel Prensa, realizado por el secretario de Estado Guillermo Moreno– puede revelar. Dando a conocer, por fin, quién es quién en esta historia que asocia a los dueños de Clarín, La Nación y La Razón con la dictadura genocida que hizo desaparecer a más de 30 mil argentinos.
“Cuando yo firmé en las oficinas de La Nación, el 2 de noviembre de 1976, lo hice aterrorizado y presionado. Ya había muerto David Graiver en México, y todos esperábamos lo peor. El entonces dueño de La Razón, Manuel Peralta Ramos, me prometió que no me iba a pasar nada, porque nosotros sabíamos que todos los días se llevaban gente –rememora Ianover ante Tiempo Argentino–, incluso un grupo de tareas había entrado a mi casa cuando estábamos cenando. Mis hijos en ese momento tenían 17 años. Revisaron los placares y nos hicieron firmar un documento como que no faltaba nada, pero en realidad se llevaron algunas cosas de valor del departamento.”
Ianover conoció al dueño de Papel Prensa, el financista David Graiver, a través de su hermano Isidoro, casado con una prima hermana de su esposa. “Yo en esa época estaba muy bien económicamente, era corredor de cereales desde 1958. Pero el proyecto de Papel Prensa era apasionante y cometí el gravísimo error de aceptar el puesto de vicepresidente de la empresa. Las consecuencias fueron tremendas, por el daño moral y económico que me infligieron.”

–¿Qué significaba Papel Prensa para usted?
–El proyecto era producir por primera vez papel de diario para el país, sustituyendo importaciones. En aquel momento, en la Argentina no se producía madera de fibra larga. La pasta celulósica que se utiliza en Noruega, Suecia, Finlandia, se basa principalmente en madera de fibra larga, pinos y araucarias. Esta nueva tecnología argentina estaba proyectada para producir con madera de fibra corta, álamo y sauce, con plantaciones que existen en el norte de la provincia de Buenos Aires y del Delta entrerriano, por eso la planta se ubicó en San Pedro. Había una máquina importada de Finlandia, que costó 6 millones de dólares, de 100 metros de largo, totalmente automática, en la que por un extremo entraban las astillas de madera y, por el otro, salían las bobinas de papel. Además, se compró un edificio de 120 metros de largo por 25 metros de altura, donde debían estar las bases, la máquina principal y muchas otras cosas.
–¿Los diarios Clarín, La Nación y La Razón pagaron un precio justo por eso?
–A mi criterio, no. Cuando yo firmé, no sabía a qué precio se compró, porque a mí no me hablaron de precio. Yo vivía aterrorizado, porque ya se sabía en todo el país que se secuestraba y desaparecía gente que aún no apareció. Además, me habían avisado que me iban a detener. Cuando firmé, le dije a Francisco Peralta Ramos, uno de los dueños de La Razón: “yo firmo si no me va a pasar nada”, y él me dijo: “Quédese tranquilo, que no le va a pasar nada.” Eso fue el 2 de noviembre de 1976, y el 12 de abril de 1977, me detuvieron.
–¿Supo alguna vez cuánto pagaron?
–Para mí, fue un precio muy barato. Pero claro: para venderlo a lo que realmente valía, había que llamar a licitación, convocar a algunos interesados. Sin embargo, acá no hubo discusión alguna. Estando yo detenido, Benito Campos Carlés, el abogado de La Nación, y Bernardo Sofovich, de Clarín, vinieron a pagarle a mi señora el importe del paquete que estaba a mi nombre y ella dijo: “Yo no puedo recibir esto porque no es nuestro.”
–¿Estaba todo arreglado?
–Cuando firmé estaba aterrorizado y ni sé de qué precio se hablaba. Esa es la pura verdad. Estuve 16 meses detenido, y un año con libertad vigilada, sin poder salir del ámbito de Capital Federal, motivo por el cual perdí clientes porque no podía ir a verlos ni explicarles lo que me había pasado. Estuve 28 meses sin contacto con mis clientes, y para trabajar en un negocio de esa naturaleza hay que estar en contacto. El negocio que tenía era muy interesante, y en los últimos años había llegado a trabajar 200 mil toneladas por año que me dejaban muy buena utilidad. Cuando asumí en Papel Prensa, era sin sueldo, porque teníamos estúpidamente la vocación de devolverle al país lo que nos había dado.
–¿Qué pasó en los meses previos a noviembre de 1976? ¿Tuvo
contacto o diálogo con la gente de Clarín?
–Para nada. Ningún diálogo. No recuerdo con precisión si fue antes del 2 de noviembre o después del 2 de noviembre, como le dije antes, que un grupo de tareas entró en mi casa. Estábamos cenando con amigos, tuvieron a mis hijos inmovilizados como rehenes, y cuando llegamos al dormitorio el contenido de los placares estaba totalmente en el suelo. No sé lo que buscaban, seguramente algo que me implicara no sé en qué. Nunca se identificaron. Me hicieron firmar un papel donde aseguraba que no me falta nada, pero a la mañana siguiente, cuando controlamos, faltaban algunas cositas. Estuve terriblemente preocupado por ese tema, y cuando me convocaron a esa reunión en La Nación, sabía que nos iban a detener a todos. Me habían avisado, me dijeron: “Andate del país, te van a detener.” La presión era tan grande. Y por supuesto, si a mí me pasaba, a los Graiver también. A ellos los detuvieron en marzo y a mí el 12 de Abril. ¿Por qué a mí y no al presidente de Papel Prensa, Martínez Segovia? Porque Martínez Segovia era socio de José Alfredo Martínez de Hoz, por ese entonces ministro de Economía. La presión y temor previos fueron tremendos. Supongo que los herederos de Graiver firmaron lo mismo que yo para no sufrir las consecuencias de un secuestro.
–¿Creyó que lo podían matar?
–Sabía que había gente secuestrada y desaparecida. Yo no me fui por la sencilla razón de que equivocadamente pensé que si me iba, mis clientes y amigos pensarían que cometí algún delito. Y si no cometí ninguno, ¿por qué habría de irme?
–¿Lo interrogaron sobre Papel Prensa?
–Primero estuve siete días sin contacto con nadie. Me ataron las manos, me vendaron los ojos y me llevaron e hicieron sentar en una silla de lo que parecía ser una comisaría de barrio. Una persona que me cuidaba me dijo: “Mire señor, usted no puede hablar. Está incomunicado, pero si quiere podemos hablar de fútbol.” “Bueno, hablemos de fútbol”, le dije, hasta que en un momento me avisó: “Cállese, que ahí viene una persona.” Se acercó otro y dijo: “¿Quién es este?, ¿Sajón?” Yo lo escuché, no podía verlo pero lo escuché, y yo ya sabía que Sajón (Edgardo, secuestrado en ese mismo período) había desaparecido: ahí me preocupé más todavía. Después, siempre vendado y con las manos atadas, me llevaron a un lugar que desconozco. Cuando llegué, me sentaron en una silla. Se me había aflojado la cuerda de las manos: incómodo, pero tuve miedo de desatarme y me quedé así. Un militar, aunque vestido de civil, con porte militar empezó a interrogarme: “¿Quién lo designó vicepresidente de Papel Prensa?” “Me designó la Asamblea de accionistas a instancias de Graiver”, le contesté. Después prendió un grabador, y se oyó un señor que daba un discurso. Me preguntó si sabía quién hablaba. Presté atención a ver quién era. No supe quién era. “Es Firmenich”, me dice. “Bueno, será Firmenich, pero yo no lo conozco”, le dije. Después me preguntó si conocía al general Agustín Lanusse. Le dije: “Todos los años festejamos el Día del Cerealista. Y se invitan a las más altas autoridades. Yo lo recibí, lo atendí a Lanusse, como se atendía a más de 1000 invitados, me acuerdo de él porque había sido presidente de facto.” Y ahí terminó el interrogatorio. “Colchoneta, almohadón y manta”, ordenó el militar ese. Entonces, me llevaron a otra habitación, al lado de una letrina con un olor insoportable, con una instrucción: “Cada vez que pase alguien para ir al baño, usted se cubre los ojos.” No puede verlos. Ahí pasaron varias mujeres y varios hombres, a tientas, conducidos.
–¿Cree que a David Graiver le quisieron sacar Papel Prensa, entre otras cosas, porque era judío?
–No tengo la menor duda de que es así. Porque en algunos sectores era inconcebible que un judío pudiera terminar la primera planta que iba a fabricar papel para diarios en el país, que además era socio de Jacobo Timerman, en La Opinión, y en emisoras de radio. Habrán pensado que iban a monopolizar la información, pero lo que no sabían es que en una oportunidad, Graiver nos dijo a Martínez Segovia y a mí, que cuando la planta estuviera en marcha iba a vender su parte. No pensaba quedársela. Al menos, eso me dijo a mí. A su viuda, Lidia Papaleo, el presidente de Papel Prensa le dijo que había que vender el paquete accionario y que el comprador no podía ser ni un extranjero ni un judío.
–¿Graiver le había dado instrucciones para que ofreciera acciones a otros diarios?
–Sí, y no solamente a mí. El paquete accionario tenía acciones clase A, que eran privadas. Las B, que eran las del Estado. Las C, que se ofrecían a proveedores y las D, que se ofrecían a los diarios para que suscribieran acciones. Nunca se pensó en monopolizar nada, pero los diarios no quisieron comprar.
–¿Qué diarios no quisieron comprar?
–Se les ofrecieron acciones a los diarios más importantes de Rosarioy La Plata. Y también a La Nación y a Clarín. Ninguno quiso comprar.
–¿A quién responsabiliza por la pérdida de todo lo suyo?
–Responsabilizo a quienes compraron el paquete accionario, La Nación, Clarín y La Razón, en connivencia con el Estado. Ustedes sabrán que ellos se defienden diciendo que la compra fue aprobada por el Poder Ejecutivo militar, pero en ese momento sucedían en el país cosas similares a las de Papel Prensa: se producían despojos, firmas por propiedades transferidas a otras personas, pero debidas a la presión que se ejercía sobre ellos. Aquí ocurrió algo parecido: quién se iba a oponer a la venta, ni los Graiver, ni yo, ni cualquiera que haya sido titular de esas acciones, cuando usted sabía que en cualquier momento podían secuestrarlo, matarlo, torturarlo… Pero a mí, por suerte, no me tocaron. No sufrí torturas de ninguna naturaleza.
–Lidia Papaleo, a través de su hermano, anunció que iniciará acciones legales contra Héctor Magnetto y Mitre. ¿Usted piensa algo similar?
–No. Penales, no. No tengo ningún interés en iniciar ninguna acción por el estilo.
–¿Eso quiere decir que podría abrir una causa civil?
–Puede ser. A mí me destruyeron económicamente. Yo ganaba mucho dinero con mi empresa. Me quedé solo, sin capital. Sólo un director síndico de Papel Prensa me dijo: “Te tengo que pedir disculpas porque nunca llamé a tu casa para saber cómo estaba tu familia, porque todos teníamos miedo de que nos pasara lo que te pasó a vos.”
–¿Considera que fue un delito de lesa humanidad?
–A partir de que se quedan con el paquete accionario a raíz de la presión que se ejerció… En mi caso, yo nunca supe a qué precio. Cuando se venden paquetes de esa naturaleza hay que preguntar, comparar, saber más o menos, convocar a posibles compradores. Ahí no había nada. Era firmar o firmar.
–¿Por qué cree que hasta ahora no se conocía toda la verdad sobre Papel Prensa?
–Porque no se daban las condiciones políticas. No había una decisión firme, como hoy, de avanzar en estos temas.
–¿Y por qué es importante que se sepa?
–Para que no ocurra nunca más, como cuando se hizo el juicio a los militares. Nunca más. Es condenable la tortura, es condenable lo que le hicieron a la familia Graiver.
–¿Cómo calificaría toda la situación que vivió?
–Como una situación perversa, tremenda, porque si bien jamás me torturaron, cuando uno está detenido, en fin, vive cada momento al límite. Un gendarme que había matado a su cuñado en Misiones, nos preguntó, a Timerman y a mí, por qué motivo estábamos ahí presos. Le contamos que era por el caso Graiver y nos dice: “Ah… ustedes sí que están jodidos.”
–¿Con qué palabras resumiría lo que pasó con Papel Prensa?
–Como un despojo.
–Desde su punto de vista, ¿por parte de quiénes?
–Por parte de los tres diarios y de los militares que formaban parte del gobierno de la dictadura.

Los días de Ianover no son fáciles. Su esposa está enferma y tiene que cuidarla. La vida le ha dado algunas lecciones sobre la banalidad del mal. “Videla anunció mi detención por la televisión. No fui juzgado, ni acusado, ni condenado.”
–Quizá digan que ahora habla para ver si recibe alguna compensación.
–No me importa lo que digan. Ellos van a tener que dar explicaciones. Además (se ríe) tengo un familiar en los Estados Unidos que me carga, porque dice que soy un tipo famoso por este reportaje.

http://tiempo.elargentino.com/notas/venta-fue-despojo-parte-de-los-tres-diarios-y-dictadura



ver:
LEUCO, TIMERMAN, TENEMBAUM, FONTEVECCHIA, CLARIN Y LA DICTADURA - FOTOS VARIAS - Aug 19

EL APOYO DE FONTEVECCHIA A MAGNETTO Y LA VOZ DE MORENO EN PAPEL PRENSA - Aug 15

videos sobre Papel Prensa



http://www.youtube.com/view_play_list?p=43187B6A11EFD489

--------------------------------------------------
visto en TWITTER

Exclusivo: los documentos de Clarín y La Nación para defenderse del informe Papel Prensa http://bit.ly/bz37Kc


Domingo, 22 de Agosto de 2010 | 20:56 hs. | Bs. As.

Papel Prensa: los documentos de Clarín y La Nación para defenderse del Gobierno

Prepararon de manera conjunta dos informes que ya comenzaron a distribuir entre periodistas, empresarios, políticos y líderes de opinión, tanto nacionales como extranjeros. En ellos refutan las acusaciones de monopolizar el mercado del papel, de beneficiar a sus matutinos en detrimento de otros medios y de haberse apropiado de la empresa ilegalmente durante la última dictadura militar.

22.08.2010 18:58:00

Ante la inminente presentación del informe “Papel Prensa, la Verdad” que se dará a conocer el 24 de agosto en la Casa Rosada, Clarín y La Nación se juntaron y prepararon dos documentos con los que buscan defenderse de las denuncias del Gobierno que los acusa de monopolizar el mercado del papel, de beneficiar a sus matutinos en detrimento de otros medios y de haberse apropiado de la empresa ilegalmente durante la última dictadura militar mientras sus dueños estaban secuestrados y eran torturados para ceder las acciones.

Se trata de dos informes que ambos grupos están distribuyendo entre periodistas, políticos, economistas y líderes de opinión nacionales y extranjeros. De esta manera, buscan hacer frente a la investigación que realizó Beatriz Paglieri bajo la orden del secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

El primero relata en 20 páginas la historia de Papel Prensa, la empresa mixta que hoy es controlada por Clarín, La Nación y el Estado. Allí, los accionistas privados de la compañía, aseguran que “Néstor Kirchner quiere controlar la información para lo cual quiere tomar la empresa” e intentan refutar uno a uno los argumentos del Gobierno. El segundo se trata de un “documento respaldatorio” en el que en 52 páginas exponen documentos con los que demuestran gran parte de lo que afirman.

Las explicaciones

“Los argumentos del Gobierno para atacar a Papel Prensa han sido variados. Los más difundidos afirman: que es un monopolio, que está administrada en beneficio de los accionistas privados, y, el más grave, que las acciones de la empresa fueron compradas a la familia Graiver cuando estaban secuestrados y torturados por el último régimen militar”, comienza el informe más breve.

Solicitada publicada en La Nación en 1989 Lidia Papaleo y Juan e Isidoro Graiver afirmaron que fueron secuestrado por la dictadura de Videla en 1977
Ampliar imagen


Y este punto es justamente el primero que quieren esclarecer. Es que de comprobarse esta acusación, podrían abrir una causa en la Justicia por “delitos de lesa humanidad”, crímenes que no prescriben.

Clarín y La Nación afirman que “las acciones se compraron el 2 de noviembre de 1976, antes de que ninguno de los integrantes de la familia Graiver hubiese sido todavía cuestionado ni mucho menos detenidos o secuestrado por el gobierno de facto de (Jorge Rafael) Videla” y en el segundo informe adjuntan las declaraciones de Lidia Papaleo, viuda de David Graiver, en los Juicios de la Verdad en 1986, donde reconocía que había sido secuestrada el 14 de marzo de 1977, y las de Rafael Ianover, testaferro del empresario, donde aseguraba que lo habían privado ilegalmente de la libertad el 12 de abril de 1977. Le suman a las declaraciones una solicitada publicada en el diario La Nación el 12 de octubre de 1977 de 1989 –plena democracia- en la que Papaleo y Juan e Isidoro Graiver confirmaban públicamente estas fechas.

Por otro lado, especificaron cómo se llevó a cabo el traspaso de las acciones. Según el hermano de Lidia Papaleo, Osvaldo, “la venta de Papel Prensa no debió hacerse, ya que las acciones eran de la sucesión de Graiver y un juez ordenó que no se vendieran”. Pero Clarín y La Nación explican que la empresa testaba en manos de Galerías da Vinci (52%), de Rafael Ianover, quien luego se supo era testaferro de Graiver, (48%) y el resto de Graiver. Afirman que los diarios compraron sólo las primeras acciones, no las últimas, las únicas que entraban en la sucesión.

Papaleo también aseguró que “el contrato firmado en noviembre de 1976 era un compromiso de venta, pero no un contrato firme”. Ante esto, los multimedios fotocopiaron los documentos y lo respaldaron con varios artículos de distintos diarios publicados en aquella época en la que contaban la transferencia.

El precio

En otro punto, aclaran que el precio pagado por los diarios en los 70 que Papaleo hoy califica de “irrisorio” no fue tal. El hermano de la viuda de Graiver aseguró pagaron un millón de dólares cuando la empresa vale 5.000 millones. Según el informe, lo que se pagó fue un poco más de un tercio de la compañía que, “a moneda de hoy es una cifra cercana a los U$S 30 millones, lo que colocaría la valuación total en U$S 100 millones”.

Monopolio y beneficios para sus dueños

Ante las acusaciones del Gobierno de que Papel Prensa es un monopolio que beneficia ofreciendo menores precios a los matutinos que están a cargo de la empresa, los del Grupo Clarín y los de La Nación, ellos argumentan que existe otra productora local, Papel Tucumán, y que el papel de los diarios es un commodity que puede importarse sin dificultad ya que la gestión kirchnerista no estableció impuestos, ni restricciones para su ingreso al país.

Por otro lado, explica que “la tabla de los descuentos por volumen que aplica la compañía tiene vigencia desde el 2 de abril de 2003, fecha en la que fue decidida y votada por el directorio con la abstención de los representantes de Clarín y La Nación por su conflicto de interés”. O sea que la aprobaron los representantes del Estado designados por el Gobierno. “Desde entonces se otorga una bonificación de 2% para quienes adquieran 4.000 toneladas anuales, aumentando proporcionalmente hasta alcanzar el máximo descuento: 12% para volúmenes de 20.000 toneladas”.

http://www.lapoliticaonline.com/noticias/val/67489/papel-prensa-los-documentos-de-clarin-y-la-nacion-para-defenderse-del-gobierno.html

ver:

LEUCO, TIMERMAN, TENEMBAUM, FONTEVECCHIA, CLARIN Y LA DICTADURA - FOTOS VARIAS - Aug 19
LIDIA PAPALEO IRA A LA JUSTICIA POR PAPEL PRENSA POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD - Aug 07



HECTOR TIMERMAN Y ALFREDO LEUCO, QUIEN NO SE PRIVO DE LOS INSULTOS - Jul 28

+++++






Osvaldo Papaleo; habla de Papel Prensa - Sep 19
 
OSVALDO PAPALEO: esta ley es perfectible pero los dueños de la mordaza nacional tiraron sobre la mesa que esta ley es mordaza - Sep 11

 “Clarín compró Papel Prensa con la familia Graiver secuestrada”  

Una planta arrancada con sangre

 

EL CONTROL REMOTO... TE DA EL PODER... - Oct 04 

 





Liliana López Foresi: “muchos se quedaron cobrando 50.000 dólares en el Grupo Clarín, sin decir nada por años” EL CASO NOBLE Y LA CENSURA A PERIODISTAS - May 04

Te mienten: UNA MANIOBRA ELECTORAL texto que también lo podes ver en este post: CRISTINA SOMOS NOSOTROS, TODOS NOSOTROS parte 1 - Mar 12

--------------------
CORREO DE FIBERTEL - Aug 22
ANTERIORES EL PAPEL DE LA OPOSICION EN DEFENSA DE CLARIN POR FIBERTEL, PAPEL PRENSA Y ANTE LA LEY...(more)

COLGADOS DE LA BANDA ANCHA - FIBERTEL - Aug 21
VER ASOCIADASCORREO DE FIBERTEL - Aug 22EL PAPEL DE LA OPOSICION EN DEFENSA DE CLARIN POR...(more)

EL PAPEL DE LA OPOSICION EN DEFENSA DE CLARIN POR FIBERTEL, PAPEL PRENSA Y ANTE LA LEY DE MEDIOS ¿ MAGNETTO MUEVE LOS PEONES? - Aug 20

--------------


----------
GABRIEL CAVALLO, EL ABOGADO DE LOS NOBLE ¿ES LA MISMA PERSONA QUE DECIA: "VIVIR EN LA MENTIRA PROVOCA MAYORES PERJUCICIOS, ELLA TENIA DERECHO A SABER QUIEN ERA"... ? - Jul 05
PARA SABER: EL ABOGADO DE LA CAUSA NOBLE HERRERA PIDE HUESOS Y EL DESCONOCIMIENTO DEL ANALISIS DE ADN PARA DETERMINAR PARENTESCO ENTRE ABUELAS Y NIETOS - Jul 02

---------------------------------

Papel Prensa 
El Gobierno avanza en Papel Prensa para controlar la palabra impresa

22/08/10
Etiquetas


Después de su derrota en las elecciones legislativas del año pasado, el Gobierno nacional desestimó todo cauce autocrítico. En cambio, se abroqueló en la errática convicción de que su descrédito ante la ciudadanía, expresado con elocuencia en las urnas, se basó en una presunta influencia negativa de los medios. Y en base a esa conclusión de escasa raigambre republicana, emparentada con modos y acciones propias de los regímenes opresivos más intensos, pasó a desarrollar una estrategia de hostilidad y persecución de aquellas voces periodísticas críticas de la gestión gubernamental. El mentor de ese plan fue y es Néstor Kirchner, con sus máximos consejeros, entre ellos el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini. Y el objetivo, nunca tan bien aplicado el término de reminiscencias militaristas y bélicas, ha sido y es, principalmente, el Grupo Clarín y sus medios de comunicación.


Así, se fueron sucediendo acciones combinadas, en un operativo de pinzas inédito e incesante, de los cuales fueron puntos centrales la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, hoy impugnada ante la Justicia; la persecución y ensañamiento contra Marcela y Felipe Noble Herrera, hijos de la directora de Clarín; la hostilidad planificada y gradual hacia la fusión de Multicanal y Cablevisión, contraria a las decisiones del primer gobierno de Néstor Kirchner, hasta llegar a la reciente y burda maniobra de despojar a la empresa de la provisión de su servicio de Internet a través de Fibertel. Más el trofeo mayor: el apoderamiento, por cualquier medio y contra todo principio de legalidad constitucional, de los activos de Papel Prensa mediante la construcción de un relato falso de toda falsedad, faccioso y propio de una organización paragubernamental. Con el agravante de que para ello se puso en marcha todo el poder del Estado, médula de la sociedad.


El control absoluto de Papel Prensa, de la cual se viene anunciando un “informe final”, es una decisión ya tomada: el Gobierno pretende adueñarse de los activos y controlar la empresa, manejar la producción de papel nacional para la impresión de diarios y someter así al periodismo independiente hasta llevarlo a una convivencia dócil con el poder. Un esquema que hunde sus raíces en las formas más arcaicas de la política.


¿Por qué Papel Prensa es tan codiciada por un Gobierno que hace del poder una ostentación continua e ilimitada de la mera fuerza por sobre el llano Derecho? Hagamos un rápido repaso. Papel Prensa nació como respuesta a la necesidad de que el país contara con una industria nacional de fabricación de papel para diarios, el insumo básico de la prensa escrita. Los principales accionistas de la compañía son Clarín (49%), La Nación (22,49%) y el Estado nacional (27,46% directo y 0,62% de propiedad de la agencia oficial de noticias Télam). Papel Prensa es el principal proveedor de papel de diario del país y abastece el 75% del consumo nacional. El restante 25% del papel se importa sin ningún tipo de aranceles o impuestos, lo que pone a la empresa en una situación competitiva que ninguna otra industria enfrenta en el país: la de competir con los productos importados sin ningún tipo de protección.


Hasta el nacimiento de la empresa, el papel en el que se imprimían los diarios en la Argentina era importado. Los editores periodísticos dependían de importadores de papel, de las fluctuaciones del dólar y, en especial, de las restricciones a la importación que los gobiernos de turno aplicaban para controlar, presionar y en algunos casos someter a los medios escritos.

Con esa percepción de control sobre los criterios editoriales independientes de la prensa gráfica, es que hoy el Gobierno pretende adueñarse de los activos de Papel Prensa y controlar a su antojo la empresa, como parte de su obsesión por la domesticación de las voces periodísticas que no consigue avasallar o al menos estandarizar a medida de sus intereses y necesidades.


Estas, y no otras, son las razones por las que la empresa es blanco desde hace tiempo de una escalada de violencia y de intimidaciones contra sus directivos, de igual o mayor dimensión e intensidad que las amenazas y hostigamientos que sufren en el país los medios de comunicación y los periodistas en general. Es necesario remarcar que la verdadera ambición del Gobierno es manejar el abastecimiento local de papel para diarios, el cual combinado con el control de las importaciones, pondría en sus manos un decisivo poder de presión sobre los medios gráficos.


Eso explica la escalada contra Papel Prensa y sus accionistas privados, sometidos a las arbitrariedades, insultos y ramplonas prepotencias de un funcionario de rango menor como el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, apenas un vocero obediente y acrítico, la cara más grotesca del poder político. Sus conocidas y patéticas bravatas escaso favor le hacen a la cultura democrática argentina y alimentan un clima de depredación y desmerecimiento sistemático de la función de medios y periodistas, en extraña interpretación oficial de una libertad de prensa sólo entendida cuando se piensa como quieren y disponen los habitantes transitorios de la Casa Rosada.


Así, la puesta en marcha de la embestida contra Papel Prensa se sustentó en la primera acusación a la empresa de desórdenes administrativos, que nunca se pudieron demostrar. Simplemente porque no existieron ni existen. Hoy, la línea argumental más insistente del Gobierno pretende vincular la compra de las acciones de Papel Prensa con un delito de lesa humanidad. Ese falso argumento, reforzado por una inusitada campaña de agravios y falsedades, afirma que las acciones fueron compradas a la familia Graiver, dueños originarios, cuando sus integrantes estaban secuestrados y torturados por la dictadura militar de entonces.


Para construir su propio “relato”, acompañado del incesante bombardeo propagandístico con múltiples medios y periodistas afines, tanto en la esfera pública como en la privada, el Gobierno tergiversa los hechos, altera su cronología y no duda en bastardear una causa noble y de principios éticos universales como la de los derechos humanos, consustanciada definitivamente en la conciencia popular de los argentinos y no por obra de este Gobierno, sino por un largo proceso de construcción política que incluyó la inmensa tragedia cívica de la dictadura.


La verdad histórica es que las acciones fueron compradas al Grupo Graiver en noviembre de 1976 por los diarios Clarín, La Nación y La Razón, cuando dicho Grupo enfrentaba problemas financieros y societarios, con la quiebra de al menos dos de sus bancos en el exterior, y cuando el Grupo no podía continuar con el proyecto de construcción de la planta. En ese momento todos sus integrantes estaban en libertad y no se encontraban bajo amenaza de la dictadura. Además, en el momento de la transferencia accionaria, no se conocía la conexión del grupo Graiver con la organización armada Montoneros, vínculo que en 1977 desencadenó el repudiable secuestro de varios miembros del Grupo Graiver por la administración militar.


Así sucedieron los hechos. Los miembros de la familia Graiver fueron ilegalmente detenidos más de cinco meses después de la venta del paquete accionario de Papel Prensa, cuando salió a la luz la relación financiera de David Graiver con Montoneros. David Graiver era acusado de haber recibido una suma millonaria del grupo armado Montoneros para administrarla e invertirla.


Anteriormente al traspaso accionario, los diarios Clarín, La Nación y La Razón ya habían elaborado un proyecto que consideraban estratégico para la prensa argentina. Por entonces los tres diarios manejaban ese proyecto propio de construir una planta de papel, al que dejaron de lado para la compra de Papel Prensa.


Una vez reestablecida la democracia con el gobierno de Raúl Alfonsín, los integrantes de la familia Graiver supieron entonces honrar la verdad, la misma que hoy los hermanos Papaleo, que nunca tuvieron acciones de Papel Prensa degradan, en un viraje conceptual de difícil explicación. Cuando Lidia Papaleo testimonió ante la Justicia sobre los hechos que rodearon aquella venta, nunca hizo referencia a que se hubiera realizado mientras estaba detenida ilegalmente o bajo amenazas de la dictadura militar.


De la lectura de sus afirmaciones judiciales surge claramente que cuando se vendió el paquete accionario de Papel Prensa, los miembros del Grupo Graiver estaban libres. La Justicia estableció como fechas de sus detenciones ilegales las que ellos mismos declararon, y encontró que la causa de los secuestros fue la vinculación de David Graiver con los Montoneros.
Esa vinculación financiera de Graiver con Montoneros fue investigada dos veces por la Justicia en la democracia, durando esta causa diez años. En 1986, la Cámara Federal dio por probado que David Graiver, efectivamente, había recibido ese dinero de parte del grupo Montoneros.


Lidia Papaleo y su hermano Osvaldo, de militancia justicialista ortodoxa, vienen contradiciendo en los últimos meses, en abierta, inesperada y sugestiva sintonía con el kirchnerismo, una posición que no es la que declararon a la Justicia en tiempos de la recuperada democracia. En sus conciencias, más que en la verdad histórica, habrá que rastrear alguna huella que justifique un giro tan abrupto.


La apropiación de Papel Prensa, aunque se disfrace con el ropaje de los derechos humanos, sólo procura la subordinación incondicional de la palabra escrita, como parte central de un proceso de dominación social impropio de los sistemas democráticos. Néstor Kirchner y su esposa, la Presidenta, después de garantizarse una ley que regula con marcada influencia del estado los medios audiovisuales y de avanzar arbitrariamente sobre la libre elección de los usuarios de Internet, ahora apresuran el paso para controlar el flujo de la información a través de la palabra impresa. Por eso le apuntan al insumo básico de la misma: el papel. Sin papel no hay diarios. Y sin diarios, aun en tiempos del auge de Internet y sus redes sociales, la palabra impresa, que sigue resumiendo la versión más perdurable del sentido de la libertad y de la crítica, se empobrece y vacía de sentido. Hasta desfallecer. O hasta resistir y honrar su digna historia.

http://www.clarin.com/opinion/Gobierno-Papel-Prensa-controlar-impresa_0_321567979.html
---------------------------------

Bajo tortura
Domingo 23 de Mayo de 2010.
in

* Política

Por
Daniel Cecchini
dcecchinil@miradasalsur.com

El relato de Lidia Papaleo de Graiver frente a la asamblea de accionistas de Papel Prensa no deja dudas sobre la complicidad de civiles y militares para apropiarse de la empresa.

Para decirlo claro: el traspaso de las acciones de los herederos de David Graiver a Clarín, La Nación y La Razón se realizó bajo tortura. “Firmás o te mato”, le dijeron a la viuda de Graiver que, estando desaparecida, fue llevada en reiteradas ocasiones al edificio del diario La Nación para que se reuniera con Bartolomé Mitre, Héctor Magnetto, Bernardo Sofovich, Campos Carlés, hombres de los diarios que se quedaron finalmente con la mayoría del paquete accionario.
En ese trance, Papaleo de Graiver perdió mucho más que una propiedad. Perdió sus senos y le destruyeron los genitales y el abdomen en sesiones de tortura comandadas por Ramón Camps y Miguel Etchecolatz, señores de la vida y de la muerte en la provincia de Buenos Aires.
La operación de la que fue víctima fue parte de la alianza estratégica entre los dictadores genocidas y los representantes de los grupos económico-mediáticos más grandes de la Argentina. Los grupos económicos concentrados necesitaban a los militares para eliminar a la disidencia política y social que se oponía a sus intereses. Los dictadores necesitaban no sólo una prensa silenciada mediante la censura, sino medios cómplices de sus políticas y de sus acciones. Esa misión la cumplieron Clarín, La Nación y La Razón, y, a cambio de ello, recibieron el monopolio del papel de diario, una suerte de dictadura contra la libertad de expresión.
El traspaso de las acciones de Papel Prensa a esos diarios tiene muchas similitudes con el Caso Gutheim, por el cual hoy está detenido el ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz. En ambos casos, se utilizó el aparato terrorista del Estado para obtener beneficios económicos. Se trata de crímenes de lesa humanidad y, por eso mismo, de operaciones carentes de toda legalidad.
La declaración de Papaleo no sólo compromete en esos crímenes a los represores que los ordenaron y los ejecutaron, sino a los civiles que, como el CEO de Clarín, Héctor Magnetto, no podían desconocer cómo se estaban obteniendo las acciones de Papel Prensa y aún así, participaron de la operación y se beneficiaron con ella.
La mecánica sangrienta por la cuál Clarín, La Nación y La Razón se apoderaron de Papel Prensa acaba de salir finalmente a la luz. Quizá por una histórica coincidencia, también esta semana la jueza Sandra Arroyo Salgado entregó al Banco Nacional de Datos Genéticos las muestras de ADN de los jóvenes adoptados irregularmente por Ernestina Herrera de Noble para que sean comparadas con las de los familiares de desaparecidos.
En uno y otro caso, los tiempos de la Justicia parecen acortarse.

http://sur.elargentino.com/notas/bajo-tortura

++++-------------------

Hay más papeles secretos sobre Papel Prensa
Enviado por Gisela Carpineta el Domingo 22 de Agosto de 2010.
in

* Política

Por
Daniel Cecchini y Eduardo Anguita
politica@miradasalsur.com
Croquis del centro de detención Puerto Vasco, de puño y letra de Lidia Papaleo de Graiver, incorporado a la causa. || Facsímil de la declaración de Lidia Papaleo de Graiver en 1986.


La estrategia judicial de los directivos de Clarín y La Nación , Héctor Magnetto y Bartolomé Mitre respectivamente, sufrió un duro revés esta semana con la decisión de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal de desestimar la apelación presentada por el Directorio de la firma Papel Prensa contra la decisión del Gobierno Nacional de establecer un precio igualitario para los compradores de papel.
Con esta resolución, queda firme la decisión gubernamental de garantizar la provisión de papel para todos los periódicos del país, a un mismo precio.

En abril de 1977, el general Oscar Gallino se reunía con los dueños de Clarín, La Nación y La Razón antes de interrogar en el Pozo de Banfield a Lidia Papaleo de Graiver

En abril de 1977, el general Oscar Bartolomé Gallino fue el instructor de los consejos de Guerra a los que la dictadura cívico-militar sometió a los herederos, socios y empleados de David Graiver, titular de las acciones mayoritarias de Papel Prensa. A dos días de la presentación por parte de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner del informe Papel Prensa - La Verdad, Miradas al Sur está en condiciones de afirmar que Gallino, un hombre de extrema confianza del dictador Jorge Videla (quien brindó con champagne con Ernestina Herrera de Noble cuando se inauguró la planta de la empresa en San Pedro), se reunió en por lo menos tres ocasiones con los propietarios de Clarín, La Nación y La Razón pocas horas antes de someter a interrogatorio a Lidia Papaleo, viuda de Graiver, y otros integrantes del grupo Graiver en el centro clandestino de detención conocido como Pozo de Banfield. Todos estos detenidos llevaban semanas de ser sometidos a torturas en el escabroso Puesto Vasco, donde el jefe de los torturadores era nada menos que el temible jefe de la Policía Bonaerense, el entonces coronel Ramón Camps.
La primera de esas jornadas –que tenía la modalidad de primero hablar con quienes ya se habían apropiado de Papel Prensa y luego con los humillados y despojados verdaderos propietarios– contó con la participación de los dueños de Clarín, La Nación y La Razón. La segunda vez, Gallino se encontró con los representantes legales de los tres medios y el secretario de Industria de la dictadura, mientras que la tercera vez fue con propietarios y representantes legales juntos. Estos encuentros tuvieron lugar entre el 9 y el 15 de abril de 1977 y cabe consignar que Lidia Papaleo había sido sometida a brutales torturas y violaciones hasta ser sentada frente a Gallino. La hipocresía de que aquel régimen brutal era una dictadura exclusiva de uniformados queda desbaratada ante la complicidad abierta que revelan estas reuniones, donde la sangre y las acciones de la empresa eran parte de una misma coctelera. Basta mirar las ediciones de esos tres diarios por esos días para verificar el entusiasmo con que los artículos de La Nación, Clarín y La Razón apoyaban al Estado terrorista.

Al gallinero. Gallino era un oficial de Inteligencia y uno de sus antecedentes fue haber comandado la brutal represión al Batallón 601 Domingo Viejobueno, donde un centenar de militantes del ERP murieron tras haber sido entregados por un agente infiltrado. Para ver la importancia que tenía, basta mencionar que cuando el general Roberto Viola asumió la presidencia, Gallino fue gobernador bonaerense.
La actual situación legal de Gallino es, por estas horas, muy interesante. Hace un año y medio que la Fiscalía Federal de Delitos de Lesa Humanidad de La Plata pidió su captura por su participación en el centro clandestino Puesto Vasco. Hace un mes y medio, la misma fiscalía le agregó otro pedido de captura, esta vez por su accionar en el Pozo de Banfield. Hasta el momento, ningún juez federal dio curso a estos pedidos.
Cuando Gallino se siente en el banquillo de acusados, deberá hacerlo ante el titular del Juzgado en lo Criminal y Correccional número 3 de esa ciudad, Arnaldo Corazza.
La fiscalía podrá preguntarle entonces a Gallino sobre la existencia de memos secretos, rubricados con su firma, donde constarían esas reuniones, así como otras mantenidas, en esos mismos días y antes de interrogar a los detenidos, con el jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Ramón Camps. “Se trataría de una suerte de agenda o partes diarios de carácter secreto, relacionados con la instrucción de los consejos de guerra a los que fueron sometidos los Graiver”, dijo a Miradas al Sur una fuente de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, querellante en la causa. Esos memos habrían permanecido durante años guardados en un viejo edificio perteneciente al Ejército, ubicado en Carlos Pellegrini y Juncal. Vueltas de la historia, ese palacio fue ahora restaurado para ser la sede de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), cuyo secretario general es Néstor Kirchner.

Testimonios de ayer y de hoy. Mientras tanto, la instrucción de la causa “Secretaría de DD.HH. de la Nación s/denuncia” –que investiga la utilización del terrorismo de Estado contra integrantes del Grupo Graiver– avanza en la Fiscalía Federal para delitos de lesa humanidad de La Plata, a cargo de Hernán Schapiro y Marcelo Molina. Además del pedido de detención de Gallino, los instructores ya tomaron declaración a Osvaldo Papaleo –hermano de Lidia, la viuda de David Graiver– y a Rafael Ianover, testaferro de Graiver y vicepresidente de Papel Prensa, ambos secuestrados en la Operación Amigo, conducida por Ramón Camps y Miguel Etchecolatz. Fuentes de la querella señalaron a Miradas al Sur que las declaraciones de Ianover y Papaleo coinciden casi punto por punto con los testimonios que ambos brindaron en 1986. En los próximos meses se espera tomar declaración al resto de los secuestrados del Grupo Graiver en Puesto Vasco y el Pozo de Banfield que aún están con vida.
Miradas al Sur tuvo acceso a las declaraciones judiciales realizadas en 1986 por Lidia papaleo de Graiver, Rafael Ianover, Osvaldo Papaleo, y las empleadas Silva Fanjul y Lidia Gesualdi, entre otros integrantes de Empresas Graiver S.A. (Egasa) que estuvieron detenidos-desaparecidos en Puesto Vasco y el Pozo de Banfield. En aquella oportunidad, la viuda de Graiver relató su secuestro, el 14 de marzo de 1977. El registro judicial señala, en fojas 246: “Aproximadamente a las 21 horas golpearon la puerta, invocando pertenecer al Ejército Argentino, lo que hizo que se franqueara la entrada, ingresando varias personas de civil y armadas. Tras ser identificados todos los ocupantes, la dicente es esposada, junto con Lidia Gesualdi, la que es golpeada en ese momento. Inmediatamente se las conduce fuera del edificio advirtiendo que en un automóvil estacionado en la puerta se encontraba Silvia Fanjul. También son privadas de su libertad las demás personas que se encontraban en el departamento, a excepción de Bogany”. También describe las sesiones de tortura a las que fue sometida en Puesto Vasco: “Inmediatamente se la condujo a una suerte de cocina, se la desnudó, fue atada a un elástico de cama comenzándose la primera sesión de tortura mediante picana eléctrica. Aclara que le fue quitada la venda de los ojos cuando fue desnudada, por orden de su torturador, al cual entonces ve. Posteriormente –días después– se entera que se trataba del comisario inspector Alberto Rousse”, señala el expediente.
En aquella declaración, Lidia Papaleo no deja de consignar el interés de sus secuestradores por Papel Prensa. En fojas 247 está escrito: “Que también desea aclarar que en Puesto Vasco en ocasión de ser torturada se hallaba presente el comisario Etchecolatz. Que tanto en el Pozo de Banfield como en la Comisaría de Banfield concurrían Beto Cozzani, la Tota y Darío Rojas, quienes le preguntaban por Papel Prensa, y que junto con (Alfredo) Abuin manejaban (cambio a foja 248) la vinculación entre Papel Prensa y Egasa”.
De este mismo interés da cuenta Rafael Ianover en su declaración de 1986. Relata que fue secuestrado el 12 de abril de 1977 y llevado a Banfield. “Que recuerda que ello no le llamó la atención pues ya se encontraban detenidos los miembros de la familia Graiver” (fojas 221). “Que si bien no puede ver por estar vendado, lo hacen sentar en una silla, haciéndole escuchar marchas peronistas. Luego de un rato le quitan la venda y lo llevan a una habitación en la cual lo espera un señor vestido de civil que lo interrogó sobre su accionar en Papel Prensa S.A., quién era el presidente, cómo habían sido nombrados, etc.” (fojas 222). “Que el día siguiente lo vuelven a vendar y a atar las manos, lo meten en un coche en el asiento trasero, conduciéndolo al lugar donde había estado el día anterior con la diferencia que lo hacen subir por una escalera de caracol a dos pisos y lo introducen en una celda en la cual se encuentra solo por espacio de cuatro días, llegando al quinto día el general Gallino, designado preventor, quien lo interroga nuevamente respecto de Papel Prensa” (fojas 223).
Las declaraciones que hace casi 25 años realizaron ante la Justicia Federal los integrantes del Grupo Graiver derriban los argumentos del Grupo Clarín cuando sostiene que las acusaciones de haberse apropiado de Papel Prensa en complicidad con la dictadura son un “invento” o una “causa armada” por el Gobierno .

http://sur.elargentino.com/notas/hay-mas-papeles-secretos-sobre-papel-prensa


Beatriz Paglieri: “Fue una apropiación”
Enviado por Gisela Carpineta el Domingo 22 de Agosto de 2010.
in

* Política

Por
Daniel Cecchini
politica@miradasalsur.com
Beatriz Paglieri, directora de Papel Prensa por el Estado. (TELAM)
Otras notas

*
El costo del monopolio

Papel Prensa habría estado subsidiando a Clarín mediante dos formas: un precio de venta de la bobina de papel menor a su costo de producción y la compra de la devolución de diarios a un precio.
*
La CNV inició un sumario a directivos de Clarín y La Nación

La Comisión Nacional de Valores (CNV) abrió un sumario contra Papel Prensa a partir de una denuncia de la Sindicatura General de la Nación (Sigen) por “grave incompatibilidad” de Jorge Rendo, Alberto Gowland Mitre y Herrero Mitjans, ya que los tres se habían desempeñado como síndicos y consejeros de vigilancia en la principal fabricante de papel, en forma simultánea a sus cargos de directivos en Clarín y La Nación , accionistas mayoritarios de esa firma.
*
“Magnetto gestionó ante Videla dos chicos para Ernestina Herrera”

Declaraciones de José Pirillo, ex dueño de La Razón, en una asamblea de Papel Prensa.
*
Rafael Iannover aportó más datos

La Comisión Fiscalizadora de Papel Prensa escuchó el viernes el testimonio de Rafael Iannover, contador de David Graiver y ex director de la compañía,sobre uno de los ilícitos expuestos ante la última asamblea de accionistas de esa empresa. Ianover reveló que él no había vendido a Fapel - la sociedad creada entonces por los diarios Clarín, La Nación y La Razón - las acciones de la firma papelera que estaban a su nombre, sino que se las habían sacado bajo coacción.
*
La hora de la verdad

La asamblea de accionistas de Papel Prensa del jueves pasado tuvo dos invitados inesperados: Lidia Papaleo de Graiver, viuda de David Graiver, banquero y accionista privado mayoritario de la compañía, y José Pirillo, ex propietario del diario La Razón. Sus testimonios, tan estremecedores como contundentes, dejaron al descubierto la ilegalidad del traspaso accionario de la principal papelera del país, cuyos principales accionista son los diarios Clarín y La Nación.
*
Otro revés judicial para Clarín

La estrategia judicial de los directivos de Clarín y La Nación , Héctor Magnetto y Bartolomé Mitre respectivamente, sufrió un duro revés esta semana con la decisión de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal de desestimar la apelación presentada por el Directorio de la firma Papel Prensa contra la decisión del Gobierno Nacional de establecer un precio igualitario para los compradores de papel.
Con esta resolución, queda firme la decisión gubernamental de garantizar la provisión de papel para todos los periódicos del país, a un mismo precio.

Los puntos fundamentales del informe están enmarcados por tres ejes que tienen que ver con la usurpación de la propiedad bajo terrorismo de Estado como eje fundamental. No hay ninguna duda de que esto está enmarcado en la apropiación de la propiedad. Por sí sola no hubiese tenido sentido desde el punto de vista de lo que es comercial, empresarial, más aún si no hay apropiación de las ventajas competitivas para venderle el papel a quien quisieran, o a quien no fuera una competencia para ellos. Esto es lo que en realidad generó durante tantos años que crecieran en forma exponencial y otros desaparecieran, y algunos nunca nacieron porque es imposible competir vía importación de papel.” La directora por el Estado en Papel Prensa, Beatriz Paglieri, anticipó así a Miradas al Sur los aspectos centrales del informe Papel Prensa - La Verdad que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hará público el próximo martes.
–Las ventajas competitivas fueron decisivas, entonces.
–Sí, y es clave. Todo esto lo pudieron hacer bajo prácticas oscurantistas, como fue toda la historia de Papel Prensa, desde la apropiación a la gestión. Se apropian de las acciones clase A, y al apropiarse de las acciones clase A eso les permitió gerenciar la empresa y ponerla a su servicio. ¿Cuáles fueros sus objetivos?: tener la empresa para ellos solos y dominar el mercado. Sin ninguna duda hubo un pacto de silencio en el proceso militar. La alianza cívico militar-periodista fue lo que permitió que este andamiaje se construyera y siguiera vigente a partir de las ventajas competitivas. ¿Por qué digo que todo fue realizado a través de prácticas oscurantistas? La primera práctica oscurantista fue la apropiación, pero después sigue con el pacto de sindicalización. Las prácticas poco transparentes y con total falta de legalidad, lo que en realidad determinaba que tuviesen un síndico propio que se fiscalizaba a sí mismo. ¿Por qué está pasando todo esto ahora? Nosotros estamos descubriendo, a cada paso que dan, que la práctica oscurantista existió y lo podemos demostrar. Hemos revelado que se venden el papel a sí mismos, venden por debajo del costo de producción a las empresas relacionadas. Después le venden a un grupo simulando que son muy democráticos, no más de 170 diarios, cuando en realidad le dan 10 gramos a cada uno.
–Esto formaría parte de la simulación que arman.
–Exacto. Después, en el resto, hay un porcentaje muy alto que, para no sentirse sometidos, porque una vez te venden y otra no, importan. “Mi costo ya es tal y yo ya estoy fuera de mercado.” Hay un porcentaje muy importante de importación. Como uno viene leyendo las actas, y todo lo que se ha ido documentando, lo que queda en evidencia es que la empresa tiene capacidad instalada para 200 mil toneladas. En febrero de 2009 –no hablo del siglo pasado– dicen en un acta: Bueno, pero este año vamos a hacer 180 mil porque hemos hecho inversiones y qué sé yo. En el acta, en el comité de auditoría, dicen que van a hacer 180 mil toneladas y un stock de unas 12 mil toneladas, y así va a terminar el año 2009. ¿Cómo termina el año 2009? Sin stock y produciendo 168 mil. Entonces, ¿qué pasa en el medio? Desde que llegamos nosotros ellos producen nada más que para autoabastecerse y no les importa para nada el mercado interno, que es de 260 a 270 mil toneladas, que se vienen verificando como demanda interna. Bueno, entonces uno se encuentra con un pacto de sindicalización donde ellos generan una mayoría automática. A pesar de que el diario La Nación rompió ese pacto, sigue vigente. Es evidente. En estas reuniones, ellos generan una mayoría automática y votan lo que quieren.
–Pero no es lo que están diciendo...
–Nosotros empezamos a hacer un trabajo medio naïf diciendo que acá tiene que haber cupo de papel para todo el mundo, por el cupo, ni siquiera por el precio. No imaginábamos tampoco que la diferencia de precio era tan grande, aunque teníamos denuncias. Empezaron a sentir que evidentemente era muy serio. Cuando nosotros comenzamos a descubrir que Gowland Mitre está inhabilitado y que Rendo también está inhabilitado para ser síndico, que los que están en el Consejo de Vigilancia no están en condiciones de estar ahí, que el único habilitado para estar por sus características es González Arzac. Cuando vos penetrás cada uno de esos órganos... en la Comisión Fiscalizadora, por un decreto del año ’73, tiene la mayoría el Estado. El otro día en la asamblea había como tres ejes centrales: aprobar el balance, aprobar la gestión, después había un tema que no es menor y que depende de que lo apruebe el Estado porque lo dice claramente el estatuto, no hacen falta interpretaciones.
–¿Qué es lo que puede cambiar ahora?
–Evidentemente, al jefe del grupo esto lo tiene muy nervioso. Dada la información que se va teniendo, da cuenta de que no lo consideran un hecho menor. Para el Gobierno tampoco es un hecho menor, va a ser presentado en Casa de Gobierno. Nosotros sentimos que está realmente muy documentado, los testimonios de Lidia Papaleo y de Héctor Ianover son muy contundentes e importantes. Son muy conmovedores los dos pero la información que da Ianover es muy valiosa, da información que realmente demuestra que esto fue tal cual está dicho en los testimonios. Yo escuché a Osvaldo Papaleo, hermano de Lidia, decir que ellos iniciarían juicio, más allá de los que van a surgir seguramente cuando uno pone la información a disposición del Ejecutivo, sin ninguna duda.


http://sur.elargentino.com/notas/beatriz-paglieri-fue-una-apropiacion
-------------------------------

0 comentarios:

Entrada destacada

¿No se crearon puestos de trabajo en los últimos 4 años?

Víctor Hugo transmitió en vivo. 9 de septiembre a las 8:50 · Facebook Mentions · Es #falso que en los últimos años no se creó #emple...

Blog Archive

Etiquetas