Lo que circula por los medios

24 de agosto de 2010

PAPEL PRENSA A HORAS DE SALIR A LA LUZ DICEN QUE ES UNA HISTORIA INVENTADA - IMAGENES NOTAS CLARIN PAPEL PRENSA Y CASO GRAIVER


El post tiene mucho material, hasta el final

Papel Prensa: “Gustavo Caraballo nunca estuvo detenido con Lidia Papaleo”



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http://www.divshare.com/download/12364820-aa8 Osvaldo Papaleo, hermano de Lidia Papaleo. "Ahí, donde está el silencio" (AM 630).

Lo confirmó Osvaldo Papaleo, hermano de Lidia Papaleo, la viuda de David Graiver, el ex dueño de Papel Prensa cuyas acciones fueron expropiadas por el Grupo Clarín en plena dictadura militar. El ex embajador argentino en la UNESCO, Gustavo Caraballo, había asegurado que fue detenido junto a la hermana del periodista, por los militares.


En el marco de un informe oficial que detalla como fueron vendidas las acciones de Papel Prensa durante la última dictadura militar, que será revelado por Cristina Fernández de Kirchner hoy a las 19, en Casa de Gobierno, habló Osvaldo Papaleo en “Ahí, donde está el silencio” (AM 630). El periodista es el hermano de Lidia Papaleo, la viuda de David Graiver que debió vender las acciones de su marido en Papel Prensa ante la supuesta presión de los dueños de Clarín, La Razón y La Nación durante la última dictadura militar.

Gustavo Caraballo, el ex embajador argentino en la UNESCO que había manifestado “quieren vincular la compra de Papel Prensa a las torturas y eso es andamiaje falso”, dijo también que fue apresado por grupos militares junto a Lidia Papaleo. El hermano de la heredera de las acciones, dejo en claro que Caraballo “nunca fue detenido” con ella pero “no significa que haya sido detenido” durante el golpe.

“Que la vio pasar cuando la llevaban a torturar puede ser, pero que hayan hablado o convivido en cautivero, eso es mentira”, contó el periodista.


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CLARIN - LA NACION

Papel Prensa
Una historia inventada para quedarse con Papel Prensa

24/08/10 - 01:44

Ante la ofensiva del Gobierno contra Papel Prensa, que tras una escalada de meses alcanza hoy su punto más alto con un anuncio oficial, los diarios accionistas de la empresa, Clarín y La Nación, decidieron difundir el siguiente comunicado, a fin de informar la verdad a la opinión pública.
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* Papel Prensa

Los accionistas privados de Papel Prensa venimos denunciando desde hace casi un año un plan del gobierno nacional para apoderarse de la compañía y controlar el papel para diarios, insumo esencial de la prensa libre. Controlar el papel es controlar la información, y esto es lo que el Gobierno viene buscando a través de varias herramientas: la propaganda oficial, la ley de medios, el control del acceso a la información, el manejo militante de los medios públicos y la multiplicación de los medios paraoficiales. En los últimos días, esta intención de avasallar el derecho de la sociedad a la libre elección y expresión se reveló de manera muy clara con la cancelación de la licencia de un proveedor de Internet.



Esta misma matriz autoritaria y de control mediático es la que se viene revelando en Papel Prensa. El Gobierno ha elegido varios mecanismos para cumplir su cometido, y también ha elegido un personero para todos esos frentes, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien ha sido denunciado penalmente por La Nación y Clarín por llevar adelante un plan ilegal para hacerse de la compañía. Tras su incursión con guantes de boxeo en una asamblea, y luego de amedrentar al personal con alocuciones bélicas, el último capítulo de Moreno al frente de su cruzada ha sido pretender arrogarse facultades judiciales y liderar una falaz investigación sobre la historia de la compañía, buscando convertirla en un caso de derechos humanos y de delitos de lesa humanidad, algo que le fue ordenado desde lo alto del poder y que resulta inconcebible hasta en las especulaciones más maquiavélicas. Para esto viene distorsionando con alevosía hechos históricos, manipulando dolosamente personas y situaciones, reclutando aliados de sugestiva plasticidad y reescribiendo la historia, bastardeando así la bandera de los derechos humanos, en lo que constituye una de las prácticas más deleznables del kirchnerismo. Nunca, en 27 años de democracia, Papel Prensa recibió ningún cuestionamiento administrativo o judicial por su origen. La empresa nació en 1972 de la mano de la Editorial Abril, de César Civita, luego fue adquirida por el grupo Graiver y en 1976, cuando este último atravesaba graves problemas financieros con la quiebra de dos de sus bancos en el exterior, fue ofrecida por sus dueños a Fapel, sociedad constituida por los diarios La Nación, Clarín y La Razón. Fapel había nacido dos años antes para construir otra fábrica de papel, pero decidió abandonar su proyecto para asegurar la continuidad del de Papel Prensa, empresa que en ese momento se encontraba endeudada y paralizada. La compraventa se llevó a cabo el 2 de noviembre de 1976. Fue una operación absolutamente legal y pública, anunciada en todos los diarios de la época. La Opinión, de Jacobo Timerman, padre del actual canciller, afirmó que se trataba de una “ventajosa operación” para los Graiver. En ese momento no había salido a la luz la conexión del grupo Graiver con la organización armada Montoneros, vínculo que en marzo y abril de 1977 desencadenó el repudiable secuestro de varios miembros de ese grupo por la dictadura militar. Los integrantes del grupo Graiver, vendedores de la empresa, fueron ilegalmente detenidos 5 meses después de la venta de Papel Prensa y por imputaciones ajenas a este tema. Al momento de esa operación, los Graiver estaban libres: no habían sido secuestrados ni torturados ni amenazados por la dictadura gobernante. Así surge de las causas en las que declararon en democracia, tanto ante el juez federal Miguel Pons como ante la Cámara Federal, en este caso luego de la condena a las Juntas Militares.

La Justicia no encontró vínculo alguno entre la detención de los Graiver y Papel Prensa. La compra también fue investigada, ya en democracia, por el entonces fiscal nacional de Investigaciones Administrativas, Ricardo Molinas, que no encontró irregularidades. En todos esos procesos declararon los hermanos Lidia y Osvaldo Papaleo y nunca mencionaron presión alguna de los diarios.

Lidia Papaleo también declaró en sede judicial que no participó de las negociaciones, que fueron llevadas a cabo por Juan e Isidoro Graiver, padre y hermano, respectivamente, de David Graiver. Ella sólo firmó en representación de su hija menor y por una parte minoritaria de las acciones que pertenecían a la sucesión de David Graiver. Pero la venta de esas acciones no se concretó porque el juez que debía aprobarla nunca se expidió. Así, pasaron al Estado Nacional junto con otros bienes de los Graiver.

Desde que se reveló el plan del Gobierno para apropiarse de la compañía, los voceros oficiales y sus aliados circunstanciales vienen cambiando su discurso cuantas veces fuera necesario para intentar instalar una mentira que resulte incomprobable o al menos deje sembrada una duda. Siguiendo la máxima de Joseph Goebbels, el padre de la propaganda nazi, “miente, miente, que algo quedará”. Primero dijeron que la empresa se vendió con los Graiver secuestrados; después, que se hizo en un intervalo de su secuestro, y finalmente, bajo presión de los diarios.

Lidia y Osvaldo Papaleo y Rafael Ianover declararon en democracia respecto de los vejámenes que sufrieron durante su secuestro. Jamás denunciaron estos hechos que hoy, sugestivamente, aparecen de la mano de Guillermo Moreno y tras reunirse con el matrimonio Kirchner. El objetivo para la cúpula del poder es obvio: una nueva manera de ir contra la prensa independiente, n este caso a través del control de su insumo básico y del intento de criminalizar a los principales diarios del país.

Papel Prensa fue una empresa perseguida por el entonces almirante Emilio Massera –quien logró intervenirla– y ahora lo es por los Kirchner y por Moreno. La frase de este último “aquí no se vota”, proferida a los gritos en la última asamblea, es una buena metáfora para comprender las semejanzas de quienes buscan o han buscado controlar la información en la Argentina. Es de esperar que la manipulación de los derechos humanos, la mentira lisa y llana y la persecución de raigambre autoritaria encuentren rápidamente un freno decidido en las instituciones de la democracia.



¿Resquicios para la verdad...?
Extraemos dos parrafos de la nota de Clarin: 


"...Ella sólo firmó en representación de su hija menor y por una parte minoritaria de las acciones que pertenecían a la sucesión de David Graiver. Pero la venta de esas acciones no se concretó porque el juez que debía aprobarla nunca se expidió. Así, pasaron al Estado Nacional junto con otros bienes de los Graiver...

...En ese momento no había salido a la luz la conexión del grupo Graiver con la organización armada Montoneros, vínculo que en marzo y abril de 1977 desencadenó el repudiable secuestro de varios miembros de ese grupo por la dictadura militar. Los integrantes del grupo Graiver, vendedores de la empresa, fueron ilegalmente detenidos 5 meses después de la venta de Papel Prensa y por imputaciones ajenas a este tema...."

 Y agregamos aquí las palabras de Osvaldo Papaleo - nota que también adjuntamos al pie del post- “Empezamos a intentar que la familia Graiver fuera juzgada por la Justicia Civil y no por la Justicia Militar. Luego los Graiver fueron incluidos en lo que se llamó el acta institucional. Esto significaba que uno perdía los derechos civiles y económicos. Esto significa que todos los bienes de la familia pasaban a estar en manos de la Comisión Nacional para la Recuperación Patrimonial (Conarepa)”.

Y para finalizar:
"En primer lugar, los Graiver fueron colocados en el acta institucional", explicó Papaleo. La presencia en esa nómina de ciudadanos señalados por las Juntas Militares implicaba, entre otras cosas, la pérdida de sus derechos civiles y el apoderamiento de su patrimonio por parte de la Conarepa, la Comisión Nacional de Recuperación Patrimonial. Esta era una comisión creada por los militares para manejar el patrimonio de aquellos ciudadanos mencionados en el "acta institucional". De esta forma, el Estado pasó de manejar el 30 por ciento de Papel Prensa que le correspondía por estatuto, a controlar también el 70 por ciento de la fracción del capital privado.

Ahora, mirá como publicó Clarin: 
 
Asi publicó Clarin el 14 de Abril: hace clik para ver las imágenes
fuente Libro: Deciamos Ayer





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nota sobre Papel Prensa de 1989 Ricardo Sidicaro fuente Libro: Deciamos Ayer

AQUI TAMBIEN LA PODES LEER:http://books.google.com.ar/books?id=tg1iRSh3frgC&lpg=PA194&ots=BrHdXl8PXe&dq=RICARDO%20SIDICARO%20PAPEL%20PRENSA&pg=PA194#v=onepage&q=RICARDO%20SIDICARO%20PAPEL%20PRENSA&f=false

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IMAGEN DEL POST
PAPEL PRENSA: "A LA OPINION PUBLICA" NOTA DIARIO CLARIN DE MAYO DE 1977 - Aug 23
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Papel Prensa 
El Gobierno avanza en Papel Prensa para controlar la palabra impresa

22/08/10
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Después de su derrota en las elecciones legislativas del año pasado, el Gobierno nacional desestimó todo cauce autocrítico. En cambio, se abroqueló en la errática convicción de que su descrédito ante la ciudadanía, expresado con elocuencia en las urnas, se basó en una presunta influencia negativa de los medios. Y en base a esa conclusión de escasa raigambre republicana, emparentada con modos y acciones propias de los regímenes opresivos más intensos, pasó a desarrollar una estrategia de hostilidad y persecución de aquellas voces periodísticas críticas de la gestión gubernamental. El mentor de ese plan fue y es Néstor Kirchner, con sus máximos consejeros, entre ellos el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini. Y el objetivo, nunca tan bien aplicado el término de reminiscencias militaristas y bélicas, ha sido y es, principalmente, el Grupo Clarín y sus medios de comunicación.


Así, se fueron sucediendo acciones combinadas, en un operativo de pinzas inédito e incesante, de los cuales fueron puntos centrales la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, hoy impugnada ante la Justicia; la persecución y ensañamiento contra Marcela y Felipe Noble Herrera, hijos de la directora de Clarín; la hostilidad planificada y gradual hacia la fusión de Multicanal y Cablevisión, contraria a las decisiones del primer gobierno de Néstor Kirchner, hasta llegar a la reciente y burda maniobra de despojar a la empresa de la provisión de su servicio de Internet a través de Fibertel. Más el trofeo mayor: el apoderamiento, por cualquier medio y contra todo principio de legalidad constitucional, de los activos de Papel Prensa mediante la construcción de un relato falso de toda falsedad, faccioso y propio de una organización paragubernamental. Con el agravante de que para ello se puso en marcha todo el poder del Estado, médula de la sociedad.


El control absoluto de Papel Prensa, de la cual se viene anunciando un “informe final”, es una decisión ya tomada: el Gobierno pretende adueñarse de los activos y controlar la empresa, manejar la producción de papel nacional para la impresión de diarios y someter así al periodismo independiente hasta llevarlo a una convivencia dócil con el poder. Un esquema que hunde sus raíces en las formas más arcaicas de la política.


¿Por qué Papel Prensa es tan codiciada por un Gobierno que hace del poder una ostentación continua e ilimitada de la mera fuerza por sobre el llano Derecho? Hagamos un rápido repaso. Papel Prensa nació como respuesta a la necesidad de que el país contara con una industria nacional de fabricación de papel para diarios, el insumo básico de la prensa escrita. Los principales accionistas de la compañía son Clarín (49%), La Nación (22,49%) y el Estado nacional (27,46% directo y 0,62% de propiedad de la agencia oficial de noticias Télam). Papel Prensa es el principal proveedor de papel de diario del país y abastece el 75% del consumo nacional. El restante 25% del papel se importa sin ningún tipo de aranceles o impuestos, lo que pone a la empresa en una situación competitiva que ninguna otra industria enfrenta en el país: la de competir con los productos importados sin ningún tipo de protección.


Hasta el nacimiento de la empresa, el papel en el que se imprimían los diarios en la Argentina era importado. Los editores periodísticos dependían de importadores de papel, de las fluctuaciones del dólar y, en especial, de las restricciones a la importación que los gobiernos de turno aplicaban para controlar, presionar y en algunos casos someter a los medios escritos.

Con esa percepción de control sobre los criterios editoriales independientes de la prensa gráfica, es que hoy el Gobierno pretende adueñarse de los activos de Papel Prensa y controlar a su antojo la empresa, como parte de su obsesión por la domesticación de las voces periodísticas que no consigue avasallar o al menos estandarizar a medida de sus intereses y necesidades.


Estas, y no otras, son las razones por las que la empresa es blanco desde hace tiempo de una escalada de violencia y de intimidaciones contra sus directivos, de igual o mayor dimensión e intensidad que las amenazas y hostigamientos que sufren en el país los medios de comunicación y los periodistas en general. Es necesario remarcar que la verdadera ambición del Gobierno es manejar el abastecimiento local de papel para diarios, el cual combinado con el control de las importaciones, pondría en sus manos un decisivo poder de presión sobre los medios gráficos.


Eso explica la escalada contra Papel Prensa y sus accionistas privados, sometidos a las arbitrariedades, insultos y ramplonas prepotencias de un funcionario de rango menor como el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, apenas un vocero obediente y acrítico, la cara más grotesca del poder político. Sus conocidas y patéticas bravatas escaso favor le hacen a la cultura democrática argentina y alimentan un clima de depredación y desmerecimiento sistemático de la función de medios y periodistas, en extraña interpretación oficial de una libertad de prensa sólo entendida cuando se piensa como quieren y disponen los habitantes transitorios de la Casa Rosada.


Así, la puesta en marcha de la embestida contra Papel Prensa se sustentó en la primera acusación a la empresa de desórdenes administrativos, que nunca se pudieron demostrar. Simplemente porque no existieron ni existen. Hoy, la línea argumental más insistente del Gobierno pretende vincular la compra de las acciones de Papel Prensa con un delito de lesa humanidad. Ese falso argumento, reforzado por una inusitada campaña de agravios y falsedades, afirma que las acciones fueron compradas a la familia Graiver, dueños originarios, cuando sus integrantes estaban secuestrados y torturados por la dictadura militar de entonces.


Para construir su propio “relato”, acompañado del incesante bombardeo propagandístico con múltiples medios y periodistas afines, tanto en la esfera pública como en la privada, el Gobierno tergiversa los hechos, altera su cronología y no duda en bastardear una causa noble y de principios éticos universales como la de los derechos humanos, consustanciada definitivamente en la conciencia popular de los argentinos y no por obra de este Gobierno, sino por un largo proceso de construcción política que incluyó la inmensa tragedia cívica de la dictadura.


La verdad histórica es que las acciones fueron compradas al Grupo Graiver en noviembre de 1976 por los diarios Clarín, La Nación y La Razón, cuando dicho Grupo enfrentaba problemas financieros y societarios, con la quiebra de al menos dos de sus bancos en el exterior, y cuando el Grupo no podía continuar con el proyecto de construcción de la planta. En ese momento todos sus integrantes estaban en libertad y no se encontraban bajo amenaza de la dictadura. Además, en el momento de la transferencia accionaria, no se conocía la conexión del grupo Graiver con la organización armada Montoneros, vínculo que en 1977 desencadenó el repudiable secuestro de varios miembros del Grupo Graiver por la administración militar.


Así sucedieron los hechos. Los miembros de la familia Graiver fueron ilegalmente detenidos más de cinco meses después de la venta del paquete accionario de Papel Prensa, cuando salió a la luz la relación financiera de David Graiver con Montoneros. David Graiver era acusado de haber recibido una suma millonaria del grupo armado Montoneros para administrarla e invertirla.


Anteriormente al traspaso accionario, los diarios Clarín, La Nación y La Razón ya habían elaborado un proyecto que consideraban estratégico para la prensa argentina. Por entonces los tres diarios manejaban ese proyecto propio de construir una planta de papel, al que dejaron de lado para la compra de Papel Prensa.


Una vez reestablecida la democracia con el gobierno de Raúl Alfonsín, los integrantes de la familia Graiver supieron entonces honrar la verdad, la misma que hoy los hermanos Papaleo, que nunca tuvieron acciones de Papel Prensa degradan, en un viraje conceptual de difícil explicación. Cuando Lidia Papaleo testimonió ante la Justicia sobre los hechos que rodearon aquella venta, nunca hizo referencia a que se hubiera realizado mientras estaba detenida ilegalmente o bajo amenazas de la dictadura militar.


De la lectura de sus afirmaciones judiciales surge claramente que cuando se vendió el paquete accionario de Papel Prensa, los miembros del Grupo Graiver estaban libres. La Justicia estableció como fechas de sus detenciones ilegales las que ellos mismos declararon, y encontró que la causa de los secuestros fue la vinculación de David Graiver con los Montoneros.
Esa vinculación financiera de Graiver con Montoneros fue investigada dos veces por la Justicia en la democracia, durando esta causa diez años. En 1986, la Cámara Federal dio por probado que David Graiver, efectivamente, había recibido ese dinero de parte del grupo Montoneros.


Lidia Papaleo y su hermano Osvaldo, de militancia justicialista ortodoxa, vienen contradiciendo en los últimos meses, en abierta, inesperada y sugestiva sintonía con el kirchnerismo, una posición que no es la que declararon a la Justicia en tiempos de la recuperada democracia. En sus conciencias, más que en la verdad histórica, habrá que rastrear alguna huella que justifique un giro tan abrupto.


La apropiación de Papel Prensa, aunque se disfrace con el ropaje de los derechos humanos, sólo procura la subordinación incondicional de la palabra escrita, como parte central de un proceso de dominación social impropio de los sistemas democráticos. Néstor Kirchner y su esposa, la Presidenta, después de garantizarse una ley que regula con marcada influencia del estado los medios audiovisuales y de avanzar arbitrariamente sobre la libre elección de los usuarios de Internet, ahora apresuran el paso para controlar el flujo de la información a través de la palabra impresa. Por eso le apuntan al insumo básico de la misma: el papel. Sin papel no hay diarios. Y sin diarios, aun en tiempos del auge de Internet y sus redes sociales, la palabra impresa, que sigue resumiendo la versión más perdurable del sentido de la libertad y de la crítica, se empobrece y vacía de sentido. Hasta desfallecer. O hasta resistir y honrar su digna historia.

http://www.clarin.com/opinion/Gobierno-Papel-Prensa-controlar-impresa_0_321567979.html





Dos testigos desvincularon la venta con las torturas a Papaleo
24/08/10 Lo afirmó Gustavo Caraballo y otra compañera de prisión de la viuda de Graiver


TESTIGO CLAVE. GUSTAVO CARABALLO HABLA ANOCHE EN EL PROGRAMA DE TV POR CABLE “DESDE EL LLANO”.


Gustavo Caraballo, ex embajador argentino en la Unesco, torturado en la clandestinidad del centro de detención Puesto Vasco en 1977, negó cualquier vinculación entre la detención de la familia Graiver y la transferencia de sus acciones en Papel Prensa: “ellos (por los Graiver) estaban en una situación económica desesperante, las empresas se habían desplomado, en Nueva York les aconsejaron que vendieran activos, como recomendaría cualquier abogado con conocimiento del tema. En ese contexto venden Papel Prensa. La detención fue varios meses después y no tuvo nada que ver con la transferencia”, dijo Caraballo a Clarín.

Hoy la presidenta Cristina Kirchner presentará un informe con la versión K de la venta.

Anoche, Caraballo participó del programa de TV “Desde El Llanho” y leyó la carta de otra compañera de cautiverio -de la que no reveló su identidad- quien escribió que no soportaba “que se use nuestro padecimiento para otros fines . Hace mucho tiempo aprendí que si la verdad puede ser muy dolorosa la mentira puede ser mortífera”.

Según el relato de este hombre que también fue abogado del ex ministro de Economía de Perón José Ber Gelbard, “pretender unir una cosa con la otra es hacer un uso desprolijo de los derechos humanos”. Las historias de Caraballo y los Graiver se cruzaron dos veces. La primera fue cuando era abogado del ex Ministro, y tuvo que reclamar a los Graiver una deuda de seis millones de dólares. La dictadura militar quiso que después se volvieran a ver como desaparecidos en un centro clandestino. Caraballo dice que ahí dentro tuvo oportunidad de hablar con Lidia Papaleo, la viuda de David Graiver pero ella “nunca me nombró el tema Papel Prensa entre las razones de su detención”.

Caraballo decidió decir su verdad primero en una carta enviada al diario La Nación donde consideró que “más de treinta años después, se pretende vincular esa transacción a la tortura y persecución de Juan, Isidoro y Lidia Graiver por recibir fondos de Montoneros. Todo ese andamiaje es falso”.

“Como tuve conocimiento de los hechos, creo que esta carta puede contribuir a la verdad”, escribió. Su texto continúa: “Como abogado del ex ministro de Economía José Ber Gelbard, éste me encomendó visitar a Lidia Papaleo de Graiver para gestionar el pago de una deuda por seis millones de dólares”.

“La visité a principios de 1977, creo que en febrero o marzo. La sra. Papaleo me dijo que estaba acorralada por las deudas y me mostró la nómina de compañías que conservaban, ofreciéndome Marmicoc y La Opinión para cancelar el crédito de mi cliente. Mi cliente no aceptó y me pidió que les hiciera juicio. No estaba en esa nómina Papel Prensa pues la había vendido con anterioridad”.

Los días en cautiverio de Caraballo incluyeron sesiones de tortura tan fuertes que llegó a ofrecer firmar una hoja en blanco para que los represores escribieran la declaración que más les convenga. Dijo también que vio “varias veces a Lidia Graiver tabicada y guiada por los carceleros para ir y volver de los cuartos de tortura. La familia Graiver soportó todo tipo de apremios y vejámenes, pero no tuvieron que ver con Papel Prensa ( ...). Ellos jamás mencionaron (cuando hablaron con él durante el cautiverio) que la venta de la empresa estuviera vinculad a las presiones que soportaron durante su injusta detención”.



Caraballo con Joaquin Morales Sola - 

http://www.youtube.com/watch?v=7XlaoidIAbs

http://www.youtube.com/watch?v=d9URBvVXKyA

ver
LEUCO, TIMERMAN, TENEMBAUM, FONTEVECCHIA, CLARIN Y LA DICTADURA - FOTOS VARIAS - Aug 19


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ACTUALIZADA 25 08 2010 13:06
Caraballo es pariente de Aranda directivo de Clarín
CARADURAS

ESCUCHANDO EL NOMBRE DE LAS COSAS, EL PROGRAMA DE sANDRA RUSSO, me entero que Caraballo es pariente de Aranda... Lo busco en google y aquí está


CLARIN-CARABALLO-ARANDA, UNA GRAN FAMILIA

CLARIN-CARABALLO-ARANDA, UNA GRAN FAMILIAHasta el más desprevenido ciudadano que siga con interés la polémica y el enfrentamiento entre el gobierno nacional y los accionistas privados de la empresa Papel Prensa SA, debe haber sospechado de la repentina aparición y declaraciones del ex Embajador argentino en la UNESCO, Gustavo Caraballo, convertido repentinamente en el principal argumento del Grupo Clarín para resistir las acusaciones que pesan sobre algunos de sus directivos, Héctor Magnetto principalmente. No se trata simplemente de casualidad, sino de una situación donde los lazos de familia están jugando un papel muy importante, al tiempo que hacen dudar sobre la objetividad e independencia del testimonio mediático de Caraballo.

Gustavo Caraballo tendría lazos familiares (al parecer sería su tío) con Octavio Alfredo Caraballo, con quien habría compartido un espacio laboral años atrás en el holding Bunge y Born. Al mismo tiempo, el 7 de Marzo de 2008, se habría constituído una empresa cuya denominación sería MOTAPÉ SA, dedicada al negocio cría y venta de equinos. De acuerdo a la documentación respectiva, el Presidente de la mencionada firma sería el mencionado Octavio Caraballo, acompañado por Julio Alfredo Freixas como Vicepresidente y Gustavo Caraballo como Director Titular. La firma registra domicilio social en la Avenida Alicia Moreau de Justo 550 Piso 2, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Octavio Caraballo estaría, a su vez, casado con Andreína De Luca, y serían padres de tres hijos: Gonzalo Francisco Alfredo, Elisa y Leonor. El único hijo varón del matrimonio, el nombrado Gonzalo Caraballo está casado, casualmente, con Alma Rocío Aranda, hija de José Antonio Aranda que, por si usted no lo sabía, es un alto directivo del Grupo Clarín. El matrimonio Caraballo-Aranda, tiene fijado su domicilio legal en Estancia San Ignacio, Junín de los Andes, Provincia de Neuquén, y la señora Alma no sería precisamente una sumisa ama de casa, ya que formaría parte de un emprendimiento societario propiedad de su padre.

En síntesis, quien defiende a Clarín y La Nación termina siendo pariente de uno de los directivos más importantes del monopolio. Y convengamos que no tiene sentido ponernos a discutir cuan cercano o lejano es el parentesco, en el contexto en el cual se da la aparición de Caraballo, que a esta altura del relato, más que pretender aclarar el panorama termina, en definitiva, tomando por idiotas a los lectores de ambos matutinos en una vergonzosa defensa de los negocios de la familia.


http://www.informereservado.net/noticia.php?noticia=29072
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Sur
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Politica
El hombre que nunca conoció al general Bussi

No hay
21-02-2010 / Morales Solá llegó a Clarín desde Tucumán en pleno 1976, tras cubrir el Operativo Independencia. Un agasajo íntimo con el genocida.



Su llegada desde Tucumán a la redacción de Clarín en Buenos Aires, y su ascenso en la jerarquía del diario, se produjo en lo peor del espanto: los años más duros de la última dictadura militar. Durante años redactó editoriales en el diario, aunque lo hizo inicialmente sin firma. Mariano Grondona por entonces, a la hora de escribir sus panfletos procesistas en El Cronista, había elegido la vía del seudónimo: Guicciardini, el nombre de un pensador italiano, de la estirpe de Maquiavelo y de la puesta a punto de la idea de la razón de Estado como fuente de toda razón y justicia. Pero incluso cuando se decidió a asentar su firma, la prosa de Morales Solá era en sí misma una representación de la cultura procesista: reprimida, enredada, oscura, opaca, justificadora de lo peor.
Hay quienes sostienen que la venida de Morales Solá a Buenos Aires fue aupada por los deseos del general Domingo Bussi. Hay quienes dicen también que Morales Solá tuvo que ver en la ruptura interna de Clarín con el desarrollismo, con las figuras de esa corriente que aún formaban parte del diario y con la llegada de Leopoldo Galtieri al poder.
Hace algunos años, en una carta de lectores que publicó en la revista Veintitrés, el periodista dijo que nunca habló con Bussi mientras estuvo en Tucumán. Hay una foto (8 de junio de 1976, página 5 de La Gaceta) que parece desmentir esa afirmación. Morales Solá aparece entre un grupo de periodistas agasajados por el entonces general y gobernador. Bussi les agradeció en el Día del Periodista “toda la colaboración que nos vienen brindando” y los exhortó “a que continúen prestando el mismo apoyo”.
¿Nunca habló con Bussi en Tucumán? Desde La Gaceta Morales Solá manejaba la información sobre el Operativo Independencia. El periodista Hernán López Echagüe afirmó hace años en su libro El enigma del general que Morales Solá compartió un asado con Bussi y otros periodistas: Leo Gleizer, René Sallas y Marcos Taire, entre otros. Cada uno recibió de manos del genocida “un pergamino en el que agradecía ‘su colaboración en la lucha contra la subversión’”.
Marcos Taire, también mediante una carta publicada en Veintitrés, corroboró el dato de la siniestra conferencia de prensa seguida de un almuerzo. Y añadió que por lo menos hasta el 23 de abril de 1976 Morales Solá firmaba notas de tapa en La Gaceta. En esa nota de abril el periodista que hoy se destaca en La Nación y TN saludaba la designación de Bussi de este modo: “El general conoce el ámbito local y no ignora las necesidades y las urgencias de la provincia”.
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El texto de la información que acompaña a dicha foto dice lo siguiente:

“Con motivo del día del periodista, el gobernador de Tucumán, general Antonio Domingo Bussi, agasajó ayer a los representantes de todos los medios de prensa de la provincia. Asistieron también ministros y secretarios de Estado”.

Según el artículo el entonces gobernador dijo que “el gobierno de la provincia no quería dejar pasar por alto un día tan significativo para ustedes y tan importante para la provincia, sin invitarlos a este sencillo homenaje, para adherirnos de todo corazón al día que celebran, agradecerles toda la colaboración que nos vienen brindando, exhortarlos a que continúen prestando el mismo apoyo, entendiendo que sólo a través de ustedes y con ustedes podemos hacer llegar a la opinión pública nuestras preocupaciones y tentar la búsqueda de soluciones a los acuciantes problemas que nos preocupan, nos animan y nos impulsan”.  
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Notas supervisadas por Joaquín Morales Solá

A su vez, el semanario “Miradas al Sur” en su edición del 16 de agosto bajo el título “Los hijos de Ernestina y la Justicia”, con la firma de Rubén Pereyra sostiene: “Cuentan los periodistas que pasaron por la redacción de Clarín en los años 80 que todas las informaciones que tenían que ver con esta temática debían ser supervisadas por Joaquín Morales Solá, en ese entonces uno de los hombres más importantes en la dirección periodística del matutino. 

Precisamente fue Morales Solá quién, en ocasión de la detención de Ernestina Herrera de Noble, el 19 de diciembre del 2002, editorializó en La Nación: “Una noche fría de ese tiempo ingrato, la directora de Clarín, nos sorprendió con el relato de la adopción de sus hijos. Había también lágrimas, muchas lágrimas en sus ojos, pero correspondían a las emociones que despierta la alegría. …. Más de 25 años después, la señora de Noble sigue llorando por esos hijos. Su detención dispara una primera injusticia: una madre no debería ser detenida solo por serlo”. Es llamativo el concepto de justicia del escriba de La Nación.


MARCELA, FELIPE Y UNA MADRE QUE SIEMPRE HABLO DE ADOPCION - May 29
 

LECTURA RECOMENDADA: SILVIA BLEICHMAR Y LAS COORDENADAS SOCIALES DEL NEOLIBERALISMO - “Para poder pertenecer hay que dejar de ser uno mismo” - Aug 20



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Osvaldo Papaleo; habla de Papel Prensa - Sep 19 
OSVALDO PAPALEO: esta ley es perfectible pero los dueños de la mordaza nacional tiraron sobre la mesa que esta ley es mordaza - Sep 11

 “Clarín compró Papel Prensa con la familia Graiver secuestrada”  

Una planta arrancada con sangre

DENUNCIA PENAL CONTRA EL GRUPO CLARIN por fraude con los fondos de las AFJP - Jul 08
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23 de Agosto de 2010 |23:03
Testigo clave en la venta de Papel Prensa descartó la teoría del Gobierno Nacional
Gustavo Caraballo apareció esta noche en un programa televisivo para decir su verdad sobre Papel Prensa. Según el abogado, de vincularse la operación a crímenes de lesa humanidad, "estaríamos equivocando el terreno de los hechos".
por Medios


El ex secretario legal y técnico de Juan Perón, considerado un testigo clave de la venta de Papel Prensa, desvinculó esta operación comercial de los hechos de tortura porque en caso contrario "estaríamos equivocando el terreno de la investigación de los hechos".

Caraballo, quien estuvo detenido en 1977 junto con Lidia Papaleo de Graiver (esposa del dueño original de Papel Prensa, el banquero David Graiver), afirmó en una entrevista del programa televisivo “Desde el Llano” que en el momento de la detención “ella nunca mencionó problemas con Papel Prensa, aparentemente se habían terminado en ese momento”.

El ex secretario de Perón y asesor de Arturo Frondizi, quien fue torturado en el centro clandestino Puesto Vasco, sentenció que, desde entonces, no escuchó nunca una vinculación de este tema con la tortura. “Era una cuestión comercial”, sentenció.

Para el abogado, quien tuvo como clientes a acreedores de la familia Graiver, los reclamos que pueda encarar Papaleo ahora respecto de Papel Prensa “están prescriptos”. Y agregó: “Por eso los quieren abordar desde la perspectiva de los derechos humanos, en los que hay jurisprudencia de que son imprescriptibles. Qué hay detrás de eso, no se”.

“Siempre busqué que se castigara a los militares, pero se desnaturaliza el derecho humano si uno quiere utilizar esto para un objeto político o económico”, completó Caraballo.

Mirá el video completo de la entrevista con el periodista Joaquín Morales Solá.




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"Los diarios no son responsables de la persecución"
Torturado junto a los Graiver, Caraballo dice que esa familia y el Gobierno tergiversan la historia
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Martes 24 de agosto de 2010 | Publicado en edición impresa
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Hugo Alconada Mon
LA NACION


Gustavo Caraballo sabe de lo que habla. Autor de la carta que ayer publicó LA NACION, en la que refutó la versión que difunde el Gobierno y Lidia Papaleo de Graiver sobre cómo se concretó la venta de Papel Prensa en 1977, detalló en una entrevista sus vivencias, antes, durante y después de que un grupo de tareas del Ejército lo "chupara" el 1° de abril de 1977, cuando volvió de Estados Unidos como abogado del ex ministro de Economía de Juan Domingo Perón, José Ber Gelbard.

"Cuando regresé a la Argentina, me enteré de que habían detenido a los Graiver, que habían vinculado políticamente a Gelbard con Montoneros y los Graiver, y entonces me buscaron a mí. Vinieron a casa, me secuestraron", sintetiza.

Lo que siguió fueron dos semanas desaparecido y casi ocho meses detenido, mientras era torturado, hasta que recuperó la libertad en noviembre de 1977, después de pasar por varios centros de detención: Puesto Vasco, Pozo de Banfield, la comisaría de Banfield y el Departamento de Policía. En ese periplo, volvió a ver a varios miembros del Grupo Graiver.

-¿Usted se había contactado antes, estando en libertad, con alguno de los Graiver?

-Me había encontrado una vez con Lidia, en 1977, en las oficinas que tenían ellos cerca de la plaza San Martín. Yo fui porque a Gelbard le debían seis millones de dólares y [Gelbard] tenía una carta en la que [los Graiver] le daban en garantía las acciones de un banco en Bélgica [por el Banque pour l´Amerique du Sud]. Pero yo había estado averiguando y ese banco no valía nada?

-¿Por qué Gelbard le encargó el cobro de esos millones?

-Yo era su abogado y viajé a Nueva York a verlo. David Graiver ya había muerto [en agosto de 1976] y Gelbard estaba preocupado por recuperar su dinero. Según me contó Gelbard, Graiver tenía un piso enorme en el Olimpic Tower , en la Quinta Avenida de Nueva York. Allí trabajaba la gente que lo había asesorado para comprar. Ellos le aconsejaron a la familia Graiver que vendiera todo, que estaban en un despelote.

-Y entonces usted vuelve de Nueva York y decide ir a ver a?

-A Lidia Papaleo, con una carta de José, en la que le comunicaba que "Gustavo le va a hablar para ver cómo solucionamos el asunto". Entonces, ella me ofreció empresas del Grupo: una empresa de ollas a presión, una fábrica que hacía jeringas y el 50% que tenía en La Opinión , el diario. Cuando le comuniqué la oferta, José me dijo que ni loco, que en eso estaba [Jacobo] Timerman. Entonces, yo, que había viajado a Estados Unidos para comunicarle a Gelbard la oferta, di por terminadas mis gestiones y ahí, tres, cuatro días después de volver, me secuestraron.

-¿Adónde lo trasladaron?

-En ese momento, no lo supe porque estaba encapuchado. Al día siguiente, llegó el coronel Camps, se presentó y me preguntó si Gelbard era el dueño de La Opinión , de Papel Prensa y del Canal 2 de La Plata. Le dije que no y montó en furia. Se puso loco y a gritar: "¡Interróguenlo!".

-¿Por qué Camps quería saber si Gelbard tenía algo que ver con Papel Prensa?

-Los militares creían que Gelbard era una suerte de jefe de los Montoneros o el financista de Montoneros. No olvide que era judío, extranjero, comunista? era como el diablo para las Fuerzas Armadas.

-¿Vio a los Graiver mientras estuvo detenido/desaparecido?

-Sí, claro. Vi a Juan e Isidoro Graiver y a Lidia Papaleo. A ella hablé en la comisaría. Nunca me dijeron que les habían preguntado por Papel Prensa. Yo hablaba con ellos para saber si alguno me había metido en algo raro por maldad o por interés en algo que yo no tenía. Eso era básicamente lo que yo quería saber cuando nos encontrábamos.

-¿Nunca le comentaron que los presionaran por Papel Prensa?

-No, nunca hablaron de Papel Prensa. Pero recuerde que para ellos Papel Prensa era un hecho consumado. La habían vendido. Sus asesores le habían recomendado eso. Papel Prensa no se vendió porque el Ejército dijera "firmá acá". Eso es falso.

-¿Por qué decidió salir al cruce, ahora, de la versión que difunde el Gobierno sobre Papel Prensa?

-Porque están ligando la persecución a los Graiver con los diarios, como que fueron medio responsables. Eso es mentira y me pareció correcto ajustarlo a la realidad.


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CARRIO


Política
"Es una historia inventada 30 años después, para violar la libertad de expresión".

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MEDIOS



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 LISTA DE REPRODUCCION VIDEOS PAPEL PRENSA



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Edición del 11/4/2010
Papaleo, Papel Prensa y la muerte de Graiver

"Evidentemente fue un accidente provocado", sostuvo ayer a través de Radio Noticias Osvaldo Papaleo al referirse a la muerte de su cuñado David Graiver en un accidente aéreo ocurrido en agosto de 1976, durante la dictadura militar. La muerte de Graiver fue parte del oscuro entramado que esconde el proceso por el cual el grupo Clarín pudo quedarse con el control de Papel Prensa, la principal proveedora de papel a los diarios argentinos. Papaleo no dudó en coincidir con Héctor Timerman en que "la apropiación de Papel Prensa empezó a gestarse en una mesa de torturas" durante los primeros meses de la dictadura militar.
Osvaldo Papeleo fue secretario de prensa del gobierno de Isabel Martínez de Perón y es hermano de Lidia Papaleo, la viuda de David Graiver, el empresario que poseía una fracción mayor de las acciones de Papel Prensa, fallecido en agosto de 1976 en México. Esta pertenencia lo convierte en voz autorizada para hablar de este oscuro capítulo de la historia argentina y un testigo privilegiado de hechos que ahora, de la mano de una comisión investigadora que creó el gobierno nacional, pueden empezar a ver la luz.
"La familia Graiver fue presionada para vender esto", denunció Osvaldo Papaleo en una extensa entrevista que ayer por la mañana mantuvo con Radio Noticias. Para entender por qué los Graiver fueron forzados a desprenderse de esta empresa y otras firmas del patrimonio familiar, es fundamental analizar varios elementos y colocarlos en el contexto de los primeros años de la dictadura militar. "Hay que ver ese momento, cómo se vivía en el país y cómo fueron presionados por el gobierno militar para empezar a negociar con La Razón, La Nación y Clarín, que eran los tres diarios que estaban en una sociedad", señaló Papaleo. También hay que prestar atención a cómo se comportó el Estado -en manos militares- en ese momento y, sobre todo, tener en cuenta que los Graiver estaban detenidos por una acusación que a la postre no se pudo sostener. La acusación sostenía que habían manejado el dinero que se cobró por el rapto del empresario Jorge Born. Un tribunal militar los condenó, pero la Justicia ordinaria no lo hizo. "La acción penal contra ellos fue totalmente desechada", afirmó.
Todos los Graiver fueron detenidos en base a esa acusación: Juan, el padre, Isidoro, el otro hijo, Lidia, la viuda de David y hermana de Osvaldo Papeleo, e incluso -por un tiempo menor-, la madre de ellos. Y Osvaldo Papaleo también, por el lapso de 9 meses. "En la presión que en aquel momento se hace, se aclara que los Graiver tienen que vender sus bienes", pero no a cualquier inversor, recordó el entrevistado. "(Alfredo) Martínez de Hoz era el ministro (de Economía de la Nación) y un primo de él, Martínez Segovia, que participaba en la empresa, hacía referencia a que le habían dicho en el gobierno que tenía que ser una venta que no fuera ni a extranjeros ni a gente de religión judía".
"En medio de este entorno se firman preacuerdos ad-referéndum de un juez de menores" que fueron los que allanaron el camino para que los diarios tomaran el control de la empresa papelera. La presencia de este juez de menores obedeció que al haber muerto David Graiver, la sucesión de sus bienes comprendía a su pequeña hija, María Soledad, que tenía 2 años y medio al momento de estos hechos. La niña "tenía un defensor de menores que administraba sus bienes, los defendía y los cuidaba". Este defensor "nunca prestó acuerdo a estos preacuerdos que supuestamente se firmaron y se ejecutaron cuando los Graiver estaban detenidos", destacó Papaleo. En este punto, valoró el rol de la Justicia de ese momento. "La Justicia, y la Defensoría de Menores, cumplió un rol importante y realmente objetivo y de defensa del patrimonio de María Soledad (Graiver)", subrayó.

Consumación.
¿Cómo se consumó la apropiación de la empresa? "En primer lugar, los Graiver fueron colocados en el acta institucional", explicó Papaleo. La presencia en esa nómina de ciudadanos señalados por las Juntas Militares implicaba, entre otras cosas, la pérdida de sus derechos civiles y el apoderamiento de su patrimonio por parte de la Conarepa, la Comisión Nacional de Recuperación Patrimonial. Esta era una comisión creada por los militares para manejar el patrimonio de aquellos ciudadanos mencionados en el "acta institucional". De esta forma, el Estado pasó de manejar el 30 por ciento de Papel Prensa que le correspondía por estatuto, a controlar también el 70 por ciento de la fracción del capital privado.
La segunda etapa fue la licuación de las acciones de los miembros de la familia, o bien sus herederos. Papaleo, que había quedado como apoderado de su sobrina María Soledad, intentó en 1978 participar de una asamblea en la que se iba a ampliar el capital accionario de la firma y consumar esa licuación de acciones. "Fuimos con un abogado americano de la familia, y no me dejaron participar, no me dieron ninguna chance". La licuación -que se la había anticipado el abogado de Clarín- se consumó: el 29 por ciento que pertenecía a los herederos de David Graiver cayó a un porcentaje mucho menor y a partir de allí comenzó otra etapa, la de los cambios de manos de las acciones y el predominio de Clarín. "Lo que eran tres partes iguales de los diarios, hoy es el 49 por ciento de Clarín, 29 de La Nación, y desapareció La Razón, que fue absorbida en la última compra por Clarín", detalló.

Mesa de torturas.
Para Papaleo queda claro que este posicionamiento de Clarín en circunstancias tan confusas es una pieza clave para entender su crecimiento subsecuente. "Si Clarín no estuviera en Papel Prensa, no sería el Clarín de hoy", disparó. No dudó un segundo en coincidir con Héctor Timerman -actual embajador argentino en Estados Unidos- en que "la apropiación de Papel Prensa comenzó a gestarse en una mesa de torturas".
"Ese es el panorama", resumió. Los diarios -Clarín, La Nación- tienen que admitir las irregularidades que rodean, y la presión que existía para que los Graiver negociaran con ellos, una presión absoluta. Y lo mismo en otros campos, otros terrenos. Los Graiver vinieron a negociar 33 empresas, que incluía bancos, industrias, actividades agropecuarias y de la construcción". La empresa más importante del grupo era Papel Prensa.
En el contexto de irregularidades, Papaleo recordó que en ese momento se le puso a la empresa un precio irrisorio: un millón de dólares. Ese valor quedó plasmado en el acta que los Graiver se vieron obligados a firmar con los diarios cuando tuvieron que negociar la venta. "Después, el mismo Banco Nacional de Desarrollo (Banade), que era el depositario de las acciones, cuestionó ese precio porque era muy menor, y en una cotización muy elemental, lo colocaba por encima de los 6 a 7 millones de dólares. Hoy en día es una empresa de 4 ó 5 mil millones de dólares en la Bolsa".
Incluso el manejo de la firma no ha sido el mejor ya que al día de hoy arrastra un pasivo enorme y deudas abultadas tanto en el país como en el extranjero. De hecho, ese fue el verdadero motivo -según sostuvo Papaleo- por el cual se sancionó la Ley de Bienes Culturales y en ella se incluyó a Clarín: evitar que los acreedores embarguen sus bienes.

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Graiver y Papel Prensa: una historia que se mantiene abierta
Osvaldo Papaleo contó en una de las audiencias públicas de Diputados la manera en que la Dictadura le arrebató las acciones de la empresa a la familia Graiver y las cedió a los diario La Nación, Clarín y La Razón. Hoy el matutino de Herrera de Noble confirma que compró parte de la papelera en un dudoso proceso legal durante el gobierno de facto de Jorge Rafael Videla.

La Política Online | 08.10.2009 11:14:00

Guillermo Moreno confirmó que el Gobierno irá por Papel Prensa y una de las opciones que baraja el kirchnerismo baraja para quitarle el control de la principal papelera a Clarín y La Nación, es cuestionar la legalidad con que ambas empresas periodísticas compraron las acciones de la sociedad.

La Nación, Clarín y La Razón ingresan en Papel Prensa SA en 1976 luego de la dictadura de Jorge Rafael Videla le arrebatara a la familia Graiver sus acciones de la empresa.
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Así lo contó el empresario Osvaldo Papaleo en una de las audiencias públicas que se llevó a cabo en Diputados y hoy el diario Clarín lo confirma en una nota.

“Yo vi a los tres grandes diarios de este país saquear una empresa de un grupo familiar que estaban todos presos, juzgados por un tribunal de guerra y condenados. Un tribunal que le sacó declaraciones bajo tortura”, dijo Papapleo hace unas semanas en la Cámara Baja.

La empresa “se origina en 1968 como un proyecto privado con participación estatal, y se adjudicó en 1972 a Editorial Abril. Estaba previsto que el Estado participara financieramente y que luego se fuera, algo que nunca hizo. En 1973, el ministro de Economía José Ber Gelbard buscó cambiar el socio privado y allí entró David Graiver - que desembolsó U$S 4 millones- en reemplazo de Abril”, explicó el diario.

“Luego del golpe de 1976, Graiver muere en un accidente de aviación en México, nunca esclarecido. Su viuda y sucesora, Lidia Papaleo, comienza entonces el proceso de venta de sus bienes. Y entre septiembre y octubre, negocia con Fapel (sociedad de La Nación, Clarín y La Razón) la venta de su parte (63,9%) en Papel Prensa. En noviembre se efectiviza la operación en U$S 8,3 millones. Recién en marzo de 1977, varios meses después, aparecen las primeras denuncias sobre vínculos de Graiver con Montoneros”, argumentó Clarín.

Pero Papaleo contradijo esa versión hace una semana en una entrevista publicada en el diario Miradas al Sur. “En marzo de 1977 fueron detenidos casi la totalidad de los miembros de la familia Graiver. El padre, la madre y la esposa de David Graiver, que había fallecido el 7 de agosto de 1976 en un accidente aéreo en México. Entre agosto del ’76 y marzo del ’77, cuando la familia estaba liquidando sus activos, recibió una oferta por parte de Clarín, La Razón y La Nación para comprar Papel Prensa. De hecho, la tarde del día en que detienen a la mayoría de la familia, mi hermana, Lidia Papaleo de Graiver, asistió junto a Isidoro Graiver a una reunión con representantes legales y algunos miembros de los directorios de estas empresas para ver si se podía firmar una carta de intención para comprar la empresa. Esa noche son detenidos”, contó.

Y luego precisó cómo se desarrolló el proceso para cederle a los tres diarios las acciones de la familia Gravier. “Empezamos a intentar que la familia Graiver fuera juzgada por la Justicia Civil y no por la Justicia Militar. Luego los Graiver fueron incluidos en lo que se llamó el acta institucional. Esto significaba que uno perdía los derechos civiles y económicos. Esto significa que todos los bienes de la familia pasaban a estar en manos de la Comisión Nacional para la Recuperación Patrimonial (Conarepa)”.

“Por lo tanto, el 75% de Papel Prensa pasa a estar en manos del Estado. A fines del ’78 se convoca a una asamblea para tratar el tema accionario de la empresa. En ese momento me reúno con el abogado de Clarín, Bernardo Sofovich, quien me advierte que se va a realizar una multiplicación de las acciones y la posterior cesión a Clarín, La Nación y La Razón. Con la multiplicación, las empresas se aseguraban la posición dominante por más que la familia Graiver recuperara sus acciones. De esa asamblea no pudimos participar, nos fue prohibido”, concluyó.

En aquellos años los nuevos dueños pagaron U$S 8 millones de dólares por una empresa valuada en U$S 250 millones, según una investigación realizada a partir de 1986 por la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas. Monto confirmado hoy por el propio diario Clarín.

Según Clarín, la familia Graiver “percibió la primera cuota (U$S 730.400) y luego el régimen de facto le incautó los bienes. Los compradores siguieron pagando las cuotas restantes en los tribunales judiciales hasta saldarla”.

Hoy Papel Prensa es una empresa que cotiza en Bolsa, de la que son accionistas el Estado nacional con una participación del 27,46%, el Grupo Clarín, con 49% de las acciones y La Nación, con 22,49%.
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Papel Prensa: un reclamo de Justicia
el Domingo 20 de Junio de 2010.


Por
D. Cecchini y J. Mancinelli

Igual que el caso Gutheim, por el cual está preso Martinez de Hoz, su despojo fue un crimen de lesa humanidad.

La detención de José Alfredo Martínez de Hoz por orden del juez federal Norberto Oyarbide, a principios del mes pasado, luego de decidir su procesamiento por secuestro extorsivo y un embargo sobre sus bienes por dos millones de pesos, no sólo tendrá consecuencias en esa causa sino que también abrirá las puertas para que otros delitos económicos cometidos durante la dictadura sean considerados crímenes de lesa humanidad. El despojo de Papel Prensa a la familia Graiver puede ser uno de ellos.
El otrora intocable ministro de Economía de la última dictadura quedó procesado en la causa que investiga el secuestro, en 1976, de los empresarios textiles Federico y Miguel Ernesto Gutheim, quienes fueron obligados en cautiverio y bajo tortura a firmar un contrato con una empresa de Hong Kong. Luego de permanecer detenidos de manera ilegal durante más de cinco meses, y tras haber finalmente accedido a lo que los militares les exigían, los empresarios fueron dejados en libertad. Martínez de Hoz había sido indultado en 1990 por el entonces presidente Carlos Menem y el expediente había quedado archivado. Durante más de quince años, el delito quedó impune. Sin embargo, en 2006, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y otros organismos reclamaron la inconstitucionalidad del perdón presidencial, lo que fue aceptado por el juez Oyarbide, en primera instancia, y luego por la Cámara Federal. Esa medida fue apelada por los defensores del ex ministro de la dictadura, pero a fines de abril de 2010 la Corte ratificó la inconstitucionalidad del indulto otorgado por Menem. Al fundamentar el fallo, los jueces del máximo tribunal de la Nación recordaron que el crimen, cometido con las herramientas y la impunidad que el terrorismo de Estado otorgaba a sus autores, debía ser considerado de lesa humanidad y, por lo tanto, imprescriptible.

Presiones y torturas. En Miradas al Sur ya se han citado testimonios sobre las condiciones en que los herederos y socios de David Graiver firmaron el boleto de venta de sus acciones en Papel Prensa S.A., antes y durante las detenciones ilegales de las que fueron víctimas en 1977 en los campos clandestinos de concentración conocidos como Puesto Vasco y Pozo de Banfield. También, mediante qué operaciones pasaron a manos de Clarín, La Nación y La Razón. “Yo vi a los tres grandes diarios de este país saquear una empresa de un grupo familiar cuyos miembros estaban todos presos, juzgados por un tribunal de guerra y condenados. Un tribunal que les sacó declaraciones bajo tortura”, denunció Osvaldo Papaleo, quien también fue detenido por los dictadores, el año pasado ante la Cámara de Diputados.
El hermano de Lidia Papaleo, la viuda de Graiver, reconstruyó toda la operación de saqueo: “Si bien Papel Prensa era uno de los activos más importantes de Graiver, no era éste su único negocio. Entre agosto del ’76 y marzo del ’77, cuando la familia estaba liquidando sus activos, recibió algún tipo de oferta por parte de Clarín, La Razón y La Nación para comprar Papel Prensa. De hecho, la tarde del día en que detienen a la mayoría de la familia, mi hermana, Lidia Papaleo de Graiver, asistió junto a Isidoro Graiver a una reunión con representantes legales y algunos miembros de los directorios de estas empresas para ver si se podía firmar una carta de intención para comprar la empresa. Esa noche son detenidos”, relató.
Papaleó también explicó cómo, después de esas primeras detenciones, los mismos grupos de tareas del terrorismo de Estado realizaron una nueva cadena de secuestros, entre ellos el de Jacobo Timerman, destinada a quedarse con el diario La Opinión. “Allí comienza otra actividad –dijo–. La dictadura acciona contra el diario La Opinión, que dirigía Jacobo Timerman y del cual era propietario David Graiver. Así se iba desarrollando la política de los medios. A su vez, un tribunal de guerra condena a la familia Graiver en base a declaraciones arrancadas bajo tortura en el Pozo de Banfield y en el Puesto Vasco de Bernal. Yo también soy detenido y paso nueve meses en el Puesto Vasco. La familia Graiver es blanqueada, al igual que Jacobo Timerman. Pero la familia queda detenida. Yo salgo a los nueve meses y me voy del país.”
Una vez dueños de las acciones, los propietarios de los tres diarios, asociados con los dictadores intentaron darle visos de legalidad a la operación y de impedir que, en el futuro, la familia Graiver pudiera recuperar lo que se les había quitado bajo presiones y torturas. Una vez que las detenciones ilegales fueron “blanqueadas por los militares empezamos a intentar que la familia Graiver fuera juzgada por la Justicia civil y no por la Justicia militar. Luego, los Graiver fueron incluidos en lo que se llamó el ‘acta institucional’. El acta significaba que uno perdía los derechos civiles y económicos. Esto significaba que todos los bienes de la familia pasaban a estar en manos de la Comisión Nacional para la Recuperación Patrimonial (Conarepa). Por lo tanto, el 75% de Papel Prensa pasó a estar en manos del Estado. A fines del ’78 se convoca a una asamblea para tratar el tema accionario de la empresa. En ese momento me reúno con el abogado de Clarín, Bernardo Sofovich, quien me advierte que se va a realizar una multiplicación de las acciones y la posterior cesión a Clarín, La Nación y La Razón. Con la multiplicación, las empresas se aseguraban la posición dominante por más que la familia Graiver recuperara sus acciones. De esa asamblea no pudimos participar, nos fue prohibido”, contó también Papaleo.
Las similitudes entre la operación de apropiación, en el marco del terrorismo de Estado, de Papel Prensa por parte de Clarín, La Nación y La Razón con el caso Gutheim, saltan a la vista. Se trató de delitos económicos perpetrados por los dictadores y sus cómplices civiles en el marco del terrorismo de Estado y con las herramientas que éste les proveía, esto es, el secuestro, la detención ilegal, la tortura y la amenaza constante de muerte.
En otras palabras, la apropiación de Papel Prensa tiene todos los componentes de un crimen de lesa humanidad –y, como tal, imprescriptible–, por el cual deben ser juzgados todos sus responsables.

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