Lo que circula por los medios

26 de septiembre de 2010

PAPEL PRENSA: DICTADURA, MEDIOS, TORTURAS, PLATA Y DENUNCIAS


Papel Prensa: la alianza entre los tres diarios y las tres armas
Después de reunirse con Magnetto y Mitre, Gallino interrogó a Lidia Papaleo
Publicado el 26 de Septiembre de 2010

Por Cynthia Ottaviano y Juan Alonso
La viuda de David Graiver fue secuestrada el 14 de marzo de 1977. La torturaron para sentarla frente a su interrogador el 11 de abril de 1977, en el Pozo de Banfield. Dos días antes, los directivos de los diarios habían hecho “sendos informes”.


No le dijeron nada. Sólo que se vistiera. Rápido. Con la ropa que le dieron. Era el 11 de abril de 1977. Lidia Papaleo de Graiver, de 33 años, estaba desnuda, hambrienta y dolorida por los golpes y torturas que había recibido. Debía cambiarse a las apuradas, como podía, con el dolor que la carcomía, por tener cada miembro dislocado cuatro veces; y los pechos, el abdomen y los genitales quemados. Al general de brigada Oscar Bartolomé Gallino no le importaba nada de eso. Por el contrario. Tenía que cumplir con su plan macabro. Había dado la orden para que la sacaran del calabozo y la sentaran frente a él. Iba a interrogarla.
El hombre que ostentaba el poder de mando en los centros clandestinos de detención había planificado ese interrogatorio desde por lo menos dos días atrás. Así lo detallan los documentos secretos que Tiempo Argentino reveló, en los que el represor dejó asentada la reunión con los directivos de Clarín, La Nación y La Razón, y la confección de los interrogatorios para ser efectuados el 11 de abril. Precisamente ese día en que Lidia tenía frío cuando la sacaron de su calabozo.

Gallino había sido preciso: “A las 8 horas y cuarenta minutos concurren a producir sendos informes el señor secretario de Industria, doctor (Raymundo) Podestá, los presidentes de los directorios de los diarios La Nación, Clarín y La Razón (…) En la misma fecha, a las veinte horas se preparan los interrogatorios a tomar el once de abril.” La duda sobre quiénes eran los representantes de los diarios quedó despejada por una consulta al Boletín Oficial. Héctor Magnetto, Bartolomé Mitre y Patricio Peralta Ramos tenían ese cargo. Pero hasta hoy no se sabía a quién iba a interrogar Gallino el 11 de abril, ni sobre qué tema. Los documentos secretos que este diario da a conocer después de 33 años de ocultamiento lo aclaran: el represor quería interrogar a Lidia Papaleo sobre los bienes que se habían declarado en la sucesión por la muerte de su marido, quería tener la radiografía del emporio económico, los encuentros que había mantenido la mujer desde su llegada a la Argentina, y a nombre de quiénes estaban las acciones de Papel Prensa.
Las preguntas se sucedieron a lo largo de dos días. Gallino era impiadoso. Lo habían elegido Jorge Rafael Videla, Carlos Guillermo Suárez Mason y Ramón Camps, el temido jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, para que “investigara” a los Graiver. Entre los diplomas del general de brigada se destacaban la cacería de militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que habían intentado copar el cuartel de arsenales Domingo Viejobueno, en Monte Chingolo; y su cargo de subdirector del centro clandestino de detención El Tolueno, en la fábrica militar de Campo de Mayo.


La saga de documentos que registró la burocracia criminal empezó el 6 de abril de 1977, cuando el inquisidor dejó asentado el inicio de “su trabajo”: “Siendo las ocho horas, y de acuerdo con la orden del Jefe del Estado Mayor General del Ejército (Videla), efectúo mi presentación ante el señor Comandante del I Cuerpo de Ejército, General de División Carlos Guillermo Suárez Mason, a quien quedo subordinado ‘en comisión’, el que me imparte la orden verbal de instruir la prevención que determina el artículo 1° de la ley 21.460, a fin de investigar las vinculaciones que con la Organización Político Militar Montoneros pueda tener el llamado ‘Grupo Graiver’, orden que será ratificada por escrito. En consecuencia, y en este acto, inicio la sustanciación de la prevención.”
Antes de estampar su firma, presente en una veintena de fojas en varias causas archivadas por los distintos poderes del Estado, Gallino dejó constancia de las diferentes reuniones que mantuvo, a qué hora y con qué motivos. Ese mismo día 6 de abril de 1977, a las 15 horas, inició la secuencia. Recibió en su despacho “al señor ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, al señor Fiscal de Estado de la provincia de Buenos Aires; al señor presidente del Banco Provincia, quienes aportan contribuciones al tema de investigación.”
A las 18:30, recibió al torturador de Lidia Papaleo, Ramón Camps. Y según se remarca en un documento que lleva el sello de “secreto” impuesto por el “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas”, Suárez Mason lo visitó “a fin de interiorizarse de la situación”. La “situación” eran los Graiver, Lidia Papaleo y los empleados y amigos del grupo, humillados y torturados.
Gallino sentó uno a uno a los victimarios del grupo económico, a los militares y civiles asociados en el despojo de Papel Prensa.

El 7 de abril de 1977, a las 8 de la mañana “el oficial preventor” se presentó en “la Dirección de Seguridad de la Zona Metropolitana” para que las víctimas ratificaran, “ante mi presencia, sus declaraciones policiales”.
Vale aclarar que todos esos dichos fueron arrancados por Camps picana en mano. La maquinaria de la muerte y el saqueo estaban en marcha. Los Graiver serían despojados de sus derechos ciudadanos y económicos. ¿Cómo se lograría? Suárez Mason lo responde por escrito: Gallino debía instruir “la prevención sumarial en averiguación de las vinculaciones que con Montoneros puede mantener el denominado Grupo Graiver.”

Después de leer la ratificación por escrito de la orden de Suárez Mason, a las 16:30, y con las confirmaciones de los interrogatorios dadas por Lidia Papaleo, Juan e Isidoro Graiver, Silvia Fanjul y Lidia Gesualdi en la mano, Gallino se reunió con Magnetto, Mitre y Peralta Ramos. ¿El motivo? “La adquisición del paquete accionario del Grupo Fundador de Papel Prensa”.

Al día siguiente, el 8 de abril, Gallino vuelve a reunirse con Suárez Mason para recibir “las actuaciones que instruyó la Dirección General de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (Camps) en averiguación de las actividades cumplidas por el Grupo Graiver en relación con Montoneros, que consta de 97 fojas útiles.”
Antes de firmar, Gallino deja constancia de que “me invoco al estudio de dichas actuaciones”.

El 9 de abril, a las 8:40 horas, se reúne nuevamente con la pata civil del plan. “Concurren a producir sendos informes, el secretario de Industria (Raymundo) Podestá, los presidentes de los directorios de los diarios La Nación, Clarín y La Razón, acompañados de sus letrados, que son adquirentes del paquete accionario del ‘Grupo Fundador’ de Papel Prensa, que representa el 26 por ciento del paquete accionario.”
En el memorando, agrega que “a las quince horas concurren el presidente y vicepresidente del Banco Central, y presidente del Banco de la Nación Argentina, para considerar la situación del Banco Comercial de La Plata y Banco Hurlingham (creados por David Graiver)”.
Es entonces cuando se detalla la prevención final: “se preparan los interrogatorios a tomar el once de abril”. En ese interrogatorio determinado con días de anticipación, la viuda es obligada a contar cómo había conocido a su esposo y pormenores del matrimonio que ambos contrajeron en los Estados Unidos el 18 de diciembre de 1975. El acta de Gallino refleja sólo lo que previamente los torturadores le habían arrancado con la picana a Lidia Papaleo: los múltiples llamados anónimos que recibió en Acapulco para que se desprendiese de todos sus bienes y la conexión financiera entre David y los 17 millones de dólares de los Montoneros.

Gallino quería conocer la historia con precisión. Lidia le explicó que había vuelto al país, desde México, el 16 de septiembre de 1976. Que su marido había muerto al desplomarse un avión el 7 de agosto de 1976, en vuelo desde Nueva York hacia Acapulco. Que la familia Graiver decidió volver a Buenos Aires. Que apenas puso pie en la Argentina intentó en vano refugiarse en el departamento de su madre sobre la Avenida Alvear, en Recoleta, y que se había entrevistado con Alejandro Agustín Lanusse.

Lo que no quedó registrado durante el interrogatorio es que el 22 de septiembre, es decir apenas seis días después de llegar, Lidia le escribió una carta a Jorge Rafael Videla pidiéndole una audiencia para solucionar sus problemas: “Con el propósito de expresar la grave preocupación que invade mi ánimo, ante la campaña de infundios originados en fuentes extranjeras (…) con los cuales se intenta mezclar el nombre de mi recientemente fallecido esposo, David Graiver”.
Gallino pudo leer la carta tiempo después, ya que fue incorporada al expediente el 24 de octubre de 1977, es decir, casi un año más tarde de que Lidia la escribiera. “Siento como mi deber asumir la tarea de mantener limpia la memoria de mi esposo, así como también defender mi propia personalidad moral y la de nuestra pequeña hija. Solicito por medio de la presente audiencia, a fin de exponer en forma personal y para darle una apreciación real en que nos hallamos”, consigna el documento.

Videla nunca la atendió. La estrategia del dictador era otra. Poco después quedó en evidencia, cuando el 8 de marzo se puso en marcha el “Operativo Amigo”, con el secuestro de Juan Graiver, el padre de David, a quien consideraron “cabecilla”. Siguieron con Lidia Papaleo, Lidia Gesualdi y Silvia Fanjul el 14 de marzo; Eva Gitnacht de Graiver (la madre), Isidoro (el hermano), tres días después, y Jorge Rubinstein, el apoderado general de la familia. Finalmente, el 12 de abril también fue arrastrado por un grupo de tareas Rafael Ianover, vicepresidente de Papel Prensa.

Ese era el marco de terror del que fueron partícipes los tres diarios, Clarín, La Nación y La Razón. Esa es la “seguridad jurídica” que reinaba. El plan sistemático de apropiación de Papel Prensa había comenzado, en rigor de verdad, antes del golpe del 24 de marzo de 1976, tal como explicó Isidoro Graiver en la entrevista realizada el 11 de junio pasado con este diario. El origen del despojo es lo que ideó Martínez de Hoz, intelectual del golpe y enemigo declarado de los Graiver, quienes eran uno de los principales resortes de la Confederación General Económica (CGE), cuya creación había impulsado José Ber Gelbard, ex ministro de Juan Domingo Perón.

Gallino no quería escuchar nada de esto. Quería profundizar sobre el supuesto vínculo con Montoneros. Lidia, dolorida por la tortura, dio todos los detalles que pudo: “A fines de octubre o principios de noviembre de 1976, se apersonó a la deponente en sus oficinas de la calle Suipacha una persona que se identificó como el doctor Paz y cuya descripción la dicente ya ha realizado en sus declaraciones policiales y las que se ratifica y a las que se remite.” Las mismas que Camps y Etchecolatz le habían arrancado mediante tortura.
Recién a las 21:47 Gallino dijo basta. “El Señor Oficial Superior dispuso suspender este acto para continuarlo en la oportunidad que lo determine.” Ordenó que la volvieran a llevar a su celda. Lidia lo recuerda: “Hacía mucho frío. En la celda no se podía estar parada, porque el techo era bajo”. Estaba destrozada, aseguró en diálogo con este diario.

Cuando creyó que por ese día todo había terminado, oyó que la puerta de metal se abría. “De pronto me vienen a buscar –explica Lidia–, me abren la puerta. Una mujer estaba pariendo en el pasillo. Querían que fuera a ayudar. Pero no podía del dolor. Tenía los pechos, el abdomen y los genitales quemados. Escuché que la madre gritó el nombre y el apellido de la beba, creo que era Victoria, pero no me acuerdo bien.”

Después, Lidia oyó que seguía el protocolo de la apropiación: “Le dijeron a la madre que iban a lavar a la beba, que ya la traían, pero no la vimos nunca más. Ya en democracia, me llamó la hermana de la mujer que dio a luz y dije todo lo que recordaba. Esa mamá está desaparecida” (ver recuadro).
Como es de esperar, el interrogatorio de Gallino nada dice al respecto. Sólo da cuenta de que “en la ciudad de Banfield (es decir el Pozo de Banfield), a los doce días del mes de abril, siendo las 16:30 se reabre el acto con Lidia Elba Papaleo.” Para ser claros, el apriete.

Para Gallino la preocupación de la jornada era el expediente sucesorio y los bienes declarados en esa causa. Le preguntó a Lidia. El primer bien que mencionó como declarado la viuda fue Papel Prensa, después siguió con el Banco Comercial de La Plata, el Banco de Hurlingham y un departamento en la calle Darragueyra, de Capital Federal. Uno a uno, Gallino le pidió que desglosara nombres de empresas y personas, accionistas y empleados. Encuentros y acuerdos. Lidia contó que se había encontrado con Lanusse, Bernardo Neustadt, y Jacobo Timerman, por Papel Prensa y las acciones del diario La Opinión.

Cuando ya había pasado más de una hora de interrogatorio, Gallino disparó una pregunta amplia para que Lidia completara “la nómina de las personas que visitó a su regreso a la Argentina”. La mujer aprovechó para aclarar que había mantenido “frecuentes entrevistas” con Francisco Manrique, funcionario de Agustín Lanusse y mano derecha de Pedro Eugenio Aramburu en la llamada Revolución Libertadora de 1955. “Solía aconsejarla que tuviera cuidado, porque podría ser víctima de una extorsión por un millón de dólares; esto se lo dijo en los últimos meses y la deponente supone que estaba referido a Papel Prensa, con motivo de su venta.”
Gallino la escuchó. Siguió preguntando. Quería precisiones. “Qué empresas integran EGASA, contestó: Banco Comercial de La Plata, Papel Prensa SA, Electroerosión, Metropol, Vechea, cincuenta por ciento de las acciones del diario La Opinión, cuarenta por ciento de las acciones de Canal 2-La Plata, cincuenta por ciento del diario Última Hora, Fundar, Construir, distintos campos cuyos nombres desconoce”, continuó Lidia.
Estuvo horas completando la nómina. Gallino insistió sobre Papel Prensa: “preguntada quién forma parte de la sociedad de Papel Prensa, dijo: que hay acciones a nombre de David Graiver, Galería Da Vinci y el señor Ianover”.
Suficiente para Gallino: “en este estado, siendo las 18, el oficial superior, dispone dar por finalizado el acto, no teniendo la declarante nada más que agregar, quitar o enmendar, firma de conformidad la compareciente con el señor oficial superior Preventor”.

Ahora se sabe. Los interrogatorios que se prepararon para ser tomados el día 11 de abril, después de que Gallino se reuniera con Mitre, Magnetto y Peralta Ramos, eran para Lidia Papaleo, en el Pozo de Banfield, sobre el emporio económico del Grupo Graiver y Papel Prensa.
Quedó todo documentado.

Sólo resta que la justicia de la democracia se expida sobre este caso, que aún hoy surca la historia de los argentinos, como una sombra de sangre.


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REPERCUSIONES CARTA DE OSVALDO PAPALEO A ALEJANDRO BORENSZTEIN Y EL LIBRO EL DICTADOR - Sep 03

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Las reuniones de Gallino
Publicado el 26 de Septiembre de 2010

1El 6 de abril de 1977, el general de brigada se presentó ante Suárez Mason, quien le encargó investigar los vínculos de los Graiver con Montoneros. Después, se reunió con Ramón Camps.

2El 7 de abril, con las ratificaciones de las declaraciones hechas por todos los detenidos, se sentó con Héctor Magnetto (Clarín), Bartolomé Mitre (La Nación) y Patricio Peralta Ramos (La Razón).

3El 8 de abril, volvió a reunirse con Suárez Mason para recibir las actuaciones hechas por
Camps.
4El 9 de abril concretó una nueva reunión con Magnetto, Mitre y Peralta Ramos. Produjeron “sendos informes”. Armó los interrogatorios “para el 11 de abril”.

5El 11 de abril interrogó a Lidia Papaleo sobre el emporio económico Graiver y Papel Prensa.



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asociadas


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Entrevista exclusiva con lidia papaleo
“El gobierno no me ofreció plata”

Publicado el 26 de Septiembre de 2010
Por Hernán Cocchi

La viuda de Graiver desmintió las acusaciones del presidente del directorio de La Nación, Julio Saguier, sobre un supuesto pago de 2 millones de dólares que habría recibido para contar la historia de la apropiación de Papel Prensa. Anticipó que acudirá a la justicia.


Ni el gobierno me ofreció plata, ni Julio Saguier me ofreció plata, ni yo le pedí plata”, dijo Lidia Papaleo a Tiempo Argentino, al ser consultada sobre los dichos del dueño de La Nación, quien declaró que el Poder Ejecutivo le pagó 2 millones de dólares para que cuente la historia sobre la apropiación de las acciones de Papel Prensa durante la dictadura. La viuda de David Graiver confirmó que se reunió con el empresario porque él quería conocer su versión del traspaso accionario. Además, anticipó que recurrirá a la justicia y reiteró que ahora cuenta toda la verdad porque siente que su vida no corre peligro. “Sólo me voy a sentir libre el día en que la justicia dictamine por Papel Prensa y los representantes de esa injusticia vayan presos”, reflexionó.

–¿Usted se reunió con Julio Saguier?
–Sí. La reunión la convocó él en la Asamblea de Papel Prensa (del 20 de mayo pasado). Yo estaba con el licenciado (Guillermo) Moreno y (Saguier) me pidió mi teléfono celular. Luego me llamó y me pidió de vernos, y nos encontramos a la mañana en el Hotel Alvear.
–¿Cuál era el tema del que quería hablar?
–Él alegaba que cuando sucedió lo de Papel Prensa era muy joven y no sabía cómo había sido y que quería escuchar mi versión. Anteriormente, ya me había hecho llamar por Magdalena Ruiz Guiñazú para conseguir la entrevista con estas mismas palabras. Yo nunca había dado entrevistas y tampoco quería darle una a él –a pesar de que no es periodista, sino el dueño de un medio–, porque consideraba que era totalmente inútil hablar con gente que representaba a los medios, específicamente a esos medios que son Papel Prensa. Tampoco pienso entrar ahora a polemizar en los medios con un señor que es dueño de un diario. Doy esta entrevista, la única, porque Tiempo Argentino fue muy respetuoso de mi versión. No voy a hablar más, porque todos sabemos los intereses que hay detrás de esto. La charla, insisto, se hizo. Él habló de toda esta situación, y me dijo que le explicara: le expliqué. Conversamos bastante prolongado, inclusive hablamos de su estado de salud. Me dijo que se tenía que operar de próstata, que después de la reunión vería a su médico. La casualidad fue que compartíamos médico clínico. Hablamos de cosas de todos los días.
–¿Hablaron del gobierno?
–Sí. Él daba una versión muy poco real para mi visión del gobierno. Daba una imagen del gobierno que no coincidía con la mía. Frente a eso, le dije mi opinión y le pregunté cómo explicaba si el gobierno era tan malo. Hablaba muy peyorativamente de la presidenta. Incluso le planteé los logros –como mujer– de la presidenta y los logros que tenía con su propia familia. Le di el ejemplo de que los hijos de la presidenta, ella y su esposo jamás dieron una imagen de conflictos familiares. Aunque los puedan tener, nunca han trascendido. Y eso me parece que como mujer y argentina, cuando tenemos a muchos presidentes con serios conflictos, me parece que eso habla de quién es Cristina Fernández. A mí, como psicóloga familiar, me parece fundamental eso. Ella es absolutamente confiable. Como profesional y como mujer, estuve frente a una persona en las entrevistas que tuve, en lo que leo y en lo que escucho, una imagen sólida de una persona que tiene muy decidido su camino. Todo lo que ella me dijo a mí a solas es exactamente lo que está haciendo, y se lo dije a Saguier. Nunca se movió. Le recordé que nunca he militado en política. Yo elegí la psicología porque creí que el cambio de la humanidad iba a venir por la psicología. Hoy no pienso lo mismo. Y eso fue fundamental durante mi tortura y mis años de cárcel. Mis principios como persona y como profesional y la familia me ayudaron a tener toda esta entereza que he tenido y que tuve.
–Saguier dice que usted le confesó que el gobierno le ofreció dinero para contar su verdad sobre Papel Prensa.
–El gobierno jamás me ofreció dinero. Y no sólo eso. En la primera entrevista a la que concurrí con mi hermano Osvaldo (Papaleo) a la Secretaría de Comercio Interior, el licenciado Moreno me dijo que ni esa secretaría ni el gobierno le iba a dar plata a nadie. Que el tema Papel Prensa es una cuestión que ellos habían encarado y que la van a seguir, declarara yo o no declarara.
–¿Por qué cree que Saguier sale ahora a decir esto?
–Como ustedes publicaron, yo declaré cuando estuve secuestrada y desaparecida ante el general (Oscar) Gallino, y el tema era Papel Prensa. Está publicado, escrito. Yo no necesito, por suerte, más que que se lea lo que yo declaré en todos mis testimonios. Bajo tortura, con Gallino, las siguientes veces, ante el Consejo de Guerra, yo he tenido una coherencia, y no es casualidad. Uno no se puede equivocar cuando dice la verdad, porque la verdad no tiene tres o cuatro patas. La verdad es una. No te podés equivocar. Nadie tiene que ensayar. Me parece gravísimo lo de Saguier. Me parece muy grave para su honra como persona y me parece grave jurídicamente. Voy a tomar las medidas que me indiquen mis abogados, porque vamos a tomar medidas judiciales.
–Me permito ponerme en abogado del Diablo. Es su palabra contra la de Saguier, ¿cómo se resuelve en Tribunales?
–Lo tendrá que decidir el juez. Si el señor Saguier acepta hablar en la justicia... No sé cuáles son los pasos normales para esta situación, pero se hará. Yo llegué hoy de afuera. Acabo de llegar. Este camino mío no se corta. Yo ya dije mi verdad. Estoy haciendo esto porque estoy absolutamente convencida de que es necesario para el país. Es la primera vez en 34 años que tenemos la garantía de la justicia y de un gobierno. Me parece absurdo que me pregunten por qué ahora. ¿Por qué ahora? Porque no me matan. ¿Cuál es la pregunta? El encargado del edificio, el verdulero me dicen: “qué suerte que ahora sí puede hablar”. No hay que pensar mucho. Me parece alarmante la falta de veracidad. No me extraña de los medios que él representa. Yo conocía a la mamá y al papá del señor Saguier, y me parecían personas de bien. Yo se lo dije, le conté de cuando vi a su padre, inclusive estando enfermo, y él me dijo que estaba hablando conmigo porque era una buena persona. Entonces, me llama la atención esta falta de hombría de él. No lo puedo entender.
–¿En algún momento pensó que La Nación era diferente de Clarín?
–No. Siempre pensé que ellos eran acólitos de Clarín, de Héctor Magnetto, y que seguramente no tuvieron muchas oportunidades de elegir el camino. Estaban en un camino que eligió Mitre, pero no los hermanos Saguier. Porque nadie que trabaje con Magnetto tiene posibilidades, porque él es mayoría, incluso legal. No tienen oportunidades de pensar distinto. Por eso también lo vi. Porque era una oportunidad de darle una versión a una persona que quería escucharla porque no la conocía, porque no había estado, porque era joven. Es lo que me dijo la señora Ruiz Guiñazú, y él mismo el día de Papel Prensa. Entonces, creo que no era verdad por lo que salió publicado.
–¿La sorprendieron los dichos de Saguier?
–No me quedo asombrada para nada, pero me da mucha pena que haya gente que siga apostando a la mentira. Que el dinero sea más importante que la vida de uno. Porque la vida de uno está basada en los principios, en la dignidad. Si perdés eso, no sos nadie. Yo no puedo entender que haya opción. Nunca la hubo. Insisto: ni el gobierno me ofreció plata, ni Saguier me ofreció plata, ni yo le pedí plata. Yo sigo viviendo de la misma manera que vivía y sigo teniendo los mismos principios que tuve todos estos años. Estoy absolutamente comprometida por que se haga justicia en Papel Prensa y que pase a pertenecer a quienes tiene que pertenecer. Yo no tengo interés en transformarme en empresaria. A mí me importan los seres que quiero y la vida que hago. Yo trabajo, soy feliz con mi vida y mi trabajo. Lo que importa apasionadamente ahora es esta oportunidad que me da el gobierno y que es llegar a la verdad.
–¿Qué cambió desde que reapareció el tema Papel Prensa?
–Sólo me voy a sentir libre el día en que se sepa la verdad de Papel Prensa y la justicia dictamine por Papel Prensa y los representantes de esa injusticia vayan presos


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10:01 - POLITICA

La viuda del ex dueño de Papel Prensa desmintió las acusaciones de que el Gobierno le haya ofrecido dinero


"Ni el gobierno me ofreció plata, ni Saguier me ofreció plata, ni yo le pedí plata", aseguró Lidia Papaleo. La viuda de David Gravier desmintió así las acusaciones del presidente del directorio de La Nación, Julio Saguier, de haber recibido de parte del Gobierno un pago de dos millones de dólares para dar su versión de la apropiación de Papel Prensa.

"El gobierno jamás me ofreció dinero. Y no sólo eso. En la primera entrevista a la que concurrí con mi hermano Osvaldo (Papaleo) a la Secretaría de Comercio Interior, el licenciado Moreno me dijo que ni esa secretaría ni el Gobierno le iba a dar plata a nadie. Que el tema Papel Prensa es una cuestión que ellos habían encarado y que la van a seguir, declarara yo o no declarara", afirmó en una entrevista al matutino Tiempo Argentino.

"Ni el gobierno me ofreció plata, ni Saguier me ofreció plata, ni yo le pedí plata –insistió-. Yo sigo viviendo de la misma manera que vivía y sigo teniendo los mismos principios que tuve todos estos años. Estoy absolutamente comprometida por que se haga justicia en Papel Prensa y que pase a pertenecer a quienes tiene que pertenecer".

Según Papaleo, se reunió con el presidente del directorio de La Nación porque la había convocado para escuchar sobre su versión acerca del traspaso accionario de Papel Prensa.

“Él alegaba que cuando sucedió lo de Papel Prensa era muy joven y no sabía cómo había sido y que quería escuchar mi versión. Anteriormente, ya me había hecho llamar por Magdalena Ruiz Guiñazú para conseguir la entrevista con estas mismas palabras. Yo nunca había dado entrevistas y tampoco quería darle una a él –a pesar de que no es periodista, sino el dueño de un medio–, porque consideraba que era totalmente inútil hablar con gente que representaba a los medios, específicamente a esos medios que son Papel Prensa”, aseguró.

"Yo declaré cuando estuve secuestrada y desaparecida ante el general (Oscar) Gallino, y el tema era Papel Prensa. Está publicado, escrito. Yo no necesito, por suerte, más que que se lea lo que yo declaré en todos mis testimonios. Bajo tortura, con Gallino, las siguientes veces, ante el Consejo de Guerra, yo he tenido una coherencia, y no es casualidad. Uno no se puede equivocar cuando dice la verdad, porque la verdad no tiene tres o cuatro patas. La verdad es una", recordó.

Papaleo adelantó además que iniciará acciones judiciales: "Me parece gravísimo lo de Saguier. Me parece muy grave para su honra como persona y me parece grave jurídicamente. Voy a tomar las medidas que me indiquen mis abogados, porque vamos a tomar medidas judiciales".

Consultada respecto de la relación de La Nación y Clarín, afirmó: “Siempre pensé que ellos eran acólitos de Clarín, de Héctor Magnetto, y que seguramente no tuvieron muchas oportunidades de elegir el camino. Estaban en un camino que eligió Mitre, pero no los hermanos Saguier. Porque nadie que trabaje con Magnetto tiene posibilidades, porque él es mayoría, incluso legal. No tienen oportunidades de pensar distinto".

En la entrevista, la viuda del ex dueño de Papel Prensa aseguró que Saguier "hablaba muy peyorativamente de la presidenta".

"Incluso le planteé los logros –como mujer– de la presidenta y los logros que tenía con su propia familia. Le di el ejemplo de que los hijos de la presidenta, ella y su esposo jamás dieron una imagen de conflictos familiares. Aunque los puedan tener, nunca han trascendido. Y eso me parece que como mujer y argentina, cuando tenemos a muchos presidentes con serios conflictos, me parece que eso habla de quién es Cristina Fernández", relató.

"Ella es absolutamente confiable -agregó-. Como profesional y como mujer, estuve frente a una persona en las entrevistas que tuve, en lo que leo y en lo que escucho, una imagen sólida de una persona que tiene muy decidido su camino. Todo lo que ella me dijo a mí a solas es exactamente lo que está haciendo, y se lo dije a Saguier. Nunca se movió".

"Yo ya dije mi verdad. Estoy haciendo esto porque estoy absolutamente convencida de que es necesario para el país. Es la primera vez en 34 años que tenemos la garantía de la justicia y de un gobierno. Me parece absurdo que me pregunten por qué ahora. ¿Por qué ahora? Porque no me matan. ¿Cuál es la pregunta? El encargado del edificio, el verdulero me dicen: “qué suerte que ahora sí puede hablar”. No hay que pensar mucho. Me parece alarmante la falta de veracidad. No me extraña de los medios que él representa", completó.



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24.09.2010
política

Saguier denunciará en la Justicia el vínculo entre Kirchner y Lidia Papaleo

El presidente del directorio de La Nación lo hará ante el juez Corazza. Las reuniones en Olivos y qué le habrían ofrecido a la viuda

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El presidente del directorio de La Nación, Julio Saguier, se presentará ante el juez federal de La Plata, Arnaldo Corazza, para dar testimonio de lo que brindó ante un escribano cuando detalló cómo fue su encuentro con la viuda de David Graiver, Lidia Papaleo, el pasado 26 de mayo, en el hotel Alvear.
Según el relato de Saguier, Papaleo le detalló que le ofrecieron dinero a cambio de sumarse "a la operación del Gobierno"y que el matrimonio presidencial ya contaba con varios empresarios afines interesados en quedarse con Papel Prensa.
Siempre en torno a la versión del presidente del matutino, Papaleo le contó que se sumó a la ofensiva sobre Papel Prensa "por dinero, pues lo necesitaba a raíz del enfrentamiento que tenía con su única hija, a quien le había dejado todo su patrimonio cuando creyó que le quedaban pocos meses de vida a raíz de un diagnóstico médico de cáncer del cual luego se recuperó".
Saguier dijo que "le hablaron de la suma inicial de 200.000 dólares y de 2 millones que le pagarían si coronaba con éxito la operación".En ese café, la viuda de Graiver le habría contado sobre sus tres reuniones con el ex presidente Néstor Kirchner en la quinta de Olivos, "donde estuvieron presentes la Presidenta, el licenciado Guillermo Moreno, su hermano Osvaldo Papaleo (al que calificó de tonto) y el Dr. Zannini"
En aquella primera reunión, según dijo Saguier a partir de la reunión, "quien la llevó en la primera oportunidad fue el diputado nacional Carlos Kunkel, quien la buscó por la casa (sin bajarse del auto por temor a que le tomaran fotografías) y la llevó hasta la quinta de Olivos, y quien también estuvo presente en las reuniones". Saguier también remarcó ante el escribano que Papaleo jamás le requirió que mantuviera en reserva lo que le contó.



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durante la gestión de Raúl Alfonsín
¿QUE DICE EL INFORME DEL FISCAL MOLINAS 

INFORME FISCAL MOLINAS
El fiscal había pedido anular la venta

El fallecido fiscal Ricardo Molinas, que durante la gestión de Raúl Alfonsín investigó la transferencia del paquete accionario de la empresa Papel Prensa a sus actuales socios privados, pidió en su momento la anulación de esa operación


ver acá_

EL CLARIN DE LA DICTADURA - CLARIN Y LOS CENTROS CLANDESTINOS - Sep 10 en el post imagen del informe del Fiscal Molinas con la declaración de Lidia Papaleo y notas de interes
 

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La tapa de la edición d ehoy de Noticias que confirma la primicia de LPO.

Domingo, 26 de Septiembre de 2010 | 10:38 hs. | Bs. As.

T:18.8 °C H: 70%
lapoliticaonline


Papel Prensa: Saguier confirma el encuentro con Lidia Papaleo publicado por LPO

El presidente del diario La Nación declarará ante el juez Corazza y le contará de la reunión, café mediante, que tuvo con la viuda de Graiver el 26 de mayo en el Hotel Alvear. Según el matutino, ella le confesó en ese momento que se sumó a la ofensiva por Papel Prensa "por dinero”. En la reunión que tuvo con los Kirchner en Olivos, le habrían ofrecido, en principio, U$S 200.000 y U$S 2 millones si la operación era exitosa.

24.09.2010 08:50:00


“Me encantaría tener de cliente a Cristóbal López y estar en negociaciones de ese tamaño, pero no hay nada”, afirmó bromista, Mariano Cúneo Libarona a La Política Online el pasado 20 de agosto.

Lo hizo 48 horas después que este medio revelara en exclusiva que el presidente de La Nación S.A., Julio Saguier, se habría reunido con la viuda de David Graiver, Lidia Papaleo, en el coqueto Hotel Alvear. En esa conversación con LPO el famoso abogado del caso Copola, confirmó sin embargo su relación con la viuda de Graiver.

"Represento a Lidia en sus temas comerciales", dijo el abogado. Hoy en un nuevo contacto telefónico se desdijo: nada de lo que dice Saguier es cierto, no tengo nada que ver con Lidia Papaleo".

En esa nota de agosto, La Política Online también reveló que la viuda de Gravier había comentado que el abogado Mariano Cúneo Libarona, le acercó propuestas de Cristóbal López y otro empresario kirchnerista para comprarle los "derechos litigiosos" sobre Papel Prensa.

En rigor no está claro que Lidia Papaleo tenga esos derechos -se discute si al momento de la venta de la empresa si el casamiento de ella con Graiver celebrado en el exterior era válido para las leyes argentinas-.

La revista Noticias en su edición de hoy publica un reportaje a Saguier en el que confirma todo lo publicado por este medio y se menciona a Eduardo Eurnekián y Ernesto Gutiérrez como los otros empresarios interesados en quedarse con Papel Prensa. Esta versión fue tajantemente desmentida a LPO por voceros de Aeropuertos 2000.

Como sea, más de un mes después de aquella revelación, también desmentida por los voceros de Cristóbal López, hoy el diario La Nación confirmó todo lo publicado.

Reveló además el matutino que Saguier se presentará en las próximas horas ante el juez federal de La Plata, Arnaldo Corazza, para detallarle su encuentro con la viuda de Graiver, ocurrido en mayo de este año.

Papaleo, según el relato de Saguier, le confesó que le ofrecieron dinero a cambio de sumarse "a la operación del Gobierno" y que el matrimonio presidencial ya contaba con varios empresarios afines interesados en quedarse con Papel Prensa.

El encuentro entre Saguier y la viuda de Graiver fue revelado, primero por este medio y luego ratificado por la propia Papaleo durante una entrevista con el diario oficialista Tiempo Argentino, el 29 de agosto. Allí contó que se reunieron para tomar un café y que dialogaron sobre "cosas obvias, chusmeríos sin importancia".

El presidente de La Nación había pedido a sus colaboradores que pactaran un encuentro con Papaleo, conmovido luego que ella se presentara en una reunión de directorio de Papel Prensa para ratificar los terribles relatos que su hermano, Osvaldo, venía haciendo en todos los medios de comunicación: que había sido torturada y violada durante mientras estuvo presa en el centro clandestino de detención "Puesto Vasco" durante la última dictadura militar, con el objetivo de que cediera las acciones de la empresa productora de papel para diarios.

En el encuentro en el Hotel Alvear, Lidia le hizo una insólita confesión: “Yo siempre leí La Nación”.

Saguier ya declaró ante escribano público

Tras escuchar el discurso de la presidenta Cristina Kirchner sobre el informe oficial "Papel Prensa-La verdad", Saguier se presentó ante el escribano público Enrique Maschwitz y aportó detalles de aquel "café" que acordó con Papaleo al concluir una asamblea de Papel Prensa, el 20 de mayo último.

Ese día, Papaleo y Saguier conversaron por primera vez. El presidente La Nación S.A. le pidió su teléfono celular para coordinar un encuentro y ella le replicó que recordaba con agradecimiento a su padre, Julio César Saguier, quien como primer intendente de Buenos Aires por el gobierno alfonsinista había tenido un "gesto" con ella. Por ese motivo, le comentó, accedía a esa reunión.

El café se concretó seis días después, el 26 de mayo. Allí, según Saguier, Papaleo "le refirió muchas circunstancias", las que el directivo decidió presentar ante la Justicia ante las tergiversaciones que circulan sobre ese encuentro. Más aún, manifestó que está dispuesto a declarar ante la Justicia y someterse a un careo con Papaleo frente al magistrado.

Papaleo le contó que se sumó a la ofensiva sobre Papel Prensa "por dinero, pues lo necesitaba a raíz del enfrentamiento que tenía con su única hija, a quien le había dejado todo su patrimonio cuando creyó que le quedaban pocos meses de vida a raíz de un diagnóstico médico de cáncer del cual luego se recuperó".

Su hija, María Sol Graiver, se mantiene distanciada de la controversia por Papel Prensa de su familia. "Desde hace tres años aproximadamente no tengo vínculo alguno con ningún miembro de la familia Papaleo", relató en su única declaración pública conocida, el 27 de agosto último, a través de una solicitada.

Dos millones de dólares

Según Saguier, Papaleo le contó sobre el dinero que podría cobrar: "Le hablaron de la suma inicial de 200.000 dólares y de 2 millones que le pagarían si coronaba con éxito la operación".

La viuda de Graiver le contó además sobre sus tres reuniones con el ex presidente Néstor Kirchner en la quinta de Olivos, "donde estuvieron presentes la Presidenta, el licenciado Guillermo Moreno, su hermano Osvaldo Papaleo (al que calificó de tonto) y el Dr. Zanini" [sic], en alusión al secretario legal y técnico de la Presidencia y hombre de extrema confianza de los Kirchner, Carlos Zannini.

"Quien la llevó en la primera oportunidad fue el diputado nacional Carlos Kunkel, quien la buscó por la casa (sin bajarse del auto por temor a que le tomaran fotografías) y la llevó hasta la quinta de Olivos, y quien también estuvo presente en las reuniones", dijo Papaleo según Saguier, donde Kirchner lo destacó "como su mentor político, al que le debía todo lo que es en política".

Papaleo mencionó que "ciertos abogados se estaban ocupando del tema, haciéndole ofrecimientos económicos a cambio de la cesión de los derechos para accionar contra los tres diarios" y que "Mariano Cúneo Libarona (h.) actuaría en representación de dos conocidos empresarios y que Marcelo Open lo haría en calidad de pareja de su sobrina Carolina Papaleo", en alusión a la conocida actriz.

Saguier también remarcó ante el escribano que Papaleo jamás le requirió que mantuviera en reserva lo que le contó. Por el contrario, le dijo "que usara lo expresado en aquella conversación como el dicente [por Saguier] quisiera".



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Los riesgos de recortar y manipular la historia
El día que Timerman, y no Magnetto, “defraudó” y “coaccionó” a Papaleo

En 1976, mientras se apuraba el traspaso de acciones en Papel Prensa, el dueño del diario La Opinión licuó las acciones de la familia Graiver. El actual canciller calla esa parte.
Por Edi Zunino

Huellas. La viuda de David Graiver fue obligada a firmar sobre su huella digital los careos con Jacobo Timerman, a quien acusó. Ahora tiene entre sus principales sostenes al canciller Timerman.
Si alguien pretendiera recortar el pasado para echarle más leña al fuego del presente y afirmar que en los 70 ni siquiera los santos fueron tan inmaculados, podría dar por confirmado en base a documentos irreprochables que el mítico periodista Jacobo Timerman y su hijo Héctor cometieron con Lidia Papaleo, en el diario La Opinión, tropelías análogas a las que, según el actual canciller y todo el Gobierno K, le dispensaron a la viuda de David Graiver los principales directivos de Clarín y La Nación en Papel Prensa.

Es que, allá por noviembre de 1976, durante los mismos días en que Papaleo apuraba la transferencia de las acciones de su marido en la papelera de las actuales discordias, los Timerman licuaron del 45 por ciento al 3,5 por ciento, sin el conocimiento y mucho menos el consentimiento de la heredera de Graiver, los títulos que la hacían acreedora de la mitad accionaria de aquel matutino que hizo historia.

Por aquellas horas, y aún en libertad, Papaleo de Graiver soportaba múltiples presiones. Los militares en el poder buscaban desarmar el grupo económico enhebrado por su marido y que incluía el manejo de las finanzas de Montoneros, quienes a su vez pretendían recuperar a toda costa (ofreciéndole pastillas de cianuro, por ejemplo) 17 millones de dólares provenientes del secuestro de los hermanos Born. El ex ministro de Economía José Ber Gelbard le exigía otros 7 millones por la mitad de negocios desarrollados en común. Los accionistas de los tres diarios más grandes del país daban por hecho (al igual que los jerarcas militares a cargo del Estado) que les había llegado el momento de encabezar la fabricación de papel para periódicos. Y Timerman pretendía salvar a La Opinión de peligrosos y eventuales futuros socios, en caso de que Papaleo decidiera pagar a Montoneros o a otros indeseables acreedores con porcentajes del diario.

Hoy, Papaleo de Graiver (en tándem con la Casa Rosada), acusa al CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, de haberla amenazado por aquellos días de 1976 en unas oficinas de La Nación con que, si no vendía su porcentaje en Papel Prensa, su vida y la de su hija María Sol corrían peligro.

En fechas coincidentes hasta lo asombroso, durante una reunión en la confitería del Hotel Alvear, Lidia Papaleo juró hace 34 años haber escuchado a Jacobo Timerman decirle que podían matarla por poseer acciones de La Opinión.

De aquellos documentos surge también que los Timerman apoyaron al general Jorge Rafael Videla para que el “sector duro” de las Fuerzas Armadas no tomara las riendas. Y que a partir de 1973, la conducción del diario había empezado a desprenderse de los periodistas que militaban o simpatizaban con Montoneros.

¿Alcanzarían estas revelaciones para acusar a los Timerman de haber sido “partícipes necesarios” en crímenes de lesa humanidad?

Tal vez sí, si alguien decidiera despegar la foto de la película completa. O a los hombres de sus circunstancias. Los actuales paladines de la moral absoluta, la verdad revelada y el pasado perfecto deberían ver menos pajas en los ojos ajenos, como mínimo en homenaje a sus propias (e incómodas) lagañas.

El traspaso. Este informe se basa en tres documentos:

 Las declaraciones indagatorias de Jacobo Timerman e Lidia Elba Papaleo y los careos entre ambos registrados en el voluminoso expediente del llamado Caso Graiver.

Tres cables desclasificados de la Embajada de Estados Unidos revelados por el website Tribuna de Periodistas y chequeados por PERFIL.

Y el libro Historia confidencial: La Opinión y otros olvidos, de Abrasha Rotenberg, quien fuera mano derecha de Timerman y amigo de David “Dudi” Graiver (ver recuadro en esta página).

Tanto en uno como en los otros se coincide en que, entre septiembre y octubre de 1976, Jacobo Timerman decidió licuar el capital de los herederos del recién fallecido financista del matutino sin consultarlos ni darles aviso.

“Los Graiver están pasando un momento difícil. Disponen de un gran patrimonio, pero también tienen muchísimos acreedores. ¿Qué vamos a hacer si alguno los embarga y se queda con las acciones o las entregan para cancelar deudas? Tenemos que dejarlos en ínfima minoría, en un dos o un tres por ciento... Nuestro único patrimonio es esta empresa, nada más. La disyuntiva es clara: nos salvamos ahora o nos hundimos en el futuro con los Graiver”, asegura Rotenberg en su libro que le propuso Jacobo, tras hacerlo volver con urgencia de Madrid.

El llamado formal a la asamblea de accionistas se hizo en los primeros días de noviembre con una solicitada perdida en las páginas finales del diario El Cronista Comercial. Nadie llamó a la viuda ni al hermano de Graiver, que no asistieron. Fue un trámite de incremento de capitales coordinado por el síndico Roberto Carlos Ocaña, un licenciado en Ciencias Económicas recién recibido que conseguiría su matrícula profesional recién cinco meses después.

Las sociedades controlantes de la opinión eran dos: Gustavo SA (talleres gráficos) y Olta SA (editora).

El reparto de acciones pasó a ser el siguiente: Timerman, su esposa Raisha y su hijo Héctor (nombrado vicepresidente de ambas firmas) pasaron del 45% al 65% y 68%, respectivamente. Rotenberg, del 10% global al 30%. Y los Graiver, del 45% al 2% y al 5%.

Tinieblas. Lidia Papaleo de Graiver y Jacobo Timerman tuvieron ocasión de debatir estos asuntos en las peores circunstancias que se puedan imaginar. Ella fue detenida por un grupo de tareas el 14 de marzo de 1977. El fundador de Primera Plana, Confirmado y La Opinión, un mes después. Ambos recibieron salvajes torturas. Los carearon dos veces: el 21 y el 26 de abril. El paquete accionario del matutino era la obsesión del coronel Oscar Gallino, interrogador designado por el chacal Guillermo “Pajarito” Suárez Mason.

—¿Qué sucedió para que variaran las composiciones accionarias de Gustavo SA y Olta SA? –le preguntó Gallino a Timerman.

—Para la construcción del nuevo edificio y el pago de cuotas de la imprenta, Rotenberg y yo hicimos nuevos aportes de capital. Luego se llamó a asamblea para limpiar esto, para terminar de organizarlo. Si la familia Graiver se hubiera presentado, hubiera podido suscribir acciones también –respondió Jacobo.

—¿Conocía usted el tipo de sociedad que ligaba a su esposo con el señor Timerman? –interrogó Gallino a Lidia.

—Sabía de una sociedad en la cual mi marido tenía el 50 por ciento de las acciones. Y supe que se habían hecho importantes aportes de capital durante 1976 para la construcción de esa planta. Si iban tantas veces a las oficinas del grupo a pedir dinero, podían haber avisado aunque fuera por teléfono de la asamblea. Era elemental que ocurriera así –contestó la detenida.

—¿Considera que esa falta implica un intento de defraudación?

—Sí, señor.

—¿Nunca intentó establecer contacto con el señor Timerman para dilucidar el estado de estas acciones? –interrogó el coronel.

—Tuve una entrevista con él en el Hotel Alvear a fines de septiembre o principios de octubre. Con respecto a las acciones del diario, me aconsejó que tuviera cuidado, dado que corría peligro de muerte como ya había ocurrido con un accionista del diario La Razón, de apellido Satanowsky (N de R: Marcos, asesinado por matones de la SIDE).

—En la reunión del Alvear –interrumpió Timerman– ella me comentó lo abrumada y asediada que estaba. Yo le sugerí que se rodeara de buenos asesores y que consultara al general Lanusse. Supe por el propio Lanusse que lo hizo y a los pocos días, ella me envió una caja con flores al diario.

—Continúe con la coacción a que hacía referencia, señora... –calificó Gallino.

—Yo le dije que las acciones estaban depositadas fuera del país. Después de varias notas desfavorables para nosotros en La Opinión, nos llamó la atención y quisimos tomar contacto con él a través de mi cuñado, Isidoro Graiver.

—¿Se enteró de esas llamadas, señor Timerman? ¿Las atendió?

—No las atendí. Mis contactos fueron siempre pura y exclusivamente con David Graiver. Con nadie más...

Mientras esto ocurría en la Jefatura de Policía de La Plata, Héctor Timerman encabezaba el reclamo internacional por la liberación de su padre. Esto explicaba en la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires, según cables desclasificados de la dependencia diplomática: “David Graiver tenía el 45 por ciento de las acciones y mi padre el otro 55% junto a Abrasha Rotenberg. Sin embargo, la parte de Graiver fue reducida y al presente sólo alcanza al 2%. Desmiento lo dicho por Lidia Graiver, en cuanto a que se convocó a una junta de accionistas para reducir su participación accionaria”.

Otros enojos. Los careos entre Timerman y Papaleo fueron realizados ante otros detenidos.

Al primero fueron convocados Ramiro de Casasbellas y Luis Jara, últimos estrechos colaboradores de la dirección de La Opinión. El segundo se hizo ante los síndicos de los talleres y la parte editorial.

Casasbellas y Jara se enteraron recién allí (con el fundador del diario preso y el diario extinguiéndose en una intervención militar) de que David Graiver había sido su financista, como lo había sido de Héctor Ricardo García en el vespertino Ultima Hora, de Bernardo Neustadt en sus emprendimientos mediáticos y del Canal 2 de La Plata. Nunca le perdonarían semejante secreto, pero en el interrogatorio confirmaron que habían sido contratados para limpiar la redacción de montoneros y militantes de la Juventud Sindical Peronista, que habían llegado a tratar en asamblea la apropiación de la mitad del matutino por parte de los trabajadores.

¿Debía Timerman haber entregado el control de su criatura al cuerpo de delegados? ¿Tenía que privilegiar la legalidad más pura cuando la ilegalidad avanzaba a sangre y fuego, a riesgo de que cualquier acreedor de los Graiver pasara de la noche a la mañana a imponer condiciones?

La claridad asomó con la recuperación de la democracia.

El 30 de diciembre de 1985, Raúl Alfonsín firmó el decreto 2530, por el cual se indemnizó a la familia Graiver con 84 millones de dólares por las posesiones incautadas, salvo la vendida Papel Prensa.

Timerman y Rotenberg recibieron de ellos 4 millones de dólares (habría sido una condición presidencial explícita para la firma del decreto), equivalentes al 55 por ciento original de las acciones que habían acordado con “Dudi” en vida. No reclamaron ni un peso más, volviendo sobre los polémicos pasos de aquella fugaz asamblea de noviembre del ’76, cuando el terror y la incordura iban copando la escena. Y a los actores.

Sigue

Jacobo Timerman

En noviembre de 1976 licuó las acciones de los herederos de David Graiver en el diario La Opinión, a sus espaldas.

Lidia Papaleo lo acusó, mientras ambos estaban detenidos, por lo que consideró un “intento de defraudación”.

La viuda de Graiver también se consideró coaccionada por Timerman, que le había aconsejado cuidarse porque las acciones en La Opinión podían llevarla a la muerte.

En los expedientes del Caso Graiver, explicó su apoyo inicial al general Videla y por qué decidió despedir montoneros del diario.

Héctor Magnetto

En noviembre de 1976, el CEO del Grupo Clarín participó de las negociaciones con Papaleo por el control de Papel Prensa.

La viuda del financista lo acusa hoy de haberse escudado en el terrorismo de Estado para lograr que vendiera sus acciones.

También de haberla amenazado en aquellos días, al decirle que debía cuidar su vida y la de su hija, María Sol Graiver.

Esta semana, el Gobierno se presentó como querellante en la causa que investiga la comisión de supuestos crímenes de lesa humanidad en el traspado de Papel Prensa.


VER:








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el caso Papel Prensa
El método de los vivos (y los honestos útiles)
Ver Comentarios
Por Julio Raffo | 26.09.2010 | 05:09

El heterogéneo aglomerado de intereses que se engloba bajo el rótulo de kirchnerismo repite, contra viento y marea, un esquema de acción política que siempre le rinde frutos, especialmente entre sus contumaces seguidores, muchos de ellos motivados por la siempre vigorosa lealtad presupuestaria.

El esquema es simple: se divide el escenario entre un enemigo a todas luces “réprobo” y una opción en la cual se incluye un objetivo central pragmático (el verdadero objetivo), el cual es amontonado con todas las causas nobles que la coyuntura permite arrimar; forzándose de ese modo una opción entre dos paquetes cerrados, uno que representa el mal y el otro el bien.

El Sr. K se presenta como el paladín del paquete del bien, dentro del cual se disimula la avivada que, en la coyuntura, pretende. En ambos paquetes se incluye la Biblia y el calefón y, en ese escenario, es difícil no caer en la trampa: las personas normales se sienten siempre inclinadas a optar por el bien en contra del mal.

En el paquete del bien se encuentra el afano de Skanka, la valija de Antonini, la impúdica relación político-económica de la Sra. K con Peter Munk y el veto a la ley de glaciares, el maravilloso incremento patrimonial de la pareja presidencial, el curro de los subsidios de Echegaray, la sobrevivencia de la ley de entidades financieras y los negocios de los bancos, el sistema impositivo regresivo de la década menemista, la indiferencia ante la desnutrición y la mortalidad infantil, el generoso auspicio del Sr. GroboKopatel en Venezuela, los pesitos de Jaime, la sanción de la ley “antiterrorista”, el negocio con las telefónicas en el original proyecto de la ley de medios audiovisuales, las recaudaciones de De Vido, etcétera, etcétera, etcétera.

Así las cosas, si decís que Jaime y los K son chorros es porque estás con Videla y los genocidas; si decís que el enriquecimiento del matrimonio K es impúdico e ilícito es porque sos un garca que está con Clarín; si denuncias la relación Cristina-Peter Munk es porque querés volver a poner el cuadro de Videla; si pedís retenciones a la minería, la protección de los glaciares y la modificación el sistema impositivo es porque no querés que se juzgue a los genocidas, etcétera, etcétera.

Ese es el genial método K en el cual los vivos de los negocios hacen de las suyas, ayudados por los que maman del presupuesto y sumados a los honestos útiles (que siempre han acompañado a todos los gobiernos chorros haciéndose los boludos, mirando para otro lado para no ensuciarse y callándose para que no los rajen).

Lo están haciendo con el tema Papel Prensa: si pensás que no cierra que el Sr. Magneto haya tenido interés en torturar a Lidia Papaleo en marzo del ’77, cuando hacía cuatro meses que ya tenía en su poder las acciones de Papel Prensa; si pensás que no cierra que los Papaleo hayan tenido temores de denunciar las irregularidades que ahora denuncian, durante los cuatro años del gobierno de Néstor y después de haber realizado valientes declaraciones en los juicios por el genocidio; si pensás que no cierra que cuando los Graiver reclamaron –en los tiempos de Alfonsín– la indemnización al Estado por los bienes que les sacó la dictadura no hablaron de Papel Prensa porque tenían miedo de hacerlo; si pensás que no cierra que la hija y el hermano de Graiver digan que no tienen nada que reclamar y la otra parte de la familia, de la mano con los K, diga lo contrario justo justo cuanto éstos se están peleando con Clarín (la misma empresa a la que le regalaron diez años de licencia para Canal 13) y Magnetto (el mismo que cenaba con frecuencia en Olivos, según dichos de Cristina); si decís que estas cosas no te cierran, es porque sos un hijo de puta que estás en contra de que se sepa la verdad respecto de la identidad de los hijos adoptados por Ernestina.

Ese es el método K, y yo comprendo que lo usen con frecuencia, porque les da buenos resultados para retener a la tropa propia y conseguir sus objetivos crematísticos; lo que no entiendo es que haya tantos boludos que no lo advierten.


*Abogado, profesor y vicepresidente segundo de la Legislatura porteña por el Proyecto Sur.


ASOCIADA- INDIGNESE


VICTOR HUGO MORALES
Aug. 25, 2010



http://www.divshare.com/download/12658831-400


VICTOR HUGO MORALES 3 P09 2010



http://www.divshare.com/download/12452296-40c


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MAS INFO









LEUCO, TIMERMAN, TENEMBAUM, FONTEVECCHIA, CLARIN Y LA DICTADURA - FOTOS VARIAS - Aug 19

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Informe Papel Prensa


Descargas

Documento Final
        (Documento Final al 23-08-2010 hora 13)

Lidia Papaleo de Graiver

Rafael Ianover

José Pirillo

Victor Javkin

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Papel Prensa: "La Verdad" de Clarín y La Nación


Clarín y La Nación dieron difusión a una serie de documentos por medio de los cuales buscan desmentir irregularidades en la compra de las acciones.


El primer documento emitido por los accionistas privados comienza: "El ex Presidente Néstor Kirchner está desarrollando un plan para controlar y dominar a los medios que no le son afines. Esta política se acentuó luego de la derrota del Gobierno en las elecciones legislativas del año pasado, cuando Kirchner culpó del resultado electoral a la posición editorial de los medios".

PAPEL PRENSA DOCUMENTO 2010.pdf, PAPEL PRENSA DOCUMENTOS RESPALDATORIOS PARTE 1.pdf


VIDEOS




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http://www.youtube.com/view_play_list?p=43F4A1FF93DCDDA2

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