Lo que circula por los medios

28 de octubre de 2010

LECTURAS DE UN DIA TRISTE - NESTOR KIRCHNER Y UN SUEÑO




VICTOR HUGO MORALES 28102010 ALIVERTI




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ueves, 28 de octubre de 2010
EL PAIS
Misoginia y poder



Por Mariana Carbajal

La cultura patriarcal y la misoginia no respetan duelo ni dolor ajeno. Se filtran por los poros sin disimulo. Peor aún, sin pudor ni freno. Ayer, varios editorialistas políticos hicieron gala de esa marca en sus columnas al empezar a introducir la idea de que la gobernabilidad está en riesgo, porque la presidenta Cristina Fernández no podrá conducir el país por su condición de mujer dependiente de las decisiones de su esposo, Néstor, ahora muerto.

Desde que llegó a la presidencia, Cristina Fernández fue blanco de críticas por su condición de mujer. Distintas voces y plumas buscaron descalificarla poniendo el foco en sus gustos por la buena pilcha y en su cuidado por la estética facial y corporal, aunque fueran rasgos que la caracterizan desde su juventud. La tildaron de gritona y mandona, dos adjetivos que refuerzan los estereotipos femeninos. Su incuestionable inteligencia y su brillante oratoria siempre quedaron, para algunos editorialistas, en segundo o tercer plano. O directamente invisibilizados.

“No se hizo esperar la misoginia rapaz, empezó a manifestarse como quien se relame frente al dolor ajeno. Rosendo Fraga ya pretende cambiar la agenda del gobierno de Cristina Fernández, desconociendo la capacidad política de la máxima autoridad de Argentina”, escribió ayer por la tarde, en su portal Urbanas en Red, la periodista pampeana Mónica Molina. Se refería a la columna del analista político, publicada poco después del mediodía en el diario La Nación, donde trató la figura de CFK como la de una esposa sumisa, sin poder de decisión, haciendo gala de machismo explícito. En el mismo diario, Carlos Pagni la trató casi de incapaz, de dependiente emocional y títere político de su marido. “Ella fue hasta ahora un inusual primer ministro, capaz de dotar de discurso, imágenes y hasta de algún control de calidad a una construcción política y económica que siempre estuvo en manos de su marido. La pregunta que está abierta es de dónde extraerá ella ahora ese insumo esencial que le era entregado llave en mano”, fue la pintura que hizo Pagni.

En un portal de noticias mendocino el editorial político, sin firma, replicó la misma idea: “Se ha muerto el hombre fuerte del Gobierno. El que le decía a Cristina y los ministros qué hacer... Cristina es la presidenta desde hace tres años aunque no ejercita todo poder por sí misma”.

Varios comentarios escuchados a lo largo de la jornada de ayer retomaron el concepto: “¿Podrá Cristina realmente gobernar?”, “¿sabrá manejarse sin él, teniendo en cuenta al PJ y a la oposición?”, “¿qué puede pasar en el país?”,”esta situación me recuerda a Isabelita Perón...”.

La descalificación, sin dudas, apunta a obturar su posible reelección, a acicatearle el poder, a reflotar el criterio misógino de que ganó las elecciones por ser esposa “de” y que apenas era una figura decorativa con buena labia.

“La misoginia fue el primero y más antiguo de todos los racismos”, escribió el jurista internacional Ney Bensadón. Ayer, quedó en primer plano. Se podrá compartir, acompañar o rechazar la gestión de CFK. Pero no se puede permitir que se golpee la investidura presidencial por machismo y misoginia.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155835-2010-10-28.html

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Néstor Kirchner, el día más triste.
Jueves 28 de Octubre de 2010 08:49 Aníbal Fernández



Que día tan triste Dios. Inmensamente triste.


Únicamente comparable con el día que murió mi viejo.


Y en la medida que se me hace carne el hecho de saber que no lo volveré a ver, más triste me pongo, sin consuelo.


Desde que el Ruso me llevó a verlo a fines de 2002 para subirme un par de meses después al avión que lo llevaba a un acto de campaña en Paraná para no bajarme más, no he dejado de admirarlo y con el tiempo de quererlo entrañablemente.


Él lo sabía muy bien.


Me conmovía ese determinismo calvinista exhibido en cada una de las cosas que emprendía.


“No puedo perder, es mucho lo que tenemos que hacer y te cuento en el equipo”. “No lo dudes un segundo”.


Increíblemente convencido y convincente.


Lo acompañé, lo escuche, lo vi actuar…


Aquella definición contundente ante la Asamblea Legislativa me mató…, “No voy a dejar mis convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno”.


Un cuadro político inigualable. Cabrón, vehemente, con la velocidad de un rayo, guapo, decidido, buena leche, buen amigo y un brillante jefe y maestro. El mejor. Con un futuro lleno de cosas por descubrir pero plagado de política. Todo para la política.


Y hoy viene a morirse. ¿Cómo sucedió semejante cosa? Eso no estaba en los planes ni de él ni de nadie.


No encuentro respuestas. Escribo, lloro como un boludo y no encuentro respuestas.


Flaco querido ¿entendés que no tengo consuelo? Estoy viejo para pendejadas pero no tengo consuelo.


¿Vos crees que es por la política? No.


Sabés que la Señora es la mejor por lejos y seguirá profundizando como lo viene haciendo hace tres años, ese modelo en el que tanto has confiado y que sin lugar a dudas resolverá definitivamente la vida a los eternamente excluidos, a los trabajadores, a los jubilados, a los que reclaman justicia, a los que sufren o han sufrido la negación de sus derechos humanos y tantos otros que pretenden que día a día mejore su calidad de vida. Ese modelo que no deja de pensar en la educación, la investigación, la salud entre otros tópicos.


No. No es por la política.


Es porque vos no estás, no estarás y eso me parte al medio. Y no tengo consuelo.


¿Por qué tiene que ser así? ¿Por qué? No lo sé, no tengo respuestas, juro que no las tengo.


Te quiero mucho Flaco. Que Dios te bendiga.


http://www.anibalfernandez.com.ar/index.php/inicio/452-nestor-kirchner-el-dia-mas-triste


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Jueves, 28 de octubre de 2010
CONTRATAPA
Aseveraciones lógico-políticas

Por José Pablo Feinmann

1. Néstor Kirchner no era Perón. 1.1. Perón dejó como sucesores a una Presidenta inepta y a un criminal paranoico. 1.2. Néstor Kirchner compartió su vida y deslizó la presidencia en manos de un valioso cuadro político, de una mujer fogueada y hecha en la gran política. De una mujer de excepcional inteligencia. Se me perdonará esto: pero estudié la carrera de Filosofía y ahí recibí mi título. Dediqué mi vida a la filosofía y a la literatura. Sé cuándo alguien sabe pensar. Ningún presidente de la historia argentina pensó con el rigor y la inteligencia de Cristina Fernández.

2. Perón, al regresar, dedicó sus mayores afanes a perseguir y aniquilar a los jóvenes del peronismo, armados o no. Evidentemente el padre Mugica, asesinado por Rodolfo Almirón de la Triple A, organización construida a la vista (aprobatoria) de Perón, no era un hombre armado ni clandestino. (Menos aún lo mataron los Montoneros, como dicen algunos pérfidos que buscan aliviar las culpas de la Triple A. ¡Valiente tarea, qué cercanos se sentirán a ella!) Tampoco lo era Enrique Grynberg, que manejaba un Ateneo en Saavedra. A Kirchner la muerte lo sorprende en pleno diálogo con la juventud. En plena construcción de una de las cosas que hoy más necesita el justicialismo: la construcción de la militancia territorial. 2.1. Cuando murió Perón, el establishment se asustó, y mucho. Porque el tercer Perón era un guerrero del establishment que, para beneficio y alegría de ese sector con el que tan bien negoció, le estaba haciendo la tarea sucia. 2.2. Con Néstor Kirchner, buena parte del establishment y las clases altas y las clases medias altas festejan jubilosos. Hubo censistas que ya hoy llegaron a casas que estaban con las puertas abiertas y festejando. En muchos hogares, hoy, ya hoy, con el cadáver del ex presidente aún tibio, se festejó con champagne. 2.3. Seguramente también en muchas editoriales. Se podrían dar nombres, pero no es el momento y –además– todos los conocen.

3. El vicepresidente de Perón era su esposa, sumisa, a él y al monje umbandista Daniel, asesinos ambos. La sucesora y compañera de vida de Kirchner es Cristina Fernández. Su vicepresidente es un traidor y ayer le añadió a la traición la mentira, que son hermanas de sangre, que van juntas porque traicionar es mentir y gravemente. Tuvo ayer el exasperado caradurismo de decir que había muerto un gran presidente. ¿Por qué le clavaste un cuchillo en la espalda al proyecto de un gran presidente, Cobos? ¿También esa crueldad, esa torpeza, esa traición al país le hiciste? 3.1. Cristina Fernández es de esos seres humanos que se agrandan ante la adversidad. La verán llorar. ¿Cómo no va a llorar al compañero de una vida? Y como una mujer. O como cualquiera. Cualquier ser sensible lloraría en una circunstancia semejante. Yo, ni lo duden. Lágrimas lacerantes. Pero Cristina es notoriamente fuerte. La desdicha le dará poder. La desdicha la hará todavía más dura en la lucha. No festejen tanto, señores. Acaso ni sospechen lo que tendrán que enfrentar de aquí en más. Por otra parte, si Cristina (se decía insistentemente) carecía de carisma, conseguía adhesiones por su inteligencia pero no por su ternura o por su feminidad o lo que sea. (No creo en esto, pero aceptémoslo.) Ahora, el pueblo verá en ella a la mujer que se quedó sin su hombre. A la mujer sola. A la que sola se las tiene que arreglar. A la que hay que seguir, querer y respaldar para que el país conserve su rumbo. “No se nos puede quebrar”, dirán muchos. “Pobre, qué mala suerte. Perder a un marido tan joven. Tan necesario para ella. Un marido al que tanto quería.” Lloverán las flores y las adhesiones emocionales. Pero hay que transformarlas en militancia. 3.2. Hoy, más que nunca, la militancia juvenil tiene un papel esencial. Al que aparezca con alguna teoría que recuerde a la lucha armada y al foco insurreccional de los ’70 échenlo a patadas. Esas posiciones llevaron a la muerte a una generación entera de militantes a lo largo y a lo ancho de América latina. La lucha militante (la única) es de superficie, de cara al sol, como quería morir José Martí y también como quería vivir y vivió (era porque sabía la belleza de vivir de cara al sol que así quería morir). De cara al sol significa: nada de clandestinidad, nada de armas, se triunfa cuando se transforma el número en fuerza, pero no en fuerza armada. En fuerza militante, territorial, cuando se habla con la gente, cuando hay un proyecto para ser comunicado, un proyecto que convenza al militante y le dé fuerzas para convencer a los demás. Lo esencial del proyecto sigue siendo: la unidad de América latina (el Mercosur, no el ALCA). El fortalecimiento del Estado para que defienda a los débiles ante la voracidad de los monopolios. La diseminación de lo mediático. Lo que significa –tanto aquí como en Estados Unidos y en cualquier país que luche por la democracia de la información– muchas voces que hablen, que tomen la palabra, que informen diferenciadamente si es necesario de la uniformización de la palabra de la unicidad monopólica, que informa desde una sola verdad, la propia. O sea, no informa. Difunde sus intereses. El Banco Central para los intereses argentinos. Orgullo y poder y ni un atisbo de sometimiento ante el FMI y cualquier entidad de la prepotente banca extranjera que busque utilizar al país en la timba de sus intereses. Diálogo a fondo con todos los que quieran dialogar. Unidad nacional en medio de la diversidad. Que esa diversidad no se transforme en antagonismo. O, al menos, que exprese el razonable disenso de la democracia. Basta de odios. Basta de libracos difamatorios. Basta de tapas insultantes. Respeto de las Madres y a las Abuelas de la Plaza de Mayo, que nadie más tenga la inmoralidad de siquiera sugerir que una mujer como Estela de Carlotto (que recuperó para la vida verdadera 102 nietos apropiados por el poder desaparecedor) sea tildada desde una revista hipercomercial de hacer lobby para ganarse el Premio Nobel. Esa es una mentira y una falta de respeto. ¿Rescataron ustedes 102 niños? ¿Qué hicieron ustedes además de querer vender revistas a cualquier precio, aun al precio vil de injuriar a las Abuelas de Plaza de Mayo y a Estela de Carlotto? 3.3. Cristina Fernández no queda sola. Tiene a su alrededor cuadros de gran valía. De gran inteligencia. Voy a dar algunos (sólo algunos nombres): Juan Manuel Abal Medina (h), Marcos Zanini (¡vamos, negro!, ¡respalde a la Presidenta con todo lo que usted tiene y sabe: lucidez política amasada a lo largo de años y polenta), Daniel Filmus, brillante intelectual, Aníbal Fernández, el político jauretchiano: nadie desde Jauretche usaba el humor en la política como él lo hace (y no me vengan con los chismes de letrina de lo que fue o lo que no fue: los hombres, en esta Argentina dramática, importan por lo que son y por lo que hoy están dispuestos a hacer). Y muchos más. Y todos los pibes, que cada vez son más. Y que –contrariamente a lo que les ocurría a los jóvenes desde el ’80 hasta el 2000– hoy le encuentran un sentido a su vida en la militancia, en la política.

4. Todo esto y más también tiene usted, Presidenta, para gobernar este país y llevarlo a buen puerto. No es poco. Eso, unido a su talento, a su fortaleza duplicada por la mala mano que Dios (que, de argentino, disculpen, pero: nada) otra vez nos ha dado, le otorgará a los que ya la apoyaban y a los que de aquí en más verán que apoyarla es la única salida para el país y que, por otra parte, usted lo merece, la decisión de estar a su lado, en esta hora amarga pero también en esta impecable coyuntura en que los bravos, los que no bajan los brazos, los que no se dejan vencer por las adversidades que el destino siempre trae, duplicarán sus fuerzas para tratar, al menos, de estar a la altura de las suyas.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-155851-2010-10-28.html

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NESTOR Y CRISTINA



MIENTRAS UNOS LLORAN A KIRCHNER LOS OTROS MUESTRAN SUS MISERIAS

Jueves, 28 de octubre de 2010

EL PAIS
Los muertos que vos matáis
Por Eduardo Aliverti

No quiero escribir desde el resentimiento, aunque siento que, en realidad, el verdadero rencor es el de aquellos a cuyo cinismo apuntará. Algunas cosas hay que sacarlas bien de adentro bajo pena de traicionarse a sí mismo si acaso, por razones de ¿elegancia? periodística, de ser modesto con los conceptos en horas de dolor y de respeto, se las guarda. Supongo, además, que varios de los conceptos a verter serán parecidos y hasta idénticos a muchos de los que acompañan las opiniones de esta edición. Mejor. Uno se sentirá reforzado con la gente, los colegas de este diario, y otros, que piensan igual o muy parecido y habrán escrito en consecuencia. En momentos como éstos, lo que justamente hace falta es juntarse más que nunca con la gente que piensa y dice y pregona como uno. Ayer, a muy poco de conocerse la noticia, me tocó encabezar la transmisión especial de AM 750. Muchos testimonios, mucho oyente, mucho correo, muchas sensaciones. Uno tiene en esto demasiados años de entrenamiento auditivo, de saber reconocer las entrelíneas de las declaraciones, de descubrir qué hay detrás de los tonos de voz y hasta de cada inflexión. Y entonces percibe, registra enseguida, no se le escapan ni las respiraciones. Percató en consecuencia la angustia auténtica de la gente común que llamaba a la radio; la que conforma lo definible desde hace un tiempo como la “minoría intensa” de la sociedad, contra la presunta mayoría invertebrada que está festejando la muerte de Kirchner. Sin embargo, a la par llamó la atención de quien firma la cantidad de llamados del tipo “no soy peronista, no soy kirchnerista, no quiero a este gobierno, pero...”. Ese pero. Ay, ese pero. Cuánto que hay en ese pero de “me parece que me di cuenta ahora, con la muerte, de que no hay nada real mejor que esto, por más que no me guste”.

Sea así o más o menos así, esa gente, esos peros, se sintieron legítimos, audaces, compungidos. Atención con esa tomada de nota de que ahora se corre peligro de retroceder, tanto que lo putearon. No tengo cómo justificar la elevación de los llamados a una radio a la categoría de sondeo representativo... salvo por eso del oído entrenado, de la medición automática de percepciones. Y también como quiera que sea, en cualquier caso es mucha gente con una honestidad intelectual, o sentimental, infinitamente mayores que las disfrazadas por los temporarios acomodaticios de las condolencias. Cobos, traidor, capaz de decir que se nos fue un gran líder. Andate Cobos, por favor. Andate. Pero no del Gobierno del que formás parte a la vez de denostarlo. Andate a tu casa, directamente. Por un instante de tu vida tené mínima conciencia del ridículo. Sólo eso, Cobos. Sólo eso. Vos y todos los demás que ahora descubrieron en Kirchner al tipo que llevaba la política en la sangre, al militante tiempo completo, al apasionado que deja un vacío enorme, al hombre de convicciones. Vos y todos los demás que hasta las 10 de la mañana de ayer definían esos flamantes méritos del muerto como la expresión del crispado que violentó a este país, del autoritario que nos volvió a las catacumbas de los ’70, del enajenado que nos lleva al caos institucional. Y vos, Van der Kooy, que a los veinte minutos de la muerte ya tenías subida tu columna gozosamente mal disimulada. Y vos, Fraga, Rosendo Fraga, asesor de Viola, del general Viola, del asesino Viola, que te permitiste elevar, con el muerto fresco, las condiciones a las que debe sumirse Cristina ahora que puede ejercer el Poder. Vos, Fraga, venís a cerrar el circuito que inauguró José Claudio Escribano, el mandamás de La Nación, cuando apenas asumido Kirchner en 2003 le puso en tapa el pliego de bajezas a que debía rendirse si quería completar el primer año de mandato: reacomodar las relaciones con el FMI, amnistiar a los milicos, romper con Cuba. Con Kirchner inaugurado, primer pliego. Con Kirchner muerto, también enseguida, el segundo: que Cristina se saque de encima a Moyano, a Moreno y a quien haga falta para demostrar que no es igual que el marido. Hasta un tipo de derechas como Federico Pinedo, pero con sensibilidad perceptiva –digamos que un caballero– le dijo al aire al suscripto “y, sí, es un poco apresurado el análisis”.

Pero no, no es apresurado. Son sus instintos más bajos, más pornográficos, de intereses de clase. Cabe reconocerles su impudicia explícita. E incluso prodigarles el reconocimiento de que además de ser así son inhábiles para solaparlo. Dejan todo más claro. Ese es, quizás y no importa si por convencimiento o por lectura especulativa de la realidad al cabo de 2001/2002, el legado más interesante y efectivo que deja Kirchner. Por las razones íntimas que fueran, partió aguas. Obligó a ponerse de un lado o de otro, cuando ya parecía imposible que la pasión política se reinstalara en la Argentina devastada de la rata. Más aun, por estas horas también se desnudan como de cocodrilo feroz las lágrimas y lamentos de quienes se allanaron a hacerle el juego a la derecha con chamuyo de izquierda cinematográfico-nacionalista. ¿Y por qué eso también es símbolo? Porque esa partida de aguas que significó y significa esta rara pero apasionante experiencia también compelió a que cada quien mostrara su vocación de poder. Algunos de la derecha explícita sacaron los tanques mediáticos, pero otros de la izquierda piripipí copiaron a Carrió, compararon a Kirchner con Menem y hace unas horas se manifiestan condolidos ¿de qué? ¿No es que eran iguales?

Por unas semanas como muchísimo, si es que se aguantan, el establishment más concentrado, el gorilaje recalcitrante y sus funcionales nac&pop se llamarán a silencio de expectación. Concluido el duelo de las buenas formas, medirán cuánto tiempo se requiere para que seguir atacando no se les vuelva boomerang. Tensarán que Cristina puede usufructuar, o que le serviría, la imagen de mujer enhiesta en medio de un drama de todo tipo, sola contra todos. Y encima, en medio de ese karma que los sigue regenteando: sus candidatos son horribles, no se les cae una idea alternativa convincente y están a años luz de potenciar a algún referente que demuestre capacidad de mando.

Si lo piensa bien, la derecha atraviesa un problema con la muerte de Kirchner: él venía a ser una suerte de reaseguro para continuar insistiendo contra el “aplastamiento de las instituciones”, el “clima de confrontación”, la “división de la sociedad” y todo el resto de pelotudeces tras cuyo parche se oculta, pésimamente, que no aguantan la afectación de emblemas con que sintieron tocados su alma y su culo. Y la de ciertos privilegios que manotearon sus bolsillos.

Ayer a la noche, el clima de congoja cedía lugar a una efervescencia, tan contenida como callejera, que detrás del dolor avisaba lo siguiente: si hay lugar de retrocesos en lo recuperado para los intereses populares, no les va a resultar fácil. La potencia política de Kirchner ya no estará, Cristina es candidata única y habrá que comprobar si su estoicismo aguanta la presión. Pero es irrebatible que queda una fuerza muy considerable que, cualesquiera sean los avatares electorales, no permitirá así nomás que se vuelva para atrás en ciertas conquistas que a la vuelta de la esquina eran extravíos utópicos.

En síntesis, eleven neo-pliegos de condiciones, festejen, gorileen, viven a las coronarias de Kirchner como antes a sus carótidas y al cáncer de Eva, supongan que se acabaron la ley de medios y que la yegua no debería soportar semejante tensión. Pero, por las dudas, uno les aconsejaría que adviertan la ya masa de gente joven politizada y movilizada y el número de los que se plantean lo que hay enfrente de lo que putean.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155838-2010-10-28.html

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Jueves, 28 de octubre de 2010
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EL PAIS › OPINION
Néstor y Cristina


Por Horacio Verbitsky

Hacía muchos años que no se veía a tanta gente sollozar de pesadumbre, ante una noticia insoportable, que solapa la esfera pública con la vida privada de cada uno, porque nadie ignora las consecuencias sobre su cotidianidad que puede tener la desaparición de Néstor Kirchner, responsable junto con su esposa CFK de los mejores gobiernos que tuvo la Argentina desde 1955.

En cuanto le abrieron la puerta, una joven censista embarazada se perdió en los brazos de la mujer mayor que la recibió y ambas gimieron abrazadas, sin palabras. En medio del cuestionario, otro censista preguntó a qué hora sería la concentración en la Plaza de Mayo. Por la tristeza que percibió, supo que no necesitaba reprimir sus sentimientos y lloró como un niño. Conmovido por la muerte, también estaba pasmado por los festejos con que lo habían recibido en algunos departamentos que censó. En algún barrio porteño hubo incluso descorches, banderitas y bocinazos, remake del siniestro “Viva el Cáncer” con que pasó a la historia otra generación de la misma ciudad. Algunos de sus vecinos hoy idolatran a Evita, reducida a un ícono inofensivo, pero detestaron a Néstor y odian a Cristina. Es un odio de clase, despreciable pero comprensible. Son expresiones de sectores minoritarios pero poderosos. Distintas, pero complementarias, son las misas hipócritas que nadie pidió y las lágrimas de cocodrilo de quienes fueron sus compañeros y lo abandonaron cuando más los necesitaba, ex gobernadores, ex ministros, diputados que siguen en las bancas a las que accedieron con los votos de CFK pero las ocupan oponiéndose a sus políticas, y hasta el vicepresidente que Kirchner sugirió para acompañarla, con su ojo infalible para detectar al postulante equivocado. No vale la pena ensuciar con sus nombres el homenaje de esta página.

Sin perder una hora, el mismo diario que en 2003 vaticinó que la presidencia de Néstor no duraría un año, emplazó ahora a Cristina a abjurar de las políticas centrales de los gobiernos de ambos, alejarse de los trabajadores y sus representantes y tender un puente para que la oposición la rodee y la anule. Ni siquiera faltó la obscena mención a Isabel Perón y al rol de Ricardo Balbín en una era remota no sólo en el tiempo, porque no hay comparación posible entre los personajes y sus circunstancias. Cristina no es una frágil mujer que busque ni acepte la conmiseración de nadie ni hay entre los líderes opositores gestos de grandeza proporcionales al vacío que deja la partida de un líder excepcional.

La espontánea manifestación que fue goteando desde el mediodía de ayer sobre la Plaza de Mayo hasta colmarla por la noche y la convocatoria de la CGT a acompañar hoy el velorio, expresaron el dolor popular por la súbita desaparición e intentaron transmitirle a la presidente toda la fuerza que necesitará para sobreponerse a la pérdida de su compañero de toda la vida. Porque a la ausencia política, que ella sentirá más que nadie, se suma el quebranto afectivo. Eran tímidos en la efusión de sus sentimientos ante terceros. Pero se miraban con una intensidad que no es común encontrar al cabo de treinta y cinco años de vida en común y hablaban con admiración uno del otro, como enamorados recientes. Para justificar que no buscaría su reelección, dijo que ella era más capaz, que profundizaría el modelo que él había iniciado en medio de las peores dificultades en 2003. Contra el escepticismo de algunos propios y la hostilidad de muchos ajenos, que instalaron primero la fantasía del doble comando y luego la mistificación del ex presidente en ejercicio, no se equivocaba. El limpió la Corte Suprema de Justicia y la cúpula castrense, que había vuelto a convertirse en partido militar. Propició la recomposición del empleo, del salario y de los ingresos de los jubilados, la reaparición de las negociaciones paritarias para discutir salarios y condiciones de trabajo. Impuso altas retenciones a las exportaciones de hidrocarburos, cereales y oleaginosas y se negó a autorizar los aumentos de servicios públicos que le pedían a gritos empresas y políticos, inclusive su vicepresidente. Así disminuyó la desocupación y la pobreza. Apoyó la nulidad de las leyes de punto final y obediencia debida lograda por la lucha de los organismos de derechos humanos, para castigar a quienes impusieron por el terror un modelo de saqueo y desnacionalización. Acabó con la intromisión del FMI, redujo a proporciones manejables el peso de la deuda externa y, junto con los presidentes de los países hermanos, afirmó una política exterior de unidad sudamericana e independencia de Estados Unidos. Jugó un rol decisivo en la conferencia presidencial de Mar del Plata donde terminó de morir el proyecto imperial de libre comercio. Kirchner decidió que la función de las fuerzas de seguridad no sería reprimir las protestas sociales, también acabó con la ley de la dictadura que ofendía y humillaba a los inmigrantes de países vecinos y luego de una trabajosa búsqueda de consensos promulgó una ley de educación respetuosa de los docentes. Ella creó un ministerio de Ciencia y Tecnología, recuperó la línea aérea de bandera y el sistema previsional que estaba en manos de comisionistas financieros, acabó con la autonomía que hizo del Banco Central un enclave extraterritorial, y puso en práctica una política de transferencia de ingresos hacia los más necesitados que es la más importante de Latinoamérica. Recogió las demandas de la coalición por una radiodifusión democrática para abrir los medios de comunicación a una pluralidad de voces e impulsó la desmonopolización de la fabricación y comercialización de papel para diarios, que sólo en la Argentina es controlada por los dos mayores diarios. Pero además eliminó del Código Penal las calumnias y las injurias en casos de interés público para que ningún periodista pueda ser ya perseguido por sus opiniones o informaciones.

En el reportaje de enero que se reproduce hoy en este diario, Kirchner explicó que las falencias de su gobierno, que reconocía, eran los principales méritos del de su esposa. Esto implica que ambos fueron responsables de los aciertos y errores de los dos mandatos. El proyecto que se desenvuelve desde 2003, es tan nítido y coherente, e involucra a tantos millones de personas, que no concluirá con la muerte de quien lo puso en movimiento. El trayecto será menos duro cuantos más y cuanto más lúcidos sean quienes acompañen a Cristina, de cuyo temple, capacidad y convicciones no hay motivos para dudar.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155826-2010-10-28.html



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Jueves, 28 de octubre de 2010

EL PAIS › OPINION
El odio de los que odian
Por Luis Bruschtein

Despido al hombre que dijo cuando asumió la Presidencia que “todos somos hijos de las Madres de Plaza de Mayo”. Porque soy hijo de una Madre de Plaza de Mayo y me sentí su hermano. Y porque esa frase le hizo ganar el odio de todos los amigos y cómplices de los genocidas, empezando por el director de La Nación José Claudio Escribano. Despido al hombre que obligó al bloque parlamentario de su partido a votar el proyecto de la izquierda para anular las leyes de la impunidad, lo que le ganó el odio del ex presidente Eduardo Duhalde, que trataba de impedirlo presionando a los legisladores sobre los que todavía tenía influencia. Lo que también le ganó el odio de la cúpula de la Iglesia Católica.

Despido al hombre que algunos pícaros acusaron de “robar con los derechos humanos” y es al revés: los derechos humanos están en deuda con Néstor Kirchner. En cambio, los que lo acusaron usaron los derechos humanos para hacerse famosos. Y cuando fueron famosos cambiaron de bando para defender a los monopolios mediáticos y criticar a los defensores de los derechos humanos. Despido al hombre que habló de la vergüenza de la Corte menemista y arremetió democráticamente hasta conseguir la conformación de una Corte independiente –la primera en decenas de años–, que incluso le falló varias veces en su contra.

Despido al hombre que en Mar del Plata le dijo a George Bush “no nos van a patotear”, cuando querían imponer el ALCA a través de los gobiernos que en ese momento eran mayoría en América latina. Se habían ido Tabaré y Lula y sólo quedaban Kirchner y Chávez y entre los dos impidieron la concreción del tratado de libre comercio continental que impulsaba el presidente norteamericano. Y ese “no nos van a patotear” le ganó el odio de los adoradores locales del “american way of life”, que lo acusaron de populista y autoritario. Despido al hombre que con la presencia en la Argentina del presidente norteamericano organizó un acto donde el principal orador fue el presidente Hugo Chávez, el latinoamericano más odiado por Bush y a quien había tratado de voltear con un golpe de Estado.

Despido al hombre que apenas asumió la presidencia reivindicó la entrega desinteresada y la lucha de una generación masacrada, lo que le ganó el odio de la mediocridad ochentista de los dos demonios y de los acomodaticios. Despido al hombre que el mismo día que asumió realizó un gesto de soberanía inédito y permitió que Fidel hablara en un acto masivo en la Facultad de Derecho que fue transmitido por la televisión. Era el momento de mayor aislamiento de la Revolución Cubana, cuando muy pocos gobiernos tenían la valentía de recibir a Fidel en sus países. Despido al hombre que le dio una mano a Cuba, cuando Cuba estaba aislada.

Despido al hombre que vio la importancia de la alianza con Lula y Chávez, que impulsó como pudo el triunfo de Tabaré en Uruguay y después de Mujica, el hombre convencido de la necesidad de la unidad latinoamericana y el que la impulsó como ningún otro político argentino, primero como presidente de la República y después como secretario de la Unasur. El primero en organizar la solidaridad con Ecuador cuando fue el intento de golpe contra Rafael Correa, el que se ofreció como mediador de paz en Colombia, el que impulsó la defensa de Evo Morales contra los intentos separatistas de la derecha boliviana en Santa Cruz de la Sierra.

Despido al insólito presidente que no quiso nunca reprimir la protesta social, que ordenó a las policías hacer la seguridad de las marchas sin llevar armas de fuego. Y lo hizo cuando las protestas piqueteras se repetían en Buenos Aires y sectores de la clase media pedían frenéticamente mano dura. El hombre que convocó a los piqueteros a su gobierno y los designó en funciones estratégicas en la gestión de políticas sociales, internacionales y de derechos humanos. Los piqueteros eran los dirigentes sociales más demonizados por los medios y por ese sector de las capas medias urbanas.

Despido con el alma al hombre que alivió la espalda del país de la carga más pesada de su historia: la deuda externa y el Fondo Monetario Internacional. El que se peleó con su ministro de Economía, Roberto Lavagna, que quería aflojar en la negociación. El hombre que negoció con fiereza en defensa de los intereses de su país y logró la quita más grande en la historia de la deuda externa mundial. Con el que disentí pensando que era mejor declarar la deuda inmoral e ilegítima, pero que el desarrollo de los hechos demostró que el mejor camino era el que había elegido Néstor Kirchner. Despido al hombre gracias al cual no hay más monitoreos del FMI sobre la economía argentina exigiendo ajustes, enfriamientos y flexibilización laboral.

Y despido al hombre que decía con ironía “¿Qué te pasha Clarín? ¿Estás nerviosho?”. El gran polemista, el que entendió que la verdadera paz está en la polémica y en poner las contradicciones sobre la mesa. El que entendió que los falsos consensos entre los poderosos solamente provocan más violencia reprimida que en algún momento explota.

En un país donde cada gobierno había acrecentado la cantidad de pobres, desocupados y excluidos que dejaba el anterior, su gobierno fue el único que hizo disminuir esas cifras, el único que aumentó a los jubilados y decretó el retorno de las paritarias.

Hasta el día anterior, cada una de estas cosas parecía imposible. En mi caso, creí que nunca vería el juicio a los represores o la salida del país de la pesada carga de la deuda y el cepo del FMI. No lo esperaba y en lo personal traté siempre de mantener una mirada profesional y periodística, lejos de la obsecuencia, de la adulación o de la alabanza fácil. Pero ahora lo despido como a un hermano, con todo el dolor del alma.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155825-2010-10-28.html

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Jueves, 28 de octubre de 2010
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ECONOMIA › OPINION
No les tenía miedo

Por Alfredo Zaiat

La muerte tiene una inmediata e ingrata cualidad de suspender el tiempo, en ese instante parece que no hay antes y después, sino un intervalo de nada. Es un espacio nebuloso, de conmoción. A ese shock de duración incierta le continúa el momento de reflexión sobre lo realizado y los dilemas sobre los desafíos por venir. Esa tensión, expresada en lo pasado y el futuro, se presenta con la angustia de la pérdida. Esto también tiene en términos políticos su forma de manifestarse, siendo un factor fundamental para abordar la cuestión económica durante el período inaugurado por Néstor Kirchner, puesto que esa tensión ha sido una característica dominante de estos años y que lo seguirá siendo en los próximos. Proceso con rupturas y continuidades en relación con un patrón de acumulación basado en la valorización financiera y de exclusión social que se agotó con la caída de la convertibilidad. Debate que no ha podido alcanzar hasta ahora la densidad suficiente debido a que no se reconoce, en algunos por mezquindad política y otros por limitaciones conceptuales, que el kirchnerismo es una expresión que ha hecho crujir estructuras del poder tradicional. Esa tensión dialéctica sobre lo que es y no es del recorrido de la economía desde 2003 adquiere hoy mayor dimensión por las transformaciones y las consiguientes disputas ante el repentino fallecimiento de la persona que las lideró.

El desplazamiento de los centros de decisión del gobierno de la figura denominada “economista rey”, ese profesional que establecía qué es lo que se podía hacer y no hacer en materia económica, con un supuesto saber técnico, pero que era inminentemente político e ideológico conservador, ha sido una de las contribuciones más relevantes de Kirchner en la indispensable batalla cultural sobre el sentido común. Ese cambio conceptual sobre lo que significa la economía y el ministro a cargo, como un espacio donde se dirimen intereses y poder, y la acción política, como ordenador del rumbo económico, es lo que permite comprender con mayor complejidad las diversas iniciativas de estos años. También las resistencias y el miedo que provocó Kirchner.

La más abultada cesación de pagos de la deuda a nivel mundial tuvo como desenlace también la renegociación con la quita más elevada de que se tenga registro. En dos etapas, una en 2005 y otra en 2010, ese proceso tuvo la impronta Kirchner, por la audacia en el aspecto de los números y en el desparpajo desafiando al poder financiero. Fue la referencia ineludible que incorporó el Ecuador de Rafael Correa para hacer frente a los acreedores. Sólo la intención de confundir a sectores sensibles con ese tema derivó en una imaginaria comparación de ambos procesos, que colocaba la experiencia argentina como desventajosa. La furia del mundo de las finanzas globales hacia el kirchnerismo y el castigo al país vedando el acceso al crédito voluntario en el mercado internacional son pruebas suficientes de lo que han significado el default y la posterior reestructuración.

Clausurar la injerencia del Fondo Monetario Internacional en asuntos internos de la economía, previa cancelación de la cuenta total por unos 10 mil millones de dólares, ha implicado un avance extraordinario. La posibilidad de ejercer la soberanía de la política económica, con sus aciertos y sus debilidades, es un hecho notable teniendo en cuenta los antecedentes de las últimas décadas. Esas misiones de mediocres técnicos de Washington, recibidos por el establishment con pleitesía, recorrían los senderos señalados por economistas de la city, amplificando los reclamos del poder económico. La veda a esos mensajeros del ajuste, que hoy son convocados por tradicionales voceros del neoliberalismo, ha posibilitado ampliar los estrechos márgenes de autonomía de la política económica. Varios aumentos a jubilados, control de capitales especulativos, retenciones a exportaciones agropecuarias, el fin de las AFJP, acumulación de reservas, pago de la deuda con reservas, integración latinoamericana, entre otras medidas, hubieran sido censurados por un organismo multilateral desprestigiado resucitado por las potencias del G-20.

Las rupturas y continuidades lideradas por Kirchner son expresión de un proceso de transformación en construcción, en búsqueda de la coalición social que permita su profundización. La notable recuperación del aparato industrial convive con la dificultad de no haber podido todavía modificar el patrón de especialización productiva basada en materias primas e insumos industriales difundidos (acero, aluminio, petroquímica). La estatización de empresas públicas, rompiendo la lógica de que sólo los privados son buenos administradores, cohabita con el manejo de servicios públicos por parte de conglomerados privados con escasa vocación inversora. Esa deficiencia es saldada con un Estado inversor generando una estructura híbrida de regulación en un sector sensible para el presupuesto de la población. La firme política de negociación con grupos económicos en materia de precios, con debilidades en su instrumentación y destacada vocación de intervención pública, coexistió con la crisis del Indec. Esto último fue la acción que más castigó a Kirchner, no por lo que era una necesidad de realizar cambios en el Instituto sino por la forma y la deficiencia en la estrategia de comunicar ese objetivo. Esto se ha convertido en el mayor erosionador de su liderazgo social al poner en jaque la legitimidad de la palabra oficial, grieta que facilitó el reingreso de las fracasadas voces conservadoras en materia económica en el espacio público.

Por esa fisura el poder económico encontró la trinchera para enfrentarse a un proceso político que empezó a desnudarlo. A ese mismo poder lo exaspera que los trabajadores a través de sus organizaciones sindicales hayan podido recuperar derechos y capacidad de negociación en la mesa salarial. Nunca antes hubo un período tan prolongado de vigencia de convenciones colectivas. Se empezó a desmontar la estructura de flexibilización laboral de los noventa. Quedan asignaturas en esa materia, como la forma de contratación de tercerizados, situación que emergió con dramatismo en la última semana, y la persistencia de un elevado porcentaje de empleo en negro. Pero, a diferencia de otras experiencias políticas, en ésta existe conciencia de ese problema.

De todas esas iniciativas, muy relevantes en el ondulante camino de la reconstrucción socioeconómica luego de la devastación neoliberal, sobresale la decisión de liquidar el más fabuloso negocio especulativo con los aportes previsionales de cada mes de los trabajadores activos. El fin de las AFJP es la muestra más contundente de hasta qué punto la voluntad política puede romper con el cerco que imponen el poder y sus economistas bien pagos. Casi ningún político se hubiera atrevido a tanto precisamente por la contraparte que estaba enfrente. Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner no tuvieron miedo. Esa medida, que abrió la puerta para la iniciativa más importante en reconocimiento de derechos sociales como la Asignación Universal por Hijo, explica en gran parte el cambio de posición frente al kirchnerismo de los principales grupos económicos. Cuando se los interpela sobre su oposición a una política que les ha facilitado ganar mucho dinero y que todavía les permite seguir contabilizando utilidades crecientes, no se incorpora en ese análisis el impacto que les provocó el fin de las AFJP. Están convencidos de que a partir de ese momento la tradicional forma de hacer negocios, que traducen en su-bordinar al poder político a sus intereses, se ha alterado. Eso los incomoda e inquieta.

Las evidentes fortalezas y audacias que demostró Kirchner para avanzar en transformaciones económicas y el convencimiento que expresaba de las carencias a saldar son, como canta desde sus entrañas Liliana Felipe, el miedo que le tenían porque no les tenía miedo.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-155843-2010-10-28.html

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Jueves, 28 de octubre de 2010
ESPECIALES
Néstor y lo que se viene
Por Mempo Giardinelli

Escribo esto en caliente, en la misma mañana de la muerte anunciada de Néstor Kirchner, y ojalá me equivoque. Pero siento dolor y miedo y necesito expresarlo.

Pienso que estos días van a ser feísimos, con un carnaval de hipocresía en el Congreso, ya van a ver. Los muertos políticos van a estar ahí con sus jetas impertérritas. Los resucitados de gobiernos anteriores. Los lameculos profesionales que ahora se dicen “disidentes”. Los frívolos y los garcas que a diario dibujan Rudy y Dani. Todos ellos y ellas. Caras de plástico, de hierro fundido, de caca endurecida. Aplaudidos secretamente por los que ya están emitiendo mailes de alegría feroz.

Los veremos en la tele, los veo ya en este mediodía soleado que aquí en el Chaco, al menos, resplandece como para una mejor causa.

Nunca fui kirchnerista. Nunca vi a Néstor en persona, jamás estuve en un mismo lugar con él. Ni siquiera lo voté en 2003. Y se lo dije la única vez que me llamó por teléfono para pedirme que aceptara ser embajador argentino en Cuba.

Siempre dije y escribí que no me gustaba su estilo medio cachafaz, esa informalidad provocadora que lo caracterizaba. Su manera tan peronista de hacer política juntando agua clara y aceite usado y viscoso.

Pero lo fui respetando a medida que, con un poder que no tenía, tomaba velozmente medidas que la Argentina necesitaba y casi todos veníamos pidiendo a gritos. Y que enumero ahora, porque en el futuro inmediato me parece que tendremos que subrayar estos recuentos para marcar diferencias. Fue él, o su gobierno, y ahora el de Cristina:

- El que cambió la política pública de derechos humanos en la Argentina. Nada menos. Ahora algunos dicen estar “hartos” del asunto, como otros criticaron siempre que era una política más declarativa que otra cosa. Pero Néstor lo hizo: lo empezó y fue consecuente. Y así se ganó el respeto de millones.

- El que cambió la Corte Suprema de Justicia, y no importa si después la Corte no ha sabido cambiar a la Justicia argentina.

- El que abrió los archivos de los servicios secretos y con ello reorientó el juicio por los atentados sufridos por la comunidad judía en los ’90.

- El que recuperó el control público del Correo, de Aguas, de Aerolíneas.

- El que impulsó y logró la nulidad de las leyes que impedían conocer la verdad y castigar a los culpables del genocidio.

- El que cambió nuestra política exterior terminando con las claudicantes relaciones carnales y otras payasadas.

- El que dispuso una consecuente y progresista política educativa como no tuvimos por décadas, y el que cambió la infame Ley Federal de Educación menemista por la actual, que es democrática e inclusiva.

- El que empezó a cambiar la política hacia los maestros y los jubilados, que por muchos años fueron los dos sectores salarialmente más atrasados del país.

- El que cambió radicalmente la política de defensa, de manera que ahora este país empieza a tener unas Fuerzas Armadas diferentes, democráticas y sometidas al poder político por primera vez en su historia.

- El que inició una gestión plural en la cultura, que ahora abarca todo el país y no sólo la ciudad de Buenos Aires.

- El que comenzó la primera reforma fiscal en décadas, a la que todavía le falta mucho pero hoy permite recaudaciones record.

- El que renegoció la deuda externa y terminó con la estúpida dictadura del FMI. Y por primera vez maneja el Banco Central con una política nacional y con record de divisas.

- El que liquidó el infame negocio de las AFJP y recuperó para el Estado la previsión social.

- El que con la nueva ley de medios empezó a limitar el poder absoluto de la dictadura periodística privada que todavía distorsiona la cabeza de millones de compatriotas.

- El que impulsó la ley de matrimonio igualitario y mantiene una política antidiscriminatoria como jamás tuvimos.

- El que gestionó un crecimiento económico de los más altos del mundo, con recuperación industrial evidente, estabilidad de casi una década y disminución del desempleo. Y va por más, porque se acerca la nueva legislación de entidades bancarias, que terminará un día de éstos con las herencias de Martínez de Hoz y de Cavallo.

Néstor lo hizo. Junto a Cristina, que lo sigue haciendo. Con innumerables errores, desde ya. Con metidas de pata, corruptelas y turbiedades varias y algunas muy irritantes, funcionarios impresentables, cierta belicosidad inútil y lo que se quiera reprocharles, todo eso que a muchos como yo nos dificulta declararnos kirchneristas, o nos lo impide.

Pero sólo los miserables olvidan que la corrupción en la Argentina es connatural desde que la reinventaron los mil veces malditos dictadores y el riojano ídem.

De manera que sin justificarle ni un centavo mal habido a nadie, en esta hora hay que recordarle a la nación toda que nadie, pero nadie, y ningún presidente desde por lo menos Juan Perón entre el ’46 y el ’55, produjo tantos y tan profundos cambios positivos en y para la vida nacional.

A ver si alguien puede decir lo contrario.

De manera que menudos méritos los de este flaco bizco, desfachatado, contradictorio y de caminar ladeado, como el de los pingüinos.

Sí, escribo esto adolorido y con miedo, en esta jodida mañana de sol, y desolado también, como millones de argentinos, un poco por este hombre que Estela de Carlotto acaba de definir como “indispensable” y otro poco por nosotros, por nuestro amado y pobrecito país.

Y redoblo mi ruego de que Cristina se cuide, y la cuidemos. Se nos viene encima un año tremendo, con las jaurías sedientas y capaces de cualquier cosa por recuperar el miserable poder que tuvieron y perdieron gracias a quienes ellos llamaron despreciativamente “Los K” y nosotros, los argentinos de a pie, los ciudadanos y ciudadanas que no comemos masitas envenenadas por la prensa y la tele del sistema mediático privado, probablemente y en adelante los recordaremos como “Néstor y Cristina, los que cambiaron la Argentina”.

Descanse en paz, Néstor Kirchner, con todos sus errores, defectos y miserias si las tuvo, pero sobre todo con sus enormes aciertos. Y aguante Cristina. Que no está sola.

Y los demás, nosotros, a apechugar. ¿O acaso hemos hecho otra cosa en nuestras vidas y en este país?

http://www.pagina12.com.ar/diario/especiales/subnotas/155814-50004-2010-10-28.html


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VICTOR HUGO MORALES - JP FEINAMNN
27102010


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casarosada

 http://www.youtube.com/watch?v=D5EujLcnv7U
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http://www.youtube.com/watch?v=El7ig8oeq-c

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Elogios tras la muerte
El diario inglés The Guardian calificó a Kirchner de "héroe"
28-10-2010 / El matutino destacó la figura del ex presidente y lamentó su pérdida "no sólo para la Argentina sino también para la región y para el mundo entero". "Su oposición al FMI abrió el camino para el progreso de América latina", destaca el editorial.

La nota de opinión de The Guardian elogió a Kirchner.
El matutino inglés The Guardian destacó la figura del ex presidente, Néstor Kirchner, al que calificó de "héroe argentino independiente"

"La inesperada muerte de Néstor Kirchner es una gran pérdida no sólo para la Argentina sino también para la región y para el mundo entero. Kirchner asumió al poder en mayo del año 2003, cuando la Argentina estaba atravesando una de sus crisis económicas más profundas", dice el texto.

El editorial firmado por el periodista Mark Weisbrot compara el rol de Kirchner en el rescate de la economía argentina post 2001 con la labor de Franklin D. Roosevelt durante la gran depresión de los Estados Unidos.

"Como Roosvelt, Kirchner tuvo que hacer frente a los grandes grupos económicos y a muchos economistas, que insistían en que sus políticas iban a llevar al país al desastre. Ellos se equivocaron, Kirchner no", destaca.

Además, celebra su rechazo al Fondo Monetario Internacional. "Su oposición al FMI abrió el camino para el progreso de América latina. Demostró al mundo que un país podía desafiar al FMI y vivir para contarlo y contribuyó con la pérdida de influencia del organismo en la región", señaló Weisbrot.

"Las políticas del gobierno de Kirchner, como el sostenimiento de una tasa competitiva de cambio por parte del Banco Central, no fueron populares en Washington o entre los grupos mediáticos. Pero sirvieron", continúa.

El periodista también destacó el rol que jugó Kirchner en la consolidación de la independencia de la región, junto a "otros gobiernos de izquierda como Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia".

"A través de instituciones como la Unasur, el Mercosur y numerosos acuerdos económicos, América del Sur fue capaz de modificar su trayectoria en forma dramática", agrega.

Además, el artículo destaca la labor de Kirchner al frente de la Unasur en conflictos como los de Bolivia en 2008 y el frustrado golpe de Estado en Ecuador y lamenta el fracaso de las gestiones durante la destitución del gobierno democrático hondureño.

"Argentina, junto a Unasur, todavía se niega a aceptar el regreso de Honduras a la OEA, a pesar del lobby de Washington", ejemplifica.

"Kirchner se ganó además, el respeto de las organizaciones de derechos humanos por su buena disposición a procesar y extraditar a militares acusados de crímenes de lesa humanidad durante la dictadura militar, revirtiendo políticas de anteriores gobiernos", agrega.

"Junto a su esposa, la actual Presidenta Cristina Fernández, Néstor Kirchner, realizó una enorme contribución para encauzar a Argentina y a la región en una dirección de progreso. Esos esfuerzos, en general, no le hicieron ganarse los favores de Washington, ni de los círculos internacionales de negocios, pero la historia va a recordarlo no sólo como un gran presidente, sino como un héroe independiente de América latina".

http://www.elargentino.com/Content.aspx?Id=112096

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Néstor Kirchner: Argentina's independence hero

The death of Argentina's former president is a sad loss. His bold defiance of the IMF paved the way for South America's progress



* Mark Weisbrot


Nestor Kirchner, 2008, with his wife President Cristina Fernandez Argentine President Cristina Fernandez seen hugging her husband, former President Nestor Kirchner, who has died suddenly on 27 October 2010, at a 2008 rally in Buenos Aires. Photograph: HO/AFP/Getty Images

The sudden death of Néstor Kirchner is a great loss, not only to Argentina but to the region and the world. Kirchner took office as president in May 2003, when Argentina was in the initial stages of its recovery from a terrible recession. His role in rescuing Argentina's economy is comparable to that of Franklin D Roosevelt in the Great Depression of the United States. Like Roosevelt, Kirchner had to stand up both to powerful moneyed interests and to most of the economics profession, which was insisting that his policies would lead to disaster. They were proved wrong, and Kirchner right.

Argentina's recession from 1998-2002 was, indeed, comparable to the Depression in terms of unemployment, which peaked at more than 21%, and lost output (about 20% of GDP). The majority of Argentines, who had, until then, enjoyed living standards among the highest in Latin America, were pushed below the poverty line. In December of 2001 and January 2002, the country underwent a massive devaluation, a world-historical record sovereign default on $95bn of debt, and a collapse of the financial system.

Although some of the heterodox policies that ultimately ensured Argentina's rapid recovery were begun in the year before Kirchner took office, he had to follow them through some tough challenges to make Argentina the fastest-growing economy in the region.

One major challenge came from the International Monetary Fund (IMF). The IMF had been instrumental in bringing about the collapse – by supporting, among other bad policies, an overvalued exchange rate with ever-increasing indebtedness at rising interest rates. But when Argentina's economy inevitably collapsed, the IMF offered no help, just a series of conditions that would impede the economy's recovery.

The IMF was trying to get a better deal for the foreign creditor. Kirchner rightly refused its conditions, and the IMF refused to roll over Argentina's debt.

In September of 2003, the battle came to a head when Kirchner temporarily defaulted to the IMF rather than accept its conditions. This was an extraordinarily gutsy move – no middle-income country had ever defaulted to the IMF; only a handful of failed or pariah states like Iraq or Congo. That's because the IMF was seen as having the power to cut off even trade credits to a country that defaulted to them.

No one knew for sure what would happen. But the IMF backed down and rolled over the loans.

Argentina went on to grow at an average of more than 8% annually through 2008, pulling more than 11 million people, in a country of 40 million, out of poverty. The policies of the Kirchner government, including the central bank targeting of a stable and competitive real exchange rate, and taking a hard line against the defaulted creditors – were not popular in Washington or among the business press. But they worked.

Kirchner's successful face-off with the IMF came at a time when the fund was rapidly losing influence in the world, after its failures in the Asian economic crisis that preceded Argentina's collapse. It showed the world that a country could defy the IMF and live to tell about it, and contributed to the ensuing loss of IMF influence in Latin America and middle-income countries generally. Since the IMF was, at the time ,the most important avenue of Washington's influence in low-and-middle-income countries, this also contributed to the demise of US influence, especially over the recently independent countries of South America.

Kirchner also played a major role in consolidating this independence, working with the other left governments including Brazil, Venezuela, Ecuador and Bolivia. Through institutions such as UNASUR (the Union of South American Nations), Mercosur (the South American trading bloc), and numerous commercial agreements, South America was able to alter its trajectory dramatically.

This united bloc successfully backed Bolivia's government against an extra-parliamentary challenge from the right in 2008, and most recently stood behind Ecuador in that attempted coup there, a few weeks ago. Unfortunately, they did not succeed in overturning last year's military takeover in Honduras, where US backing for the coup government proved decisive. Argentina, together with UNASUR, still refuses to allow Honduras back into the OAS, despite heavy lobbying from Washington.

Kirchner also earned respect from human rights organisations for his willingness to prosecute and extradite some of the military officers accused of crimes against humanity during the 1976-1983 dictatorship – reversing the policies of previous governments. Together with his wife, current president Cristina Fernández, Néstor Kirchner made an enormous contribution in helping to move Argentina and the region in a progressive direction. These efforts have not generally won him much favour in Washington and in international business circles, but history will record him not only as a great president but also as an independence hero of Latin America.

• Editor's note: An editing error led to the misspelling of the South American trading bloc, Mercosur, although it had been correct in the author's original; this was amended at 12:20 EST [17:20 BST] on 28 October 2010. A further correction was made where Argentina's devaluation was stated as having occurred in December 2002 and January 2003; in fact, it was December 2001 and January 2002. This was amended at 12:50 EST [17:50 BST]

http://www.guardian.co.uk/commentisfree/cifamerica/2010/oct/27/nestor-kirchner-argentina-imf

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