Lo que circula por los medios

21 de noviembre de 2010

CASA ROSADA: MAS DE MEDIO MILLON DE VISITAS ¿ TODAVIA NO FUISTE?


10:30 - SOCIEDAD
Más de medio millón de personas visitó los lugares emblemáticos de la Casa Rosada


Más de 500 mil personas conocieron el despacho presidencial y otros lugares emblemáticos de la Casa Rosada, en el marco de las visitas guiadas que se realizan los fines de semanas y feriados y que se iniciaron a fines de enero pasado.

Los visitantes, de los cuales un gran número son turistas extranjeros, son guiados por efectivos del Regimiento de Granaderos, unidad escolta presidencial, vestidos con uniforme primitivo de ese cuerpo.

La mayoría de los visitantes, especialmente adolescentes y niños, desde que ingresan por la calle Balcarce 50, muestran "sumo interés" en conocer el despacho presidencial por considerarlo un "símbolo" y el "centro de las decisiones políticas" del país, comentaron en Casa de Gobierno.

A medida que transitan por el interior de la Rosada van observando un proceso de reformas, restauración y puesta en valor de la Casa, que esta llegando a su etapa final.

La misma se llevó a cabo, tras haber sufrido un fuerte castigo su estructura edilicia por parte de ocupantes de todas las épocas que contribuyeron en su deterioro, entre ellas la peor: el bombardeo aéreo en 1955.

El secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, dispuso poner "la Casa en orden" efectuando las obras en tres etapas simultáneas: restauración de la fachada, la recuperación del frente sur y su integración con la Plaza Colón; además de recobrar su interior, devolver su belleza y esplendor original y funcional a las necesidades del Siglo XXI.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner dispuso que la Casa Rosada sea pública y conocida por la ciudadanía y deje de ser un lugar misterioso, para convertirse en un centro de divulgación de nuestros antecedentes históricos.

Durante el circuito los visitantes tienen la oportunidad de conocer el ámbito donde se gestaron momentos decisivos de nuestro país y muchos de ellos se interesan por ubicar el "balcón" del General Juan Domingo Perón.

Además del despacho presidencial, recorren el Salón Blanco, los Salones Norte y Sur, de las Mujeres y de los Científicos, la Capilla Cristo Rey, el Hall de Honor, El Patio de Honor, las Escaleras de Honor (Francia e Italia); el ascensor presidencial, las Galerías de los Vitraux y de los Bustos y, claro, el balcón.

Las visitas a la Casa Rosada se realizan los sábados, domingos y feriados de 10 a 18, y los grupos ingresan por Balcarce 50 cada media hora.






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Una foto con los chicos
La imagen presidencial que vale más que mil palabras
Publicado el 21 de Noviembre de 2010
Por Ana Clara Pérez Cotten
Cristina Fernández prefiere la calidez de la invitación informal a la entrevista guiada por la Casa de Gobierno.


Uno. Alumnos de una escuela pública visitan la Plaza de Mayo. Reglamentaria excursión escolar. La presidenta llega a la Casa Rosada. La ven. “Presidenta”, le gritan para saludarla. Ella les indica a sus custodios que los dejen ingresar.
Dos. Cristina toma de la mano a dos de ellos y les propone entrar. Gritos de recreo. Rápido se forma una cadena de manos. Suben los peldaños de la escalinata. La presidenta, los chicos, la maestra. Cristina sonríe. El fotógrafo Alejandro Schapovaloff dispara la foto.
Tres. Roland Barthes habla de la fotografía como el testimonio de que “esto ha sido”. Una foto sintetiza, de alguna forma, el pasado, el instante congelado y el futuro. Un martes 16 de noviembre de 2010 la presidenta ingresó a la Casa Rosada acompañada por una veintena de niños. Sonreía. ¿Y el futuro?
Cuatro. En esas manos apretadas hay algo más que el guiño pautado de un político. Lo vio el fotógrafo. Cristina invita. Señala que la puerta está abierta. En rol docente subvierte la idea machista de la “maestra ciruela”, que apenas se habría limitado a cierta visita guiada, como quien dice “pasen con cuidado, pero no toquen nada”.
Cinco. El luto y los guardapolvos blancos.
Seis. “Me gustaría tener 30”, leí por algún lado hace días. Que el kirchnerismo reavivó el interés de los jóvenes por la política se convirtió en una idea recurrente. No se dice, en cambio, que “juventud” también es creer en la posibilidad de un cambio realista de las cosas. A los siete y también después de los 30.
Siete. Se instala, de a poco, una idea de juventud más amplia y cercana a subir escaleras sonriendo, aunque cueste. Más cercana a las manos apretadas.
Ocho. Habría que pensar qué significa hoy ser mujer en esa clave de manos apretadas. Tal vez la respuesta esté en la voluntad de subir escaleras con una sonrisa aun en los peores momentos.
Nueve. “Las fotografías son detalles. Por lo tanto, las fotografías se parecen a la vida”, Susan Sontag.
Diez. Una mujer indica que las puertas están abiertas. La política está ahí.



Inicio » María Sucarrat
Antes de eva, no había nada, pero antes de la presidenta, estaba eva
La circunstancia anterior a Cristina
Publicado el 21 de Noviembre de 2010
Por María Sucarrat
Un ensayo sobre parecidos y diferencias entre las dos mujeres que marcaron a fondo la historia y que están activas en la memoria de millones de argentinos. Qué las une, qué las diferencia, cuál es su legado.


La cuestión no es comparar. Al menos no en este caso. La cuestión es hacer referencia al antecedente, a la circunstancia anterior en el más puro sentido de la correlación. Es simple e irrefutable para los bandos, el de los que las aman y el de los que las odian: el antecedente de Cristina Fernández es, sin dudas, Eva Duarte.
Mujeres con demasiados puntos en común: su posición, el input, la militancia, las dificultades, el dolor. También, con diferencias en común: la jerarquía, el cargo electivo, el instinto, las formas de animalidad o de desvelo y, por qué no, las dificultades y el dolor.
Fue la ayuda social la fuerza que hizo levantar de la cama a Evita durante aquel tiempo que ella misma consideró el mejor de su vida. La política, en cambio, es lo que hace levantar cada día a Cristina, a pesar de todo. Y lo que verdaderamente las une, la verdadera razón de sus vidas, es su amor apasionado y rabioso por la justicia social.
“Ella marcó un punto de inflexión en la historia de la Argentina, porque después nada fue igual que antes. Ella fue la creadora del concepto de justicia social”, recordó la presidenta en el 58º aniversario de la muerte de la Duarte.
Es altamente probable que Eva fuera modelo, de fondo y forma, para Cristina. Si en los años en que vivió Evita la política era cosa de hombres, nada cambió en los que vive Cristina. Es que el antecedente se toma demasiado tiempo para llegar a ser consecuencia y, casi siempre ralentado por la circunstancia, no llega a ser jamás. Pero la presidenta le da un matiz: “Cuando me incorporé a la política, las mujeres estábamos a la par con los hombres. No éramos políticos, éramos militantes”, señala en una entrevista concedida al diario español El País. Y ella misma marca la diferencia.
Quizá Cristina guarde para sí aquella frase que dejó Eva: “Quiero estar linda para mis negritos, para mis descamisados.” Porque en el afuera se asemejan, como si compartieran la idea de que la belleza también es instrumento de la sanación. La maternidad las separa, aunque no las ansias de ser madre. Vale recordar cuando alguna vez Cristina dijo que, con Florencia en la panza y una amenaza de aborto, se paraba a cada rato de su asiento en la Cámara de Diputados para ir al baño a cerciorarse de que estaba todo bien.
Eva, en cambio, le rogó a Perón adoptar una niñita. El General se opuso con todas sus fuerzas. Él sabía que su mujer, que soñaba con darle hijos, estaba enferma, que no se iba a curar. Eva no pudo hacerlo. La atenuó, otra vez, la circunstancia. No la dejó ser para sí, sino para el pueblo. Le dirigió su amor inmenso, su enorme devoción.
“Yo nunca quise parecerme a Evita. Nunca. Sería una estupidez. Ella es irrepetible, y sería estúpida si quisiera parecerme a Evita, porque además sería una caricatura. ¿Quién puede parecerse a Evita? Nadie. Me conmueve, eso sí, como nadie. Me conmueve más que Perón, porque Eva conmueve. Conmueve su vida, su pasión; ella es conmovedora. Todavía la veo, la escucho y lloro”, dice Cristina a Daniel Filmus en un impresionante reportaje que aparece publicado en el libro Presidentes: Voces de América Latina. No es del parecido de lo que habla, sino de la identificación: “Con la Eva con que me siento identificada es la Eva Perón del rodete y el puño crispado frente al micrófono. No con la milagrosa, con la que sí se identificaba más mi madre. La Eva del Teatro Colón, el hada buena que había llegado con Perón a repartir el trabajo, el derecho al voto… la Eva de mi mamá es la que apareció con sus fantásticos trajes con los que la conocieron todos los españoles cuando vino”, contesta en otro reportaje de El País.
¿Qué hubiera sido de Evita Duarte si, en lugar de querer ser actriz hubiera abrazado la política desde los 15 o los 17 años cuando decidió, apurada por ser, dejar Junín?
¿Qué hubiera sido de Cristina si, en lugar de jugar la política a la par de su compañero Néstor, se hubiera quedado en la cocina, esperando un silencio en la discusión entre hombres para entrar al living con una bandeja repleta de tazas de café? Nadie lo sabe. Lo posible es que entre ambas sólo exista una relación de consecuencia.
Quizá Cristina, es muy probable, deje en la Historia una marca semejante a la que dejó Eva. Sus rastros serán indelebles para muchísimos. Después de todo, así fue como quedó Eva grabada en la conciencia de millones de argentinos. Tal vez Eva fue una suerte de Cristina en los últimos meses de su vida. Aguerrida, transgresora, poniendo adelante la vida.
A pesar de la diferencia de formación y de sus estilos, ambas mujeres pudieron ver más allá de acá. Y en distintas épocas, sus puntos de contacto tienen que ver, claramente, con la justicia. Quizás Eva no buscó, como hace Cristina, un cambio de paradigma, un viaje de ida hacia un país más justo. Quizá no pudo ver de qué manera y a su lado, lo estaba construyendo Perón. Ella fue, así la calificó Cristina, una reparadora social.
Lo cierto es que Eva fue primero. Y después vino Cristina.
Lo cierto es que la circunstancia no pudo, ni podrá, atenuar el cambio de paradigma.
Quedan las marcas, la herencia y la memoria. Y queda lo esencial: una puerta abierta.

ver: 

VOCEROS Y CONDICIONES II CLARIN - Nov 21
Prácticas históricas del...(more)

DIA SOBERNIA NACIONAL - Nov 21
...(more)

VOCEROS, CONDICONES Y NOTAS PARA RELEER - - Nov 21
Entrevista a Eduardo Aliverti...(more)

¿SI JUSTIFICAN UN GOLPE, JUSTIFICARAN OTRO GOLPE? - Nov 19
post tendrá actualizaciones Y...(more)

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Inicio » Andrea Recúpero
Cómo se refieren a las mujeres algunos medios
Cristina es víctima del lenguaje sexista
Publicado el 21 de Noviembre de 2010
Por Andrea Recúpero
Los comentarios misóginos también alcanzan a la presidenta, aunque haya sido elegida legítimamente por el voto popular.


Las mujeres somos mujeres. Parece una redundancia, pero no lo es. Aunque ese significante refiere directamente a las características distintivas de género (en oposición a otros), una infinidad de conceptos se apretujan para completar el sentido. Las mujeres somos hijas, hermanas, madres, amas de casa, laburantes. Pero también, algunas, fumadoras y bebedoras. Sin embargo, nadie nos regalaría un vodka para el día de la madre y sí una licuadora o una depiladora eléctrica. El ejemplo, algo forzado y hasta ingenuo, dice más de los otros que de nosotras (incluso, cuando te sugieren que te depiles). Hacemos a diario infinidad de tareas que es innecesario enumerar porque están a la vista, y como si eso fuera poco, en el trabajo, en el banco, en el súper, en el taxi, en la sala de espera del dentista (cualquier lugar es bueno), hay que tolerar –también a diario– algún comentario o actitud fundada en los estereotipos de género. Esos que aceptamos muchas veces resignadas para no empezar una discusión, para no perder el tiempo y, en definitiva, porque estamos algo acostumbradas a la violencia. Somos todas distintas, nos gustan cosas diferentes, elegimos profesiones sin punto de contacto, pero a todas nos pasa que en la diaria alguien (sin distinción de sexo ni edad) derrapa. A veces sin darse cuenta, en chiste, en medio de una discusión o buscando ser simpático, se desubica. Y esto que nos pasa a todas, también le pasa a la mujer más poderosa de la Argentina, la presidenta Cristina Fernández.
Desde que asumió en 2007 al frente del Poder Ejecutivo Nacional, la presidenta también es blanco de comentarios misóginos. Lo que revela que las mujeres no estamos nunca a salvo, ni siquiera habiendo llegado a la presidencia con el voto popular. Cristina también es víctima del lenguaje sexista que utilizan muchos medios de comunicación para referirse a las mujeres. Desde sesudos comentarios de analistas argumentando que el verdadero poder lo ejercía el ex presidente Néstor Kirchner (la dominación masculina no se puede evitar), descalificaciones por ser una oradora brillante (si es mujer y habla mucho es insoportable o una “maestrita”), notas con infografías contando sus supuestas cirugías cosméticas (es mujer, por lo tanto es frívola y gasta de más), fotos de sus zapatos en primer plano contrapuestos a los de la canciller alemana, Angela Merkel (es adicta a la moda y usa tacos para intimidar), hasta diagnósticos médicos sobre su personalidad (si se impone, si es discutidora, es una “loca”). Estereotipos y fórmulas arcaicas que también se escuchan en la calle y que no reflejan la realidad.
En fin, sabemos tanto de qué se trata que a veces hasta parece natural. Como la tapa de la revista Noticias del 15 de enero de 2010, en la que se muestra a la presidenta como una “mujer golpeada”. El título de tapa es ambiguo “El negocio de pegarle a Cristina”. Los lectores nos preguntamos, de inmediato, ¿acaso esta revista no hace lo mismo? Es una foto violenta que parte de una aceptación sin titubeos de la mujer como receptora “natural” de golpes y abusos. Un mensaje peligroso en un país donde muchas mujeres sufren golpizas y son víctimas vejadas en hechos de violencia de género.
La presidenta aludió varias veces a la cuestión en sus discursos. La primera vez fue cuando asumió. Entonces dijo que a las mujeres “todo nos cuesta un poco más”. Tenemos que ser mejores que los varones que hacen lo mismo que nosotras. Y demostrarlo. Ese es el precio de ser mujer y profesional. Lamentablemente, muchas mujeres obreras, campesinas, ancianas y niñas pagan precios más altos que las descalificaciones a las que puede ser sometida una jueza, una ministra, una legisladora o una médica. En ese punto, aunque el lenguaje sexista de los medios por momentos parece una discusión banal, resulta vital a la hora de influir en la conducta social. También se puede formar (o deformar) desde un diario, una radio o un canal de televisión.


VER
¿DESDE ESTA NOTA CUANTAS COSAS CAMBIARON EN TORNO A LA LIBERTAD DE EXPRESION? - Jul 05

La lideresa exasperante
 (Un acto verbal de justicia)
Por . Filósofo.
Alejandro Rozitchner Filósofo () 


¿Hay que matar a Cristina?
Por belloomar | 28 de Agosto del 2009

Recordemos la caricatura de Sabat y este post El silencio, a veces, es salud - QUIEN LO DICE???  (unas notas de Registromundo sobre la nota de Ernesto Tenembaum en Veintitres : El silencio, a veces, es salud)


Y por último, entiendo que un dibujante cuando dibuja: expresa sus ideas o que su pluma es medio expresivo de lo que piensan ciertos sectores... de la sociedad... El dibujo tan bien logrado de Sabat... Sabat, un dibujante que represente a Cristina de frente, con una x en su boca y de costado a Kirchner ( formando parte de la cabeza de Cristina), quizás sea representativo de ese sector que se la pasó gritando contra los discursos de Cristina o que pensó que la Presidenta tendría que callarse la boca... Porque "callarse la boca, a veces, hace bien" o porque creen que el "silencio e salud" o porque creen que si la Presidenta se calla la boca, se controla a Kirchner... En ese sentido sentido yo también preguntaria que quieren que se calle o que calle??

¿ Que quieren?


Quizás el dibujo de Sabat refleja esas preguntas... o representa los decires de otro sector y su idea de cuerpo, donde Cristina aparece con la palabra  cercenada.... 

Gal

El dibujo de Sábat

Por   Sandra Russo

Hermenegildo Sábat es un artista notable, un exquisito de la caricatura, y es además un hombre admirado y respetado por actitudes como la que tomó ahora: no decir una sola palabra sobre el dibujo que publicó el martes y sobre el que escupió fuego la Presidenta. No contestar un agravio es una actitud de caballero. También es una actitud que ayuda a constituir a un agraviado. No hay voz, en la lengua, o por lo menos no se me ocurre ahora, que celebre al agraviado que contesta. Un dato interesante, que refuerza la idea de que la lengua no es más que un fabuloso aparato de poder. Cristina, sin ir más lejos, se sintió agraviada y contestó. En la puesta en escena pública, Sábat es el que no contesta el agravio, el caballero. Hubo una larga época de mi vida en la que trabajaba con caricaturistas, en Humor y en Superhumor, y sé que también para ellos Sábat es el mejor, lejos, el más admirado. Básicamente, y ése es el argumento que más veces escuché, porque él encarna más que nadie la posibilidad de la caricatura derivada en la obra de arte.

Ahora bien: sobre arte y política hay mucho escrito, no vamos a volver a escribir que la excelencia del arte no garantiza en absoluto ni su claridad ni su intencionalidad política, incluso mucho más allá de las propias intenciones de su autor. Que al fascismo lo inventó un poeta, Marinetti, que creía exclusivamente en el futuro.

Yo miro siempre los dibujos que Sábat publica en Clarín, porque me encantan, como a tantos. Y siempre el ojo busca el mensaje. Y no un mensaje mafioso o cuasimafioso, claro, pero sí un mensaje. La caricatura es una de las artes más obstruidas para liberarse de eso que en la literatura, en el cine o en las artes plásticas ya es cliché, vulgar, pesado. El mensaje, ni más ni menos. La moraleja. Un decir del autor a través de su obra. Un editorial. Un caricaturista no puede impedir que su caricatura “diga algo”, porque ésa es la esencia del oficio: no sólo captar rasgos generales de las fisonomías y reproducirlos para causar gracia, sino captar los rasgos que delaten un carácter.

El martes por la mañana me había quedado un rato largo mirando el dibujo que irritó tanto a la Presidenta. El ojo buscó, como siempre, la palabra Sábat en el dibujo, pero el mensaje era doble y, por lo tanto, confuso. Los que mejor resuelven una caricatura son los mensajes simples y fuertes. En el dibujo, a la Presidenta le salía un Kirchner del costado izquierdo de la cara. Eso era un mensaje. Pero la cosa se complicaba con la boca tachada de la Presidenta. Había que cruzar esas dos informaciones y concluir algo, desencriptar el texto. Y ahí, con esos dos signos abiertos pendientes de su reunión en un significado, podían leerse demasiadas cosas.

La que yo leí por mi cuenta, por la mañana, y me pareció realmente estúpida, era que Cristina no tiene voz propia, y que su apuntador es Kirchner. Como sé que Sábat nunca simpatizó con nada vinculado al peronismo, supuse que era un dibujo misógino, gorila, en fin, un mal dibujo. Ese es el riesgo que toma la caricatura: debe decir algo que el receptor interprete de inmediato y que coincida con su propia lectura del mundo, sea en forma consciente o inconsciente. Sábat y yo, como receptora, percibimos el mundo de maneras distintas, dormidos y despiertos. Cuando eso se hace evidente, no hay romance artístico posible.

De todos modos, por lo caliente del conflicto y por las circunstancias particulares (el texto que lo rodeaba) en las que fue publicado ese dibujo, me llamó la atención su pobreza. O decía algo demasiado trillado, demasiado meneado, demasiado bobo, o decía algo que yo no alcanzaba a entender. Las buenas caricaturas se entienden al vuelo, se comprenden casi antes de terminar de mirarlas. El final de la mirada ya es de reconocimiento.

La Presidenta lo interpretó como un “mensaje cuasimafioso”, una yunta de palabras que cayó como un kilo de masas de sabayón. Y se preguntó: “¿Qué me quieren decir, qué es de lo que no puedo hablar, qué es lo que no puedo contarle al pueblo argentino?”. Evidentemente, ella lo había leído de otra manera. Yo, la verdad, me quedé intrigada. Me hubiera gustado, pero por mi intriga, que Sábat dijera qué quiso decir con el dibujo.

Por lo demás, los caricaturistas, que siempre hicieron bien y lo seguirán haciendo cuando reclaman su total libertad de expresión, deberían comprender también que aquellos a quienes caricaturizan no firmaron con ellos ningún contrato de des-ofensa. Que es la ley de la caricatura la que dice que los caricaturizados deben guardar silencio, “soportarlos”. Es la mítica de la caricatura. ¿Pero cuál es entonces la restricción moral de la caricatura, si da por supuesto que criticarla es de por sí “intolerancia”?

En una democracia (y esto es tan obvio y sin embargo tan poco presente en los medios), todos son pasibles de críticas. Todos los sectores y todos los estamentos. El periodismo también.

Que no deban ser nunca censurados, ni las caricaturas ni los medios, no implica que no puedan ser criticados por aquellos que se sienten agraviados por sus notas o sus dibujos. La libertad de prensa no implica en absoluto el silencio obligado de quienes son a su vez criticados por los medios. Lo que implica la libertad de prensa es que todos los sectores puedan hacer públicas sus opiniones. Llega hasta ahí.

La ambigüedad promueve las interpretaciones. El artista lo sabe. Y el estilo del esbozo, de la sugerencia, en lo estilístico, es una impostación de tiempos de censura. Yo básicamente lo que escucho en los medios sobre Cristina son insultos. Me resulta hasta inquietante que se ponga en duda la libertad de prensa.

Si hay algo que deben admitir los caricaturistas es el enorme peso político de sus lecturas sin texto. Cuando el mensaje es simple y fuerte su decir es tan potente, que el principal órgano de oposición durante la dictadura fue la revista Humor. Y claro que me acuerdo de la tortuga de Illia. Pero los caricaturistas no están exentos de responsabilidades ni ubicados más allá de la crítica. Y deben hacerse cargo de sus mensajes, sin ningún adjetivo. De sus mensajes.

http://www.sandrarusso.com.ar/2008/04/04/el-dibujo-de-sabat/

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CRITICAS A LA PRENSA EN EL ACTO DE PLAZA DE MAYO
Cristina se enojó con un dibujo de Sábat
La Presidenta calificó a la ilustración publicada en Clarín de "mensaje cuasimafioso".

La presidenta Cristina Kirchner volvió a cuestionar a la prensa en su discurso de ayer en Plaza de Mayo y, concretamente, le apuntó a una ilustración del periodista y artista plástico Hermenegildo Sábat que Clarín publicó en su edición de ayer. Cristina calificó el dibujo de Sábat de "mensaje cuasimafioso".

Lo hizo tras comparar "estos días de marzo", con los momentos previos al golpe de Estado de 1976 que derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.

Dijo la Presidenta ayer, textualmente, al introducir el tema: "En estos días de marzo, amigos y amigas, hermanos y hermanas donde he visto nuevamente el rostro de un pasado, que pareciera querer volver".

"Tal vez muchos no lo recuerdan, pero un 24 de febrero de 1976 también hubo un lock out patronal, las mismas organizaciones que hoy se jactan de poder llevar adelante el desabastecimiento del pueblo llamaron también a un lock out patronal allá por febrero del 76. Un mes después, el golpe más terrible, la tragedia más terrible que hemos tenido los argentinos", afirmó Cristina.

Acto seguido, la Presidenta agregó: "Esta vez no han venido acompañados de tanques, esta vez han sido acompañados por algunos generales multimediáticos que además de apoyar el lock out al pueblo, han hecho lock out a la información, cambiando, tergiversando, mostrando una sola cara. Son los mismos que hoy pude ver en un diario donde colocan mi caricatura, que no me molesta, a mí me divierten mucho las caricaturas y las propias son las que más me divierten, pero era una caricatura donde tenía una venda cruzada en la boca, en un mensaje cuasimafioso. ¿Qué me quieren decir, qué es lo que no puedo hablar, qué es lo que no puedo contarle al pueblo argentino?", concluyó.

Sábat trabaja en Clarín desde 1973. Reconocido internacionalmente, en 2004 recibió de manos de Gabriel García Márquez el premio de la Fundación Nuevo Periodismo por su "conducta intachable ante el poder". Ciudadano Ilustre de Buenos Aires, antes, había obtenido en Estados Unidos el premio María Moors Cabot por sus ya célebres dibujos durante la dictadura militar.

http://www.clarin.com/diario/2008/04/02/elpais/p-1641954.htm

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1 comentarios:

D Casalla dijo...

Muchas gracias por compartir todo esto!!!

Hay unas notas que rescataste que son increíbles, y no las había visto.

Muchas gracias!
Un abrazo

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