Lo que circula por los medios

13 de enero de 2011

LECTURAS RECOMENDADAS: PALABRA AUTORIZADA JOSEPH STIGLITZ


EN 2007

PALABRA AUTORIZADA
Stiglitz sobre la Argentina: "Se deshicieron del FMI y les empezó a ir bien"

El Premio Nobel de Economía estimó que el país está en condiciones de crecer al 6% anual durante un período prolongado. "Han tenido una de las recuperaciones más exitosas”, afirmó. El economista cerró un encuentro organizado por la Asociación Empresaria Argentina.

El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz destacó que en la Argentina "se deshicieron del FMI y les empezó a ir bien", y estimó que el país está en condiciones de crecer al 6% anual durante un período prolongado.

"Han tenido una de las recuperaciones más exitosas, pero si quieren reducir la pobreza y mejorar sus estándares de vida, tendrán que mantener el crecimiento", señaló.

Stiglitz estimó que la Argentina debe crecer en los próximos años a esos niveles y advirtió que Brasil es un "ejemplo de estabilidad sin crecimiento".

El Premio Nobel volvió a elogiar la política económica del presidente Néstor Kirchner y defendió la "política de pleno empleo" en el país.

Partidario de un rol activo del Estado en la economía, el economista consideró que "volver a un crecimiento de 5% anual no es el enfoque adecuado" para la Argentina, por lo que coincidió con la intención de Kirchner de antener los niveles de consumo.

"China ha demostrado que se puede crecer a tasas superiores", dijo Stiglitz, y por el contrario advirtió que "Brasil es el ejemplo de estabilidad sin crecimiento".

El economista cerró un encuentro organizado por la Asociación Empresaria Argentina (AEA), en el cual participó el titular de la entidad, Luis Pagani.

Luego de su disertación, Stiglitz participó de un almuerzo con la ministra de Economía, Felisa Miceli, el titular de la AFIP, Alberto Abad, y economistas de la Asociación Empresaria Argentina (AEA).

Al hablar ante los empresarios, el economista consideró "un gran logro de la Argentina tener una tasa de desempleo debajo de 10%".

El presidente Kirchner adelantó que la desocupación descendió al 8,3% según los avances que recibió del INDEC para abril.

Pero Stiglitz consideró que la desocupación debe seguir bajando y sostuvo que "el gobierno y los empresarios deben tener compromisos con el pleno empleo".

Igual, el Premio Nobel aclaró que esa plena ocupación "no debe ser trabajo garantizado, sino un sistema que permita a la gente cambiar de empleo".

Stiglitz consideró también que el Mercosur debió impulsar la creación de una Banco del Sur debido a los "errores" de política cometidos por el Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

Incluso, consideró que para los organismos multilaterales "tener competencia en la ayuda por el desarrollo va a ser positivo".
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EN CLARIN
JUEVES 31 MAY 2007

13:21 | "Se deshicieron del FMI y les empezó a ir bien"

De visita en nuestro país, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, comprueba cinco años después, que muchos de sus diagnósticos sobre la crisis argentina fueron acertados. "No vale la pena el acuerdo con el Fondo", había dicho en plena tormenta. Ahora, con los números puestos, lo ratifica: "Han tenido una de las recuperaciones más exitosas, pero si quieren reducir la pobreza y mejorar sus estándares de vida, tendrán que mantener el crecimiento".



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 2011


Buenos Aires, 5 de enero de 2011
Joseph Stiglitz elogió la recuperación económica de la Argentina

El Nobel de economía aseguró además que la Unión Europea y los Estados Unidos necesitan un relanzamiento económico y no medidas de austeridad

Joseph Stiglitz elogió la recuperación económica de la Argentina



El premio Nobel de Economía 2001, el estadounidense Joseph Stiglitz, destacó que en el 2009 la renta nacional en la Argentina era el doble que en el año 2002 en el peor momento de la crisis, y que luego de la reestructuración de su deuda y de la devaluación de la moneda, el país tuvo un crecimiento del PBI del 9% entre el 2003 y 2007.

En un editorial sobre la economía mundial, bajo el título de "Contra toda esperanza, la esperanza del nuevo año", el economista dedica unos párrafos a la recuperación Argentina.

Al referirse a la deuda soberana de las naciones, Stiglitz menciona a la Argentina y dice que "como sabemos por experiencia, no se acaba la vida después de la reestructuración de la deuda. Nadie desearía a cualquier otro país el trauma por el que pasó la Argentina en 1999-2002, pero este país también padeció en los años anteriores a la crisis -años de rescates por parte del FMI y de austeridad- a consecuencia de un enorme desempleo y tasas de pobreza y crecimiento bajo o negativo", informó Télam.

El economista neokeynesiano describe que "desde la reestructuración de la deuda y la devaluación de su divisa, la Argentina tuvo años de crecimiento del PIB extraordinariamente rápido, de casi el 9% por término medio de 2003 a 2007".

Agregó que "en 2009, la renta nacional era el doble que en el peor momento de la crisis, en 2002, y más del 75% más que en el momento mejor del período anterior a la crisis".

El economista y profesor afirmó que "la tasa de pobreza de la Argentina se redujo en unas tres cuartas partes en relación con el momento peor de su crisis y este país capeó la crisis financiera mundial mucho mejor que los Estados Unidos".

En ese sentido, mencionó que "el desempleo es elevado, pero, aun así, no supera el 8 por ciento. Sólo podríamos conjeturar lo que habría ocurrido si no hubiera aplazado el día del juicio final durante tanto tiempo... o si hubiese intentado retrasarlo aún más".

Desde el punto de vista de la economía global, para Stiglitz,"lamentablemente, las decisiones del nuevo año adoptadas en Europa y en los Estados Unidos fueron erróneas", y estimó que "la consecuencia será, casi con toda seguridad, una recuperación más lenta e incluso una mayor demora antes de que el desempleo baje hasta niveles aceptables".

Consideró que "la reestructuración de la deuda amortizar las deudas de los propietarios de viviendas y, en algunos casos, las de los Gobiernos será fundamental. Tarde o temprano, se hará, pero el retraso resulta muy costoso y en gran medida innecesario".



Stiglitz: El sentido común no es la austeridad para el 2011


En este artículo deProject Syndicate, Joseph Stiglitz recomienda que el sufrimiento no debe recaer sobre los inocentes, sino sobre los culpables y quienes se han beneficiado de la crisis.

Ha llegado el momento de adoptar decisiones y reflexionar para el nuevo año. Cuando el año anterior no ha ido demasiado bien, es un momento para abrigar la esperanza de que el próximo sea mejor.

Para Europa y los Estados Unidos, el de 2010 fue un año de decepción. Ya han pasado tres años desde el estallido de la burbuja y más de dos desde el desplome de Lehman Brothers. En 2009, dimos un paso atrás al borde de la depresión y 2010 había de ser el año de transición: cuando la economía volviera a ponerse en pie, se podría disminuir suavemente el gasto en estímulo.

Se pensaba que el crecimiento podía aminorarse ligeramente en 2011, pero sería un pequeño bache en el camino a una recuperación sólida. Entonces podríamos volver la vista atrás y considerar la "gran recesión" una pesadilla; la economía de mercado, respaldada por una actuación gubernamental prudente, habría demostradosu resistencia.

En realidad, el de 2010 fue una pesadilla. Las crisis de Irlanda y Grecia pusieron en tela de juicio la viabilidad del euro e hicieron pensar en la posibilidad de una suspensión del pago de la deuda. En los dos lados del Atlántico, el desempleo siguió pertinazmente elevado, en el 10 por ciento, aproximadamente. Aunque el diez por ciento de las familias hipotecadas de los EE.UU. ya habían perdido sus viviendas, el ritmo de las ejecuciones hipotecarias parecía ir en aumento... o habría ido, de no haber sido por la maraña jurídica que inspiró dudas sobre el tan cacareado "Estado de derecho" de los Estados Unidos.

Lamentablemente, las decisiones del nuevo año adoptadas en Europa y en los Estados Unidos fueron erróneas. La reacción ante los fallos y el derroche del sector privado que habían causado la crisis, ¡fue la de pedir austeridad al sector público! La consecuencia será, casi con toda seguridad, una recuperación más lenta e incluso una mayor demora antes de que el desempleo baje hasta niveles aceptables.

También habrá una disminución de la competitividad. Mientras que China ha mantenido en marcha su economía haciendo inversiones en educación, tecnología e infraestructuras, Europa y los Estados Unidos han estado reduciéndolas.

Se ha puesto de moda entre los políticos predicar las virtudes del dolor y del sufrimiento, seguramente porque quienes sufren las consecuencias son quienes apenas tienen voz y voto: los pobres y las generaciones futuras. Para poner en marcha la economía, algunos habrán de sufrir un poco, en efecto, pero la cada vez más sesgada distribución de la renta da una idea clara de quiénes serán: aproximadamente, una cuarta parte de toda la renta de los EE.UU. corresponde al 1 por ciento superior, mientras que la renta de la mayoría de los americanos es inferior hoy a lo que era hace doce años. Dicho de forma sencilla, la mayoría de los americanos no se beneficiaron de lo que muchos llamaron la "gran moderación", pero fue, en realidad, la "madre de todas las burbujas". Así, pues, ¿se debe hacer pagar aún más a víctimas inocentes y a quienes nada ganaron de la falsa prosperidad?

Europa y los Estados Unidos tienen las mismas personas con talento, los mismos recursos y el mismo capital que tenían antes de la recesión. Pueden haber valorado excesivamente algunos de sus activos, pero éstos siguen, en general, ahí. Los mercados financieros privados cometieron equivocaciones en gran escala al colocar el capital durante los años anteriores a la crisis y el despilfarro resultante de la subutilización de los recursos ha sido mayor incluso desde que comenzó la crisis. La cuestión es cómo poner de nuevo a trabajar dichos recursos.

La reestructuración de la deuda –amortizar las deudas de los propietarios de viviendas y, en algunos casos, las de los gobiernos– será fundamental. Tarde o temprano, se hará, pero el retraso resulta muy costoso... y en gran medida innecesario.

Los bancos nunca han querido reconocer sus créditos fallidos y ahora no quieren reconocer las pérdidas, al menos no hasta que puedan recapitalizarse mediante sus beneficios comerciales y el gran margen entre sus altos tipos de interés y los mínimos costos de su endeudamiento. El sector financiero presionará a los gobiernos para lograr elpago completo, aunque provoque un despilfarro social en gran escala, un enorme desempleo y un gran sufrimiento social... e incluso cuando sea consecuencia de sus errores en la concesión de créditos.

Pero, como sabemos por experiencia, no se acaba la vida después de la reestructuración de la deuda. Nadie desearía a cualquier otro país el trauma por el que pasó la Argentina en 1999-2002, pero este país también padeció en los años anteriores a la crisis –años de rescates por parte del FMI y de austeridad– a consecuencia de un enorme desempleoy tasas de pobreza y crecimiento bajo o negativo.

Desde la reestructuración de la deuda y la devaluación de su divisa, la Argentina ha tenido años de crecimiento del PIB extraordinariamente rápido, de casi el 9 por ciento por término medio de 2003 a 2007. En 2009, la renta nacional era el doble que en el peor momento de la crisis, en 2002, y más del 75 por ciento más que en el momento mejor del período anterior a la crisis.

Asimismo, la tasa de pobreza de la Argentina se ha reducido en unas tres cuartas partes en relación con el momento peor de su crisis y este país capeó la crisis financiera mundial mucho mejor que los EE.UU.: el desempleo es elevado, pero, aun así, no supera el 8 por ciento. Sólo podríamos conjeturar lo que habría ocurrido, si no hubiera aplazado el día del juicio final durante tanto tiempo... o si hubiese intentado retrasarlo aún más.

Así, pues, ésta es mi esperanza para el nuevo año: que dejemos de prestar atención a los supuestos magos financieros que nos metieron en este embrollo –y que ahora piden austeridad y una reestructuración retardada– y empecemos a usar un poco el sentido común. Si tiene que haber sufrimiento, el mayor deben arrostrarlo los responsables de la crisis y quienes más se beneficiaron de la burbuja que la precedió.


Tomado deProject Syndicate



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Columna de Economía de Raúl Dellatorre. En su editorial, el analista financiero y premio Nobel Joseph Stiglitz elogió la economía de Argentina y la puso como ejemplo ante la crisis internacional. Emitido por Visión Siete, noticiero de la TV Pública argentina, el miércoles 5 de enero de 2011
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Joseph Stiglitz
Las confesiones del Premio Nobel
Nº4 - julio 2002

Fue economista jefe del Banco Mundial pero ahora critica al FMI. Apoya a los militantes antiglobalización y afirma que los analistas financieros no saben nada de economía. Ganó el Nobel de Economía en 2001.

Entrevista cedida por la revista CAPITAL.

Forum: Aunque es oficial que la economía de EEUU está en recesión, ¿cree usted en la recuperación a corto plazo?

Joseph Stiglitz: El pesimismo irracional que siguió a la euforia irracional de Alan Greenspan parece que se está corrigiendo. Sin embargo, soy un poco menos optimista que otros. Ésta es la primera vez en la era moderna de la globalización en que las tres primeras economías del mundo se encuentran en un momento negativo: Japón y EEUU están en recesión, y Alemania está casi estancada. Somos todos interdepend¡entes y si un país va para abajo, nuestras exportaciones se reducen. Un segundo factor es que Estados Unidos no afronta un problema de exceso de productos sino de capital. Además, dos de los sectores que han sido muy importantes para la expansión de la economía norteamericana a finales de los noventa fueron las puntocom y la alta tecnología. Será muy difícil calcular cuánta capacidad les sobra y ello no sucederá de la noche a la mañana. Hasta que esto pase, no observaremos un verdadero resurgir de las inversiones.

Forum: Y habrá que ver si los consumidores norteamericanos recuperan sus ganas de gastar.

Joseph Stiglitz: Estados Unidos experimentó un alto nivel de consumo a finales de los noventa basado en el crecimiento de la riqueza, fruto de las inversiones en Bolsa y de otros activos como la vivienda. Proliferaron los créditos, con la consiguiente escasez de ahorro. ¿Qué ha sucedido ahora? Ha descendido el precio de las acciones y ha aumentado la amenaza del desempleo. Encima, las pensiones en EEUU dependen de la marcha de las inversiones, pero vemos que están bajando cada mes, junto con el mercado de valores. Los consumidores están perdiendo en la Bolsa tanto o más de lo que obtienen con su trabajo y, especialmente para aquellos que tienen 40 ó 50 años, esto es tan deprimente que les induce a consumir menos. La verdad es que a finales de los noventa, el mundo no iba tan bien como se creía. Sobraba optimismo. Pero la situación aún es mucho mejor de lo que era en los setenta y los ochenta. Si atravesamos una recesión corta, si ganamos la guerra al terrorismo, signifique esto lo que signifique, resurgirá la confianza.

Forum: Hablemos ahora de Japón: ¿qué salidas tiene?

Joseph Stiglitz: Japón necesita bajar su tipo de cambio. En muchos otros países, un tipo de cambio más bajo ha producido inflación y ha tenido efectos negativos. En el caso de Japón, estos dos aspectos son positivos porque es un país con mucho dinero invertido en el extranjero. La devaluación fortalece, en realidad, su balance.

Forum: ¿Diría lo mismo de Europa?

Joseph Stiglitz: Europa tiene muchas limitaciones económicas. Posee un Banco Central Europeo que, supuestamente, debe centrarse en la inflación y lo ha hecho en buena medida ignorando los problemas de desempleo y recesión o desaceleración. Y el hecho de que sea tan independiente ha significado no sólo que se ha resistido a las presiones de los líderes políticos, sino que, cada vez que se han expresado dichas presiones, ha dicho: "Os vamos a enseñar que somos independientes: haremos exactamente lo contrario". Y no ha respondido positivamente al sentimiento general. Pero permítame decir que reforzar la política monetaria en una recesión es mucho menos efectivo que en una situación económica positiva. La respuesta es asimétrica. Por lo tanto, creo que deberían bajar los tipos de interés aun cuando no existan pruebas de que vaya a ser muy positivo.

Forum: ¿Por qué el FMI y el Banco Mundial no ayudan a los países en desarrollo?

Joseph Stiglitz: Una de las cuestiones que me plantean en esos países es: "El FMI nos aconseja que, cuando suframos una recesión, se recorten los gastos. Pero a los que estudiamos en universidades norteamericanas nos enseñaron que, en las recesiones, se supone que hay que aumentar el gasto. ¿Fueron los del FMI a las mismas escuelas?". Y no hay respuesta para esto. Las personas que toman las decisiones en el FMI tienen opiniones diversas, desde los ministros de Economía a los directores de Bancos Centrales. En la mayor parte de las democracias, a la hora de tomar decisiones, intentamos que participen todas las partes afectadas para sopesar todas las perspectivas. Eso no sucede en el FMI. Ésa es una de las razones por las que pienso que está atrapado. Pero en el Banco Mundial, las agencias humanitarias desempeñan un papel importante. Tienden a ser el miembro más progresista de cualquier gobierno, sea de derechas o izquierdas, mientras que el Ministerio de Economía suele ser el miembro más conservador. Asimismo, en el trabajo que desarrolla el Banco Mundial -la educación, la salud, el medio ambiente-, tiene que interactuar con los ministros de salud, educación y medio ambiente, de manera que escuchan muy claramente las preocupaciones de los países en desarrollo. Ésa es una de las razones por las que hay una clara diferencia entre la visión del FMI y la del Banco Mundial.

Forum: Usted no escatimó duras críticas a la política del FMI. ¿Por eso le obligó el Departamento del Tesoro de Estados Unidos a abandonar el Banco Mundial?

Joseph Stiglitz: No le gustaban muchos de mis puntos de vista. Sabía que algunas de sus políticas eran responsables de ciertos fracasos. La crisis financiera asiática fue consecuencia de la liberalización del mercado de capitales que había propuesto el FMI. El Tesoro americano [Ministerio de Economía] decía entonces: "Wall Street quiere que lo hagamos rápido, antes de que otros puedan entrar en el país". No nos opusimos, pero dijimos que se debía hacer con cuidado porque era arriesgado.

Forum: ¿Quiere decir eso que detrás estaban los intereses de las empresas de valores de Estados Unidos?

Joseph Stiglitz: Muy claramente. Pero el Tesoro se opuso firmemente a que el presidente viera nuestras propuestas con el argumento de que no serviría para crear muchos empleos en EEUU, y esto no tenía sentido.

Forum: ¿El que le hayan otorgado el Premio Nobel de Economía junto a otros dos economistas que no son de la Universidad de Chicago significa que, al final, le han dado la razón?

Joseph Stiglitz: Déjeme que se lo explique. Lo que está reconociendo el Premio Nobel es la realidad en que se mueve nuestra profesión en la actualidad. Nuestros modelos socavan completamente las doctrinas fundamentalistas del mercado que constituyen la base del "consenso de Washington", que presupone la existencia de información perfecta. Lo que nosotros mostramos es que, aun la más pequeña imperfección en esa información, destruye la teoría. Pero las doctrinas de Washington se convirtieron en el núcleo del FMI y del Banco Mundial.

Forum: ¿Podemos decir que el FMI es culpable de parte de lo que pasa en Argentina?

Joseph Stiglitz: Argentina tenía algunos problemas económicos y se le dijo que tenían que aumentar los impuestos y recortar gastos, lo que significó que la economía entró en una recesión más profunda. Tenían un desempleo cercano al 15% desde 1995, que bajó al 13%, lo cual fue un éxito, y ahora está cercano al 20% y eso es desempleo manifiesto. Más allá de este punto, hay un nivel de desempleo oculto muy alto. Pero la política de contracción fiscal condujo a un empeoramiento de la situación económica, una reducción de los ingresos fiscales y no resolvió el problema, que es lo que la mayoría de los economistas hubieran dicho, al principio. La política de aplicación de un tipo de cambio fijo les fue impuesta y recomendada por el FMI.

Forum: Se supone que los expertos del FMI saben lo que hacen. ¿Lo saben de veras?

Joseph Stiglitz: La política del FMI tenía ciertas bases lógicas en el momento en que fue impuesta: existía una inflación muy alta que requería un anclaje para bajarla. Pero esta concentración de esfuerzos en la inflación supuso que se careciera de una perspectiva equilibrada y tenían que haber eliminado antes este tipo de cambio fijo, cuando la economía presentaba mejores perspectivas. Uno de los problemas a los que se enfrenta ahora es que no parece probable que la magnitud del retraso de las reestructuraciones vaya a liberar el dinero suficiente para estimular la economía significativamente, en la medida suficiente para solucionar sus problemas, lo cual es uno de los motivos por los que se oye hablar de medidas alternativas. El problema es que no parece probable que la devaluación por sí misma sea tan eficaz como lo sería en otros países, como Turquía. Y la razón de ello es que el comercio es una parte relativamente pequeña de la economía y tendrá enormes efectos en el balance de situación. La devaluación causará trastornos enormes en los activos y pasivos y esos trastornos tendrán, por sí mismos, efectos muy adversos. De manera que sólo un paquete de medidas muy drástico.... La política de aplicación de un tipo de cambio fijo les fue impuesta y recomendada por el FMI. Tenía unas ciertas bases lógicas en el momento en que fue impuesta: sufría una inflación tan alta que requería un anclaje para bajarla. Pero esta concentración de esfuerzos en la inflación supuso que se careciera de una perspectiva equilibrada. Tenían que haber eliminado antes el tipo de cambio fijo, cuando la economía presentaba mejores perspectivas. El problema de Argentina no proviene de la proporción de su deuda respecto al PIB, sino de los altos tipos de cambio que demanda el mercado. Y el mercado demanda tipos altos porque cree que el país va a entrar en suspensión de pagos. En realidad, esto podría suceder debido a la existencia de tipos de interés altos. Es la típica profecía que acarrea su propio cumplimiento. Creo que se trata de un buen ejemplo de por qué los países deben ser muy cautos sobre la deuda externa.

Forum: En Europa no entendemos a las empresas norteamericanas. Tras el 11 de Septiembre, todas ellas apelaban al patriotismo... mientras despedían a miles de personas. ¿Cómo se explica esta flagrante contradicción?

Joseph Stiglitz: Es cierto. Incluso existe una contradicción en el Gobierno de EEUU, que ha dicho que todo el mundo debería estar trabajando codo con codo y, sin embargo, el paquete de medidas de estímulo que ha presentado fomenta extremadamente las desigualdades. La familia de un bombero o de un policía que haya perdido su vida en las Torres Gemelas, y que tuviera una renta de 50.000 dólares, no obtiene nada. Pero una familia con cinco millones de dólares de ingresos, recibe 500.000 dólares. Por otro lado, las grandes empresas asumen el dogma de que si ves un problema, sé duro y resuélvelo rápidamente, no dejes que perdure. Es lo que se enseña en las escuelas empresariales del país. Si eres un empresario, tu trabajo consiste en responder ante tus accionistas.

Forum: Podemos obtener información a través de nuestro móvil, Internet, la televisión, el periódico... ¿Cómo pueden derrumbarse las empresas de nuevas tecnologías a pesar de una cantidad tan ingente de información financiera? ¿Es un mercado asimétrico?

Joseph Stiglitz: No. En las puntocom hubo muchas innovaciones de apoyo a la productividad. Innovaciones que podían afectar al tratamiento de la información, a la riqueza de la economía a largo plazo. Sin embargo, las empresas no tenían buenos planes de negocio, no sabían cómo ganar dinero. Y, en muchos casos, el mercado sobrevaloró estas empresas. Por ejemplo, sólo es posible obtener beneficios si tienes una idea que es claramente tuya, porque si hay más personas que poseen esa misma idea, la competencia hará bajar los precios hasta el punto en que desaparezcan los beneficios. Y lo que valora la Bolsa son los beneficios.

Forum: Sí, pero estamos hablando de analistas de Morgan Stanley, Merrill Lynch... y ellos recomendaron, en todo el mundo, invertir en empresas que eran una fantasía. ¿No es esto un mercado asimétrico?

Joseph Stiglitz: Debemos tener en cuenta los incentivos de las firmas de inversión. Su incentivo consiste en vender. No fueron sinceros y trataron la información con más veneración de la que merecía. Cuando vas a comprar un coche de segunda mano, si el vendedor te dice que el coche es fantástico, no te lo crees. Los norteamericanos, y las personas de todo el mundo, fueron demasiado crédulos en el mercado de acciones. Pensaron que si un tipo dice que estas acciones son buenas, serán buenas. No es la primera vez que ocurre. Las burbujas en el mercado de valores se producen cada 30 0 40 años. Hay aspectos muy graves en lo que llamamos "conflictos de intereses" entre una empresa que intenta ser un analista independiente y, al mismo tiempo, intenta comercializar un título. No es posible ser independiente si también estás intentando comercializar. Creo que ésa ha sido una de las lecciones aprendidas. Otra lección ha sido que estos analistas saben mucho menos de lo que se creen. Leo muchos de sus análisis y, como economista, debo decir que no entienden de economía. Hablan del tamaño que podría tener el mercado, de lo que la gente podría comprar...; te dicen todas las cosas que podrían suceder desde el aspecto positivo, pero no describen la naturaleza de la competencia. Si dispones de un producto muy bueno pero alguien te puede imitar, no hay beneficios. De manera que no realizaron correctamente lo que llamaríamos un análisis económico o un análisis de la competencia del mercado. El nivel de los análisis de Wall Street merece un suspenso. Eso es una lección importante.

Forum: ¿Cómo podemos distinguir la prosperidad de la euforia irracional?

Joseph Stiglitz: Analizando cualquier cálculo racional del valor de las puntocom, no había forma alguna de que, en conjunto, pudieran ser tan valiosas. ira imposible que los beneficios totales de esa industria pudieran igualarse con el valor total de esos títulos. De forma que esto se tenía que romper por algún sitio. Había una gran fragilidad y, probablemente, el sector tecnológico era una burbuja, especialmente hacia el final.

Forum: Usted apoya claramente al antiglobalización. ¿Por qué?

Joseph Stiglitz: Su mensaje más importante es que existe mucha injusticia en el sistema económico global y que se descuida el medio ambiente. Creo que todas esas acusaciones son correctas. Cierto que los países con más éxito han sido los de Asia Oriental, que han exportado crecimiento basado en la globalización. La globalización de la medicina ha mejorado las condiciones sanitarias en todo el mundo. El conocimiento global es importante para cerrar el desfase de conocimientos entre los países en desarrollo y los más desarrollados. Para la inversión directa, ha sido una de las fuentes principales de crecimiento en países como China y Singapur. Sin embargo, el inconveniente es que la globalización ha generado muchos problemas en otros países. La globalización ha sido dirigida por instituciones no democráticas, carentes de transparencia, y aun cuando esas instituciones hagan bien las cosas en ocasiones, el nivel de fracaso es lo suficientemente alto como para ser objeto de preocupación.

Forum: Usted estaba en Nueva York el 11-S. ¿Qué reflexión le pasó por la cabeza?

Joseph Stiglitz: La capacidad de los servicios de emergencia para acceder al lugar, la rapidez con la que se restablecieron las líneas telefónicas, incluso los negocios situados en la zona contaban con copias de seguridad. Creo que no nos damos cuenta de lo avanzada que es nuestra tecnología, que ha generado una robustez realmente impresionante

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Contra toda esperanza, la esperanza del nuevo año
Joseph E. Stiglitz

2011-01-02

NUEVA YORK – Ha llegado el momento de adoptar decisiones para el nuevo año, de reflexionar. Cuando el año anterior no ha ido demasiado bien, es un momento para abrigar la esperanza de que el próximo sea mejor.

Para Europa y los Estados Unidos, el de 2010 fue un año de decepción. Ya han pasado tres años desde el estallido de la burbuja y más de dos desde el desplome de Lehman Brothers. En 2009, dimos un paso atrás al borde de la depresión y 2010 había de ser el año de transición: cuando la economía volviera a ponerse en pie, se podría disminuir suavemente el gasto en estímulo.

Se pensaba que el crecimiento podía aminorarse ligeramente en 2011, pero sería un pequeño bache en el camino a una recuperación sólida. Entonces podríamos volver la vista atrás y considerar la “gran recesión” una pesadilla; la economía de mercado, respaldada por una actuación gubernamental prudente, habría demostrado su resistencia.

En realidad, el de 2010 fue una pesadilla. Las crisis de Irlanda y Grecia pusieron en tela de juicio la viabilidad del euro e hicieron pensar en la posibilidad de una suspensión del pago de la deuda. En los dos lados del Atlántico, el desempleo siguió pertinazmente elevado, en el 10 por ciento, aproximadamente. Aunque el diez por ciento de las familias hipotecadas de los EE.UU. ya habían perdido sus viviendas, el ritmo de las ejecuciones hipotecarias parecía ir en aumento... o habría ido, de no haber sido por la maraña jurídica que inspiró dudas sobre el tan cacareado “Estado de derecho” de los Estados Unidos.

Lamentablemente, las decisiones del nuevo año adoptadas en Europa y en los Estados Unidos fueron erróneas. La reacción ante los fallos y el derroche del sector privado que habían causado la crisis, ¡fue la de pedir austeridad al sector público! La consecuencia será, casi con toda seguridad, una recuperación más lenta e incluso una mayor demora antes de que el desempleo baje hasta niveles aceptables.

También habrá una disminución de la competitividad. Mientras que China ha mantenido en marcha su economía haciendo inversiones en educación, tecnología e infraestructuras, Europa y los Estados Unidos han estado reduciéndolas.

Se ha puesto de moda entre los políticos predicar las virtudes del dolor y del sufrimiento, seguramente porque quienes sufren las consecuencias son quienes apenas tienen voz y voto: los pobres y las generaciones futuras. Para poner en marcha la economía, algunos habrán de sufrir un poco, en efecto, pero la cada vez más sesgada distribución de la renta da una idea clara de quiénes serán: aproximadamente, una cuarta parte de toda la renta de los EE.UU. corresponde al 1 por ciento superior, mientras que la renta de la mayoría de los americanos es inferior hoy a lo que era hace doce años. Dicho de forma sencilla, la mayoría de los americanos no se beneficiaron de lo que muchos llamaron la “gran moderación”, pero fue, en realidad, la “madre de todas las burbujas”. Así, pues, ¿se debe hacer pagar aún más a víctimas inocentes y a quienes nada ganaron de la falsa prosperidad?

Europa y los Estados Unidos tienen las mismas personas con talento, los mismos recursos y el mismo capital que tenían antes de la recesión. Pueden haber valorado excesivamente algunos de sus activos, pero éstos siguen, en general, ahí. Los mercados financieros privados cometieron equivocaciones en gran escala al colocar el capital durante los años anteriores a la crisis y el despilfarro resultante de la subutilización de los recursos ha sido mayor incluso desde que comenzó la crisis. La cuestión es cómo poner de nuevo a trabajar dichos recursos.

La reestructuración de la deuda –amortizar las deudas de los propietarios de viviendas y, en algunos casos, las de los gobiernos– será fundamental. Tarde o temprano, se hará, pero el retraso resulta muy costoso... y en gran medida innecesario.

Los bancos nunca han querido reconocer sus créditos fallidos y ahora no quieren reconocer las pérdidas, al menos no hasta que puedan recapitalizarse mediante sus beneficios comerciales y el gran margen entre sus altos tipos de interés y los mínimos costos de su endeudamiento. El sector financiero presionará a los gobiernos para lograr el pago completo, aunque provoque un despilfarro social en gran escala, un enorme desempleo y un gran sufrimiento social... e incluso cuando sea consecuencia de sus errores en la concesión de créditos.


Pero, como sabemos por experiencia, no se acaba la vida después de la reestructuración de la deuda. Nadie desearía a cualquier otro país el trauma por el que pasó la Argentina en 1999-2002, pero este país también padeció en los años anteriores a la crisis –años de rescates por parte del FMI y de austeridad– a consecuencia de un enorme desempleo y tasas de pobreza y crecimiento bajo o negativo.

Desde la reestructuración de la deuda y la devaluación de su divisa, la Argentina ha tenido años de crecimiento del PIB extraordinariamente rápido, de casi el 9 por ciento por término medio de 2003 a 2007. En 2009, la renta nacional era el doble que en el peor momento de la crisis, en 2002, y más del 75 por ciento más que en el momento mejor del período anterior a la crisis.


Asimismo, la tasa de pobreza de la Argentina se ha reducido en unas tres cuartas partes en relación con el momento peor de su crisis y este país capeó la crisis financiera mundial mucho mejor que los EE.UU.: el desempleo es elevado, pero, aun así, no supera el 8 por ciento. Sólo podríamos conjeturar lo que habría ocurrido, si no hubiera aplazado el día del juicio final durante tanto tiempo... o si hubiese intentado retrasarlo aún más.

Así, pues, ésta es mi esperanza para el nuevo año: que dejemos de prestar atención a los supuestos magos financieros que nos metieron en este embrollo –y que ahora piden austeridad y una reestructuración retardada– y empecemos a usar un poco el sentido común. Si tiene que haber sufrimiento, el mayor deben arrostrarlo los responsables de la crisis y quienes más se beneficiaron de la burbuja que la precedió.

Joseph E. Stiglitz es profesor en la Universidad de Columbia y premio Nobel de Economía. Su ultimo libro, Freefall: Free Markets and the Sinking of the Global Economy(“Caída libre. Los mercados libres y el hundimiento de la economía mundial”), está traducido al francés, al alemán, al japonés y al español.

Copyright: Project Syndicate, 2011.
www.project-syndicate.org
Traducido del inglés por Carlos Manzano.

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Jueves 6 de Enero de 2011 | El Nobel de Economía Joseph Stiglitz destacó la audacia para evitar la crisis.

BUENOS AIRES.- El economista estadounidense Joseph Stiglitz destacó el extraordinariamente rápido crecimiento de la Argentina desde 2003, y recomendó dejar de prestar atención a los magos financieros que piden austeridad en el gasto público.
El Premio Nobel de Economía halagó a la Argentina durante una entrevista publicada en un matutino francés. "Por experiencia sabemos que no se acaba la vida después de la reestructuración de la deuda. Nadie desearía a cualquier otro país el trauma por el que pasó la Argentina en el período 1999-2002. Pero este país también padeció en los años anteriores a esa crisis los rescates del FMI y la reducción del Estado propuesta por el organismo internacional, a consecuencia de un enorme desempleo y tasas de pobreza y crecimiento bajo o negativo", explicó.
Stiglitz elogió el rápido crecimiento del Producto Bruto Interno argentino, de un 9% promedio, entre 2003 y 2007. "Asimismo, la tasa de pobreza de la Argentina se ha reducido en unas tres cuartas partes en relación con el momento peor de su crisis y este país capeó la crisis financiera mundial mucho mejor que Estados Unidos. "El desempleo es elevado, pero, aun así, no supera el 8%", añadió. Por último dijo que espera que en 2011 se deje de prestar atención a los supuestos magos financieros. "Nos metieron en este embrollo y ahora piden austeridad y una reestructuración retardada. Empecemos a usar un poco el sentido común. Si tiene que haber sufrimiento, el mayor deben arrostrarlo quienes más se beneficiaron de la burbuja que la precedió", concluyó (NA)
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05-01-11 | FINANZAS
Para el Nobel Joseph Stiglitz, la Argentina es un ejemplo a seguir por las economías en crisis

El analista económico elogió la recuperación argentina en su editorial para describir los desafíos de 2011. Destacó el crecimiento "extraordinariamente rápido" del PBI tras la reestructuración de la deuda y la devaluación del peso. "Ésta es mi esperanza para el nuevo año: que dejemos de prestar atención a los supuestos magos financieros que nos metieron en este embrollo", remarcó
El analista financiero y premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz elogió la recuperación de la Argentina tras la crisis del 2001 y se refirió al país como un ejemplo para las principales potencias que hoy enfrentan difíciles escenarios.
En una editorial que elaboró para describir los desafíos de la economía mundial en 2011, Stiglitz recordó que "para Europa y los Estados Unidos, el de 2010 fue un año de decepción".
Al respecto, explicó que muchos países aún no pudieron superar los coletazos de la crisis financiera que se disparó en 2008 con la quiebra del banco norteamericano Lehman Brothers.
"En 2009, dimos un paso atrás al borde de la depresión y 2010 había de ser el año de transición: cuando la economía volviera a ponerse en pie, se podría disminuir suavemente el gasto en estímulo", analizó, según publicó el sitio Project-syndicate.org.
Advirtió que fueron "erróneas" las medidas que se aplicaron en los EEUU y Europa para revertir la debacle. Lamentó la decisión de "pedir austeridad al sector público" y vaticinó que "la consecuencia será, casi con toda seguridad, una recuperación más lenta e incluso una mayor demora antes de que el desempleo baje hasta niveles aceptables".
Por el contrario, consideró que será clave la reestructuración de las deudas y por ello elogió las políticas que se aplicaron en la Argentina: "Sabemos por experiencia, no se acaba la vida después de la reestructuración de la deuda. Nadie desearía a cualquier otro país el trauma por el que pasó la Argentina en 1999-2002, pero este país también padeció en los años anteriores a la crisis –años de rescates por parte del FMI y de austeridad– a consecuencia de un enorme desempleo y tasas de pobreza y crecimiento bajo o negativo".
Elogió el "extraordinariamente rápido" crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) argentino (que recordó fue de 9%, en promedio entre 2003 y 2007) desde la reestructuración de la deuda y la devaluación del peso.
"Asimismo, la tasa de pobreza de la Argentina se ha reducido en unas tres cuartas partes en relación con el momento peor de su crisis y este país capeó la crisis financiera mundial mucho mejor que los EE.UU.: el desempleo es elevado, pero, aun así, no supera el 8 por ciento. Sólo podríamos conjeturar lo que habría ocurrido, si no hubiera aplazado el día del juicio final durante tanto tiempo... o si hubiese intentado retrasarlo aún más", agregó.
Por último, enfatizó que esa es su "esperanza" para el 2011, "que dejemos de prestar atención a los supuestos magos financieros que nos metieron en este embrollo –y que ahora piden austeridad y una reestructuración retardada– y empecemos a usar un poco el sentido común. Si tiene que haber sufrimiento, el mayor deben arrostrarlo los responsables de la crisis y quienes más se beneficiaron de la burbuja que la precedió"


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Viernes, 24 de diciembre de 2010 | Hoy
ECONOMIA › JOSEPH STIGLITZ SE REUNIO CON CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER Y ELOGIO LAS POLITICAS OFICIALES
Con el respaldo de un Premio Nobel

El economista estadounidense le dijo a la Presidenta que siempre pone como ejemplo al país porque “para salir de la crisis aumentó el consumo, en lugar de enfriar la economía”. También se reunió con la titular del Banco Central y el ministro de Trabajo.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió ayer por la tarde, en la residencia de Olivos, al Premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz. 

Durante el encuentro, del que también participó el canciller Héctor Timerman y que se extendió por poco más de media hora, analizaron la crisis internacional y el economista elogió las políticas que apuntalaron la recuperación de la economía argentina. Más temprano, se había reunido a almorzar con la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.
“La situación de Europa está muy complicada porque tiene su economía atada al euro y va a costar que salga de la crisis”, evaluó Stiglitz ante la Presidenta. No es la primera vez que el economista se muestra escéptico con respecto al futuro de Europa. En mayo había afirmado que el plan de ajuste para los países más complicados de ese continente iba a fracasar. “Las condiciones excesivamente duras impuestas a Grecia serán en realidad contraproducentes para prevenir un contagio”, sostuvo y agregó entonces que si Europa “no soluciona sus problemas institucionales fundamentales, el futuro del euro puede que sea muy breve”. En esta ocasión volvió con el mismo argumento y dijo que ve “con preocupación el recorte del consumo que están haciendo algunos gobiernos”.
Respecto de la situación de la Argentina, Stiglitz le dijo a la Presidenta que siempre pone como ejemplo al país porque “para salir de la crisis aumentó el consumo, en lugar de enfriar la economía”. Este economista estadounidense había sido uno de los principales críticos de las recetas neoliberales que se aplicaron hasta 2001. Además, destacó la participación argentina en el G-20 y dijo que será un eslabón clave para que ese grupo coordine políticas con el G-77, donde Argentina también participa. De hecho, el canciller Timerman declaró que Stiglitz se comprometió a “cooperar con el G-77 cuando en enero asumamos la presidencia”.
En la reunión que el Nobel de Economía había mantenido al mediodía con Marcó del Pont y Tomada también se trataron esos temas, pero se focalizó fundamentalmente en el papel que debe cumplir el Banco Central para fomentar la actividad económica. En este sentido, Stiglitz destacó el mandato múltiple de la entidad, consistente en no sólo preservar el valor de la moneda, sino también en estimular la economía y el empleo. Incluso recordó el caso sueco y el de otros países centrales que tienen esos objetivos en sus cartas orgánicas.
Además, elogió las políticas que lleva adelante el Gobierno para que los bancos otorguen financiamiento al sector productivo. El especialista dijo que es importante que las entidades financieras presten a las pymes, porque estas empresas son generadoras de empleo y a menudo constituyen el germen de casos empresariales exitosos. A la vez, Stiglitz remarcó la importancia de los acuerdos sociales como herramientas idóneas para promover el crecimiento económico.
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La Recuperación Económica de Argentina:
Cuatro Años Después del Caos*

National Press Club 30 de Noviembre del 2005

Invitados:
Mark Weisbrot,
Director Adjunto del Centro de Investigaciones Económicas y de Política
(CEPR – Center for Economic and Policy Research)
y
Michael Mussa,
ex Director de Investigación del Fondo Monetario Internacional y miembro destacado
del Instituto de Economía Internacional (Institute for International Economics)

MUSSA: La economía Argentina mantuvo su vigorosa recuperación económica a lo largo del 2005 y a principios de este año el PIB real alcanzó nuevamente el máximo nivel que registró a mediados de 1998. Desde entonces se elevó probablemente otro 4 por ciento; en ese orden de magnitud. Y en términos generales, hubo otros indicadores del desempeño de esta economía que también fueron bastante buenos, y así continuaron este año. Además, yo anticipo que el año próximo vamos a ver que nuevamente la economía argentina va a tener un desempeño por encima del promedio de crecimiento registrado a lo largo de toda la historia argentina y de la mayoría de (los países de) América Latina.

Yendo ahora un poco más allá y adentrándonos en el ámbito de las preocupaciones que aquejan a las principales economías de América Latina, ciertamente a las tres más grandes (de la región), Argentina exhibe por un amplio margen el nivel de inflación más elevado; y la inflación ha seguido escalando a lo largo de los últimos meses y trimestres. Aún no es muy alta para los estándares argentinos pero ésta avanza ya hacia el nivel de dos dígitos y no parece haber mucha restricción moral en torno al gasto gubernamental aunque quizá existe también un esfuerzo más agresivo para contener el aumento de los precios.

Para el año próximo yo anticipo que la economía argentina seguirá creciendo. Decíamos hace unos tres meses que en aproximadamente un cuatro por ciento, pero ahora pienso que probablemente debemos elevar este pronóstico al cinco por ciento. Hemos visto un desempeño económico bastante vigoroso en el último par de meses y hay pocos indicios de que la economía esté perdiendo ímpetu, si bien es obvio que la recuperación ha perdido algo de la inercia alcista que mostró durante las etapas iniciales del rebote tras una recesión que se prolongó a lo largo de cuatro años. Pero si miramos hacia el mediano y largo plazos, si miramos dentro de cuatro o cinco años, entonces yo sí me preocuparía por algunos problemas que se han ido exacerbando desde hace mucho tiempo en Argentina, y que se convertirán en algo más que un lastre para su actividad económica.

Evidentemente han tenido el beneficio no solamente del rebote (económico) de varias recesiones profundas, sino que además han tenido a su favor algunos acontecimientos externos como los movimientos de los precios de los insumos básicos y la recuperación de la economía mundial. Además también han mantenido un tipo de cambio altamente competitivo en términos reales, básicamente vinculando el tipo de intercambio frente al dólar a cerca de $2,95 o algo así, con un tipo de cambio fluctuando entre $2,90 y $3,00 durante la mayor parte de los dos últimos años.

Evidentemente que esto es una notable depreciación con respecto a la relación de uno a uno que existió durante la era de la Caja de Conversión, si bien es cierto que la inflación ha subido mucho menos que la depreciación del tipo de cambio, lo que se traduce en una notable depreciación real lo cual ha beneficiado al sector de bienes comercializables. Algo de eso está siendo gradualmente erosionado por una tasa de inflación más alta en Argentina de lo que es en sus principales socios comerciales. Aún así la moneda está todavía, diría yo, significativamente subvaluada y eso le está dando impulso a la economía.
Pero con el paso del tiempo esta situación se erosionará un poco más y el presupuesto empezará a deteriorarse debido a la acumulación de los pagos de intereses de la deuda interna en primer lugar, y más adelante también de la deuda externa reestructurada que luego recaerá de manera más exclusiva en el presupuesto.

El sistema bancario y financiero sigue operando y proporcionando liquidez de corto plazo, pero la noción de un mercado interno de crédito de más largo plazo quedó básicamente destruida durante la crisis, lo que llevó hacia un amplio rechazo de la deuda interna de facto o de jure. Y, cuando lleguemos al punto en que la inversión en Argentina se haga más dependiente del tener que asegurar un financiamiento “fuera de la empresa” ya sea interno o externo, es entonces cuando estas debilidades se irán convirtiendo en un problema.
Hasta ahora no se han observado debido a que generalmente el financiamiento interno ha estado disponible para las empresas argentinas y porque el gobierno argentino no ha tenido necesidad de acceder a los mercados internacionales de crédito. Además, el mercado de crédito interno se encuentra en gran medida cautivo del gobierno, así que hasta ahora no ha tenido problemas de financiamiento. Y yo pienso que este problema se encuentra todavía a varios años de distancia, pero no se puede posponer indefinidamente. Permítanme detenerme aquí.

WEISBROT: Gracias. Bueno, yo estoy de acuerdo con bastante de eso de hecho y quiero entrar un poco más en detalle con algunos de estos comentarios. Esto es del periódico de ayer, del The Financial Times, informando sobre la renuncia del Ministro de Finanzas, Roberto Lavagna, señalando que esto “despertaba algunas de las dudas recientes sobre la posibilidad de sostenimiento de la recuperación económica.” Y parece ser que han habido dudas recientes desde que comenzó la recuperación, algunas de las cuales ya no son tan recientes. Hace ya mucho tiempo la gente ha tratado de hundir esta recuperación económica. Existe un excelente comentario al respecto de uno de los ex jefes del banco central de ese país, de Alfonso Prat-Gay quien comentó que “La gente ha dejado de afirmar que Argentina enfrentará una hiperinflación el día de mañana para luego decir: De acuerdo, eso no ha sucedido aún pero no tardará mucho porque sólo estamos disfrutando un verano indio. Luego la actitud cambió y dijeron: OK, puede que no tengamos un verano indio pero no hay inversión. Y más adelante: OK, hay algunas inversiones pero en su mayoría son en el sector de la construcción que no son productivas. Y después: Ha habido inversión en maquinaria y en equipo. De acuerdo, pero habrá cuellos de botella por el tema de la energía. Y siempre ha habido, como todo parece indicar, una recesión a la vuelta de la esquina.”

A pesar de todo, la economía ha sobrevivido muy bien hasta ahora. Se ha tenido tres años de crecimiento a cerca de un 9 por ciento. Lo cual implica... estaba mirando los datos de América Latina y la verdad es que no pude encontrar nada exactamente igual a esto en los últimos 25 años. Hay algunos episodios similares a lo largo de periodos de tres años que podrían sumarse a lo mismo, pero son muy contados. Entonces me parece que ya es tiempo de que todos reconozcan que ésta es una recuperación sostenida y todo indica que es vigorosa. Y dicho sea de paso, algunos de los pronósticos han sido terribles. Si ustedes miran con atención el pronóstico económico del FMI en enero del 2003, anticipaban un crecimiento del 2,5 por ciento para ese año con una tasa de inflación del 35 por ciento, y resultó que en realidad hubo un crecimiento del 8,8 por ciento y una inflación del 3,7 por ciento. Entonces, es evidente que la gente se equivocó desde el principio en torno a esta recuperación, lo cual es poco común para el FMI que, como la mayoría de ustedes saben, suele quedarse corto en la dirección opuesta. Por lo general sus técnicos tienden a pronosticar crecimientos más elevados para América Latina de lo que en realidad sucede.

Y entonces, de cualquier manera, este es uno de los puntos a los que quiero llegar, la gente estuvo sumamente equivocada en todo esto, en cuanto a la crisis y a la recuperación. Pero permítanme echar una mirada rápida a algunos datos... ustedes sólo pueden ver aquí el crecimiento trimestral desestacionalizado desde la recuperación. La recuperación económica dio comienzo en el segundo trimestre del 2002. Esto también es sumamente importante, ¿saben? Todos dijeron que la moratoria se iba a traducir en un choque horrible como efectivamente sucedió, evidentemente. Se trataba de la moratoria soberana más grande que haya sido declarada jamás. La economía y el sistema bancario se colapsaron, pero la recuperación fue notablemente rápida. La caída del crecimiento económico sólo duró tres meses después de la moratoria y luego empezó a recuperar terreno, como ustedes pueden ver aquí, en el segundo trimestre del 2002.

En cuanto a la recuperación general y a su vigor, ustedes pueden ver que el sector manufacturero jugó un papel importante en la misma, en compás con el PIB. Sólo voy a abordar un par de estos datos, la actividad industrial también creció por lo menos al igual de rápido... de hecho un poco más rápido que el PIB, un 11,9 por ciento anual, y entonces, ha sido una recuperación notablemente robusta. Incluso en el campo de la inversión, que había generado preocupación entre alguna gente, se puede ver que también tuvo un desempeño notable. En la gráfica del lado izquierdo ustedes pueden ver el tipo de crecimiento que hemos visto en el pasado. Es de un 20 por ciento del PIB, lo cual es razonable.

La utilización de la capacidad manufacturera es todavía solamente de un 75 por ciento. No parece que existan las debilidades que se tenían antes en la economía, los enormes desequilibrios del pasado. Si echan una mirada por aquí esto lo acabo de obtener en una hojita de Excel--, este es el saldo presupuestario nacional en el que ustedes pueden ver tres años de superávit. Éste no es el superávit primario. El superávit primario está en cuatro por ciento y que para este año anticipa otro cuatro por ciento. Dos coma dos por ciento (2,2 %) del PIB para el superávit general, que es aún muy saludable, y la balanza comercial como porcentaje del PIB está todavía en el 7,1 por ciento, así que... no hay señal de desequilibrio económico del que tengan que preocuparse. Una cosa que mencionó Michael fue la tasa de inflación que está en un 10 por ciento.

Ustedes pueden ver eso, mensualmente, aquí... así que pueden ver el incremento de la inflación aquí durante el año pasado y ha sido cerca de un 10 por ciento. Hay una tendencia alcista pero no es enorme, no existe razón para pensar que está fuera de control. Yo estoy de acuerdo con Michael en que no hay nada que pueda bajarla inmediatamente pero tampoco hay nada que haga pensar que puede salirse de control. Pienso que Kirchner aplica una política fiscal conservadora desde sus días como gobernador de Santa Cruz y que no es de esperarse que haga algo que... él tiene algunas ambiciones políticas también, para sí mismo y para su partido, entonces no veo ninguna razón para que todo esto se desintegre en un futuro próximo. Así que esto luce bastante bien.

En cuanto a las lecciones que podemos sacar de esto, en primer lugar pienso que la primera lección es que los expertos... la mayoría de los expertos se equivocaron, especialmente los del FMI... por supuesto que cualquier cosa que diga sobre el FMI no se aplica a Michael si fue después del 2001 y la mayor parte de todo esto ocurrió después, así que los expertos en realidad se equivocaron. Se equivocaron en cuanto a la moratoria, antes, durante y después de la misma. Se equivocaron en todo. Pienso, saben, que la línea oficial del FMI en abril del 2002 estuvo diciendo: Desde nuestro punto de vista las fallas en la política fiscal están en la raíz de la causa de la crisis actual. Y pienso que éste fue un análisis equivocado. Pienso que fue el sistema de convertibilidad cambiaria. El país estaba arrinconado en una trampa de la cual realmente tenían que escapar, incluyendo la deuda, la sobrevaluación de la moneda, y todos los choques externos por los que atravesaron a partir de la crisis del peso mexicano.

AUDIENCIA: ¿Porqué piensa Ud. que el sistema de convertibilidad cambiaria colapsó?

WEISBROT: Pienso que era absolutamente inevitable.

AUDIENCIA: La razón del colapso, ¿no fue acaso la política fiscal?

WEISBROT: No, no lo creo, y no creo que se pueda sustentar en lo absoluto el argumento de que más de alguna política fiscal hubiera podido salvar a ese sistema. De hecho, si ustedes miran el presupuesto... el superávit primario presupuestal de 1993 al 2001, el gasto durante ese periodo... de hecho se redujo en proporción al PIB. Pero si miran todo el periodo hubo... lo que les sucedió a ellos, el déficit fiscal entero que registraron, que en realidad nunca fue tan grande, fue resultado de dos cosas. Una de ellas fue que los choques externos siguieron afectando al sistema de convertibilidad cambiaria. Sus pagos de intereses siguieron subiendo porque los inversionistas perdieron confianza en el sistema. Cada vez tenían tasas de interés más y más altas, y tenían que solicitar más y más préstamos. Después registraron, evidentemente, el déficit de cuenta corriente que ustedes pueden ver en este... bueno, aquí pueden ver ustedes una parte de esta historia, justo a partir del 98. Aquí está como pueden ver el superávit primario de cada año. Y lo que sucede es que sus tasas de interés... el pago de los intereses siguió creciendo como ven aquí. Este es el gran... este fue el déficit. Todo eso vino de allí.

MUSSA: Ellos manejaban una contabilidad tipo Enron para su presupuesto gubernamental, entonces... No crean esos números.

WEISBROT: Bueno, si queremos adentrarnos en la contabilidad, hay otra cosa que ustedes querrán tomar en cuenta. Y es que la totalidad del déficit del que estamos hablando, de 1994 al 2001, puede ser explicado por la pérdida de ingresos e intereses perdidos a consecuencia de la privatización del Sistema de Seguridad Social. Ésa es una de las razones por las que no privatizamos aquí. Entonces, si ustedes van a decir que se debió a un problema fiscal, ése precisamente fue el problema fiscal. Pero yo argumentaría que no se trata en realidad de un problema fiscal sino de que ese sistema ya se había vuelto completamente inviable en ese momento. Entonces se equivocaron al respecto, y pienso que se equivocaron en torno a las políticas que recomendaron a lo largo de esa prolongada recesión de 1998 al 2002.

Y aquí tenemos a un país que, saben, de nuevo, terminó con una moratoria récord de su deuda soberana – cerca de dos tercios de la deuda quedó en moratoria – y que adoptó una línea dura con los acreedores. Ellos rechazaron muchas de las condiciones que les imponía el FMI, pues todos pensaron que también les llevaría al desastre... como la austeridad fiscal y monetaria – más – que les fue prescrita en ese momento. Y reformas a la ley de bancarrotas y otras cosas que promovía el Fondo, incrementos a las tarifas de electricidad. Una lista completa de condiciones, y yo pienso que el gobierno resultó teniendo la razón en muchas cosas. A decir verdad, en todas las cosas en las que ellos estuvieron en desacuerdo con los expertos del Fondo, en todos los puntos principales. Y si quieren echar un vistazo a algunas de las cosas que hicieron bien, vean su política cambiaria. El tipo de cambio estable y competitivo ha jugado un papel muy importante en su recuperación.

Y se puede ver, porque de hecho todo esto fue resultado, en buena parte, de su intervención en los mercados cambiarios. Éste es el tipo de cambio real, así que está ajustado a la inflación y ustedes pueden ver aquí en lado derecho – yo preferiría el deflactado con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) – pueden ver que se aseguraron que el tipo de cambio no se apreciara, y también frente a la moneda brasileña, lo cual fue aún más importante. Frente al Euro también... y esto obedeció en gran medida a su intervención en el tipo de cambio, el cual quiero mostrarles aquí por un segundo. Y esta es otra política – dicho sea de paso – que el Fondo, en sus nuevas negociaciones para refinanciar los pagos restantes de capital, está diciendo que deberían abandonar. Pero ustedes pueden todas las intervenciones desde el 2002 y ésta fue una política muy deliberada.

Y también pienso que hicieron lo correcto en su política monetaria – las bajas tasas de interés – y eso funcionó principalmente a través del tipo de cambio en una economía como la argentina la cual, como ha dicho Michael, no cuenta con mucho crédito en proporción a la economía de cualquier manera. Entonces fue sumamente importante que el Banco Central y el tesoro (Ministerio de Finanzas) tomaran muy en serio el tipo de cambio como parte de su política de recuperación económica. Me parece que haber congelado las tarifas de los servicios públicos también mantuvo los precios y la inflación bajos durante la recuperación. Recuerden que no hubo una elevada inflación, ni hiperinflación ni nada. Creo que ésta fue otra de las cosas en las que el Fondo se equivocó, y no sólo allí sino también en Brasil, en Rusia y en otros lugares en donde hubo grandes devaluaciones. La hiperinflación, la amenaza de hiperinflación, resultó ser sumamente exagerada. Y entonces... yo creo también que su intensa negociación con los acreedores les permitió liberarse de una buena parte de la deuda. Y esto fue importante. Otra política que agregaría a la lista es el impuesto a las exportaciones, y esto fue... esto proporcionó la mayor parte de los ingresos del gobierno que permitieron restaurar el equilibrio fiscal entre el 2002 y el 2004 fue el impuesto a las exportaciones. Y esa fue otra de las cosas a las que se opuso el FMI. Entonces esas son políticas... no, no todo lo que dijo el FMI estuvo equivocado, porque son obvios los beneficios de tener un superávit primario. Sin embargo el Fondo peleaba por un superávit mucho mayor que posiblemente hubiese, creo yo, frenado el ritmo de la economía. Además, ¿por qué habrían ellos, saben... por qué habrían ellos de generar un enorme superávit primario tan sólo para pagar a sus acreedores? Y pienso...

MUSSA: Oh sí, ¿por qué la gente debe de pagar sus deudas? (risas)

AUDIENCIA: ¡Si usted me presta 200 billetes después de este desayuno sería fantástico!

WEISBROT: Bueno, a mí me parece que tuvieron que tomar una decisión. Optaron por este tipo de recuperación, la cual ha sido sostenida y robusta.

MUSSA: Ellos eligieron transferir buena parte del costo de su desastre económico a los extranjeros.

WEISBROT: Así es como funciona el capitalismo. A veces la gente hace malos préstamos y pierde. Mucha de esta gente (los inversionistas) estaba recibiendo tasas de rendimiento muy elevadas precisamente porque haba riesgo de por medio, y habría podido...

MUSSA: Pero los argentinos que prestaron dinero a su propio gobierno recibieron un pago promedio de 50 a 60 centavos por cada dólar. Algunos de ellos perdieron más que eso y otros se beneficiaron igual que los bandidos. A aquellos que obtuvieron préstamos en dólares y luego los repagaron en pesos, o simplemente no los pagaron, les fue muy bien. Hasta ahora los acreedores extranjeros han obtenido en promedio unos 20 centavos por cada dólar y los propietarios extranjeros de plantas eléctricas y de otras compañías, fueron básicamente expropiados. Y en total esa expropiación representa un 40 por ciento del PIB normal de Argentina. Así que, si se sale a atracar con tal magnitud a los extranjeros, entonces sí, se puede proteger a los residentes domésticos en el pago de algunos de los costos. Pero esto fue lo que los argentinos hicieron. Los mexicanos no lo hicieron. Los mexicanos tuvieron una fuerte recesión en 94 y 95 y también lograron una recuperación bastante espectacular. Argentina es realmente única entre los países latinoamericanos en épocas recientes, por el hecho de que traspasó esta enorme carga a los hombros de los extranjeros. Y luego corriendo por todo el país, Kirchner puede ponerse de acuerdo con todos los argentinos: Sí, los extranjeros tienen que pagar, nosotros no.

WEISBROT: Bueno, este es uno de los puntos en los que podemos estar en desacuerdo.

MUSSA: Obviamente que sí.

WEISBROT: Yo pienso que ellos ya habían sufrido bastante. Es decir, cuatro años de depresión, con un 22 por ciento de desempleo hacia el final y con la mitad del país por debajo de la línea de pobreza. Me parece que ellos pagaron un precio suficientemente grande por sus errores. No sólo fueron errores de su gobierno...

MUSSA: Fueron políticas principalmente de su gobierno. Argentina es un país soberano, ellos tomaron sus propias decisiones.

WEISBROT: Yo argumentaría que es una responsabilidad compartida porque, pues, si Rusia llega al FMI diciendo: Queremos un crédito de 40 mil millones de dólares para renacionalizar todas nuestras industrias, nunca obtendrían ese préstamo. Entonces, el FMI les dio dinero porque estaban de acuerdo con las políticas. No se pueden tener ambas cosas a la vez. Si ellos no aprobaban las políticas los otros no les prestaban el dinero. Lo que me lleva al siguiente punto que...

MUSSA: Debería de corroborar su información.

WEISBROT: En serio, hay muchas lecciones a tomar de todo esto sobre cuál es el propósito del FMI, porque mucha gente piensa que el FMI es un prestamista de último recurso. Pero si miran lo que realmente sucedió en el 2002, nos encontramos aquí con un país que estaba bastante desesperado, con un sistema bancario colapsado, con cuatro años de severa depresión, una recesión y luego la depresión. Pero el FMI no le proporcionó un sólo dólar durante todo el 2002. Esta recuperación se logró completamente sin ninguna ayuda exterior, y la cosa fue mucho más allá porque la realidad fue que el FMI le arrancó a esa economía 4 mil millones de dólares, en total, equivalentes al cuatro por ciento del PIB, durante el 2002. Pero la economía se recuperó a pesar de eso. Y ustedes pueden ver esto, ha sido una cantidad bastante grande de dinero, durante la recuperación, que fue enviado (por Argentina) a las instituciones financieras internacionales en los últimos cuatro años. Estamos hablando de un total de más de 14 mil millones de dólares que hacen de la recuperación, pienso yo, un fenómeno aún más notable, y que además revela lo que el Fondo estaba haciendo en realidad allí. Me parece que se comportó más bien como un – y ustedes podrán estar de acuerdo en que esto es lo que debería hacer – pero lo que sí hizo fue empujar a ese país a conseguir más (dinero) para sus acreedores extranjeros. Y es por eso que los empujaron a lograr superávit primarios más elevados...

MUSSA: Absolutamente.

WEISBROT: Y todo lo demás, los precios más elevados para la electricidad y todo lo demás. Podemos tener valores diferentes o diferentes juicios de valor sobre lo que es bueno y lo que es malo pero a mí me parece que estamos de acuerdo frente a la apreciación objetiva de que Argentina pudo lograr esta vigorosa recuperación gracias a que siguió las políticas que siguió. Quiero poner fin a esta parte diciendo que el FMI – y que por cierto, el FMI está exigiendo de nuevo el mismo tipo de cosas – así que pienso que vamos a ver otro gran enfrentamiento, muy probablemente, porque hay un vencimiento de $3 mil millones el año próximo y me parece que van a tener, van a querer reestructurar. Y como ustedes saben, el FMI está presionando para dar una solución a los tenedores de bonos que aún quedan y que no aceptaron el swap (o trueque) de la deuda, así como para promover nuevamente alzas en los precios de la electricidad y un tipo de cambio flotante que a mí me parece que sería muy peligroso para la recuperación.

Y la pregunta, claro, es para el gobierno. ¿Deben escuchar al FMI? Y, saben, también hicieron algo que todos los expertos hubieran calificado como un suicidio: Entraron en moratoria técnica con el FMI en septiembre del 2003, algo que nadie jamás había hecho con excepción de estados fallidos como el Congo o Irak. Y salieron, de nuevo, bastante bien de eso. Así que yo pienso que el gobierno tiene que pensar muy seriamente si necesita escuchar esas exigencias del FMI y si prefieren tomar el riesgo. Eso, para mí, es un riesgo mucho más grande para la recuperación, que la renuncia de Lavagna.

Finalmente sólo quiero comentar un asunto general porque tengo que hacer aquí mi convocatoria anual... He hablado aquí de errores de política... este es solamente un país y cada país tiene una historia distinta. Pero quiero decirles que me parece que una de las razones por las que vale la pena mirar todo esto con mayor atención es que ha habido un enorme fracaso de América Latina a lo largo de estos últimos 25 años como pueden constatarlo en esta gráfica,* y si entramos en el siglo XXI pueden ver que hay un crecimiento apenas superior al uno por ciento por persona durante la primera mitad de la década. Entonces esto es un terrible, un fracaso económico sin precedentes del que vamos a platicar en el próximo desayuno de prensa con quienes estén interesados en el tema.
Pero me parece que voy a terminar con un llamado a los reporteros. Saben, recientemente hicimos una búsqueda en Nexis y solamente había 25 artículos durante los últimos cinco años que apenas y lo mencionaban y 16 de ellos eran de CEPR. Esto me parece un antecedente muy importante para quienes vayan a cubrir la docena, o algo así, de elecciones que tendrán lugar en América Latina durante el año próximo. Para mí esto se parece un poco a las notas de quienes cubrieron los disturbios en Francia. Es decir, la mayoría de ellas mencionaba la existencia de una elevada tasa de desempleo entre la gente que participó en los desórdenes y pienso que éste es el tipo de antecedentes que deben estar presentes en casi todos los artículos de política y de economía latinoamericanas. Y aún si ustedes creen, o deciden creer, que las reformas políticas de los últimos 25 años no tuvieron absolutamente nada que ver con todo esto, los antecedentes a los que me refiero siguen siendo muy importantes. Aquí termino yo. Muchas gracias.

AUDIENCIA (Andrew Balls del Financial Times): Mi conclusión de su resumen es que si usted tiene una recesión muy profunda, puede tener una recuperación. Si no paga sus deudas, puede tener un beneficio de corto plazo... y hay un beneficio de largo plazo. Es decir, esa es la conclusión. Entonces la pregunta ... esa es mi conclusión.

WEISBROT: Bueno, eso no es lo que yo dije.

AB: Es lo que dije. Usted si dijo. . .

WEISBROT: No, yo hablé sobre cuatro o cinco políticas que me parece que fueron muy importantes para la recuperación. Usted puede creer que todas ellas ...

AB: Entonces, si usted tiene una recesión muy profunda, usted puede recuperarse si emprende buenas malas políticas, o malas políticas si usted no paga sus deudas hay un...

WEISBROT: ¿Porqué insiste usted en que las decisiones políticas nada tuvieron que ver con la recuperación? La política cambiaria, la política de tasas de interés. ¿Cree usted que Brasil va a crecer con tasas de interés de la noche a la mañana del 18 por ciento, en los próximos años?

AB: Me parece que usted tiene que considerar, en su análisis, la recesión que hubo antes. No quiere regresar a eso. De cualquier manera aquí cabe una pregunta. Algunos economistas muy respetables piensan que es muy buena idea que los países sigan el ejemplo de Argentina, declaren moratoria para sus adeudos y las muy buenas políticas y que simplemente eliminen sus deudas. Vemos que bajo las actuales circunstancias los inversionistas reaccionan muy rápido. Entonces, me gustaría saber su respuesta a la pregunta de si hay un mercado de países que simplemente no pagan sus deudas.

WEISBROT: Me parece que hay un argumento muy fuerte que debe ser considerado como una opción en casos en que los efectos económicos prolongados provocados por la carga de deudas impagables están haciendo daños a la economía o van a causar daños a la economía. Y pienso que Argentina es un buen ejemplo de ello. Puedo imaginar un paquete que pudo ser preparado a fines del 2001 y que los habría dejado con esta deuda y pienso que no habrían tenido este tipo de recuperación y habrían sufrido por eso, por ambos, la carga de la deuda y en segundo lugar – tal vez ni siquiera en segundo lugar, tal vez aún más importante – por las condiciones políticas que habrían sido adheridas a la continuada carga de deuda.
Así que, sí, me parece que esa es una lección para muchos países en desarrollo. Aunque con esto no quiero decir que entrar en moratoria sea una buena idea. Yo no recomiendo una moratoria porque ...

AB: ¿Porqué no?

WEISBROT: Hay riesgos y costos enormes.

AB: ¿Y porqué no en los países donde la deuda no es un problema?

WEISBROT: Porque los costos podrían ser... Mire, en aquellos meses en que entraron en moratoria, la economía se encogió cinco y medio por ciento. Y ya habían pasado por una buena parte de los ajustes. Pero hay un riesgo grande. Además, su sistema financiero colapsó. No hay que hacer eso si no se ven obligados a ello. Debería ser una decisión racional. Los países deben decidir, deben considerar esa opción, y también deben mantener, pienso yo, el poder de negociación con sus acreedores multilaterales para poder decirles: “Miren, si ustedes no nos van a dejar crecer, tenemos la opción de la moratoria.” Sí, me parece que esa debe ser una lección importante.

AUDIENCIA: Ahora tome los ejemplos de Brasil y de Turquía a mediano y a largo plazo. ¿Cree usted que deberían seguir la ruta argentina?

WEISBROT: Bueno, me parece que en el caso de Brasil es una decisión difícil. En los últimos años su crecimiento no ha sido muy bueno. El año pasado fue bueno y el actual es más bien mediocre. Brasil tiene un problema de largo plazo. Ha crecido cerca de medio punto porcentual per cápita durante 25 años, y antes solían ser los que más rápido crecían, o uno de los países con crecimiento más rápido del mundo.
Si hubiesen seguido creciendo a la tasa anterior a 1980, habrían alcanzado niveles de vida como los europeos. Entonces la pregunta es, es una pregunta muy importante la que me usted hace: ¿En qué momento hay que decir, “Estas políticas fracasaron y debemos intentar otra cosa?” Esa es la pregunta principal, la deuda sólo es parte de ésta. Porque es un instrumento – en el caso de Argentina y de muchos países, un instrumento muy poderoso – por medio del cual esas instituciones multilaterales y los mercados financieros también – con esto no quiero echarle toda la culpa a las instituciones financieras internacionales – pero ésta es una manera en la que imponen una serie de políticas que pueden no ser las mejores para un país en particular y, por cierto, no estoy diciendo que las políticas que funcionaron en Argentina funcionarían en cualquier otra parte...

MUSSA: Es mi turno.

WEISBROT: Por supuesto.

MUSSA: Brasil y Turquía tenían deudas públicas muy grandes. Y todavía las tienen. Tuvieron crisis en el mismo periodo que Argentina. Evitaron la moratoria tanto a nivel interno como internacional. Es verdad que Brasil no ha logrado la espectacular tasa de crecimiento que Argentina ha registrado. Pero ellos tampoco tuvieron el espectacular colapso de mediados del '98 a mediados del 2000. Si tomamos en cuenta la tasa de crecimiento de Argentina a lo largo de la última década y la comparamos con la tasa de crecimiento brasileña, tomando en cuenta los altibajos, entonces Argentina no luce particularmente bien.
Y es una experiencia común en los países que han experimentado estas profundas crisis económicas. México lo mencioné antes, Corea, Tailandia e incluso Indonesia. Rusia tuvo una recesión breve pero bastante profunda hasta que fue rescatada por el aumento de los precios del petróleo que repuntaron en el 2001. Es decir, se da un patrón de bajadas y subidas y Argentina se ha beneficiado de esto.

Ahora, yo pienso que algunas de sus políticas ayudaron a la recuperación. Creo que es un error decir que todas las políticas del gobierno argentino, durante Duhalde y durante Kirchner, fueron malas y equivocadas. Yo sé que les he dicho a mis colegas que, bueno, saben, si Franklin Roosevelt hubiese ido al FMI con su programa del New Deal (Nuevo Trato) en abril de 1933, se lo habrían rechazado inmediatamente por considerarlo completamente inaceptable. No obstante, cualquiera que haya sido la contribución sustantiva de este programa, la recuperación de la confianza – a la que con toda seguridad contribuyó el programa del New Deal – fue un factor muy instrumental en la espectacular recuperación de la economía estadounidense de marzo de 1933 a fines de 1936. Se pudo ver un aumento de un 30 por ciento en el PIB real de Estados Unidos, tras una caída del 25 por ciento en los tres años anteriores.

Pero Turquía y Brasil evitaron la caída. Turquía tuvo una recesión durante la cual restringió sus políticas, impulsando su superávit primario a más del seis por ciento del PIB. Ahora ellos han tenido tres años muy buenos de crecimiento económico, casi tan buenos como los de Argentina, aunque sin la gran recesión como punto de partida. Y me parece que hay que reconocer que, en Brasil, buena parte de la deuda, la deuda del gobierno, es muy grande. Buena parte de la deuda – la mayor parte, de hecho – está en manos de tenedores domésticos, en manos de otros brasileños. Si ellos recurrieran a una moratoria y a una reestructuración, esto sería enormemente perjudicial a la economía interna. Ahora, yo pienso que se puede hacer eso cuando se tiene una catástrofe económica como la que Argentina sufrió. Ellos dijeron, vamos a deshacernos del libro de reglamentos para rehacer todo; que es básicamente lo que Argentina hizo, porque la moratoria la hizo sobre la deuda interna, así como sobre la deuda internacional, la cual se vió obligada a reestructurar.

Y luego, como parte de esto también, emitieron mucha deuda. Las cifras del 2002 muestran que ellos tenían un superávit primario de una magnitud muy importante así como un amplio superávit presupuestario. Bien, pero, ¿cómo es posible tener un superávit global en el presupuesto al mismo tiempo que la deuda del gobierno crece más del 30 por ciento del PIB? Respuesta: Haciendo muchas cosas fuera del presupuesto. Así, la deuda sigue creciendo mientras se tiene un superávit global. ¿Qué se está haciendo en este caso? Imprimiendo mucha deuda nueva para retirar el dinero de dudosa calidad, para solventar, para recapitalizar a los bancos y, así, mucho de eso lo hizo el gobierno argentino. Es por eso que vemos que la deuda argentina representaba el 55 por ciento del PIB antes de la crisis y que ahora supera el 150 por ciento del PIB. Saben, ellos reestructuraron los pasivos denominados en dólares y lo que sucedió es que bombearon abundante deuda en pesos fuera para dar liquidez al sistema bancario y respaldar los billetes que habían sido emitidos por el gobierno central y por las provincias, etcétera. Bien, si uno hace esto, y quiere que esos valores domésticos, recién emitidos, tengan alguna credibilidad, necesita garantizar que cuentan con alguna forma de financiar los intereses cuando éstos lleguen a su vencimiento, ya que una buena parte de ellos se ha venido acumulando.

Entonces, lo que hay que hacer es primero decir, bueno, reduzcamos el valor de la deuda externa en un 85 por ciento más o menos. Disminuyamos esa parte de nuestras obligaciones y eso le va a dar cierta credibilidad que tenga valor a toda la deuda interna que hemos emitido, para así satisfacer varias de los activos del gobierno. ¿Fue eso una mala política? Bien. Me parece que una parte importante de eso fue necesaria y contribuyó de manera positiva a la estabilización. La pregunta aquí es, ¿qué tan lejos se debe ir? Como ustedes saben, la situación de Argentina a fines del 2001 y a principios del 2002 no dejaba otra alternativa que no fuese una reestructuración sustancial de la deuda así como una reducción del valor de los activos de la deuda externa e interna. Pero lo que ha hecho el gobierno argentino es, yo pienso, poner una porción extraordinariamente grande de la carga sobre los hombros de los extranjeros porque ellos no votan, y ha protegido en la medida de lo posible a los residentes domésticos porque ellos sí votan. Entonces, no es deseable que la comunidad internacional de un paso atrás y aplauda este tipo de acciones. Mi punto de vista personal es que los acreedores internacionales debieron haber recibido un trato equitativo frente a los acreedores domésticos del gobierno argentino con un porcentaje similar en la reducción del valor efectivo de sus activos frente al Estado argentino. Creo que esa debe ser la regla general para esas operaciones, especialmente cuando el gobierno argentino emite valores en Estados Unidos, que están sujetos a las leyes de Estados Unidos. Si ellos generan una situación como la de Enron, que fue lo que hicieron, deberían poner a esos tipos en prisión del mismo modo que el Sr. Fastow está ahora en la cárcel. Porque si quieren tener acceso a nuestros mercados de capitales, no deberíamos tolerar un comportamiento de ese tipo. Y no es que la reestructuración fuera innecesaria o imprudente o que no hubiera sido apoyada por la comunidad internacional. La reestructuración era necesaria y debió ser apoyada. La pregunta era, ¿son los términos y las condiciones razonablemente justos tanto para los acreedores domésticos como para los acreedores internacionales?

Después de todo la gente prestó dinero a Argentina y el país lo utilizó para diversos fines domésticos. No fue un dinero que les hubiese sido entregado por la fuerza para que pudiesen comprar armamento estadounidense o soviético o para otras cosas de ese tipo. Y me parece que uno debe tener una actitud más positiva hacia Brasil y Turquía que han sido capaces de manejar sus asuntos sin incurrir en una moratoria enormemente costosa tanto a nivel interno como internacional. Esto no es para criticar todo lo que hizo el gobierno argentino en el periodo de recuperación, ni para apoyar todo lo que la comunidad internacional y el FMI estaban recomendando. Hubo la necesidad de tomar decisiones muy difíciles para enfrentar una situación muy difícil en la que alguien tenía que salir lastimado y debieron haber distribuido el daño de manera equitativa. Cualquier gobierno que enfrentase el tipo de crisis que Argentina tenía frente a sí debió hacer eso. Sin embargo pienso que Duhalde en particular y después Kirchner, llevaron las cosas más allá del límite de lo razonable. Yo diría que sí, se hizo a favor de los ciudadanos argentinos pero a costa de un elevado e indebido costo para los inversionistas extranjeros que tuvieron que absorber pérdidas substanciosas pero que han tenido que absorber pérdidas mucho más considerables que los acreedores argentinos quienes, después de todo, eligieron a estos gobiernos antes y después de la crisis.

AUDIENCIA (Mark Drajem de Bloomberg News): ¿Y por qué no poner la carga sobre los extranjeros? Quiero decir, si usted es Kirchner, esa es la...

MUSSA: Bien... Kirchner puede aplaudir esto. Los argentinos pueden aplaudirlo también. Pero yo no creo que deba aplaudirlo.

WEISBROT: Pero yo sí.

MUSSA: Bueno, evidentemente este es un país libre y él puede aplaudirlo si así lo desea. Que la comunidad internacional deba hacer lo mismo... es decir, después de todo, el movimiento del capital a nivel internacional a través de diversos mecanismos es algo que brinda beneficios importantes y si las reglas del juego son las reglas de Enron, entonces todos vamos a dar un paso atrás y decir que lo que Lay, Fastow y otros hicieron estuvo perfecto, pero entonces nuestros mercados de capital no van a funcionar bien.

WEISBROT: Bueno, quizá las reglas actuales tampoco son tan grandiosas. Yo creo que eso es lo que me gustaría poner de nuevo en la ecuación. En primer lugar, sólo para aclarar algo, esto se confunde frecuentemente, la gente piensa que la depresión por la que atravesó Argentina, la cual fue una terrible depresión de 1998 al 2002, fue resultado de la moratoria. Sin embargo eso sucedió antes de la moratoria. Sólo tres meses de ese periodo tuvieron lugar después de la moratoria. Así que esto es lo que hay que tomar en consideración cuando se habla del costo de la moratoria, esos tres meses de caída. Y la caída actual del PIB fue, de hecho, menor de la que México sufrió durante la crisis del peso. Así que es importante tomar en consideración que ellos sufrieron, diría yo, durante esos cuatro años, con enormes pérdidas del PIB, que me parece fueron superiores al 23 y 24 por ciento. Un sufrimiento que yo calificaría de innecesario, porque debería de haber escapado de esa situación antes.

AUDIENCIA: ¿Debieron aplicar la moratoria cuatro años antes?

WEISBROT: Sí, o al menos salirse de ella. Ellos talvez hubieran podido evitarla sin la moratoria, pero debieron haberse salido, sí. Fueron errores en las políticas y esto es lo que seguimos...

AUDIENCIA: A mí me interesa saber, es decir, podemos estar todos en desacuerdo sobre si está bien o no que Argentina no ha enfrentado esto de manera correcta, pero me interesa escuchar lo que Mike tiene que decir, si es algo que Argentina debe enfrentar, pero puede el país salirse con la suya, sabe, en el futuro con todos estos crecientes... con los problemas que tiene por delante, atrasando pagos?

MUSSA: Bien, todavía tenemos unos 20 mil millones de valor a la vista en deuda externa que no están siendo reestructurados, y la actitud del gobierno argentino para enfrentar esto ha seguido siendo un poco opaca. En un momento la habían repudiado de manera enfática, luego retrocedieron de esa posición y me parece que lo que sucederá a final de cuentas es que van a hacer otra oferta para reestructurarlo básicamente en los mismos términos en los que ya lo han hecho, ofreciendo pagos de unos 20 centavos por cada dólar del capital y de los intereses acumulados. Alrededor de unos 30 centavos por dólar del capital. Pero aún no hemos llegado allí debido a que el gobierno argentino no ha tomado cartas en el asunto. Yo creo que una de las preguntas que hay que hacerse con respecto a las negociaciones del FMI es ¿qué tipo..., cómo van a enfrentar ese problema?

Estoy un poco en desacuerdo con el asunto de las tarifas de la electricidad. Me parece que el repunte inflacionario fue suprimido, en parte porque una diversidad de precios se mantuvo a la baja a través de mecanismos artificiales. Pero sabemos que ha habido problemas crecientes en Argentina con relación a la inversión y a la confiabilidad y disponibilidad del suministro de la electricidad y de otros productos esenciales y eso ha sido, y sigue siendo, un tema de altercados entre el gobierno y los proveedores de dichos servicios.
Entonces allí hay un costo, y con el tiempo ese problema deber ser enfrentado porque los incrementos en las tarifas... aún con los incrementos que se han negociado con las compañías, me parece que no es rentable invertir ni siquiera sólo para mantener, ya no digamos expandir, ese tipo de plantas en Argentina.
¿Sirvió esto en el momento cumbre de la crisis para evitar una hiperinflación? Probablemente sí. Ahora bien, bajo las actuales circunstancias, ¿tiene sentido continuar con esta política de reprimir la inflación mediante el control de las tarifas eléctricas? No lo creo, me parece que esos precios deber ser liberados. De manera similar, la elevada competitividad del tipo de cambio ha ayudado a la recuperación de la economía, pero eso no ha sucedido sin costos ni consecuencias. Una de las razones por las que la tasa de inflación ha ido al alza, han sido las consecuencias monetarias de la intervención en el mercado cambiario. Y una apreciación de la moneda, además de aligerar eso...

(interrupción de la señal video)

MUSSA: Me parece que van a terminar obteniendo una buena parte de la reducción del valor que le impusieron a la deuda reestructurada. Me parece que al final tendrán que extender dicha reducción a la porción de la deuda que aún no ha sido reestructurada. Esa es mi predicción (inaudible).

AUDIENCIA: Una pregunta aquí. Al parecer Argentina ha (inaudible). ¿Pueden salirse con la suya si recurren a Venezuela?

MUSSA: Ellos tienen abundantes reservas. Es decir, si ellos tienen que usar sus reservas para pagar toda su deuda con el FMI... si se le suman los otros vencimientos de las otras instituciones financieras internacionales, entonces si que estarán frente a un verdadero problema. Pero pienso que eso es poco probable. Ellos tendrán que, con el tiempo, de cualquier modo, pagar sus obligaciones con el FMI.
El asunto es si eso sucederá en los próximos tres años o a lo largo de la próxima década. No obstante, me parece que es muy probable que el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) refinancie al menos buena parte del crédito pendiente del gobierno argentino y sospecho que el Banco Mundial va a estar en la misma sintonía. Ahora bien, si los argentinos repudian el crédito externo privado que no ha sido reestructurado y dicen, “Nosotros nunca vamos a pagar nada,” entonces pienso que eso va a convertirse en un problema en cuanto a la continuación de los préstamos del BID y del Banco Mundial. Es decir, si el Señor Chávez, quien debe estar acumulando reservas a un ritmo prodigioso, quiere comprar algo de la deuda argentina, facilitará todavía más que los argentinos le digan al Fondo, “Vete, no te necesitamos.” Aunque pienso que ellos tienen recursos suficientes de su propiedad que ciertamente durante otro año más, simplemente podrán pagarle al Fondo y tomarlo de sus reservas, las cuales siguen creciendo, porque siguen registrando un superávit de cuenta corriente. Se ha estado reduciendo, pero sigue allí.

WEISBROT: Me parece que es una buena pregunta. Saben, habrá algún regateo con el Fondo. Me parece que Argentina está en una muy buena posición como para decir, “Bueno, queremos una reestructuración pero no necesariamente vamos a aceptar condiciones que conduzcan a una recesión.” O las condiciones que nosotros consideremos que son... hay debate sobre si son conductivas a recesión o no. Pero eso fue lo que sucedió en el 2002, no llegaron a ningún acuerdo durante el año entero, a pesar de que estaban realmente desesperados y se puede debatir sobre si ello obedeció a que el Fondo siguió moviendo las metas o a que el gobierno argentino no haya tenido la voluntad para aceptar nada que ellos sintieran que podría, de hecho, ahogar la recuperación. Pero ahora me parece que están en una posición en la que pueden decir con mucha firmeza, “Vamos a decidir nuestra propia política y vamos a tratar de seguir manteniendo en pie esta recuperación. Y si ustedes no quieren refinanciar esta deuda, pues, saben, nosotros tampoco tenemos que pagarles a ustedes.” Es decir, después de todo, existe...

MUSSA: Yo no creo que la gente diga eso.

WEISBROT: Bueno, a mí me parece que la amenaza estará allí. Si el FMI mantiene suficiente terquedad al respecto e insiste en cosas que ellos piensan que los van a dañar realmente, esta amenaza sigue en pie. Además creo que ha habido un gran cambio en el poderío del FMI a lo largo de los últimos siete años más o menos, probablemente a causa de Argentina, probablemente a causa de lo que sucedió, porque ellos demostraron que de hecho es posible oponerse al Fondo, entrar en moratoria y crecer muy rápidamente. Ya son tres años con un crecimiento al nueve por ciento, quiero enfatizar esto, es decir, hablamos sobre la inflación, de acuerdo... entonces, Brasil ha tenido quizás dos puntos porcentuales de inflación menos que Argentina en este momento. ¿Dos o tres? Es decir, en realidad no creo que valga la pena sacrificar la economía por eso, lo lamento. Y ya son 25 años durante los cuales Brasil ha sacrificado su economía.

MUSSA: Pero Argentina no ha crecido más rápido que Brasil.

WEISBROT: Bueno, sí, durante los últimos tres años...

MUSSA: Es una recuperación espectacular... se están atribuyendo demasiados logros...

AUDIENCIA: Mi pregunta es, en la nueva economía, ¿va a cambiar algo?

MUSSA: ¿Mmm?

AUDIENCIA: Con la nueva economía (inaudible). ¿Usted piensa que algo va a cambiar?

MUSSA: En mi opinión, creo que no, hasta que hayan pasado las elecciones. Me parece que Kirchner e (inaudible) tienen una actitud acorde con los comicios y que el presupuesto del gobierno va a tener cierta expansión en los gastos. Creo que van a mantener una política monetaria bastante complaciente y resistirse a la presión en favor de la apreciación del tipo de cambio, en caso exista esa presión. Pienso que independientemente de que exista o no, pueden ser sensibles a lo que la gente percibe como realidades políticas. Después de la elección presidencial y más adelante, existe ciertamente la posibilidad de algún ajuste en las políticas. El tema de las plantas eléctricas y de la inversión en ese sector es algo que debe ser atendido, y pienso que el sistema financiero y bancario también se debe atender con el paso del tiempo. Yo criticaba a mis colegas del Fondo por presionar en torno a ese asunto en el contexto del 2002, 2003. Yo decía, “Miren, no es un problema inmediato.” Decía, “Los mercados de crédito quedaron destruidos para el futuro cercano. Si no hay ningún crédito de largo plazo, ¿qué caso tiene presionar sobre ese asunto en este momento?” Pero si nuestra perspectiva apunta hacia los próximos cinco o diez años, entonces pienso que posponer esos asuntos durante todo este tiempo no favorece los intereses de Argentina, independientemente de lo que el Fondo tenga que decir al respecto.

AUDIENCIA: ¿Usted piensa que Argentina va a hablar con el FMI antes de las elecciones presidenciales o después de ellas y si Argentina realmente necesita un programa con el FMI (inaudible)?

MUSSA: No creo que Argentina necesite realmente un programa con el FMI en este momento. Tienen todavía un superávit de cuenta corriente, todavía tienen abundantes reservas y las siguen acumulando, su deuda externa no es un problema urgente en esta etapa, a pesar de que no hay movimiento a favor de la reestructuración de la deuda aún pendiente. Pero no hay necesidad de enfrentar eso en el futuro inmediato, han tenido algunos avances en el tema de las plantas eléctricas y así sucesivamente. No creo que necesiten un arreglo con el FMI. El asunto es reprogramar los pagos del principal que vencen con el FMI que son, no sé, unos 3 mil millones el año próximo o lo que sea, pero tienen, no sé, $20 mil millones en reservas o algo así; así que eso les permite pagar al FMI los 3 mil millones, sus reservas de 20 mil millones de dólares. Y están acumulando reservas, por lo menos mil millones o dos mil millones por año, así que no enfrentan en lo inmediato ningún tipo de falta de liquidez. Ahora bien, una decisión del gobierno de que, “No vamos a pagar nada al FMI, ni los intereses ni el principal, a menos de que ustedes... si no nos gusta su prescripción de políticas a seguir,” entonces ese si va a ser un problema más grave porque va a detener cualquier reciclaje de los préstamos del BID y del Banco Mundial. Una cosa es no estar de acuerdo con el programa del FMI para poder decir, “Bueno, podemos pagarles, no necesitamos el dinero.” Otra cosa es decir no vamos a pagarle al FMI y volverse un delincuente de la comunidad financiera. Ese no sería un paso que favorecería los intereses de Argentina.

Y no hay razón para dar ese paso. Tienen bastante dinero y más dinero les está llegando, entonces pagar al FMI no les representa un problema. Ahora bien, si tienen que pagar cada año durante los próximos tres o cuatro años, entonces la cantidad de dinero es más substancial y habrá un incentivo constante para llegar a algún tipo de acomodación. Me parece que del lado del FMI también hay un incentivo de llegar a algún tipo de acomodación si el gobierno argentino está preparado para adoptar una línea de acción más constructiva en cuanto a lo que está pensando hacer con la deuda externa restante. Pero no creo que eso suceda sino hasta después de la elección. Y ser un poco más abiertos en torno al asunto de los servicios eléctricos donde han logrado algunos avances aunque queda todavía pendiente una porción importante. Luego los asuntos macroeconómicos del control de la inflación y del presupuesto. A mí me parece que el FMI tiene razón en esta etapa en cuanto a que la economía argentina se ha recuperado de manera considerable, si no es que por completo, de la profunda recesión. La tasa de inflación va al alza y deberían estar dedicando un poco más de atención a las políticas de contención de las presiones inflacionarias antes de que éstas se salgan de control. Creo que no van a... se resisten a hacer eso antes de las elecciones. Así que, pienso que va a ser muy difícil llegar a un acuerdo en el periodo de los próximos seis meses a un año. Pero si pagasen al IMF dentro de este periodo, las perspectivas de alcanzar algún tipo de acuerdo un año después, son mucho mayores. Y yo no descartaría completamente algún acuerdo modesto que involucrara algo menos que una reprogramación de todos los pagos del principal.

AUDIENCIA: Hay algo que no entiendo aquí. Siempre hay reservas. ¿Por qué él está... por qué Kirchner está siendo tan duro con el FMI? Es decir, sacó a colación esto con Bush como uno de los principales temas que abordaron cuando se sentó con Bus...

MUSSA: Él cree en sí mismo... Por supuesto que hay muchas cosas en las que la gente cree y que no son así. Pero me parece que él también comprende que es muy popular dentro del país el culpar a los extranjeros y en particular al FMI de las dificultades de Argentina. Y esto no es único de Argentina. En Corea se refieren a la crisis del '98 como “La Crisis del FMI.” Pero fueron los coreanos que se metieron, ellos mismos, dentro de un enorme agujero, es decir el FMI llegó al final de esto, evidentemente no fue responsable del desastre coreano. Uno puede debatir sobre Argentina, donde ellos estuvieron profundamente involucrados con el gobierno argentino a lo largo de los noventa. Pero en Corea...

WEISBROT: Se puede debatir sobre la gran cantidad de condiciones que impusieron.

AUDIENCIA: ¿Puede Estados Unidos culpar a China? (risas)

MUSSA: Bueno, los chinos no han sido... Primeramente, la economía ha estado funcionando bastante bien en China, así que no existe realmente un problema de...

WEISBROT: Todo esto tiene que ver con la culpabilidad. En primer lugar, hubo políticas realmente... es decir, si ustedes quieren adoptar una actitud “nixonesca” se puede decir, “Se cometieron errores.” Pero éstos fueron serios errores de política. Tuvieron un enorme impacto. Y, en segundo lugar, no se ha acabado, porque aún siguen negociando sobre cuáles van a ser la condiciones del refinanciamiento, y este gobierno no va a aceptar...

MUSSA: Pero lo que no es verdad es que el FMI es mayormente responsable de esas políticas. El plan de convertibilidad fue adoptado por Cavallo a pesar de las objeciones del FMI.

WEISBROT: Cuando realmente ponen objeciones a algo, no prestan el dinero, como sucedió en el 2002, cuando el país estaba de espaldas y no obtuvo ni un centavo. Esa es la diferencia entre objetar y aprobar una medida política.

MUSSA: Espere un momento. Es decir, cuando el Plan de Convertibilidad fue adoptado, en 1990 – y usted dijo que no fue el déficit fiscal, que no fue el Plan de Convertibilidad el problema central que en última instancia creó la crisis argentina a fines de los '90. Esa fue una decisión del gobierno argentino, no del Fondo. No se hizo bajo la presión del Fondo, ni siquiera se hizo con...

WEISBROT: Y funcionó durante varios años también.

MUSSA: Efectivamente así fue. Pero dar un paso atrás ahora y decir, que "la crisis argentina – en su interpretación – relacionada notablemente con el Plan de Convertibilidad fue primordialmente, de manera sustancial la responsabilidad del Fondo, eso es absurdo.

WEISBROT: Bueno, la propia revisión interna del Fondo llegó a la conclusión de que ellos fueron responsables de...

MUSSA: Yo escribí mi propio libro al respecto y me parece que queda muy claro que ellos dicen, y yo digo, “Miren, la principal responsabilidad es de Argentina...

WEISBROT: Bueno, ellos siempre dicen eso, ¿no? Es así como funciona la cosa ¿no es cierto?

MUSSA: Bueno, porque es verdad.

WEISBROT: Cuando las cosas salen mal es la culpa del gobierno. Es así como funciona.

MUSSA: ¡Sí! Así es justamente.

WEISBROT: El FMI no hace préstamos... yo simplemente no creo que aprueben estos programas si no aprueban sus políticas. Así que, aprobaron a lo largo de todo el...

AUDIENCIA: Me parece que el FMI admitió que, en el 2002, probablemente no debieron de prestar ese dinero.

MUSSA: Espere un momento. El FMI admitió (inaudible). Usted debe de leer mi libro sobre ese tema debido a que... (risas). El último desembolso fue una estupidez. Uno puede discutir sobre el programa de principios del 2001 también. Pero, como ya ambos acordamos, en ese momento, Argentina se encontraba, como el ex-Presidente Bush dijo, ya en un profundo desastre. Que no fue el programa del FMI para el 2001 lo que sentó las bases principales de la crisis. Eso ya se había hecho parte de la estructura, agregado a la receta, años antes de eso. Uno puede estar en desacuerdo en la medida en que el tema fiscal fue problemático o en torno a la relativa contribución del Plan de Convertibilidad. Pero la economía empezó a encontrar dificultades considerables alrededor de mediados de 1998, nunca encontró una forma para extraerse a sí misma de esa situación. Los préstamos fuertes del FMI no llegaron sino hasta principios del 2001. Hubo programas a lo largo del periodo entero, y como lo digo en mi libro, pienso que el FMI debe de ser criticado por no tomar una actitud más agresiva en contra de la laxitud fiscal del gobierno argentino, cuando pudo haber hecho algo al respecto en la etapa temprana de los 90s. Para cuando se rebasa el año de 1998, la economía estaba ya muy débil. Para entonces tener una política fiscal restrictiva resultaba muy difícil políticamente y era económicamente contraproducente, y se encontraban en una posición apretada entonces. Pero como dije, los cimientos de la crisis se sentaron mucho antes, y esas fueron decisiones de políticas adoptadas por el gobierno argentino, que probablemente el Fondo debió objetar con un poco más de vigor. Pero decir, como gusta de afirmar el presidente Kirchner, que las dificultades de Argentina se generaron en gran medida en el extranjero y fabricadas principalmente en las oficinas centrales del FMI, es sencillamente una tontera.

MODERADOR: Por qué no escuchamos lo que tiene que decir Mark al respecto y luego vamos a dividirnos y a conversar informalmente.

WEISBROT: Yo solamente diría que en esos cuatro años el FMI jugó un papel central. Yo no creo que esta idea de que el gobierno argentino le diga al FMI lo que hay que hacer a lo largo de ese periodo, simplemente no me la trago.

AUDIENCIA: ¿Cuál periodo?

WEISBROT: El de los años 90. Todo el periodo de la depresión, desde mediados de 1998 o inclusive antes de eso, un poco antes de eso. Ellos estaban atrapados en un sistema que ya no era viable y del que debieron salirse y el FMI, porque ellos toleraron – aquí es donde simplemente no estamos de acuerdo – no creo que ninguna austeridad fiscal los haya podido salvar entonces, o incluso en el '97 o en el '96. Ningún superávit fiscal los habría salvado del colapso de ese sistema y entonces, el FMI jugó un papel central al sostener dicho sistema a todo lo largo de la depresión hasta que realmente colapsó por sí mismo. Pero no voy a exagerar y decir que el gobierno argentino no tuvo nada que ver en ello. Fue – ellos también pudieron haber hecho lo que eventualmente hicieron: decirle al FMI que se fuera de allí. Correcto? Pero ellos, de hecho, tienen una responsabilidad compartida. Me parece que es muy difícil sacar cualquier otra conclusión.

MUSSA: El gobierno argentino continuó con las políticas que puso en vigor, incluso en el periodo que va del '98 hasta el 2001, por decisión propia y, de hecho, por su propia insistencia. Y esto fue apoyado equivocadamente por la población argentina.. Nadie... no hubo apoyo popular en lo absoluto, y ni siquiera al interior del gobierno, para sacudirse el Plan de Convertibilidad. Y eso no fue todo.

WEISBROT: (breve comentario inaudible)

MUSSA: Lo que usted esta sugiriendo es que el Fondo debió haber salido en 1998 y dicho, “Hemos puesto punto final al Plan de Convertibilidad, en contra de las fuertemente defendidas opiniones del gobierno y de la población argentina; hemos llegado a la conclusión de que no es viable.” Crear una crisis en los mercados financieros internacionales que hubiese forzado a una depreciación del peso. Ahora, sí estoy de acuerdo, una crisis más temprana probablemente hubiera sido menos severa...

WEISBROT: ¿Veintitrés por ciento del PIB? ¿Es decir, habrían perdido más que eso?

MUSSA: Mi pregunta es, ¿quién tiene la responsabilidad de haber tomado esas decisiones? El FMI debió... Aún si yo hubiese creído que en mi calidad de consejero económico, y hubiese dicho públicamente como (inaudible) hizo en el 2000.

WEISBROT: ¿Entonces usted está tratando de decir que ellos estuvieron cabildeando intensamente y en forma privada para esto?

MUSSA: No, no, no, no. Usted tiene a un gobierno soberano. Ellos toman las decisiones sobre las políticas así como sobre otras medidas con – esperadamente – el apoyo de su gente. Ellos tomaron esas decisiones, y decir ahora que el FMI fue ampliamente, considerablemente responsable de esto, simplemente no tiene sentido.

WEISBROT: Vean el año 2002 – eso define todo, prácticamente, ¿no? Aquí había un país, completamente colapsado, y el FMI fue bastante terco durante todo el año de no prestarle dinero y de hecho, sacar dinero en un momento en que...

AUDIENCIA: Usted debe responder al argumento de Mike. No debe decir eso. Debe responder al argumento de Mike, el cual es, ¿piensa usted que el FMI debió actuar y decir algo sobre el gobierno soberano, sobre la moneda, el régimen, la totalidad de...

WEISBROT: Claro! Hacen cosas como esa todo el tiempo...

AUDIENCIA: No le estoy preguntando...

WEISBROT: Sí. ¿De acuerdo? Sí. (Inaudible) Ellos habrían estado mucho mejor, me parece que eso es más que evidente.

MUSSA: Yo si le dije en privado a Sir (inaudible), en agosto de 1992 durante la Reunión de Delegados del G7, y al representante italiano, Señor DeSota, que habíamos llegado a la conclusión de que las anclas o bandas de sus monedas al interior del ERM (European Exchange Rate Mechanism) o Sistema Monetario Europeo (SME ), probablemente ya no eran viables. Para ese entonces, la crisis ya estaba en camino y efectivamente, unas tres semanas después el SME explotó. Pero habría sido extraordinariamente presuntuoso que el FMI hubiese dicho en 1990 al entonces canciller John Major: Su decisión de sumarse al SME es un error. Yo pensé que era un error en esos momentos. Por supuesto que yo no formaba parte del FMI por entonces, sin embargo hay algunas decisiones que son legítimamente decisiones políticas del gobierno y son ellos quienes deben tomar la responsabilidad de esas decisiones. Y esa responsabilidad se transmite a sus sucesores. Decir que ustedes son un gobierno soberano – y la soberanía es continua – significa que el gobierno de Argentina, actualmente encabezado por el Señor Kirchner, debe asumir la responsabilidad de las decisiones que tomó el gobierno argentino encabezado previamente por (inaudible). Pero no reconocer eso y decir, “Ah, es culpa de los extranjeros y principalmente del FMI,” es un acto de torpeza frente a esa responsabilidad y mi opinión personal es que la comunidad internacional debe decirle al Señor Kirchner que la asuma. Esa retórica de los líderes políticos de una nación no puede dejar de ser cuestionada.

MODERADOR: Otro comentario de Mark, sólo para redondear esto, y luego...

WEISBROT: Aquí no se trata de un desacuerdo sobre la economía. Se trata solamente de un juicio de valor en cuanto a quién debe de pagar el precio por este tipo de errores.

* CEPR agradece a Margarita Álvarez por su valiosa contribución en la traducción de este documento.

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