Lo que circula por los medios

18 de noviembre de 2011

Dolar, ahorro, coleros, prestanombres y evasión


Edgardo Alfano 2011/11/10/ A dos voces


Edgardo Alfano preocupado por las operaciones inmobiliarias que escrituran por un menor valor








2011/11/10   A DOS VOCES

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"DOLAR TE QUIERO"
Por Alfredo Zaiat

La peor opción de inversión financiera en la plaza local desde 2007, cuando se intensificó la compra de dólares, fue el atesoramiento de esa moneda. En este período, el billete verde se ha devaluado y ha perdido capacidad de compra. Esto significa que hoy se necesitan más dólares para adquirir lo mismo que hace pocos años. Esta tendencia declinante ha provocado dudas a nivel global sobre su rol de moneda hegemónica en el sistema internacional. Este marco estructural de la evolución del dólar en el mundo no es considerado en el debate público cuando se analiza la competitividad del tipo de cambio en la economía doméstica...
Esta omisión fundamental viene acompañada de la posición política de economistas de la city que reiteran con vocación militante la existencia de atraso cambiario. No pocos grandes empresarios los acompañan en esa misión, lo que generó la reacción de la Presidenta CFK, quien ordenó a la AFIP una fiscalización más efectiva en el mercado cambiario cuando le informaron que un hombre vinculado al negocio frigorífico contabilizaba en una de sus compañías personales una facturación de 1,7 millón de pesos anuales y en un solo día había comprado dos millones de billetes verdes con la consigna “dólar te quiero”.
Ya que el declive de la moneda estadounidense como reserva de valor no parece ser un tema que inquiete a muchos que exhiben supuesta “racionalidad financiera” acumulando esos billetes, la situación relativa de la paridad cambiaria en relación con el funcionamiento de la economía local requiere de mayores precisiones para eludir lugares comunes.
El tipo de cambio real mide la relación entre los precios de los bienes y servicios de la economía con respecto a los de un grupo de socios comerciales importantes. Se trata de una variable crucial por sus efectos sobre la demanda interna, la estructura productiva, el patrón del comercio internacional, los flujos de capitales y la competitividad de la economía. Para poder evaluarlo es necesario estudiar su dinámica en relación con:

El desempeño de las exportaciones, importaciones y del saldo de la balanza comercial.

Los términos de intercambio y el precio de los commodities de exportación.

La productividad laboral.

El endeudamiento externo neto.

La política cambiaria de los países vecinos y del resto del mundo y las expectativas cambiarias.

Un informe reservado del Banco Central considera que una medida de la competitividad externa para los sectores intensivos en mano de obra es el tipo de cambio real que toma en cuenta la evolución de los salarios locales en relación con la de los principales socios comerciales (dólar, euro y real). Este indicador constituye una prueba exigente para la economía argentina dado el fuerte crecimiento que exhibieron los salarios nominales desde 2003, mayor al mostrado por otros precios de la economía, lo que se tradujo en una significativa mejora de los ingresos laborales en términos reales. Pese a ello, el documento del Central destaca que el tipo de cambio deflactado por salarios resulta superior al promedio de los últimos 15 años: su nivel en septiembre de 2011 excede en un 28,2 por ciento al promedio de la convertibilidad y en un 71 por ciento respecto de diciembre de 2001. La productividad es otro elemento clave para analizar el grado de competitividad cambiaria. Por ejemplo, si el tipo de cambio real se aprecia un 10 por ciento, pero la productividad crece en la misma magnitud, ésta tiene un efecto compensatorio sobre el nivel global de competitividad. En el informe se señala que la productividad laboral registró un ritmo de crecimiento del orden del 5 por ciento promedio anual entre 2004 y 2010, que contribuyó a la mejora de la competitividad dado que implica una disminución de los costos unitarios.

El saldo de la balanza entre exportaciones e importaciones determina la disponibilidad de dólares “comerciales”. La persistencia de superávit en esa cuenta refleja que se mantiene la competitividad de la economía. El resultado positivo acumulado durante los primeros nueve meses de 2011 creció respecto del mismo período de 2010 en más de 1700 millones de dólares si se excluye la compra externa de combustibles. Este rubro es muy poco sensible a las variaciones del tipo de cambio y el aumento de esas importaciones estuvo originado en el fuerte crecimiento económico y en deficiencias en el abastecimiento interno. En tanto, la cotización promedio de la soja del período 2006-2007 fue de 242 dólares por tonelada mientras que en los primeros nueve meses del 2011 el promedio fue de 473 dólares, un 95 por ciento superior. Por lo tanto, el actual tipo de cambio real no se traduce en un problema de escasez de dólares “comerciales”, a la vez queda en evidencia que equilibrando la balanza sectorial de combustibles ayudaría a compensar la parte deficitaria de la cuenta corriente, principalmente la balanza de servicios financieros producto de la remisión de utilidades al exterior y en menor medida, el pago de intereses.

En relación con la política cambiaria de los principales socios comerciales de América latina, se observa que los países de la región efectuaron abruptas devaluaciones en 2008, en el peor momento de la crisis internacional cuando quebró el banco de inversión Lehman Brothers, y eso afectó la competitividad de la economía argentina. Para compensar ese impacto, en ese período hubo un ajuste nominal gradual respecto del dólar del 32 por ciento entre julio de 2008 y noviembre de 2010. Luego, cuando pasó lo peor de la crisis, los países de la región empezaron con apreciaciones nominales de sus respectivos tipos de cambio, lo que contribuyó a la recuperación de la competitividad de la paridad doméstica. El informe del Central destaca que sólo Argentina y México registran en octubre de 2011 una paridad nominal con el dólar mayor que en diciembre de 2006, mientras que en Brasil su moneda se encuentra en niveles nominales mínimos, similares a los de mediados de los ’90. En ese documento se señala que esto ha implicado que el tipo de cambio real bilateral con Brasil deflactado por salarios sea un 127 por ciento mayor al nivel registrado en diciembre de 2001 y un 33,2 por ciento si se lo compara con el promedio de 1995-2001.

Otra variable para considerar respecto de la competitividad de la paridad cambiaria es el monto de la deuda externa. El nivel adecuado del tipo de cambio real debería ser más alto (depreciado) cuanto mayor sea el endeudamiento externo neto de la economía. Esto ocurre porque si un país tiene una deuda externa muy grande (en relación con sus activos externos), necesitará de mayores saldos comerciales positivos para afrontar los pagos de intereses que generan dichos pasivos. La Argentina desde 2004 pasó, debido a los consistentes superávit de cuenta corriente, de ser deudora externa neta a ser acreedora neta, lo cual implica un tipo de cambio real de “equilibrio” más bajo por esas razones. Además ha disminuido sustancialmente la carga del stock de deuda en relación con el PIB, representando la deuda privada en dólares no más del 8 por ciento del Producto.

En la investigación del Banco Central sobre la evolución de las variables que influyen sobre el nivel adecuado del tipo de cambio real se concluye que la economía hoy presenta una situación global mejor que en los años noventa y que en 2001, y “que la actual paridad cambiaria se encuentra levemente por encima de un nivel de equilibrio de mediano y largo plazo en cualquiera de sus definiciones usuales”.

Debatir sobre la competitividad del tipo de cambio exige mayor rigurosidad técnica que la “percepción de un dólar barato” exhibida por economistas de la city. Estos demandan, en realidad, una fuerte depreciación del peso para licuar salarios, gasto público y legitimidad política del Gobierno. Disputa que se desarrolla además en un contexto omitido: una moneda fetiche (el dólar) devaluada a nivel internacional y poco rentable en términos de inversión financiera.
http://www.chequeenblanco.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1015:dolar-te-quiero&catid=4:sinclasificar&Itemid=8

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DÓLAR Y POLÍTICA
Por Alfredo Zaiat

La cotización del dólar es un indicador relevante para la evaluación de la competitividad de la economía. Ocupa a la vez un lugar destacado en la decisión sobre opciones de inversión financiera. Resulta además un factor de estudio sobre comportamientos sociales y pautas culturales de la población en una economía bimonetaria. El billete verde reúne características para el análisis económico, social y cultural. Pero también tiene un rasgo determinante que no puede ser ignorado: su precio es una variable política importante.


Considerar esa particularidad implica dar dimensión a cualquier medida que involucre al dólar en el mercado local, y saber interpretar la vocación de la cadena nacional de medios privados por relevar con pasión la opinión de vendedores de humo, más conocidos como economistas de la city. La cuestión política del dólar ha quedado en evidencia desde el día posterior de la elección que ganó CFK con el 54 por ciento de los votos. La contundencia de ese resultado habilitó medidas necesarias en el sensible mercado de cambios que sólo podían implementarse con ese respaldo masivo de las urnas. La reacción, montando un show del miedo, de sectores conservadores por el mayor control y fiscalización de operaciones de compra de divisas, y por la eliminación del privilegio de petroleras y mineras sobre sus dólares de exportación, refleja ese componente político del dólar.

El objetivo lo han expresado sin disimularlo: desplazar a Mercedes Marcó del Pont de la conducción del Banco Central y colocar en el Ministerio de Economía a un hombre confiable para banqueros y el sistema financiero internacional. El editorial de La Nación del jueves pasado dedicada a Marcó del Pont tiene una virulencia conceptual y ataques a su persona que sólo revela el carácter perturbador de su presencia en un espacio de gestión económica –y de negocios– que el neoliberalismo considera de su propiedad. A la vez no hay que ser muy perspicaz para darse cuenta de cuál es el perfil de ministro de Economía que pretende el poder financiero para el nuevo gabinete del segundo mandato de CFK, expresado en la secuencia de análisis periodísticos y en la constante prédica de economistas de la city. En estos días de turbulencias en el mercado cambiario, los funcionarios deben estar más atentos que nunca ante sugerencias y promesas de colaboración de banqueros, que al darse vuelta ordenan comprar dólares y perfeccionar el canal informal de sus propias entidades.

La situación económica no es exageradamente holgada como en años pasados, pero sigue siendo suficientemente cómoda en indicadores clave (balanza comercial, de cuenta corriente, equilibrio fiscal, stock de reservas, nivel de actividad, cosecha record, empleo, peso de la deuda externa en el PIB) en comparación con muchos otros países, incluyendo Brasil, teniendo en cuenta el contexto de incertidumbre internacional. Esto no implica la necesidad de aplicar sintonía fina, ajustar dispositivos de intervención y estar prevenidos de embates de una crisis global. Pero una cosa es enfrentar desafíos y tensiones de gestionar la economía en un proceso dinámico y cambiante, y otra distinta es la convocatoria de fantasmas lejanos para incentivar una corrida contra el peso y contra los depósitos. En esta última instancia, el dólar se transforma en un hecho político.

Esta dimensión de la moneda estadounidense en la plaza doméstica adquiere relevancia en estos momentos de nerviosismo en el mundo de las finanzas y de las grandes empresas. Los miembros del Gobierno encargados de este tema no pueden minimizar la importancia del factor político al momento de enfatizar sobre qué frente actuar en el mercado. El denominado chiquitaje no mueve el amperímetro del negocio cambiario: la equitativa estrategia de promover el blanqueo de operaciones no debe transformarse en la interrupción total y abrupta de movimientos en ese segmento. La adaptación a un nuevo sistema y la normalización de las transacciones permitirán disminuir la ansiedad sobre el dólar. Esto es lo que se verificó en los hechos: desde que arrancó el régimen de validación de la AFIP, en ocho días hábiles, hubo 181.754 operaciones de cambio por más de 15.800 millones de pesos.

Otros sujetos económicos, importadores, empresas que dolarizan excedentes y multinacionales son los actores centrales por el monto global involucrado en el flujo de divisas y en la formación de activos externos de residentes locales, vulgarmente llamada “fuga de capitales”. Esta se ha desarrollado con diferentes gobiernos, políticas económicas diversas y contextos internacionales de auge y crisis. Desde la liberalización financiera dispuesta por la dictadura militar de 1976 se ha intensificado y se ha vuelto crónica, hasta colocar a la Argentina como el país fuera de Estados Unidos con más dólares per cápita en circulación en su propia economía. Estudioso de este tema, Jorge Gaggero explica que la compra de dólares para atesorar “supone un drenaje de recursos que podrían ser utilizados para potenciar el crecimiento económico y el empleo, mermas en la recaudación impositiva que tienden a reducir la eficacia estatal en una espiral descendente e impactos negativos en la distribución de riquezas e ingresos”. Otro especialista, Gerald Epstein, afirma que “la fuga de capitales es importante porque puede tener significativos costos sociales; es también un barómetro de la soberanía de la política del Gobierno versus la de las clases de privilegio y se relaciona con los impactos de importantes políticas económicas tales como la liberalización financiera”.

La gestión kirchnerista se caracteriza por actuar sobre los acontecimientos cuando adquieren envergadura. Hasta ahora no le fue tan mal de acuerdo con lo que indica el apoyo en las urnas, pero genera situaciones de estrés político-económico notables. Esta forma de abordar los problemas que incomoda a no pocos, en realidad, puede ser que sea la respuesta a su éxito político. Por caso, la primera línea del equipo económico ha emprendido vertiginosos diálogos con compañías extranjeras para que demoren lo más posible la remisión de utilidades a sus casas matrices, localizadas en países en crisis y que demandan a sus filiales recursos para cubrir en parte sus frágiles finanzas (ver nota aparte). Esta reacción oficial reconoce así la potente restricción en el frente externo en que se ha constituido la extranjerización de la economía. El último informe de coyuntura de Cifra, centro de estudios de la CTA, destaca que el déficit generado por la remisión de utilidades y dividendos ha tenido un fuerte crecimiento en los últimos años. Precisa que el flujo de utilidades y dividendos pasó de representar el 32 por ciento del superávit comercial en 2005 a más del 50 por ciento en 2010. Ese porcentaje se elevaría a casi el 70 por ciento en este año. En esa instancia inquietante reacciona el Gobierno: la carga de los intereses de la deuda ha descendido sustancialmente por la política de desendeudamiento, y ese lugar desestabilizador ha pasado a estar ocupado por el giro de utilidades de compañías extranjeras.

Existe una herencia normativa (ley de inversión extranjera, tratados bilaterales de inversión, adhesión al Ciadi y ser miembro del FMI) que impiden la restricción de girar utilidades de empresas extranjeras. El atajo a ese cepo es la negociación con cada una de esas compañías para disuadirlas de remesar dividendos o incentivarlas a reinvertir mediante la capitalización de sus filiales locales. El documento de Cifra da cuenta del elevado grado de extranjerización de la cúpula empresaria, que “fue resultado principalmente de las tendencias desplegadas a lo largo de la convertibilidad”. En 2009, el 55,4 por ciento de las ventas totales de las 200 empresas de mayor tamaño del país corresponde a empresas extranjeras. Esto ha determinado un sensible aumento en la remisión de utilidades y dividendos al exterior. Las elevadas tasas de crecimiento económico desde 2003 no hicieron más que potenciar este proceso. El flujo neto total de utilidades y dividendos pasó de representar 633 millones de dólares en 2003 a 7159 millones en 2010, monto que apunta a superarse este año. Suma que equivale a un tercio del total de la fuga registrada.

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Sábado, 29 de octubre de 2011 | Hoy
ECONOMIA › LA AFIP DEBERA HABILITAR CADA ADQUISICION DE DOLARES EN BASE A LOS INGRESOS DECLARADOS POR LOS COMPRADORES
Sin margen para coleros y prestanombres

A partir del lunes, cuando un individuo requiera divisas, el cajero verificará a través de un sistema online conectado con las bases de datos de AFIP si sus ingresos habilitan la compra de la cantidad solicitada.







Por Tomás Lukin
Las personas y empresas que deseen comprar dólares en casas de cambio y bancos, cualquiera sea el monto y el destino de la transacción, deberán demostrar la capacidad económica para hacerlo. A partir del lunes, cuando un individuo requiera las divisas en la ventanilla, el cajero verificará a través de un sistema online conectado con las bases de datos de AFIP si sus ingresos habilitan la compra de la cantidad de moneda solicitada. El ministro de Economía, Amado Boudou, precisó a Página/12 que la medida no modifica el límite de dos millones de dólares mensuales ni cambia la documentación necesaria para hacer esas operaciones, sino que apunta a evitar la adquisición de moneda extranjera con recursos provenientes de actividades informales.

El instrumento restringe la actividad de los “coleros” y “prestanombres” en el mercado cambiario. Todavía no se difundió cómo se determinará la capacidad de compra de divisas para los distintos niveles de ingresos. Las asociaciones de bancos fueron informadas de la medida ayer por la tarde, la resolución 3210 será publicada el lunes en el Boletín Oficial y ese mismo día entrará en funcionamiento el sistema de verificación. El titular del Palacio de Hacienda aseguró que no existirán dificultades técnicas para implementar la nueva plataforma informática diseñada por AFIP. Ansiosos y curiosos podrán corroborar su situación a través del sito web del organismo.

La medida complementa las distintas herramientas desplegadas a lo largo de la semana para transparentar el mercado cambiario y aplacar las presiones al alza sobre el dólar. La necesidad de contar con la habilitación de AFIP alcanza a todo aquel que desee comprar divisas. “Buscamos que todas las operaciones cambiarias se canalicen a través del mercado formal, es una medida que apunta a la equidad, la transparencia y a evitar el lavado de dinero”, explicó Boudou, acompañado por el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino. “Detectamos más de 100 CUIT y CUIL cuyos ingresos no se condicen con los dólares que compraron. Por eso, desde el lunes, el que compre divisas extranjeras será automáticamente auditado por la AFIP, que deberá avalar la compra”, sostuvo el titular de Economía.

El instrumento creará un paso adicional para la compra de dólares: la corroboración de la disponibilidad de fondos suficientes para adquirir la cantidad demandada. La verificación la harán los bancos a través de un sistema conectado con AFIP. Esa base de datos cuenta con la información del flujo de ingresos y el resto del patrimonio declarado de cada individuo y empresa. Con eso se determinará si el interesado está habilitado o no para acceder a los fondos. “Hasta ayer la economía en negro podía acceder casi sin problemas al mercado de cambios, ahora las empresas e individuos que se manejen en esa situación encontrarán serias limitaciones para la compra de divisas”, señalaron a este diario desde el Gobierno.

El instrumento apunta a impedir que una persona con ingresos declarados de, por ejemplo, 2000 pesos o menos y ningún ahorro proveniente de actividades previas declaradas pretenda comprar 5000 dólares todos los meses durante un año. Esa podría ser la situación de un “colero”. También busca evitar que las personas con ingresos superiores a los que declaran compren divisas con recursos informales. Por ejemplo, una profesional porteña que facture 30 mil pesos al mes y compre 10 mil dólares todos los meses. “Los trabajadores y empresas que tengan todo en regla y declarado van a poder comprar sin ningún problema”, explicó Boudou. Desde Economía precisaron que la capacidad de compra mensual no estará definida por el salario de cada individuo, sino por el flujo de ingreso que posea su cuenta sueldo y el resto de su patrimonio declarado. Para aquellas personas con ingresos superiores al mínimo no imponible se aplica un esquema particular para definir la cantidad de dólares que pueden comprar. Las deducciones impositivas que pueden realizar esos individuos implican que su capacidad para adquirir divisas será mayor.

“Esto no modifica los montos. Sólo verifica que la empresa o la persona tenga los fondos para hacer la compra. Lo que buscamos es que todas las operaciones se canalicen a través del mercado formal”, enfatizó anoche el ministro de Economía. Tres millones de individuos y empresas compraron dólares en el mercado cambiario local durante los primeros nueve meses del año. Los datos del Banco Central indican que el 0,2 por ciento del total, alrededor de seis mil personas, adquirió más de 250 mil dólares en ese período. Entre enero y septiembre la fuga de capitales superó los 16.000 millones de dólares, el reducido segmento de grandes compradores concentró el 35 por ciento de esa demanda de moneda extranjera, más de 5600 millones de dólares. El resto de los dólares fugados se distribuye entre 2.994.000 personas físicas y jurídicas que compraron montos menores a los 250 mil dólares. Esa es la estructura de la demanda de divisas en la plaza cambiaria que presiona al alza sobre la cotización del dólar y lleva al Banco Central a vender sumas significativas de reservas internacionales para controlar el precio de la moneda estadounidense. En la city porteña estimaban que la medida impulsará hacia arriba el precio del dólar en las cuevas cambiarias. En Economía aseguran que profundizarán los controles sobre esas operaciones irregulares.

tlukin@pagina12.com.ar

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-180062-2011-10-29.html

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Contra coleros, prestanombres y arbolitos
Año 4. Edición número 180. Domingo 30 de octubre de 2011
Por Eduardo Anguita
eanguita@miradasalsur.com
Ley de servicios financieros. Una asignatura pendiente, dice Heller. (TELAM)
OTRAS NOTAS

En julio se frenó la fuga de capitales
En el primer semestre creció el ingreso de divisas por liquidación de exportaciones, al tiempo que se redujo la demanda de compra mayorista de dólares y se contrajo el ingreso a Uruguay de dólares pertenecientes a no residentes de ese país. Según estimaciones privadas, esto frenó la fuga de capitales, que podría rondar los U$S240 millones en julio.
Una respuesta coherente y proporcional
La postura que adoptó el Gobierno es coherente y proporcional a la magnitud de la crisis internacional. Sería descabellado, frente al panorama mundial, no profundizar los controles sobre los movimientos de capitales y el mercado cambiario. El Gobierno ha enviado señales firmes y debe mantenerlas”, apunta Héctor Valle, titular de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (Fide).
“Por cada peso que se paga, hay otro peso que se evade”
Las medidas son racionales y sirven. Hubiera sido bueno que se aplicaran antes. Son tributarias en la medida en que apuntan a verificar que el dinero que se invierte en divisas no sea producto de la evasión. Y éste no es un tema menor, porque la única estimación que hay hecha por gente seria en los últimos años, por ejemplo con relación al impuesto a las ganancias de empresas y personas, indica que la evasión ronda el 50 por ciento. Eso quiere decir que por cada peso que se paga hay otro peso que se evade.
¿Un dólar, un voto?
El número es elocuente. Durante el año pasado, las empresas extranjeras giraron a sus matrices unos 7 mil millones de dólares, sobre una salida neta de capitales que se ubicó en los 11 mil millones. El monto representa más de la mitad del superávit comercial que obtuvo la economía nacional en 2010, saldo que osciló desde el derrumbe de la convertibilidad en unos 13 mil millones anuales. La magnitud de la sangría cobra dimensión si se compara con los 25 mil millones de pesos asignados en el Presupuesto 2012 para sostener las Asignaciones Familiares y la Asignación Universal por Hijo.
Nada más cobarde que el dólar
Los sectores de la economía posicionados en dólares tienen como principal actor a las empresas más concentradas, más transnacionalizadas y las que más evaden el pago de impuestos. Pese a que la mayoría de los ejecutivos de esas empresas evita confrontar con el gobierno tras el contundente 54% obtenido por Cristina Fernández de Kirchner el 23 de octubre, tienen la pretensión de fijar la agenda de temas económicos y hacen circular nombres de posibles ministros de Economía para suceder al vicepresidente electo Amado Boudou.
Muy lejos de la guerra de monedas
La crisis económica global lejos está de disiparse y a medida que pasan los meses va cobrando nuevas formas y consecuentemente provocando nuevos efectos. Sin embargo, sus coletazos siguen impactando de manera muy gradual en el escenario local, debido fundamentalmente a las políticas anticíclicas que puso en marcha el Gobierno argentino, desde el mismo momento que se desató la crisis.
El presidente del Banco Credicoop y legislador nacional por Nuevo Encuentro defendió las medidas del Gobierno y señaló la necesidad de reformar el marco de regulación bancario.
"Lo que hacen la Afip, el Banco Central y la Unidad de Información Financiera es controlar y perseguir a los que realizan operaciones ilegales. El objetivo es que se respeten las normas”, señala Carlos Heller, diputado nacional de Nuevo Encuentro y presidente del Banco Credicoop. La afirmación refiere a la decisión del Gobierno de extremar los controles para evitar que coleros y prestanombres actúen en el mercado cambiario. En los hechos, a partir de mañana, las personas físicas o jurídicas que adquieran divisas deberán demostrar que tienen capacidad económica para hacerlo.
“Hay que poner la cuestión en perspectiva. Nuestro país viene de una historia de desbalances macroeconómicos. Fue durante muchos años un país con escasez de divisas que recurría periódicamente a las devaluaciones para corregir los desvíos. Hace meses que algunos sectores vienen hablando de atraso cambiario e insistiendo en ajustar el tipo de cambio. Esto lleva a que mucha gente intente protegerse dolarizando sus ahorros”, explica Heller.
Según el Banco Central, en lo que va del año salieron del país unos 15 mil millones de dólares y unos tres millones de personas y empresas se hicieron de divisas en el mercado cambiario. Unos 5.500 millones lo explican operaciones relacionadas con el comercio exterior. El resto se origina en transacciones que no superan cada una los 250 mil dólares. Allí está puesta la lupa de las autoridades. “Son los que obtienen ganancias evadiendo, los que necesitan proteger esas ganancias mal habidas, en muchos casos sacando esos dólares del país”, precisa Heller.
–No todas las compras provienen de ganancias mal habidas…
–En el caso de las operaciones de comercio exterior, los empresarios, que habitualmente deben pagar a noventa días, quieren cubrirse y también demandan. Son todos estos factores los que han generado estos flujos importantes que algunos llaman fuga de divisas.
–¿Por qué hay gente que paga el dólar por encima de su precio de mercado?
–Por lo que acabo de explicar. Lo hacen en lugares que violan las normas. No hay dólar paralelo en nuestro país. Lo que hay es un tipo de cambio que se establece a través de una flotación administrada que maneja el Banco Central. Cualquiera que pueda demostrar de dónde sacó el dinero puede comprar dólares al precio que está.
–Y el caso de los coleros…
–Las reglamentaciones establecen que, por debajo de un mínimo, no se debe realizar una declaración jurada. Esto es así porque, de lo contrario, dirían que se trata de un infierno burocrático. Hasta el equivalente a sesenta mil pesos anuales se puede comprar sin declaración jurada. Por eso es que hay sujetos que buscan de hacerse de dólares por afuera del circuito oficial contratando coleros. Por hacer la cola y prestar sus documentos de identidad les pagan una pequeña comisión. Esos dólares nutren a los que no pueden explicar de dónde sacaron la plata. ¿Se entendió?
–Perfectamente.
–Lo que hacen el Banco Central, la Afip y la Unidad de Información Financiera es ver si esos señores que hacen las colas están en regla, porque es allí donde se empieza a habilitar el ilícito. Yo estoy horrorizado cuando veo por ahí, en un noticiero de televisión, a un comentarista de temas económicos decir que “el dólar ilegal cotizó” a tanto... Hay que poner el foco en que tanto el Central como la Afip controlan y persiguen a los que realizan operaciones ilegales. Ambos organismos están tratando de que se respeten las normas y se opere dentro de las regulaciones establecidas.
–¿Por qué hay presiones para ver a cuánto cotizará el dólar hacia fin de año?
–Es el famoso tema de los mercados que pretenden decirle al poder político cómo debe actuar. En realidad, cuando el Banco Central vende a futuro lo que busca es ponerle un precio a la divisa para darles tranquilidad a quienes demandan. Les dice: yo le voy a vender a tanto en tal fecha.
–Hasta la semana pasada, el Central vendía futuros a marzo…
–Esta semana comenzó a vender futuros a abril. Lo que está fijando es una devolución prevista, que es ajuste cambiario y no devaluación, porque la devaluación implica una fluctuación brusca. El ajuste cambiario, por el contrario, supone una corrección gradual que, en este caso, sigue en línea con lo que son las expectativas de este año. Lo que está tratando de decir el Banco Central a los operadores es que no habrá cambio de política, que si quieren cubrirse de riesgos, porque tienen en abril una operación que pagar, pueden adquirir dólares a un precio que se los asegura el Banco Central.
–Deberían estar tranquilos…
–Los operadores normales, los que tienen que ver con el comercio exterior y demás, deberían considerar suficientes las señales del Banco Central. Dos cuestiones. Carlos Heller asegura que hay otras cuestiones que se deben tener en cuenta. “Me refiero a la decisión pública de trasladar depósitos de la Anses, es decir del Fondo de Sustentabilidad, al Banco Nación. Se trata de fondos que estaban depositados en diversos bancos”, señala el titular del Credicoop. Según los últimos datos, el Fondo tiene unos 14 millones de pesos en plazos fijos, sobre un total de poco más de 21 mil millones en colocaciones a plazo. La movida, señalan algunos, apunta a restarles liquidez a las entidades, y así evitar que presionen sobre el dólar. “La cuestión, sin embargo, genera problemas inmediatos en las entidades del sistema”, afirma Heller.
–¿Por qué?
–Porque se genera una disminución de la liquidez, porque los depósitos que se vencen se van del banco.
–¿Qué consecuencia trae esto al sistema?
–Cuando bajan los depósitos, inevitablemente, eso trae aparejadas dos cuestiones. Si la entidad tiene letras o notas del Banco Central, porque tenía un exceso de liquidez, cuando esos documentos vencen no los renueva y se hace de esa liquidez; es decir: los bancos cobran los documentos.
–¿La otra cuestión?
–Es que los depositantes, avisados, comienzan a pedir una mayor tasa de interés. Algunos bancos, con más liquidez que otros, convalidan la demanda. En este contexto, la tasa Bladar, que refleja el promedio de las operaciones de más de un millón de pesos, pega un salto y esa suba, inexorablemente, se traslada al costo de los créditos. Y ya sabemos que la suba de la tasa de interés tiene un efecto negativo sobre la demanda, sobre el consumo y sobre la actividad de las empresas, que también ven afectados sus costos y, en consecuencia, su rentabilidad.
–Ahí hay un tema…
–De lo que se trata es de saber si lo de la Anses es definitivo o transitorio. Si es definitivo habrá que ver cómo se reacomoda el mercado y cómo se suplanta esa liquidez, de manera que esto no se convierta en una restricción crediticia. Este panorama traería un efecto…
–¿Recesivo…?
–Diría que no bueno. En el medio leo que la presidenta del Central se reunió con las entidades que agrupan a los bancos.
–¿Qué les pidió?
–Entre otras cosas, que no frenen la oferta crediticia al sector productivo y que, en todo caso, lo hagan con el crédito al consumo.
–¿Está bien?
–Está bien. Sin embargo, la situación demuestra que faltan regulaciones, porque hay que pedir que se actúe de una manera y no de otra. Si tuviéramos otra ley de servicios financieros, como la que nosotros proponemos, no habría necesidad de pedir, porque la cuestión estaría reglamentada. Pero bueno, eso forma parte de las asignaturas pendientes, de los temas que tenemos por delante, de las cuestiones que debemos resolver.
http://sur.elargentino.com/notas/contra-coleros-prestanombres-y-arbolitos

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Susana Gimenez "no pude comprar dolares, me volví loca" ¿Por quó no pudo comprar? - 04 Nov
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