Lo que circula por los medios

24 de febrero de 2012

PARECE QUE TENEMBAUM NO ESCUCHA


Un gesto, una palabra, un acto... rompen el silencio. Una palabra enunciada, una palabra escrita, rompe el silencio...

"La presidenta Cristina Fernández de Kirchner decretó dos días de duelo nacional, con la bandera a media asta en los edificios públicos, y la suspensión de los carnavales a raíz del trágico accidente en la estación Once del ferrocarril Sarmiento".
"La medida fue comunicada por el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, quien además detalló que la Presidenta no participará de actos públicos pero sí encabezará audiencias en Casa de Gobierno y en la residencia de Olivos"

Y hoy Tenembaum, lee por radio su editorial: el silencio  y desde allí formula: ¿Decime no tendria que decir algo, aparecer, decir algo? "pero no"...  agrega Tenembaum a continuación





Tenembaum señala: "decir algo, aparecer, decir algo" El valor de las palabras y de las imágenes se mezclan en esa frase. "Decir algo", no es decir  algo importante ni conmoverse por el dolor.


Tenembaum habla y en ese decir:  el decreto firmado por la Presidenta, ese gesto, ese acto ante la tragedia decretando dos días de duelo nacional con la bandera a media asta en los edificios públicos, es silenciado, borrado con una editorial sobre el silencio.
Tenembaum, nada dice de las palabras de la Presidenta decretando dos días de duelo y suspendiendo los actos públicos.

"Pero hay un silencio que es cada vez  más pesado" "hay algo además un poquito asimétrico" "Hace 1 año y 5 meses murió Nestor Kirchner, el país paró, decenas de miles de argentinos fueron al velorio a llorarlo, a acompañarla" "el país como corresponde paró por dos dás" "pero el silencio nos obliga a hacernos prreguntas; porque hay mucho de asimetría"  "Hay muertes que se valoran de manera distinta" "Es raro el silencio para alguien que todo el tiempo habla" enuncia Ernesto Tenembaum.

Una larga editorial sobre el silencio, con críticas asimétricas  y suposiciones consideradas como certezas  "que importa el silencio?" pregunta Tenembaum y agrega: "yo sé que a muchas personas les importa"

Editorial llamativa para quien ronda el tema del silencio y alguna vez escribió: "el silencio a veces, es salud" en ´la Revista 23

Tenembaum dice también  que hay muertes que "generan monumentos", pero olvida que hay muertes que generan una busqueda de la justicia, y que generan respeto por el otro ante  la perdida y una posición donde la palabra se la utiliza con mesura, para que el hablar no sea solo un bla, bla sin sentido... un decir "algo" y ese algo un bla, bla sin sentido que solo aporta más dolor al dolor...

Tenembaum buscó palabras,  expresiones en Twitter, pero no en el texto del decreto "Que el Gobierno y el pueblo de la Nación Argentina acompañan con su solidaridad y pesar el dolor de los familiares de las víctimas". ( Texto del decreto firmado por la Presidenta)



Entonces cuando el sufrimiento del otro importa, yo le diria a Ernesto que a veces hay que cuidar muy bien las palabras que se dicen y no borrar los gestos que se tienen ante el dolor.


Gal
Actualizada el 25022012

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actualizada 250202012


DUELO NACIONAL


Decreto 245/2012

Declárase Duelo Nacional en todo el territorio de la República Argentina, por el trágico suceso ocurrido en la Estación Ferroviaria de Once de la Línea del Ferrocarril Sarmiento.
Bs. As., 22/2/2012

VISTO el trágico suceso ocurrido en la Estación Ferroviaria de Once de la Línea del Ferrocarril Sarmiento el día de la fecha, y

CONSIDERANDO:

Que el luctuoso accidente acaecido en la mencionada Estación Ferroviaria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha provocado la pérdida de numerosas vidas humanas y gran cantidad de heridos.

Que el Gobierno y el pueblo de la Nación Argentina acompañan con su solidaridad y pesar el dolor de los familiares de las víctimas.

Que la presente medida se dicta en uso de las facultades conferidas por el artículo 99, inciso 1, de la CONSTITUCION NACIONAL.

Por ello,

LA PRESIDENTA

DE LA NACION ARGENTINA

DECRETA:

Artículo 1º — Declárase Duelo Nacional en todo el territorio de la República Argentina, por el término de DOS (2) días a partir del día de la fecha.
Art. 2º — Establécese que la Bandera Nacional permanecerá a media asta en los edificios públicos.

Art. 3º — Comuníquese, publíquese, dése a la DIRECCION NACIONAL DEL REGISTRO OFICIAL y archívese. — FERNANDEZ DE KIRCHNER. — Aníbal F. Randazzo.



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Nota
La Presidenta decretó dos días de duelo y suspendió el carnaval

22.02.2012 | La medida fue comunicada por el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, quien además detalló que la Presidenta no participará de actos públicos pero sí encabezará audiencias en Casa de Gobierno y en la residencia de Olivos.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner decretó dos días de duelo nacional, con la bandera a media asta en los edificios públicos, y la suspensión de los carnavales a raíz del trágico accidente en la estación Once del ferrocarril Sarmiento.

La medida fue comunicada por el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, quien además detalló que la Presidenta no participará de actos públicos pero sí encabezará audiencias en Casa de Gobierno y en la residencia de Olivos.

En los considerandos de la decisión, firmada por la Presidenta y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, se destaca que "el Gobierno y el pueblo de la Nación Argentina acompañan con su solidaridad y pesar el dolor de los familiares de las víctimas".

El decreto lleva el número 245 y especifica las 48 horas de duelo, en tanto la suspensión de los carnavales fue comunicada por Scoccimarro.

http://www.laprensa.com.ar/387972-La-Presidenta-decreto-dos-dias-de-duelo-y-suspendio-el-carnaval-.note.aspx

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Por Ernesto Tenembaum
El silencio, a veces, es salud

08-10-2008 / En cualquier caso, da la impresión de que la dirigencia rural está más dividida que durante la primera protesta (el silencio de CRA y Coninagro es estruendoso), y que –además– nunca tuvo mucha idea de qué ocurre con sus bases: ni entonces, cuando fue desbordada, ni ahora, cuando no le respondieron.

Ernesto Tenembaum

Más allá de la increíble turbulencia mundial y de los problemas económicos que se avecinan, esta semana hubo una novedad importante para el país: la patria agropecuaria, por definirla de alguna manera, perdió una batalla muy importante. Lo curioso es que no se la ganó nadie: la perdieron solos. No es un tema menor. Una de las incógnitas centrales sobre la estructura de poder en el país, luego del voto no positivo de Julio “Cleto” Cobos era cuál iba a ser el rol del sector agrario, ya que se había demostrado capaz de torcerle el brazo al Gobierno en una pelea monumental. Parecía, aquel 17 de julio, que una nueva realidad se perfilaba en el país, con las entidades agropecuarias capaces de exigirle medidas al oficialismo gracias al poder de fuego demostrado durante cuatro meses. Luego de medirse varias veces, la dimensión real de las cosas llegó esta semana. Algunos analistas sostenían que el final de aquel conflicto significaba el nacimiento de una nueva patria: además de las patrias militares, sindicales, periodística que existían o supieron existir en el país, ahora se sumaría la agropecuaria. Gente con mucho poder económico, con mucho respaldo social, capaz de cercar al Gobierno cuando quisiera. Para colmo, la sequía, y la caída del precio de la soja, habían deteriorado la situación relativa del sector. La dirigencia rural convocó entonces a un paro. ¿Empezaba la segunda etapa de la guerra gaucha?

Y, sorpresa, no pasó nada.
Ni marchas multitudinarias, ni cortes de ruta, ni concesiones arrancadas a un gobierno “sitiado” (como algunos, en medio de un serio problema de percepción, lo definen ahora), ni coberturas mediáticas favorables.
Nada.
Menos que nada: la clase media que frecuenta sitios de diarios on line, como los de La Nación y Clarín, reflejó masivamente el rechazo al nuevo paro.
En las rutas se juntaron pocas personas.
¿Qué pasó?
Para tratar de entenderlo, quizá convenga analizar algunos de los factores que diferenciaron las protestas de marzo y de octubre.

Uno de ellos, tal vez menor, fue el cambio de conducción en la Sociedad Rural Argentina. La despedida de José Miguens fue tan a toda orquesta como raquítico el debut de Hugo Biolcatti. Es una cuestión meramente de estilo, o quién puede saberlo, pero Miguens, incluso Miguens, parece un moderado al lado de la agresividad de su sucesor. Es difícil saber cuánto influyen los estilos personales en los procesos políticos, pero es claro que a Biolcatti se lo veía con cierta ansiedad por revivir tiempos gloriosos. En cualquier caso, da la impresión de que la dirigencia rural está más dividida que durante la primera protesta (el silencio de CRA y Coninagro es estruendoso), y que –además– nunca tuvo mucha idea de qué ocurre con sus bases: ni entonces, cuando fue desbordada, ni ahora, cuando no le respondieron.

El segundo elemento que distingue a marzo de octubre es que cambiaron los roles. Esta vez, el Gobierno no hizo nada y aquella había aumentado un impuesto. Justamente, la crítica de los ruralistas es esa: que el Gobierno no hace nada por ellos. Pero no pueden apuntar a un objetivo concreto como la derogación de la 125. Quien inicia la pelea, en este caso, es el sector agropecuario.

Y el tercer componente distinto es la reacción oficial: el silencio de la Presidenta y del ex presidente. Increíblemente, no dijeron nada. Ni golpistas, ni asesinos, ni piquetes de la abundancia, ni cuatro por cuatro, ni grupos de tareas, ni fierros multimediáticos, ni amenazas cuasimafiosas, ni comandos civiles, ni conspiradores del ’76, ni gorilas del ’55, ni entregadores de Cristo a Pilatos, ni incendiarios.
Nada.
Escondieron a Luis D’Elía, a Guillermo Moreno, a las aguerridas “organizaciones sociales”. No mandaron a Hugo Moyano a disuadir a nadie, ni legitimaron a personas que repartían piñas a disidentes.
Es decir: no reaccionaron como si se tratara de una amenaza desestabilizadora, sino como si fuera apenas una manifestación de un reclamo sectorial.
Los dirigentes agrarios hubieran dado lo que no tenían para que el Gobierno respondiera a la provocación, pisara el palito, reeditara los términos de una confrontación anterior en la que se había puesto al borde del suicidio.
No ocurrió.
Y, entonces, el paro termina sin pena ni gloria.

Hay que decirlo: desde la derrota de julio, el oficialismo –para ser más precisos: el matrimonio Kirchner– parece haber aprendido que ciertos métodos que le sirvieron para construir poder durante el mandato de Néstor ahora son contraproducentes. Increíblemente para ellos –y para los más fanáticos de sus seguidores, entre los cuales se cuentan varios periodistas e intelectuales que han tenido responsabilidad en aquella derrota–, los métodos de consenso están fortaleciendo al Gobierno en su capacidad para tomar decisiones. En pocos meses han logrado que el Congreso –el mismo que rechazó la 125– aprobara por una diferencia a favor fenomenal dos medidas muy discutibles, como lo fueron la estatización de Aerolíneas Argentinas y la movilidad jubilatoria. Para eso debieron negociar, construir consensos, aceptar concesiones. Todo lo contrario a lo que hicieron durante los 130 días malditos. Como era de esperar, ante el cambio de método no aparece una oposición abroquelada, ni hay cacerolazos, ni la cobertura mediática es tan apasionada.
Cuando la política reemplaza a la histeria es lógico que quien la aplica tenga más posibilidades de lograr sus objetivos.

En cualquier caso, no puede haber respuestas contundentes a la pregunta que plantea esta nota. Lo que es cierto es que la “patria agropecuaria” es mucho menos fuerte de lo que parecía en julio. Y que la oposición en la Argentina tiene características muy diferentes a las que enfrentan Evo Morales en Bolivia o Hugo Chávez en Venezuela. Por momentos, parecería que se forma a imagen y semejanza del estilo oficial: a un gobierno histérico, una oposición similar; a un gobierno moderado e inteligente, una oposición más desintegrada a la que le cuesta llegar con su mensaje.
Vista a la distancia, aquella caricatura de Hermenegildo Sábat parece clarividente.
Callarse la boca, a veces, hace bien.

Si la Presidenta le hubiera dado bolilla, seguramente la resolución 125, negociada, estaría vigente.
Lo que, dado el cambio de panorama, nadie sabe si estaría bien.
Sobre todo en momentos en que todo tiembla en el mundo.
Qué raro que está todo, ¿no?
Por suerte, gracias a Dios, nosotros estamos firmes.
En medio de la marejada.
¡Ja!.

http://www.elargentino.com/nota-9830-El-silencio-a-veces-es-salud.html

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