Lo que circula por los medios

14 de abril de 2012

Videla admitió la colaboración de “empresarios” con la dictadura - EXPRESIONES DE UN GENOCIDA


EXPRESIONES DE UN GENOCIDA




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NOTA DEL REGISTRO:  VER AL PIE DE ESTE POST LA EDITORIAL DEL DIARIO LA NACION PIDIENDO RECONCILIACION Y AMNISTIA y tapas diarios del 24 de marzo
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Sábado, 14 de Abril de 2012 11:52Rate this item12345(0 votes)
La confesión de Videla (Video)
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El represor Jorge Rafael Videla reconoció el exterminio de unas ocho mil personas, para “disciplinar a la sociedad” e imponer una economia de mercado y liberal. También se refirió al apoyo y complicidad de empresarios. "Los empresarios se lavaron las manos y nos dieron con todo. ¡Cuántas veces me dijeron: ‘Se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a diez mil más!" Las declaraciones son parte del libro Disposición Final del periodista Ceferino Reato.



Captura TV

El represor Jorge Rafael Videla reconoció que decidió desaparecer a militantes políticos, gremiales y sociales para “disciplinar a la sociedad” e imponer la “economía de mercado y liberal”
Las declaraciones fueron registradas por el periodista Ceferino Reato, quien le realizo una extensa entrevista a Videla en octubre de 2011 y marzo de 2012 en la celda número 5 de la prisión federal de Campo de Mayo. La confesión aparecerá en el libro Disposición Final, que saldrá a la venta en breve.
“Nuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario”

Apoyo y Complicidad de empresarios
"Los empresarios se lavaron las manos y nos dieron con todo. ¡Cuántas veces me dijeron: ‘Se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a diez mil más!"

Disposición Final
"Cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte. No había otra solución; (en la cúpula militar) estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas"

“No hay listas con el destino final de los desaparecidos. Podría haber listas parciales, pero desprolijas”

"Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión", declaró el dictador a Ceferino Reato

El genocida afir­mó que se hi­zo de­sa­pa­re­cer a las per­so­nas ase­si­na­das "pa­ra no pro­vo­car pro­tes­tas den­tro y fue­ra del país" y re­co­no­ció que "ca­da de­sa­pa­ri­ción pue­de ser en­ten­di­da cier­ta­men­te co­mo el en­mas­ca­ra­mien­to, el di­si­mu­lo, de una muer­te".

"Nues­tros ser­vi­cios de In­te­li­gen­cia tu­vie­ron in­di­cios im­por­tan­tes, no pro­ba­dos, del en­cuen­tro en­tre (Emi­lio) Mas­se­ra y (Ma­rio) Fir­me­nich"

"La frase 'solución final' nunca se usó. 'Disposición final' fue una frase más utilizada. Son dos palabras muy militares y significan sacar de servicio una cosa por inservible. Cuando, por ejemplo, se habla de una ropa que ya no se usa o no sirve porque está gastada, pasa a Disposición Final"

"Las desapariciones se dan luego de los decretos del presidente interino Ítalo Luder (casi seis meses antes del golpe), que nos dan licencia para matar. Desde el punto de vista estrictamente militar, no necesitábamos el golpe; fue un error"

"Por su preparación militar e ideológica, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) era más enemigo que Montoneros; era algo ajeno, otra cosa. Montoneros guardaba algo del nacionalismo, del catolicismo, del peronismo con el que había nacido"

"Dios sabe lo que hace, por qué lo hace y para qué lo hace. Yo acepto la voluntad de Dios. Creo que Dios nunca me soltó la mano"

Mario Santucho
“Era una persona que generaba expectativas; la aparición de ese cuerpo iba a dar lugar a homenajes, a celebraciones. Era una figura que había que opacar”
Fuente declaraciones Tiempo Argentino - Infonews


Video Confesión


Videla habla de los desaparecidos




Último discurso de Videla por Cadena Nacional - 23-09-1981

Video de la  TV Pública Argentina

Info video: El 24 de marzo de 1976 se inicia en la Argentina el período más triste y repudiable de nuestra historia. Un golpe de Estado derroca al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón e instala en el poder a una junta militar encabezada por los comandantes de las tres Fuerzas Armadas, implantando un régimen basado en el uso sistemático de la violencia y el terror ejercidos desde el Estado. Se trata de la dictadura cívico-militar más sangrienta de la historia argentina, basada en la constante violación de los derechos humanos, la desaparición y muerte de miles de personas, el robo y apropiación sistemática de hijos de detenidos desaparecidos y otros crímenes de lesa humanidad. Para fortalecer nuestra memoria colectiva y reflexionar sobre nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro, compartimos un material histórico de suma relevancia: el último discurso pronunciado por el genocida, Jorge Rafael Videla por Cadena Nacional.




LaPistaOculta/GN

http://www.lapistaoculta.com.ar/index.php?option=com_k2&view=item&id=2519:la-confesi%C3%B3n-de-videla&Itemid=164

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14.04.2012 | “Eran siete o ocho mil las personas que debían morir”
Videla admitió la colaboración de “empresarios” con la dictadura
El dictador reconoció que decidió desaparecer a militantes políticos, gremiales y sociales para “disciplinar a la sociedad” e imponer la “economía de mercado y liberal”. Negó que existan listas y dijo que no necesitaban el golpe para matar


Por:
Nicolás Eisler

“Los empresarios se lavaron las manos y nos dieron con todo. ¡Cuántas veces me dijeron: ‘Se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a diez mil más!’”

El represor Jorge Rafael Videla admitió que la última dictadura militar hizo desaparecer a “siete u ocho mil personas” y para justificar los crímenes aseguró que “no había otra solución”. Además el genocida aceptó la complicidad civil de “empresarios”, aunque les reprochó su actitud posterior. “Los empresarios se lavaron las manos. Nos dijeron: ‘Hagan lo que tengan que hacer’, y luego nos dieron con todo. ¡Cuántas veces me dijeron: ‘Se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a diez mil más!’”, y aclaró que uno de los objetivos de su gobierno era “ir a una economía de mercado, liberal”.

Jorge Rafael Videla, una de las cabezas del régimen más sangriento que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983, aceptó lo que nunca antes había admitido en tribunales. “Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión”, declaró el dictador a Ceferino Reato, autor del libro Disposición Final, de próxima publicación.

“Cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte. No había otra solución; (en la cúpula militar) estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas”, señaló el genocida.

En febrero y marzo pasado el represor había generado el rechazo de todo el arco político cuando otorgó una entrevista a la revista española Cambio 16 y, entre otras cosas, aseveró que “en el año 1978 el Proceso había cumplido plenamente con sus objetivos” (ver aparte).

“Nuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario”, aseveró.
Videla justificó el uso de la tortura y explicó el destino del cuerpo de uno de los líderes guerrilleros más importantes de los años de plomo, Mario Santucho, máximo jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). “Era una persona que generaba expectativas; la aparición de ese cuerpo iba a dar lugar a homenajes, a celebraciones. Era una figura que había que opacar”, dijo el represor sobre uno de los protagonistas de la fuga del penal de máxima seguridad de Trelew en 1972, muerto por once disparos en Villa Martelli cuatro años más tarde.

“La frase ‘Solución Final’ nunca se usó. ‘Disposición Final’ fue una frase más utilizada; son dos palabras muy militares y significan sacar de servicio una cosa por inservible. Cuando, por ejemplo, se habla de una ropa que ya no se usa o no sirve porque está gastada, pasa a Disposición Final”, confesó el torturador y teniente general del Ejército. Según se reseña, antes del golpe del 24 de marzo de 1976, la Argentina fue dividida en cinco “zonas”, cada una a cargo de un jefe militar, los cuáles elaboraron listas –integradas por “líderes sociales” y “subversivos”– de las personas que debían ser detenidas inmediatamente después del derrocamiento de María Estela Martínez de Perón. Además de los agentes de inteligencia, fueron empresarios, sindicalistas, profesores, dirigentes estudiantiles y políticos quienes aportaron los nombres que luego pasaron a engrosar las nóminas de muertos y desaparecidos, aunque Videla negó que existan “listas con el destino final de los desaparecidos”.

El represor también admitió equivocaciones en una frase limitante con el cinismo. “Las de-sapariciones se dan luego de los decretos del presidente interino Ítalo Luder (casi seis meses antes del golpe), que nos dan licencia para matar. Desde el punto de vista estrictamente militar, no necesitábamos el golpe; fue un error”, aseguró.

El genocida, que purga una condena a cadena perpetua, también se permitió analizar a los dos mayores ejércitos guerrilleros de la época. “Por su preparación militar e ideológica, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) era más enemigo que Montoneros; era algo ajeno, otra cosa. Montoneros guardaba algo del nacionalismo, del catolicismo, del peronismo con el que había nacido”, sentenció.

El abogado Rodolfo Yanzón duda que los dichos del ex dictador puedan empeorar su situación judicial. “Las declaraciones de Videla no cambian nada el panorama. Ya está condenado a la pena mayor que puede recibir y en términos judiciales no aporta nada. Lo único que hay que pedirle a Videla y a los suyos es que brinden la información que tienen. Todo lo otro es absolutamente insustancial, es la palabra del verdugo”, analizó.

http://tiempo.infonews.com/sw_contenido_infonews_preview.php?id=72998&preview=1&id_portal=1

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Sábado, 14 de abril de 2012
EL PAIS › JORGE VIDELA ADMITIO QUE LA DICTADURA ASESINO A “SIETE MIL U OCHO MIL PERSONAS” Y APUNTO A LOS EMPRESARIOS
Nos decían ‘se quedaron cortos’”
“Cada desaparición puede ser entendida como el enmascaramiento, el disimulo de una muerte”, admitió quien antes decía “los desaparecidos no están ni vivos ni muertos”. Aseguró que el golpe de Estado “desde el punto de vista estrictamente militar fue un error”.


“Se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a diez mil más.” La frase, según Jorge Rafael Videla, pertenece a empresarios argentinos. A los 86 años, el condenado dictador decidió dejar de ocultar la bronca contenida contra sus mandantes, aunque aún evita dar nombres. “Se lavaron las manos. Nos dijeron: ‘Hagan lo que tengan que hacer’ y luego nos dieron con todo”, renegó desde su calabozo el ex teniente general, que en estos días va en busca de su tercera condena a prisión perpetua. Videla admitió por primera vez on the record que la dictadura que encabezó a partir del golpe de Estado de 1976 mató a “siete mil u ocho mil personas”, aunque loa organismos de derechos humanos calculan que la cifra asciende a 30 mil. “Para no provocar protestas dentro y fuera del país, sobre la marcha se llegó a la decisión de que esa gente desapareciera; cada desaparición puede ser entendida como el enmascaramiento, el disimulo de una muerte”, intentó explicar. Las afirmaciones del mayor icono del terrorismo de Estado, similares a las que el condenado ex general Ramón Genaro Díaz Bessone realizó ante la periodista francesa Marie Monique Robin, entonces sin saber que lo estaban filmando, forma parte del libro Disposición Final. La confesión de Videla sobre los desaparecidos, del periodista Ceferino Reato, que acaba de publicar Editorial Sudamericana.

Los años y las condenas parecen distender la lengua del dictador, que en febrero concedió un largo reportaje a la revista española Cambio 16. “No había otra solución; (en la cúpula militar) estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la Justicia ni tampoco fusiladas”, dijo, sin revelar nada que los organismos de derechos humanos del país no hayan denunciado desde el mismo momento en que se consumaba el genocidio. “Dios sabe lo que hace, por qué lo hace y para qué lo hace. Yo acepto la voluntad de Dios. Creo que Dios nunca me soltó la mano”, se permite dudar Videla.

“La frase ‘Solución Final’ nunca se usó. ‘Disposición Final’ fue una frase más utilizada; son dos palabras muy militares y significan sacar de servicio una cosa por inservible. Cuando, por ejemplo, se habla de una ropa que ya no se usa o no sirve porque está gastada, pasa a Disposición Final”, le explicó un Videla distendido a Reato, que lo entrevistó durante veinte horas entre octubre de 2011 y marzo de 2012 en la celda número 5 de la Unidad Penitenciaria 34, la única cárcel del país que funciona en el interior de una unidad militar: Campo de Mayo. Las dos palabras elegidas para titular el libro tampoco son novedosas, de hecho en 2010 un sobreviviente tucumano entregó a la Justicia un listado de 293 personas secuestradas de las cuales 195 figuraban como “DF” y explicó que era la sigla de “Disposición Final”.

El dictador justificó el uso de la tortura y reiteró una vez más la influencia de la llamada Doctrina Francesa en la lucha contra las guerrillas, tema al que la francesa Robin dedicó un libro y un documental. En su admisión sobre el “método” escogido para borrar de la tierra a sus enemigos, Videla incluyó el caso del ex jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo, Mario Roberto Santucho, asesinado en un tiroteo. “Era una persona que generaba expectativas; la aparición de ese cuerpo iba a dar lugar a homenajes, a celebraciones. Era una figura que había que opacar”, explicó el represor, opaco por excelencia, quien se permitió marcar diferencias entre las principales organizaciones armadas de los ’70. “Por su preparación militar e ideológica, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) era más enemigo que Montoneros; era algo ajeno, otra cosa. Montoneros guardaba algo del nacionalismo, del catolicismo, del peronismo con el que había nacido”, dijo.

“Las desapariciones se dan luego de los decretos del presidente interino Italo Luder, que nos dan licencia para matar. Desde el punto de vista estrictamente militar no necesitábamos el golpe; fue un error”, admitió Videla. “No podíamos pedir más ni necesitábamos más”, dijo. ¿Para qué el golpe de Estado, entonces? “Nuestro objetivo (el 24 de marzo de 1976) era disciplinar a una sociedad anarquizada. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario”, explicó Videla.

Un tema que Reato abordó con Videla y con su ex ministro del Interior, el general Albano Harguindeguy, fue el de las listas con información con los nombres de los desaparecidos. “No hay listas con el destino final de los desaparecidos. Podría haber listas parciales, pero desprolijas”, volvió a defraudar el entrevistado. Harguindeguy admitió que en 1979 se elaboraron listas para “tener algo de apoyo para hablar de los desaparecidos” pero aseguró que ya no existen. “Todo eso fue quemado por orden de (el último dictador, Reynaldo) Bignone, por un decreto de Bignone.”

Otro dato añejo que reflota Reato es el de la división del país en zonas, subzonas y áreas militares en los meses previos al golpe de Estado, y las órdenes de los comandantes de cada una de las cinco zonas de confeccionar listas de personas que debían ser detenidas en la madrugada del 24 de marzo de 1976. Según represores consultados por el editor de Perfil, en esas listas figuraban tanto “líderes sociales” como “subversivos”, cuyos nombres habían aportado los Servicios de Inteligencia de Fuerzas Armadas y de Seguridad pero también empresarios y ejecutivos, sindicalistas, funcionarios, dirigentes políticos, profesores e incluso estudiantes. El autor, en base a documentos militares, recuerda que el destino de cada uno de los secuestrados por las Fuerzas Armadas se decidió en las “comunidades de inteligencia” o “comunidades informativas” de cada zona militar, integradas por los responsables de los distintos Servicios de Inteligencia. Estos grupos se reunían una vez por semana y decidían si lo liberaban, lo blanqueaban o lo asesinaban, otro dato revelador que se reitera en todos los juicios a represores desde mediados de la década del ’80.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-191859-2012-04-14.html

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Videla: “Eran entre siete mil u ocho mil las personas que debían morir”
Indicó que el eufemismo bajo el cual se ocultaron los crímenes fue “disposición final”, dos palabras muy militares que significan “sacar de servicio una cosa por inservible, por ejemplo, una ropa que no se usa”
El ge­no­ci­da Jor­ge Ra­fael Vi­de­la ad­mi­tió que la dic­ta­du­ra que en­ca­be­zó ma­tó e hi­zo de­sa­pa­re­cer a "sie­te mil u ocho mil per­so­nas" y jus­ti­fi­có esas ac­cio­nes al afir­mar que "no ha­bía otra so­lu­ción".

El dic­ta­dor afir­mó que se hi­zo de­sa­pa­re­cer a las per­so­nas ase­si­na­das "pa­ra no pro­vo­car pro­tes­tas den­tro y fue­ra del país" y re­co­no­ció que "ca­da de­sa­pa­ri­ción pue­de ser en­ten­di­da cier­ta­men­te co­mo el en­mas­ca­ra­mien­to, el di­si­mu­lo, de una muer­te".

"No ha­bía otra so­lu­ción; (en la cú­pu­la mi­li­tar) es­tá­ba­mos de acuer­do en que era el pre­cio a pa­gar pa­ra ga­nar la gue­rra con­tra la sub­ver­sión y ne­ce­si­tá­ba­mos que no fue­ra evi­den­te pa­ra que la so­cie­dad no se die­ra cuen­ta. Ha­bía que eli­mi­nar a un con­jun­to gran­de de per­so­nas que no po­dían ser lle­va­das a la jus­ti­cia ni tam­po­co fu­si­la­das", afir­mó Vi­de­la.

Se­ña­ló que "no hay lis­tas con el des­ti­no fi­nal de los de­sa­pa­re­ci­dos", aun­que ad­mi­tió que "po­dría ha­ber lis­tas par­cia­les, pe­ro des­pro­li­jas". Vi­de­la se pro­nun­ció de esa for­ma en una en­tre­vis­ta que con­ce­dió al pe­rio­dis­ta Ce­fe­ri­no Rea­to, pu­bli­ca­da en el li­bro "Dis­po­si­ción Fi­nal", de Ran­dom Hou­se Mon­da­do­ri.

La fi­gu­ra de San­tu­cho

El dic­ta­dor con­de­na­do por de­li­tos de le­sa hu­ma­ni­dad re­co­no­ció, tal cual lo ha­bía di­cho en una en­tre­vis­ta re­cien­te a la re­vis­ta es­pa­ño­la Cam­bio 16, que la dic­ta­du­ra mi­li­tar hi­zo de­sa­pa­re­cer cuer­pos de per­so­nas muer­tas en ti­ro­teos, co­mo el del je­fe del Ejér­ci­to Re­vo­lu­cio­na­rio del Pue­blo (ERP), Ma­rio San­tu­cho.

"Era una per­so­na que ge­ne­ra­ba ex­pec­ta­ti­vas; la apa­ri­ción de ese cuer­po iba a dar lu­gar a ho­me­na­jes, a ce­le­bra­cio­nes. Era una fi­gu­ra que ha­bía que opa­car", di­jo.

Se­gún Vi­de­la, "la fra­se ´So­lu­ción Fi­nal´ nun­ca se usó", si­no que "`Dis­po­si­ción Fi­nal` fue una fra­se más uti­li­za­da; son dos pa­la­bras muy mi­li­ta­res y sig­ni­fi­can sa­car de ser­vi­cio una co­sa por in­ser­vi­ble".

"Cuan­do, por ejem­plo, se ha­bla de una ro­pa que ya no se usa o no sir­ve por­que es­tá gas­ta­da, pa­sa a Dis­po­si­ción Fi­nal", sos­tu­vo Vi­de­la. "Pon­ga­mos que eran sie­te mil u ocho mil las per­so­nas que de­bían mo­rir pa­ra ga­nar la gue­rra con­tra la sub­ver­sión", eva­luó.

Se­gún con­si­de­ró, "por su pre­pa­ra­ción mi­li­tar e ideo­ló­gi­ca, el Ejér­ci­to Re­vo­lu­cio­na­rio del Pue­blo (ERP) era más ene­mi­go que Mon­to­ne­ros; era al­go aje­no, otra co­sa. Mon­to­ne­ros guar­da­ba al­go del na­cio­na­lis­mo, del ca­to­li­cis­mo, del pe­ro­nis­mo con el que ha­bía na­ci­do".

Li­cen­cia pa­ra ma­tar

"Las de­sa­pa­ri­cio­nes se dan lue­go de los de­cre­tos del pre­si­den­te in­te­ri­no Íta­lo Lu­der (pe­ro­nis­ta, ca­si seis me­ses an­tes del gol­pe), que nos dan li­cen­cia pa­ra ma­tar. Des­de el pun­to de vis­ta es­tric­ta­men­te mi­li­tar no ne­ce­si­tá­ba­mos el gol­pe; fue un error", con­si­de­ró. Vi­de­la ex­pli­có: "nues­tro ob­je­ti­vo (con el gol­pe del 24 de mar­zo de 1976) era dis­ci­pli­nar a una so­cie­dad anar­qui­za­da".

"Con res­pec­to al pe­ro­nis­mo, el fin fue sa­lir de una vi­sión po­pu­lis­ta, de­ma­gó­gi­ca; con re­la­ción a la eco­no­mía, ir a una eco­no­mía de mer­ca­do, li­be­ral. Que­ría­mos tam­bién dis­ci­pli­nar al sin­di­ca­lis­mo y al ca­pi­ta­lis­mo pre­ben­da­rio", agre­gó.

Em­pre­sa­rios cóm­pli­ces

Pa­ra Vi­de­la, los em­pre­sa­rios "se la­va­ron las ma­nos" ya que les "di­je­ron: ´Ha­gan lo que ten­gan que ha­cer’" pe­ro lue­go, se­gún con­si­de­ró, les "die­ron con to­do". "¡Cuán­tas ve­ces me di­je­ron: ´Se que­da­ron cor­tos, ten­drían que ha­ber ma­ta­do a mil, a diez mil más!’", afir­mó el dic­ta­dor.

Y agre­gó: "Nues­tros ser­vi­cios de In­te­li­gen­cia tu­vie­ron in­di­cios im­por­tan­tes, no pro­ba­dos, del en­cuen­tro en­tre (Emi­lio) Mas­se­ra y (Ma­rio) Fir­me­nich".

A to­do es­to, la pre­si­den­ta de las Abue­las de Pla­za de Ma­yo, Es­te­la de Car­lo­to, de­plo­ró la fal­ta de arre­pen­ti­mien­to del ge­no­ci­da.

“Qué fal­ta de hu­ma­ni­dad en es­te per­so­na­je que es­tá sa­bien­do que va a ter­mi­nar sus días tras las re­jas y que, le­jos de arre­pen­tir­se y con­fe­sar, se va­na­glo­ria”, la­men­tó Car­lot­to.

Y se pre­gun­tó: “¿Quién au­to­ri­za es­tas en­tre­vis­tas tan lar­gas, tan co­lo­quia­les, pa­ra que lue­go se es­cri­ba un li­bro o ex­ten­sos re­por­ta­jes?”.

Asi­mis­mo, ad­mi­tió su asom­bro an­te “la con­fe­sión de lo que ve­nían a ha­cer a con­cien­cia con la eli­mi­na­ción fí­si­ca de mi­les de per­so­nas; ha­blan de sie­te u otro mil pe­ro fue­ron mu­chas más, lo ven co­mo una co­sa ló­gi­ca y lo cuen­ta co­mo una ha­za­ña”.

Car­lot­to se ma­ni­fes­tó es­pe­ran­za­da en que el li­bro sir­va “co­mo un ele­men­to pro­ba­to­rio más de la des­hu­ma­ni­za­ción y cruel­dad de es­tos per­so­na­jes, de los cua­les Vi­de­la es el más em­ble­má­ti­co y co­no­ci­do pe­ro que im­pli­ca a cua­tro jun­tas (mi­li­ta­res) y mu­chos más que de­ba­jo de ellas par­ti­ci­pa­ron del cum­pli­mien­to de es­tos ob­je­ti­vos.”

http://www.puntal.com.ar/v2/article.php?id=91508

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Videla reconoce que su dictadura mató a "siete mil u ocho mil personas"
Concedió veinte horas de entrevista para el libro Disposición Final, el nuevo trabajo del periodista Ceferino Reato.

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13.04.2012 | 11:14


Videla recluído en Campo de Mayo, en marzo de este año. Y la portada del nuevo libro de Ceferino Reato. | Foto: Cedoc
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“No había otra solución; estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta”, confesó el dictador Jorge Rafael Videla en Disposición Final, el nuevo libro de Ceferino Reato.

“Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas”, sostiene desde la cárcel el hombre que decidió sobre la vida de los argentinos entre 1976 y 1980.

Durante en el encuentro para el libro, Videla reconoce que su dictadura mató a “siete mil u ocho mil personas” que estaban detenidas o secuestradas y que hizo desaparecer sus restos “para no provocar protestas dentro y fuera del país. Cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte”.

El militar justifica el uso de la tortura durante “la guerra” y rescata la influencia de la Doctrina Francesa en la lucha contra la guerrilla.

Ceferino Reato, editor de la revista Fortuna y autor del best seller Operación Traviata, mantuvo veinte horas de entrevistas con Videla entre octubre de 2011 y marzo de 2012 en Campo de Mayo.

“La frase ‘Solución Final’ nunca se usó. ‘Disposición Final’ fue una frase más utilizada; son dos palabras muy militares y significan sacar de servicio una cosa por inservible. Cuando, por ejemplo, se habla de una ropa que ya no se usa o no sirve porque está gastada, pasa a Disposición Final”, cuenta Videla.

Textuales:

- “Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión”.

- “Por su preparación militar e ideológica, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) era más enemigo que Montoneros; era algo ajeno, otra cosa. Montoneros guardaba algo del nacionalismo, del catolicismo, del peronismo con el que había nacido”.

- “No hay listas con el destino final de los desaparecidos. Podría haber listas parciales, pero desprolijas”.

- “Las desapariciones se dan luego de los decretos del presidente interino Ítalo Luder (peronista, casi seis meses antes del golpe), que nos dan licencia para matar. Desde el punto de vista estrictamente militar no necesitábamos el golpe; fue un error”.

- “Nuestro objetivo (el 24 de marzo de 1976) era disciplinar a una sociedad anarquizada. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario”

http://www.perfil.com/contenidos/2012/04/13/noticia_0012.html

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Entre “siete mil u ocho mil personas” asesinadas, reconoció el dictador Rafael Videla
13 ABRIL 2012 6 COMENTARIOS
El ex dictador de Argentina, Jorge Rafael Videla, reconoció por primera vez que el régimen militar que lideró en la década del 70 mató a “siete mil u ocho mil personas” que habían sido secuestradas o detenidas.

Videla aseguró que hicieron desaparecer los cuerpos para evitar “protestas”.

“Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión”, dijo al periodista Ceferino Reato para su libro “Disposición Final, la confesión de Videla sobre los desaparecidos”, del cual el diario La Nación dio hoy un adelanto.

En entrevistas realizadas entre octubre de 2011 y marzo de 2012 en la cárcel federal de Campo de Mayo, Videla sostuvo que “cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte”.

“No había otra solución”, sostuvo, y expresó que en el régimen “estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas”.

Videla encabezó la junta entre 1976 y 1981. Esos años fueron los más duros de la represión de la dictadura que se extendió hasta 1983 y durante la cual desaparecieron unas 30.000 personas, de acuerdo con los organismos de derechos humanos.

En “las confesiones” de Videla se detalla el “método” que usó el régimen para reprimir, al tiempo que se subraya la importancia de la llamada Doctrina Francesa en la lucha contra los grupos armados, que había sido utilizada en Indochina y Argelia y fue enseñada a los militares latinoamericanos.

Reato grabó 20 horas de entrevistas en la celda 5, donde se encuentra el ex dictador condenado por crímenes de lesa humanidad.

El ex represor admitió además que el régimen hizo desaparecer los cuerpos de personas que habían sido muertas en tiroteos, como el caso del jefe del grupo armado Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Mario Santucho.

“Era una persona que generaba expectativas; la aparición de ese cuerpo iba a dar lugar a homenajes, a celebraciones. Era una figura que había que opacar”.

http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/04/13/entre-%E2%80%9Csiete-mil-u-ocho-mil-personas-asesinadas-reconocio-el-ex-dictador-rafael-videla/

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Videla reconoció el exterminio de unas ocho mil personas
El genocida admitió que la dictadura que lideró "desapareció" a los cuerpos "para evitar protestas en el país". Su argumento del Golpe. Entrá y mirá la terrible explicación.




El ex dictador Jorge Rafael Videla admitió por primera vez que la dictadura asesinó a "siete u ocho mil personas", dijo que sus cuerpos fueron desaparecidos "para no provocar protestas dentro y fuera del país" y que el Golpe Militar de 1976 "fue un error", porque "no se necesitaba" para combatir "la subversión".

En el libro "Disposición final", del periodista Ceferino Reato -que sale a la venta este sábado-, Videla reconoce que las fuerzas armadas asesinaron civiles "para ganar la guerra contra la subversión".

"No había otra solución. (En la cúpula militar) estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas", reveló.



Según Videla, líder del Golpe del 24 de marzo de 1976 y presidente de facto durante cinco años hasta marzo de 1981, "pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión".

Dijo que los cadáveres fueron eliminados "para no provocar protestas dentro y fuera del país. Cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte".

Reato entrevistó a Videla durante veinte horas entre octubre de 2011 y marzo de 2012 en la celda número 5 de la prisión federal de Campo de Mayo.

Allí, el ex dictador confesó que hizo desaparecer cuerpos de personas muertas en tiroteos, como el del jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Mario Santucho, porque "era una persona que generaba expectativas. La aparición de ese cuerpo iba a dar lugar a homenajes, a celebraciones. Era una figura que había que opacar".

"La frase 'solución final' nunca se usó. 'Disposición final' fue una frase más utilizada. Son dos palabras muy militares y significan sacar de servicio una cosa por inservible. Cuando, por ejemplo, se habla de una ropa que ya no se usa o no sirve porque está gastada, pasa a Disposición Final", indicó Videla.

Además, precisó que "por su preparación militar e ideológica, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) era más enemigo que Montoneros; era algo ajeno, otra cosa. Montoneros guardaba algo del nacionalismo, del catolicismo, del peronismo con el que había nacido".

"No hay listas con el destino final de los desaparecidos. Podría haber listas parciales, pero desprolijas", añadió.

Videla aseveró que "las desapariciones se dan luego de los decretos del presidente interino Ítalo Luder (casi seis meses antes del golpe), que nos dan licencia para matar. Desde el punto de vista estrictamente militar no necesitábamos el golpe. Fue un error".

"Nuestro objetivo (el 24 de marzo de 1976) era disciplinar a una sociedad anarquizada. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario", prosiguió.

También manifestó que los empresarios "se lavaron las manos. Nos dijeron: 'Hagan lo que tengan que hacer', y luego nos dieron con todo. ¡Cuántas veces me dijeron 'se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a diez mil más!'".

"Dios sabe lo que hace, por qué lo hace y para qué lo hace. Yo acepto la voluntad de Dios. Creo que Dios nunca me soltó la mano", continuó.
13 de abril de 2012 11:50


http://www.minutouno.com.ar/minutouno/nota/163655-videla-reconocioel-exterminio-de-unas-ocho-mil-personas/

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Videla admitió la colaboración de “empresarios” con la dictadura
Sábado 14 de Abril de 2012 11:25
El dictador reconoció que decidió desaparecer a militantes políticos, gremiales y sociales para “disciplinar a la sociedad” e imponer la “economía de mercado y liberal”. Negó que existan listas y dijo que no necesitaban el golpe para matar.
“Los empresarios se lavaron las manos y nos dieron con todo. ¡Cuántas veces me dijeron: ‘Se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a diez mil más!’”

El represor Jorge Rafael Videla admitió que la última dictadura militar hizo desaparecer a “siete u ocho mil personas” y para justificar los crímenes aseguró que “no había otra solución”. Además el genocida aceptó la complicidad civil de “empresarios”, aunque les reprochó su actitud posterior. “Los empresarios se lavaron las manos. Nos dijeron: ‘Hagan lo que tengan que hacer’, y luego nos dieron con todo. ¡Cuántas veces me dijeron: ‘Se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a diez mil más!’”, y aclaró que uno de los objetivos de su gobierno era “ir a una economía de mercado, liberal”.
Jorge Rafael Videla, una de las cabezas del régimen más sangriento que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983, aceptó lo que nunca antes había admitido en tribunales. “Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión”, declaró el dictador a Ceferino Reato, autor del libro Disposición Final, de próxima publicación.
“Cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte. No había otra solución; (en la cúpula militar) estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas”, señaló el genocida.
En febrero y marzo pasado el represor había generado el rechazo de todo el arco político cuando otorgó una entrevista a la revista española Cambio 16 y, entre otras cosas, aseveró que “en el año 1978 el Proceso había cumplido plenamente con sus objetivos” (ver aparte).
“Nuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario”, aseveró.
Videla justificó el uso de la tortura y explicó el destino del cuerpo de uno de los líderes guerrilleros más importantes de los años de plomo, Mario Santucho, máximo jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). “Era una persona que generaba expectativas; la aparición de ese cuerpo iba a dar lugar a homenajes, a celebraciones. Era una figura que había que opacar”, dijo el represor sobre uno de los protagonistas de la fuga del penal de máxima seguridad de Trelew en 1972, muerto por once disparos en Villa Martelli cuatro años más tarde.
“La frase ‘Solución Final’ nunca se usó. ‘Disposición Final’ fue una frase más utilizada; son dos palabras muy militares y significan sacar de servicio una cosa por inservible. Cuando, por ejemplo, se habla de una ropa que ya no se usa o no sirve porque está gastada, pasa a Disposición Final”, confesó el torturador y teniente general del Ejército. Según se reseña, antes del golpe del 24 de marzo de 1976, la Argentina fue dividida en cinco “zonas”, cada una a cargo de un jefe militar, los cuáles elaboraron listas –integradas por “líderes sociales” y “subversivos”– de las personas que debían ser detenidas inmediatamente después del derrocamiento de María Estela Martínez de Perón. Además de los agentes de inteligencia, fueron empresarios, sindicalistas, profesores, dirigentes estudiantiles y políticos quienes aportaron los nombres que luego pasaron a engrosar las nóminas de muertos y desaparecidos, aunque Videla negó que existan “listas con el destino final de los desaparecidos”.
El represor también admitió equivocaciones en una frase limitante con el cinismo. “Las de-sapariciones se dan luego de los decretos del presidente interino Ítalo Luder (casi seis meses antes del golpe), que nos dan licencia para matar. Desde el punto de vista estrictamente militar, no necesitábamos el golpe; fue un error”, aseguró.
El genocida, que purga una condena a cadena perpetua, también se permitió analizar a los dos mayores ejércitos guerrilleros de la época. “Por su preparación militar e ideológica, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) era más enemigo que Montoneros; era algo ajeno, otra cosa. Montoneros guardaba algo del nacionalismo, del catolicismo, del peronismo con el que había nacido”, sentenció.
El abogado Rodolfo Yanzón duda que los dichos del ex dictador puedan empeorar su situación judicial. “Las declaraciones de Videla no cambian nada el panorama. Ya está condenado a la pena mayor que puede recibir y en términos judiciales no aporta nada. Lo único que hay que pedirle a Videla y a los suyos es que brinden la información que tienen. Todo lo otro es absolutamente insustancial, es la palabra del verdugo”, analizó. (Fuente Tiempo Argentino)

http://infoalternativa.com.ar/hoy/index.php?option=com_content&view=article&id=748:videla-admitio-la-colaboracion-de-empresarios-con-la-dictadura&catid=36:argentina&Itemid=55

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DIAS ATRAS, EL 10 DE ABRIL,  EL DIARIO LA NACION PUBLICO ESTA EDITORIAL


Martes 10 de abril de 2012 | Publicado en edición impresa
Editorial I
Memoria completa y reconciliación
Hoy se rinde homenaje a quienes murieron atacando cuarteles y comisarías y no a quienes perdieron la vida defendiéndolos

La historia sobre los hechos ocurridos en la Argentina durante las décadas del 60 y del 70 se está escribiendo bajo una fuerte influencia de intenciones políticas. Los sentimientos, y más particularmente los resentimientos, constituyen hoy la lente predominante con que se analizan esos hechos. El dolor que la pérdida de un ser querido deja de por vida impide la objetividad y serenidad para evaluar el pasado. Esto es comprensible en quienes han sido afectados por aquella violencia, sean de uno o de otro bando. Pero la falta de objetividad y la parcialidad no son comprensibles en instituciones públicas o privadas responsables de educar a quienes, por su juventud, no fueron testigos de aquello. Tampoco es entendible que se haga un reconocimiento oficial y se indemnice a terroristas que murieron atacando cuarteles y comisarías, o colocando bombas, y que se ignore a los soldados, oficiales y policías que murieron defendiéndolas, cumpliendo con su deber.

Desde hace nueve años, la maquinaria oficial ha volcado su capacidad mediática en exacerbar sentimientos y exponer una visión de la historia propia de los sectores más cercanos a las ideas revolucionarias que motorizaron al ERP, los Montoneros y otros grupos armados. Esta sesgada visión ha alcanzado hoy a diversos sectores de la intelectualidad, del periodismo y de la política, y se impone en las aulas de escuelas y universidades.

Con el lema "Memoria, juicio y castigo a los culpables", se ha desarrollado una enorme presión sobre la Justicia, volcándola hacia el juzgamiento de solo una de las partes. Los avances hacia la reconciliación que se habían dado con las leyes de obediencia debida, de punto final y los indultos fueron desandados con la anulación, claramente inconstitucional, de esas leyes.

Los numerosos juzgamientos y condenas a militares, policías, gendarmes y civiles han dejado de lado el principio de legalidad, así como el de la irretroactividad de la ley penal. El argumento de que en la represión de los grupos armados no rigieron estas garantías no puede usarse como justificativo para violarlas por parte de un gobierno constitucional.

El agravante de los delitos en la represión del terrorismo por haber sido realizados desde el Estado tampoco exculpa ni quita gravedad a los crímenes cometidos por los grupos armados. Por otro lado, la derrota de esos grupos hizo posible evitar sus designios de hacer de la Argentina otra Cuba.

El primer grupo guerrillero, los Uturuncos, apareció en 1959. En 1964 inició su accionar subversivo el Ejército Guerrillero del Pueblo que, en 1968, tomó la denominación de Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Luego emergieron las FAL, FAR y los Montoneros. La violencia de estos grupos actuó sobre gobiernos de facto y constitucionales y alcanzó su clímax en 1974 y 1975, durante las gestiones de Juan Domingo Perón e Isabel Martínez de Perón. La falsa afirmación que hoy da marco a la historia oficial, de que se trataba de jóvenes idealistas que lucharon contra dictaduras, no resiste ningún cotejo con la realidad conocida.

En 1973 triunfó una fórmula de coalición presidida por Héctor Cámpora pero con fuerte participación de los Montoneros y elementos de ultraizquierda. El día de la asunción de Cámpora le arrancaron un decreto de indulto que liberó a más de 2000 guerrilleros condenados por la Cámara Federal Penal. Al día siguiente, el nuevo Congreso sancionó la amnistía y disolvió ese tribunal. De inmediato, los liberados reanudaron sus crímenes y ataques, incluyendo a los jueces que los habían condenado. Perón no tardó en reemplazar a Cámpora y actuar contra la subversión. Sólo dos días después de haber asumido, los Montoneros asesinaron a José Ignacio Rucci, su más cercano y leal dirigente sindical. Esto lo llevó a decir que "cuando los pueblos agotan su paciencia, suelen hacer tronar el escarmiento". Fue Perón quien ideó la Triple A como método irregular e ilegal para actuar contra una guerrilla, y con la triple A apareció la técnica de desaparición de personas.

A la muerte de Perón lo sucedió su esposa. Los grupos armados tomaban cuarteles, colocaban bombas, secuestraban, asesinaban, e iniciaban acciones militares en el monte tucumano. En septiembre de 1975 ocurría en el país una muerte por razones políticas cada 19 horas, en tanto que hacia el 19 de marzo de 1976 se producía un muerto cada cinco horas y estallaba una bomba cada tres. Fue entonces cuando el gobierno constitucional, a cargo de Italo Luder, dictó el decreto 2772, que establecía: "Las Fuerzas Armadas procederán a ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el país". En una reunión de Luder con los comandantes, en la que éstos le expusieron los métodos alternativos para derrotar el terrorismo, el presidente en ejercicio optó por el más efectivo pero más susceptible de derivar en delitos represivos fuera de control. A partir de entonces, y no del 24 de marzo de 1976, se debe considerar el inicio del accionar de las Fuerzas Armadas. Hubo 908 desapariciones durante el gobierno de Isabel Perón, una parte de las cuales se debe adjudicar a la Triple A.

Los métodos de la represión del terrorismo aplicados por fuerzas irregulares (Triple A) a partir de 1974, o regulares a partir de 1975, comprendieron crímenes y delitos que nunca debieron haber ocurrido. Pero también fueron crímenes los cometidos por los grupos subversivos que iniciaron una verdadera guerra civil. No se puede juzgar una parte sin hacerlo con la otra. No es posible interpretar, contra la jurisprudencia internacional, que la calificación de lesa humanidad y la imprescriptibilidad no alcanza a los crímenes de organizaciones armadas que incluso eran sostenidas por Estados extranjeros y algunos de cuyos integrantes ocupaban también empleos públicos. Seguramente no hubiera habido represión ilegal si en mayo de 1973 no se hubiera eliminado la Cámara Federal Penal y ésta hubiera continuado juzgando los crímenes del terrorismo. Fueron los grupos armados quienes luego de amnistiados continuaron accionando con mayor ferocidad.

Deberíamos reflexionar si, estando la sociedad dispuesta a perdonar y a admitir que ex terroristas ocupen hoy cargos de gobierno, no debería promoverse con la misma generosidad una reconciliación y amnistía que comprenda los dos bandos protagonistas de aquel trágico pasado...

http://www.lanacion.com.ar/1463600-memoria-completa-y-reconciliacion

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Sábado, 24 de Marzo de 2012 11:39Rate this item12345(0 votes)
Clarín y La Nación se quedaron sin memoria
por La Pista Oculta font size Imprimir E-mail

Hoy, 24 de marzo Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, algunos medios salieron a la calle con un tapa que se quedó sin espacio para la memoria.



El 24 de marzo Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia se conmemora el Golpe de Estado de 1976, el último y más sangriento de la historia argentina y a las 30 mil víctimas del terrorismo de Estado.

Los que se quedaron sin lugar para la memoria







Los que le dieron espacio a la memoria




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