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19 de mayo de 2012

Cayó a la mitad la salida de dólares del sistema








Viernes, 18 de Mayo de 2012 10:50 Rate this item1 2 3 4 5 (0 votes)
Cayó a la mitad la salida de dólares del sistema
por La Pista Oculta

El diario económico BAE infroma que la reducción de la salida de dólares del sistema se redujo a la mitad durante los primeros tres meses de 2012, en una semana de rumores mediáticos sobre cambios en la política cambiaria que la Presidenta negó rotundamente

Las restricciones a la compra de dólares, que comenzaron en noviembre de 2011, permitieron que en los primeros tres meses de este año, la salida de dólares del sistema representara apenas la mitad del monto contabilizado en el trimestre anterior.
Asimismo, no se registraba una suma tan baja desde el saldo positivo del cuarto trimestre de 2009.



Según el Informe del Mercado Único de Cambios (MULC) del BCRA, la formación neta de activos externos de libre disponibilidad (o sea los dólares que salen del sistema), se redujo a u$s1.605 M en lo que va del año, la mitad que en el tercer trimestre del año, cuando la cifra llegaba a los u$s3.260 M.
En tanto, desde el ingreso de u$s54 M que se percibió en los últimos meses de 2009 que la salida no era tan baja. Por otra parte, este es el segundo trimestre en que el volumen se reduce, luego de que, a causa de las elecciones presidenciales, la salida de entre agosto y octubre de 2011 trepara a u$s8.443 M.

En el informe, el Central señala que la banca privada extranjera concentró el 64% del total operado, más que duplicando la participación de la banca privada nacional que reunió el 24%. El resto quedó distribuido entre la banca pública y las casas y agencias de cambio, con el 11% y el 1%, respectivamente.

El superávit del MULC de los primeros tres meses de 2012 implicó un aumento de un 20% respecto al excedente registrado en el mismo período de 2011 y se encuentra entre los mayores de la serie para un primer trimestre, sólo por debajo del récord alcanzado en 2007.

Cristina desmiente versiones sobre cambios en la política cambiaria



LaPistaOculta/GR

http://www.lapistaoculta.com.ar/index.php?option=com_k2&view=item&id=2690:cay%C3%B3-a-la-mitad-la-salida-de-d%C3%B3lares-del-sistema&Itemid=164

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Sábado, 19 de mayo de 2012
ECONOMIA › PANORAMA ECONOMICO
TOC
Por Alfredo Zaiat


El trastorno obsesivo compulsivo con el dólar exige un tratamiento de cuidado intensivo porque una estrategia de abstención abrupta provoca momentos de desesperación. No es un tema exclusivamente económico. En principio, es una cuestión social con componentes psicológicos de seguridad existencial, delineada por una pauta cultural arraigada en variados agentes económicos con poco o mucho excedente de capital.

Es debatible si el tipo de cambio está atrasado o mantiene márgenes de competitividad; si el aumento de precios domésticos o la disputa político-mediática alimentan las tensiones en el mercado; si la devaluación del real o el fuerte aumento del precio de los commodities agrarios, en especial la soja, actúan sobre la cotización del dólar; si el billete verde es una opción financiera rentable o sigue siendo un activo refugio pese a su devaluación por la crisis internacional. Todos los argumentos que se suman para cada una de esas situaciones orientan, según la posición que se asuma, hacia la comprensión sobre el destino de la paridad del dólar en el actual contexto local y del exterior.

Esos análisis son incompletos si no se agrega que la gestión de política económica en el país debe desarrollarse con una restricción adicional: el TOC con el dólar. Se manifiesta en todo momento. En períodos de crecimiento económico record o en fases recesivas del ciclo; con precios al alza o con marcos estables; con alivio por el desendeudamiento, abundantes reservas y garantía de pago de vencimientos con esas reservas o con inestabilidad en el frente externo; en etapas de recrudecimiento de la crisis internacional o en lapsos de tranquilidad en los mercados bursátiles mundiales.


La imposibilidad de comprar dólares, pocos o muchos, genera un estado de intranquilidad espiritual en sectores medios, que se extiende hacia grupos que no tienen capacidad patrimonial para adquirir divisas. Es un comportamiento que excede la legitimidad de una medida de control de la especulación cambiaria, como la de adquirir dólares con la cotización oficial para luego venderlos en el paralelo. 
Conductas sociales de décadas terminaron por configurar una pauta cultural dolarizada que requiere de una labor paciente para modificarla. No se logra en forma inmediata cerrando totalmente la ventanilla de venta de dólares. En noviembre pasado, cuando se presentó el nuevo régimen para adquirir moneda extranjera, se informó de la existencia de una fórmula que determinaría la capacidad contributiva y patrimonial del comprador para validar operaciones. Si bien no se difundió el contenido de ese filtro, tenía el respaldo argumental de que las transacciones en el circuito formal sólo podían ser aceptadas con la exteriorización de fondos declarados. Al rechazar casi todos los requerimientos de compra de dólares en los últimos días, ese sistema quedó desdibujado, además de provocar distorsiones en varios segmentos de la economía dolarizados, como el inmobiliario.

Brasil es uno de los ejemplos más cercanos que se exhiben para ilustrar que en su mercado inmobiliario las operaciones se concretan en la moneda nacional. El dólar no es tomado como referencia para la cotización de las viviendas. Aquí es donde se expresa con nitidez que no se trata sólo de un tema económico, sino de una pauta cultural de los agentes económicos. En no pocas oportunidades se ha explicado que el TOC con el dólar en Argentina tiene su origen en el padecimiento de sucesivas crisis económicas, devaluaciones, años de alta inflación hasta hiperinflación y repudio de contratos económicos, como el default de la deuda.

En ese inventario de descalabros el caso brasileño no es muy diferente al argentino. En la investigación Ocho siglos de crisis financieras. Historia mundial de los defaults, el ex economista del FMI Kenneth Rogoff y el ex vicepresidente del banco de inversión Bear Stearns Carmen Reinhart revelan que Argentina no se encuentra al tope de los países defolteadores de la región. Desde su independencia, Argentina defolteó siete veces, siendo el último de gran magnitud. Brasil lo hizo en nueve oportunidades. El recorrido inflacionario también tiene muchas similitudes. Brasil registró tasas de inflación altas que se ubicaron por encima del 30 por ciento a partir de 1974, con picos de 235 por ciento en 1985, para describir un salto a la hiperinflación en el período 1988-1994 con un piso de 1000 por ciento anual y un máximo de 2700 por ciento en 1993.

Brasil reúne entonces las mismas condiciones de experiencias pasadas traumáticas de la Argentina para explicar los motivos del atesoramiento de dólares o la referencia del valor de inmuebles en dólares. Pero otro es el movimiento económico cotidiano, lo que no implica que grandes capitales brasileños no fuguen dinero al exterior o desvíen fondos no declarados hacia paraísos fiscales o hacia la compra de inmuebles en Punta del Este. Pese a ese tradicional comportamiento de las elites latinoamericanas, el desarrollo de transacciones domésticas relevantes tiene como unidad de cuenta el real, la moneda nacional. En esa instancia, aparece la pauta cultural que altera la economía argentina, que fue consolidada con la fantasía de la convertibilidad. Ese régimen terminó de marcar a fuego el carácter bimonetaria de la economía.

La tarea de desarticular la conducta dolarizadora no es sencilla ni inmediata. La dificultad de esa labor no implica resignarse y abandonarla, sino encontrar la estrategia adecuada para ir cambiando prácticas que se hicieron habituales. Por ejemplo, la actividad de compraventa de autos se ha pesificado y sólo se mantiene la referencia dólar para unidades de alta gama. Luego de la renegociación del default, el 38 por ciento de la deuda pública se ha pesificado, mientras que el sistema financiero posee un muy bajo grado de dolarización. El segmento en moneda extranjera en los bancos es una parte relativamente pequeña del total de depósitos y préstamos. Las colocaciones en dólares representaban en promedio el 56 por ciento del total en el período 1995-2001, alcanzando un máximo de 66 por ciento en 2001. Hoy representan apenas el 13 por ciento de los depósitos totales. En el caso de los préstamos en moneda extranjera la diferencia es más notoria. En 1995-2001, en promedio se habían constituido en dólares alrededor del 65 por ciento de los préstamos, con un pico de 72 por ciento en 2001. Actualmente representan apenas 14 por ciento, créditos restringidos a operaciones de comercio exterior.

El mercado inmobiliario y el atesoramiento de billetes verdes como supuesto refugio de defensa del poder adquisitivo son dos frentes de resistencia de la dolarización. En el primero, el proceso de pesificación requiere ciertas regulaciones sobre publicidad y comercialización, además de modificaciones culturales en un marco de crecimiento económico y estabilidad cambiaria. En el segundo, haber sido la peor opción financiero en los últimos diez años no ha sido suficiente. Sólo la evolución del dólar en el mercado internacional podrá desalentar el ahorro en esa moneda, que se devalúa, está siendo desplazada lentamente como activo de reserva por las potencias emergentes y, además, pierde poder adquisitivo. En los últimos 25 años, de acuerdo con la evolución del índice de precios de Estados Unidos, su capacidad de compra descendió 50 por ciento. Este es un ciclo autónomo de la dinámica económica local con su cultura dolarizadora, pero ese proceso de declive del billete verde a nivel internacional no debería ser ignorado por aquellos que manifiestan síntomas de TOC con el dólar.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-194408-2012-05-19.html
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COMUNICADO AFIP
15 de Mayo de 2012
LA AFIP PROFUNDIZARÁ LOS CONTROLES SOBRE LA VENTA DE DÓLARES EN EL MERCADO PARALELO

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) fiscalizará a las personas que COMPRAN moneda extranjera en el mercado oficial y luego la VENDEN en el mercado paralelo.

Se tendrán en cuenta los casos donde la moneda extranjera se haya declarado, así como los gastos y la tenencia de bienes adquiridos con dicha moneda.

Ya se detectaron más de 12.000 contribuyentes con inconsistencias, que informaron en sus declaraciones juradas de bienes personales de 2011 montos inferiores a las compras de dólares realizadas durante el año.

La medida surge a partir de haberse detectado muchas operaciones validadas por la AFIP para la adquisición de moneda extranjera, que luego fue vendida por los contribuyentes en el mercado paralelo y así aprovechar la diferencia de ambas cotizaciones.

De cruces realizados por esta Administración Federal sobre las declaraciones juradas presentadas en abril, ya se detectaron más de 12.000 contribuyentes con inconsistencias, los cuales declararon montos inferiores a los que adquirieron durante el ejercicio.

Asimismo, se estima que la cifra se irá incrementando hasta el mes de junio, fecha en que opera el último vencimiento de las declaraciones juradas de bienes personales de 2011. Estos casos serán fiscalizados por la AFIP y todo aquel que no pueda justificar las diferencias, estará sujeto a un ajuste en su declaración jurada de Impuesto a los Bienes Personales y, de corresponder, en su declaración jurada de Impuesto a las Ganancias por incrementos patrimoniales no justificados.

Esta y otras medidas resultan en apoyo a los controles presenciales realizados por la Administración Federal en operativos efectuados, diariamente, en casas de cambio.

La nueva disposición apunta a combatir la maniobra ilegal de venta de dólares en el mercado paralelo, que en la actualidad, están realizando muchos contribuyentes que poseen la capacidad económica-financiera para adquirir dólares en el mercado formal, aprovechando la brecha entre el dólar oficial y el paralelo.

http://www.afip.gob.ar/novedades/docsComunicados/com3287.htm


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17 MAY 2012 03:19h
PARA LOS GRANDES COMPRADORES BAJÓ, PERO PARA LOS PEQUEÑOS AHORRISTAS SUBIÓ HASTA $ 5,75
La advertencia de la AFIP frenó la escalada del dólar paralelo
Cayó la demanda de los inversores a la espera de la próxima jugada del organismo.

PorMARCELA PAGANO
mpagano@clarin.com


AFIP, escalada, Dólar paralelo
Aunque el martes Cristina Kirchner desmintió rumores de un desdoblamiento cambiario, en la práctica la brecha entre el dólar oficial y el paralelo no sólo se mantiene si no que también se abre un abismo entre el paralelo mayorista y el minorista . Ayer se acentuó la diferencia entre la cotización del billete que venden las cuevas a pequeños ahorristas y la que ofrecen a grandes inversores. Para operaciones chicas, la moneda informal siguió escalando y llegó a venderse hasta a $ 5,75 , mientras que para los que pudieron desembolsar importantes volúmenes de dinero, el precio descendió 3 centavos, a $ 5,49.

La baja del llamado dólar “blue” entre los grandes inversores respondió a una retracción en las compras. Pero la caída en la demanda no se dio por una merma en el interés por el dólar si no por la amenaza que el martes lanzó la AFIP , cuando anunció en un comunicado que controlará a las personas que compran dólares en el mercado oficial y luego los venden en el paralelo. Según el organismo que dirige Ricardo Echegaray, ya se habían detectado “más de 12.000 contribuyentes con inconsistencias, que informaron en sus declaraciones juradas de bienes personales de 2011 montos inferiores a las compras de dólares realizadas durante el año”.

“El interés por el dólar ‘blue’ sigue firme, pero los grandes inversores están esperando a ver si la AFIP iniciará causas o si sólo se trató de una advertencia . Si no pasa nada, seguirán comprando y la cotización seguirá escalando”, dijo un operador de la plaza informal. En el mercado oficial, ayer la AFIP autorizó algunas operaciones minoristas a través de los bancos.

Distinto fue el panorama para el público cuyos ingresos son más bajos y, por lo tanto, no presentan declaraciones juradas. Estos ahorristas ayer siguieron demandando divisas en el mercado paralelo y algunos arbolitos llegaron a pedir $ 5,75, 10 centavos más que ayer . Según contaron los vendedores, la mayoría de las cuevas vendieron dólares por la mañana y luego se dedicaron a reponerlos. “Como pensamos que seguirá subiendo, los que tenemos nos los estamos guardando”, dijo un cuevero . “Por la mañana estuvimos vendiendo como ayer, a $ 5,65. Pero desde el mediodía lo subimos a $ 5,75”, dijo un arbolito de Florida y Lavalle.

El dólar “fuga” o “contado con liqui” –que surge de las operaciones bursátiles para hacerse de divisas en el exterior– cerró a $ 5,69, lo que implica 17 centavos menos que ayer. Los operadores creyeron ver detrás de esta súbita caída a la ANSeS, que según cuentan estuvo vendiendo los bonos que más se usan para este tipo de transacciones. Al inundar de estos títulos la plaza, hizo caer su cotización y la del dólar fuga.


http://www.ieco.clarin.com/economia/advertencia-AFIP-freno-escalada-paralelo_0_701929878.html

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VOLVIERON A TREPAR CON FUERZA LAS COTIZACIONES PARALELAS DE LA DIVISA A PESAR DEL CONTROL OFICIAL
Inversores pagan un récord de casi $ 6 para fugar sus dólares del país
18-05-12 00:00 El billete que surge del contado con liquidación, operación que se realiza triangulando bonos y acciones, vale $ 1,50 más que el dólar oficial. También el “blue” subió diez centavos a $ 5,62. La AFIP sigue con operativos en la city porteña


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EL CRONISTA Buenos Aires
Después de la tregua del día anterior, las cotizaciones paralelas del dólar volvieron a escalar con fuerza en la city porteña. Lo más relevante pasó por el dólar “contado con liquidación” que llegó a operarse en torno a los $ 6 si bien cerró en $ 5,95 (doce centavos más que el día anterior). También volvió a recalentarse el dólar “blue”, a pesar de las “pesquisas” de la AFIP a los “arbolitos” que pululan el microcentro porteño: terminó operándose $ 5,62, diez centavos más que la jornada pasada.

“Sólo una gran torpeza alimentada por el pánico puede explicar la repentina clausura del mercado cambiario para los particulares a fines de la semana pasada”, dijo la consultora Finsoport, de Jorge Todesca. Agregó que “si bien la salida de capitales seguía siendo abundante, no ponía en peligro el stock de reservas y, eventualmente, otorgaba todo el tiempo necesario para alguna reestructuración ordenada del sistema de controles. La torpeza y el pánico, cuando se juntan, conducen a reacciones peligrosas”, indica.

Lo concreto es que el desfile cuasi policíaco continuó viéndose. Los operadores contaron que además de la presencia de personal de la agencia tributaria en las casas de cambio, efectivos de seguridad vestidos de civil circulaban por las calles de la city para intentar disuadir la concreción de operaciones no registradas. Un virtual bloqueo de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) a la adquisición de divisas al valor oficial alienta una sostenida reactivación del mercado paralelo de cambios, ampliando la brecha con el circuito interbancario. Esto, a pesar de que son mercados que mueven poco dinero.

El contado con liquidación, la operación que consiste en comprar activos que cotizan en la plaza local y luego venderlos en el exterior para fugar los dólares, están en máximos históricos. La brecha entre esta cotización y la plaza formal, el spot, llega a $ 1,50.

En el mercado oficial, cada vez más desdibujado ya que no se pueden comprar todos los dólares que se quiere, el Banco Central terminó con un saldo comprador de u$s 25 millones. La actuación de los grandes players cobró menor notoriedad en el MAE donde apenas se negociaron u$s 100 millones, mientras que en el mercado de los corredores de cambio (MEC) se operaron u$s 179 millones totalizando entre ambos u$s 279 millones (la segunda rueda de menor volumen en lo que va de mayo). El dólar mayorista que operan bancos y empresas subió a $ 4,45 mientras que en las casa de cambio de la city, el circuito minorista terminó mostrando precios de $ 4,47. El euro, por su parte, anotó una baja promedio de un centavo para cotizar en $ 5,60 y $ 5,73 para la compra y venta respectivamente. “No se auguran grandes cambios, con la permanencia de una oferta de dólares importante por parte de la exportación y una demanda tanto de la importación como del público muy baja por los extremos controles de la AFIP”, vaticina Carlos Risso, de Zonabancos.

http://www.cronista.com/finanzasmercados/Inversores-pagan-un-record-de-casi--6-para-fugar-sus-dolares-del-pais-20120518-0059.html
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Viernes, 18 de mayo de 2012 | Hoy
ECONOMIA › EL PARALELO VOLVIO A 5,63, AMPLIANDO LA BRECHA CON EL DOLAR FORMAL
Pocas operaciones, pero caras
En tanto se mantienen las restricciones en el mercado formal, la cotización en el paralelo tuvo una nueva trepada al calor de la especulación y operaciones ilegales. El “blue” opera montos marginales, pero influye en el clima.


Por Cristian Carrillo
Las trabas para la compra de dólares en el circuito formal siguieron ayer ampliando la brecha entre la cotización oficial y la que se cobra en cuevas y arbolitos del microcentro. El billete verde se mantuvo en pizarras de bancos y agencias de cambio habilitadas a 4,47 pesos, mientras que el “blue” volvió a dispararse hasta los 5,63. De esta manera, el precio del informal recuperó los más de diez centavos que había perdido durante la jornada previa, a fuerza de inspecciones. Los sabuesos de la AFIP continuaron con sus operativos y, más allá de alguna detención, no lograron evitar el crecimiento de un mercado paralelo que hasta el momento se mantiene marginal, representando menos del 5 por ciento de las operaciones que se tramitan en el formal. A diferencia de lo que pueda especularse, la liquidación de dólares de los exportadores de granos se mantiene en un nivel record, al igual que las compras del Banco Central en la plaza cambiaria, mientras que la fuga es una tercera parte del promedio de 2011.

La clave de los controles se encuentra en abril. Según el último informe del balance cambiario del Central, en el primer trimestre del año se fugaron –formación de activos externos– 3589 millones de dólares, muy por debajo de la salida de capitales exhibida en los cuatro trimestres del año pasado, que arrojaron rojos de 6548 millones, 9141 millones, 11.483 millones, y 6983 millones de dólares, respectivamente. Por su parte, los exportadores de granos, a pesar de la sequía y beneficiados por precios internacionales en alza, mantuvieron un ritmo elevado de liquidación de dólares. Según los datos de la Ciara (industria aceitera), que aglutina a un tercio de los exportadores de cereales y oleaginosas, en lo que va del año se liquidaron 8090 millones de dólares, el mayor registro de la serie. El balance del mercado único y libre de cambios (MULC) arrojó durante el trimestre un excedente de 3068 millones de dólares, un 20 por ciento por encima de igual período de 2011, mientras que la entidad que conduce Mercedes Marcó del Pont absorbió 3600 millones. Según adelantó a este diario un colaborador de la funcionaria, en abril el excedente se amplió a 4500 millones de dólares, la mitad de lo estipulado por el BC para todo el año. Por su parte, las compras del organismo en el cuarto mes del año superaron los 1600 millones, acumulando en el cuatrimestre una cifra cercana al record histórico de compras de la autoridad monetaria (5300 millones). Sin embargo, el mes pasado se registró una importante salida de dólares motorizada por compras minoristas, a partir de que se habían relajado los controles de la AFIP para la compra de moneda extranjera.

El enfrentamiento entre el Gobierno y Repsol previo a la expropiación del control societario de YPF estimuló la demanda especulativa por dólares. La AFIP respondió endureciendo los estándares obligados para la validación de las operaciones, una medida que se dilucidó a partir del elevado nivel de rechazos que arrojaba el sistema. Esta semana las operaciones validadas por la AFIP promediaron el 10 por ciento de las consultas. “Los que consultan son, en su mayoría, habituales compradores de dólares”, justificaron desde el ente recaudador. No es una regla establecida, pero los que ya compraron en el año –casi sin importar el monto– son los principales blancos para recibir el cartel de “inconsistente”. La expectativa se centra en la posibilidad de retornar al estado de situación luego de la implementación de los controles de la AFIP (el 29 de octubre último), con los que se redujo en casi un 40 por ciento la fuga de capitales, de 11.483 millones del período preelectoral a los 6983 millones del último trimestre del año.

La rueda de ayer volvió a contar con un limitado volumen de negocios. Se operaron unos 280 millones de dólares. El Central compró 25 millones de dólares y el stock de reservas se ubicó en 47.636 millones de dólares. En el año las reservas crecieron en 1260 millones. Según detallaron desde el Central, la brecha entre las compras en la plaza cambiaria y el aumento de las reservas se explica por el pago de vencimientos de deuda, la baja en los encajes (efectivo mínimo) de los bancos por los depósitos en dólares de sus clientes y la variación en la cotización de las divisas en cartera. También enfrenta pagos por los swaps –intercambio de monedas– que recibió del Banco de Pagos para cubrir la minicorrida cambiaria de la última mitad del año pasado. En el primer trimestre del año, el Banco Central pagó a organismos internacionales y por otros acuerdos bilaterales 13.563 millones de dólares


http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-194337-2012-05-18.html

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Domingo, 13 de noviembre de 2011 | Hoy
ECONOMIA › OPINION
Dólar y política


Por Alfredo Zaiat
La cotización del dólar es un indicador relevante para la evaluación de la competitividad de la economía. Ocupa a la vez un lugar destacado en la decisión sobre opciones de inversión financiera. Resulta además un factor de estudio sobre comportamientos sociales y pautas culturales de la población en una economía bimonetaria. El billete verde reúne características para el análisis económico, social y cultural. Pero también tiene un rasgo determinante que no puede ser ignorado: su precio es una variable política importante. Considerar esa particularidad implica dar dimensión a cualquier medida que involucre al dólar en el mercado local, y saber interpretar la vocación de la cadena nacional de medios privados por relevar con pasión la opinión de vendedores de humo, más conocidos como economistas de la city. La cuestión política del dólar ha quedado en evidencia desde el día posterior de la elección que ganó CFK con el 54 por ciento de los votos. La contundencia de ese resultado habilitó medidas necesarias en el sensible mercado de cambios que sólo podían implementarse con ese respaldo masivo de las urnas. La reacción, montando un show del miedo, de sectores conservadores por el mayor control y fiscalización de operaciones de compra de divisas, y por la eliminación del privilegio de petroleras y mineras sobre sus dólares de exportación, refleja ese componente político del dólar.

El objetivo lo han expresado sin disimularlo: desplazar a Mercedes Marcó del Pont de la conducción del Banco Central y colocar en el Ministerio de Economía a un hombre confiable para banqueros y el sistema financiero internacional. El editorial de La Nación del jueves pasado dedicada a Marcó del Pont tiene una virulencia conceptual y ataques a su persona que sólo revela el carácter perturbador de su presencia en un espacio de gestión económica –y de negocios– que el neoliberalismo considera de su propiedad. A la vez no hay que ser muy perspicaz para darse cuenta de cuál es el perfil de ministro de Economía que pretende el poder financiero para el nuevo gabinete del segundo mandato de CFK, expresado en la secuencia de análisis periodísticos y en la constante prédica de economistas de la city. En estos días de turbulencias en el mercado cambiario, los funcionarios deben estar más atentos que nunca ante sugerencias y promesas de colaboración de banqueros, que al darse vuelta ordenan comprar dólares y perfeccionar el canal informal de sus propias entidades.

La situación económica no es exageradamente holgada como en años pasados, pero sigue siendo suficientemente cómoda en indicadores clave (balanza comercial, de cuenta corriente, equilibrio fiscal, stock de reservas, nivel de actividad, cosecha record, empleo, peso de la deuda externa en el PIB) en comparación con muchos otros países, incluyendo Brasil, teniendo en cuenta el contexto de incertidumbre internacional. Esto no implica la necesidad de aplicar sintonía fina, ajustar dispositivos de intervención y estar prevenidos de embates de una crisis global. Pero una cosa es enfrentar desafíos y tensiones de gestionar la economía en un proceso dinámico y cambiante, y otra distinta es la convocatoria de fantasmas lejanos para incentivar una corrida contra el peso y contra los depósitos. En esta última instancia, el dólar se transforma en un hecho político.

Esta dimensión de la moneda estadounidense en la plaza doméstica adquiere relevancia en estos momentos de nerviosismo en el mundo de las finanzas y de las grandes empresas. Los miembros del Gobierno encargados de este tema no pueden minimizar la importancia del factor político al momento de enfatizar sobre qué frente actuar en el mercado. El denominado chiquitaje no mueve el amperímetro del negocio cambiario: la equitativa estrategia de promover el blanqueo de operaciones no debe transformarse en la interrupción total y abrupta de movimientos en ese segmento. La adaptación a un nuevo sistema y la normalización de las transacciones permitirán disminuir la ansiedad sobre el dólar. Esto es lo que se verificó en los hechos: desde que arrancó el régimen de validación de la AFIP, en ocho días hábiles, hubo 181.754 operaciones de cambio por más de 15.800 millones de pesos.

Otros sujetos económicos, importadores, empresas que dolarizan excedentes y multinacionales son los actores centrales por el monto global involucrado en el flujo de divisas y en la formación de activos externos de residentes locales, vulgarmente llamada “fuga de capitales”. Esta se ha desarrollado con diferentes gobiernos, políticas económicas diversas y contextos internacionales de auge y crisis. Desde la liberalización financiera dispuesta por la dictadura militar de 1976 se ha intensificado y se ha vuelto crónica, hasta colocar a la Argentina como el país fuera de Estados Unidos con más dólares per cápita en circulación en su propia economía. Estudioso de este tema, Jorge Gaggero explica que la compra de dólares para atesorar “supone un drenaje de recursos que podrían ser utilizados para potenciar el crecimiento económico y el empleo, mermas en la recaudación impositiva que tienden a reducir la eficacia estatal en una espiral descendente e impactos negativos en la distribución de riquezas e ingresos”. Otro especialista, Gerald Epstein, afirma que “la fuga de capitales es importante porque puede tener significativos costos sociales; es también un barómetro de la soberanía de la política del Gobierno versus la de las clases de privilegio y se relaciona con los impactos de importantes políticas económicas tales como la liberalización financiera”.

La gestión kirchnerista se caracteriza por actuar sobre los acontecimientos cuando adquieren envergadura. Hasta ahora no le fue tan mal de acuerdo con lo que indica el apoyo en las urnas, pero genera situaciones de estrés político-económico notables. Esta forma de abordar los problemas que incomoda a no pocos, en realidad, puede ser que sea la respuesta a su éxito político. Por caso, la primera línea del equipo económico ha emprendido vertiginosos diálogos con compañías extranjeras para que demoren lo más posible la remisión de utilidades a sus casas matrices, localizadas en países en crisis y que demandan a sus filiales recursos para cubrir en parte sus frágiles finanzas (ver nota aparte). Esta reacción oficial reconoce así la potente restricción en el frente externo en que se ha constituido la extranjerización de la economía. El último informe de coyuntura de Cifra, centro de estudios de la CTA, destaca que el déficit generado por la remisión de utilidades y dividendos ha tenido un fuerte crecimiento en los últimos años. Precisa que el flujo de utilidades y dividendos pasó de representar el 32 por ciento del superávit comercial en 2005 a más del 50 por ciento en 2010. Ese porcentaje se elevaría a casi el 70 por ciento en este año. En esa instancia inquietante reacciona el Gobierno: la carga de los intereses de la deuda ha descendido sustancialmente por la política de desendeudamiento, y ese lugar desestabilizador ha pasado a estar ocupado por el giro de utilidades de compañías extranjeras.

Existe una herencia normativa (ley de inversión extranjera, tratados bilaterales de inversión, adhesión al Ciadi y ser miembro del FMI) que impiden la restricción de girar utilidades de empresas extranjeras. El atajo a ese cepo es la negociación con cada una de esas compañías para disuadirlas de remesar dividendos o incentivarlas a reinvertir mediante la capitalización de sus filiales locales. El documento de Cifra da cuenta del elevado grado de extranjerización de la cúpula empresaria, que “fue resultado principalmente de las tendencias desplegadas a lo largo de la convertibilidad”. En 2009, el 55,4 por ciento de las ventas totales de las 200 empresas de mayor tamaño del país corresponde a empresas extranjeras. Esto ha determinado un sensible aumento en la remisión de utilidades y dividendos al exterior. Las elevadas tasas de crecimiento económico desde 2003 no hicieron más que potenciar este proceso. El flujo neto total de utilidades y dividendos pasó de representar 633 millones de dólares en 2003 a 7159 millones en 2010, monto que apunta a superarse este año. Suma que equivale a un tercio del total de la fuga registrada.

azaiat@pagina12.com.ar



http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-181136-2011-11-13.html

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Sábado, 5 de noviembre de 2011 | Hoy


ECONOMIA › PANORAMA ECONOMICO
Percepción


Por Alfredo Zaiat
La medida dispuesta por la AFIP para la fiscalización de la compraventa de divisas, sumada a la implementada días previos por el Banco Central de eliminación del privilegio de petroleras y mineras de mantener dólares de exportación en el exterior, intensificó el debate sobre el nivel del tipo de cambio. Desde hace bastante se ha instalado la polémica sobre la competitividad de la paridad cambiaria, con una amigable comunión entre economistas neoliberales y algunos heterodoxos. Los argumentos más enérgicos se refieren a que en los últimos años los precios de la economía han subido más que el del dólar. También afirman que los salarios han avanzado a un ritmo más acelerado, afectando los costos empresarios. Son aspectos que resulta interesante precisar para tener una perspectiva un poco más compleja que la poco rigurosa “percepción” de atraso. Ese estado de ánimo fue expresado en estos días de tensión en la city por no pocos economistas del establishment, que han asegurado sin ruborizarse que “la gente tiene la percepción de que el dólar es un bien barato”. Esta definición gaseosa encierra una presunción de superioridad de “la gente” argentina sobre “la gente” brasileña, por ejemplo. Porque si hay una economía donde el atraso cambiario es notable es la brasileña y, por lo tanto, el dólar sería lo más barato que cotiza en ese mercado. Pero en esa plaza no se han montado shows de miedos sobre la paridad cambiaria ni se han registrado corridas desesperadas para desprenderse de reales para comprar dólares, al margen de que existen muchas más restricciones para la adquisición de divisas de las que aquí se han establecido. La supuesta “racionalidad argentina” que difunden esos economistas sólo revela desprecio por saberes técnicos, preocupación por sus propias finanzas, puesto que algunos reciben financiamiento externo por sus trabajos, y defensa de intereses de grupos exportadores.

La “economía perceptiva” es la más reciente innovación de profesionales que no dan cuenta, ni se los interpela, sobre sus antecedentes en la gestión económica de gobiernos pasados, en el mercado financiero local o internacional ni sobre sus reiterados errores de diagnósticos y pronósticos de las principales variables. Uno de ellos, molesto porque lo categoricen como neoliberal, pero no como ex ejecutivo de la banca JP Morgan, ha reiterado, consciente de la ignorancia de sus interlocutores ocasionales, que una muestra del atraso cambiario es que ha desaparecido el superávit comercial, cuando no hay registro alguno de ese resultado. En septiembre, el saldo entre exportaciones e importaciones fue positivo en 1064 millones de dólares, pocos millones más que el mismo mes del año pasado, acumulado en nueve meses de este año 8162 millones apuntando a poco más de 10 mil millones el superávit comercial en 2011.

La conducta de ahorrar en dólares tiene motivos económicos, políticos y culturales, en una economía bimonetaria que aún arrastra la pesada mochila de un régimen de convertibilidad de diez años que profundizó sus rasgos de dolarización. Los motivos del incremento de la formación de activos externos de residentes locales, comúnmente denominada “fuga de capitales”, no se explican por “la percepción de un dólar barato”, comentario preferido de economistas de la city en los últimos días, anotándose el éxito de que gran parte de los medios lo repitan y amplifiquen. Otra forma de analizar la destacada propensión a la compra de dólares por parte de agentes económicos es la existencia de abultados excedentes de capital, obtenidos por un ciclo de crecimiento extraordinario que se extiende desde el 2003 a una tasa acumulativa promedio del 7,6 por ciento anual. O sea, no es que compran más dólares porque su precio “está barato”, sino porque contabilizan ganancias crecientes, parte no declarada. Es lo mismo que sucede con la evolución del mercado automotor, donde se venden más autos como nunca antes, o el de electrodomésticos que registra despachos record, o con el mayor flujo de viajes turísticos al exterior, o con el incremento del consumo de alimentos y bebidas, indumentaria, o con el aumento del gasto en restaurantes. El proceso dinámico de adquisición de esos bienes no es interpretado por esos “economistas perceptivos” por su precio “barato”. Por el contrario, afirman, en contradicción con sus propios postulados, que “la inflación no para de subir”. Entonces, la compra de dólares, equiparada al comportamiento del consumo de bienes y servicios, revela un sustancial incremento del poder adquisitivo como también de las utilidades de empresas, más que el atraso en su cotización. Quienes sugieren la existencia de un “dólar barato” y alientan una fuerte devaluación están proponiendo, en realidad, disminuir ese margen incremental de compra acumulado en los últimos años.

Más interesante sería analizar las razones que impulsan destinar gran parte de esos excedentes al atesoramiento de una moneda que está siendo cuestionada como unidad de referencia global. La pérdida de capacidad de compra del dólar a nivel internacional es una de las características más evidentes de la actual crisis económica de Estados Unidos. Pese a ello, el billete verde se mantiene como refugio preferido de ahorristas, pequeños y sofisticados. Muchos empresarios habrían perdido bastante dinero si hubieran seguido los consejos de economistas de la city a lo largo de los últimos años. En cambio, muchos ahorristas sí han perdido de ganar más con la inversión de sus capitales porque quedaron atrapados de la idea del dólar atrasado, postulado que no ha cesado de replicarse en estos años.

Si bien la tasa de interés en pesos se ubica por debajo de la evolución del índice de precios promedio, según la estimación de institutos de estadísticas provinciales, en términos de dólares ha ofrecido un rendimiento real del 4 al 6 por ciento anual. En comparación con la tasa cercana a cero que devengan depósitos en los mercados centrales resulta atractiva, aunque es más baja que la que se consigue en la plaza brasileña, por ejemplo. Ese particular comportamiento inversor no se explica apelando a la racionalidad financiera, que no se hace presente en el mercado argentino. La conveniencia entre dólar y tasa de interés en pesos o respecto de cualquier otra alternativa, como inmuebles urbanos, campos, acciones, títulos públicos, oro, bienes durables, encuentra al billete verde como la peor opción inversora de los últimos años. Esto sin considerar que es una moneda que se ha devaluado a nivel internacional y que su perspectiva no es alentadora como reserva de valor.

Aparecen por lo tanto otros factores que exceden el estricto análisis económico-financiero sobre las motivaciones de comprar dólares. La persistencia en el espacio público de la especulación sobre una futura devaluación y el debate sobre la competitividad de la economía consolidan la obsesión con el tipo de cambio, pese a que se aplicó en forma gradual un ajuste nominal de la paridad del 32 por ciento entre julio de 2008 y noviembre de 2010, cuando la mayoría de los países de la región estuvieron apreciando sus respectivas monedas. Algunos economistas están preocupados legítimamente por la competitividad de la economía, en especial de ciertas actividades de mano de obra intensiva exportadora o vulnerable a importaciones. Esos rubros requerirán de políticas específicas más que una devaluación general. Otros, en cambio, proponen un fuerte ajuste encubriendo que de esa manera proponen deprimir costos laborales en términos del dólar, lo que implica consolidar mayores márgenes de ganancias. Se trata de la receta tradicional del ajuste recesivo, que como enseña la experiencia reciente de la década del ‘80 y ‘90, implica crisis económica y debilitamiento del poder político, para subordinarlo así a los intereses del poder económico. Abandonar hoy la estrategia de un tipo de cambio administrado con pequeñas variaciones periódicas por otra que incorpore una fuerte devaluación significaría convocar al estallido del conflicto sociolaboral debido a la recuperación de la capacidad de organización de los trabajadores, además de sumar tensión inflacionaria y turbulencias financieras.

Aclaración a los lectores. No es un recurso periodístico ortodoxo, pero es necesaria la siguiente notificación: mi columna de opinión de la edición de mañana será una continuación del presente Panorama Económico, con el objetivo de brindar más información para el debate sobre la competitividad del tipo de cambio.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-180575-2011-11-05.html


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El suicidio económico de Europa
La austeridad fiscal que promueve Alemania está ahogando a sus socios europeos
PAUL KRUGMAN 22 ABR 2012 - 00:02 CET506
Archivado en: Crisis económica The New York Times Crisis deuda europea Recesión económica Crisis financiera Coyuntura económica UE Organizaciones internacionales Europa España Relaciones exteriores Economía Finanzas


La semana pasada, The New York Times informaba de un fenómeno que parece extenderse cada vez más en Europa: los suicidios “por la crisis económica” de gente que se quita la vida desesperada por el desempleo y las quiebras de las empresas. Era una historia desgarradora, pero estoy seguro de que yo no era el único lector, especialmente entre los economistas, que se preguntaba si la historia principal no será tanto la de las personas como la de la aparente determinación de los líderes europeos de cometer un suicidio económico para el continente en su conjunto.

Hace solo unos meses albergaba algo de esperanza respecto a Europa. Es posible que recuerden que a finales del pasado otoño Europa parecía estar al borde de la crisis financiera, pero el Banco Central Europeo, homólogo europeo de la Reserva Federal estadounidense, acudió al rescate. Ofreció a los bancos europeos unas líneas de crédito indefinidas siempre que presentaran bonos de los Gobiernos europeos como garantía, lo que ayudó directamente a los bancos e indirectamente a los Gobiernos, y puso fin al pánico.

La cuestión por aquel entonces era saber si esta acción valiente y eficaz sería el inicio de un replanteamiento más amplio, y si los líderes europeos usarían el oxígeno que el banco había insuflado para reconsiderar las políticas que llevaron las cosas a un punto crítico en primer lugar.

Pero no lo hicieron. En vez de eso, persistieron en sus políticas y en sus ideas que no dieron resultados. Y cada vez resulta más difícil creer que algo les hará rectificar el rumbo.


Piensen en la situación en España, que actualmente es el epicentro de la crisis. Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla, con una tasa de desempleo total del 23,6%, comparable a la de EE UU en el peor momento de la Gran Depresión, y con una tasa de paro juvenil de más del 50%. Esto no puede seguir así, y el hecho de haber caído en la cuenta de ello es lo que está incrementando cada vez más los costes de financiación españoles.

En cierta forma, no importa realmente cómo ha llegado España a este punto, pero por si sirve de algo, la historia española no se parece en nada a las historias moralistas tan populares entre las autoridades europeas, especialmente en Alemania. España no era derrochadora desde un punto de vista fiscal; en los albores de la crisis tenía una deuda baja y superávit presupuestario. Desgraciadamente, también tenía una enorme burbuja inmobiliaria, que fue posible en gran medida gracias a los grandes préstamos de los bancos alemanes a sus homólogos españoles. Cuando la burbuja estalló, la economía española fue abandonada a su suerte. Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa.

Sin embargo, la receta que procede de Berlín y de Fráncfort es, lo han adivinado, una austeridad fiscal aún mayor.

Esto es, hablando sin rodeos, descabellado. Europa ha tenido varios años de experiencia con programas de austeridad rigurosos, y los resultados son exactamente lo que los estudiantes de historia les dirían que pasaría: semejantes programas sumen a las economías deprimidas en una depresión aún más profunda. Y como los inversores miran el estado de la economía de un país a la hora de valorar su capacidad de pagar la deuda, los programas de austeridad ni siquiera han funcionado como forma de reducir los costes de financiación.


¿Cuál es la alternativa? Bien, en la década de 1930 —una época cuyos detalles la Europa moderna está empezando a reproducir de forma cada vez más fiel— el requisito fundamental para la recuperación fue una salida del patrón oro. La medida equivalente ahora sería una salida del euro, y el restablecimiento de las monedas nacionales. Pueden decir que esto es inconcebible, y que sin duda alguna sería enormemente perjudicial tanto económica como políticamente. Pero lo que es realmente inconcebible es mantener el rumbo actual e imponer una austeridad cada vez más rigurosa a países que ya están sufriendo un desempleo de la época de la Depresión.

Por eso, si los líderes europeos quisieran realmente salvar al euro estarían buscando un rumbo alternativo. Y la forma de dicha alternativa es en realidad bastante clara. Europa necesita más políticas monetarias expansionistas, en forma de buena disposición —una buena disposición anunciada— por parte del Banco Central Europeo para aceptar una inflación algo más elevada; necesita más políticas fiscales expansionistas, en forma de presupuestos en Alemania que contrarresten la austeridad en España y en otros países en apuros de la periferia europea, en vez de reforzarla. Incluso con esas políticas, los países periféricos se enfrentarían a años de tiempos difíciles, pero al menos existiría alguna esperanza de recuperación.

Sin embargo, lo que estamos viendo en realidad es una falta de flexibilidad absoluta. En marzo, los líderes europeos firmaron un pacto fiscal que establece de hecho la austeridad fiscal como respuesta ante todos y cada uno de los problemas. Mientras tanto, los principales directivos del banco central insisten en recalcar la voluntad del banco de aumentar los tipos a la más mínima señal de una inflación más elevada.

Por eso resulta difícil evitar una sensación de desesperación. En vez de admitir que han estado equivocados, los líderes europeos parecen decididos a tirar su economía —y su sociedad— por un precipicio. Y el mundo entero pagará por ello.

Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, es catedrático de la Universidad de Princeton.

Traducción de News Clips.


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Sábado, 17 de septiembre de 2011 | Hoy


ECONOMIA › PANORAMA ECONOMICO
Restricción externa

Por Alfredo Zaiat
La restricción externa, o sea la disponibilidad de divisas, es una de las claves históricas de la economía argentina, porque expresa su vulnerabilidad a shocks del exterior provocados por movimientos de los precios de los productos de exportación y también por la salida de capitales. Un rasgo notable del actual ciclo económico es el lapso prolongado en que se mantiene eludiendo esa restricción en un círculo virtuoso de crecimiento, sin necesidad de endeudamiento externo. La aceleración de la formación de capitales externos por residentes locales, que no es otra cosa que la compra de dólares, la presupuestada reducción del excedente de la balanza comercial y el contexto de incertidumbre de la economía mundial convocan el fantasma de la restricción externa, que se ha alejado en el horizonte en estos años, pero no ha sido superada definitivamente.

En la década del ’50 y del ’60 se manifestaba por el lado comercial, crisis resumida en el modelo stop and go. En la fase ascendente del ciclo, ante el estancamiento o leve avance de las exportaciones, el aumento del Producto requería importaciones crecientes para el desarrollo industrial provocando déficit de la balanza comercial. Ese desequilibrio de divisas se corregía mediante una fuerte devaluación, que derivaba en una caída del poder adquisitivo de los salarios y del consiguiente nivel de actividad que permitían el ajuste del balance de pagos mediante la reducción de las importaciones. En un marco de una tasa de desempleo baja y de sindicatos con elevada capacidad de negociación, los trabajadores recuperaban sus ingresos reales y recomenzaba un nuevo período de expansión de la economía.

A mediados de la década del ’70, esa dinámica se hizo más compleja al incorporar el flujo de capitales internacionales. En esos años, y especialmente en los ’90, el déficit comercial y de cuenta corriente fueron financiados con deuda. Entonces el esfuerzo era mayor, puesto que se necesitaban más divisas para hacer frente a los vencimientos abultados de deuda, además de las demandadas para el pago de importaciones, en un proceso de apertura comercial. Esta fase de la restricción externa acentuó la inestabilidad macroeconómica, provocando crisis de mayor magnitud. En la investigación Modelos macroeconómicos en la Argentina: del stop and go al go and crush, de Jorge Schvarzer y Andrés Tavonanska, se precisa que ese cambio de intensidad se revela en que las crisis de la primera versión del modelo duraban de dos a tres años y el Producto descendía 5 por ciento, mientras que los descalabros en la segunda versión se extendieron de cuatro a siete años, con contracción superiores al 20 por ciento del PIB.

Durante el kirchnerismo, los dos factores que definieron en el pasado la restricción externa (déficit en el intercambio comercial más los requerimientos para el pago de la deuda) fueron superados con holgura. Por caso, el pago de intereses representó en promedio 1,5 por ciento del PIB en los ’90, disminuyó al 0,6 por ciento tras la reestructuración de la deuda pública. La política de desendeudamiento significó una sustancial caída del peso de la deuda pública con relación al Producto, al ubicarse en el 45,9 por ciento y ha determinado necesidades menores de financiamiento en relación al PIB. En particular, la deuda pública en manos de acreedores privados representa hoy sólo el 13 por ciento del PIB (apenas 8,7 por ciento en divisas), cuando a fines de 2003 este porcentaje alcanzaba 105 por ciento, reduciendo así los riesgos de refinanciación.

A diferencia de los escenarios perturbadores que se desarrollaban en los años de la primera y segunda versión del stop and go, ahora existe un mayor margen de la política económica para intervenir y alejar la restricción externa. Mantener un tipo de cambio real competitivo en un contexto de apreciación de monedas de los principales socios comerciales, junto a una política de administración del tipo de cambio por parte del Banco Central y la mejora de los términos del intercambio han permitido registrar un importante superávit comercial de mercancías. Esto evita la falta de oferta de divisas. Desde 2003, el saldo comercial se ha ubicado en promedio en 6,8 por ciento del PIB (12.999 millones de dólares en promedio). Ese resultado fue por el alza de los precios y de las cantidades exportadas, también las industriales. Ese importante saldo comercial ha sostenido el resultado positivo de la cuenta corriente desde entonces, comportamiento inédito en la historia económica reciente del país. En particular, el saldo de la cuenta corriente se ha ubicado en promedio en 3 por ciento del PIB entre 2003 y 2010. Para este año se espera que alcance el equilibrio, resultado que ha encendido las alarmas sobre cómo intervendrá la restricción externa en la dinámica de la economía.

Las tensiones que se presentan ahora por el lado de la cuenta corriente han reabierto el debate sobre lo cerca o lejana que se encuentra la restricción externa. Esta hoy no se origina en los factores tradicionales, sino por la aceleración de la fuga de capitales en un año electoral en un contexto de una merma de divisas en el todavía importante superávit comercial. Además aparece una cuestión estructural de la economía poco mencionada: su profunda extranjerización. Durante los últimos años, parte del deterioro del saldo de cuenta corriente respondió al aumento de los pagos netos realizados por “utilidades y dividendos”, que pasaron de ser ingresos netos por 230 millones dólares en 2002 a pagos netos por 7213 millones de dólares durante el año pasado (2 por ciento del PIB en 2010). El incremento de esos giros refleja el importante crecimiento económico y la rentabilidad de las inversiones del país, y también el reclamo para la remisión de fondos por parte de las casas matrices radicadas en economías centrales en crisis.

El flujo positivo de la balanza comercial más que compensó esas transferencias, al tiempo que permitió una significativa acumulación de reservas internacionales sin endeudamiento externo por parte del Banco Central. Pese al fuerte cambio de cartera de inversión de empresas e inversores en lo que va del año, el stock de reservas se mantiene cerca de sus máximos, tanto en monto como en porcentaje del Producto. La abundancia de reservas como la reducción del endeudamiento público han sido claves para reducir la vulnerabilidad externa. Ahora, con un panorama de equilibrio de la cuenta corriente, sigue habiendo margen en comparación a otros períodos históricos para la intervención de la política económica en el objetivo de alejar la restricción externa. Con términos de intercambio favorables y un tipo de cambio depreciado en comparación al resto de las monedas de la región, la intensificación de la sustitución de importaciones, la búsqueda de fuentes de divisas en sectores privilegiados (petroleras y mineras) y la profundización de la exportación de productos industriales permitirá seguir disminuyendo la vulnerabilidad de la economía doméstica a shocks externos. Durante ese proceso además se abre la posibilidad de plantear el desafío de disminuir el elevado grado de extranjerización de la economía, ya sea incentivando el traspaso de activos a empresarios locales como una revisión de la normativa liberal implementada en los noventa que regula las inversiones extranjeras.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-176966-2011-09-17.html

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