Lo que circula por los medios

22 de agosto de 2012

Marcos Aguinis, al desnudo.


Miércoles, 22 de Agosto de 2012 10:12Rate this item12345(0 votes)
Marcos Aguinis, al desnudo.

Marcos Aguinis, la pluma al desnudo.





■Por La Pista Oculta


Con "las prácticas que se ocultan tras el relato" Marcos Aguinis, escritor y psicoanalista, se muestra alineado al uso de esas palabritas -el relato- con que el lector se reencuentra continuamente en ciertos diarios.

Y en esa dirección Aguinis arremete y redobla al apuesta hacia las sombras con su artículo "El veneno de la épica kirchnerista" para el diario La Nación. ( texto completo abajo)

Así  "El veneno de la épica kirchnerista" se convierte en un artículo con que Aguinis hace pié en el odio y deja a su pluma al desnudo con una vil comparación.
En el texto Aguinis, realiza una comparación entre las Juventudes Hitlerianas y lo que él llama "Los actuales paramilitares kirchneristas, y La Cámpora, y El Evita, y Tupac Amaru, y otras fórmulas igualmente confusas"

Aguinis sin pausa,  como si tuviera cierta prisa escribe como si estuviera tomado por un sentimiento de rechazo -al modelo económico implementado por el gobiermo y a su gestión- que lo lleva a realizar interpretaciones desmesuradas, y comparaciones infames.

"La corrupción se ha vuelto septicémica. El modelo consiste en profundizarla. Nada importante se hace para disminuirla. Desde lo alto se dibuja el camino. Si la yunta presidencial ha conseguido amasar una fortuna que no se podría fundir en varias generaciones, quienes se acercan a ella esperan lograr lo mismo. o un poco, aunque sea. Las fuerzas (¿paramilitares?) de Milagro Sala provocaron analogías con las Juventudes Hitlerianas. Estas últimas, sin embargo, por asesinas y despreciables que hayan sido, luchaban por un ideal absurdo pero ideal al fin, como la raza superior y otras locuras. Los actuales paramilitares kirchneristas, y La Cámpora, y El Evita, y Tupac Amaru, y otras fórmulas igualmente confusas, en cambio, han estructurado una corporación que milita para ganar un sueldo o sentirse poderosos o meter la mano en los bienes de la nación. Muchos de los blogueros que se ocuparán de insultar este artículo lo harán por la rabia que les produce un desenmascaramiento y el temor de perder sus mal habidos ingresos"

Interpretaciones desmesuradas e infames que deja a su pluma al desnudo nuevamente. Con anterioridad en el 2009 Aguinis manifestaba sus ideas sobre el pago de impuestos,  la evasión y el evasor. (videos abajo)

“Nos hemos acostumbrado a llamar al evasor delincuente. Pero el evasor es un hombre que está en la resistencia, que dice: no me van a quitar más de lo que me deben quitar. No me pueden quitar, no me deben quitar lo que es mío, que es producto de mi trabajo, de mi esfuerzo”.

"Si uno piensa que todo tributo es una imposición humillante, y a veces se hace sin que el que recibe rinda cuenta de los que se hace con ese dinero y no cumple con la función que debiera cumplir, y se aprovecha de todo ese dinero, por lo tanto comete un robo. ¿Cómo se defiene la sociedad de ese robo?, evadiendo".

Sin embargo, Aguins, en este último articulo ( publicado en La Nación) tira una frase al aire sobre la pobreza, cuando ya sabemos lo que piensa  él sobre el pago de impuestos "En realidad, la épica kirchnerista no quiere terminar con la pobreza porque necesita de los votos que se retribuyen por subsidios y otros favores".

Y quizás ante esa frase, cada lector descubra también cual es su labor y junte los términos de pobreza y evasión... y con ellos haga su propia lectura sobre la realidad y las motivaciones que mueven a cada pluma, en cada artículo periodístico...

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Relacionada:
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EL EVASOR ESTA EN LA RESISTENCIA

Marcos Aguinis en la presentación de "Tributación y Servidumbre"‏ un libro de Meir Zylberberg 25/06/09


parte1

parte2


Texto Completo

Martes 21 de agosto de 2012 | Publicado en edición impresa
Las prácticas que se ocultan tras el relato El veneno de la épica kirchnerista Por Marcos Aguinis | LA NACION

Un baúl lleno de palabras seductoras encubre el veneno que contiene la publicitada épica kirchnerista. La alienación, en gran parte, se consigue mediante bellos vocablos, como nacional, popular, inclusión, equidad, derechos humanos, modelo, justicia social, proyecto y otras por el estilo. Equivalen a las que usan y usaron los autoritarismos de diverso tinte. Basta echar un vistazo a la historia y la geografía. No hay dictador que no se autocondecore como el "elegido" de su pueblo. Hasta la dinastía comunista familiar que hubiese puesto los pelos de punta a Karl Marx -el "progresista gobierno de izquierda" que hambrea a Corea del Norte- designa al abuelo, padre y nieto "Amado Líder".

Acá ya tenemos el "Eternauta" y la "Bella Dama". No hay mucho que esperar para que también se los llame "Amados", pero antes tendrían que sacarse de encima a un verdadero Amado, que es Boudou.

Cuando Néstor Kirchner accedió a la presidencia de la República con el menor número de votos que registre la historia nacional (incluso menos que Arturo Illia), no se esmeró en ocultar los frascos de veneno que traía bajo el poncho. Las pócimas que había derramado en Santa Cruz no le impidieron apropiarse de la presidencia con toda la fuerza de su cuerpo. Al contrario, esa ponzoña lo llevó a la consagración. Estaba tan contento que empuñó el bastón de mando al revés (¿el cielo mandó una alerta?) y pronto se arrojó sobre la multitud que lo aclamaba hasta herirse la frente con una cámara de TV. De inmediato se puso a replicar en el ámbito nacional la química que le permitió apropiarse de toda una provincia.

Desde La Plata había vuelto a Río Gallegos al comenzar la última dictadura militar (¿o un poco antes, cuando el gobierno de Isabelita?). Importaba poco en esa emergencia. Al llegar al Sur olvidó su militancia y se puso a ejecutar a los pobres diablos que estrangulaba la circular 1050. El comienzo de su fortuna equivale en su biografía a un bíblico pecado original. Después conquistó la intendencia, se rodeó de colaboradores a los que exigía lealtad antes que eficacia, aumentó su fortuna y se dedicó a conquistar la provincia. Instalado en la Casa de Gobierno, puso en marcha una política autoritaria desprovista de piedad. Reformó la Constitución para ser reelegido hasta que él mismo dijese basta. Persiguió a los medios de comunicación con dientes de lobo para conseguir la supresión de toda crítica. Amedrentó al Poder Judicial. Pisoteó a la oposición. E impuso la identidad entre Estado y gobierno o -más claro aún- entre Estado, gobierno y él mismo. La fórmula del omnipotente Luis XIV. Su última proeza fue mandar al exterior e inscribir a su nombre la impresionante fortuna de varios cientos de millones de dólares que pertenecían a la provincia. Hasta ahora no se ha efectuado una transparente rendición de cuentas. No se sabe por dónde circularon los dólares, cuánto perdieron o ganaron los depósitos. Es un trayecto tan misterioso como el tenebroso viaje al que fue sometido el cadáver de Evita.

Cuando Duhalde convocó a elecciones presidenciales, Kirchner era el gobernador con más dinero para hacer la campaña. Un sector democrático del país, representado entonces por López Murphy y Elisa Carrió, no logró unirse en una sola fórmula y Kirchner accedió a un angosto segundo lugar. Carlos Menem no se atrevió a otra vuelta y Kirchner quedó elegido. Pero lleno de resentimiento, porque asumía con un anémico porcentaje de sufragios.

No demoró mucho en soltar su temperamento destructor (de todo menos de su fortuna). Fue desagradecido con Eduardo Duhalde, que le obsequió los votos e influencias que le permitieron llegar al segundo sitio en la carrera presidencial. Además, Duhalde ya había superado lo peor de la crisis desatada en 2001, acompañado por Lavagna, su eficiente ministro de Economía. Le entregaba un país en marcha, que ascendía hacia una buena cicatrización de sus heridas. También llegaba un fabuloso viento de cola.

Pero el veneno de la épica kirchnerista no presta atención a esas minucias. Néstor carecía de políticas de Estado, no le interesaba el beneficio de su país, sino el propio. Desde Santa Cruz evidenció que su meta, siempre, era saciar su adictiva hambre de poder y de las fortunas que el poder brinda. En lugar de sentirse un servidor del pueblo, el pueblo debía servir a sus ambiciones. "El Estado soy yo", le recordaba un sincero Luis XIV.

Sólo cabe mencionar algunos de los daños que produce su veneno, ahora convertido en epopeya.

Conviene empezar por la ingratitud. Es un instrumento poderoso, porque aterroriza en especial a los cercanos. No sólo apartó a Duhalde, sino que humilló enseguida a su vicepresidente Scioli porque se reunía con empresarios. Scioli lo hacía para poner paños fríos y ayudar, pero no había solicitado permiso. Entonces, sin anestesia lo despojó de toda otra función que no fuera tocar la campanilla del Senado. Néstor odiaba que algún ministro, secretario, gobernador o intendente se sintiera seguro, porque le rebanaba un pedazo de su poder total. No le tembló la mano al echar a Béliz o desprenderse de Lavagna o sacar de su puesto a cualquiera que se le ocurriese. Después Cristina siguió sus enseñanzas (las peores, se debe consignar) repartiendo guadañazos a diestra y siniestra según sus cortoplacistas amores y perspectivas.

Kirchner convirtió el "escrache" en un nuevo recurso político de doma. Desde el atril señaló a empresarios, empresas, periodistas, sacerdotes, militares, políticos y otros ciudadanos a los que buscaba someter. La gilada -como el mismo Perón solía llamar con humorismo a sus seguidores más fanáticos- se ocupaba después de convertir la amenaza en un acto concreto.

Otro componente notable del veneno kirchnerista es la prédica del odio. El maduro consejo de Perón en el sentido de que "para un argentino nada es mejor que otro argentino" fue convertido en lo opuesto. Gracias a la épica kirchnerista ya no se pueden reunir familias enteras ni grandes grupos de amigos porque estalla la confrontación. Ahora hay elegidos y réprobos, progresistas y reaccionarios, izquierda y derecha que ni pueden dialogar. El oficialismo decide quiénes son unos y otros. Quienes disienten -cualquiera que fuesen sus méritos- deben cargar el sambenito inquisitorial de calificativos degradantes.

La corrupción se ha vuelto septicémica. El modelo consiste en profundizarla. Nada importante se hace para disminuirla. Desde lo alto se dibuja el camino. Si la yunta presidencial ha conseguido amasar una fortuna que no se podría fundir en varias generaciones, quienes se acercan a ella esperan lograr lo mismo. o un poco, aunque sea. Las fuerzas (¿paramilitares?) de Milagro Sala provocaron analogías con las Juventudes Hitlerianas. Estas últimas, sin embargo, por asesinas y despreciables que hayan sido, luchaban por un ideal absurdo pero ideal al fin, como la raza superior y otras locuras. Los actuales paramilitares kirchneristas, y La Cámpora, y El Evita, y Tupac Amaru, y otras fórmulas igualmente confusas, en cambio, han estructurado una corporación que milita para ganar un sueldo o sentirse poderosos o meter la mano en los bienes de la nación. Muchos de los blogueros que se ocuparán de insultar este artículo lo harán por la rabia que les produce un desenmascaramiento y el temor de perder sus mal habidos ingresos.

Asombra que tan poca gente (primero El y Ella, ahora sólo Ella) haya conseguido armar una tan poderosa legión de autómatas. Es patético ver cómo gente grande aplaude y sonríe ante el mínimo gesto que se manda la Presidenta mientras actúa por cadena nacional. Sometió a millones de argentinos, de los cuales una pequeña porción obtiene beneficios caudalosos y la mayoría debe conformarse con los subsidios de la mendicidad. En realidad, la épica kirchnerista no quiere terminar con la pobreza porque necesita de los votos que se retribuyen por subsidios y otros favores.

La reforma de la Constitución es otro frasquito del veneno -no el último- traído desde Santa Cruz y que los traidores de la democracia pretenden hacer beber a la ciudadanía. Pero ¡ojo!: hay algo peor que la reelección indefinida. Es terminar con el actual y débil Estado de Derecho. "Ir por todo" requiere una Constitución que permita a los actuales dueños del poder hacerse del cuerpo y el alma del país. Hacerse dueños de "todo". Ese es el veneno. Ese es el proyecto.


LaPistaOculta/GN


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RELACIONADA.
El Veneno de Aguinis - Tuve tu veneno - 21 Ago
Martes 21 de agosto de 2012 |...(mas)

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Martes, 17 de Julio de 2012 12:31 Rate this item1 2 3 4 5 (0 votes) Obama, Cristina, Caparrós y el relato

Mientras Obama admite que no ha sabido "contar su gestión" a los ciudadanos de EE UU, en la Argentina los medios hegemónicos cuestionan el relato presidencial sobre las acciones de gobierno y Martín Caparrós propone "boicotear las cadenas nacionales de la señora Presidenta"



Con miras a los comicios de este año en EEUU, el Presidente Obama expresó el pasado 15 de julio en una entrevista para CBS News:

"Cuando pienso en lo que hemos hecho bien y lo que no hemos hecho bien" dijo el Presidente, y agregó "El error de mi primer mandato, del primer par de años, fue el de pensar que este trabajo consistía solo en hacer la política correcta. Y eso es importante,pero la naturaleza de este puesto es también la de saber contar una historia al pueblo estadounidense que les dé un propósito, un sentido de unidad y de optimismo, especialmente en tiempos difíciles”.

Obama confiesa que ha fallado en lo que corcierne a la comunicación de la gestión pública a los ciudadanos.

Desde ese ángulo, en nuestro país ha anclado la expresión "relato", como tiempo atrás la expresión "crispación" imperaba en el lenguaje de los medios.

Mediante la palabra relato -expresión propia del marketing y de la ficción- desde los medios hegemónicos locales se pretende restar valor a la comunicación que lleva adelante la Presidenta con los ciudadanos, comunicando cada paso de su gestión y explicando el por qué de las medidas que toma.

Así los grandes medios rebajan la comunicación y la tildan de relato como si fuera la expresión de una ficción. Algo que puede verse salpica también a determinados periodistas, como es el caso de Victor Hugo Morales a quien desde las páginas de Perfil se lo señaló como el relator del relato.

Crispación cedió su lugar a relato. ¿Y qué significa relato?

La Real Academia española señala dos acepciones.
La primera: Conocimiento que se da, generalmente detallado, de un hecho y la segunda como narración, cuento.

Y es mediante el segundo significado, mediante la imposición de la idea de que se relata un cuento, como los medios locales pretenden anular y restar importancia a la comunicación detallada que se da, de un hecho. Al relato de los hechos políticos. A la comunicación de la gestión pública del gobierno nacional .

Así en el día de ayer encontramos que el periodista Martín Caparrós publica en sucuenta de Twitter "Boicotear las cadenas nacionales de la señora presidenta: una propuesta en mi http://blogs.elpais.com/pamplinas/ ".

Recordemos que boicotear significa:
1. tr. Excluir a una persona o a una entidad de alguna relación social o comercial para perjudicarla y obligarla a ceder en lo que de ella se exige.
2. tr. Impedir o entorpecer la realización de un acto o de un proceso como medio de presión para conseguir algo. U. t. c. prnl.

Hablamos de democracia, pero algunos periodistas pretenden silenciar, o boicotear e impedir la realización de un acto o de un proceso como medio de presión para conseguir algo.

Cita Caparrós a la Ley de Medios en su artículo 75“El Poder Ejecutivo nacional y los poderes ejecutivos provinciales podrán, en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional, disponer la integración de la cadena de radiodifusión nacional o provincial, según el caso, que será obligatoria para todos los licenciatarios”. Por lo tanto: que la señora presidenta use la cadena nacional para pasar sus avisos, contar historias, cantarse los y perseguir a quienes no lo hacen es ilegal y es un abuso de poder".

Qué interpretación le dará el periodista al término "trascendencia insitucional". ¿La comunicación de la Presidenta a los ciudanos no es considerada por Caparrós como de trascendencia institucional?

Por último, en noviembre del año pasado entre bromas, Obama le decía, al por entonces,  Presidente de Francia Nicolas Sarkozy“Todos tenemos que aprender lecciones" de la reelección de Cristina.
Obama y Sarkozy se habían acercado a Cristina para saludarla en forma personal y en ese momento el presidente de los EE.UU. le habría recomendado a su par francés "seguir el ejemplo" de la Presidenta argentina al aludir al amplio triunfo obtenido por Cristina en los comicios del 23 de octubre de 2011.






LaPistaOculta/GN


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