Lo que circula por los medios

7 de noviembre de 2012

8N "SE ACABO ROBARLES A UNOS PARA DARLES A OTROS"


¿Cuál es el reclamo que porta el 8N? o ¿Cuáles son los reclamos?

 Mientras en las cadenas de mails que circulan corren insultos y una prédica agitadora de miedos...  se escucha desde los medios 

1-Es un reclamo contra la re re re. Tema instalado por  los mismos medios... con el que vienen remando desde que tomaron al pie de la letra el deseo de la diputada Conti sobre  una CFK eterna.

2-La compra de dolares?

3- Como en la anterior marcha expresan " No tenemos miedo". Clara respuesta a la frase que han recortado los medios sobre el miedo a Cristina... Ahora lo único que muestra ese recorte que han hecho sobre el discurso de CFK, es que a  CFK se le tiene miedo pero en las URNAS. Temen no poder ganarle en elecciones . Algo que evidenció  Macri cuando desisitió de su candidatura presidencial en la última elección.
Miedo entonces que da cuenta de la prédica de los medios y de los miedos de la oposición, de su falta de propuestas y de una gestión tan deslucida que no enamora a nadie.

Ahora, ante la falta de referentes politicos que se pongan al frente del 8N y que fundamentalmente expresen en forma clara sus propuestas o el camino que ellos tomarián o  cómo realmente ellos lo harían busque en la web, y llegue a Argentina Contra K,  una página que convoca al 8N


"Argentina contra K"  Ya de entrada parece que la cuestión que se plantea allí  es estar en contra...  pero para mi sorpresa encontré un post revelador bajo el  titulo  "Robarles a unos para darle a otros"  ( ver abajo) Título que parece tomado de una frase de Mauricio Macri, y que se registró aquí.  MACRI: " SE ACABO ROBARLES A UNOS PARA DARLES A OTROS"





video completo
VER: TIEMPO VIDEO 5:00





Post de Argentina Contra K : Robarles a unos para darle a otros

Antes de leer la nota que sigue a continuación, entra acá y ayúdanos a difundirlo. GRACIAS.

No sabemos si es por pura casualidad, que quienes pregonan el reparto de las riquezas, se refieren siempre a las riquezas ajenas, nunca a las propias.

Así, ha funcionarios de gobierno, empresarios que actúan en política, gremialistas, representantes de la iglesia,m etc., poseedores de valiosos bienes, que en publicaciones, discursos y sermones, todos los días pregonan la necesidad de un sistema de reparto social de las riquezas.

No hay ninguna ley que les prohíba predicar con el ejemplo, comenzando por repartir sus propios bienes entre los seres que los superen en necesidades.

Tampoco se puede creer que sus prédicas tengan por fin conseguir una ley que les obligue a repartir sus propios bienes.

Por lo tanto, cuando estas prédicas provienen de personas de respetable condición económica, denotan un alto grado de hipocresía.

Cuando provienen de individuos de escasos recursos, revelan el deseo de usufructuar, sin mayor esfuerzo, de los bienes por otros producidos.

La ayuda voluntaria a las necesitados, es una virtud que hace dichosos a los que conocen el inmenso placer de dar, que hace gozas de la felicidad que les proporciona la grandeza de sus alma noble y generosa.

Pero si se llegara a un sistema legal que obligara a un reparto de los bienes legítimamente granados, sería "robarles a unos para darle a otros".

Otro post de Argentina ContraK es El #7D, la desconexión entre un Gobierno y su Pueblo.
Nota registromundo: el 7D e sla fecha puesta por la Corte Suprema de Justicia.
El 7 de diciembre (7D) entra en vigencia, por un fallo de la Corte Suprema, el artículo 161 de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que fija un máximo de licencias por grupo empresario. El Grupo Clarin es el único que no ha aceptado adecuarse a lo que fija la LSCA.
Es decir que el 8N se hace cargo de velar por los intereses de una empresa, desconoce el fallo de la Corte Suprema y te dice que el 7D es una cuestión que impone el Gobierno. Nada de Corte Suprema ni de Ley de medios.


 RESPUESTAS AL POST Robarles a unos para darle a otros


1-Distribuir la riqueza es distribuir bienes? El post revela una burda forma de aludir y eludir al mismo tiempo el tema del pago de impuestos y de la desigualdad social. 

Desde una mirada que comparte esa prédica Aguinis decía sobre los impuestos el evasor es un hombre que está en la resistencia



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2- JUBILADOS - Les importan realmente los jubilados?
Del Diario critica:
La ANSES tiene dos grandes fuentes de ingresos: los tributarios (que paga la población en general) y las contribuciones de seguridad social (que aportan los propios beneficiarios y sus empleadores).
Aportan a la “caja”:

–Ingresos Tributarios.
–11% del IVA. –120 millones del Impuesto a las Ganancias, más del 20% del total que se recaude. -El 15% de la masa de recursos coparticipables.
-El 21% del impuesto a los combustibles líquidos (naftas).
-El cien por ciento del gravamen al gasoil, diesel, querosén y gas natural comprimido.
–El cien por ciento del adicional sobre los cigarrillos denominado “de emergencia” y transitorio pero que sigue y seguirá vigente.
–El 70% del monotributo.
fuente. http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=18449


http://www1.hcdn.gov.ar/proyxml/expediente.asp?fundamentos=si&numexp=1076-D-2009



3-Victor Hugo Morales - 8N
07112012


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4- Estados Unidos: grandeza e impuestos

Por Carlos Escudé

Para LA NACION

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Jueves 3 de julio de 2008


Los Estados Unidos cumplen 232 años, y la efeméride suscitará comentarios en el mundo entero. Entre otros temas, se hablará de las elecciones venideras, la aparente superación del racismo, la persistente tentación de la tortura y la interminable guerra de Irak. Sin embargo, desde América latina es tiempo de pasar revista a una fuente a menudo olvidada de la grandeza norteamericana: el acatamiento ciudadano y empresario, aun a regañadientes, a la hora de pagar impuestos.

Es verdad que a nadie le gustan esos desembolsos, y los estadounidenses no son la excepción. ¿Qué mejor ejemplo que la Rebelión del Whisky, de 1794, cuando los granjeros de Pensilvania se rebelaron contra el impuesto a esa bebida, portando estandartes con el lema "Libertad, igualdad, fraternidad"? En la reciente reedición de su clásico Federal Taxation in America , publicado conjuntamente por el Centro Woodrow Wilson y la Cambridge University Press, W. Elliot Brownlee nos recuerda que el presidente George Washington despachó quince mil soldados para obligar a los rebeldes a deponer las armas.

Por cierto, la república norteamericana debe parte de sus éxitos a que, pese a la permanente oposición de fuerzas conservadoras, sus padres fundadores se inclinaron por un principio sentado por Adam Smith en La riqueza de las naciones , que postula: "No es muy irrazonable que los ricos contribuyan a los gastos públicos, no sólo en proporción a sus ingresos, sino en una relación algo mayor" (Libro V, capítulo II). Esta es la premisa que subyace a la tributación progresiva auspiciada por líderes del siglo XX como los presidentes Theodore Roosevelt, Woodrow Wilson y Franklin D. Roosevelt, que bregaron por el bienestar social capitalista.

El primer Roosevelt abogó por la aplicación de un impuesto progresivo a los ingresos, con el que ya se había experimentado durante la Guerra de Secesión. Aspiraba a que su Partido Republicano se asimilara al progresismo demócrata. A su vez, Wilson no sólo implantó impuestos progresivos a los ingresos y a la herencia, sino que financió la participación norteamericana en la Primera Guerra Mundial con un "impuesto a las ganancias excesivas". El y su secretario del Tesoro, William McAdoo, llevaron a cabo esfuerzos épicos para hacer de Estados Unidos un país igualitario. Pusieron sobre la mesa la espinosa cuestión de si era verdad que la corporación moderna es el motor de la productividad (al que la política fiscal debe alentar), o si, por el contrario, es un depredador natural (al que la política fiscal debe domar).

El impuesto a las ganancias excesivas, que tuvo vigencia durante ambas conflagraciones mundiales y la guerra de Corea, establecía una tasa de retorno "normal" para ciertas producciones cuyo precio de mercado había aumentado exorbitantemente. A las ganancias que superaran ese umbral se les cobraba un impuesto adicional y progresivo. La ley de ingresos de 1917 estableció un impuesto del 65 por ciento sobre las ganancias que fueran superiores en un 30 por ciento a las definidas como normales.

Aunque Wilson aspiraba a perpetuar su vigencia, este impuesto fue derogado en 1921, cuando los republicanos retomaron las riendas. Sin embargo, conservadores esclarecidos, como el secretario del Tesoro, Andrew W. Mellon, gran industrial y filántropo, impidieron que la reforma de Wilson fuera completamente descartada. Cuando, ya en plena depresión, el demócrata Franklin D. Roosevelt fue elegido presidente, resurgió la tendencia distribucionista.

Durante sus primeros años en la Casa Blanca, a Roosevelt le resultó difícil hacerse valer en materia impositiva. A pesar de ello, en 1935 creó el sistema de seguridad social. Desde entonces avanzó de la mano de grandes progresistas, como los secretarios del Tesoro y del Interior, Hans Morgenthau y Harold Ickes. En 1936, implantó un impuesto progresivo a las ganancias corporativas no distribuidas, que se sumaba al de los ingresos de las empresas. Y en 1937 estuvo tentado de identificar públicamente a aquellos hombres muy ricos que, sin evadir impuestos, usaban ar- tilugios legales para pagar menos. Equiparó moralmente el acto de evitar pagar impuestos mediante ardides de leguleyo con el delito de evadirlos.

La recesión de 1937-38 significó un retroceso para estas políticas. Pero en 1940 la marea volvió a revertirse y Roosevelt consiguió imponer otra vez el impuesto graduado a las ganancias excesivas. A partir de 1942, ya perpetrado el bombardeo japonés a Pearl Harbor, la tasa sobre dichas ganancias alcanzó un máximo del 90 por ciento.

Roosevelt, todo un emblema del patriciado estadounidense, llegó a decirle al Congreso en 1943 que, en una emergencia nacional, "ningún ciudadano debe tener un ingreso anual posimpuestos de más de 25.000 dólares". En su concepción, todo el excedente debía usarse para el bien común. El resultado de su política fue que, hacia 1945, el uno por ciento más rico de los hogares norteamericanos aportaba el 35 por ciento de los impuestos a los ingresos personales, a la vez que éstos representaban el 40 por ciento de la recaudación total del fisco, correspondiendo otro 33 por ciento al impuesto a los ingresos corporativos (Brownlee, p. 116).

No obstante, la clase media aportó lo suyo. Fue alentada por la propaganda del Estado, que a veces infundió el patriotismo fiscal de manera deliciosamente ingenua. El prolífico y talentoso Irving Berlin fue contratado para componer una encantadora canción titulada I Paid My Income Tax Today ("Mi impuesto al ingreso hoy pagué"). Y Walt Disney produjo un cortometraje, El nuevo espíritu , con la actuación estelar del Pato Donald. En 1942 fue visto por más de treinta y dos millones de personas. En el film, el pobre Donald se toma una aspirina antes de cumplir con el duro deber de llenar el formulario, pero descubre aliviado que el trámite será menos doloroso gracias a las deducciones a que tiene derecho por la manutención de sus tres sobrinos. Luego visita Washington y comprueba que sus dólares enriquecerán los arsenales con que su país ganará la guerra.

En síntesis, ésta es la historia de cómo se forjó el sistema de imposición progresiva de Estados Unidos. Terminada la guerra, quedaron en pie la mayoría de los avances auspiciados por Roosevelt, haciendo de ese país una sociedad más justa y viable. Ni siquiera la "revolución de Reagan" logró modificarlos en lo sustancial, y sólo las más recientes innovaciones de George W. Bush representaron una amenaza para los consagrados principios progresistas.

Hubo, sin embargo, retrocesos puntuales. Un impuesto derogado después de la Guerra de Corea fue el de las ganancias excesivas. No obstante, un tributo similar, camuflado bajo otro nombre, renació en 1980. Su historia revela aspectos de la política estadounidense muy poco conocidos entre nosotros.

Ocurrió que, en 1971, el republicano Richard Nixon impuso un congelamiento de precios y salarios. Al expirar la norma, en 1973, el Congreso mantuvo controlado el precio del petróleo comercializado dentro del país para evitar que las familias pobres pasaran frío debido al aumento del precio internacional de los hidrocarburos. Cuando a fines del mandato de Jimmy Carter, presiones políticas obligaron a terminar con esa intervención, se sancionó la ley 96-223, que impuso un impuesto especial y progresivo de hasta el 70 por ciento a las ganancias extraordinarias de las empresas petroleras. Se evitó el conflictivo concepto de "ganancias excesivas" y en su lugar se apeló al término windfall profits , que sugiere ganancias caprichosas generadas por los vientos de la historia.

Ronald Reagan aprovechó la recaudación generada por aquel impuesto, que no se derogó hasta 1988. Y en la antesala de una nueva presidencia, Barack Obama y Hillary Clinton se han pronunciado a favor de reimplantarlo.

Casi como aquí con la soja. Pero siempre, por supuesto, con aval legislativo, porque como decían los patriotas de Boston en 1765, la tributación sin representación es tiranía.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1026769

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5-Digan cómo
El lector político
Digan cómo
Por Mex Urtizberea

Digan cómo.

Digan un plan.

Digan qué idea.

Digan el proyecto.

Digan los pasos.

No digan para terminar con tal cosa, para continuar con tal otra. Digan cómo.

Digan con qué recursos.

Digan con qué criterio.

Digan con qué medidas.

No digan frases vacías. No digan palabras tan generales.

No digan “seguridad” si no dicen cómo.

No digan “educación” si no dicen cómo.

No digan “cambio” si no dicen cómo.

Digan cómo.

Concretamente cómo.

Sinceramente cómo.

Digan las respuestas; las preguntas las conocemos todos.

Digan visiones reveladoras.

Digan algo de los pensadores que leyeron, cuáles rescatan, con cuál disienten.

Digan qué saben de filosofía política, digan qué saben de los problemas de la gente.

Digan qué saben de economía, digan qué recetas ya fallaron y cuáles aún no se han probado.

Digan la historia, las causas.

Digan cómo saben lo que saben.

Digan algo que no haya dicho nadie, algo que no sepamos.

No digan discursos que no dicen cómo.

No digan obviedades.

No digan vaguedades.

No digan sólo los titulares de las cosas. Digan las cosas.

Digan con qué cálculos.

Digan de qué manera.

Digan con qué medios.

Digan por cuál camino.

Digan cómo.

Específicamente cómo.

Técnicamente cómo.

Detalladamente cómo.

Sabiamente cómo.

No digan sólo eslóganes.

No digan por arriba.

No digan “salud” si no dicen cómo.

No digan “vivienda” si no dicen cómo.

No digan “empleo” si no dicen cómo.

No digan lo que ya escuchamos mil veces, lo que ya sabemos de memoria.

Digan una que no sepamos todos.

Digan y sorpréndannos por lo ilustrados, por lo preparados, por lo sensibilizados.

Digan y sorpréndannos por lo creativos, por lo comprometidos, por lo bienintencionados.

Digan lo que quieren hacer, pero digan cómo.

No digan palabras recitadas.

No digan frases hechas por los asesores de imagen.

No digan discursos de cartón. Digan cómo.

Simplemente cómo.

Claramente cómo.

Particularmente cómo.

Responsablemente cómo.

Digan un plan.

Digan qué idea.

Digan el proyecto.

Digan los pasos.

Por cuál camino.

Con qué recursos.

Con qué criterio.

Con qué medidas.

Digan cómo.

Los estamos escuchando.

Por Mex Urtizberea

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=939371


6- SILVIA BLEICHMAR


p–¿Cree que hay una recuperación del papel del Estado?

–Sí, pero las críticas de la clase media al dinero que gasta el Estado en ayudar a los desprotegidos dan cuenta de que la sociedad todavía no se hace cargo de que su bienestar está montado sobre el malestar de una enorme masa de gente. En algunos puntos el Gobierno ha estado más avanzado de lo que se le permitía. Todos los créditos para la vivienda que el Gobierno dio tienen como eje el criterio de la dignidad, que pone en cuestión lo que muchos plantean: que a los pobres hay que darles viviendas de segunda categoría.

p–Este es el pensamiento de los sectores medios. Si le dan dinero a alguien que está pidiendo y se va a comprar vino, el comentario es: ¡Qué barbaridad, tendría que haberse comprado pan!

–Totalmente, ¿por qué no puede comprar vino? ¿Por qué no pueden tener un televisor? Ahí está la concepción biopolítica: lo mantengo con vida en el horizonte de los límites mismos de la supervivencia, pero no tiene derecho a tomar una copa de vino, a comer algo muy rico. Sólo tiene que nutrirse para seguir vivo. Es brutal, es una concepción fascista. Condenar a los pobres a la mera supervivencia biológica es deshumanizarlos. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-3528-2006-08-22.html

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