Lo que circula por los medios

3 de mayo de 2013

Macri - Caputo


NICOLÁS CAPUTO, EL CONSEJERO MÁS INFLUYENTE DE MACRI
El poder en las sombras
POR FRANCO MIZRAHI

Nicolás Caputo, el cerebro oculto de Macri

14.04.2011
Se conocen desde los 6 años. No tiene cargos formales, pero su palabra define en la gestión y en la estrategia del Pro. Por qué le aconseja a su amigo que abandone sus aspiraciones presidenciales y se quede en la ciudad. Negocios y miedos. Mirá la galería de fotos.

Entré al despacho de Mauricio porque tenía una reunión a solas con él. Cuando me recibió, a su lado estaba Nicolás Caputo”, recordó alguien que supo tener acceso a los espacios de poder del Pro en los primeros años de gestión. Esta anécdota ilustra el rol protagónico que siempre tuvo “Nicki” –como lo apodan sus amigos– en el círculo íntimo que aconseja a Macri. Esa mesa chica está conformada también por el secretario del Pro, José Torello, y otros funcionarios de ocasión como pueden ser el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, o el asesor Jaime Durán Barba. Pero nadie influye tanto en la toma de una decisión del alcalde como su amigo de toda la vida, su “hermano adoptivo”, su ex socio: Nicolás Martín Caputo, justamente quien hace tiempo viene aconsejándole bajarse de la candidatura presidencial para dar pelea en la ciudad de Buenos Aires.

La amistad de Nicki (52 años) y el actual jefe de gobierno porteño comenzó en el colegio Cardenal Newman, cuando tenían 6 años. Desde entonces, fueron construyendo una relación que se hizo cada vez más fuerte con el tiempo. “Nuestra amistad nació en primer grado, éramos muy inocentes y nos hicimos muy amigos –rememora Caputo en el libro El Pibe, una biografía de Mauricio Macri escrita por Gabriela Cerruti–. A los dos nos gustaba mucho el fútbol y gracias a eso generamos una ligazón que se mantiene hasta hoy. Yo jugaba de fullback y él de delantero.” Cursaron juntos la primaria, la secundaria y los primeros años universitarios en la carrera de Ingeniería. Macri logró recibirse mientras que Caputo abandonó la facultad para dedicarse a los negocios. Y no le fue nada mal.

Un acontecimiento trágico fue el que terminó de sellar la relación entre ambos: cuando secuestraron a Mauricio Macri, el 23 de agosto de 1991, entonces presidente de Sevel S.A., Nicolás Caputo fue el responsable de la entrega del dinero del rescate. Fue un 2 de septiembre, veinte años atrás. Desde entonces, compartirían muchos momentos trascendentales de sus vidas.

“Tuvimos altibajos porque él se casó antes, yo estaba de novio, entonces nos veíamos menos –contó Nicki sobre su histórica amistad con el jefe de gobierno–. Pero cuando me casé, él vino con Yvonne Bordeu (la primera mujer de Macri) de luna de miel con nosotros.” El tiempo pasó y para las terceras nupcias del líder del Pro –en la que se unió a Juliana Awada–, Caputo fue uno de los testigos. Durante la ceremonia en Costa Salguero, a fines del año pasado, las cámaras registraron al empresario sentado, elegante, en primera fila. A su pesar, claro, ya que Caputo es un cultor del bajo perfil. Aunque muchos lo consideren el “jefe de gabinete en las sombras”, no se lo conoce mucho públicamente. No da entrevistas y les escapa a las fotos. Aquel mediodía festivo no pudo oponer resistencia.

Como si se pusieran de acuerdo en todo, Macri anunció que iba a ser papá al poco tiempo de que naciera el primer hijo del segundo matrimonio de Nicki (hoy en pareja con Agustina, aunque es padre de tres hijos más con su primera mujer).

Además de amigo y hermano adoptivo, Caputo también fue socio de Macri. Todo se remonta al primer negocio que realizaron juntos: la creación de la empresa Mirgor, en 1983. Se trata de una firma que producía aires acondicionados para autos pero que hoy se expandió “a la fabricación de equipos de refrigeración domiciliaria, microondas y telefonía celular”, según se desprende de su sitio web. Fue el primer proyecto que encararon los dos amigos, independizados de sus familias millonarias. Nicki le había sugerido a su amigo que de esta forma podía despojarse de las presiones de su padre. Pero la sociedad entre ambos caducó en 1994, cuando Macri vendió sus acciones. No obstante, la empresa creció tanto que hoy, a través de otras dos firmas, está asociada a Whirlpool y Nokia.

Lejos de Mirgor, el día en que Macri se sintió, por fin, liberado de su padre Franco fue cuando asumió la presidencia de Boca Juniors. Durante su paso por el club de la Ribera pocos registraron las huellas de Caputo. A través de un Fondo Común de Inversión, Nicki realizó negocios en la compraventa de jugadores. Por ejemplo, aportó dinero para la adquisición de Martín Palermo.

Caputo siempre estuvo al lado de su amigo, aconsejándolo, acompañándolo y haciendo negocios, para lo cual tiene una veta especial. Y no iba a desaparecer cuando Macri decidió saltar a la política. Durante la campaña electoral, “Nicki fue el encargado de atraer a los aportantes”, recordó un político que lo conoció de cerca. E hizo mucho para que Macri llegara a la jefatura de gobierno. Pero no pudo disfrutarlo porque el mismo día en que su amigo ganó los comicios de la primera vuelta para la alcaldía porteña, en 2007, su hermano José Luis fallecía en una cancha de fútbol, como consecuencia de un paro cardíaco. Igualmente, Caputo pasó fugazmente por el búnker Pro y se fundió en un largo abrazo con su amigo.

Un vez que Macri aterrizó en Bolívar 1, su confidente tenía –y lo sabía– su espacio de poder reservado. Cuando su protagonismo en la mesa chica del Pro se hizo evidente, Macri intentó legalizar la situación nombrándolo como asesor “ad honorem”. Fue a través de un decreto del 31 de diciembre de 2007. Pero el jefe de gobierno porteño no hizo más que desatar un escándalo. Como Caputo era contratista del Estado porteño por varios millones de pesos, tenía prohibido por ley ser funcionario público. Entre otros episodios, Caputo fue sindicado de haber gestionado una reunión entre Macri y Amadeo Genta, dirigente del gremio de los empleados municipales, para destrabar un conflicto en el que se discutían más de 2.400 cesantías en la ciudad de Buenos Aires. La gestión de Mauricio apenas comenzaba y el propio Nicki renunció para evitar que la polémica siguiera en ascenso.

La denuncia lo alejó formalmente –pero no en los hechos– de la gestión porteña. “Sin necesidad de ningún nombramiento –escribió Caputo en su carta de dimisión del 18 de enero del 2008–, haré todo lo que esté a mi alcance para colaborar con usted”, en referencia a su amigo de la infancia. Y así fue. Caputo sigue siendo un hombre de consulta –y acción– permanente. “Nicki está en el gobierno pero no se lo ve”, asegura un político que trató con él.

Con motivo de su amistad, los encuentros de Mauricio y Nicolás son constantes pero no son públicos. “Con Mauricio nos vemos tres o cuatro veces por semana”, había asegurado Caputo en el libro de Cerruti. Los lugares de reunión varían entre la casa de del alcalde, la propiedad del empresario en el country Newman –donde también Torello tiene una propiedad– y sus oficinas en Paseo Colón al 200. Es que a Nicki no le gustan las reuniones en lugares públicos. Por eso otro sitio donde suelen conversar sobre la situación del país y planear las estrategias políticas a desarrollar en la ciudad es en el Buenos Aires Golf Club, que hace las veces de una casa más ya que es propiedad de los Macri.

No es por azar que uno de los sitios privilegiados sea un club de golf. Este deporte atrapa la pasión de muchos ex Newman. El último torneo entre amigos se realizó en el Marayui Country Golf, a minutos de Mar del Plata, el jueves 7 de abril.

Haciendo Buenos Aires. “Caputo es un generador de negocios para la ciudad”, afirma un ex legislador porteño. Su trayectoria personal así lo demuestra. Tiene contratos millonarios con la ciudad de Buenos Aires, muchos de los cuales se realizaron en gestiones gubernamentales anteriores, es cierto.

 Desde 1938, la familia Caputo se dedica a la construcción a través de la firma Caputo S.A., una de las constructoras más grandes de la Argentina y que tiene contratos con el gobierno porteño desde la década del ’70. Pero no menos cierto es que otros muchos contratos se hicieron durante el gobierno de su amigo Mauricio. Por ejemplo, la reparación de 14 escuelas por 30 millones de pesos y obras de bajo nivel de los ferrocarriles. Caputo esgrime en su defensa que hace un tiempo que no posee más acciones de la histórica empresa.

Sea como fuere, cuando Macri asumió al frente de la alcaldía, Caputo S.A. ya había sido elegida para levantar el Centro Metropolitano de Diseño y la sede de la Orquesta Filarmónica en el edificio de la Ciudad de la Música, entre otras obras. También tenía vínculos con el Ministerio de Planificación Federal, por ejemplo, para la refacción del Hospital Posadas.

Pero no todo se reduce a la construcción. Otro de los negocios en los que la familia Caputo está consolidada es en el rubro energético. Justamente, José Caputo, el hermano de Nicki que falleció dramáticamente el mismo día que Macri ganó las elecciones en primera vuelta, era uno de los directores de Sadesa, una fuerte operadora del sector.

Sin embargo, quienes se oponen a su poder no lo atacan fundamentalmente por estos vínculos sino que lo acusan de supervisar una gran cantidad de negocios de la ciudad, que van más allá del rubro inmobiliario.

Su perfil de hombre misterioso y su casi nula exposición alimentan todo tipo de corrillos. Entre las versiones que trascendieron en el último tiempo figuran aquellas que lo vinculan con el negocio del juego. Esta versión se hizo pública cuando Gabriela Michetti cuestionó un convenio sobre el juego que se había suscripto entre el Gobierno de la Ciudad y el gobierno nacional. Se hablaba de una reunión entre referentes de los dos gobiernos. En representación de la gestión macrista habrían estado Caputo y Torello. Por el lado del empresariado afín al kirchnerismo se mencionó a Cristóbal López.

Lo cierto es que Nicki es uno de los miembros del círculo íntimo que más presiones está ejerciendo sobre Macri para que se baje de su candidatura presidencial. Y entre los argumentos políticos también aparecen los de motivación económica: “Si Macri no juega en la ciudad –explica una fuente de llegada al empresario–, Caputo perdería la gran mayoría de los negocios que tiene”. Aunque Caputo no es el único. Torello y Durán Barba son otros dos asesores que creen que las elecciones presidenciales son prácticamente irremontables.

Sin embargo, la puja de intereses abarca a todo el arco del Pro. Desde el sector michettista esgrimen que entre quienes fogonean que Macri baje su candidatura presidencial está Rodríguez Larreta, que no lo hace de manera inocente sino que se ve superado en las encuestas por Gabriela Michetti y, al postular una reelección de Macri en la ciudad lograría conservar el poder que supo conquistar. No obstante, fuentes cercanas a Michetti no niegan un microclima que envuelve a cierto sector del Pro y donde prevalece la idea de que Macri pelee en Capital.

Lo cierto es que los consejos de Caputo no son azarosos. Según las últimas encuestas, el Pro no logra despuntar en la ciudad de Buenos Aires y el panorama se complica para todos los candidatos de la ola amarilla. A esto se agrega que Macri no puede descontarle puntos a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la intención de voto a nivel nacional, lo que genera un panorama muy delicado para el macrismo.

Ante estas circunstancias se postulan los siguientes escenarios:

- Macri como candidato a presidente y Michetti o Larreta en la ciudad. Ante el escenario desfavorable en los comicios nacionales y el riesgo de perder la ciudad en un ballottage –ante un Pino que decidiese bajarse de las presidenciales o un candidato K fortalecido–, la incógnita que se abre es qué sucederá con el Pro de concretarse esta hipótesis. El temor a que esto suceda hace que se abra un segundo escenario.

- Macri como candidato a reelegir en la ciudad. De ganar aunque más no sea en un ballottage (en la ciudad, para ganar en primera vuelta hay que superar el 50 por ciento de los votos) abriría una posible estrategia del Pro a largo plazo: pensar en la Casa Rosada para el 2015. Cristina no podría reelegir y habría cuatro años más para instalar la candidatura nacional del máximo referente del partido. La incógnita es qué sucede si Macri baja a la ciudad y pierde en un ballottage. Esto lleva a un tercer escenario.

- Macri como candidato en la ciudad y en las presidenciales de octubre. Es decir, un desdoblamiento. Este es el nuevo escenario que se estaría midiendo en el Pro. Sobre todo, se evalúa cuál sería el precio a pagar entre los porteños de arriesgar esta estrategia.

Esta es la encrucijada en la que hoy se encuentra el jefe de gobierno porteño. Las palabras de su amigo, su socio, su confidente, son contundentes: sea como fuere, no perder la ciudad. Por eso, lo impulsa a dar batalla por la reelección. Hasta los días previos al 21 de mayo, día en que cierre la presentación de las listas a jefe porteño, la estrategia del Pro no estará cerrada.


La escenita de Michetti

El pasado martes 14, Mauricio Macri convocó a los medios para llamar a un gran acuerdo opositor. En la opinión del jefe de gobierno porteño, esa es la única manera de enfrentar al kirchnerismo, que por ahora parece no tener rival en las encuestas de cara a las elecciones presidenciales. En su discurso, el líder del Pro habló de unidad, de consenso y de la necesidad de dejar de lado las mezquindades, para lograr un acuerdo en la divergencia. Paradójicamente, donde menos rebote tiene esta prédica es en su propia mesa chica, que hace rato luce sus fracturas expuestas. De hecho, así quedó en evidencia durante la última conferencia de prensa del ex presidente de Boca Juniors, donde nada de casual tuvo la ausencia de una de las principales caras del macrismo. En este caso, su cara amigable.


http://veintitres.infonews.com/nota-2591-politica-El-poder-en-las-sombras.html

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Miércoles, 16 de enero de 2008 | Hoy
EL PAIS

Amigo de Macri, contratista de la ciudad y asesor por decreto

El empresario Nicolás Caputo, que tiene contratos millonarios con el Estado, fue designado como “personal de planta del gabinete”. Presentan una denuncia en la Auditoría por presunta incompatibilidad.

Por Eduardo Videla

El empresario Nicolás Caputo fue designado asesor del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, amigo de la infancia y ex compañero de colegio. No sería más que un gesto de gratitud, una muestra de confianza, si no fuera porque Caputo, además, es contratista del Estado porteño en numerosas obras y servicios, con contratos millonarios, tal como publicó este diario el domingo último. La legisladora Gabriela Cerruti presentará hoy una denuncia ante la Auditoría General de la ciudad para que se investigue si no existe incompatibilidad entre el cargo que desempeña Caputo y su condición de proveedor del Estado.

La designación de Caputo como “personal de la planta de gabinete” apareció publicada ayer en el Boletín Oficial de la ciudad Nº 2850. Pero lo curioso es que el decreto 144/07, por el que se lo nombra, tiene fecha del 28 de diciembre, el último día hábil de 2007. Y el nombramiento se hace retroactivo al 10 de diciembre, el primer día de gestión del jefe de Gobierno.

La participación de Caputo en el gobierno saltó a la luz el martes 8, cuando se supo que fue el hombre que facilitó el encuentro entre Macri y el cacique de los municipales porteños, un día antes. Esa cumbre permitió destrabar un conflicto que se había desatado con la cesantía de 2400 trabajadores contratados y que continuó con un plan de lucha, una movilización masiva y el anuncio de un paro de 72 horas. El encuentro se llevó a cabo en las oficinas de Caputo SA, en Paseo Colón 221.

Nicolás Caputo es accionista de la empresa que fundó su abuelo en 1932. La firma Caputo SA se adjudicó en mayo del año pasado la licitación por 54,5 millones de pesos para construir la sede de la Orquesta Filarmónica de la ciudad en el edificio principal de lo que será la Ciudad de la Música, en una clásica construcción de La Boca donde funcionó una usina de la empresa Italo de electricidad.

También realiza la remodelación del Centro Metropolitano de Diseño, en Barracas, una obra encarada por la Corporación Buenos Aires Sur, una sociedad del Estado porteño. Y participa en la construcción del parque Mujeres Argentinas, en Puerto Madero, un contrato por 10 millones de pesos, financiado por la Corporación Antiguo Puerto Madero, que integran la Nación y la ciudad.

Pero eso no es todo. Caputo participa en un 50 por ciento de la firma SES SA, que se adjudicó en mayo de 2007 la construcción de un nuevo hospital en villa Lugano, por 7,5 millones de pesos. También realiza tareas de mantenimiento y limpieza en cuatro hospitales porteños: el Alvarez, el Ramos Mejía, el Tornú y el de Odontología José Dueñas.

La publicación del decreto se produjo ayer, después de que Página/12 diera cuenta, en su edición del domingo, de que Caputo, contratista del Estado, había participado en una gestión oficial. En la nota se anunciaba que la legisladora kirchnerista Gabriela Cerruti presentaría esta semana una denuncia ante la Auditoría y otra ante la Justicia porteña por supuesta incompatilidad de roles.

En el gobierno porteño, nadie explicó ayer por qué un decreto del 28 de diciembre se publicaba 18 días después. Lo curioso es que otro decreto de ese mismo día –el que designa al vicepresidente de la obra social de los municipales– fue publicado el 4 de enero. ¿Se habrá traspapelado? “Para tapar un agujero, abrieron otro”, interpretó Cerruti.

La legisladora considera que con la designación de Caputo, Macri podría actuar como una suerte de “patrocinador” del empresario. “Los ministros y funcionarios que tienen que controlar la ejecución de las obras contratadas por Caputo, qué rigor pueden poner en esa tarea si saben que el empresario es asesor del jefe de Gobierno?”, se preguntó.

La diputada kirchnerista formulará hoy una presentación ante la titular de la Auditoría General de la ciudad, Sandra Bergenfeld, para que investigue “el posible conflicto de interés entre el ejercicio de la función pública y su parte en empresas contratistas del Gobierno de la Ciudad”.

Con respecto a la figura del “patrocinante”, Cerruti acude a los artículos 73 y 97 de la Constitución de la Ciudad, que establece la incompatibilidad del cargo de jefe de Gobierno con “ser propietario, directivo, gerente, patrocinante o desempeñar cualquier otra función rectora, de asesoramiento o el mandato de empresa que contrate con la ciudad o sus entes autárquicos o descentralizados”.

También acude a la Ley de Etica de la Función Pública, que establece que es incompatible con la función pública “ser proveedor por sí o por terceros de todo organismo del Estado en donde desempeñe sus funciones”.

Desde el gobierno porteño, se argumentó –ante una consulta de este diario– que tal incompatibilidad no existe ya que Caputo fue designado “ad honorem”. Lo cierto es que, haya remuneración o no, la función pública sigue existiendo: nadie creería que al empresario podría interesarle cobrar un sueldo por la tarea de asesorar a su amigo.

Por su parte, el procurador Pablo Tonelli sostuvo que Nicolás Caputo no es miembro del directorio de la empresa, aunque admitió que es uno de sus principales accionistas.

En definitiva, el decreto que firmaron Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta viene a blanquear una relación que ya había sido observada con inquietud por la oposición a la ciudad: en algunos ámbitos se mencionaba a Caputo como el “jefe de Gabinete en las sombras”. Se trataría, en todo caso, de la más directa participación de los empresarios en la administración del Estado.


http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-97559-2008-01-16.html

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Domingo, 13 de enero de 2008 | Hoy
EL PAIS › UNA DENUNCIA POR LA MEDIACION DE CAPUTO
Proveedor del Estado y mediador de Macri y Genta
El gestor de la reunión entre Macri y Genta fue el empresario Nicolás Caputo, contratista del gobierno porteño. La legisladora Gabriela Cerruti presentó una denuncia ante la Auditoría General de la ciudad por posible incompatibilidad de funciones.


Por Eduardo Videla
El beso en la mejilla con que el lunes sellaron su acuerdo Mauricio Macri y Amadeo Genta tuvo un escenario atípico: la oficina del empresario Nicolás Caputo, amigo de la infancia, compañero de colegio y ex socio del jefe de Gobierno, y actual contratista del Estado porteño, con obras varias veces millonarias. ¿Por qué ese hombre poderoso fue el gestor del encuentro que destrabó el conflicto por las cesantías de 2400 contratados en la Ciudad? Esa es una de las preguntas que se hacen los legisladores de la oposición, que bautizaron a Caputo como el “jefe de Gabinete en las sombras”. Una de ellos, la kirchnerista Gabriela Cerruti, presentará esta semana una denuncia ante la Auditoría General de la Ciudad, para saber si existió incompatibilidad entre su función de proveedor del Estado y esa gestión oficiosa, y ante la Justicia porteña para que se investigue si el empresario no ha cometido el delito de “usurpación de autoridad”, al entender que “pudo haber tomado atribuciones propias de un miembro del gobierno”.

“La sensación de que los empresarios están gobernando en la ciudad quedó plasmada en la gestión de Caputo, que permitió el encuentro (del lunes) entre Macri y Genta”, dijo Cerruti a Página/12. De esa reunión informó con detalles el diario La Nación. Los testigos, escasos y calificados, dan cuenta de la intimidad de la cumbre negociadora: el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, el abogado de Genta, Horacio Ferro, y el propio Caputo, dueño de casa, o de oficina. “Esto que empieza hoy dura cuatro años”, habría dicho el empresario, según la crónica, al abrir la negociación.

¿Quién es Nicolás Caputo? Compañero de Macri en el Colegio Cardenal Newman, desde la primaria hasta que egresaron de la escuela secundaria, también tiene título de ingeniero y de mejor amigo. Fue quien pagó el rescate de Mauricio Macri cuando fue secuestrado, en 1991, por una banda de policías. Creció como empresario de la mano de Franco Macri. Compartió con su hijo la pasión por el fútbol y los negocios: en sus oficinas de Paseo Colón 221 se habrían realizado operaciones de venta de jugadores e inversiones en clubes españoles, como el Badajoz y el Villarreal, cuando Macri estuvo en la presidencia de Boca Juniors. Y si bien está al frente de una empresa constructora que se hizo fuerte en el sector privado, en los últimos tiempos comenzó a crecer su participación en los negocios con el sector público, en obras de construcción y en servicios de mantenimiento de los hospitales porteños, algunas de las cuales se detallan a continuación:

- El 10 de mayo último el gobierno porteño le adjudicó la construcción de un nuevo hospital en Villa Lugano, por 7,5 millones de pesos, a la firma SES SA, donde Caputo tiene el 50 por ciento de las acciones. La obra fue aprobada por la Corporación Buenos Aires Sur, un organismo en cuyo directorio están representados los partidos mayoritarios de la ciudad. SES SA le ganó la licitación a la cordobesa Astori.

- Cinco días después Jorge Telerman firmó el decreto 666/07 por el cual aprobó la licitación pública internacional para construir la sede de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad, en el edificio principal de lo que será la Ciudad de la Música, una histórica construcción que fue sede de la ex Italo, en Pedro de Mendoza y Pérez Galdós, en el barrio de La Boca. La obra, por un monto de 54,5 millones, fue adjudicada a la firma Caputo SA.

- El 3 de diciembre, seis días antes de terminar su mandato, Telerman firmó otro decreto por el que le reconoció a la empresa SES SA mayores costos por sus tareas de mantenimiento y limpieza en los hospitales porteños Alvarez, Ramos Mejía, Tornú y de Odontología José Dueñas. La redeterminación de precios es por 3,2 millones de pesos.

- Unos días antes, el 19 de noviembre, otro decreto del jefe de gobierno saliente aprueba una redeterminación de precios por la remodelación de un pabellón en el Hospital Moyano, que realiza la empresa SES SA, como se dijo, controlada por Caputo. El reajuste es por 480 mil pesos.

- En enero de 2006, cuando Aníbal Ibarra aún no había sido destituido y Telerman estaba a cargo del ejecutivo, SES SA ganó otra licitación, esta vez para la renovación integral de un pabellón en el Hospital Neuropsiquiátrico José T. Borda. La obra tiene un valor de 6 millones de pesos.

- Durante la gestión de Ibarra, SES SA había ganado una licitación para la construcción de viviendas del Plan de Radicación de Villas y Barrios Carenciados, para habitantes de la Villa 1-11-14, del Bajo Flores. La licitación, por 3,5 millones de pesos, fue convocada por el Instituto De la Vivienda de la ciudad.

- Caputo también realiza la remodelación del Centro Metropolitano de Diseño, en el ex Mercado del Pescado, ubicado en el barrio de Barracas. La obra fue encarada por la Corporación Buenos Aires Sur SE.

- También participa de la construcción del parque Mujeres Argentinas, en Puerto Madero, una obra de unos 10 millones de pesos, financiada por la Corporación Antiguo Puerto Madero, una sociedad integrada por la Ciudad y el Estado nacional. Su empresa es dueña de un importante sector del barrio más exclusivo de Buenos Aires: controla la empresa Dique Tres SA y tiene participación en los edificios Madero Plaza y El Mirador. También es propietario de valiosos terrenos en la zona del dique 1, la última joya a urbanizar en Puerto Madero.

- Entre otros emprendimientos privados, realizó la construcción del Shopping Abasto, el Casino Trillenium de Tigre y la Planta Impresora del diario La Nación.

Negocios privados,
virtudes públicas

La participación de un empresario involucrado en contratos con el Estado porteño en la negociación de asuntos públicos –como lo es el trato con el gremio más poderoso de la ciudad, en un caso de despido masivo de empleados– es una actitud que puede dar lugar a algunas suspicacias.

La participación de Caputo en las negociaciones permitió destrabar un conflicto que había entrado en una escalada de final impredecible: despidos masivos, un paro de 72 horas, la intervención de la obra social... Pero de ese encuentro y de las negociaciones posteriores no participaron los abanderados de la cruzada por el achique de personal: el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y el sector que encabezan la vicejefa Gabriela Michetti, el secretario general Marcos Peña y el legislador Martín Borrelli.

Por lo pronto, la legisladora Cerruti presentó el viernes un pedido de información al jefe de Gobierno en el que solicita saber “si el Sr Nicolás Caputo ejerce funciones para el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”. Y en caso de que esto sea así, “en qué órgano de la administración centralizada, descentralizada o autárquica lo hace; cuál es el acto administrativo que lo designa, y si recibe algún salario o trabaja en forma honoraria”.

Para el caso de que Caputo no ocupe cargos, Cerruti pide que se informe el “carácter en que el Sr Caputo participa de las reuniones entre representantes del Gobierno de la Ciudad y la organización gremial Sutecba”. La legisladora envió copias de ese pedido al jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y al secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas.

Según Cerruti, la reunión patrocinada por Caputo entre Macri y Genta no fue la primera gestión del empresario de la construcción como asesor del jefe de Gobierno. “Cumple la función de un jefe de Gabinete paralelo, junto al asesor de imagen de Macri (el publicista ecuatoriano), Jaime Durán Barba.”

Por esa razón la legisladora pedirá a la Auditoría General de la Ciudad que investigue si Caputo pudo haber entablado una negociación incompatible por su carácter de proveedor del Estado.

Lo hará en virtud de la Ley 25.188, de Etica en el Ejercicio de la Función Pública, cuyo artículo 13 dice: “Es incompatible con el ejercicio de la función pública ser proveedor por sí o por terceros de todo organismo del Estado en donde desempeñe sus funciones”. Y para definir el concepto de función pública, se basa en lo que establece la Convención Interamericana contra la Corrupción, para la cual es “toda actividad temporal o permanente, remunerada u honoraria, realizada por una persona natural en nombre del Estado o al servicio del Estado o de sus entidades, en cualquiera de sus niveles jerárquicos”. La Argentina adhirió a esa Convención por la Ley 24.754

Por último, presentará ante la Justicia porteña un pedido para que se investigue el posible delito de “usurpación de autoridad” (artículo 246 inciso 1 del Código Penal), que prevé de un mes a un año de prisión para quien “asumiere o ejerciere funciones públicas, sin título o nombramiento expedido por autoridad competente”.

Prosperen o no estas presentaciones, pueden servir al menos para echar luz sobre las nuevas (o no tan nuevas) relaciones entre el poder económico y el poder político. Tal vez sea una manera de vislumbrar cómo será la reformulación del Estado que propone el macrismo para los próximos cuatro años.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-97402-2008-01-13.html

1 comentarios:

Carlos dijo...

Terrible denuncia.... después hablan de Lázaro Báez.

Es una lástima que los K se preocupen tanto por Macri y se olviden de los terribles casos de corrupción de sus amos patagonicos.

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