Lo que circula por los medios

2 de julio de 2013

Inflación - El empresariado nacional está ganando mucho dinero







JUNIO 30, 2013
Tiempo Argentino: El empresariado nacional está ganando mucho dinero


”Solamente a un tonto o a alguno demasiado vivo se le puede ocurrir que los precios los pone o los aumenta el Gobierno.



Olivos, leyendo diarios. “Me dijeron: tenés que comunicar el aumento de precios.”

“Respondí: No me parece que haya que aumentar en este momento del país. Nos está yendo bien.”

A quién le pidieron eso?! A Martín Khabie. 32 años. Hasta el pasado jueves empleado del sector de Marketing de PSA…

Empresa perteneciente al grupo Industrias Pugliese S.A. ¿Por qué empleado hasta el jueves?

Porque lo despidieron por haber dicho: “El empresariado nacional está ganando mucho dinero”.

No, no puede ser. ¿Qué no puede ser?. Diario Tiempo Argentino, pag. 22 y 23. Reportaje imperdible a un joven argentino.

“PSA aumentó sus precios y yo lo cuestioné. Obviamente no tenía poder de decisión así que simplemente lo cuestioné.”

¿Te das cuenta por qué creo tanto en los jóvenes?

“Qué explicación tiene la inflación? Es culpa de la presidenta?…” “Mi jefe, que no simpatiza con Cristina, es el que pone el precio.

¿Por qué no nos hacemos cargo?” Textual pag. 22. Martín Khabie.

Pero éste es un militante K! No, para nada. La única K es la del apellido. No es K, pero tampoco es zonzo.

Porque solamente a un tonto o a alguno demasiado vivo se le puede ocurrir que los precios los pone o los aumenta el Gobierno.

¿Te das cuenta de qué hablamos cuando decimos que la inflación no es un fenómeno de la naturaleza o culpa del Gobierno?

http://www.cfkargentina.com/el-empresariado-nacional-esta-ganando-mucho-dinero/

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30.06.2013 | por esa frase, a martín khabie lo despidieron de su trabajo
"El empresariado nacional está ganando mucho dinero"
El joven, empleado del sector de marketing, cuestionó los sucesivos aumentos de precios de los productos de su compañía.

Por:
Tiempo Argentino


En dos meses se casa. Sus compañeros de trabajo estaban invitados a la boda. Al igual de sus jefes. Pero el jueves pasado todo cambió para Martín Khabie, licenciado en Marketing por la Universidad de Buenos Aires, de 32 años de edad. Lo despidieron de la empresa en la que se desempeñaba desde 2007, sin justificación aparente. Él denuncia que es por su pensamiento político.

–Entré a trabajar la empresa PSA en el 2007. Era un joven profesional que acababa de recibirse. Nunca tuve problemas. Soy judío, era el único judío en esa compañía y nunca me sentí discriminado. La relación con mis empleadores comenzó a cambiar cuando comencé a involucrarme en la realidad social que vive el país y hacer comentarios de lo que pensaba.
–¿Tiene alguna filiación política?
–No soy kirchnerista. Estoy afiliado a la Agrupación Marea Popular.
–¿En la empresa los ingresos están atados a las ventas?
–No en mi caso. Hay una parte de empleados en relación de dependencia y otra parte, los distribuidores, son independientes.
–¿Cuándo comenzaron los problemas?
–Cuando comenzó el acuerdo de precios PSA decidió aumentar el precio de sus productos.
–¿El acuerdo incluía a la empresa?
–No. Hablo del primer acuerdo de precios con los supermercados. Si bien no había ningún tipo de acuerdo con el resto de las empresas existía una cuestión ética. Sin embargo, PSA aumentó sus precios y yo lo cuestioné. Obviamente no tenía poder de decisión así que simplemente lo cuestioné.
–¿Recuerda de cuánto fue el aumento?
–No, pero los aumentos siempre varían entre el 6 y el 9 por ciento. Hay cuatro aumentos al año.
–Esa es su política de precios.
–Sí y frente al aumento de paritarias, es mucho. Cuando entré, en 2007, un purificador común costaba un dinero. Hoy cuesta casi el triple. En el momento del congelamiento de precios le dije a la gente de la empresa que no era correcto hacer ese aumento, que el país iba para un lado y nosotros para el otro. Ellos me dijeron que entendían pero que no iban a tener en cuenta mi opinión.
–¿Tiene alguna idea de la estructura de costos de esa empresa? ¿De dónde recaen los gastos más importantes?
–No lo sé porque no es mi área. Pero a mí me tocaba hacer los materiales audiovisuales y sé que la empresa ha crecido mucho. Hasta ha comprado un nuevo predio. Acompañé un crecimiento. A tal punto que el mes pasado logramos un récord de ventas. Y ese es un punto importante porque no se trata de un récord de plata, de dinero, sino de productos. La empresa mide el rendimiento o la productividad por algo que llaman "PB", puntos bonificables. Esos puntos representan la cantidad de productos vendidos por mes. Cuanto más puntos se hacen, más productos se venden. Es decir, si un año hicimos 5000 puntos y al siguiente 5500, eso quiere decir que vendimos mayor cantidad de productos. Podría justificar que la inflación hace que los ingresos sean más fuertes y suponer que los costos deberían acompañar, no los sueldos de los empleados. Esos aumentos de precios no se comunican, sólo por web interno.
–Lo suyo fue un comentario ante sus jefes. Usted no tiene ni voz ni voto en ese tipo de toma de decisiones.
–Ni de costos ni de precios. Mi participación fue la siguiente. Me dijeron: "Tenés que comunicar el aumento de precios." A lo que respondí: "No me parece que haya que aumentar los precios en este momento del país. Nos está yendo bien." Ellos me respondieron que no importaba lo que yo dijera.
–¿Hubo alguna otra situación que hizo que percibiera un malestar hacia usted?
–Hay cuestiones subjetivas. Mientras nosotros vivimos, en el país pasan un millón de cosas que siempre son típica charla de la oficina. Igual a como debe pasar en todas las oficinas del país. El problema fue que cada vez que nos poníamos a charlar y daba a conocer mis ideas, me acusaban de ser kirchnerista, que no lo soy, y de estar afiliado a Marea Popular. ¡Es que ni siquiera milito! Solamente fui a la marcha del 24 de marzo y a un par de asados. Tenemos familiares en esa agrupación y compartimos desde ahí.
–El color político no justifica un despido o una acusación.
–Claro pero este último tiempo me pasó de entrar a la oficina y encontrar a todos en silencio, algo que no pasaba. Tres meses estuve en silencio en mi oficina.
–Es una apreciación subjetiva, si se quiere.
–Sí, pero no con el sueldo. En junio hubo un aumento de sueldo por paritarias del 14 por ciento. Todos tenemos un ítem en el recibo que se llama "A cuenta de futuros aumentos". Esa cuenta no tributa. Yo ganaba $ 8500. Vino un aumento del 14 y mi recibo me dio 9000 pesos. Fui a hablar con la persona que entrega los recibos y pedí una reunión con el gerente de Recursos Humanos para plantearle que el aumento era del 14 y yo había recibido el cinco. Le dije: "No puedo comprender cómo los dueños de esta empresa que dicen preocuparse por nosotros y declaran todo el tiempo que este país tiene un 30% de inflación, permiten que se aumente el 14 y perciba el 5." La chica, muy asustada, me dijo que tenía que hablarlo con el gerente.
–¿La decisión del despido está vinculada sólo a eso o a su cuestionamiento a la política de precios?
–El jueves, diez minutos antes de que termine el día, me citaron a la sala de presidencia. Allí me dijeron que esa situación no tenía nada que ver con mi trabajo. Me dijeron: "Nosotros estamos muy conformes con tu trabajo pero hubo un comentario tuyo que llegó a oídos del presidente y se generó un problema." Entonces me explicaron que se trataba de que yo había dicho "El empresariado nacional está ganando mucho dinero."
–¿Usted lo hizo?
–Es un comentario cien por ciento cierto. Sé que el empresariado gana mucho dinero porque aumenta mucho los precios y porque paga mal.
–A partir de ese comentario, usted sintió que la relación se rompió.
–Se los dije en ese momento: "Ustedes me están echando por mi pensamiento político." Lo negaron y me manifestaron que muchos compañeros estaban hablando mal de mí, algo que es absolutamente falso. Sin embargo, que un compañero de trabajo hable mal de otro no es un causal de despido. Y que llegue un rumor tampoco. Además me dijeron que estaba diciendo que ganaba un dinero que no era.
–¿Usted piensa que lo echaron por comentarios?
–Pienso que la real razón es que me echaron porque era un foco infeccioso de ideas de libertad, no liberales, sino de libertad. Ellos me dijeron que los dueños de la empresa trabajan de 9 de la mañana a 6 de la tarde y que eso es un signo de humildad. Y que lo mío había sido una falta de humildad.
–¿Ese es su horario?
–Mirá PSA es una empresa que exige a sus empleados el 110% de su esfuerzo pero que no está dispuesta a pagar por ese 110. Eso genera un ruido. La gente lo aguanta hasta que no lo aguanta más. Yo me quedé porque encontré un desarrollo profesional, porque podía hacer lo que me gusta, con cierta libertad. Pero cuando llegó esto me di cuenta de que no era así. No encuentro otra razón. Me están echando por un comentario que debe ser verdad. Trabajo desde 1997. Me tocó trabajar en empresas. En 2001, a mi antiguo empleador, que también era un explotador, no se le ocurrió echar a ni una persona porque eso significaba dinero. Y dinero no había.
–¿Le llegó el telegrama de despido?
–Hasta hoy (viernes 28) no. Firmé una copia fiel de la carta documento que me mandaron que dice que prescinden de mis servicios.
–El caso consiste en un trabajador que plantea un debate.
–Es mi visión de las cosas. Muchos estamos de acuerdo con la idea de que los empresarios aumentaron mucho los precios en relación con las paritarias. Hay productos que aumentaron un 200% en 15 días. ¿Qué explicación le vamos a encontrar a la inflación? ¿Que es culpa de la presidenta? Si mi jefe, que no simpatiza con Cristina, es el que pone el precio. ¿Por qué no nos hacemos cargo? Trabajé en esa empresa convencido de lo que decía. Confiaba. Convencí a mucha gente de que juntos podíamos. Que en este país, se crece entre todos o no crece nadie. Y esto es un revés horrible. Y me da bronca, por eso estoy acá. Es una actitud que tiene mucha gente. Se olvidan que son personas. Ahora estoy tratando de generar una agencia y voy a tener empleados y no podría tratarlos igual. Tengo que empezar la cultura y cambiar esto. Es importante estar y poner la cara.
–¿Es posible cambiar esta cultura?
–Sí, claro. Esta cultura se impuso y en un momento habrá otra. Pero si no estamos unidos no existe. Y a mí me dieron vuelta la cara todos. Hoy nosotros teníamos que parar en PSA pero no hay delegado, no hay dónde canalizar. Y para mí es muy fuerte porque yo confié siempre en las personas que trabajan en la empresa. Nosotros nos vamos a casar en dos meses y lo saben porque todos estaban invitados. Y me echaron. La empresa baja un mensaje muy claro: "Todos juntos podemos hacer cualquier cosa." Y esta empresa lo demostró. Le fue bien en los peores momentos del país y ahora le va impresionante. Esta empresa genera cambios en la vida de las personas por eso no puedo creer cómo actuaron.
–Por lo menos lo que aparece a simple vista es que hay una utilización de ese mensaje, de toda esa fuerza.
–Yo era siempre el primero en decir, si estamos creciendo ¿qué pasa que no crecemos todos? Hay un doble estándar. Uno para afuera, para los distribuidores, y otro para los empleados puertas adentro. Me siento mal porque empecé a tramitar para poder legitimizar el sistema de venta directa que a muchas personas les parece una estafa. Yo sigo convencido de que no es una estafa. A mí lo que me molesta es el empresario que se vanagloria de ser argentino, de ayudar, de colaborar con la vida de muchas personas y que después tenga estas actitudes. ¿Cuál es el problema de que un pelotudo de marketing diga que a los empresarios les va muy bien? El problema es que iba a convencer a los demás. Que iban a entender que no estaban ganando al mismo ritmo que gana la empresa.
–¿Fue al sindicato en algún momento?
–No. No sé quién es mi delegado. No sé si lo tenemos.
–¿Inició acciones legales?
–Sí. Más que nada para pedir que me reconozcan el sueldo y la antigüedad. Además de las horas extras que nunca le pagó a nadie. Y el año que me tienen que pagar por estar a días de casarme. Esas cosas no las sé. No tengo idea. Estoy seguro de que la mayoría de la gente que se fue de allá aceptó cualquier cosa. A mí me da bronca porque ese empresario es un beneficiado de nuestro país, del consumo que hay hoy. No puedo comprender que me echen por un rumor.
–¿Hubo algún otro tipo de acción por parte de la empresa?
–Después de la reunión, volví a mi oficina custodiado por una persona de seguridad. Mi máquina ya tenía otra clave. No pude sacar mis archivos y tenía cosas de mi casamiento. Me echaron como un perro de una empresa en que dejé mucho más que horas laborales. Me dicen que me echan por un comentario: "Los empresarios argentinos se están llenando de plata." ¿Está mal que interprete que me despiden por mis ideas? El trabajador argentino está golpeado. No hay que dejar que eso se reproduzca. Hay un montón de oportunidades. Es la primera vez que se discute la redistribución de los ingresos. En las paritarias se dice "Muchachos están ganando un montón, aflojen un poco." Porque hay aumentos de precio con consumo sostenido. Es un problema de poder y de envidias. Si toda la gente tiene plata, entonces no se diferencia. Y hay que pensar en ideas. Y la gente no lo quiere hacer. Tengo amigos que tienen mucha plata y dicen "tengo una fábrica y banco 20 familias". ¡Pero tiene que bancar 500, no 20! Es la única manera. «


http://tiempo.infonews.com/2013/06/30/argentina-104691-el-empresariado-nacional-esta-ganando-mucho-dinero.php
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Sábado, 4 de diciembre de 2010 | Hoy
ECONOMIA › PANORAMA ECONOMICO
Wikileaks de los precios


Por Alfredo Zaiat
La inflación es un tema convocante en la literatura económica y más aún en la Argentina, debido a sus antecedentes. Diversas escuelas de pensamiento ilustran sobre los motivos de las subas de precios que derivan en la conclusión de que se trata de un fenómeno multicausal. Impulsos provenientes de la demanda y deficiencias por el lado de la oferta se entrecruzan para abordar una cuestión compleja. Existen rasgos generales del funcionamiento de la economía que se aplican a todos los países y otros particulares que se refieren a la propia estructura productiva. En general, cada uno de los aspectos esenciales para comprender los precios de la economía es estudiado con sus respectivas estadísticas para brindar soporte a la respectiva evaluación. También se analizan la efectividad de las políticas públicas en un tema tan sensible para el bolsillo de la población. La mayoría de los economistas, ortodoxos y heterodoxos, examinan, opinan y sentencian sobre la inflación. Pero muy pocos investigan el ciclo primario de formación de precios, para luego pasar a los imprescindibles capítulos de la macroeconomía. Resulta fundamental dar ese paso para no equivocar el diagnóstico y la posterior intervención. Una característica peculiar de la labor profesional de gran parte de los economistas es ignorar, en este caso, la información básica sobre cómo y quién participa de ese fenómeno económico. No sucede en otras cuestiones controvertidas de la ciencia económica. En cambio, en el proceso de formación de precios está ausente el primer y determinante eslabón: las empresas. Esa protección deliberada al poder económico tiene su wikileaks en la rica y valiosa información que proporcionan los balances de conglomerados industriales que ejercen posición dominante en mercados clave para el presupuesto familiar. En el sitio de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires se encuentran esos balances que proporcionan datos interesantes que todo economista interesado en el tema inflación debería transitar.

Molinos Río de la Plata, controlada por la familia Pérez Companc, presenta en el mercado doméstico una amplia oferta de alimentos con diferentes marcas comerciales, constituyéndose en líder del sector. Ejerce lo que se conoce como posición dominante en rubros importantes, como aceites, harinas, alimentos congelados, yerbas, arroz, salchichas, pan rallado, caldos, margarinas, hamburguesas y otros productos más. Participa en forma destacada en la conformación de los bienes de la canasta básica del hogar. Cuando se habla de precios, en especial los de alimentos, Molinos debería ser entonces objeto de estudio de los economistas y de regulación por parte de los funcionarios encargados del área. Esa tarea colaboraría en una mejor comprensión sobre qué está pasando con los precios. Para eso los balances de Molinos entregan información sustancial.

La ganancia bruta en porcentaje sobre las ventas netas, indicador del margen que brinda el precio de venta de la producción, de Molinos ha mantenido una tendencia inmodificable desde el 2006: no ha parado de aumentar. En el rubro Marcas (productos de consumo masivo) la secuencia fue la siguiente, en los ejercicios cerrados al 30 de septiembre de cada año (el acumulado de tres trimestres):

- 2006: 24 por ciento.

- 2007: 26 por ciento.

- 2008: 28 por ciento.

- 2009: 32 por ciento.

- 2010: 34 por ciento.

Las ventas netas y la ganancia bruta también registraron un sendero similar, en millones de pesos:

- 2006: 967 y 237.

- 2007: 1146 y 295.

- 2008: 2010 y 564.

- 2009: 2021 y 655.

- 2010: 2445 y 824.

En el rubro Graneles (exportaciones de granos) del balance, en cambio, la ganancia bruta sobre ventas en los últimos tres ejercicios fue estable: 7 por ciento en 2008, 9 por ciento en 2009 y 8 por ciento en 2010. En ese negocio, el precio está determinado por el mercado internacional e intervienen las retenciones a las exportaciones.

Esos resultados evidencian que el recorrido muy importante de las utilidades de la compañía de Pérez Companc se origina en su política de alza de precios de alimentos de consumo masivo destinados al mercado interno. Se sabe que una mayor rentabilidad se puede obtener por mayor eficiencia, reducción de costos y aumento de productividad. Con una gestión de esas características, más volumen implicaría más facturación y más ganancias. Se ajustarían cantidades ante un incremento de la demanda. Pero esa mayor ganancia se puede obtener también por un incremento en los márgenes, aumentando los precios. Eso fue lo que se verificó en Molinos, además de probables mejoras en la productividad. El margen (ganancia) bruto sobre ventas en el rubro Marcas subió de 24 a 34 por ciento desde 2006 hasta este año, en un escenario de crecimiento de la facturación. La ecuación de Pérez Companc fue: más ventas, más precios y más margen de ganancias. Molinos ha subido los precios en forma constante por encima del alza de sus costos. En apenas cinco años ha incrementado en 40 por ciento la ganancia bruta sobre ventas.

Este análisis del balance de Molinos se puede replicar con otras grandes empresas vinculadas al rubro alimentos, como Arcor, Ledesma, entre otras. El holding de la familia Pagani ha contabilizado un trayecto notable de sus utilidades netas, en el acumulado al tercer trimestre de cada año, en millones de pesos:

- 2006: 143.

- 2007: 175.

- 2008: 240.

- 2009: 293.

- 2010: 373.

El grupo azucarero de la familia Blaquier muestra en su balance anual cerrado en mayo último una ganancia neta sobre ventas del 6,44 por ciento, 30 por ciento superior al del ejercicio 2009, cuando se había ubicado en 4,48 por ciento. La utilidad antes del pago de impuesto fue de 217 millones de pesos, 90 millones superior al balance anterior. Ledesma es productor de azúcar, de papel para impresión y escritura, tiene campos de cítricos y elabora jugos y tiene otros negocios agropecuarios. En la Memoria 2010, Ledesma explica que ese saldo positivo se debió principalmente a los mayores resultados registrados por las inversiones en sociedades controladas, al aumento del volumen de ventas de azúcar, al excelente desempeño operativo de todos sus negocios y “al aumento de los precios de venta de todos los productos del mercado interno”. Para compensar, también menciona “importantes” aumentos de costos y gastos.

La apelación a la buena voluntad de los empresarios para que no aumenten los precios tiene el mismo destino de fracaso que la fallida estrategia de negociación de los últimos años con los grupos concentrados y las grandes cadenas de comercializaciones.

La primera aproximación para tener un diagnóstico preciso para intervenir en el actual escenario de tensiones inflacionarias se encuentra en el wikileaks de los precios que se descubre en los balances presentados en la Bolsa. Las cifras de las compañías de Pérez Companc, Pagani y Blaquier ayudan a comprender un poco más la actual dinámica de la inflación. Recién después de transitar ese examen, que requiere analizar las características de la estructura económica con empresas con posición dominante en mercados sensibles, economistas ansiosos por las variables fiscales y monetarias pueden empezar a pensar estrategias de coordinación macroeconómica para hacer converger en tendencia decreciente las variaciones de precios y salarios.

azaiat@pagina12.com.ar

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-158063-2010-12-04.html

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Domingo, 15 de julio de 2012 | Hoy
ECONOMIA › OPINION
Salario real


Por Alfredo Zaiat
El debate inflación e ingresos de los trabajadores, incluyendo la discusión sobre el Impuesto a las Ganancias sobre salarios medios y altos, en un escenario de fragmentación en cinco de la representación confederal de los trabajadores, exige un marco de cifras para ordenarlo. Desde 2007 el aumento de precios se ha estacionado en un umbral alto, sin espiralizarse pese al deseo de avivar ese fuego por los pirómanos conocidos. La inflación es uno de los principales problemas de la economía pero hoy no está impulsada por los motores tradicionales que ofrece como explicación la ortodoxia, obsesionada con el gasto público y la emisión monetaria. Además de factores vinculados al sector externo e imperfecciones en los mercados de oferta (oligopolios), en estos años se está desarrollando una fabulosa puja distributiva entre el capital y el trabajo, que se expresa en aumentos de precios y de salarios. El aspecto notable de esa tensión en perspectiva histórica es que los trabajadores no son los perdedores porque los salarios no retrocedieron en términos reales. La particularidad de ese proceso es que esa mejora se concretó al mismo tiempo que aumentaron las utilidades de las empresas. Esta aparente contradicción se salda cuando se observa la fuerte alza que registró la productividad laboral, que implica la apropiación del capital de una parte proporcionalmente mayor del incremento de la riqueza global de la economía. La complejidad de esa dinámica de ingresos, con sus respectivos agentes económicos involucrados, exige eludir rústicos análisis que sólo sirven para cautivar plateas inocentes pero no para interpretar la intensa pelea que se está dando por el reparto del ingreso y sobre quienes se pretende hacer recaer los costos de una crisis global con desenlace desconocido. Por lo pronto, en rasgos generales, los trabajadores, por la organización gremial y por gestión de gobierno, no la están pagando. Esto explica la incomodidad del mundo empresario que bien saben reflejar sus medios afines y expresar sin pudor hombres de negocios dedicados a comercializar información económica.

El proceso de recuperación del ingreso de los trabajadores luego de la fabulosa transferencia hacia el capital que significó la megadevaluación de la salida de la convertibilidad comenzó con aumentos de sumas fijas no remunerativas dispuestas por decreto. Luego ese monto pasó a integrarse al salario, para empezar una persistente y creciente negociación paritaria, la más larga en cantidad de años desde que se constituyó esa institucionalidad en el mundo laboral. Este proceso permitió una mejora salarial en términos reales, sendero que se complicó cuando comenzó a poner en cuestionamiento la tasa de ganancia empresaria. La reacción fue ajustar precios, independientemente de que la productividad laboral haya crecido por encima del costo laboral.

El último informe de coyuntura del centro de estudios y formación de la CTA-Yasky precisa que durante la posconvertibilidad la productividad creció continuamente. Señala que si bien el costo laboral también se incrementó en el período, lo hizo a una tasa menor, de manera que el costo laboral unitario se redujo, incrementando la rentabilidad empresaria. Define que “entre 2009 y 2011 la tasa de crecimiento de la productividad se aceleró en relación a años anteriores alcanzando en 2011 un valor 31,6 por ciento superior al del final de la convertibilidad”.

Este resultado permite entender las importantes ganancias acumuladas por las empresas en estos años, a la vez la dinámica que adquirió la negociación colectiva con alzas salariales por encima de la inflación. El promedio simple de la variación anual de los salarios de convenio de todas las paritarias fue 26,4 por ciento en 2008, 21,0 por ciento en 2009, 26,0 por ciento en 2010, y 32,0 por ciento en 2011.

El aumento del año pasado fue uno de los más importantes porque se ubicó varios puntos por encima de cualquier índice de precios difundido. En el cuadro que acompaña esta nota se observa en detalle los aumentos de esos años en cada uno de los principales sectores de la economía. Esa recomposición no significa que aún no persistan en el mercado laboral las consecuencias de la heterogeneidad salarial y de la informalidad, la aún débil organización en los lugares de trabajo y la demorada renovación de liderazgos gremiales.

La recomposición de las organizaciones gremiales ha sido un proceso que comenzó con la salida traumática de la convertibilidad. La suba de los salarios, la reapertura de las negociaciones paritarias y la creación de una importante cantidad de puestos, en el marco de un crecimiento sostenido, constituyeron elementos que implicaron una mejora de la situación de los trabajadores y el fortalecimiento sindical. Los investigadores Héctor Palomino y David Trajtemberg indican en “Negociación colectiva y recuperación económica en Argentina”, publicado en Macroeconomía, empleo e ingresos, libro de la OIT y el Ministerio de Trabajo, que el fortalecimiento sindical “provino del crecimiento conjunto de su influencia, del número de afiliados y de sus recursos económicos, tendencias que contrastan con el declive que padecieron en esos tres planos durante los años noventa”.

La consecuencia fue el aumento de las negociaciones colectivas y los trabajadores comprendidos en las paritarias, estén o no sindicalizados. La evolución fue un alza constante sin detenerse en 2009, cuando la crisis internacional impactó en la economía doméstica, ni ahora, cuando también se registra una desaceleración de la actividad económica (ver aparte). Palomino y Trajtemberg afirman que el incremento en la frecuencia de la negociación colectiva confirma, en el plano institucional, una fuerte articulación con la dinámica socioeconómica “al comportarse como instrumento para impulsar el incremento de los salarios”. El recorrido que han tenido los convenios y acuerdos homologados en el sector privado fue destacado, como se puede observar.

Año Cantidad de negociaciones Personal comprendido
2004 348 1.222.000
2005 568 2.117.000
2006 930 3.500.000
2007 1027 3.938.000
2008 1231 3.992.000
2009 1331 4.001.388
2010 2038 4.220.161
2011 1864 4.235.000
Fuente: Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

La cantidad de trabajadores cubiertos por convenios siempre es mayor porque incluye también a quienes no renovaron acuerdo en el año.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó en su discurso en Tucumán por el Día de la Independencia que el país tiene el mejor salario de la región. El portal de Internet Chequeado, que se dedica a evaluar sentencias de los políticos, juzgó que es “cierto tanto con el mínimo como con el salario promedio, si se mide por el poder adquisitivo, es decir lo que se puede comprar con esa suma de dinero en cada país”. Consultado Pablo Glüzmann, investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales, señaló que “si se considera el salario por hora en paridad de poder adquisitivo, Argentina y Costa Rica son los países con mayores salarios”. También le preguntaron a Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, sobre el salario mínimo. En un informe de ese investigador se indica que en Argentina el salario mínimo tiene el mayor poder adquisitivo de la región, al ser un 16 por ciento superior al piso salarial paraguayo, que se ubica en el segundo puesto, y 3,2 veces mayor a la remuneración mínima boliviana, la cual ocupa la última posición en la tabla”.

azaiat@pagina12.com.ar


http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-198734-2012-07-15.html


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Miércoles, 2 de febrero de 2011

Formadores de precios
Por Carlos Heller *

Para comenzar a hablar de inflación hay que tener en cuenta que en la Argentina ha sido históricamente un mecanismo de licuación de los salarios; al ser más lenta la recomposición salarial, siempre fue detrás de los precios, y en ese proceso se perdió gran parte del poder de compra de los trabajadores, así como también se generaron innumerables océanos de rentabilidad en las grandes empresas.

El diagnóstico de los orígenes de la inflación excede ampliamente el ámbito económico, ya que la adopción de una u otra explicación revela ideologías y políticas bien definidas.

Por eso aún hoy es habitual encontrar entre los gurúes de la economía argentina quienes relacionan la inflación con la emisión monetaria, efecto que resulta inaplicable en un país como el nuestro con un muy bajo nivel de monetización y superávit fiscal y comercial.



En realidad, la monetización del último año ha estado acompañando las necesidades de mayores medios de pago que requiere la economía. Si no se hubiera reformulado el programa monetario, esta inflexibilidad habría derivado en una política de enfriamiento.

Generalmente esta preocupación por la expansión monetaria viene montada sobre otra mucho más habitual: el origen de la inflación se encuentra en el incremento desmesurado del gasto público. (ver zoncera)

Esta tesis también puede ser refutada con la simple observación de la realidad.

A finales de diciembre de 2008 y principios de 2009, como consecuencia de la crisis, tanto las expectativas de inflación como la inflación se frenaron, a pesar de que venía aumentando el gasto público con las políticas anticíclicas. Cuando la gente retrajo su consumo por el temor a la crisis, los empresarios redujeron su margen de ganancias y aplicaron grandes rebajas, pero al recomponerse el consumo, en gran parte gracias a medidas sociales del Gobierno, rápidamente comenzaron a aumentar algunos rubros, en especial los más sensibles.

Pero si bien los números y la realidad las refutan, tanto la tesis de la expansión monetaria como la del gasto público sirven para presentar un enfriamiento de la economía como saludable.

Y en este aspecto hay una cuestión fundamental: las consecuencias sociales sobre las clases populares de los programas de enfriamiento de la economía, o de ajuste como también suelen denominarse, siempre han sido mucho más graves que los efectos de la inflación. La inflación les quita poder de compra, pero el ajuste les quita el trabajo.

El origen de la inflación es estructural, es fruto de la puja distributiva. La capacidad de los formadores de precios de aumentar los valores de sus productos está estrechamente vinculado con una estructura de comercialización concentrada, oligopólica, que generalmente va en desmedro de los productores pequeños y medianos.

La suba se produce principalmente en alimentos y bebidas, pues con la universalización de la asignación por hijo y sobreaguinaldo de jubilados, entre otros, se produjo una distribución del ingreso que fue a los sectores que dedican la gran mayoría de su gasto a estos rubros.

El lado político de la inflación

Centrar el origen del aumento de precios en el aumento del gasto público lleva a reducir el gasto en general, pero en especial el gasto social. La idea implícita de este análisis es: “Si aumentamos el poder de compra de la población de menores ingresos, ello repercutirá en mayor demanda, en especial de alimentos, y, por lo tanto, se generarán aumentos de precios”.

De la misma forma, el argumento sirve para intentar frenar los aumentos salariales que están discutiendo los gremios, dado que dichos aumentos se irían a precios; una idea incorrecta, pero que intenta impedir el avance hacia una mejor distribución del ingreso.

Los aumentos se originan en la capacidad que tienen las grandes empresas de formar los precios, apropiándose de gran parte del mayor poder de compra de la población. En vez de producir más, incrementan los precios y sus márgenes de rentabilidad.

Por esa cuestión, el centro del debate inflacionario hay que ponerlo en los costos de las empresas (del cual los salarios son una parte menor en términos macro, relación que siempre depende del rubro) y fundamentalmente en sus ganancias.

Si no se interviene en este aspecto, y se pone un límite a la generación de ganancias, sea con controles de precios a través de los costos de las empresas, sea a través de sistemas impositivos altamente progresivos que desalienten la generación de márgenes de rentabilidad excepcionales, será muy difícil encarar una verdadera distribución del ingreso. Gran parte de ese margen excepcional debe servir para reducir los precios y remunerar adecuadamente a los trabajadores, asegurando niveles de rentabilidad aceptables para las empresas.

Resolver el problema que aqueja actualmente a la economía argentina, donde los formadores de precios se apropian del mayor poder de compra de la población, no es una tarea fácil ni unidireccional. Se requiere revitalizar un Estado que fue desarmado en los noventa y que no fue reconstruido con la fortaleza suficiente en los últimos años de bonanza, para que afiance el poder de policía que el Estado necesariamente debe ejercitar para cumplir sus funciones. Esto debe ser realizado con especial énfasis si se desea un modelo de desarrollo centrado en una mejor distribución de los ingresos.

Y para ello hay que dar una batalla ideológica, que tiene que ver con la definición de las causas de la inflación, pero que se centra en la construcción de un modelo de país más popular y solidario.

* Diputado nacional. Bloque Nuevo Encuentro Popular y Solidario.
Fuente: Página 12

http://www.nuevaszonceras.com.ar/noticias/formadores-de-precios

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-161598-2011-02-02.html

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