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7 de julio de 2013

Lavado de dinero: los cerebros de la estructura del JP Morgan


07.07.2013 | La cúpula organizativa en la cual se apoyó el arrepentido Hernán Arbizu para cometer presuntos delitos económicos
Lavado de dinero: los cerebros de la estructura del JP Morgan en el país
A días de que el juez Casanello indague al ex banquero Arbizu, Tiempo Argentino muestra cómo la filial local –con órdenes de los Estados Unidos– puso a disposición la maquinaria para ayudar a lavar dinero a las principales fortunas del país.


Por:
Leandro Renou e Ignacio Chausis


El próximo jueves, Hernán Arbizu, ex banquero del JP Morgan que se autodenunció como corresponsable de haber ayudado a las principales fortunas de la Argentina a lavar dinero, se sentará a declarar ante el juez federal Sebastián Casanello para clarificar cómo el banco operaba con cuentas en el exterior de clientes argentinos. Quien fuera uno de los ejecutivos de Banca Privada para el Cono Sur está imputado en la causa "Autopistas del Sol S.A. sobre averiguación de delito", investigación que se abrió luego de que Tiempo Argentino mostrara documentación de transferencias en el Morgan de distintas corporaciones locales.
Sin embargo, el reo Arbizu es sólo un eslabón de la cadena de responsabilidades políticas de la estructura irregular del JP Morgan, un ángel caído del sistema que, obligado por su propia codicia y las presiones para conseguir activos líquidos de nuevos clientes, terminó develando en primera persona cómo el banco de especulación opera colaborando en la evasión impositiva de sus clientes. Por primera vez, Tiempo devela el organigrama y las funciones de los jefes y súbditos de Arbizu en la Argentina, que otorgaron las órdenes y la logística para la comisión de presuntos delitos económicos.
Las oficinas del JP Morgan en Buenos Aires, citas en Avenida Madero 900 en los pisos 22, 24 y 25, tienen básicamente dos jefes centrales. El principal es Facundo Gómez Minujin, hijo de la artista plástica Marta Minujin, y el economista Juan Carlos Gómez Sabaini. De profesión abogado, Gómez Minujin es además presidente de ArteBa, función en la que se hizo conocido accidentalmente en 2010, cuando en una recorrida por la muestra junto a Mauricio Macri, el jefe de gobierno porteño destruyó bromeando una obra del artista y activista estadounidense Seth Wulsin. El número uno del Morgan en Argentina contó en 2011 en una entrevista con el diario El Cronista que llegó a trabajar en el banco de la mano del abogado y lobbista de las privatizaciones de Carlos Menem, Emilio Cárdenas, quien tenía de cliente al Morgan. Paradójicamente, Cárdenas es uno de los investigados por Casanello por cuentas de supuesta irregularidad en el exterior, gestionadas por el Morgan.
El segundo en el escalafón local es Andrés Rodríguez Lubary, quien según fuentes vinculadas a la causa se encargaba junto a Minujin de aprobar o rechazar los clientes que acercaban banqueros como Arbizu, y digitaban la política de manejo de activos de clientes argentinos. Lubary y Minujin fueron quienes, en persona, y luego de que Arbizu se autodenunciara ante el juez Sergio Torres en 2008, visitaron las oficinas del estudio Argibay Molina para decirle al abogado de Arbizu que el Morgan iría a fondo para extraditarlo, y que contrataba a los fines el servicio del estudio de Roberto Durrieux, hombre fuerte de la dictadura que comandó Jorge Rafael Videla. Ambos presidentes del banco en la Argentina son además el nexo con la casa matriz en los Estados Unidos y con los intereses de la embajada en Argentina. Lubary y Minujin fueron quienes mantuvieron reuniones con representantes del FBI cuando el bureau de investigaciones intentó llevarse a Arbizu del país para juzgarlo por la estafa al banco, con certificados de extradición falsos.
Por debajo de ellos, y de contacto fluido y diario con el arrepentido aparecen Esteban Benegas Lynch, jefe de Operaciones de Bolsa del Morgan Argentina; y Fernando Balmaceda y Carlos De Marcos, los jefes del área de asesoría en compra y venta de empresa en Argentina. De allí salían los datos de nuevos clientes que captaba Arbizu.
El juez podrá enterarse el próximo jueves que toda la cúpula nacional aplicaba los lineamientos impuestos por Álvaro Martínez Fonts y Luke Palacio, jefes de Banca Privada para Latinoamérica y el Cono Sur, respectivamente. Fonts es quien contrató a Arbizu en noviembre del 2006, luego de que este dejara UBS; y junto a Palacio son hombres clave en la gran estafa cometida por Arbizu. Cuando el arrepentido confesó, estando en la Argentina, que había triangulado dinero entre tres cuentas de sus propios clientes (el supermercadista Carlos López, los políticos paraguayos con vínculos narcos Acevedo Quevedo y el ex Musimundo Garber), estafando al banco, el primero en saberlo fue Palacio. Y luego, Fonts, quien residía en los Estados Unidos, fue quien visitó a la entonces esposa de Arbizu y la puso en autos de la estafa. De hecho, Fonts fue quien le trabó a Arbizu todo acceso a dinero en bancos, lo privó de sus bienes y le pidió que volviera a los Estados Unidos, con la clara intención de que fuera preso allí sin divulgar más secretos de los manejos del Morgan. Luke Palacio era un hombre que mantenía un importante vínculo con el diputado y ex Morgan Alfonso Prat-Gay, a quien intentó seducir con comisiones para llevar al exterior el dinero de la venta de Loma Negra. Prat-Gay era y es el family agent de la fortuna de Amalita Fortabat (ver aparte). Actualmente, y luego del misterioso cierre del negocio de banca privada del Morgan en la Argentina, Palacio empezó a trabajar en el mismo metier, pero para el Citibank, entidad a la que arrió la mayoría de las cuentas que quedaron huérfanas del Morgan. En Internet, distintos artículos destacan su pase entre bancos, como una especie de Lionel Messi de los grandes negociados.
Tanto los popes de la Argentina como de la región, y tal como declaró el propio Arbizu, responden en forma directa a James Dimon y Mary Erdoes, uno y dos del Morgan en el mundo, y quienes disponían las metas de ingreso de dinero al banco según las regiones. Reunían a sus ejecutivos de cada continente y establecían prioridades. Toda esta estructura es la que intenta preservar los secretos mejor guardados por Arbizu, como las empresas lavadoras y el rol del Morgan en la crisis de las hipotecas. Erdoes fue apuntada como una de las responsables de que el Morgan operara para llevar a la quiebra a Lehman Brothers, sacándoles sus propios clientes bajo un alerta de crisis.
Arbizu, en su rol de banquero privado, pasaba tres semanas en Nueva York y una en la Argentina. Sus funciones en el Morgan tenían que ver con la captación y administración de activos de argentinos depositados en el exterior. Daba servicios de banca privada a clientes individuales en lo que internamente se denominaba JP Morgan Latin America Private Bank en la región Cono Sur. Un 90% en Argentina y un 10% en Uruguay. En pocas palabras, y según consta en la causa, ayudaba a los clientes "en la constitución de estructuras con las cuales ocultar la verdadera titularidad de los activos, esto se debe a que en muchos casos los activos no son declarados en el país donde residen los clientes". Pero no estaba solo en semejante empresa: había por lo menos otros seis banqueros con su mismo rol en el país y la región. Alexandra Preite, estadounidense, trabajaba con clientes en la Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay; al igual que la colombiana María Elena Vergara. Adrián Garate, argentino residente en los Estados Unidos, compartía cartera con Arbizu; mientras que Roberto Zorgno se encargaba en Buenos Aires del servicio financiero para los clientes, es decir, mientras los banqueros como Arbizu estaban fuera del país, llevaba el día a día de las cuentas. El caso de Zorgno es particular: hasta el año 2001, fue gerente de Inversiones Financieras del Grupo Clarín, y de allí pasó al Morgan. Zorgno manejaba, junto a Garate y otros banqueros, un contacto fluido con los gerentes de Clarín, empresa con innumerables cuentas en el Morgan, todas investigadas por presunto lavado de activos. Las reuniones las mantenía con Alejandro Urricelqui y Alejandro Scanavino, los hombres fuertes del plano económico del holding de Noble-Magnetto.
Capítulo aparte merecen los colaboradores de los banqueros como Arbizu y los antes nombrados. En la jerga del Morgan los llaman "hunters", cazadores que rastrean posibles nuevos negocios de clientes deseosos de fugar y evadir impuestos, que luego derivan a los grandes banqueros. Entre ellos figuran Hernán Agote, Agustín de Estrada, María Laura Tramezzani y Ernesto Grijalba. Todos operaban desde la Argentina. Cuando Arbizu se autodenunció, Tramezzani se fue a trabajar para el Morgan en Chile. De Estrada era el encargado de prometerles a los nuevos clientes futuras visitas de banqueros "que vendrán de Nueva York", como Arbizu. Es decir, hacía el trabajo sucio de seducir con promesas de futuro estatus. Grijalba, ecuatoriano, era una especie de pasante: buscaba en diarios e Internet los anuncios de ventas de empresas, chequeaba quiénes eran los dueños y pasaba la información. Mientras que Carolina Sánchez Rivas era la secretaria de la oficina de Buenos Aires, quien llevaba la agenda de visitas de los banqueros como Arbizu cuando venían al país, reservaba los restaurantes de lujo y pedía taxis y remises.
Si bien no trabajaban en la Argentina, Arbizu relató también haber conocido en su labor a Jeanette Bueno y Norma Caba, administrativas de operaciones en Nueva York (aparece como vinculada y contacto en la cuenta off shore de Juan Navarro Castex, ex Exxel Group). Además de Javier Gallego (español) y Federico Rousillón (argentino), que cumplían la misma tarea que Arbizu pero en Ginebra, ciudad que junto a Nueva York eran para el banco booking centers, plazas a las que había que derivar el dinero de los clientes.





FUTUROS NUEVOS IMPUTADOS. "Se trata además de un caso de criminalidad organizada, donde existe una división y profesionalización del trabajo, una vocación de permanencia de sus miembros, una internacionalización de las actividades, una conexidad entre sus redes criminales, y una actuación en los confines de la legalidad", apuntó la Unidad de Información Financiera (UIF), en su reciente pedido de ser querellante en la causa que lleva Casanello, y apuntó a buena parte de los nombres que hoy publica este diario. Y agrega: "A estos directivos se les deben imputar los siguientes episodios: haber integrado una asociación ilícita destinada al lavado de activos de procedencia delictiva e infringir el régimen penal cambiario. En consecuencia, se debe imputar, al menos, los delitos previstos en los artículos 210 y 278 inc. B del Código Penal." El primero establece penas de entre tres y diez años por asociación ilícita; y el segundo estipula cinco años de prisión "cuando el autor realizare el hecho con habitualidad o como miembro de una asociación o banda formada para la comisión continuada de hechos de esta naturaleza". La imputación de Arbizu, en este orden de cosas, sería la punta del iceberg de una serie de citaciones a declaratoria, ya que en la causa consta un esquema de responsabilidades políticas de las maniobras de lavado, que pone al descubierto un actuar conjunto con órdenes claras desde los Estados Unidos hasta la Argentina, sin escalas. «


Fuga
Dinero argentino
Según el Tax Justice, organismo internacional que aborda la problemática del lavado de activos, hay en el exterior más de U$S 150 mil millones de ciudadanos argentinos. El Morgan y otros bancos, como UBS y el Crédit Suisse, son apuntados por fomentar estas expatriaciones.


Bajo la lupa
Las denuncias de Arbizu generaron tres causas de lavado de dinero: dos tramitan en el Juzgado Criminal 12, a cargo de Sergio Torres. La primera tiene que ver con la autodenuncia de Arbizu, que estafó al Morgan con transferencias entre tres cuentas que él manejaba; y la segunda corresponde al listado de 469 firmas y personas físicas de Argentina a las cuales Arbizu les ayudó a lavar dinero. Allí figuran el Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble, Héctor Magnetto, José Aranda, Ledesma y la familia Blaquier, Nordelta, Constantini, Bunge, los Melhem, Priú y Edenor, entre muchos otros. Entre las 469 empresas, se fugaron del país más de U$S 5000 millones, siendo la causa de lavado más grande del país.
La tercera causa, que se derivó de investigaciones de Tiempo Argentino (que coinciden en algunos puntos con lo denunciado por Arbizu), tramita en el Juzgado en lo Criminal 7, de Sebastián Casanello. Allí figuran Ausol, el ex TyC Carlos Ávila, el chocolatero Ricardo Fort, el ex Exxel Navarro Castex, TNS Gallup, Dycasa, entre otros.

http://tiempo.infonews.com/2013/07/07/argentina-105146-lavado-de-dinero-los-cerebros-de-la-estructura-del-jp-morgan-en-el-pais.php

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