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30 de marzo de 2015

Haciendo cola para girar utilidades




NANZAS Y MERCADOS 30.03.15 | 00:00
Utilidades sin girar de grandes empresas extranjeras ya suman u$s 10.000 millones

Son las ganancias que las multinacionales no pudieron girar desde la instauración del cepo cambiario hasta la actualidad. Estimaciones de distintos analistas para fin de año estiman que la cifra llegará a u$s 13.000 millones. Es un stock latente que promete una salida acelerada de divisas ante una eventual liberación del cepo.

por MATÍAS BARBERIA Buenos Aires
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Utilidades sin girar de grandes empresas extranjeras ya suman u$s 10.000 millones
Utilidades sin girar de grandes empresas extranjeras ya suman u$s 10.000 millones
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Los giros de utilidades de empresas extranjeras que el Banco Central (BCRA) posterga pueden llegar a superar los u$s 13.000 millones a fines de este año, según los cálculos de máxima que hacen diferentes analistas. Para apuntalar el nivel de reservas, la entidad que conduce Alejandro Vanoli sostiene un cierre casi total a estas remesas de utilidades y el stock que se acumule supondrá una importante salida de divisas muy difícil de administrar si se pretende eliminar el cepo cambiario.

El debate respecto a una posible salida del cepo encendió alertas respecto al día después. Tanto analistas independientes como asociados a candidatos que competirán por la presidencia en las elecciones de octubre coincidieron en identificar como una de las herencias más sensibles que dejarán cuatro años de férreos controles para quien intente retrotraerlos a su estado previo a octubre de 2011 las utilidades devengadas no giradas de empresas multinacionales.

Imposibilitadas de acceder al mercado cambiario para cambiar las ganancias obtenidas en pesos en el mercado interno por divisas para remesar a sus casas matrices, en los primeros años de cepo las firmas reaccionaron reinvirtiendo buena parte de sus utilidades dentro del país. La compra de oficinas y sedes corporativas con pesos, además de otros bienes de capital, fueron la opción inicial. Pero el tiempo fue pasando y los pedidos de esas empresas para girar ese dinero al exterior se hicieron más intensos.

Así como se calcula que mediante la administración de los pagos al exterior el BCRA pateó para adelante cerca de u$s 3.500 millones de importaciones que entraron al país pero no fueron canceladas, la cuenta de giro de utilidades también ha ido creciendo y generando un stock que ronda un tercio de las reservas actuales.
"La cifra de utilidades bloqueadas es de alrededor de u$s 10.000 millones", dijo Luciano Cohan, economista de Elypsis a este diario. "Parte de eso posiblemente se haya reinvertido, pero eso es lo que se puede estimar viendo el informe del mercado único y libre de cambios y el balance de pagos", agregó.

Elypsis, además, proyecta que en un año en el que las trabas se mantendrán intensas, otros u$s 3.000 millones se sumarán de aquí a diciembre. Exactamente el mismo número que prevé el último informe mensual de Bein & Asociados.

Las trabas no fueron estables, variaron su intensidad en los tres años de cepo. "En 2012 y 2013 las utilidades devengadas promediaron unos u$s 8.300 millones y las giradas fueron unos u$s 900 millones. Cuando ves el año pasado, las devengadas fueron u$s 8.175 millones, mientras que las giradas u$s 1.316 millones, un poco más que en los dos años anteriores, pero se concentró todo en el primer semestre, con lo cual en el segundo se intensificó la barrera", dijo Juan Manuel Pazos, del Estudio Broda. Pazos calculo que a fin de año el stock de utilidades no giradas estará algo más abajo, en u$s 10.000 millones. Pero más allá de que los números varíen, y que dependan también de las decisiones regulatorias en lo que queda del año, la conclusión es la misma. Ese atraso genera una salida futura de divisas que habrá que administrar. "Una cosa es liberar el flujo (nuevas utilidades) y otra el stock (las atrasadas), que no se puede liberar de un día para el otro. Podés licuarlos -desdoblándolos y haciéndolos salir como contado con liqui, por ejemplo, o con un impuesto- o sacarles liquidez -por ejemplo, cambiarlo por un bono soberano", dijo Cohan.
http://www.cronista.com/finanzasmercados/Utilidades-sin-girar-de-grande-empresas-extranjeras-ya-suman-us-10.000-millones-20150330-0052.html

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DOMINGO, 16 DE JUNIO DE 2013
El capital...


Por Andrés Asiain y Agustín Crivelli *

Durante los años noventa se fomentó la venta de empresas públicas y privadas nacionales a capitales extranjeros para que ingresen dólares con el objetivo de sostener el régimen de convertibilidad. Sin embargo, con el paso del tiempo, las utilidades y dividendos que las empresas extranjeras remiten al exterior comenzaron a pesar cada vez más en el sentido contrario. Así, el fuerte crecimiento económico de los últimos años generó un incremento de magnitud en la remisión de utilidades y dividendos, que pesan cada vez más sobre el balance cambiario. Según datos del Banco Central, entre 2003 y 2011 cerca de 22.000 millones de dólares fueron remitidos al exterior por las empresas extranjeras.

En 2012, las regulaciones cambiarias dispuestas por el gobierno nacional paralizaron totalmente ese egreso, abriendo un interrogante sobre cómo se reconfigurará la dinámica del capital extranjero en la economía argentina. Un cambio en la legislación puede institucionalizar algunas de las nuevas regulaciones que, de forma informal, comenzaron a aplicarse, tanto en lo que respecta a la limitación de la remisión de capitales como a otros aspectos vinculados con el nivel de integración con la economía nacional en materia de proveedores, desarrollo tecnológico y balance de divisas a nivel firma. A continuación se presenta un breve resumen del marco legal que hoy regula la actividad del capital extranjero en Argentina.

La Ley

El Decreto Ley 21.382 de Inversiones Extranjeras, aún vigente, fue producto de la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz. Reemplazando la Ley de Radicaciones Extranjeras (Ley 20.557), la norma de la dictadura anuló un importante número de regulaciones sobre los capitales extranjeros que ingresaban al país.

Entre los cambios introducidos se eliminaron las restricciones al capital extranjero de instalarse en sectores económicos y áreas geográficas consideradas sensibles a la seguridad nacional. Se eliminaron requisitos ambientales y sociales, así como de contratación de mano de obra nacional, y transferencia de tecnología. Se proclamó una ficticia independencia jurídica entre la casa matriz y la subsidiaria, que fue utilizada para evadir el pago de impuestos remitiendo utilidades en forma encubierta a través del dibujo de los precios intra-firma de importación y de exportación, o fingiendo el pago de intereses por autopréstamos.

Otro requisito eliminado que debían cumplir las inversiones extranjeras radicadas en la Argentina fue el de generar un balance de divisas superavitario a nivel firma. Al respecto, la Ley 20.577 señalaba: “Que los bienes o servicios a producir posibiliten una sustitución de importaciones o sean objeto de exportaciones a través de un compromiso expreso, debiendo dejar un beneficio neto para el país en cuanto al balance de divisas de la radicación, computándose para su cálculo de probables egresos o repatriación de capital, utilidades, amortizaciones, intereses, regalías, importaciones –incluso las indirectas a través de los insumos– y otros egresos”.

A partir del golpe de Estado del 24 de marzo 1976, se produjeron profundos cambios en la estructura económica, que conformaron un nuevo modelo económico basado en una acumulación rentística y financiera, y la apertura externa irrestricta.

Una vez recuperada la democracia, los constantes desequilibrios macroeconómicos durante el gobierno radical generados por la pesada carga de la deuda externa heredada generaban un clima de incertidumbre acerca de la marcha de la economía muy poco atractivo para las inversiones extranjeras. Pero en el contexto de las ideas reinantes del Consenso de Washington, Menem aprobó el texto reordenado del Decreto Ley 21.382. Esta nueva norma no sólo ratificó el decreto de la dictadura, sino que la hizo aún más liberal, estableciendo que los inversores externos pueden colocar sus capitales sin aprobación previa y repatriar sus utilidades en cualquier momento. Estas modificaciones se llevaron a cabo para avanzar en el profundo proceso privatizador, que se constituyó en un elemento central del proceso de extranjerización de la economía argentina.

TBI

Las mayores concesiones otorgadas por la legislación nacional al capital extranjero no fueron consideradas suficientes para brindar la “seguridad jurídica” que asegurara el necesario ingreso de divisas para sostener el plan de convertibilidad. Fue así que se resolvió comprometer internacionalmente al país mediante la firma de numerosos Tratados Bilaterales de Inversión (TBI) y la adhesión al convenio del Ciadi, prorrogando la jurisdicción en favor de tribunales extranjeros.

La firma de TBI fue el eje central de la política exterior argentina en materia de inversiones durante la década del ’90. La cantidad de acuerdos firmados se incrementó al ritmo del crecimiento de la inversión extranjera. En los primeros años, casi la totalidad de los TBI firmados están relacionados con países de la OCDE y coinciden con el traspaso a manos privadas de las más grandes empresas públicas (firmas de gas, electricidad, petróleo y provisión de agua potable y saneamiento).

En total se firmaron 58 TBI (de los cuáles cuatro no se pusieron en vigencia), colocando a la Argentina en el grupo de países que más tratados de este tipo han firmado (54 vigentes, junto con España y Suecia).

En América del Sur el comportamiento fue dispar, entre posiciones extremas caracterizadas por la experiencia argentina (casi 58 tratados firmados, de los cuales más del 90 por ciento fueron ratificados) y las de Colombia y Brasil, con un número muchísimo menor de tratados firmados, aunque ninguno de ellos fue aprobado por las legislaturas nacionales.

La mayoría los TBI tiene cláusulas similares: definición amplia del concepto de inversión, prórroga de jurisdicción a favor de tribunales arbitrales, cláusula de Trato Nacional (la normativa debe ser igual para el inversor nacional y el extranjero), cláusula de la Nación Más Favorecida (un tercer país puede recurrir al tratado firmado con otro país para usufructuar condiciones más favorables), protección de inversiones previas (efecto retroactivo del tratado a las inversiones realizadas con anterioridad a la entrada en vigencia del mismo), cláusulas de renovación automática, y vigencia por 10 a 15 años una vez denunciado.

La posibilidad de que una empresa extranjera demande a un Estado es una lógica introducida por estos tratados. Anteriormente los inversores externos únicamente podían reclamar por las vías diplomáticas y/o por las acciones que podían implementar sus Estados de origen.

Por otro lado resulta necesario destacar la hipocresía implícita en los TBI, dado que se trata de un régimen basado en la no discriminación (Trato Nacional y Nación Más Favorecida) que en los hechos es esencialmente discriminatorio: mientras que para las empresas locales existen únicamente los tribunales nacionales regidos por su ordenamiento jurídico, para las empresas extranjeras existe, además, la posibilidad de recurrir al arbitraje internacional.

El Ciadi

El Ciadi es un tribunal arbitral creado en la esfera del Banco Mundial, donde las empresas y Estados son colocados en pie de igualdad, y su dirección está a cargo de las mismas corporaciones que entablan los juicios contra los Estados.

Los TBI establecen que, en caso de disputa, los inversores extranjeros pueden acudir a diversas instancias jurídicas externas para demandar al Estado receptor de la inversión. Si bien el Ciadi no es el único ámbito de resolución de disputas previstos en los TBI, es el principal y es el que suele utilizarse en el caso de que el país sea miembro del mismo.

En el caso argentino, echando por tierra su histórica postura sustentada en las ideas de Carlos Calvo y Luis María Drago, en 1994 adhirió al Ciadi. Sin embargo, ser parte del Convenio del Ciadi no implica el pase automático a su jurisdicción, sino que resulta necesario un consentimiento escrito que habilite la intervención de ese organismo. Justamente, ése fue el papel que jugaron los TBI, en tanto en la mayoría de ellos incluye el arbitraje ante el Ciadi como mecanismo para la resolución de controversias.

En la lógica de funcionamiento del Ciadi, los Estados no tienen la posibilidad de ganar una controversia, sino que únicamente pueden aspirar a “no perder”, y en ese caso de todas formas deben hacer frente a los costos judiciales involucrados, los que se estiman entre 2 y 3 millones de dólares por caso.

El Ciadi es un tribunal al que la Argentina aceptó someterse voluntariamente, y no está obligada a hacerlo. De hecho Brasil, por dar un ejemplo, no es miembro del Ciadi y eso no le ha traído ningún problema. Por otro lado, Estados Unidos, el propio impulsor del Ciadi, se rige por una ley federal que establece que las disputas que involucren a sus empresas y a su gobierno no se someten a arbitrajes exteriores sino a sus tribunales nacionales.

Las políticas económicas neoliberales, como la de la última dictadura militar o el menemismo en los noventa, dejaron un saldo de fuerte extranjerización de la estructura económica del país. Fue durante esas etapas de la historia argentina dónde se implementaron numerosas medidas que fueron edificando un marco institucional favorable al capital extranjero, en desmedro del nacional.

Las normas centrales son el Decreto Ley 21.382 de Inversiones Extranjeras, la adhesión al Convenio del Ciadi, y la firma de los numerosos TBI. Todas éstas se encuentran aún hoy vigentes. La modificación de las mismas se constituye en un elemento central para disciplinar el comportamiento de las grandes empresas de manera que sea compatible con el modelo de desarrollo vigente desde 2003, de lo contrario existe la posibilidad de que la iniciativa privada de las multinacionales de maximizar sus ganancias de corto plazo termine por impedir las condiciones necesarias para el desarrollo de la economía nacional

* Economistas (Iihes-Conicet).

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-6885-2013-06-16.html

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Sábado, 22 de marzo de 2014 | Hoy
PIRULO DE TAPA
ECONOMIA › PANORAMA ECONOMICO
Extranjeras

Por Alfredo Zaiat

En el grupo de las 500 compañías no financieras líderes del país, 179 son de capital nacional y las 321 restantes son extranjeras, según el último informe “Grandes empresas en la Argentina” elaborado por el Indec, correspondiente a 2012. En 2003, había 160 firmas nacionales y 340 extranjeras. Pese al aumento (19) de la presencia de grupos locales en la cúpula del poder económico, que mostraría una reversión de la tendencia en la extranjerización, el valor de producción generado por empresas de capital nacional se ha mantenido casi constante en ese período (21,4 por ciento) en el total de ese lote de 500. O sea, hay más firmas nacionales entre las más grandes, pero las de capital extranjero con menos mantuvieron su participación en la producción. De ese modo, durante el kirchnerismo la extranjerización se ha mantenido en niveles muy elevados en volumen de producción, mientras que ha descendido en cantidad de empresas de ese origen. En el renglón de las utilidades, las nacionales describieron un importante salto, del 9,4 al 18,6 por ciento del total de ese grupo de empresas líderes de 2003 a 2012.

La extranjerización de la economía argentina no es un fenómeno de las últimas décadas, aunque durante los ’90 se profundizó, sino que ha formado parte a lo largo de su historia. En Transformaciones estructurales de la economía argentina, documento de Daniel Azpiazu y Eduardo Basualdo, para el PNUD, publicado en 2009, se explica que un conjunto de capitales de origen extranjero, que ha expresado las formas de la internacionalización temprana de la economía local, se instaló en el país a fines del siglo XIX mediante la radicación de algunas ramas de las familias propietarias y, como tal, confluyeron con la clase dominante local en términos sociales y económicos. Los dos investigadores mencionan que debido a tal integración social y económica esos capitales no se dedicaron sólo a la producción manufacturera, aunque controlaban múltiples firmas líderes en esa actividad, sino que formaron parte de los grandes terratenientes pampeanos y extra pampeanos, participaron en la exportación de productos primarios y en los negocios financieros de la época, e incluso instalaron o adquirieron firmas en otros países del Cono Sur. “Entre ellos se encontraban destacados grupos económicos, como Bunge y Born, Bemberg y Tornquist”, detallan.

En la investigación se destaca que la presencia de las empresas extranjeras se remonta a los orígenes de la industrialización argentina, y se señala que no eran muchas en ese sector en el total del capital foráneo en el país, pero eran muy importantes al controlar grandes establecimientos manufactureros en áreas claves del modelo agroexportador: frigoríficos, producción de tanino, talleres ferroviarios, que constituían las grandes empresas metalúrgicas de la época. Durante las primeras décadas del siglo XX se instalaron filiales que replicaban procesos productivos de las casas matrices, cuya producción estaba destinada al abastecimiento del mercado interno. En la década de 1920 se radicaron firmas extranjeras que serán tradicionales en el mercado local, y en la década siguiente se aceleró la incorporación de subsidiarias extranjeras a la producción industrial (Nestlé, Suchard, Bols, Sudamtex, Glaxo, Ciba, Gillette, Remington, Osram). “La estimación acerca de la incidencia de estas empresas sobre la producción sectorial fue siempre significativa”, destacan Azpiazu y Basualdo.

El documento precisa que con posterioridad al golpe de Estado que interrumpió el segundo gobierno del peronismo en 1955 se puso en marcha la segunda etapa de sustitución de importaciones (el desarrollismo de Frondizi) sobre la base de una significativa incorporación de inversiones extranjeras que se localizaron en la actividad industrial, principalmente en la producción automotriz, metalúrgica y química-petroquímica. En la década de 1990 se puso en marcha un nuevo ciclo de extranjerización cuyo núcleo central estuvo constituido por las empresas de servicios públicos. “Esta nueva fase de extranjerización de la economía local presentó características inéditas en términos históricos, porque no se trataba de la venta de empresas que registraban una situación económica-financiera comprometida, sino de las que eran líderes en sus respectivas actividades o, incluso, las de mayor rentabilidad en la economía real, como era el caso de las empresas de servicios públicos”, afirman Azpiazu y Basualdo. Para sentenciar que “a esa modificación tan relevante se la suele denominar como la etapa de ‘extranjerización’ de la economía argentina, que asume características inéditas, tanto por su amplitud como por su intensidad”. Estos investigadores explican que se trató de un proceso que replicó rasgos centrales de la inversión extranjera del modelo agroexportador (principalmente concentrada en los servicios públicos), a diferencia de las formas que ésta presentó durante las dos etapas de la sustitución de importaciones, focalizada en la producción industrial.

La dimensión y profundidad de la presencia del capital extranjero en la economía argentina como se ha descripto ha sido y sigue siendo muy relevante en la definición del sendero de desarrollo. Existe una narración incorporada en el imaginario colectivo acerca de que el capital extranjero es proveedor de mejoras en la productividad, innovación, empleos de calidad y virtuosos encadenamientos productivos. Los impactos no siempre resultan beneficiosos para la economía local y depende del tipo de IED recibida, de las estrategias y objetivos de las empresas multinacionales, de las capacidades de la estructura productiva local, así como de las políticas de regulación que se aplican a esas inversiones. En ese sentido, la experiencia de la extranjerización de los ’90 tuvo como resultado que el abastecimiento de insumos y bienes locales fuera reemplazado por importaciones, gran parte proveniente de empresas vinculadas, impactando en forma negativa en el incremento de la capacidad productiva doméstica a partir de eslabonamientos con firmas locales. Esa conducta se está padeciendo hoy con déficit comerciales sectoriales que el Gobierno busca compensar con acuerdos de sustitución de importaciones y desarrollo de proveedores locales.

A la vez, en un contexto de tensión por la disponibilidad de divisas como el que actualmente se despliega, el grado de extranjerización es un factor sensible por el monto de giro de utilidades hacia las casas matrices. La evolución de esa variable revela que ha venido creciendo en forma significativa desde 2003 hasta 2011, con un salto importante en 2008, al acumular 3439 millones de dólares, cuando un año antes había sido de 1725 millones. En 2012, el Gobierno dispuso restricciones a la remisión de dividendos, en algunos casos con regulaciones indirectas, como en el caso de los bancos, al exigir una mayor integración de capital, y en el resto por limitaciones a la compra de dólares. El Balance Cambiario del Banco Central muestra que en 2003 el giro de utilidades sumó 869 millones de dólares, aumentando año a año hasta los 4387 millones de dólares en 2011. En los dos años siguientes hubo una abrupta baja a 225 y 1363 millones de dólares.

Sin cambios en la legislación liberal sobre regulación del capital extranjero y en un marco de una economía dinámica es esperable que, ante una eventual flexibilización en el acceso a dólares, la repatriación de utilidades hacia las casas centrales vaya a registrar un alza importante. Esos giros son un factor de tensión sobre el sector externo de la balanza de pagos. En el corto plazo puede ser compensando por inversión extranjera directa, pero se sabe que en el mediano y largo el saldo será negativo, porque las remesas futuras serán mayores que los ingresos presentes.

azaiat@pagina12.com.ar

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-242431-2014-03-22.html
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Domingo, 13 de noviembre de 2011 | Hoy


ECONOMIA › LA REMISION DE UTILIDADES DE MULTINACIONALES SUMA TENSION AL MERCADO CAMBIARIO. NEGOCIACION CON LAS EMPRESAS
El costo de la extranjerización de la economía
Un factor muy importante de demanda de divisas es el giro de ganancias que realizan multinacionales a sus países de origen, que están en crisis. Bancos, telefónicas y petroleras, sectores extranjerizados y privatizados en los noventa, explican gran parte de las remesas.



Por Javier Lewkowicz
Las empresas multinacionales del sector bancario junto a las telefónicas y petroleras giraron al exterior en concepto de utilidades y dividendos más de 900 millones de dólares en el primer semestre del año, casi la mitad de la remisión total en el período. Frente a esta situación, en un contexto de presión sobre el mercado cambiario, el Gobierno busca que compañías extranjeras dilaten el giro de utilidades. En el caso de las terminales automotrices, se llegó a un acuerdo para no enviar ganancias en todo 2012. En YPF, el Gobierno intentó frenar la distribución de dividendos, que en su mayoría tiene como destino el exterior. A la vez, reuniones con industriales siderúrgicos, farmacéuticos, de la alimentación, y empresarios del sector de servicios, como supermercados y telefónicas, por ejemplo, encabezó el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. La magnitud de los giros al exterior y la intención oficial de que los sectores más concentrados contribuyan a relajar el mercado cambiario dan cuenta del problema estructural de la extranjerización de la economía.

La presión coyuntural sobre el tipo de cambio, producto de la compra de dólares por parte de inversores mayoristas y minoristas y el giro de utilidades y dividendos que incrementaron las empresas multinacionales por la crisis en sus países de origen ha provocado que el Gobierno implementara una variada serie de medidas. Desde el lado de la oferta, obligó a las empresas de hidrocarburos y minerales a liquidar en el mercado local todas las divisas generadas de la exportación, lo que permitiría que ingresen por lo menos unos 3000 millones de dólares adicionales por año.

También en el afán por incrementar los dólares en la plaza, aumentó la presión a las exportadores de granos para que liquiden más divisas que tienen pendientes por sus operaciones. “Moreno se reunió con más de 70 exportadores, les pidió que liquiden las exportaciones pendientes y que repartan dividendos en pesos”, confirmó a este diario un alto dirigente de la UIA de buena llegada con ese funcionario. Por el lado de la demanda de dólares, el Gobierno reforzó los controles en la city sobre “coleros” e implementó el nuevo sistema de compra de divisas.

Un factor muy importante de demanda de divisas es el giro de utilidades que realizan las multinacionales. Según el último dato del balance cambiario del Banco Central, en el primer semestre la remisión ascendió a casi 2000 millones de dólares, el 35 por ciento del saldo comercial en el período, y en todo 2010 superó los 4200 millones. En el balance de pagos, donde se utiliza el criterio “devengado” (se contabiliza la aprobación por parte de las firmas de la remisión de utilidades y dividendos, instancia previa a la operación de compra efectiva de los dólares), el monto de 2010 es de casi 7200 millones de dólares y en los primeros meses del año, de casi 3500 millones. Si la política de presión a las firmas para que posterguen la remisión tuviera un éxito visible, la diferencia debería verificarse en el balance cambiario. Muchas empresas aumentaron este año el flujo de divisas remitido, para mejorar los balances de las casas matrices en Estados Unidos y Europa, epicentro de la crisis internacional.

Los bancos giraron en los primeros seis meses del año 403 millones de dólares, el 20 por ciento del total, mientras que el año pasado su participación fue del 9 por ciento. Ese sensible incremento se explica por la fragilidad de las casas matrices europeas, golpeadas por la crisis. Alfredo García, jefe de la Asesoría Económica del Banco Credicoop, explicó a este diario que “en los últimos años las ganancias de las empresas extranjeras se incrementó mucho, tanto por el crecimiento de la economía local como por la suba de sus márgenes de rentabilidad. Desde 2007 tienen la presión de enviar la mayor cantidad de utilidades posibles al exterior. Se trata de un canal por el cual se filtra la crisis europea en la economía doméstica”. “Es un reflejo del problema estructural del alto nivel de extranjerización de la banca a partir de los años ’90, situación que no se ha arreglado en estos años. Durante la convertibilidad se decía que el ingreso de los bancos extranjeros generaría mayor eficiencia, que esas empresas tenían espaldas anchas por poseer recursos en dólares. Con la crisis de 2001 se demostró que la banca extranjera reaccionó igual que la nacional, que no trajo capitales del exterior para respaldar los depósitos en dólares”, agregó García. Los bancos extranjeros más importantes son el Santander, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), HSBC y Citibank.

La industria química, de caucho y plástico giró un 11 por ciento del total (221 millones), al igual que las empresas del sector de las comunicaciones, es decir, las telefónicas, que fueron parte esencial del proceso de privatización en los ‘90. El sector de petróleo disminuyó su participación en las utilidades giradas respecto de 2010, aunque representó en el primer semestre un 15 por ciento del total remitido. En 2008, esa proporción fue de 26 por ciento, y llegó al 34 por ciento en 2009. También en este caso, la privatización de YPF es una explicación central de ese comportamiento. En tanto, la industria alimentaria representó el 9 por ciento. “Buena parte de la remisión de utilidades es renta de los recursos naturales, como agro, petróleo y minería. Existe el riesgo de que la rentabilidad extraordinaria en determinados sectores cuya estructura está altamente extranjerizada se transforme en un problema de restricción externa por el giro de esas ganancias al exterior. En este contexto, la discusión por aumentar el gravamen a la renta se mezcla con la de la remisión”, indicó a Página/12 Andrés Tavosnanska, economista de AEDA.

La tensión en el mercado cambiario local, fenómeno que responde a múltiples causas, provocó que el Gobierno solicitara a las empresas transnacionales que posterguen la remisión de utilidades y dividendos. “Moreno le pasó el peine a todo el sector”, dijo a este diario un empresario de una cadena de comercialización. El pedido fue que suspendan la remisión por 60 días o a veces menos, según las necesidades y urgencias de los privados. Giorgi se reunió con las automotrices, que se comprometieron a no girar utilidades en 2011/2012, y también con empresas fabricantes de neumáticos y siderúrgicas, según fuentes del sector privado. Un miembro de la mesa empresaria del G-6 consideró que “postergar los giros es razonable. Pero una cosa es sugerir y otra es prohibir. Si hubiera alguna medida específica y formal no tranquilizaría a la plaza”.

Más allá de la inquietud del empresario consultado, las posibilidades concretas de avanzar sobre la legislación son, en el mejor de los casos, muy acotadas. “Los tratados bilaterales de inversión (TBI) y la vigente ley de inversiones extranjera dan total libertad en forma explícita a las multinacionales para remitir utilidades cuando quieran, como quieran, cuanto quieran. El Gobierno está atado de manos, por eso no puede apelar a la ley sino actuar con una lógica de intercambio de favores. Incluso las multinacionales podrían acudir al Ciadi”, señaló a Página/12 Andrés Asiaín, investigador del Cemop. Argentina firmó más de 50 TBI, cantidad muy alta comparada con otros países. “Restringen la soberanía del Estado. Es un tema que hay que analizar, son concesiones extremas”, analizó García.

La legislación del tercer peronismo en la primera parte de la década del ’70 establecía, en cambio, un plazo mínimo para la remisión desde que la empresa se radicó y que el giro esté en función del desempeño. Incluso incorporaba una cláusula que explicitaba que, en caso de problemas en el sector externo, el Gobierno podía actuar discrecionalmente sobre la remisión. De todas formas, existe en la actualidad una arquitectura legal internacional en beneficio de las multinacionales. El propio FMI impide a sus miembros poner restricciones sobre las transacciones de la cuenta corriente, salvo en casos de crisis. Además, las multinacionales utilizan un variado menú de herramientas para transferir ganancias de forma opaca, como la toma de deuda ficticia con la casa matriz o los precios de transferencia. También se han detectado casos de sobrefacturación de importaciones y subfacturación de exportaciones, que reducen la ganancia local y con ello el pago de impuestos, y de triangulación con paraísos fiscales.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-181135-2011-11-13.html
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Sábado 6 mar, 2010
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Inversión extranjera, seguridad jurídica y desarrollo social
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El presidente electo de la República Oriental del Uruguay, José Múgica, expresó públicamente, el 12 de febrero último, ante 1.200 empresarios, entre ellos 400 argentinos, que “Uruguay necesita de la inversión extranjera, e invito a los empresarios a invertir, y vivir en Uruguay, pues allí sus capitales estarán protegidos”.

“Jugatela que aquí nadie te va a expropiar, ni te va a doblar el lomo con impuestos”. Sin ánimo de polemizar con Pepe Múgica, militante que merece el mayor respeto por su consecuente lucha popular, si es necesario precisar que ha significado históricamente la inversión extranjera en América Latina, y cuál es la Seguridad Jurídica que los capitales extranjeros exigen para invertir en América Latina.

James Petras, sociólogo estadounidense especialista en América Latina, elaboró un detalle de seis razones que se aducen para la Inversión Extranjera en América Latina, y la falsedad de esas razones. De ellas hablaremos más adelante, primero es necesario aclarar cuáles son las condiciones que el capital extranjero exige para invertir en América Latina, a lo que ellos llaman Seguridad Jurídica.

1. Ningún tipo de restricción para el ingreso y egreso de capitales en moneda extranjera, dólares, en el momento y por el monto que consideren necesario.

2. Libre disponibilidad y conversión a moneda extranjera, de las ganancias obtenidas en el país, y libre giro por el ciento por ciento a los países de origen de la inversión o a dónde las empresas decidan.

3. Flexibilidad laboral total, mediante contratos a término, sin ningún tipo de consecuencia para la empresa en caso de necesidad de despedir personal. Limitaciones a las organizaciones sindicales en el ámbito de las empresas extranjeras.

4. Absoluta libertad de precios en el mercado interno, y libre disponibilidad de exportación sin impuestos “distorsivos” (retenciones). Beneficios especiales en el pago de la seguridad social. Como en el caso argentino baja de los aportes patronales.

5. Convenios laborales específicos de cada empresa inversora. No adecuación a los convenios laborales por rama de actividad.

6. Promoción impositiva preferencial para las inversiones extranjeras.

7. Régimen jurídico extraterritorial, esto es que en caso de controversia judicial, resuelven los Tribunales de New York o de Miami (Caso privatizaciones en la Argentina).

Todos estos condicionantes que implican la “seguridad jurídica “para el capital extranjero, aparecen en la Ley de Inversiones Extranjeras del ministro Cavallo, durante el gobierno de Menen. Todos sabemos cómo termino ese modelo basado en esas condiciones de inversiones extranjeras.

¿Concederá el presidente Múgica estas condiciones, que de seguro, pedirán “los inversores extranjeros”? ¿Cuál será en ese caso la reacción del pueblo uruguayo, de sus organizaciones sindicales, y del Frente Amplio?

Cristina Fernández recibió a representantes del proyecto minero Pascua Lama, junto al gobernador de San Juan, José Luís Gioja.
Cristina Fernández recibió a representantes del proyecto minero Pascua Lama, junto al gobernador de San Juan, José Luís Gioja.

Los que compartimos proyectos de emancipación nacional, y de gobiernos democráticos y populares en América Latina, debemos tener en cuenta la experiencia histórica sobre la inversión extranjera (IE) en esta región, y aclarar junto a James Petras las siguientes experiencias sobre el tema:

1. En el actual estadio de desarrollo capitalista, la IE no crea nuevas empresas, ni desarrolla nueva tecnología. Más bien, va dirigida a la compra de empresas ya existentes, en particular empresas públicas privatizadas, por parte del capital financiero internacional, con ventajas en el valor de compra (caso YPF, ENTEL, AA, Etc.), con ventajas impositivas, y utilizando tecnología desarrollada en casa, por los propios científicos de los países inversores, o con tecnología obsoleta en sus países de origen, con lo que no promueven el desarrollo tecnológico de los países que reciben la inversión.

La expansión de los mercados en casos muy puntuales, por ejemplo las telecomunicaciones en Argentina, pero con tecnología y aparatos importados. En el resto el mercado no se expandió pues los “inversores extranjeros” no invirtieron lo que había que invertir incumpliendo los contratos originales, como es el caso de Edesur, Edenor, Camuzzi Gas, YPF, Aguas Argentinas y AA, estas dos últimas reestatizadas.

2. La IE no aumenta las exportaciones ni estimula la economía local. Tiende a la explotación directa de recursos minerales (minería, petróleo, gas etc.), los que en general son exportados en bruto y procesados industrialmente en los países industriales, como China, dónde se benefician por los bajos salarios, y ese país es el que exporta los productos terminados. Podemos ver el caso de la Barrick Gold, minera canadiense en Argentina, en la explotación en Catamarca. Se lleva oro, plata y más de 62 minerales estratégicos, que procesa en China, y nos deja la contaminación del suelo y el agua.

3. El origen de los fondos de la inversión extranjera es bastante sospechoso en la mayoría de los casos. Según el presidente de la Barrick Gold, Peter Munk, que recientemente se entrevistó con la presidenta Cristina Kirchner, manifestó que el origen de sus capitales fueron provistos por Adam Kassoghi, conocido traficante de armas quien estuvo varios años preso en Estados Unidos por esa actividad, y por Gaith Pharaon, conocido estafador internacional que también incursionó en Argentina con varios proyectos hoteleros, entre ellos el Hotel Hyatt y el banco BCCI.

4. Hay que pagar la deuda de inversiones extranjeras para consolidar la buena reputación de pagadores. El origen de la deuda en la mayoría de los países latinoamericanos es espuria e ilegal, y fue contraída por dictaduras militares, antidemocráticas, asesinas y al margen de la volitad de sus pueblos (ver artículo de mi autoría publicado por 8300 e Info Sur Neuquén).

5. La inversión extranjera es producto del trabajo y el ahorro nacional que las empresas “nacionales” y las extranjeras fugaron al exterior, por la permisividad de reglas de los gobiernos nacionales, que en general tienen sus intereses ligados a los de estas últimas, y que mediante los bancos asociados o los organismos internacionales re prestan a los gobiernos latinoamericanos o a empresas privadas con garantía del Estado Nacional. Es el caso de la estatización de la deuda durante la dictadura militar y con Cavallo cono presidente del Banco Central (ver artículo antes citado).

6. No es cierto que la IE atrae nueva inversión. Lo que atrae son las condiciones leoninas expuestas al inicio de la nota, y los capitales fluyen de uno a otro país. Como dijo el empresario Franco Macri en el año 2001: “El Capital no tiene patria va donde puede maximizar su ganancia, y esto es lo que le interesa”. Felicitaciones Don Franco tiene razón, al capital, en particular el gran capital internacional, no le interesa ni el país, ni el pueblo, ni crear trabajo, ni mejorar las condiciones laborales, ni nada de todas esas cuestiones socializantes, SOLO LE INTERESA MAXIMIZAR SU GANANCIA Y HACIA ESOS PAISES VA. El resto son falacias para justificar la expoliación de los países en desarrollo.

Por lo expuesto, confiar en la IE como modelo de desarrollo lleva a desastres económicos de magnitud. Hay que desarrollar el ahorro nacional, sancionar leyes que impidan la fuga de capitales, impedir y poner topes al giro de ganancias al exterior. Para ello se deben nacionalizar los depósitos bancarios de todos los bancos, los que serán auditados por el Banco Central. Esto quiere decir que los bancos aceptan depósitos por cuenta y orden del Banco Central, respetando los depósitos de los ahorristas y depositantes en moneda nacional.

Control de cambios y de la compra-venta de divisas en forma incontrolada, y del giro de moneda extranjera al exterior. Poner condiciones de respeto a las leyes nacionales, tanto financieras, impositivas y laborales, y no dar a la posible inversión extranjera ningún tipo de ventajas con respecto a las empresas medianas y pequeñas de nuestros países. Su tasa de ganancia debe ser equiparada con la de sus países de origen. Si invierten con esas condiciones, serán bienvenidos, sino que se queden con sus inversiones donde están. Sería interesante que el Mercosur y UNASUR, discutieran una ley de IE para toda el área, y allí veremos las caras de quiénes verdaderamente defienden los intereses regionales, y a los que sólo les interesa las ganancias de las empresas privadas internacionales y de los grandes bancos.

*Licenciado Juan José González

http://www.8300.com.ar/2010/03/06/inversion-extranjera-seguridad-juridica-y-desarrollo-social/

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