Lo que circula por los medios

5 de diciembre de 2016

Los dólares de los ahorristas



04 de diciembre de 2016
Pagina12 | Economía | Por Alfredo Zaiat
EMISIÓN, DEVALUACIÓN, ASISTENCIA AL TESORO Y DEUDA CON LEBAC. STURZENEGGER SIN BRÚJULA
El Banco Central marea con el juego del sube y baja de la tasa


El titular del BC, Federico Sturzenegger, disminuyó la tasa de interés por presión del presidente Macri.El titular del BC, Federico Sturzenegger, disminuyó la tasa de interés por presión del presidente Macri.

Por: Alfredo Zaiat

La tasa de emisión monetaria de este año es similar a la de 2015 cuando analistas y economistas de la city advertían acerca de desbordes que alimentaban la inflación. El tipo de cambio real, ya sea el multilateral o con el dólar, es bastante parecido al de diciembre pasado pese a que se aplicó la devaluación más fuerte desde 2002. El canal de financiamiento del Banco Central al Tesoro se mantuvo en niveles elevados. Las reservas internacionales están infladas con el anabólico de la deuda pública y privada. La emisión de deuda en pesos vía Lebac elevó el stock al equivalente de 43 mil millones de dólares, según la última cotización, con intereses pagados hasta octubre por un total de 7000 millones de dólares. Dejando las convicciones de independencia en la puerta de entrada del histórico edificio del Banco Central, las autoridades de la entidad monetaria redujeron la tasa de interés de referencia por presión del presidente Mauricio Macri. Federico Sturzenegger cumple un año al frente del Banco Central sin exhibir capacidad para frenar la fuga de capitales ni la dolarización de las carteras de inversión, colaborando en profundizar la recesión con tasas de interés elevadas, fracasando en reducir la inflación vía la política monetaria y desarmando los mecanismos de regulación de los perturbadores capitales especulativos. Como premio a ese desempeño obtuvo el aval del Senado para cumplir con el mandato de presidente de la entidad hasta el 2022. Extraño concepto de meritocracia tiene el macrismo.

La evaluación de la gestión Sturzenegger en el BC con criterios de la ortodoxia es muy crítica, línea de análisis que facilita la comprensión del nivel de desorientación que domina en el área económica del gobierno:

Entre enero y noviembre de 2015 la base monetaria subió en promedio al 32,4 por ciento interanual. En el mismo período de este año aumentó en promedio al 28,0 por ciento. Escasa diferencia para una administración que ofreció la promesa ortodoxa de reducir la expansión monetaria.
Con base 100 diciembre 2001, el tipo de cambio real con el dólar era 1,05 en diciembre 2015, el mismo valor que en noviembre de este año. La megadevaluación fue neutralizada en apenas once meses. Con respecto a la moneda brasileña la relación es 1,18 y 1,44, respectivamente, quedando un margen de depreciación del peso, mientras que tomando el tipo de cambio real multilateral (ponderado según la relevancia del comercio exterior en dólares, euros, reales), en diciembre de 2015 era 1,20 y en noviembre de este año fue 1,26.

En 2015, el Banco Central transfirió al Tesoro Nacional 80.400 millones de pesos en Adelantos Transitorios y 78.124 millones de pesos en Utilidades; este año sumará 50.380 millones de pesos en Adelantos Transitorios y 109.617 millones de pesos en Utilidades. Montos nominales totales casi iguales, pero en este año la vía de auxilio con emisión de pesos se amplió con la compra de los dólares de la vertiginosa colocación de deuda del Tesoro. Sólo en noviembre el BC emitió 49.333 millones de pesos acumulando 154.077 millones en el año por esas operaciones.

Para facilitar el financiamiento del Tesoro, Sturzenegger también abrió las puertas a un infierno conocido en la convertibilidad que, como se sabe, tuvo un final dramático. Flexibilizó la regulación que obligaba a los bancos prestar los depósitos en dólares únicamente a empresas que exportan y, por tanto, tienen capacidad de repago de divisas, al habilitar la utilización de parte de esas colocaciones de ahorristas para financiar el déficit del Tesoro Nacional. Los bancos pueden ahora comprar emisiones primarias de títulos públicos en dólares, de 3000 a 3500 millones de dólares de acuerdo al actual stock de depósitos. Este tipo de financiamiento fue anulado luego de la crisis de 2001.

La sentencia del mundo de la ortodoxia para el ortodoxo Sturzenegger es lapidaria. El último reporte de Economías & Regiones afirma: “La política monetaria de baja de tasa para incentivar el consumo despierta el riesgo de más inflación, lo cual termina castigando el nivel de actividad y el empleo. A su vez, este objetivo dual complica la comunicación entre el BCRA y los agentes económicos, lo cual es contraproducente para su credibilidad, la calidad y los resultados de su política”.

No es que el Banco Central instrumenta una estrategia heterodoxa; es deficiente en la gestión de una política monetaria y cambiaria ortodoxa. Es lo que dicen analistas ortodoxos.

Credibilidad
A mediados de año Sturzenegger pensaba ingresar triunfante al Senado para la aprobación de su pliego de presidente porque estaba seguro de que iba a mostrar un fuerte descenso de la tasa de inflación como resultado de su tarea. No pudo ser. El aval de los senadores no lo consiguió por sus méritos sino porque gran parte de la oposición en la Cámara Alta no quiere –por afinidad ideológica– o no puede –por el sometimiento de gobernadores a la billetera de la Casa Rosada– incomodar al gobierno de Macri.

La ortodoxia financiera postula que el Banco Central debe trabajar en construir credibilidad para que el mercado acompañe la orientación de sus políticas alineando expectativas con las oficiales. Sturzenegger estuvo presentando a lo largo del año una serie de iniciativas de buen banquero central ortodoxo para ganar esa confianza de financistas y de empresarios: Metas de Inflación, Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), Comité de Política Monetaria para fijar semanalmente la tasa de interés. Además de sobreactuar la independencia funcional respecto al Poder Ejecutivo, en especial con el Ministerio de Deshacienda Alfonso Prat Gay. Ninguna de esas formalidades institucionales las ha podido desplegar con efectividad y menos mostrar resultados satisfactorios.

Más allá de la frivolidad académica de querer imitar la institucionalidad de bancas centrales de países con estabilidad monetaria y cambiaria, la gestión diaria desarrollada por Strurzenegger y su equipo revela una inconsistencia que ha empezado a alarmar al mundo de las finanzas. Comparten estilo y discurso con esos funcionarios que los sienten como socios de sus negocios, pero advierten que es imposible construir credibilidad en el mercado y en el mundo empresario si en apenas once meses de gestión modificaron en cuatro oportunidades el sentido de la tasa de interés. Y los cambios fueron por urgencias cambiarias y políticas, alejados de una estrategia sólida en materia monetaria.

La tasa de interés subió cuando Sturzenegger desembarcó en el Central como señal de dureza monetaria, luego bajó al poco tiempo como muestra que al BC no le preocupaba la evolución del mercado cambiario, el cual ya había sido impactado por la megadevaluación. Pero cuando el dólar tocó casi los 16 pesos a fines de febrero apareció el miedo, subió inmediatamente la tasa de interés y la mantuvo en niveles elevados a la espera de la “desinflación”, facilitando de ese modo una impresionante bicicleta financiera que adormeció la cotización del dólar. Los comunicados semanales de emisión de Lebac explicando las razones que el Central tenía para mantener la tasa de interés elevada son pruebas documentales que deberían incomodar a Sturzenegger. La “desinflación” no se hizo presente y pese a no alcanzar el objetivo empezó a reducir la tasa de interés por presión política del presidente Macri, que así espera dar un poco de aire a una economía asfixiada por la recesión.

Pese a las tasas elevadas y la invasión de bienes de consumo final importados, medidas que buscan disciplinar los precios, la tasa de inflación sigue cerca del 2 por ciento mensual .La expectativa de inflación que monitorea la Universidad Di Tella, que hasta hace poco era referencia para el cosmos de la ortodoxia, es creciente, pero el Banco Central argumenta que ese indicador está influido por el recorrido pasado y no por el sendero futuro previsto. Sin embargo el Relevamiento de Expectativas de Mercado, que construye el BC con la tómbola de indicadores de consultoras de la city y de grandes bancos locales e internacionales, anotó un alza de la tasa de inflación esperada.

Es muy complicado que una banca central pueda conseguir credibilidad a su gestión si maneja la tasa de interés, variable muy sensible para financistas y empresarios, en una forma tan errática. La actual reducción de la tasa de interés fue aplicada al tiempo que está disminuyendo la demanda de dinero, combo poco recomendable para mantener estabilizado el mercado de cambios, hoy compensado solamente por el dólares del blanqueo y el endeudamiento público. Se pueden ofrecer marcos institucionales que son aceptados internacionalmente y sobreactuar seriedad en la administración de la cuestión monetaria, pero si una de las tareas principales como es la definición de la tasa de interés registra semejantes mudanzas, la conducción del Banco Central termina erosionando su credibilidad.

En el gobierno se preguntan por qué la economía no arranca o no pueden exhibir resultados macroeconómicos satisfactorios pese a las medidas de liberalización del mercado cambiario, de la cuenta capital y del comercio exterior. La respuesta la tienen en ese mismo interrogante.

azaiat@pagina12.com.ar

https://www.pagina12.com.ar/6856-el-banco-central-marea-con-el-juego-del-sube-y-baja-de-la-ta

Ver:  Argendólares: Plata amarga


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06 de noviembre de 2016
Pagina12 | Economía
LA DEUDA EMITIDA POR PRAT-GAY Y STURZENEGGER SUMA IMPACTANTES 90 MIL MILLONES DE DÓLARES EN ESTE AÑO
Chocar la calesita
El impresionante endeudamiento en pesos y en dólares, en el mercado local e internacional, no derivó en una fiesta económica. El desmanejo en la gestión económica tiene como saldo recesión, fuga de capitales, mayor desequilibrio externo y aumento del déficit fiscal.

Alfonso Prat-Gay y Federico Sturzenegger disputan el liderazgo de endeudador serial. (Fuente: Télam)Alfonso Prat-Gay y Federico Sturzenegger disputan el liderazgo de endeudador serial.
(Foto: Télam)
Por: Alfredo Zaiat
La deuda en pesos y en dólares emitida por el gobierno de Mauricio Macri en el mercado local e internacional no suma 44 mil millones de dólares en lo que va del año. Ni serán los 50 mil millones de dólares que calculan analistas para fin de 2016. Hasta el último día de octubre la nueva deuda emitida en once meses de gestión de la dupla Alfonso Prat Gay - Federico Sturzenegger totalizaba 87 mil millones de dólares. Hasta fin de año superaría los 90 mil millones de dólares. Este monto impactante se integra con una cuenta que no se contabiliza en las evaluaciones corrientes pero que debe sumarse para dar cuenta de la magnitud del endeudamiento público: la emisión de Lebac. Es la deuda que está acumulando a mucha velocidad el Banco Central y que es aún más inquietante que la colocada por el Ministerio de Finanzas puesto que es de cortísimo plazo. El actual stock de Lebac está generando pagos de intereses en pesos equivalentes a 1000 millones de dólares mensuales, monto que se acelera a medida que se incrementa esa deuda que se ha convertido en la cadena de la felicidad para el mundo de las finanzas.
Si cualquier analista local o del exterior, ortodoxo o heterodoxo, hubiera planteado antes de las elecciones presidenciales un escenario económico 2016 con la posibilidad de emitir deuda (Nación, provincias, empresas y BCRA), en pesos y en dólares, por un total de 87 mil millones dólares en apenas once meses, no habría dudado de que quien estuviera al frente del gobierno estaría en condiciones de desplegar una fiesta económica y asegurarse el poder por más de un mandato. Pero esa bonanza global no se ha presentado. En lo que va del gobierno de Macri se ha sumado esa inmensa masa de recursos pero la economía se ha sumergido en una recesión fuerte. Y las dudas políticas aparecieron en el amplio dispositivo de propaganda oficial con miras a las elecciones de medio término del año próximo.
En 2017 continuará el festival de la deuda. Un reporte del agente del mercado financiero Research for traders calculó que por el pago de intereses (9217 millones de dólares), el vencimiento de capital (28.520) y el financiamiento del déficit fiscal previsto en el Presupuesto de 4,2 del PIB (23.052) la emisión de deuda será de por lo menos 60.790 millones de dólares.
El saldo en dos años sería entonces de unos 150 mil millones de dólares. El endeudamiento desenfrenado es utilizado por el gobierno para pagar deudas, entregar divisas para la fuga de capitales y para cubrir el déficit gemelo (fiscal y comercial). Respecto al desequilibrio comercial creciente, el endeudamiento facilita el pago del incremento de las importaciones de bienes de consumo final que desplazan a la producción nacional. O sea, los empresarios nacionales que estaban desesperados por comprar dólares sin restricciones ahora lo pueden hacer, pero otros empresarios también lo pueden hacer para comprar en el exterior productos que hunden en la recesión a los empresarios dedicados a la producción nacional. Ambos hoy pueden comprar los dólares que aporta la deuda, aunque sólo pueden estar aliviados los importadores.

La cuenta de APG
Otro informe de Research for traders detalla que el Ministerio de Finanzas a cargo de Alfonso Prat Gay (APG) lleva emitida deuda en pesos por 220.496 millones con Bonos del Tesoro en pesos atados al CER 2020 (Boncer 2020), Bonos del Tesoro en pesos atados al CER 2021 (Boncer 2021), Bonos del Tesoro a tasa fija con vencimiento en 2018, 2021, 2023 y 2026, y Bonar 2018 y 2020 (a tasa Badlar). A un tipo de cambio mayorista de 15,175 pesos representa unos 14.500 millones de dólares.
También colocó deuda en dólares en el mercado local por 5915 millones de dólares en Letras del Tesoro a corto plazo (que ya vencieron cerca de 1200 millones), a tasas de rendimientos en dólares de 3 y 4 por ciento anual.
En plazas financieras del exterior se colocaron papeles de deuda para cancelar la capitulación a los fondos buitre, los bonos para comprar cupones ligados al PIB y los bonos en Euros por un total de 22.080 millones de dólares.
Varias provincias y grandes empresas salieron a buscar dólares luego de que el pago a los buitres abriera las puertas del financiamiento externo. Por esa vía acumulan 12.038 millones de dólares hasta fines de octubre. La orgía del endeudamiento no se detiene. Por primer vez en su historia el Banco Provincia de Buenos Aires salió al mercado local a colocar títulos de deuda en pesos. En primera fila se ubican la ciudad de Rosario, Mendoza, Tierra del Fuego, Entre Ríos y decenas de empresas que están saliendo a buscar financiamiento en el exterior.
El gobierno nacional, provincias y empresas privadas han emitido deuda por 34.118 millones de dólares en el mercado internacional, bajo legislación de Nueva York insistiendo con el pecado de la cesión de la soberanía jurídica a favor de tribunales pro buitres. Hasta fin de año habrá colocaciones por unos 2300 millones más.
De ese modo, la cuenta de deuda de APG (en pesos y en dólares) será de 44.795 millones de dólares en 2016.

La cuenta de FS
Para desalentar la compra de dólares al tiempo que retira pesos del mercado con el esquivo objetivo de bajar la inflación, el Banco Central conducido por Federico Sturzenegger emite Lebac. Al 31 de octubre, el stock de esa deuda de cortísimo plazo era de 685.000 millones de pesos, superior al total de la Base Monetaria de 669.905 millones de pesos (dinero en circulación en manos de público y de los bancos depositados en el BCRA). El monto de esa deuda que crece en forma vertiginoso es equivalente a 45.670 millones de dólares. La cuenta de FS sigue en alza en forma permanente.
Como se adelantó en esta columna en abril pasado, los intereses a pagar en este año por las Lebac serán de unos 200.000 millones de pesos, equivalente a unos 13.500 millones de dólares. En los últimos dos meses de 2016, la autoridad monetaria desembolsará unos 30 mil millones de pesos en intereses de las Lebac, activos que hoy devengan una tasa de 26,75 por ciento anual.
Esas tasas siguen siendo atractivas para bancos e inversores conservadores: poco más de la mitad de las Lebac fue suscripta por empresas y particulares a través de bancos. Las Lebac ofrecen la oportunidad para inversores extranjeros de realizar lo que se denomina carry-trade sobre el peso argentino: ingresar dólares a la plaza local, luego venderlos y con los pesos obtenidos comprar Lebac, para que en un plazo determinado recomprar más dólares con el capital e intereses de esa inversión en pesos. Esta bicicleta es facilitada por la dupla Prat Gay-Sturzenegger porque el primero garantiza la provisión de dólares vía el festival de deuda y el otro asegura la estabilidad del tipo de cambio con una tasa elevada.
Competencia
La disputa por el nivel de la tasa de interés entre Prat Gay y Sturzenegger entretiene a los analistas orientando la cuestión al impacto del elevado costo del dinero sobre la actividad económica. En realidad, la discusión entre ellos oculta detrás de la controversia acerca de la tasa de interés quién de los dos lidera el nuevo gran ciclo de endeudamiento público. Es una pelea que está muy pareja. La competencia además es quién de los dos puede orientar mejor las expectativas de los agentes económicos, tarea en la que ambos no pueden mostrar resultados positivos. El ministro de Finanzas y Deshacienda sólo exhibe una gestión efectiva en emitir deuda y sus declaraciones acerca del repunte de la economía para alentar el consumo y la inversión se derriten ante cada nuevo indicador de actividad. El titular del Banco Central puede mantener el mercado cambiario sin alteraciones por la lluvia de dólares especulativos y la tasa de interés elevada armando una impresionante bola de nieve especulativa. Mientras su estrategia de manipular las expectativas sociales respecto a que la inflación del año próximo tendrá un techo del 17 por ciento no recibe acompañamiento ni de las propias filas del oficialismo.
Esta carrera del endeudamiento seguirá el año próximo de acuerdo al proyecto de Presupuesto 2017 que tuvo media sanción en Diputados.
Carlos Heller (Partido Solidario) argumentó en su rechazo en el debate en el recinto que del total de esa nueva deuda un ínfimo 0,6 por ciento se destinará a Gasto de Capital, el 42 por ciento se dedicará a la amortización de deuda, el 18 por ciento a gastos corrientes (principalmente pago de intereses), un 3 por ciento para aplicaciones financieras y el restante 36 por ciento sin asignación específica. “Algo que ocurre en todos los Presupuestos, aunque en éste llama la atención por su elevado volumen”, indicó Heller. El vertiginoso endeudamiento tiene como contrapartida un incremento muy importante del pago de intereses. La secuencia de ese rubro en el presupuesto nacional es la siguiente:

2015: 96.000 millones de pesos
2016: 186.500 millones de pesos.
2017: 246.629 millones de pesos.
Esta suma equivale al 11,5 por ciento del total de los gastos corrientes y al total del monto de los salarios de la administración nacional del año próximo.

El mejor equipo
Para el mundo de la ortodoxia, el recorrido negativo de la economía en estos meses con elevado endeudamiento es consecuencia de lo que consideraran el error inicial del gobierno de no haber realizado un fuerte ajuste fiscal en el primer año de gestión cuando existía un nuevo liderazgo político. Ahora dicen que el macrismo agudizará aún más el descalabro fiscal con el objetivo conseguir un buen resultado en las elecciones del próximo año. Soportan semejante descalabro de las cuentas públicas sin agudizar críticas por simpatía política apostando a que Macri gane las elecciones de 2017, esperanzados con que luego despliegue un mayor ajuste fiscal en 2018.
Para la heterodoxia, el diagnóstico de la dupla Prat Gay-Sturzenegger acerca de las tensiones que tenía la economía fue equivocado y la estrategia de gestión por consiguiente estuvo desvariada. Indica que la política económica ha estado subordinada a provocar exclusivamente una fuerte transferencia de ingresos hacia grupos concentrados. Para señalar que la recesión, el alza del desempleo y el deterioro social son consecuencia de esa estrategia regresiva en la distribución de la riqueza.
Una y otra lectura analítica acerca del desmanejo económico, que abrió las puertas a una recesión cuya salida por ahora son expresiones de deseos, coincide con un impactante aumento de la deuda que está financiando los desequilibrios provocados y la fuga de capitales. El mejor equipo de los últimos 50 años tiene el mérito de haber chocado la calesita con un endeudamiento record de más de 90 mil millones de dólares en pocos meses.

azaiat@pagina12.com.ar

https://www.pagina12.com.ar/1576-chocar-la-calesita

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