Lo que circula por los medios

1 de enero de 2017

Un gobierno preocupado por bajar el déficit fiscal antes que por la recuperación del empleo y la producción.







31 de diciembre de 2016
Pagina12 | Economía | Panorama económico - Por Raúl Dellatorre
PANORAMA ECONÓMICO
El año que viviremos en peligro



Por Raúl Dellatorre
Estimado lector: sabemos que es 31 y estará pensando más en la cena de esta noche y recordando algo que le faltó comprar, que en la reflexión que aquí le vamos a proponer. Pero si logro captar su atención por un momento piense lo siguiente: seamos justos, a Alfonso Prat Gay habrá que reconocerle que efectivamente tenía un costado progresista que tan difícil era de advertir. Ese flanco “progre” está dado porque, al “dar un paso al costado”, le dejó al gobierno de Mauricio Macri una bomba muy difícil de desactivar. Pero antes de que salga corriendo a confundirse en un abrazo con Prat Gay, como el que se diera este último con su ahora medio sucesor Luis Caputo, cuando juntos festejaron en Nueva York la victoria de Paul Singer contra Argentina (va la foto para recordarlo), deje que le explique en qué consiste ese terreno resbaladizo y en pendiente por el que deberá transitar el gobierno durante este complejo 2017.

¿En qué condiciones dejó la economía Prat Gay y cómo sigue el gobierno a partir de ahora? La fotografía del momento admite distintas miradas, según desde dónde se pare el observador y en qué aspectos haga foco. Una mirada posible es la siguiente. Un año completo de gestión que arrancó con una fuerte devaluación, levantamiento de regulaciones en el mercado cambiario y en el comercio exterior, eliminación de retenciones y facilidades al libre movimiento de los capitales, sobre todo de salida. Bajo esas condiciones, se prometió una rápida reactivación de la economía, un aluvión de inversiones externas (¿alguien recuerda la promesa de los veinte mil millones de dólares que estaban comprometidos a ingresar “apenas se levantara el cepo”, que repetían Macri y Prat Gay?) y un mercado ávido por productos argentinos que, por fin, iban a poder a salir a ofrecerse al mundo, ese mundo del que Argentina se había alejado. El año de gestión terminó, en cambio, con un deterioro alarmante del mercado interno por caída del poder adquisitivo de la población (con fuerte traslado a precios de la megacorrección cambiaria), un déficit brutal del 6,8 por ciento del producto bruto (contabilizando también el pago de intereses, que el gobierno maquilla hablando de “déficit primario” con lo que baja en un par de puntos el desequilibrio), caída del PBI cercana al tres por ciento con la casi plenitud de ramas industriales en baja (sólo quedan con números a favor los derivados del complejo cerealero y oleaginoso: molienda, aceites y biocombustibles), desempleo en alza, cierre de empresas, suspensiones masivas de actividad durante el verano, retroceso de la inversión y una geométrica suba del endeudamiento externo.

Prat Gay pagó con su salida el costo de los platos rotos, de los que en realidad no es el único responsable. Pero si esas son las condiciones en que quedó la economía a su salida, ahora hay que ver cuál es la respuesta, la reacción del gobierno ante ese cuadro. La designación de Nicolás Dujovne en Hacienda y Luis Caputo en Finanzas, ex JP Morgan y hombre de absoluta confianza de Prat Gay, da una señal al respecto, así como las primeras palabras en funciones que pronunció el primero. El recién llegado definió la reducción del déficit fiscal como su objetivo inmediato, pero también planteó metas de reformas estructurales, tanto en términos impositivos (una reforma que haga menos pesada la carga tributaria) como en el esquema de gastos e ingresos de las provincias (que las hagan menos demandantes de los recursos del Estado nacional).

La reacción que provocaron estos nombramientos en el frente industrial no es buena. Ven un gobierno preocupado por bajar el déficit fiscal antes que por la recuperación del empleo y la producción. Según algunos voceros industriales, “estos funcionarios no entienden a la industria”. Para otros, como Guillermo Moretti, “es un problema ideológico, estamos frente a un neoliberalismo que no se ha aggiornado, no ve ni entiende el mundo que lo rodea, que ya no crece en función del comercio exterior sino cuidando su mercado interno, y en cambio aquí se pone el eje en lo fiscal y en lo financiero y se deja en segundo plano la producción y el empleo”.


La palabra de Moretti, titular de la Federación Industrial de Santa Fe, es una de las más interesantes para escuchar dentro del espectro empresario que participa de la conducción de la UIA. Fue de los primeros en advertir sobre las graves consecuencias que tendría la apertura importadora de bienes manufacturados, y ayer fue una de las primeras reacciones que el autor de esta nota pudo recoger tras la primera intervención pública de Dujovne ya como ministro designado. “Si el nuevo ministro ya nos habla en contra del empleo público es que estamos en un problema; hay un gobierno, pero también un establishment, que son las empresas concentradas, los grandes medios, que creen en el camino del ajuste como salida. Yo creo que el interior está viviendo la plenitud de una crisis que en los centros urbanos, como la Capital Federal, todavía no se ve, pero que por este camino les va a llegar en pocos meses más”.

En pocos meses más, el país estará transitando la previa a las elecciones de medio término, programadas para octubre de este 2017. Seguramente la preocupación por no llegar a esas instancias en medio de una crisis económica haya apurado la salida de Prat Gay, cuando ya era palpable que su última promesa, la de los brotes verdes del segundo semestre, pasaba a ser una más de sus fallidas performances de profeta. Mauricio Macri, y quienes lo aconsejan, no creen que el problema sea el modelo, sino el desacople entre sus partes. Saben, porque ya han recibido señales desde el exterior, que una economía que entró en recesión masivamente, con desempleo y descontento social creciente, y desequilibrios en su balanza de pagos (más salida que entrada de dólares, aun con un resultado exitoso en el blanqueo, pero “por única vez”), y que ya durante 2016 se endeudó con el exterior en 45 mil millones de dólares, no es una plaza confiable. Máxime cuando los vientos en la plaza financiera internacional soplan en contra de las economías emergentes. Macri y los suyos creen que, una vez más, hay que dar “señales de confianza a los mercados”. Y esta señal, intuyen, es mostrar que son capaces de bajar el déficit.

Esta es la economía que deja Prat Gay cuando da su “paso al costado”. Una economía en crisis, fuertemente endeudada, y que en ocho meses dilapidó la “confianza” que había logrado devaluando, retirando controles de los mercados y firmándole un cheque en blanco a los buitres para que el juez Griesa le pusiera la cifra. El camino que le deja al gobierno, a partir de aquí, es resbaladizo y en pendiente porque ya casi no queda tiempo. Con las elecciones tan cercanas en el horizonte, ¿de qué forma se logra achicar el déficit sin pagar un enorme costo político por las consecuencias sociales que provoque?. Dujovne ya dejó entrever cuál es su repuesta: no es aumentar impuestos, al contrario. Por lo tanto, el ajuste va a venir por el lado de reducción del gasto y de las transferencias, tanto a provincias como a sectores sociales que reciben subsidios.

Dujovne y Caputo serán los brazos de un mismo cuerpo, encargado de obtener los recursos para que este modelo neoliberal siga funcionando. Es decir, pueda seguir recibiendo crédito del exterior mientras no salga de la crisis interna. Las propias fuentes oficiales hablan de una necesidad de financiamiento de 60 mil millones de dólares del exterior para 2017. Los que tienen algún acceso a los mercados financieros globales aseguran que, en las actuales condiciones, Argentina no podrá repetir ni siquiera el financiamiento de 45 mil millones que obtuvo en el año que culmina, incluso pagando mayor tasa. El gobierno cree tener la llave: si baja el déficit, se le abrirán las puertas del crédito otra vez en forma irrestricta. Pero, ¿a qué costo social y político? Este ya no es un problema de Alfonso Prat Gay. Es, apenas, la pesada herencia que le dejó al gobierno al partir.

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1 de diciembre de 2016
Pagina12 | Economía
OPINIÓN
Sin ministro de Economía



(Imagen: Fotomontaje Alfredo Argento)
Por Alfredo Zaiat
El Ministerio de Energía negoció que el aumento de las naftas de 8 por ciento no sea en diciembre y comience a regir a partir del primer mes del nuevo año. El Ministerio de Salud decidió que las empresas de medicina prepaga suban las cuotas a los afiliados en un 6 por ciento en febrero. Un ministro de Economía habría analizado y aconsejado cuándo era el mejor momento para aplicar esos ajustes teniendo en cuenta las proyecciones de inflación de 2017, variable clave para ordenar la política de ingresos. Pero el gobierno de Macri no lo tuvo con Alfonso Prat Gay durante doce meses y con su desplazamiento eligió fragmentar aún más el manejo de un área muy sensible. Nombró al economista pluriempleo Nicolás Dujovne como secretario de Hacienda con cargo de ministro reportando a dos vicejefes de gabinete. Es la máxima degradación funcional conocida hasta ahora de un puesto relevante. Decisión que hasta fervientes macristas consideran desacertada. Es una experiencia de gobierno peculiar hacer desaparecer el Ministerio de Economía. El departamento oficial de propaganda público-privado difunde que ahora Macri será el encargado de la economía, como si ser presidente no incluyera esa responsabilidad. A la vez publicita que esa tarea será acompañada por una troika de la Jefatura de Gabinete (Marcos Peña, Gustavo Lopetegui y Mario Quintana). Esta no gestión de la cuestión económica es disfrazada como “trabajo en equipo”. El saldo de esa estrategia en 2016 ha sido muy malo reflejado en la evolución de variables macroeconómicas, con una recesión persistente y que ya es más pronunciada que la última de 2014.

La descoordinación en la administración de la economía es una de las peores señales para orientar las expectativas de los principales agentes económicos. Con el objetivo de tener un buen comportamiento electoral, la apuesta central del macrismo es que la economía arranque con una tasa de inflación controlada. Consultores de la city que desean tanto que la economía macrista funcione hasta relativizar el derrumbe de la actividad, señalan que empezar el año con un aumento en las naftas no es una medida recomendable tras esa meta político-electoral. El ajuste en los combustibles define un piso elevado a la inflación de enero que condicionará la variación anual de ese importante indicador del humor social.

El aumento en las naftas gatillará una segunda ronda de alzas de precios provocada por ese ajuste inicial. De esa forma la economía mantendrá una inercia de indexación de precios que alejará el objetivo oficial de una inflación del 17 por ciento anual, tasa fijada en el Presupuesto y definido por el Banco Central en el esquema Metas de Inflación. Ese salto en los costos que luego se trasladan a precios fue advertido por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas. Menciona que en un escenario complicado por la caída de la actividad -el consumo de gasoil bajó 9,5 por ciento interanual y el patentamiento de camiones descendió 15,0 por ciento-, el aumento de 8,0 por ciento en combustibles tendrá un impacto mínimo de 3 puntos en el índice de costos de transporte que elabora esa cámara empresaria. La secuencia es conocida: sube las naftas, se incrementa el costo del transporte de mercaderías y aumenta entonces el precio al consumidor.

Un ministro manejando el amplio tablero de la macroeconomía con criterios técnicos y político-electorales hubiese podido recomendar anotar el ajuste de combustibles en diciembre en un año donde la muy elevada tasa de inflación ya estaba incorporada como dato negativo. Pero no hay ni habrá por ahora ese ministro en un gobierno que sigue publicitando el trabajo en equipo cuando sus miembros hablan mal unos de otros. Es una tarea complicada que ese estilo de administración del poder pueda liderar una política económica consistente. Voceros oficiosos han evaluado como un hecho positivo que la salida de Prat Gay no haya generado ruidos en el mercado financiero y lo explican diciendo que el albacea de la fortuna de Amalita Lacroze de Fortabat “no manejaba la economía”. O sea, había un ministro que debía ocuparse de la economía que no intervenía en su área de responsabilidad. Este disparate tendrá otro capítulo más con un reemplazante que tendrá aún menos atribuciones.

El Ministerio de Energía hizo otro aporte para sumar tensiones inflacionarias a comienzos de año. Habilitó el aumento de las tarifas de luz y gas a partir de febrero. De ese modo el ministro Juan José Aranguren alimentará en enero (naftas) y febrero (tarifas) la tasa de inflación. Sin ministro de Economía, el resto del gabinete se acomoda en función a defender los intereses de su sector. En el caso de Aranguren, los de las petroleras y compañías de energía. Esta descoordinación tiene sus costos que se reflejan en malos indicadores económicos generales.

Otro ministerio hizo su contribución para desalinear una de las variables clave del ordenamiento de las expectativas. El de Salud autorizó otro aumento en la cuota de las prepagas para febrero sumando otro factor de indexación. Intervino de ese modo en la aturdida política de ingresos del macrismo. Determinar un piso inflacionario elevado en el primer trimestre del año condicionará la negociación paritaria 2017.

La canibalización del área económica es impactante. Energía maneja el tema tarifas; Interior, la obra pública y la relación con las provincias; Agricultura, el vínculo con el sector proveedor de dólares para una economía que tiene principalmente esa restricción; Producción administra el comercio exterior y el diálogo con las empresas; Desarrollo Social, el control y asignación de recursos para grupos vulnerables; Trabajo define la política con el sindicalismo y las paritarias; el Banco Central decide el nivel de la tasa de interés y el tipo de cambio. Para avanzar en esa desintegración funcional de Economía, Macri otorgó jerarquía de ministerio a dos secretarias: Hacienda, que sólo monitorea la distribución del gasto público; y Finanzas, que se dedicará a emitir deuda.

Desapareció de ese modo el Ministerio de Economía. En ese túnel hacia lo desconocido ha lanzado Macri la gestión económica. Si hay que guiarse por los resultados obtenidos hasta el momento se parece mucho a un oscuro callejón.

azaiat@pagina12.com.ar

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01 de enero de 2017
Pagina12 | El país
AÑO NEGRO PARA EL COMERCIO
En diciembre, las ventas minoristas cayeron un 5,4%
De esta manera se cumplieron 12 meses consecutivos en baja. Los comercios finalizaron 2016 con una reducción anual promedio del 7%, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa.

Los comercios aplicaron descuentos de hasta el 50 por ciento para intentar revertir la caída.
Los comercios aplicaron descuentos de hasta el 50 por ciento para intentar revertir la caída.
El 2016 fue un año poco feliz para los comerciantes argentinos. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas cayeron en promedio un 7%. Diciembre, a pesar de ser un mes en el que habitualmente suben por las fiestas, no fue la excepción: las cantidades vendidas por los comercios minoristas cayeron un 5,4%

La CAME remarcó que 2016 fue “un año donde la pérdida de poder adquisitivo de las familias y las altas tasas de inflación redujeron la demanda interna”, lo que explica la importante reducción del comercio. Sin embargo, la misma entidad aseguró que la demanda durante el mes de diciembre “superó las expectativas de los empresarios del sector”.

Aun así, si bien se observó un público más dinámico que aprovechó las ofertas y las posibilidades de financiamiento que ofreció el mercado, el movimiento no alcanzó para recuperar la demanda y terminar el último mes de 2016 en alza.

La demanda de diciembre se concentró en la segunda quincena, especialmente en la semana de Navidad. Sin embargo, en la última semana la mayoría de los comercios lanzaron promociones muy generosas que atrajeron al público y permitieron continuar con un consumo activo hasta el sábado 31. En las calles, se podían encontrar promociones 2x1 en indumentaria, calzado, textil blanco, marroquinería, bijouterie y descuentos de hasta 40-50 por ciento en el resto de los rubros.

La CAME calificó como positivas las medidas que incluyeron la exención de Ganancias en el aguinaldo, el bono compensatorio a jubilados, el plus salarial asignado por el sector privado, el Ahora 18, el Ahora 12, los acuerdos para dar 12 cuotas sin interés. “Fueron todas medidas que ayudaron a reactivar la demanda sobre el final de 2016”, indicaron.

Con respecto al balance del año, la CAME macró la preminencia de una “demanda muy débil y un consumidor con muchas restricciones para gastar”. Y culpó a “la pérdida de poder adquisitivo que generó la inflación y la destrucción de empleo en sectores como el público y la construcción principalmente. A su vez, en aquellos segmentos en mejor situación de ingresos, hubo mucho desvío hacia mercados como Chile, Paraguay, Brasil o Miami, que ofrecían mejores precios”.






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31 de diciembre de 2016
Pagina12 | El país | Por Mario Wainfeld
OPINIÓN
Un año revelador, cuesta abajo
El relevo de Prat-Gay, impacto relativo y posible continuación. El blanqueo, festejos del macrismo. El modus operandi del Gobierno, pegar y negociar si no queda otra. Una ristra de ejemplos. Jueces y camaristas consagrados a proscribir a Cristina y Milagro Sala. Decisiones vergonzosas, regalito de fin de año para Macri y Morales.


(Imagen: AFP)
Por Mario Wainfeld
La semana final de 2016 repite y ahonda constantes del año. También aporta novedades. El Gobierno atraviesa su primera crisis de Gabinete cuya cima es el relevo de Alfonso Prat Gay y su reemplazo por Nicolás Dujovne y Luis Caputo. Síntoma de pujas internas tanto como de necesidad de buscar fusibles para explicar “fracasos” en todo lo referente a las necesidades populares.

Los indicadores de la economía real, empleo, consumo y valor adquisitivo del salario se mantienen cuesta abajo. La recesión y la inflación alcanzan marcas ignotas desde hace quince años.

El presidente Mauricio Macri veta la ley que decidía la expropiación del Bauen, una empresa recuperada por los trabajadores, con enorme sacrificio y capacidad de subsistencia.

Se renuevan despidos en el sector público, particularmente en el ministerio de Educación.

El oficialismo, político y mediático, celebra el resultado del blanqueo de capitales, la condena (no firme y en suspenso) a Milagro Sala, el procesamiento a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la reapertura de la inicua denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman.

El microcosmos de pocos días resume objetivos logrados: la persecución a la protesta social, el asedio a Cristina, el enésimo beneficio a los grandes capitales, que contrasta con el ensañamiento contra las experiencias de economía popular.

Macri tiene mucho que agradecer a jueces sin escrúpulos, como los federales Claudio Bonadío, Julián Ercolini o los integrantes del Tribunal Oral Federal de Jujuy. Y al apoyo serpenteante del presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti (ver asimismo nota aparte).

Oscuridades del blanqueo: El blanqueo es, como todos los anteriores, una gracia estatal a evasores, fugadores o lavadores. Muchas administraciones acuden a la medida, que justifican porque contrapesaría la inmoralidad (y el destrato a los contribuyentes cumplidores) con el ingreso de recursos a las arcas fiscales. La práctica remanida no excusa sus vicios aunque sí resta legitimidad a los críticos de otras fuerzas que la utilizaron.

El presidente agravó la perversión mediante un decreto presidencial dedicado a su papá, Franco Macri, a la rica parentela y a otros allegados al séquito oficial.

Los especialistas disputan sobre el rédito económico del blanqueo. A los fines de esta nota baste decir que es un alivio relativo para el Fisco, tanto una bala de plata que se gastó.

Modus operandi: Un año es tiempo suficiente para captar el modus operandi predilecto del gobierno. La ciencia política avanzada lo describe con la sigla PPSP (prepear por si pasa). El primer reflejo es embestir contra adversarios, instituciones, derechos. La ley o la Constitución son detalles que se pueden dejar de lado. Si se consigue, aleluya. Se recula si hay resistencia, retaceo de apoyo parlamentario o acción directa eficaz. Los ejemplos son numerosos, escojamos unos pocos.

Empecemos por los que salieron fácil. El “acuerdo” (mal nombre de la rendición) con los Fondos buitres. La toma de deuda externa record, a intereses elevados cuyo costo se incrementó en pocos meses por las variaciones en el tablero internacional. El desbaratamiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

La aquiescencia imperdonable de la mayoría de la oposición parlamentaria lubricó los trámites.

En cambio, los despidos de estatales generaron las primeras réplicas organizadas que no les pusieron fin pero que, posiblemente, mitigaron la primera escalada.

Los aumentos de tarifas, concebidos sin debate ni audiencias públicas, inspiraron la primera movilización protagonizada por ciudadanos de distintas provincias, autoconvocados, mayormente. El Gobierno debió anular el tarifazo iniciático, postergar su aplicación, morigerarlo.

Las marchas y actos del movimiento obrero y de las organizaciones sociales acicatearon la Ley anti despidos, aprobada por el Congreso contra la voluntad de Cambiemos. Macri la vetó, aunque se allanó a buscar mecanismos de negociación, con la CGT.

La Ley de Emergencia Social se concretó con esos sectores como vanguardia y la oposición como aliada. Imposibilitado de vencerlos, el macrismo consensuó un texto con concesiones varias, asignaciones que no estaban en el Presupuesto 2017. Su real alcance se calibrará cuando se implemente. En cualquier caso fue una victoria de sus oponentes. El oficialismo contumaz podría tratar de burlarla en los hechos pero se expondría a reclamos y protestas masivos.

La Reforma del Impuesto a las Ganancias fue el preludio de un diciembre pletórico de errores no forzados del oficialismo que, nuevamente, se allanó a acordar un nuevo proyecto.

El voto electrónico se quiso imponer de arrebato, dando por sentada la apatía de los peronismos provinciales. La complacencia de los líderes territoriales fue la tendencia pero no la regla absoluta: en esta ocasión no funcionó.

El arrasamiento de los derechos de los investigadores del CONICET solo se detuvo merced a la decidida acción directa de los damnificados.

Los ejemplos pueden multiplicarse, cualquiera que lea esta columna podría agregar otros. Quedó fijado que se ejerce una variante gubernamental del vandorismo. Se pega primero y se negocia luego. Claro que como el punch del Estado es enorme, solo se negocia si el contrincante no baja la guardia o se rinde.

La acción directa, tal como se corrobora desde principios de este siglo, “paga” a sus actores. Los visibiliza, los potencia, les insufla mística. Interpela a los funcionarios, les delimita el poder, los induce o fuerza a enmendarse.

En el año que empieza mañana, todo lo indica, el macrismo se radicalizará. Aspira a reformar leyes laborales contra los derechos de los trabajadores, incitar paritarias con techos irrisorios cotejados con el aumento del costo de vida. La flexibilización es un paso necesario para el proyecto M, insinuado pero no completado aún.

En la vereda de enfrente quedarán trabajadores registrados o informales o desocupados. Los usuarios de servicios públicos serán objeto de nuevos sablazos al bolsillo.

El conflicto social tiene toda la pinta de ir in crescendo. Será una prueba para el relativo apego a la legalidad del macrismo. La insistencia de los medios dominantes que le exigen, de modo sinuoso, que reprima es una señal de alerta. El reto de Macri al Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta por la subsistencia de piquetes en suelo porteño es otro augurio, que ojalá no derrape a la violencia desatada.

Salidas y preembarques: Este cronista cree, admitiendo prueba futura en contrario, que el arribo de Dujovne no alterará, en sustancia, el rumbo del Gobierno. Es parte de un elenco económico fragmentado al máximo, esquema disfuncional que ahonda conflictos de competencias, entre otras variables. Dujovne deberá convivir con funcionarios de otras áreas, entre ellos los más predispuestos al “gasto social”. Y con los volantazos de Macri.

La salida del ministro de Hacienda y Finanzas, así sea devaluado, es síntoma de malestares y desacuerdos dentro del Gobierno. Los rumores, chismes u operaciones colocan a otros cofrades de ruta en pre embarque a la sociedad civil. Pueden ser certeras o aviesas, en todo o en parte… la primera sangría da la impresión de no haber coagulado.

Hay quien augura nuevos aires al rabino Sergio Bergman, Ministro de Medio Ambiente. Sus plegarias ecológicas no han sido atendidas, parece. Se ignora si sería sustituido por un sacerdote de otro credo, que le ruegue a otro Dios o por alguien que confíe en instrumentos distintos.

Otro que transita la cornisa es el Secretario de Obras Públicas, Daniel Chaín, por motivos evidentes aludidos líneas arriba.

Los ocho puntos de calificación no se corresponden con las malas ondas intestinas. Usted dirá cuál de los datos es más preciso.

Un indicio sobre las preferencias ideológicas del Gobierno es la vacancia de la Secretaría de Agricultura Familiar que al cierre de esta nota supera los dos meses.

El futuro a construir: El proyecto macrista es claro y le fue bien para atender minorías. Su dilema, póngale, es cómo perpetuarse democráticamente.

El establishment, en un cover del clásico “animémonos y vayan”, le da permiso para hacer kirchnerismo light un ratito más… a condición de ganar las elecciones de medio término. La macana es que no hay kirchnerismo light sino un programa de derecha, frenado a veces por la sociedad civil. Así no luce tan accesible revalidarse en las urnas.

Para la mayoría de los argentinos, éste ha sido un año duro con despidos, suspensiones, merma en las condiciones de vida, bajón generalizado. El presente es gris oscuro y el futuro puede empeorar. Claro que el devenir depende de acciones y reacciones, de políticas oficiales y de respuestas populares. El perenne desafío, hacer política, debe tramitarse en condiciones adversas. El aliciente para hacerlo es que el porvenir depende, en parte, del obrar de todos los ciudadanos, los partidos, los gremios, las organizaciones de la sociedad civil.

Por eso y porque la vida es acción y continúa, este cronista repite un rito de todos los años que es levantar una copa virtual para brindar, agradecido, con las personas que lo leen y acompañan, tanto como a este diario.

Salud, augurios de un año mejor y hasta el domingo que viene.

mwainfeld@pagina12.com.ar


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