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3 de junio de 2008

¿No será mucho? Es demasiado


Gobierno y agro en conflicto 28/5/2008

¿No será mucho?
Autor: Hugo Presman

Es demasiado. La realidad se apropia de la ficción. Julio Verne o Ray Bradbury pasan a ser escritores realistas. Es demasiado. Gabriel García Márquez y su hasta ahora prodigiosa imaginación tropical que creó Macondo y la zaga de los Buendía quedan reducidos a un relato en la línea de Emile Zola o Charles Dickens. Es demasiado.


Eduardo Buzzi apoya las nacionalizaciones de Evo Morales flanqueado por los máximos dirigentes de la Sociedad Rural y de Confederaciones Rurales. No tiene mejor idea que hacer mención de las Madres y Abuelas en una concentración agraria. Un silencio antártico saludó semejante propuesta. Seguramente al dirigente de la Federación Agraria lo mareó el apoyo de una madre y abuela de la Plaza 25 de Mayo de Rosario, Darwina Galicchio que le manifestó por escrito su apoyo. Es demasiado.

Raúl Castells solicitó la renuncia de la Presidenta y el llamado anticipado de las elecciones. Era difícil saber si lo hacía en serio o como un blooper de Tinelli. Solo faltaba Nina Peloso y el famoso caño. Es demasiado.

El gobierno es capaz, con una larga serie de errores y horrores políticos, agrupar a cuatro agrupaciones del campo con intereses antagónicos pero comunes en la soja, detrás de los cuales se encolumnó una oposición más desorientada que Hitler en el Once. Es demasiado.
Justo en el 34 aniversario de la muerte de Jauretche, el presidente de la Federación Agraria lo citó ante una concurrencia multitudinaria en una concentración, a la que el excepcional ensayista y político nunca hubiera ido. Y que el presidente de la Sociedad Rural aplaudiera aquella frase de que “es para todos la cobija o es para todos el invierno”. Es demasiado.


Perplejidades varias

Si bien hay una puja por la renta agropecuaria y por el poder, el origen del conflicto que ya lleva dos meses y medio comenzó con la implantación de las retenciones móviles, que en la práctica significa por ahora una diferencia de cuatro a seis puntos.
El siglo XXI nos propone consignas post modernas. De Patria o muerte o liberación o dependencia pasamos a retenciones o muerte. Es demasiado… pelotudo.
El gobierno llegó a proponer un IAPI privatizado a favor de los cinco pulpos cerealeros. Es demasiado.
El presidente de CRA, Mario Llambías, agrupación con una historia profundamente reaccionaria, impulsor histórico del librecambio y cero de retenciones propuso en su discurso en Rosario un país justo, libre y soberano. Es demasiado.
Ocupados en los corte de la ruta 14, los piqueteros de Gualeguaychú se olvidaron del bloqueo con el Uruguay. En una escena que Luís Buñuel hubiera envidiado y Federico Fellini no se hubiera imaginado, Sira Muñoz improvisa un corte de la ruta 136.

La mujer se encuentra a la altura de Arroyo Verde, a 8 kilómetros del puente internacional que une a la Argentina con la papelera de Botnia. Aunque parezca increíble, hoy solo una persona es la responsable de impedir la comunicación binacional entre nuestro país y Uruguay. Es demasiado.
Alfredo de Ángeli corre por izquierda a Eduardo Buzzi teniendo como asesores a gente del Partido Comunista Revolucionario, mientras recorre pueblos en un avión de un ex candidato de López Murphy. La Unión Democrática es la creación política que se recrea siempre en la Argentina. Parece eterna. Y cada vez resurge sobre intentos populares más modestos. Es demasiado.

Muchos de los seguidores de Alfredo de Angeli se sentirían perplejos al saber de la filiación ideológica maoista de varios de sus asesores, como se sintió Alejandro Agustín Lanusse, allá por 1972, cuando el Partido Comunista Revolucionario lo calificó de pro soviético. Tal vez exclamarían como aquel ex presidente golpista: es demasiado

Vilma Ripoll, desde el trotskismo, concurre a Rosario para apoyar a los pequeños productores que son concientemente o inconcientemente la masa de maniobra de los pooles de siembra y de los exportadores, los grandes ganadores del modelo sojero. León Davidovich Bronsteín se revuelve en su tumba y se le escucha murmurar desde el más allá: “No en mi nombre”. Es demasiado.

Juan Carlos Blumberg, con la bandera argentina al cuello, se abrazó con Alfredo de Angeli en Rosario. Los símbolos del descuartizamiento del Código Penal y de los medianos productores sojeros, detrás de los cuales se encolumnó, y se encolumna, una oposición descerebrada, constituyen una línea de continuidad. Es demasiado.

El gobierno fue socio del modelo sojero que hoy denuncia, cuando hace un tenue intento de rectificación. Mejor tarde que nunca. Pero eso para un país corrido hacia el conservadorismo parece demasiado.


K

El kirchnerismo, que no fue montonero pero tiene alguno de sus peores defectos como el axioma fundamentalista amigo-enemigo, en su afán de olvidar a Perón al que detestan por viejas cuentas sin saldar, se olvidan que el general persuadía y luego imponía.
El kirchnerismo solo recluta por cooptación e imposición, con el poder de los fondos, con lo que se obtiene alineamiento pero no convencimiento y por lo tanto el fervor es un gran ausente. Conforman un ejército que obedece mientras no tengan otra alternativa. Limita la solidez de la arquitectura política. Es demasiado endeble.


Carrió

Elisa Carrió apoya, hagan lo que hagan, a ese error conceptual intencionado que los medios denominan campo.
Sostiene que la modernidad hoy pasa por ese sector. Mezcla extraña de analista política y pitonisa, el periodista Eduardo Aliverti la ha definido con una precisión envidiable: “Carrió encontró el sentido de su vida en las predicciones catastrofistas que mezclan la moral de Che Guevara con los intereses de Luciano Miguens”. Como propuesta es demasiado.


Lo grotesco

Los medios, en general volcados a favor de la protesta campestre, con periodistas preocupados por la libertad de prensa, resultan demasiado grotescos.
Cualquiera que llegue por estos días a la Argentina, tendrá la sensación que gobierna una junta de cuatro civiles, con el primer ministro Alfredo de Angeli, que pasan por todas las radios y la mayor parte de los canales. El gobierno pierde en los medios por goleada. Parece demasiado.


Futuro

El kirchnerismo que intenta, y durante bastante tiempo lo ha conseguido, gobernar una sociedad compleja como la Argentina con una dotación de personas que pueden entrar en un taxi, no debería seguir insistiendo con esa táctica que es decididamente, demasiado pobre.
El gobierno reconoce errores en el techo de las retenciones móviles. Para rectificar lo reconocido usa un eufemismo: “mercado de futuro”. Las palabras no pueden ocultar la realidad por más esfuerzo dialéctico que se despliegue.
Recuerda el esfuerzo de Menéndez en Malvinas traducido en el comunicado 165: “El Estado Mayor Conjunto comunica que en el día de ayer, 14 de junio de 1982 se produjo la reunión entre el comandante de las fuerzas inglesas general Jeromy Moore y el Comandante de la Guarnición militar Malvinas general de Brigada Mario Benjamín Menéndez.
En dicha reunión se labró un acta en la cual se establece las “condiciones de cese del fuego y retiro de tropas”. Salvar un error no es una rendición. Creer lo contrario es demasiado.

Alfredo de Angeli es la figura mediática que más ha crecido durante el conflicto. Su lenguaje llano y pirotécnico es desproporcionado para discutir la tasa de ganancias: “Prefiero ver morir a las vacas ante que regalarlas”. “Sólo ante Dios nos vamos a arrodillar, y nunca frente a ningún tirano”. “Nos van a tener que matar de pie antes de vernos de rodillas”. “Si mandan a los gendarmes manden también ambulancias”. “A duro, duro y medio. Le vamos a demostrar a la Presidenta nuestra dureza”. Es demasiado. Hasta “La Pasionaria” se sentiría desbordada por izquierda.

Luciano Miguens, Mario Llambías sufren el síndrome Galtieri. Ni en sus más maravillosos sueños imaginaron que algún día hablarían y serían vivados ante plazas multitudinarias. Bajarse de esta sensación tan reconfortante, incluso para elitistas, les parecerá demasiado.

¿Será demasiado recordarle a Luciano Miguens su discurso del 4 de agosto del 2007 en la fiesta anual de La Rural donde dijo: “Señores, ha llegado la hora de eliminar totalmente las retenciones. Ha llegado la hora de liberar las exportaciones. Ha llegado la hora de abrir nuevos mercados. Tenemos el privilegio de vivir y trabajar en una de las praderas más amplias y favorecidas de la tierra”.

La ex dirigente de Mujeres del campo en lucha, Lucy de Cornellis les recuerda a los actuales dirigentes rurales sus silencios cuando en los noventa se remataba los campos hipotecados. Cualquiera que escucha a los manifestantes parece que el 2001 es una fecha inserta en el siglo XIX. Resulta desmesurado olvidar los remates o equiparar aquella situación con la actual. Si a eso se suma las imprudentes declaraciones de Eduardo Buzzi que los Kirchner son el obstáculo, eso, eso es decididamente demasiado.
La Presidenta suele desarrollar en sus discursos argumentaciones que tropiezan con los hechos que produce. El alejamiento de la letra de la música suele ser en muchos casos demasiado irritante.

Los representantes rurales de sectores importantes del campo y muchos periodistas suelen minimizar o ridiculizar la denuncia de golpistas. Efectivamente cuando se vincula con los clásicos golpes militares, la caracterización no resiste una prueba de consistencia. Pero en estos 25 años de elecciones periódicas se han producido desplazamientos en forma de golpes de mercado, de fogoneos hiperinflacionarios, de inducciones a asaltos de supermercados abonado en un terreno previamente flamígero. Ignorar estos antecedentes en un paro que llegó al desabastecimiento y donde los piqueteros actúan como vistas de aduanas truchos, es demasiado ingenuo.

Si alguno tiene dudas sobre el comportamiento de los medios sesgados a favor de la entelequia política campo, imaginemos lo que hubiera sucedido si los peones rurales hicieran un paro de 75 días con las mismas características, para no hablar si el inspirador fuera D`Elías o Moyano. El entusiasmo antipiquete alcanzaría niveles de una efervescencia en donde nada sería demasiado.

Eduardo Buzzi, que preside la Federación Agraria, se dejó llevar por el clima de la concentración y llegó a extremos poco recomendables: “Que truene el escarmiento sino se cambia en el tema de las retenciones… Hay un solo camino, ganar o ganar” Es demasiado.


Guerra de desgaste

El gobierno como representante de toda la sociedad tampoco se caracteriza por un lenguaje medido, haciendo generalizaciones que aglutinan a los dirigentes del lock-out con sus bases combativas. Es demasiado torpe

Mientras los levantiscos intentan socavar el apoyo de los intendentes y gobernadores al gobierno, éste juega a que el tiempo, el capitán invierno, el desgaste, agote la protesta. El combate de fondo es por espacios de poder y la consecuente distribución de la renta. El caballo de Troya son las retenciones. La lucha prolongada ha debilitado a ambos contendientes.

Llegado a este punto, después de 75 días, y jugando al todo o nada si el gobierno pierde, su suerte está echada. Quedaría herido mortalmente. Lo que surge después de la batalla es un “campo” diferente en la consideración de su fuerza, diferente al que inició la lucha. Para el gobierno le será muy difícil, tal vez imposible, recuperar el grueso de las clases medias rurales, que contribuyeron poderosamente a su triunfo en el 2007, a seducirlas de cara a las elecciones del 2009. ¿Será entonces finalmente una victoria pírrica? ¿Será demasiado?

La televisión coloca al gobierno y los dirigentes agropecuarios como iguales. El gobierno es el todo y los diferentes sectores económicos y sociales las partes. Considerarlos como iguales es mucho más que demasiado.

El gobierno, a su vez, en el manejo y administración del estado, no puede actuar como un profesor que se coloca en el mismo nivel que el alumno y decide cambiar golpes con su discípulo en la calle. No tiene que demostrar quien la tiene más larga. La sociedad le dijo hace cinco meses que es el que la tiene más larga. Y debe hacer sentir la diferencia y persuadir a la sociedad usando todos los medios de comunicación con intérpretes que sumen y no que resten. Y eso si que no sería demasiado.


Lo que deben

La confluencia en el mismo espacio de sectores económicos e ideológicos de derecha e izquierda que invocando argumentos antagónicos terminan coincidiendo en la práctica, es una película mil veces repetida. Volverla a proyectar como si fuera un estreno, es demasiado. Bien dice Aliverti: “Pero chuparse el dedo frente a lo que juntó en contra sería una ingenuidad de proyecciones peligrosas. Correrlo por izquierda para que eleve su techo, que hasta ahora es pobrísimo, no debería significar desprecio por el piso o subsuelo que se alcanzó. Y uno de esos mosaicos es que el Estado tiene derecho a apropiarse de rentas descomunales, como las del ‘campo’. Que no haga lo mismo con las tasas de ganancias de otros sectores no invalida lo que si afecta”.

Y sin embargo: El gobierno, que consiguió armar a través de una larga lista de errores un acto multitudinario en su contra solo saldrá de su encierro avanzando, y eso si que no sería demasiado.
Eliminar las retenciones mediante la creación de la Junta Nacional de Granos y el lanzamiento de un organismo como fue el IAPI que expropie la enorme rentabilidad de los cinco pulpos cerealeros, eso sí que no será demasiado.
Tener una política agropecuaria alentando lo que se necesita sembrar y criar y no dejarlo a las fuerzas del mercado, eso realmente no será demasiado.
Salir del modelo sojero, romper la dependencia con Monsanto, eso no es fácil pero nunca será demasiado.
Establecer un sistema de comercialización que coloque las mercaderías directamente del productor en las ferias o mercados barriales, eso nunca será demasiado.
Abordar una reforma impositiva integral que mejore significativamente la distribución del ingreso, eso fortalecería a un gobierno jaqueado por una ofensiva notable. Eso nunca será demasiado.


Una sociedad rescatada en sectores considerables del abismo, penetrada por los desvaríos neoliberales, con una historia de las últimas décadas notablemente traumática, con partidos implosionados, con fragmentación social, con clases medias culturalizadas en feroces prejuicios, con clase obrera amedrentada durante años con la desocupación y la flexibilización laboral y considerablemente disminuida cuantitativamente, con direcciones sindicales, que en muchos casos, parecen representantes de las patronales, con dirigencia empresarial que nunca constituye una burguesía nacional, con los medios en muchos casos jugando como un ejército de ocupación, con millones de personas ahogadas entre la pobreza y la indigencia, con sectores económicos concentrados cebados en tasas de ganancias desconocidas en la mayor parte del planeta, todo intento de avanzar hacia el futuro parecerá siempre demasiado. Y nunca será demasiado intentar avanzar en este contexto y con esta relación de fuerzas, mientras se luche por alineamientos y construcciones políticas más favorables.

http://parlamentario.com/articulo-2329.html

http://www.nuevasion.com.ar/nota.asp?IDNoticia=0005680



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