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17 de marzo de 2022

El acuerdo con el FMI


 El acuerdo con el FMI: ¿Sirve ganar tiempo, para qué?

La mayor parte de las críticas al convenio con el FMI que firmó Alberto Fernández también las recibió Néstor Kirchner cuando pactó con el organismo en 2003. En su caso, demostró que el acuerdo le dio espacio para avanzar con políticas a favor de las mayorías populares. ¿Qué pasará ahora?

David Cufré

Por David Cufré

12 de marzo de 2022 - 02:42


“El acuerdo con el FMI es criminal, porque está en juego el nivel de vida de millones de argentinos”, fue una de las críticas repetidas al entendimiento que Néstor Kirchner firmó en septiembre de 2003 con el organismo de crédito. “Es criminal en un país devastado haber prometido un superávit fiscal del 3 por ciento, que prioriza a un acreedor internacional antes que a un chico desnutrido, a un trabajador desocupado”, agregó el entonces diputado Luis Zamora, quien también condenó que el gobierno del Frente para la Victoria no repudiara la deuda contraída por la dictadura cívico-militar.


La mayor parte de las críticas al convenio que Alberto Fernández firmó ahora con el Fondo Monetario Internacional también las recibió Kirchner cuando pactó con el organismo en 2003. En su caso, demostró que el acuerdo le dio un espacio indispensable para avanzar con valentía en políticas a favor de las mayorías populares. ¿Podría haber hecho lo mismo con el país en cesación de pagos con el FMI? El ex presidente y el Frente para la Victoria, que se abroqueló detrás suyo, consideraron que no. Interpretaron que era mejor ganar tiempo para el ordenamiento de esa deuda antes que seguir la estrategia de ruptura que les reclamaban desde un sector de la centro izquierda y la izquierda. ¿Qué pasará ahora? Se analizará más abajo.



Por supuesto que los contextos económico, social y político de 2003 y 2022 son distintos. Cada momento tiene sus particularidades, sus relaciones de fuerza, sus demandas y tolerancias de la sociedad, sus dirigentes en el gobierno y en la oposición, sus más y sus menos. Ninguna experiencia se puede trasladar en el tiempo, ni de un lugar a otro, porque jamás encajará exactamente como lo hace una ficha en un rompecabezas. Pero no menos cierto es que de las experiencias también se aprende, se sacan conclusiones.


¿Las acusaciones a Kirchner que hacía Zamora estaban en lo cierto, las cosas podrían haber salido mejor si se hacía lo que reclamaba el diputado? Como todo debate ex post, es imposible saberlo. Pero para el campo nacional y popular Kirchner es un héroe, un patriota, porque demostró que su rumbo era el interés general, no la defensa de intereses de sectores poderosos y concentrados de la economía, como le atribuían sus críticos. En su tiempo, Kirchner soportó todo tipo de ataques.


Los ataques

Las condicionalidades pactadas con el FMI en 2003, aseguró Zamora, eran intolerables. “Lo más grave de Kirchner es que gobierna en contra de los intereses del país y les hace creer que gobierna a favor”, opinó el diputado, resumiendo la posición de la mayor parte de la izquierda y una porción de la centro izquierda en aquel momento. Hoy a Alberto Fernández le dedican opiniones similares.


Claudio Lozano, desde la CTA, reprochó que “en ningún momento nuestro país tomó la decisión de llevar al seno de la Organización de las Naciones Unidas, mandante del FMI, la denuncia respecto al funcionamiento del organismo”. El economista lo dejó expresado en el documento “La deuda ilegítima”. “Lejos de ello, de acudir a la ONU, el presidente Néstor Kirchner decidió darle un privilegio aún mayor al FMI como acreedor. Pasó de pagar puntualmente los compromisos de deuda según los vencimientos, en lugar de cuestionarlos, a cancelar en un solo pago la totalidad de la deuda con dicho organismo. Se trató de una decisión en abierta coincidencia con la propia política del FMI. De este modo, lo que en la Argentina se pretendió mostrar como un acto soberano fue en la práctica una imposición del FMI a sus deudores”.


El acuerdo de refinanciación de deuda por 17.922 millones de dólares que firmó Kirchner en septiembre de 2003 se estructuró en un programa stand-by a tres años, con revisiones trimestrales, metas cuantitativas y compromiso de aprobación de leyes.


El 23 de septiembre de ese año, pocos días después de la firma del nuevo crédito asumido por la Argentina, Zamora opinó: “Kirchner firmó un acuerdo con el FMI tan gravoso para el país y el pueblo como los que firmaron algunos de sus antecesores". 


"Volvió a reconocer la legitimidad de la deuda, aceptó el monto, los plazos y los intereses sin cuestionamientos así como también la competencia de los tribunales norteamericanos, ignoró la responsabilidad principal del FMI y no aprovechó el desprestigio mundial de esa institución de la usura, ocultó la vulnerabilidad del FMI, del Banco Mundial y del BID ante la magnitud del endeudamiento argentino, desaprovechó el marco político social latinoamericano para intentar acciones conjuntas, aceptó las presiones por aumentos de tarifas a las empresas privatizadas y se comprometió a un ajuste para garantizar un superávit fiscal de 3 por ciento del PIB destinado a pagar la deuda externa al FMI y demás organismos”, advirtió el diputado. Lo hizo en los fundamentos de un proyecto de ley para convocar a una consulta popular vinculante que determinara si había que darle crédito al Poder Ejecutivo para seguir negociando con el FMI o si se interrumpían los pagos y las negociaciones.


"El gobierno del presidente Kirchner continúa pagando sumas formidables y aceptando negociaciones donde en lo sustancial el G7 y el FMI imponen sus criterios. Mientras hace discursos de barricada por los medios de comunicación o en actos públicos, en las negociaciones ha aceptado suscribir compromisos uno más perjudicial que otro para el país. Fundamentalmente cede y paga. E incluso mientras discute un aspecto u otro, o aparenta posturas de firmeza, mientras se le exigen medidas de ajuste, o aún cuando se extorsiona descaradamente al país, Kirchner nunca deja de pagar; por supuesto con la plata de todos", siguió Zamora.


El acuerdo

Noemí Brenta, economista e investigadora del Conicet, detalló en el documento "Argentina y el FMI: efectos económicos de los programas de ajuste de larga duración" las condicionalidades pactadas en los distintos acuerdos con el organismo desde 1956 hasta 2003. "En el acuerdo de 2003, las condicionalidades obligatorias fueron 19, más numerosas que nunca".


"En materia fiscal, el gobierno aceptó fijar un piso de superávit primario del gobierno federal, un piso de superávit total federal y un piso de superávit primario de gobiernos provinciales. En materia monetaria, se aceptaron techos al nivel de activos internos del Banco Central, se fijó un stock de reservas internacionales netas y un techo al aumento de la base monetaria. En materia de deuda, se puso un límite al stock de deuda pública federal, un límite a los atrasos de pagos de deuda pública federal, un límite al stock de deuda pública consolidada y se estableció que no podía haber atrasos en pagos a multilaterales y bilaterales", precisa la investigación.


El acuerdo con el Fondo también estableció qué leyes debía aprobar el gobierno de Kirchner: "Ley para reducir la evasión y elusión fiscal; ley penal tributaria; ley para fortalecer el tratamiento de operaciones internacionales; crear la jurisdicción federal del tribunal fiscal en Buenos Aires; fortalecer el régimen para pequeños contribuyentes; ratificar acuerdos bilaterales en provincias responsables del déficit fiscal consolidado; ley de coparticipación federal primaria y secundaria, y eliminar atrasos en reembolsos del IVA".


Ahora qué

A pesar de las críticas por izquierda y de los condicionamientos asumidos por Kirchner en 2003 con el FMI, las políticas que implementó su gobierno fueron de reconstrucción del tejido económico y social, de inclusión y ampliación de derechos, todo lo contrario a lo que le cuestionaban. Aprovechó el tiempo que ganó con la refinanciación de la deuda con el Fondo para hacer todo eso.


Al gobierno de Alberto Fernández ahora le tocará demostrar lo mismo, empezando por el control de la inflación y de los formadores de precios, que en dos años de pandemia y ahora de guerra en Europa han abusado de los bolsillos de la mayoría. El acuerdo con el FMI le da cuatro años y medio a la Argentina para rearmarse. Si ese tiempo se utiliza para hacer lo mismo que hizo Kirchner cuando le tocó gobernar, las críticas actuales se transformarán en elogios. De lo contrario, el Frente de Todos habrá perdido una valiosa oportunidad.


https://www.pagina12.com.ar/407507-el-acuerdo-con-el-fmi-sirve-ganar-tiempo-para-que


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Las claves del acuerdo con el FMI: Contra la corriente | Qué pasaría si no se aprueba

Qué pasaría si no se aprueba

Las claves del acuerdo con el FMI: Contra la corriente

El Gobierno enfrentó resistencias externas e internas para refinanciar la deuda que dejó Macri con el Fondo Monetario Internacional. Cuáles son los escenarios si el convenio se aprueba o se rechaza en el Congreso.


5 de marzo de 2022 - 03:02

El Gobierno arranca el debate del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en el Congreso teniendo que remar contra la corriente, con fuerte oposición política por derecha y por izquierda, incluida una porción sustancial del Frente de Todos. La votación parlamentaria, a esta altura, resulta una incógnita. Son mayoritarias las voces que preanuncian la aprobación, pero a nadie escapa que abundan los halcones.

El contexto internacional también es contra corriente. Un viento de frente de características inéditas, que empezó a soplar antes de que Alberto Fernández pudiera soñar con ser presidente. Fue cuando Donald Trump decidió apostar 57 mil millones de dólares a través del FMI a la reelección de Mauricio Macri. El crédito más grande de la historia del organismo fue pactado entre Estados Unidos y el gobierno de Cambiemos sin preguntar a los argentinos ni pasar por el Congreso.

Pero el Frente de Todos no planteó en 2019 repudiar la deuda, sino que prometió denunciar internamente a los responsables, reestructurar los compromisos con los acreedores privados y refinanciar los pagos con el FMI. Lo recordó Alberto Fernández esta semana ante la Asamblea Legislativa, tras lo cual legisladores del PRO hicieron su puesta en escena y abandonaron el recinto.

Aquella hoja de ruta de renegociación de la deuda como paso indispensable para normalizar la economía se topó a solo tres meses de ponerse en marcha con la pandemia, que desencadenó una tragedia humanitaria y económica global, con recesiones históricas y niveles de inflación record. 

Pese a tanto viento de frente, el Gobierno dio la pulseada contra Blackrock, Templeton, Fidelity y demás fondos de inversión extranjeros, protagonistas de la fiesta de la deuda macrista, exponentes del establishment financiero internacional, y en agosto de 2020 logró un acuerdo de reestructuración que despejó el horizonte de pagos con el sector privado hasta 2025, con un alivio de 37.700 millones de dólares en los primeros cuatro años. 

Ahora que ese proceso de ordenamiento de la deuda se completa con el acuerdo con el FMI, cuando los daños de la pandemia van menguando, el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania trae otra onda expansiva de crisis y desestabilización.

De todos modos, el gabinete económico asegura que de lograr la aprobación del convenio con el Fondo, la recuperación será más sólida y habrá mejores condiciones para combatir la inflación, identificado como un problema principal a resolver y por lejos el que más desgaste político produce. El crecimiento, sostienen los funcionarios, puede llegar hasta 6 por ciento este año.

La condición indispensable, pero no suficiente, para contener la suba de precios es la estabilidad cambiaria. Eso incluye no solo el control del dólar oficial, sino también dominar la brecha con los dólares financieros, que son la alternativa a la que recurren empresas y particulares para dolarizarse de cualquier modo. Desde que el Gobierno anunció el principio de acuerdo con el FMI, esa brecha se fue achicando. El dólar contado con liquidación, que llegó a cotizar a 240 pesos, ahora se encuentra en 201. El paralelo, que el 27 de enero tocó 223,50 pesos, este viernes cerró también a 201.

Sin ratificación parlamentaria del acuerdo con el Fondo, los riesgos de explosión de esa brecha cambiaria son enormes, lo que generará una presión devaluatoria difícil de contener. En ese terreno, el Gobierno también tiene que avanzar contra la corriente. De acuerdo a un estudio de la consultora ACM, la Argentina se encuentra última en el ranking regional de reservas en relación al PIB, con un ratio de 8 por ciento. Más arriba se ubican Bolivia, con 11,5 por ciento, Chile (16,1), Colombia (18,5), Brasil (22,6), Uruguay (29,1) y Perú (36,3).

Demorar el cierre de las negociaciones con ese nivel de reservas exponía a la Argentina ante una muy probable devaluación descontrolada. El país no podría haber afrontado el vencimiento de 2800 millones de dólares del 22 de este mes con el FMI. Por el contrario, el entendimiento que anunció Martín Guzmán establece que ni bien el Congreso ratifique el convenio, el Banco Central recibirá 9800 millones de dólares del organismo. Eso abre un camino para avanzar con políticas imprescindibles para afianzar el modelo productivo, con inclusión social y ampliación de derechos, y también para la búsqueda de divisas mediante la promoción de exportaciones. El hecho de que recién en 2026 haya que empezar a realizar pagos al Fondo es clave para generar otro horizonte financiero.

A diferencia de los tradicionales acuerdos con el FMI, el Gobierno podrá aumentar el gasto en infraestructura, ciencia y tecnología y promoción del empleo, sin reformas laborales ni previsionales. La reducción del déficit fiscal se plantea a partir de un aumento de los ingresos del Estado por mayor crecimiento de la economía y combate a la evasión. Son condiciones que ayudarán a seguir transitando el camino de la estabilización, tras casi seis años de crisis para las mayorías populares. 

"La sociedad no quiere más crisis. Desde 2016 vivimos devaluaciones, ajustes, cierres de empresas, aumento de la desocupación y la pobreza. Después vino la pandemia a agravar todo el cuadro. La política económica permitió que en 2021 la recuperación fuera muy superior a lo previsto. Ahora tenemos una oportunidad de consolidar ese proceso", dicen en el Gobierno. La sociedad, confían, está mayoritariamente a favor de esa corriente. 

https://www.pagina12.com.ar/405847-las-claves-del-acuerdo-con-el-fmi-contra-la-corriente


https://www.youtube.com/watch?v=i6a3dxHxdNE

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